POLITICA
Un giro calculado hacia una causa nacional

El contexto lo es todo. Lo que nunca fue un motivo de preocupación central a lo largo de su vida personal y política, sino más bien lo contrario, se impuso ayer como el eje de una especie de relanzamiento de la gestión presidencial de Javier Milei. Un cambio radical, de carácter nacionalista, que desplaza a la hasta ahora dominante cuestión económica.
El Presidente puso anoche por primera vez en el centro de la agenda pública la reivindicación de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas como una cuestión urgente de seguridad nacional y económica, “un tema de supervivencia”, dijo, que amerita “una pausa” en la discusión política sobre otras cuestiones.
Se trata, según Milei, de una causa nacional que debe posponer cualquier otro debate y abroquelar a los argentinos en apoyo de las políticas que el Gobierno adopte al respecto, ante lo que calificó como una amenaza externa para el presente y el futuro de los argentinos. Justo cuando arrecia la discusión y crecen las críticas respecto de los resultados de la gestión mileísta, con cuestionamientos que hacen eje en su política económica. Más explícito no pudo ser.
Los efectos concretos de lo comunicado por Milei respecto de la cuestión de la soberanía sobre las islas −que es lo que importa a los intereses nacionales, es el centro del histórico reclamo y moviliza a los argentinos− asoman, sin embargo, difusos y no parecen encaminados a tener solución en el corto y mediano plazo, según coinciden diplomáticos y académicos especializados.
En cambio, se advierten con más claridad otros objetivos buscados con el anuncio, especialmente destinados al frente interno.
El Presidente destacó en primer lugar el despliegue de acciones diplomáticas y legales tendientes a obstaculizar y encarecer la exploración y explotación petrolera en el área del archipiélago, concesionada por el Reino Unido a un consorcio de empresas británico-israelí. Ese, admitió Milei, ha sido el disparador. Casi una buena excusa para desplegar otras medidas con propósitos más amplios que expongan a quienes las objeten al riesgo de ser considerados contrarios a los intereses nacionales o antipatria.
Así se destaca la ampliación de gastos y disposición de recursos en materia de Defensa, la creación de un Consejo de Seguridad Nacional al que se pretende dotar de amplísimas facultades y la creación de una nueva doctrina de la seguridad nacional, en la que viene trabajando la santicaputista Fundación Faro, a pesar de las reminiscencias setentistas que la nomenclatura evoca.
Al mismo tiempo, quedó explícito que se apunta a lograr un aval para el alineamiento acrítico con los Estados Unidos, cuyo actual presidente, Donald Trump, ha sido parte central y aliado fundamental en este renacer de la causa nacional.
La creación de una base naval integrada, que se anunció, no estaría desligada de ese vínculo, ya que si bien no se aclaró ahora, el 5 de abril de 2024 el propio Milei había anticipado que se haría junto con los Estados Unidos, al acompañar a Tierra del Fuego a la jefa del Comando Sur de ese país, la generala Laura Richardson. La proyección sobre la Antártida también aparece allí como un elemento central.
Rodeado por todos los miembros del gabinete nacional, la puesta en escena presidencial procuró realzar esta flamante adopción, como política nodal de su gestión, de lo que en los últimos días el Presidente calificó “la causa más sagrada de los argentinos”.
Así, cuando menos se lo esperaba, se instaló la cuestión malvinera, aunque el disparador pareció más bien fruto de una situación exógena antes que el producto de una iniciativa elaborada por el Gobierno. A pesar de que el Presidente dijo que lo anunciado es producto de meses de elaboración.
Es un hecho innegable que otra vez medió en la realidad política nacional de la era mileísta la intervención, hace apenas tres días, de Trump, a raíz de una disputa de índole económica, geopolítica y personal con el gobierno laborista de Gran Bretaña, que encabeza el primer ministro Andy Burnham. Una combinación de factores que suelen determinar las acciones de Trump, siempre signadas por la modalidad transaccional con la que procura resolverlas en su beneficio.
Milei atrapó al vuelo esa controversia en la que su admirado presidente puso en cuestión el apoyo de los Estados Unidos a las pretensiones y decisiones británicas respecto del archipiélago y con mucho sentido de la oportunidad política se la apropió de inmediato, cuando el tema había adquirido relevancia nacional e internacional.
Cambio de eje
La reacción presidencial fue adoptada en momentos en que su gestión goza del rechazo de más de dos tercios de los argentinos, especialmente por los efectos de su política económica sobre la vida cotidiana, y en medio de un reverdecer de cierto sentimiento nacionalista en la sociedad, que la administración libertaria hasta ahora había transitado a contramano.
A eso se suman algunos escándalos no cerrados que siguen golpeando al Presidente, a su poderosa hermana Karina y a varios de sus más cercanos colaboradores. Las Malvinas tocan nervios sensibles. Aunque no siempre desplazan urgencias vitales. Al menos no por mucho tiempo.
La biografía del Presidente subraya el contexto en el que esta cuestión vuelve a instalarse, más allá de la inminencia de la exploración petrolera auspiciada por Inglaterra a la que él apeló para explicar estos anuncios y decisiones, rodeados de la pompa y gravedad que el tema impone.
Las islas Malvinas son para Javier Milei parte de su propia historia personal e íntima, pero, paradójicamente, no integran el repertorio más luminoso de sus memorias, sino más bien una parte oscura de su pasado remoto, pero también del más reciente. Bastante alejada de lo que ahora proclamó como “la causa más sagrada de los argentinos”.
El recuerdo probablemente más traumático de su preadolescencia remite a ese archipiélago, que ayer reivindicó como nunca antes en su vida y tampoco hasta ahora en su mandato como presidente de la Nación.
Según él mismo ha relatado, el mismo día en que la última dictadura militar alardeaba de la recuperación de las islas su padre le propinó una de las más duras y ominosas golpizas que él recibió de su progenitor. ¿El motivo? Haber aguado el festejo familiar por esa gesta, que terminó en desastre, al manifestar su oposición al desembarco en Puerto Argentino.
“Cuando Argentina recupera las Malvinas nosotros estábamos en la casa de mi padrino […]. Estaban todos muy exultantes y yo dije que era un disparate, porque nos iban a hacer de goma. (A él) no le gustó y me dio una tremenda paliza delante de todos”, contó el 15 de abril de 2018, en un programa de televisión.
El sinuoso vínculo con la cuestión Malvinas, sin embargo, no se limita a ello, ya que también manifestó su admiración por la primera ministra británica, Margaret Thatcher, quien declaró la guerra y dispuso la recuperación para Gran Bretaña. Aunque las declaraciones más controversiales fueron realizadas ya como jefe del Estado. El 2 de abril de 2025 expresó su anhelo de que los malvinenses “prefieran ser argentinos”.
Sin embargo, uno de los puntos más polémicos se produjo en plena campaña electoral de 2023 cuando la que luego sería la primera canciller de Milei, Diana Mondino, dijo en una entrevista con el diario conservador inglés The Telegraph que debían respetarse los deseos de los isleños, lo que contraviene la posición histórica de la Argentina, ya que abre la puerta a avalar el derecho a la autodeterminación de los ocupantes ingleses, que enarbola Gran Bretaña y no es aceptado por el país. Hasta anoche, que sí lo hizo enfáticamente, Milei no había corregido esa gaffe que dañaba el reclamo nacional por la soberanía de las islas.
Esos son los hechos que habían jalonado hasta ayer la relación de Milei con la cuestión Malvinas. De allí que la adopción como política central de su gestión resulte más novedosa e impactante y por lo que el contexto adquiere más relevancia a la hora de explicarla.
La contraofensiva
En la última semana se advierte un radical cambio de actitud del Gobierno. Después de varias días de ostracismo del Presidente y una agenda dominada por asuntos negativos, la administración mileísta, por impulso de su líder, ha salido a dar batalla por la narrativa, en busca de recuperar el control de la agenda pública y enfrentar el mal humor social con algunos anuncios, que sostengan la renovada propaganda sobre los logros de la gestión.
El comienzo de la nueva etapa remite a la reunión de Gabinete de hace 12 días, la primera encabezada por el Presidente en un mes y medio, en la cual Milei instó a sus ministros rebatir los tópicos negativos que se habían instalado respecto de los resultados de su gestión, empezando por el endeudamiento y la morosidad creciente entre los argentinos. Lo mismo, demandó que se hiciera respecto de situación del empleo y de la actividad económica.
Allí se inscribe el enfático artículo que escribió para el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, en el que promocionó una seria de cifras tendientes a desacreditar las críticas por los efectos negativos de la política económica.
Lo mismo puede decirse de las reiteradas apariciones de su par de Economía, Luis “Toto” Caputo, entre las que destacó su papel de polemista contra las críticas y reclamos formuladas por las autoridades de la Unión Industrial (UIA), encabezadas por su presidente, Martín Rappallini. Otro tanto hicieron diversos voceros en la difusión de estudios que buscaron relativizar las cifras y la magnitud del aumento del endeudamiento y morosidad de los ciudadanos, que se instaló como uno de los temas dominantes de la agenda pública.
La batalla por el relato, sin embargo, aumentó la controversia sin que lograra imponerse la optimista visión del oficialismo. Los números del Gobierno entraron en combate con otros números esgrimidos por opositores y economistas, muchos de ellos que no pueden enrolarse en la vereda opuesta al ideario oficial, todos basados en datos públicos. Un empate que llevó a un reconocido economista que mira con simpatía el núcleo de las políticas económicas mileístas a recordar el libro Cómo mentir con estadísticas, escrito por Darrell Huff en 1954.
Al mismo tiempo, nuevos escándalos y hechos controversiales volvieron a sacudir al Gobierno. Es el caso del juez recientemente ascendido a camarista federal Pablo Yadarola, promovido por el Gobierno y amigo personal del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. En su última decisión antes de dejar el juzgado de primera instancia Yadarola mandó al archivo una causa que salpica a la cima del poder mileísta.
Se trata de la (no) investigación sobre la falta de revisión aduanera de una decena de valijas que llegó del exterior en un avión del misterioso empresario Leonardo Scatturice, vinculado al mundo del espionaje y estrechamente relacionado con el gurú Santiago Caputo. Cualquier parecido con una devolución de favores ¿es pura coincidencia?
A favor de Milei, sin embargo, juega no solo un contexto internacional que, de la mano de Donald Trump, lo beneficiaría. También opera la ausencia de una alternativa electoral sólida que pueda canalizar el descontento de algunos de sus propios votantes y el agravante de que la fuerza opositora más robusta, que es el peronismo, no solo no logra resolver sus profundas divisiones internas, sino que también se complica con asuntos que relativizan tropiezos oficialistas.
El voto de los senadores peronistas al pliego de Yadarola es un buen caso testigo. Los legisladores cristinistas y los principales dirigentes de esta facción no acertaron a responder a las críticas surgidas de periodistas y comunicadores afines por haber apoyado a uno de los integrantes de la comitiva de magistrados que viajó a Lago Escondido, que para Cristina Kirchner y los suyos son parte de una “mafia judicial”, responsable de sus procesamientos y su actual condena por casos de corrupción.
En tal contexto, la apelación a la cuestión Malvinas parece exceder largamente a la reivindicación de la soberanía. Más aún cuando el propio Presidente, en un exceso de explicitación, llamó a dejar otras discusiones de lado y a deponer visiones antagónicas. No es momento de hablar de ciertas cosas. Una causa nacional lo demanda.
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POLITICA
La Cámpora quedó marginada del PJ de Mendoza y el peronismo se aleja de la unidad en un distrito clave

El peronismo mendocino está muy lejos de la unidad que requieren algunos dirigentes nacionales pensando en el proceso electoral del año que viene. Una nueva muestra de ese paisaje conflictivo fue la elección del PJ Mendoza, que no tuvo competencia y que terminó con La Cámpora afuera de la estructura partidaria liderada por el diputado nacional Emir Félix y sostenida por los principales intendentes peronistas de la provincia.
Ayer por la mañana la junta electoral del partido oficializó la lista denominada “Encuentro Peronista por Mendoza”, que lidera Félix, actual presidente del partido y una de las figuras más trascendentes que tiene el peronismo en Mendoza, provincia que ocupa el cuarto lugar entre los distritos electorales más importantes del país. La próxima semana esa lista será proclamada y el 18 de diciembre comenzará el nuevo mandato por dos años.
Hay un hecho específico que marca la profundidad de las divisiones en el justicialismo local. La Cámpora, que tiene como líder local a Anabel Fernández Sagasti, quedó afuera de la nueva etapa. Ningún dirigente del espacio ocupa un lugar entre las autoridades del partido, ni están en el consejo. El esquema ultra K quedó completamente marginado, lo que generó una división aún más marcada dentro del espacio político.
“Tenían pretensiones demasiado altas y no se llegó a un acuerdo”, plantearon a Infobae fuentes partidarias. El nuevo mandato de Félix tiene un sostén principal que son los intendentes. Sobre todo en el trío que conforman Omar Félix (San Rafael), Matías Stevanato (Maipú) y Celso Jaque (Malargüe). “En las listas no hay camporismo, pero sí hay kirchnerismo”, precisaron.
Esa definición tiene que ver con que dentro del nuevo esquema están incluidos dirigentes vinculados a Axel Kicillof, como el caso del diputado nacional Martín Aveiro y la intendenta Florencia Destéfanis (Santa Rosa), que respaldan el armado peronista que estará al frente del partido los próximos dos años. Los dos trabajan, decididamente, por una candidatura nacional del gobernador bonaerense.
“Los intendentes recuperaron protagonismo y son el sostén principal de Emir”, plantearon cerca de Félix que, en el ámbito nacional, es parte del PJ Federal, que conducen Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos y Federico Achával. Un esquema que se formó sin componentes del cristinismo y que está asentado en la representatividad de los dirigentes del interior del país.

La influencia de los intendentes peronistas se ve con claridad en la integración de la lista. La vicepresidenta primera quedó para la diputada provincial Verónica Valverde, que es parte del esquema de Carlos Ciurca, un ex vicegobernador de la provincia que tiene su base de influencia en el primer distrito, integrado por los departamentos de Las heras, Lavalle, Guaymallen y la ciudad de Mendoza.
La vicepresidencia segunda fue para el diputado provincial Matías Montes, que responde a Matías Stevanato, uno de los intendentes con más peso político en el justicialismo mendocino y el nombre que suena para ser candidato a gobernador el año que viene. Dentro del esquema oficialista también hay dirigentes de la CGT y la CTA. Félix contuvo a varios sectores y ahora tiene el desafío de mantener el equilibrio interno de cara al año electoral.
Los intendentes Emir Andraos (Tunuyán) y Fernando Ubieta (La Paz), ocuparán la secretaría de Derechos Humanos y Comunicación, respectivamente; en tanto Florencia Destéfanis, quedó como presidenta del PJ departamental. La jefa comunal de Santa Rosa es la actual vicepresidenta del partido y fue presidenta en el período previo al de Félix. Llegó a ese lugar de la mano de Fernandez Sagasti, de la que está alejada.

La senadora nacional de La Cámpora fue la figura fuerte del peronismo local durante la gestión del Frente de Todos y estuvo al mando del partido antes que Destéfanis. El PJ mendocino es una fuerza política agrietada, que está fuera del poder provincial desde el 2015, cuando terminó el mandato de Francisco “Paco” Pérez.
La referente camporista sigue siendo la referencia más fuerte del cristinismo pero está del lado de enfrente de la conducción del PJ local. Le achacan malos resultados electorales y decisiones que no contribuyeron a la ampliación de la fuerza política. En el cristinismo aseguran que Félix los expulsó del PJ y los marginó de cualquier tipo de negociación de unidad a lo largo de los últimos meses.
“Hubo conversaciones pero nada indicaba que todo lo que se viene criticando desde nuestro espacio fuera a cambiar”, indicaron cerca de la senadora nacional, donde también aseguraron que hubo una marcada “falta de apertura” y que al peronismo le “falta un proyecto serio para la provincia”.

El PJ local se fracturó en mayo cuando el Tribunal de Disciplina partidario sancionó a diez dirigentes que fueron candidatos por afuera del partido en las elecciones municipales del 22 de febrero. Algunos de ellos eran parte del sector de Fernández Sagasti. El tribunal los inhabilitó para ser candidatos a cargos públicos en representación del PJ mendocino durante tres años y les prohibió ocupar cargos partidarios durante la misma cantidad de tiempo. Fue un quiebre muy marcado.
En lo que respecta a la interna partidaria, el único lugar donde habrá una disputa será en Guaymallén, el departamento más grande de la provincia. La elección será el 29 de noviembre y es el único motivo electoral, en el corto plazo, que va a generar un clima de tensión en el peronismo provincial. La lista oficial la encabeza Augusto Rosales y la opositora, cercana al cristinismo y al sector sindical, tiene en el vértice a “Roly” Firmani.
El peronismo de Mendoza está fracturado pero con una división muy marcada que divide a los intendentes y la conducción del partido, del camporismo. El desafío del año que viene, donde la provincia elige diputados y senadores, será lograr un acuerdo entre las partes con el aval del candidato a presidente que tenga el peronismo. Pero para ese momento aún falta mucho camino por recorrer. Mientras tanto, el proceso de reorganización sigue y las tensiones van en aumento.
POLITICA
Video: el frío saludo entre Javier Milei y Pedro Sánchez en la Cumbre Iberoamericana en Madrid

Javier Milei y Pedro Sánchez se encontraron este jueves por primera vez cara a cara y protagonizaron un saludo distante durante la XXX Cumbre Iberoamericana, que se desarrolla en Madrid. El breve intercambio ocurrió en medio de la ceremonia oficial de recepción de los jefes de delegación y marcó un nuevo capítulo en la tensa relación entre ambos mandatarios, enfrentados desde hace meses por una sucesión de declaraciones e insultos.
El jefe del Gobierno español encabezó la recepción junto al rey Felipe VI y al secretario general iberoamericano, Andrés Allamand. Los tres saludaron a los representantes de los países participantes en la cumbre, que tiene como sede la Galería de las Colecciones Reales de la capital española.
Cuando llegó el turno del Presidente argentino, Milei estrechó primero la mano del monarca en un intercambio distendido, con sonrisas de ambas partes. Sin embargo, el saludo con Sánchez fue mucho más escueto: apenas se dieron la mano y continuaron con la recepción, sin gestos de cordialidad.
Milei había arribado a Madrid este miércoles, pero decidió no participar de la ceremonia inaugural en el Teatro Real ni de la cena que los reyes ofrecieron posteriormente en el Palacio Real. En cambio, mantuvo un encuentro con Santiago Abascal, líder del partido ultraderechista Vox.
La reunión con Sánchez se produjo apenas dos semanas después de la última visita del mandatario argentino a España. En aquella oportunidad, durante un desayuno informativo, Milei calificó al presidente del Gobierno español de “impresentable dictador”.
La respuesta de Sánchez llegó a través de las redes sociales. El mandatario español impulsó una campaña con el lema “Soy zurdo y a mucha honra”, en alusión a la manera despectiva en la que Milei suele referirse a la izquierda política. Más tarde, también compartió una fotografía en la que aparecía escuchando “Fanático”, la canción de la artista argentina Lali que fue compuesta contra el Presidente.
Una relación marcada por los cruces y la tensión diplomática
Los enfrentamientos entre ambos dirigentes comenzaron a escalar en mayo de 2024, después de que el entonces ministro español de Transportes, Óscar Puente, insinuara que Milei había ingerido sustancias. La respuesta de la Oficina del Presidente argentino incluyó fuertes cuestionamientos a Sánchez y referencias a las acusaciones de corrupción contra su esposa, Begoña Gómez
POLITICA
El embajador de EEUU ratificó el apoyo de Trump a la Argentina tras la derrota republicana: “Nuestro compromiso es firme”

Luego de que se pusiera en duda la estabilidad del vínculo entre la Argentina y Estados Unidos, tras la victoria de los demócratas en las elecciones legislativas, el embajador estadounidense Peter Lamelas afirmó que el resultado no alterará la relación bilateral con el Gobierno de Javier Milei.
“Cambian las mayorías en el Congreso, pero no cambia nuestro compromiso con la Argentina”, sostuvo Lamelas en un comunicado publicado este jueves en la red social X, después de que el Partido Republicano, liderado por el presidente Donald Trump, no obtuviera los votos necesarios para mantener las mayorías en ambas cámaras del Congeso.
Pese a esto, el embajador sostuvo: “Quiero transmitir un mensaje claro: nuestro compromiso con la Argentina es firme, estratégico y de largo plazo”.
De este modo, el diplomático enmarcó el vínculo en la sintonía entre Trump y Milei. “Bajo el liderazgo del presidente Donald Trump y junto al presidente Javier Milei, estamos construyendo una alianza histórica basada en la libertad, la confianza y las oportunidades para ambos países”, señaló.

Por este motivo, remarcó que la relación entre Washington y Buenos Aires se sostiene sobre intereses que, según planteó, no dependen de las mayorías legislativas. “Esta relación trasciende los partidos políticos porque responde a intereses fundamentales de ambas naciones”, afirmó.
En este contexto, Lamelas vinculó ese entendimiento con la agenda de inversiones, comercio, empleo y seguridad. “Fortalecer a la Argentina también fortalece a Estados Unidos. Más inversiones, más comercio, más empleo y mayor seguridad para ambos pueblos”, enumeró.
También aseguró que continuará trabajando para que los acuerdos entre ambos gobiernos se traduzcan en medidas concretas. “Mi compromiso personal es seguir trabajando para transformar esta alianza en resultados concretos”, indicó, antes de cerrar el mensaje con una consigna: “¡Vamos adelante, nunca para atrás! ¡Es ahora!”.
El pronunciamiento de Lamelas se produjo un día después de las elecciones de medio término que dejaron al oficialismo de Trump sin el control en el Capitolio. Desde la Casa Rosada habían señalado que el resultado no iba a suponer un giro en la relación geopolítica con Washington, aunque admitieron que podrían aumentar los controles políticos sobre las herramientas de asistencia financiera.

Según explicó el economista Marcelo Elizondo, el nuevo escenario puede acotar el margen del presidente estadounidense en la política interna, mientras que conservaría instrumentos propios en el terreno exterior. “Trump se va a dedicar ahora más a lo exterior”, planteó durante un diálogo en Infobae en Vivo.
A pesar de esto, advirtió que el dominio de los demócratas en el Capitolio podría interferir a la hora de sellar un acuerdo económico con la Argentina. “Si quisiera hacer un acuerdo de libre comercio con la Argentina, debería pasar por el Congreso”, indicó.
No obstante, el especialista diferenció el swap ya aprobado de eventuales recursos destinados a inversiones de compañías estadounidenses. Sobre estos últimos, mencionó anuncios por USD 7.000 millones, con la posibilidad de que el monto ascienda a USD 20.000 millones, aunque remarcó que todavía no estaba claro el grado de aprobación de esos fondos.
Fuentes del gobierno argentino consultadas por este medio ratificaron que el vínculo estratégico con Estados Unidos no está en discusión. Sin embargo, consideran que los demócratas podrían impulsar investigaciones y pedidos de información sobre operaciones previas de apoyo al peso argentino.

El Fondo de Estabilización Cambiaria, instrumento utilizado para ese tipo de asistencia, no requiere una aprobación del Congreso. La principal incógnita pasa por si un Congreso adverso para Trump puede volver más lentas o más exigentes las futuras decisiones vinculadas a la Argentina.
“Trump va a seguir entendiendo a Argentina como una ficha esencial, no solo por su amistad y coincidencia ideológica con Milei, sino también por cuestiones geoestratégicas. En ese punto no nos cambia, según mi punto de vista”, analizaron.
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