DEPORTE
Una interna barra sangrienta y un acusado arrepentido: el juicio que puede terminar con una sentencia histórica

El enfrentamiento a balazos por la interna en la barra de Lanús
Un acusado que se quiebra. Un testigo de identidad reservada. Una barra que en una plaza del Conurbano absolutamente liberada va y mata a sus rivales. Un preso al que acusan de digitar todo desde la cárcel. Un fiscal que no sólo investiga a los delincuentes del tablón, sino también a los policías, que están sospechados primero de dejar hacer y después de tomar declaraciones falsas para desinvolucrar a los barras que manejan la tribuna y los negocios. Un dirigente del club acusado de cómplice por la entrega de los tickets gratis, que fue el eje de la disputa. Dos facciones, la oficial y la disidente en pugna. Balazos a las 14 horas de un 30 de julio de 2023, apenas un rato antes de un partido contra Barracas Central en el estadio de Lanús. Y un juicio que se termina y que amenaza con hacer historia: este miércoles se dará la sentencia sobre cinco barras de Lanús acusados de atacar y matar a sus rivales de la interna con pedidos del fiscal de prisión perpetua.
La cuestión había comenzado poco tiempo atrás. El líder histórico de la barra, Diego Fanfi Goncebatte, estaba preso por un homicidio que había cometido en Luján pero seguía manejando la tribuna del Granate desde el penal de Mercedes. Había dejado al frente a Mario El Laucha Groli, un hombre pesado de la zona de Lanús Este con métodos poco conciliatorios. El bando del barrio El Ceibo integraba la barra oficial pero veían pasar los beneficios que se obtenían de la reventa de entradas, el manejo de los puestos de bebida y comida, los stands que tenían en la estación de tren de la localidad y de las cooperativas de limpieza que manejaban y eran contratadas por el Municipio y pidieron una porción más grande de la torta. Los jefes decidieron que no iban a dársela y entonces, un par de semanas antes de aquel fatal 30 de julio de 2023, se produjo el cisma. Justo en el clásico contra Banfield.
Para cortar de raíz la rebelión, la facción oficial se plegó al dicho “muerto el perro, muerta la rabia”. Y pensó en una emboscada. Para el siguiente partido de local frente a Barracas Central, citó a la facción El Ceibo en la Plaza Sarmiento, a escasos 500 metros del estadio. Les dijeron que habían recapacitado y les iban a dar más entradas para reventa y otras vituallas. La carnada surtió efecto. Y cuando el grupo disidente llegó, fue un pelotón de fusilamiento. Uno de los balazos dio en la cabeza de Jonathan Borda quien murió casi de inmediato. Hubo otros heridos. Y un desbande total y casi ningún detenido porque la Policía, insólitamente, no estaba en el lugar. Sí, justo no se encontraba en el lugar donde siempre se reúne la barra de Lanús y sabiendo que una semana atrás habían baleado la casa de uno de los líderes.
Lo que siguió fue la muestra de las complicidades que enlutan al fútbol argentino. Los tickets eran todos oficiales y había hasta de protocolo, pero la dirigencia dijo no saber de dónde venían y que a los que la prensa llamaban barras eran hinchas que no generaban problemas dentro de los estadios. Insólito. La Policía, lo más grave, le avisó a la Justicia que quienes habían disparado habían sido los de la facción disidente. Y que Borda, miembro de esta última, había caído por fuego amigo. Insostenible.
La verdad estaba oculta hasta que apareció un testigo de identidad reservada y contó la verdad. Y aparecieron los videos de las cámaras de seguridad de los alrededores que dejaron en claro cuál era la historia. Y ahí el Ministerio de Seguridad Bonaerense echó a uno de los jefes de la Departamental y con el fiscal Martín Rodríguez pisándoles los talones, la Policía hizo el trabajo que no había realizado antes y terminó deteniendo a 12 barras de la facción oficial, entre ellos Julián Goncebatte, hijo del jefe preso. El que gracias a sus contactos logró fugarse fue el jefe delegado, el Laucha Groli, que tres años después sigue prófugo.
La investigación siguió su curso y uno de los acusados, Enzo Molina, se quebró. Y ante el fiscal contó: “La barra se maneja desde Villa Sapito y siempre salimos de ahí en caravana a la cancha. Y siempre vamos enfierrados. Aquel día yo estaba en la Amarok del Laucha y en vez de encarar para el estadio, fuimos temprano para la Plaza. Ahí nos juntamos con la gente de Villa Albertina, que también estaba con armas. El Laucha puso un parlante y el Fanfi nos habló desde la cárcel. Decía que estaba arreglada la zona liberada y que todos sabían lo que había que hacer cuando llegaran los de El Ceibo. Y apenas aparecieron, empezó el tiroteo”.

Con esto más los videos, la causa avanzó rápido. En el medio Fanfi Goncebatte salió de prisión, nadie lo advirtió y cuando dos meses después fueron a buscarlo para imputarlo como presunto autor intelectual de la masacre, se había mandado a mudar y hoy sigue prófugo también él. De los 12 detenidos seis decidieron ir a juicio por jurados, que se definirá en noviembre, y otros seis prefirieron el juicio técnico, de un Tribunal Oral, que es el que terminó el viernes y tendrá su decisión mañana miércoles al mediodía.
Ahí jugarán su suerte Julián Goncebatte, Matías Garro, Gonzalo Bustos y Lucas Salinas para los que el fiscal pidió la pena de prisión perpetua como coautores de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por haberse cometido en el marco de un espectáculo deportivo. Sobre otro barra, César Casas, pidió 15 años considerándolo partícipe secundario del hecho. Y pidió la absolución de Enzo Molina, el barra que se quebró, no sólo por su testimonio clave en la causa sino también basándose en la defensa del abogado Fernando Sicilia quién logró demostrar que si bien su cliente estaba en el lugar de los hechos, ningún testigo lo vio portando un arma o siendo parte del acuerdo funcional para el ataque.
En caso que el Tribunal presidido por el juez Martín Pizzolo de curso favorable al pedido fiscal, se va a dar una particularidad: la barra de Lanús será la primera en la historia de la violencia en el fútbol en la Argentina de tener barras sentenciados a prisión perpetua por dos hechos distintos acontecidos apenas horas antes de un partido y en los alrededores del estadio, ya que en junio de 2015, sí, 11 años atrás, otros cuatro barras del equipo Granate fueron condenados por un episodio exactamente igual al que se juzga ahora cuando se enfrentaron en 2012 en la previa de un partido entre Lanús y All Boys las facciones de Villa Sapito y Monte Chingolo, dejando un muerto y cinco heridos. En aquella oportunidad la pelea era por la plata que se habían traído del Mundial de Sudáfrica 2010 cuando lideraron la ONG Hinchadas Unidas Argentinas y por la cuota de beneficios presente. Calcado a lo sucedido en 2023. Además de las perpetuas, en aquel juicio se pidió investigar también a la dirigencia y a la Policía pero nada pasó. Veremos qué suerte corren este miércoles, cuando un fallo intente no dejar impune un nuevo caso de crimen en el fútbol argentino.
DEPORTE
Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.
Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.
La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.
La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.
El debate entre origen innato y aprendizaje social

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.
La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.
Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.
La comparación con los chimpancés y sus límites
Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.
“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.
La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.
El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.
Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas
La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.
Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.
Middle East,Soccer,Sport
DEPORTE
Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.
“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.
El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.
Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista
Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.
La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina
Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).
Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.
Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.
Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.
DEPORTE
El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.
El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.
La reacción que lo dice todo
La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.
La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.
La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.
Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows
Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.
Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.
En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.
“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.
Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.
North America,Sport,Tennis
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