POLITICA
Un giro calculado hacia una causa nacional

El contexto lo es todo. Lo que nunca fue un motivo de preocupación central a lo largo de su vida personal y política, sino más bien lo contrario, se impuso ayer como el eje de una especie de relanzamiento de la gestión presidencial de Javier Milei. Un cambio radical, de carácter nacionalista, que desplaza a la hasta ahora dominante cuestión económica.
El Presidente puso anoche por primera vez en el centro de la agenda pública la reivindicación de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas como una cuestión urgente de seguridad nacional y económica, “un tema de supervivencia”, dijo, que amerita “una pausa” en la discusión política sobre otras cuestiones.
Se trata, según Milei, de una causa nacional que debe posponer cualquier otro debate y abroquelar a los argentinos en apoyo de las políticas que el Gobierno adopte al respecto, ante lo que calificó como una amenaza externa para el presente y el futuro de los argentinos. Justo cuando arrecia la discusión y crecen las críticas respecto de los resultados de la gestión mileísta, con cuestionamientos que hacen eje en su política económica. Más explícito no pudo ser.
Los efectos concretos de lo comunicado por Milei respecto de la cuestión de la soberanía sobre las islas −que es lo que importa a los intereses nacionales, es el centro del histórico reclamo y moviliza a los argentinos− asoman, sin embargo, difusos y no parecen encaminados a tener solución en el corto y mediano plazo, según coinciden diplomáticos y académicos especializados.
En cambio, se advierten con más claridad otros objetivos buscados con el anuncio, especialmente destinados al frente interno.
El Presidente destacó en primer lugar el despliegue de acciones diplomáticas y legales tendientes a obstaculizar y encarecer la exploración y explotación petrolera en el área del archipiélago, concesionada por el Reino Unido a un consorcio de empresas británico-israelí. Ese, admitió Milei, ha sido el disparador. Casi una buena excusa para desplegar otras medidas con propósitos más amplios que expongan a quienes las objeten al riesgo de ser considerados contrarios a los intereses nacionales o antipatria.
Así se destaca la ampliación de gastos y disposición de recursos en materia de Defensa, la creación de un Consejo de Seguridad Nacional al que se pretende dotar de amplísimas facultades y la creación de una nueva doctrina de la seguridad nacional, en la que viene trabajando la santicaputista Fundación Faro, a pesar de las reminiscencias setentistas que la nomenclatura evoca.
Al mismo tiempo, quedó explícito que se apunta a lograr un aval para el alineamiento acrítico con los Estados Unidos, cuyo actual presidente, Donald Trump, ha sido parte central y aliado fundamental en este renacer de la causa nacional.
La creación de una base naval integrada, que se anunció, no estaría desligada de ese vínculo, ya que si bien no se aclaró ahora, el 5 de abril de 2024 el propio Milei había anticipado que se haría junto con los Estados Unidos, al acompañar a Tierra del Fuego a la jefa del Comando Sur de ese país, la generala Laura Richardson. La proyección sobre la Antártida también aparece allí como un elemento central.
Rodeado por todos los miembros del gabinete nacional, la puesta en escena presidencial procuró realzar esta flamante adopción, como política nodal de su gestión, de lo que en los últimos días el Presidente calificó “la causa más sagrada de los argentinos”.
Así, cuando menos se lo esperaba, se instaló la cuestión malvinera, aunque el disparador pareció más bien fruto de una situación exógena antes que el producto de una iniciativa elaborada por el Gobierno. A pesar de que el Presidente dijo que lo anunciado es producto de meses de elaboración.
Es un hecho innegable que otra vez medió en la realidad política nacional de la era mileísta la intervención, hace apenas tres días, de Trump, a raíz de una disputa de índole económica, geopolítica y personal con el gobierno laborista de Gran Bretaña, que encabeza el primer ministro Andy Burnham. Una combinación de factores que suelen determinar las acciones de Trump, siempre signadas por la modalidad transaccional con la que procura resolverlas en su beneficio.
Milei atrapó al vuelo esa controversia en la que su admirado presidente puso en cuestión el apoyo de los Estados Unidos a las pretensiones y decisiones británicas respecto del archipiélago y con mucho sentido de la oportunidad política se la apropió de inmediato, cuando el tema había adquirido relevancia nacional e internacional.
Cambio de eje
La reacción presidencial fue adoptada en momentos en que su gestión goza del rechazo de más de dos tercios de los argentinos, especialmente por los efectos de su política económica sobre la vida cotidiana, y en medio de un reverdecer de cierto sentimiento nacionalista en la sociedad, que la administración libertaria hasta ahora había transitado a contramano.
A eso se suman algunos escándalos no cerrados que siguen golpeando al Presidente, a su poderosa hermana Karina y a varios de sus más cercanos colaboradores. Las Malvinas tocan nervios sensibles. Aunque no siempre desplazan urgencias vitales. Al menos no por mucho tiempo.
La biografía del Presidente subraya el contexto en el que esta cuestión vuelve a instalarse, más allá de la inminencia de la exploración petrolera auspiciada por Inglaterra a la que él apeló para explicar estos anuncios y decisiones, rodeados de la pompa y gravedad que el tema impone.
Las islas Malvinas son para Javier Milei parte de su propia historia personal e íntima, pero, paradójicamente, no integran el repertorio más luminoso de sus memorias, sino más bien una parte oscura de su pasado remoto, pero también del más reciente. Bastante alejada de lo que ahora proclamó como “la causa más sagrada de los argentinos”.
El recuerdo probablemente más traumático de su preadolescencia remite a ese archipiélago, que ayer reivindicó como nunca antes en su vida y tampoco hasta ahora en su mandato como presidente de la Nación.
Según él mismo ha relatado, el mismo día en que la última dictadura militar alardeaba de la recuperación de las islas su padre le propinó una de las más duras y ominosas golpizas que él recibió de su progenitor. ¿El motivo? Haber aguado el festejo familiar por esa gesta, que terminó en desastre, al manifestar su oposición al desembarco en Puerto Argentino.
“Cuando Argentina recupera las Malvinas nosotros estábamos en la casa de mi padrino […]. Estaban todos muy exultantes y yo dije que era un disparate, porque nos iban a hacer de goma. (A él) no le gustó y me dio una tremenda paliza delante de todos”, contó el 15 de abril de 2018, en un programa de televisión.
El sinuoso vínculo con la cuestión Malvinas, sin embargo, no se limita a ello, ya que también manifestó su admiración por la primera ministra británica, Margaret Thatcher, quien declaró la guerra y dispuso la recuperación para Gran Bretaña. Aunque las declaraciones más controversiales fueron realizadas ya como jefe del Estado. El 2 de abril de 2025 expresó su anhelo de que los malvinenses “prefieran ser argentinos”.
Sin embargo, uno de los puntos más polémicos se produjo en plena campaña electoral de 2023 cuando la que luego sería la primera canciller de Milei, Diana Mondino, dijo en una entrevista con el diario conservador inglés The Telegraph que debían respetarse los deseos de los isleños, lo que contraviene la posición histórica de la Argentina, ya que abre la puerta a avalar el derecho a la autodeterminación de los ocupantes ingleses, que enarbola Gran Bretaña y no es aceptado por el país. Hasta anoche, que sí lo hizo enfáticamente, Milei no había corregido esa gaffe que dañaba el reclamo nacional por la soberanía de las islas.
Esos son los hechos que habían jalonado hasta ayer la relación de Milei con la cuestión Malvinas. De allí que la adopción como política central de su gestión resulte más novedosa e impactante y por lo que el contexto adquiere más relevancia a la hora de explicarla.
La contraofensiva
En la última semana se advierte un radical cambio de actitud del Gobierno. Después de varias días de ostracismo del Presidente y una agenda dominada por asuntos negativos, la administración mileísta, por impulso de su líder, ha salido a dar batalla por la narrativa, en busca de recuperar el control de la agenda pública y enfrentar el mal humor social con algunos anuncios, que sostengan la renovada propaganda sobre los logros de la gestión.
El comienzo de la nueva etapa remite a la reunión de Gabinete de hace 12 días, la primera encabezada por el Presidente en un mes y medio, en la cual Milei instó a sus ministros rebatir los tópicos negativos que se habían instalado respecto de los resultados de su gestión, empezando por el endeudamiento y la morosidad creciente entre los argentinos. Lo mismo, demandó que se hiciera respecto de situación del empleo y de la actividad económica.
Allí se inscribe el enfático artículo que escribió para el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, en el que promocionó una seria de cifras tendientes a desacreditar las críticas por los efectos negativos de la política económica.
Lo mismo puede decirse de las reiteradas apariciones de su par de Economía, Luis “Toto” Caputo, entre las que destacó su papel de polemista contra las críticas y reclamos formuladas por las autoridades de la Unión Industrial (UIA), encabezadas por su presidente, Martín Rappallini. Otro tanto hicieron diversos voceros en la difusión de estudios que buscaron relativizar las cifras y la magnitud del aumento del endeudamiento y morosidad de los ciudadanos, que se instaló como uno de los temas dominantes de la agenda pública.
La batalla por el relato, sin embargo, aumentó la controversia sin que lograra imponerse la optimista visión del oficialismo. Los números del Gobierno entraron en combate con otros números esgrimidos por opositores y economistas, muchos de ellos que no pueden enrolarse en la vereda opuesta al ideario oficial, todos basados en datos públicos. Un empate que llevó a un reconocido economista que mira con simpatía el núcleo de las políticas económicas mileístas a recordar el libro Cómo mentir con estadísticas, escrito por Darrell Huff en 1954.
Al mismo tiempo, nuevos escándalos y hechos controversiales volvieron a sacudir al Gobierno. Es el caso del juez recientemente ascendido a camarista federal Pablo Yadarola, promovido por el Gobierno y amigo personal del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. En su última decisión antes de dejar el juzgado de primera instancia Yadarola mandó al archivo una causa que salpica a la cima del poder mileísta.
Se trata de la (no) investigación sobre la falta de revisión aduanera de una decena de valijas que llegó del exterior en un avión del misterioso empresario Leonardo Scatturice, vinculado al mundo del espionaje y estrechamente relacionado con el gurú Santiago Caputo. Cualquier parecido con una devolución de favores ¿es pura coincidencia?
A favor de Milei, sin embargo, juega no solo un contexto internacional que, de la mano de Donald Trump, lo beneficiaría. También opera la ausencia de una alternativa electoral sólida que pueda canalizar el descontento de algunos de sus propios votantes y el agravante de que la fuerza opositora más robusta, que es el peronismo, no solo no logra resolver sus profundas divisiones internas, sino que también se complica con asuntos que relativizan tropiezos oficialistas.
El voto de los senadores peronistas al pliego de Yadarola es un buen caso testigo. Los legisladores cristinistas y los principales dirigentes de esta facción no acertaron a responder a las críticas surgidas de periodistas y comunicadores afines por haber apoyado a uno de los integrantes de la comitiva de magistrados que viajó a Lago Escondido, que para Cristina Kirchner y los suyos son parte de una “mafia judicial”, responsable de sus procesamientos y su actual condena por casos de corrupción.
En tal contexto, la apelación a la cuestión Malvinas parece exceder largamente a la reivindicación de la soberanía. Más aún cuando el propio Presidente, en un exceso de explicitación, llamó a dejar otras discusiones de lado y a deponer visiones antagónicas. No es momento de hablar de ciertas cosas. Una causa nacional lo demanda.
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Crisis en la obra social de los militares: ATE ocupó la sede de OSFA por despidos y el destino de 13 hoteles

La crisis de la obra social militar sumó este jueves un nuevo frente de conflicto. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) ocupó la sede central de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), en la ciudad de Buenos Aires, para rechazar una reorganización que, según el sindicato, pone en riesgo alrededor de 600 empleos y compromete la continuidad de 13 hoteles y dos centros recreativos.
La medida de fuerza se desarrolló mientras el Gobierno intenta restablecer las prestaciones médicas para los afiliados y resolver las obligaciones que dejó el antiguo Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA). La administración de la nueva entidad calcula que la deuda acumulada supera los $200.000 millones; ATE, en cambio, la ubica por encima de los $500.000 millones.
Los manifestantes se concentraron frente al edificio ubicado en la calle Paso 551 y luego ingresaron a las instalaciones. Llegaron al cuarto piso, donde funcionan las oficinas de las autoridades, y permanecieron allí mientras una delegación sindical mantenía una reunión con un integrante del directorio para presentar el reclamo.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, encabezó la protesta y anticipó que el gremio podría extender las medidas si no recibe definiciones sobre el personal y los establecimientos turísticos. El conflicto coincide con la salida del coronel mayor retirado Ariel Guzmán, responsable de la liquidación del IOSFA, tras una reunión con el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti.
ATE advirtió que profundizará las medidas si continúan los cambios laborales
“Hasta ahora, los trabajadores civiles de las Fuerzas Armadas han sido absolutamente razonables. Las medidas y los reclamos fueron progresivos, pero a partir de ahora las vamos a empezar a profundizar y no descartamos ocupar todas las dependencias del organismo”, afirmó Rodolfo Aguiar en diálogo con Infobae.
La discusión se concentra en el destino de las actividades de turismo y recreación que hasta ahora formaban parte de la estructura de la obra social. El sistema incluye hoteles, residencias, cabañas y centros recreativos en distintas provincias. La nueva OSFA prevé concentrar sus recursos en la cobertura sanitaria y apartar de su organigrama esas prestaciones no médicas.
El sindicato sostuvo que la transferencia podría dejar sin empleo a unos 600 trabajadores. La preocupación se intensificó porque numerosos contratos vencen el 30 de septiembre, la fecha prevista para completar el traspaso administrativo de los establecimientos a las Fuerzas Armadas.
Aguiar explicó que los afectados tienen distintos vínculos laborales. Algunos integran la planta permanente del Estado nacional y otros cuentan con contratos temporarios cuya continuidad debe resolverse antes de que finalice el mes. Para el gremio, el riesgo de desvinculación alcanza especialmente a quienes no tienen estabilidad.
Los contratos vencen el 30 de septiembre
En Mar del Plata, ATE contabilizó 147 empleados en los establecimientos turísticos de la obra social. De ese total, 87 son contratados y el resto pertenece a la planta permanente. El sindicato considera que esa composición expone a una parte significativa de la dotación si los acuerdos no son renovados.
La hipótesis que plantea el gremio es que, si las actividades dejan de funcionar, los trabajadores temporarios podrían quedar desvinculados. Quienes pertenecen a la planta estable, en tanto, podrían ingresar en un régimen de disponibilidad, una posibilidad que también rechaza la organización sindical.
“No vamos a permitir que se eche a cientos de contratados y se ponga en disponibilidad a otros cientos de trabajadores que tienen estabilidad”, planteó Aguiar en un comunicado difundido por ATE. La entidad anticipó que mantendrá asambleas para decidir los próximos pasos del plan de lucha.
La situación abarca principalmente predios y hoteles situados en Mar del Plata, Córdoba y Bariloche, aunque la nómina incluye otras dependencias recreativas. ATE afirma que el proceso puede derivar en el cierre de 13 hoteles y dos centros, además de afectar las delegaciones y otros servicios vinculados al antiguo sistema.
OSFA niega que haya despidos definidos y atribuye la decisión final a las Fuerzas Armadas

La conducción de OSFA cuestiona esa interpretación. Fuentes con acceso a la administración indicaron a Infobae que no existe una definición cerrada sobre despidos y que el sindicato presenta como resueltas situaciones que aún deben determinarse durante la transición administrativa.
Según esa posición, el personal involucrado tiene condiciones laborales diferentes. Hay militares en actividad que pueden ser reasignados, empleados de planta permanente estatal, contratados del antiguo IOSFA y prestadores que facturan como monotributistas. El destino de cada caso dependerá de las decisiones que adopten las fuerzas una vez que reciban los inmuebles.
La principal divergencia se ubica en el futuro de los hoteles. Para ATE, la transferencia puede encubrir un cierre y abrir la puerta a una eventual venta de propiedades. Las autoridades de la obra social sostienen que los bienes volverán a las Fuerzas Armadas que los habían aportado al sistema y niegan que exista un plan de enajenación.
La decisión del Ministerio de Defensa es que los establecimientos dejen de depender de la obra social y regresen a la órbita del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. El cambio apunta a separar el turismo y la recreación de la estructura que deberá administrar exclusivamente la atención sanitaria de los afiliados.

Los hoteles pasarán a las fuerzas que los aportaron al sistema
Los establecimientos continuarán por ahora bajo la administración residual del antiguo IOSFA. A partir del 1 de octubre, las respectivas fuerzas deberán establecer cómo seguirán operando, qué prestaciones mantendrán y bajo qué régimen quedará el personal vinculado con cada predio.
Desde la conducción de la obra social sostienen que los hoteles registran un déficit cercano a $2.000 millones anuales. El diagnóstico oficial es que ese gasto debe quedar fuera de los recursos destinados a consultas, internaciones, medicamentos y otros servicios médicos.
ATE rebate esa evaluación y asegura que los establecimientos pueden financiarse con los ingresos de su actividad. También objeta el traspaso porque entiende que debilita las garantías sobre su continuidad y perjudica a los trabajadores que cumplen funciones en esos lugares.
La nueva estructura de OSFA, según explicaron fuentes del organismo, concentrará su presupuesto y su gestión en los afiliados de las tres Fuerzas Armadas. La transferencia de los activos turísticos forma parte de la redefinición de funciones que se ejecuta en paralelo con la liquidación del instituto anterior.

La deuda acumulada condiciona la recuperación de la cobertura médica
La disputa por los hoteles ocurre mientras persiste la crisis financiera de la obra social militar. El pasivo acumulado por el IOSFA figura entre los principales obstáculos para recuperar el funcionamiento regular del sistema y recomponer los convenios con clínicas, sanatorios, droguerías y otros prestadores.
La administración de OSFA reconoce obligaciones por más de $ 200.000 millones. El sindicato eleva el cálculo por encima de $ 500.000 millones. Esa diferencia forma parte de la discusión política y gremial, aunque ambas partes coinciden en que las deudas afectaron la capacidad de pago de la entidad.
El deterioro tuvo efectos directos sobre militares, retirados y familiares que dependen de la cobertura. En distintas provincias se registraron interrupciones o restricciones en la atención, a partir de las deudas con prestadores privados y de las dificultades para sostener los acuerdos vigentes.
El impacto resulta especialmente sensible fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires, donde muchos afiliados acceden a consultas, estudios, tratamientos e internaciones a través de convenios con centros privados. La recuperación de esos servicios es una de las prioridades que declara la nueva administración.
Defensa busca cancelar los pasivos antes de fin de año
Fuentes de OSFA señalaron que el Ministerio de Defensa trabaja en una salida integral para las obligaciones pendientes y aspira a regularizarlas antes de fin de año. El plan contempla mecanismos estatales para afrontar las deudas del antiguo IOSFA, mientras la nueva obra social arma un presupuesto propio y un esquema de gastos que considera sostenible.
La estrategia parte de un diagnóstico oficial: el organismo anterior acumuló un desequilibrio estructural que terminó por afectar el pago en tiempo y forma a sus prestadores. La administración actual busca que las cuentas heredadas no se trasladen de manera automática a la entidad que asumió la cobertura de las Fuerzas Armadas.
En ese marco, la reducción de actividades ajenas a la atención médica forma parte de la reorganización. Las autoridades plantean que los recursos disponibles deben priorizar las prestaciones sanitarias, una definición que explica el apartamiento de hoteles, centros recreativos y otros servicios de la estructura principal.
La revisión también alcanzó a las 33 farmacias propias de la obra social. Desde el organismo admiten que se analizan modificaciones debido a sus resultados deficitarios, aunque aclaran que todavía no adoptaron una determinación final sobre la continuidad del servicio.

Las 33 farmacias propias también están bajo revisión
ATE afirma que el Gobierno prepara el cierre de las farmacias y su reemplazo por establecimientos privados. La organización sindical sostiene, además, que el ajuste de funciones puede extenderse a delegaciones de distintas provincias y reducir aún más la presencia territorial de la obra social.
La conducción de OSFA no confirmó ese escenario. Sí reconoció que el funcionamiento de la red está en análisis dentro de la revisión general de costos y servicios. La definición dependerá de las evaluaciones administrativas que se completen durante la transición.
Aguiar responsabilizó a las gestiones del organismo durante el gobierno de Javier Milei por el deterioro de las cuentas. También apuntó contra el exministro de Defensa Luis Petri y sostuvo que la entidad había comenzado la actual administración nacional con un saldo positivo.
“Están reventando a una de las mejores y más grandes obras sociales del país. La agarraron con superávit y hoy la conducen directo a la quiebra”, sostuvo el dirigente. Según su planteo, el organismo contaba con un superávit de $ 25.000 millones al inicio de la gestión actual.

El DNU 88 dividió la cobertura de militares y fuerzas federales
La crisis se desarrolla en medio de una reorganización dispuesta por el Gobierno a través del Decreto de Necesidad y Urgencia 88/2026. La norma separó la cobertura médica de las Fuerzas Armadas de la correspondiente a las fuerzas federales de seguridad, que hasta entonces estaban reunidas bajo el IOSFA.
El antiguo instituto atendía al personal del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, Gendarmería Nacional y Prefectura Naval Argentina. La modificación creó dos entidades: la Obra Social de las Fuerzas Armadas bajo la jurisdicción de Defensa y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad (OSFFESEG), que depende del Ministerio de Seguridad Nacional.
La estructura anterior reunía cerca de 550.000 beneficiarios. Unos 330.000 corresponden a integrantes de las Fuerzas Armadas y sus familias; el resto forma parte del universo de las fuerzas federales. La nueva OSFA asumió la atención de militares, mientras que la entidad de Gendarmería y Prefectura siguió un modelo distinto mediante un convenio con la empresa de medicina privada Medicus.
La separación implicó repartir recursos, personal, bienes y tareas administrativas. Al mismo tiempo, el IOSFA quedó en liquidación con el objetivo de ordenar las obligaciones pendientes y completar el traspaso de los activos que aún figuran bajo su administración.
La nueva obra social administrará la cobertura de 330.000 afiliados militares
El Ministerio de Defensa sostiene que el nuevo esquema debe permitir una administración con presupuesto específico y reglas diferentes de las que regían en la entidad anterior. El objetivo declarado es sostener las prestaciones médicas con los recursos disponibles sin replicar los desequilibrios financieros que acumuló el organismo liquidado.
La liquidación del IOSFA resulta central en ese proceso. La gestión residual debe resolver deudas, transferir bienes y definir la situación de actividades que ya no integrarán la estructura sanitaria. Los hoteles y el personal asociado quedaron en el centro de ese capítulo.
La complejidad de la transición quedó expuesta con la salida del coronel mayor retirado Ariel Guzmán, quien administraba la liquidación. De acuerdo con lo informado por Infobae, el ministro Carlos Presti lo recibió el miércoles para analizar el avance de la reorganización.
Presti manifestó su disconformidad con las demoras y reclamó acelerar las medidas administrativas necesarias para sanear el sistema. El encuentro terminó con la desvinculación de Guzmán de la conducción residual del organismo, mientras continúan las gestiones para resolver el pasivo y restablecer convenios médicos.
Desde el organismo indicaron que las tareas administrativas siguen cubiertas y que la definición sobre el reemplazante se conocerá en los próximos días. El Ministerio considera que completar la liquidación es una condición para que la nueva obra social concentre su gestión en la cobertura sanitaria.
Sin embargo, el proceso debe resolver antes el destino de los establecimientos turísticos y de los trabajadores que dejarán de depender de la estructura de salud. Esos dos puntos, atravesados por el vencimiento de contratos y la transferencia prevista para el 30 de septiembre, fueron los que dispararon la ocupación sindical.
La conducción de OSFA enfrenta así una semana de definiciones. Deberá avanzar con el traspaso de los hoteles, responder a los planteos de ATE y sostener la negociación con los prestadores médicos, en un sistema que atiende a aproximadamente 330.000 afiliados de las Fuerzas Armadas.
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Milei, ante inversores en Nueva York: “Si somos reelectos, 2028 será el mejor año económico de la historia de la Argentina”

NUEVA YORK.- En el último día de su gira por esta ciudad, el presidente Javier Milei reforzó su agenda económica con una exposición ante unos 160 inversionistas y referentes financieros de Nueva York en la que afirmó que, si su gobierno es reelegido el año próximo, “2028 será el mejor año económico de la historia de la Argentina”.
En el evento organizado por El Club Económico de Nueva York, una institución que reúne a líderes empresariales de la principal metrópoli de Estados Unidos, Milei describió los logros de la gestión económica del Gobierno y afirmó que “el momento de apostar por la Argentina es ahora”.
“Si somos reelectos en 2027, 2028 será el mejor año económico de la historia de la Argentina. No solo en términos financieros, sino también en la economía real. Las inversiones en sectores ya van a gran velocidad. Como Vaca Muerta, la minería y la energía se van a acelerar dramáticamente”, dijo el Presidente.
Milei sostuvo en su discurso que la mejora “se va a reflejar de forma clara en los salarios” y que “consolidará por largo plazo el apoyo al cambio radical del modelo económico” de la administración libertaria.
“Estamos armados hasta los dientes para enfrentar el riesgo kuka, como llamamos al riesgo político. El año que viene nos convertiremos en el primer gobierno no peronista que logre la reelección desde el retorno a la democracia de nuestro país. Estamos convencidos de que si logramos cruzar el Rubicón, la Argentina tendrá su despegue definitivo”, confió el Presidente, al hacer una descripción de las reservas y los instrumentos financieros con los que cuenta el Gobierno para afrontar 2027.
“Hemos construido una bazuca de reservas por el equivalente a 75.000 millones de dólares”, dijo Milei, al enumerar las compras de reservas del Banco Central (BCRA) después de las elecciones legislativas, los dólares para la posición de futuros, y los swaps con China y Estados Unidos.
También apuntó contra Axel Kicillof, como había hecho en su exposición de ayer en el Citibank. “El enano soviético estuvo diciendo pavadas acá ayer. Me refiero al gobernador de la provincia de Buenos Aires”, dijo.
Lo escuchaban, entre otros, el ministro de Economía, Luis Caputo; el canciller Pablo Quirno; el embajador norteamericano en la Argentina, Peter Lamelas, y el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford.
El Presidente ahora participa de un diálogo con el editor global de Bloomberg, John Micklethwait.
Mlei también habló de lo que catalogó como “el gran tema del momento”, que es la Inteligencia Artificial (IA), como había hecho ayer en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas.
“La Argentina tomó una postura muy clara al respecto. Frente a la IA no vamos a regular, no vamos a matar una semilla que aún no termina de florecer como si fuera un arbusto. Tenemos todo para competir en la mayoría de los eslabones de la cadena de valor de esta industria y lo vamos a hacer”, prometió.
A lo largo de su historia, El Club Económico de Nueva York tuvo como expositores a varios presidentes de Estados Unidos, como Donald Trump, John F. Kennedy, Richard Nixon, Ronald Reagan, Woodrow Wilson y Dwight D. Eisenhower, y a líderes extranjeros como Winston Churchill, Margaret Thatcher, Mikhail Gorbachov e Indira Gandhi.
La actual presidenta de la junta directiva es Dambisa Moyo, una economista de origen zambiano y miembro de la Cámara de los Lores del Reino Unido, que fue nombrada en junio pasado.
Reunión con Netanyahu
En sus últimas actividades en Nueva York, Milei se reunirá a las 16 (hora local, las 17 en la Argentina), con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, uno de sus principales aliados internacionales junto al presidente Donald Trump.
Esta tarde, Milei calificó a Netenyahu como su “gran amigo” y dijo que, junto con Trump, “son los dos grandes héroes de la humanidad”.
La reunión con el premier, quien busca su reelección en los comicios del 27 de octubre próximo, se producirá luego de que la Justicia argentina ampliara la acusación contra las empresas petroleras que exploran cerca de las Islas Malvinas en el proyecto Sea Lion, entre ellas la compañía de capitales israelíes Navitas Petroleum.
Al ser consultado anoche por medios argentinos -entre ellos – en el consulado en Nueva York sobre la agenda de la reunión, el canciller Pablo Quirno evitó dar definiciones y no confirmó si la situación de Navitas Petroleum estará sobre la mesa entre ambos mandatarios.
En su esperada presentación ante la Asamblea General de la ONU, dominada por su defensa de la soberanía argentina sobre las Malvinas y llamados al diálogo al Reino Unido, Milei advirtió que el proyecto Sea Lion “avanza hacia la extracción de petróleo en la plataforma continental argentina, correspondiente a la cuenca Malvina norte, mediante licencias británicas que la Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas”.
Luego de la reunión bilateral con Netanyahu, que según informó el Gobierno sería de aproximadamente media hora, Milei participará de un encuentro de líderes de América Latina con el premier israelí, quien hoy dará su discurso en la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas.
Está previsto que esta noche la comitiva presidencial emprenda el regreso desde Nueva York hacia Buenos Aires, donde aterrizará en la mañana del viernes.
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Renunció el administrador de la obra social de los militares ante la crisis financiera: un gremio estatal tomó el edificio

El coronel mayor retirado Ariel Guzmán renunció como administrador encargado de la liquidación del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA), en medio de una crisis financiera que incluye una deuda superior a los $200.000 millones con prestadores y conflictos por la continuidad de los servicios.
La salida se produjo después de una reunión que Guzmán mantuvo con el ministro de Defensa, Carlos Presti. Según trascendió, existían diferencias por el ritmo con el que avanzaba la liquidación del antiguo organismo y por la transición hacia la nueva Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA).
La crisis se desarrolla mientras conviven, de manera transitoria, las dos estructuras. En febrero, mediante el DNU 88/2026, el Gobierno creó la OSFA como un ente autárquico bajo la órbita del Ministerio de Defensa y dispuso la disolución y liquidación del IOSFA. La nueva entidad quedó encargada de brindar cobertura médico-asistencial a los integrantes de las Fuerzas Armadas y sus beneficiarios.
Mientras la OSFA avanza con su puesta en funcionamiento y recibe los aportes correspondientes a los afiliados, el organismo anterior continúa atravesando el proceso de liquidación y arrastra obligaciones pendientes con prestadores. Se estima que ese pasivo ronda los $213.000 millones.
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