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Un jugadón, un chichonazo y un cabezazo en el palo: gran primer tiempo de Nico Paz

26/04/2026 09:36hs.
El Stadio Luigi Ferraris de Génova, desde las 10 (hora argentina) se viste de fiesta para recibir un duelo interesante : Genoa contra Como.
Los locales, dirigidos por el ex jugador de Boca, Daniele De Rossi, llegan con 39 puntos en la tabla, cómodos en la mitad de la clasificación y buscando sumar su tercera victoria consecutiva en casa. El equipo Rossoblù viene con buen ritmo reciente y querrá aprovechar el factor local para seguir sumando.
Por su parte, el Como de Cesc Fàbregas -que incluye a Nico Paz y Maxi Perrone en el XI inicial- está en plena pelea por los puestos europeos (cerca de la zona alta) y necesita urgentemente cortar una racha de tres derrotas seguidas. Los lariani llegan con hambre de puntos y con varias piezas de calidad en ataque.
Como,Genoa
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Cristiano Ronaldo rompió el silencio

Cristiano Ronaldo. Foto: EFE
Cristiano Ronaldo acusó este martes al seleccionador de Portugal, Jorge Jesus, de haber «incumplido su palabra» por no alinearlo en Oslo tras haber calentado durante media hora y culpó al técnico de una «agresividad» que no se merece, pero se mostró «disponible» para volver a jugar con la selección.
En un extenso comunicado difundido por la prensa portuguesa, Cristiano, que abandonó la concentración de la selección portuguesa el pasado miércoles, afirmó que le habían dicho que jugaría 30 minutos contra Noruega, algo que finalmente no ocurrió.
El mensaje de Cristiano tras abandonar la concentración
«El resto ya lo saben todos. Estuve calentando desde el descanso, vi cómo pasaban los minutos y no me llamaron. El seleccionador no había cumplido con su palabra«, escribió.
Tras ese partido, Cristiano Ronaldo, Jesus y Simão Coutinho, director deportivo de su club, el Al Nassr saudí, mantuvieron una reunión marcada por «un momento intenso, muy directo, sin ningún tipo de filtro», en la que, según el jugador, se acordó que Jorge Jesus zanjaría el tema en la rueda de prensa «diciendo la verdad».
«(Jesus) diría que nunca pedí jugar ni un solo minuto, que fue el seleccionador, y nadie más, quien me propuso el plan para esta concentración, y que fue un error hacerme calentar para luego no sacarme al campo, y que si volviera a ocurrir, no lo haría», afirmó.
Sin embargo, la actitud mostrada «no tuvo nada que ver con nuestra reunión; escuché expresiones y una agresividad que considero que no merezco, una actitud de ‘quiero, puedo y mando’ que nunca me había mostrado, ni de lejos ni de cerca, en privado, la víspera», continuó.
Según el escrito, se elaboró un documento -que el propio jugador validó- y que se entregó al seleccionador para que lo leyera durante dicha rueda de prensa, con ocho puntos, lo que finalmente no ocurrió.
Entre esos puntos, añade, Jesus iba a decir que Cristiano «fue ejemplar, leal y profesional», e iba a destacar «lo mucho que vive y ama a la selección y el peso que tiene en el mundo; más aún, el peso y la influencia positiva que ha tenido en la selección durante 24 años consecutivos».
«Me equivoqué al hacer calentar a alguien de la talla de Pelé o Maradona para luego no alinearlo. Si fuera hoy, no lo haría«, era otra de las frases, según el comunicado.
Tras ese hecho, el capitán portugués decidió abandonar la concentración «sin esperar a que se incumpliera ninguna otra promesa».
«Para mí, la verdad sigue siendo lo más importante en la relación entre las personas. Por mucho que duela, que me digan la verdad«, opinó.
«Nunca, en ningún momento, me he entrometido en ninguna decisión técnica o táctica de ningún entrenador o seleccionador en casi 25 años de carrera. Acepto, para bien o para mal, lo que me proponen hacer. Respeto la decisión y, cuando no cumplen su palabra, siento que mi lugar no está allí», añadió.
Cristiano, asimismo, pidió «disculpas» a sus compañeros de la selección de Portugal: «A pesar de la absoluta falta de confianza en la palabra del seleccionador, como podrán atestiguar quienes asistieron a estas conversaciones, no debería haberlo hecho. La responsabilidad es exclusivamente mía».
Además -agregó- «pido perdón a los portugueses una vez más, pero el incumplimiento de la palabra tiene, para mí, un impacto decisivo. Sentí que, a partir de ahí, mi permanencia solo perjudicaría al grupo de trabajo e hice lo que siempre dije que haría si no me sentía útil: hice las maletas y me fui».
Cristiano también se mostró abierto a una posible sanción: «No soy un jugador cualquiera, soy el capitán del equipo y eso constituye una circunstancia agravante. Ya he pedido perdón, pero sé que las actitudes deben tener consecuencias».
Afirmó que, tras esa posible sanción, si se encuentra «bien físicamente», estará disponible «para competir y ganar» con Portugal. «Esta es, creedme, la más pura de las verdades», concluye el comunicado firmado por Cristiano Ronaldo. EFE
Cristiano Ronaldo,Portugal
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Cristiano Ronaldo aceptó ser sancionado tras abandonar a Portugal, pero no se retira: ¿qué castigo podría recibir?

Cristiano Ronaldo publicó este martes un duro comunicado para dar su versión sobre la crisis que terminó con su salida de la concentración de la selección de Portugal. En el texto, el capitán portugués aseguró que Jorge Jesus rompió acuerdos que habían alcanzado previamente, reveló que había aceptado un plan específico de participación durante la fecha FIFA, contó que ante Noruega calentó durante buena parte del segundo tiempo después de que le prometieran que iba a jugar, reconoció que se equivocó al no saludar a los hinchas tras ese partido, pidió disculpas a sus compañeros y al público portugués por abandonar la concentración y aclaró que no considera terminado su ciclo en la selección. Pero además asumió que su decisión debe tener consecuencias y aceptó públicamente ser sancionado.
A partir de ahí aparece la gran incógnita: ¿ qué castigo podría recibir CR7 por haber abandonado la concentración?
Según el Reglamento Disciplinario de la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF), abandonar de manera injustificada un entrenamiento, un partido o cualquier actividad vinculada con la selección puede derivar en una suspensión de entre uno y seis meses. En el caso de un futbolista profesional, además, la normativa contempla una multa económica.
El artículo 160 del reglamento establece que “el jugador que, regularmente convocado, abandone o no comparezca injustificadamente a un entrenamiento, partido o actividad de las selecciones nacionales” puede ser sancionado con una suspensión de uno a seis meses. A eso se le puede sumar una multa de entre cinco y diez unidades de cuenta, equivalente aproximadamente a entre 500 y 1.000 euros.
La reglamentación también contempla que la ausencia o el abandono puede provocar una suspensión preventiva automática mientras se analiza el caso.
Cristiano Ronaldo pidió que no le atenúen el castigo
En su comunicado, Ronaldo no intentó desligarse de la responsabilidad por haber dejado la concentración. Al contrario: sostuvo que la Federación debe evaluar su conducta y aplicar la sanción correspondiente.
“Las consecuencias de mis actos deben ser evaluadas y sancionadas por la Federación Portuguesa de Fútbol. Creo que el castigo no debe atenuarse”, afirmó.
Además, remarcó que su condición de capitán no debería servirle como protección.
“No soy un jugador cualquiera; soy el capitán del equipo, y eso es un factor agravante. Ya me he disculpado, pero sé que los actos deben tener consecuencias. Cualquiera en el fútbol, como yo, sabe que, independientemente de la posición individual, las reglas son las mismas para todos”, expresó.
El origen del conflicto con Jorge Jesus
La salida de Ronaldo se produjo después de varios días de tensión con el entrenador de Portugal. El delantero había sido titular en el triunfo 1-0 ante Gales, pero luego quedó en el banco en la victoria 2-1 frente a Noruega.
De acuerdo con el relato del propio Cristiano, ambos habían acordado previamente un plan de participación específico. Sin embargo, antes del partido ante Noruega, el cuerpo técnico le comunicó que podría utilizarlo durante 30 minutos.
Cristiano Ronaldo no se retira de Portugal
Pese a la gravedad del conflicto, Ronaldo dejó en claro que no considera terminado su ciclo con la selección.
El máximo goleador histórico de Portugal afirmó que, una vez cumplida la eventual sanción, seguirá disponible siempre que se encuentre en condiciones físicas y mantenga un buen nivel en Al Nassr.
“Si estoy en buena forma física, jugando para mi club y, con suerte, marcando goles, después de cumplir mi sanción, estaré disponible, como siempre lo he estado, para competir y ganar con nuestra Selección Nacional”, señaló.
Así, después de un comunicado cargado de acusaciones, disculpas y explicaciones, el foco ahora pasa a otro terreno: qué decisión tomará la Federación Portuguesa y cuánto tiempo podría quedar Cristiano Ronaldo fuera de la selección.
El último partido de Cristiano Ronaldo fue el 1-0 ante Gales, en el estreno de Jorge Jesús. Después, estuvo en el banco y no entró en el 2-1 a Noruega como visitante y ya vio por TV el 4-2 a Dinamarca y el 2-1 a Noruega, en este arranque con cuatro victorias en cuatro partidos del nuevo ciclo.
El comunicado completo de Cristiano Ronaldo
«Como prometí, decidí relatar, en primera persona y directamente, las circunstancias que rodearon la última etapa del viaje de la Selección Nacional.
Después del Mundial de 2026, preparé una carta al pueblo portugués, que aún conservo, con las palabras que quiero dirigirles cuando deje definitivamente nuestro equipo. Al final de la competición, en el vuelo de regreso desde Estados Unidos, el Presidente de la Federación me pidió e insistió en que reconsiderara mi decisión de irme porque la FPF quería que continuara.
Inmediatamente después, me pidió mi opinión sobre el nombre del actual entrenador de la Selección Nacional, a quien estaba considerando, junto con otros nombres que no me reveló. Le respondí al Presidente de la Federación que, en mi opinión, sería la elección correcta. Por lo tanto, el día en que se presentó al actual Entrenador de la Selección Nacional, me sentí realmente feliz con la elección. Fue la opción correcta, como lo demuestran los resultados.
Unos días después, recibí un primer contacto del nuevo entrenador de la selección nacional diciendo que le gustaría reunirse conmigo personalmente. Respondí que sí, y lo programamos para el final de mi vacaciones. Nos encontramos en la Ciudad del Fútbol, donde mi club estaba realizando su campamento de entrenamiento de pretemporada.
Ese día, el entrenador me dijo que contaba conmigo y que mi presencia era fundamental para su proyecto. Me presentó un plan para mi participación en ese mismo momento. Me dijo que jugaría el primer y el último partido y que, por cuestiones de preparación física, siempre haría tres o cuatro cambios por partido.
En ese momento, me sugirió que no viajara con la selección a Noruega y Dinamarca. Me propuso jugar el primer partido y quedarme en Portugal, para luego reincorporarme antes del partido en el estadio Dragão. Rechacé la propuesta de inmediato. Me pareció obvio que no podía aceptarla. No jugar los partidos en el extranjero no significaba que no sería capitán del equipo. Ese privilegio de quedarme en Portugal no sería un buen ejemplo. Finalmente, el entrenador estuvo de acuerdo con mi análisis.
A esta conversación asistió Simão Coutinho, el director deportivo del Al Nassr, la persona a quien el actual seleccionador nacional reportó durante toda la temporada pasada y uno de los responsables de su fichaje por el club en 2025.
En la víspera de la concentración, el seleccionador vino a mi casa en Lisboa para hablar conmigo de nuevo, a petición suya. La conversación fue tranquila y se mantuvieron todos los principios acordados en agosto. Jugué el partido en Alvalade, y aunque fui sustituido, no causé ningún problema. Personalmente le puse el brazalete de capitán a Bruno Fernandes, lejos de imaginar que podría estar dando mis últimos pasos como atleta y capitán de la selección nacional. Lo importante de ese día, para mí, fue nuestra victoria. Ganar siempre es bueno, en Portugal y para mi país, aún mejor.
A la hora del almuerzo del día del partido en Noruega, un asistente del seleccionador nacional se acercó a la mesa donde el grupo estaba almorzando y me informó de que el seleccionador quería hablar conmigo. Para mi absoluta sorpresa, el entrenador me preguntó si estaba bien para jugar 30 minutos. Estaba completamente concentrado en mi recuperación física, integrado con mis compañeros como siempre, y pensando que no jugaría ese día. No había problema.
Esta petición estaba fuera de mi plan de recuperación y entrenamiento físico, ya que solo iba a jugar el 4 en el estadio Dragão, pero obviamente dije que sí. Él respondió que debía estar preparado porque jugaría 30 minutos. El resto es historia. Calenté desde el descanso, vi pasar los minutos y no me llamaron. El entrenador había roto su palabra.
Al final del partido, solo quería que todo terminara con una victoria y estar solo. No fui a saludar a los aficionados. Un error que es únicamente mi responsabilidad y que no debería haber ocurrido. Pido disculpas al pueblo portugués que nos apoyó intensamente allí, pido disculpas a los aficionados y pido disculpas a quienes, sin ser portugueses, viajaron hasta allí para verme y a quienes pude haber decepcionado.
Cuarenta y ocho horas después, tuvimos una conversación: yo, el entrenador y Simão Coutinho, ya que había estado siguiendo nuestras conversaciones en agosto. Fue un momento profundo y muy franco, sin filtros. Acordamos que solo había una manera de cerrar este «caso»: que el entrenador repetiría lo que me acababa de decir en privado, en presencia de Simão Coutinho, pero en la sala de prensa.
El acuerdo era simple: el entrenador comenzaría la rueda de prensa con este tema, intentando zanjar el asunto diciendo la verdad. Diría que yo nunca pedí jugar ningún minuto, que fue el entrenador, y nadie más, quien propuso el plan para esta concentración, y que fue un error hacerme calentar solo para no jugar, y que si volvía a suceder, no lo haría.
Terminamos esa reunión con el entrenador pidiéndome un abrazo, prometiéndome que diría en la rueda de prensa lo que me acababa de decir, y que el asunto estaba resuelto. No jugaría en Dinamarca, pero sí en el partido contra el Dragão. Todo esto tuvo lugar en presencia de Simão Coutinho, como siempre.
A petición del entrenador, se celebró una videoconferencia entre él, Simão Coutinho y Tiago Craveiro, en la que se resumió lo que habíamos hablado. Se elaboró un breve documento, que yo mismo revisé y que, con mi conocimiento, se le entregó al entrenador, tal como él había solicitado.
La conferencia transcurrió como se esperaba: su actitud no tenía nada que ver con nuestra reunión; percibí expresiones y agresividad que considero inmerecidas, una actitud de «yo quiero, yo puedo y yo mando» que jamás me había mostrado, ni siquiera remotamente, en privado, el día anterior.
Las notas que validé fueron las siguientes: ‘Creo que es importante, porque es la verdad, aclarar algunas cosas antes de hablar de Dinamarca:
1. Yo personalmente propuse un plan para Cristiano, sin nadie más, para él en esta temporada deportiva con la Selección Nacional. Fue una conversación larga y muy buena.
2. Sé cuánto vive y ama a la Selección Nacional y el peso que tiene en el mundo, aún más, el peso y la influencia positiva que ha tenido en la Selección Nacional durante 24 años consecutivos.
3. El plan que le propuse a Cristiano fue aceptado.
4. Nunca cuestionó mis decisiones. Fue ejemplar, leal y profesional.
5. El partido de Noruega no estaba incluido en el plan que le tracé. Sin embargo, sentí que había logrado recuperarse físicamente del primer partido y le advertí que podría tener que usarlo. Cristiano estuvo de acuerdo.
6. Cometí un error al poner a alguien de la talla de Pelé o Maradona a calentar solo para no ponerlo en el partido. Si fuera hoy, no lo haría.
7. Para concluir: Quiero a Cristiano en la Selección Nacional. «En realidad, no quiero poco, quiero mucho. Por suerte, él también cree en mí. Creía en Al Nassr y aquí también.
8. Respecto a no saludar a la afición. Ya hemos hablado de eso. Alguien que juega más de 230 partidos con la Selección Nacional no recibe lecciones de amor por Portugal de mi parte. Fue un momento de frustración que no borra nada. Es el jugador que más autógrafos da, más selfies se toma y más cariño muestra a la afición. No inventemos problemas donde no los hay. Cuando no estamos contentos, reaccionamos. Eso es todo.»
Ninguna de esas notas, por lo tanto, decía que el entrenador se hubiera disculpado conmigo. Era la segunda vez que rompía mi palabra.
Decidí abandonar el campo de entrenamiento sin esperar otra promesa incumplida. Para mí, la verdad sigue siendo lo más importante en las relaciones interpersonales. Por mucho que duela, quiero que me digan la verdad.
De hecho, en una conversación que tuve con el presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol y el entrenador la mañana de esa rueda de prensa, que seguramente pueden confirmar, reafirmé que si no me querían allí, simplemente debían decírmelo. Solo necesitaban ser sinceros conmigo. Yo lo aceptaría y prometí que prepararíamos algo hermoso, como sueño que sucederá, y nadie se enfadaría.
Lo recuerdo como si fuera ayer. Respondieron al unísono que no. Que mi lugar estaba en la Selección Nacional.
N unca, en ningún momento, he interferido en ninguna decisión técnica o táctica de ningún entrenador o seleccionador nacional en casi 25 años de mi carrera. Acepto, para bien o para mal, lo que proponen hacer. Respeto la decisión, y cuando rompen mi palabra, siento que mi lugar no está ahí.
También les debo una disculpa a mis compañeros de la selección nacional por abandonar la concentración. A pesar de la absoluta falta de confianza en la palabra del entrenador, como cualquiera que haya presenciado estas conversaciones puede atestiguar, no debí haberlo hecho. La responsabilidad es exclusivamente mía.
Me disculpo una vez más con el pueblo portugués, pero romper mi palabra tiene un impacto determinante en mí. Sentí que, a partir de ese momento, mi permanencia solo perjudicaría al equipo, e hice lo que siempre dije que haría si no me sentía útil: hice las maletas y me fui.
Las consecuencias de mis actos deben ser evaluadas y sancionadas por la Federación Portuguesa de Fútbol. Creo que el castigo no debe atenuarse. No soy un jugador cualquiera; soy el capitán del equipo, y eso es un factor agravante. Ya me he disculpado, pero sé que los actos deben tener consecuencias. Cualquiera en el fútbol, como yo, sabe que, independientemente de la posición individual, las reglas son las mismas para todos.
En este sentido, he oído mucho sobre partidos de despedida, que necesito una despedida digna, y que la Federación quiere darme esa oportunidad.
Aprendí en la vida, a menudo con hambre y sin nada que comer, que nadie le da nada a nadie gratis. Puedo prometer a todos mis seguidores, naturalmente y especialmente a todo el pueblo portugués, que jugaremos uno o más partidos de despedida; habrá tiempo para eso.
Pero cuando pienso en la selección nacional, en lo que realmente pienso es en competir. Eso es lo que pensé el día que recibí la noticia de la muerte de mi padre. Estaba en el campo de entrenamiento con nuestra selección nacional y decidí quedarme allí hasta que terminara el partido del día siguiente. Hice por el país lo que nunca haría por ningún club.
Por lo tanto, si estoy en buena forma física, jugando para mi club y, con suerte, marcando goles, después de cumplir mi sanción, estaré disponible, como siempre lo he estado, para competir y ganar con nuestra Selección Nacional.
Créanme, esta es la pura verdad.
Cristiano Ronaldo,Portugal,Jorge Jesus
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El PSG no pudo retener al central del futuro: Joane Gadou, un candidato al ‘Golden Boy’ que ya ha explotado

Marquinhos y Willian Pacho son dos de los motivos menos reconocidos del éxito del PSG de Luis Enrique, pero también son, en cierta manera, los ‘culpables’ de que el conjunto parisino no tenga hoy en sus filas a uno de los centrales con más proyección del fútbol europeo: Joane Gadou, uno de los 25 candidatos al ‘Golden Boy’, al que también optan Pau Cubarsí, Marc Bernal o Xavi Espart.
Las expectativas de futuro con el joven central francés no se miden por su nominación al galardón que creó Tuttosport en 2003. De hecho, incluso ganarlo no garantiza cuajar una carrera a la altura de las expectativas generadas. Que se lo pregunten a Renato Sanches, Anthony Martial o Joao Félix, por ejemplo. Aunque, claro está, el hecho de colocarlo en esta nómina de jóvenes promesas le ha dado aún más visibilidad.
Joane Gadou, central del Borussia Dortmund, durante un partido ante el Hamburgo / Instagram
Sobre el campo no la necesita. Sus 1,95 metros de altura no casan con su manera de moverse, con una agilidad y una capacidad para defender hacia adelante (y lo que eso implica cuando las cosas no salen bien) que llaman la atención ipso facto, porque son impropias de alguien tan alto. Según la Bundesliga, esta temporada ha registrado la segunda velocidad punta más alta de la competición, con 36,03 kilómetros por hora. Entonces, ¿por qué el PSG no pudo retenerlo en 2024?
Tras Haaland y Adeyemi
En el PSG estaban encantados con sus condiciones. Luis Enrique incluso contó con él para tenerlo puntualmente en dinámica del primer equipo. Pero una cosa es que te vean preparado para acercarte a la élite y otra muy distinta que exista una posibilidad real de formar parte de ella. Y Gadou no quería esperar.
El Salzburgo pagó alrededor de diez millones de euros por él cuando apenas tenía 17 años y le ofreció un contexto idóneo para curtirse poco a poco y apuntar a las grandes ligas. Tras dos temporadas y después de destacar en Austria, siguió los pasos de estrellas mundiales como Erling Haaland o Karim Adeyemi y este verano puso rumbo a un Dortmund que, cuando pesca en Austria, no suele equivocarse. El salto al Signal Iduna Park se produjo por casi 20 millones de euros.
Imponente en Alemania
Un salto sensato a nivel de exigencia que está dando sus frutos en lo deportivo. Gadou no solo ha convencido a un Niko Kovac que le da muchísimos minutos en Bundesliga y Champions League, algo que solo puede acelerar su proceso de maduración competitiva y la corrección de los errores de concentración que tenía por el exceso de confianza que le proporciona su privilegiado físico en algunas situaciones, sino que también ha derribado la puerta de la selección Sub-21 de Francia.
Después de dejar muy buenas impresiones ante Estonia y Luxemburgo, todo indica que, más pronto que tarde, convencerá a Zinedine Zidane para abrirle la puerta de la absoluta. En ‘Les Bleus’ siempre hay sitio para un central prometedor más. El último ha sido Jaquet y el próximo puede ser Gadou.
Gadou ha caído de pie en Alemania / Instagram
No hace falta que gane el Golden Boy para reclamar su sitio. Solo necesita seguir progresando a este ritmo y pulir los aspectos de concentración que le hacen cometer errores evitables. El resto vendrá poco a poco. Por suerte para el fútbol europeo, Pacho y Marquinhos le cerraron la puerta del PSG, aunque, con 19 años y toda una carrera por delante, cada vez queda menos para verlo en un gigante europeo.
Con contrato hasta el 30 de junio de 2031, también será un buen aliciente descubrir a qué precio.
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