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US cleared to use British bases for limited strikes on Iranian missile capabilities

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The U.S. has been cleared to use British bases for limited strikes on Iran’s missile capabilities after Prime Minister Keir Starmer signed off on the plan, and while U.K. Defense Secretary John Healey stated on Sunday Britain had «stepped up alongside the Americans.»
«The only way to stop the threat is to destroy the missiles at source, in their storage depots or the launchers which are used to fire the missiles,» Starmer confirmed in a recorded statement to the nation.
«The U.S. has requested permission to use British bases for that specific and limited defensive purpose,» he said. «We have taken the decision to accept this request.»
The decision came amid escalation across the Middle East in the wake of U.S. and Israeli strikes on Iran and Tehran’s retaliatory missile and drone attacks, raising fears of a broader regional conflict.
British Prime Minister Keir Starmer signed off on a plan to use British bases for limited strikes on Iranian missile capabilities. (Kin Cheung / POOL / AFP via Getty Images)
On Feb. 28, in the wake of Operation Epic Fury, Starmer confirmed British planes «are in the sky today» across the Middle East «as part of coordinated regional defensive operations to protect our people, our interests and our allies.»
Healey went on to disclose Sunday that two Iranian missiles were fired in the direction of Cyprus, where Britain maintains key sovereign base areas.
The Royal Air Force confirmed that Typhoon jets operating from Qatar as part of the joint U.K.-Qatar Typhoon Squadron successfully intercepted an Iranian drone heading toward Qatar.
About 300 British personnel are stationed at a naval facility in Bahrain, where Iranian missiles and drones struck nearby areas.
«We’re taking down the drones that are menacing either our bases, our people or our allies,» Healey told «Sunday Morning with Trevor Phillips» on Sky. «We’ve stepped up alongside the Americans. We’ve stepped up our defensive forces in the Middle East. We’re flying those sorties.»
ISRAEL’S LARGEST EVER MILITARY FLYOVER HAMMERS IRANIAN MILITARY TARGETS

British Defense Secretary John Healey stressed that the U.K. had «no part» in the American-Israeli strikes on Iran. (Peter Nicholls/Pool via Reuters)
Healey also made sure to stress that the U.K. had «no part» in the U.S. and Israeli strikes on Iran and insisted all British actions were defensive. «All our actions are about defending U.K. interests and defending U.K. allies,» he said.
When asked if the U.K. would join the U.S. in offensive action, Healey said, «I’m not going to speculate,» according to Sky News.
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Downing Street also confirmed Feb. 28 that Starmer and President Donald Trump had spoken by phone about the «situation in the Middle East,» the BBC reported.
Fox News Digital has reached out to Downing Street for comment.
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INTERNACIONAL
Todo sobre la presencia argentina en la Semana del Arte de Madrid 2026

Madrid acapara la agenda global del arte durante una semana, en la que se llevarán adelante las ferias ARCO, JUSTMAD y CAN Art Fair, más una muestra en Casa de América, de la que forman parte 17 galerías argentinas.
Feria por feria, galería por galería, artista por artista, Infobae Cultura presenta cómo será la presencia nacional en cada uno de los eventos:
La Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCOmadrid vuelve a abrir sus puertas del 4 al 8 de marzo de 2026 en IFEMA MADRID, con la participación de 175 galerías en el Programa General y distintas propuestas en sus espacios comisariados, que llevan el número a 211 espacios procedentes de 30 países.
Entre las secciones centrales, el programa ARCO2045: el futuro, por ahora, a cargo de José Luis Blondet y Magalí Arriola, ofrecerá dos espacios dedicados a explorar “posibles futuros y lenguajes tentativos del arte”, orientados a imaginar nuevos horizontes creativos. La edición incluye la sección Opening. Nuevas galerías, bajo la curaduría de Anissa Touati y Rafa Barber Cortell, en la que 19 galerías con menos de ocho años de trayectoria participarán por primera vez, mientras que el programa Perfiles | Arte Latinoamericano, liderado por José Esparza Chong Cuy, tiene la presencia de 12 galerías especializadas.
La galería de Villa Crespo llega a Madrid con un “ecosistema sensible” a través de obras de Marina De Caro, Ulises Mazzucca y Tomás Saraceno, donde color, materialidad y la idea de red actúan como ejes articuladores y no solo como elementos formales.
En el núcleo de la presentación resalta el enfoque de De Caro (Mar del Plata, 1961), una artista cuya obra se construye en la frontera del arte, el cuerpo y la experimentación colectiva.

Sus piezas, que incluyen fotografías de performances y esculturas blandas textiles, transforman el textil en “territorio activo”: extensión mutable del cuerpo que se pliega y se activa en el movimiento, detonando situaciones donde lo corporal se funde con la arquitectura y el espacio.
Mazzucca (Santa Fe, 1997) aporta a la muestra una mirada radical sobre lo cotidiano, donde dibujos y muebles intervenidos transportan la intimidad doméstica al campo del arte contemporáneo. El trabajo manual sobre la madera y la aplicación de pigmentos resignifican los objetos, desplazándolos de su función utilitaria a una dimensión contemplativa y simbólica.

El artista explora la memoria de los oficios y propone leer lo doméstico no solo como espacio de afectividad, sino también de resistencia e identidad.
Por su parte, las vitrinas de telaraña de Saraceno (San Miguel de Tucumán, 1973) abren la escala de la exhibición hacia una dimensión que es, a la vez, microscópica y astronómica. En las estructuras tejidas por arañas se materializa un sistema de interdependencia, donde la fragilidad esconde una complejidad de tensiones y equilibrios.

En su obra, la línea abandona el gesto humano para convertirse en red viva, una trama que conecta cuerpos, materiales y especies. Los ecosistemas creados invitan a reflexionar sobre la cooperación y la vulnerabilidad compartida, ampliando el alcance de la escultura y el dibujo hacia territorios donde la distinción entre arte y naturaleza se diluye.
La galería desembarca con una propuesta que reúne a Amadeo Azar, Fernanda Laguna, Rosana Schoijett y Juan Tessi,privilegiando el diálogo entre trayectorias consolidadas y lenguajes formalmente renovadores.

A través de la acuarela, Azar (Mar del Plata, 1972) explora la construcción de la identidad personal y colectiva, superponiendo las huellas de sus propios recorridos por las pampas argentinas con los rastros de la conquista y el desplazamiento de pueblos originarios.
En obras como Tornquist, Cabo Corrientes o el Tríptico de la llanura se distinguen por la incorporación de marcos de formas irregulares, referencia directa al movimiento Madí que revolucionó la vanguardia local en los años cuarenta.

Laguna (provincia de Buenos Aires, 1972) representa la figura de la artista expandida: su práctica transita la pintura, la literatura, la gestión cultural y la intervención social. Llega a Madrid con obras que integran marcos de mimbre y materiales cotidianos, borrando los límites entre arte y artesanía. Sus piezas exhiben una constante experimentación con la ternura y la emocionalidad, así como una reivindicación lúdica de la pintura metafísica y la abstracción geométrica dentro de la serie Formas abstractas parecidas a algo.

En el caso de Tessi (Lima, 1972), la propuesta es la de una exploración sostenida de los límites y posibilidades de la pintura contemporánea, ya que investiga lo que denomina “el problema de la pintura”: una pesquisa visual que va de la abstracción a la figuración, atravesada por yuxtaposiciones y tensiones entre lo arcaico, lo corporal y la inestabilidad.
Materias y soportes —óleo, gesso, lino crudo, hilo bordado— se integran en una gramática propia, que insiste en dejar la obra abierta a nuevas desestabilizaciones. Entre las obras se destacan Todo ardía o Ermitaño ornamental.

L’enigma della fatalità, De Chirico, ed. 1967 / El mundo de Hermès 73, T. Johnson,
ed. 2018 / Plantas y Flores, Sarpe, ed. 1980)», de Rosana Schoijett
Schoijett (Buenos Aires, 1969) centra su investigación en las posibilidades de la imagen fotográfica, especialmente en el cruce entre documento y ficción, así como la tensión entre lo singular y lo serial. Su metodología consiste en recortar con bisturí imágenes de libros vintage de geografía, arte, botánica y moda, que luego cose con hilo y aguja para generar fotomontajes de carácter tridimensional.
Las piezas —como la serie de collages C#134, C#146 o C#150— proponen una reconfiguración minuciosa de materiales impresos, “dando forma a un nuevo mundo construido a partir de fragmentos de realidad impresa: un oasis de fecundidad y abundancia surgido de la destrucción de su propia fuente”.
La galería Rolf Art llega con un ambicioso proyecto que explora la Amazonía como archivo vivo y territorio político, con eje en el arte latinoamericano y la tensión entre paisaje y violencia histórica, con obras de Roberto Huarcaya, Clemencia Echeverri, Mapa Teatro, José Alejandro Restrepo y Cristina Piffer.
La propuesta curatorial desplaza la tradicional noción de paisaje: apuesta a una “cartografía sensible” que entiende la Amazonía —y, por extensión, el territorio latinoamericano— como un cuerpo marcado por la colonialidad, la explotación y la violencia. Las obras, creadas a través de técnicas como la fotografía expandida, el fotograma, el colodión húmedo, la instalación audiovisual y el grabado en linóleo, buscan hacer visible esa herida en la memoria colectiva.

Entre las obras centrales se destaca la serie Amazogramas de Huarcaya (Perú, 1959), compuesta por fotogramas monumentales realizados en plena selva para los que desplegó metros de papel fotosensible entre el follaje, capturando la huella de la naturaleza bajo la luz de la luna.
La serie, que representó a Perú en La Bienal de Venecia 2024 y fue reconocida con el Prix Pictet 2025 en Reino Unido, constituye “un homenaje a la selva desde una perspectiva no instrumental, orgánica y horizontal”, según detalla el propio artista.

Las videoinstalaciones Treno y Río por asalto de Echeverri (Colombia, 1950), pionera del videoarte en América Latina, utiliza la fuerza del río Cauca y las voces humanas como metáforas, para construir un espacio donde el dolor colectivo por el conflicto armado y el desplazamiento se transforma en experiencia sensorial e inmersiva.
Treno, inspirada en una conversación telefónica en la que una mujer relató el secuestro de su hijo, busca convertir el clamor individual en un “canto fúnebre” colectivo, mientras que en Río por asalto, propone una crónica visual y sonora del río Cauca, desde su nacimiento hasta su represa y destrucción, usando la potencia de una instalación de seis pantallas de suelo a techo.

El colectivo Mapa Teatro (Colombia) presenta La vorágine más allá: Macharoko, una instalación performática desarrollada a partir de la novela homónima de José Eustasio Rivera. Pero el trabajo trasciende la adaptación literaria: en colaboración con el pueblo Nukak, tradicionalmente silenciado durante el auge del caucho, el proyecto traduce el relato mítico al lenguaje gráfico, con grabados en linóleo realizados colectivamente.
Un dato clave radica en el uso de la voz: se graban pasajes de Rivera en lengua Nukak —que los asistentes no comprenden— subrayando tanto la presencia indígena como su derecho a la opacidad.

El colombiano Restrepo (1959) suma a la muestra la histórica serie de grabados América Equinoxial, actualmente exhibida en el MoMA (Nueva York). En estos trabajos, examina cómo la visión colonial europea transformó los paisajes y legitimó la explotación y el desarraigo indígena.
El propio artista plantea: “El cuerpo aparece en una encrucijada… donde se encuentran y chocan permanentemente la historia, el mito, el arte y la violencia… Siempre es posible leer estos cuerpos gramaticalmente, como emisores de signos y como superficies de inscripción.”

La argentina Piffer (1953) presenta Braceros, una obra basada en la técnica fotográfica del colodión húmedo sobre placas de vidrio, con imágenes extraídas del archivo del Museo de La Plata. Estos retratos de indígenas, tomados en una plantación azucarera en 1906, aparecen como presencia-ausencia: imágenes sin cuerpo que remiten a la represión, el silenciamiento y la explotación sistemática de los pueblos originarios.
La artista recurre al archivo histórico para activar políticamente la memoria: “El pasado no se presenta como una instancia superada, sino como un territorio en permanente reelaboración… Regreso sobre esas traumáticas cancelaciones para pulsar políticamente e incidir en nuestro presente.”
El espacio de San Telmo llega con la serie Hombres Argentinos de Liv Schulman (Buenos Aires, 1985), una propuesta que reinterpreta el futuro desde la fragilidad y la memoria reciente.
La propuesta incluye seis esculturas y cinco dibujos exclusivos, que surgen como una reflexión irónica y material sobre la identidad masculina, articuladas a partir de la conjunción de diferentes técnicas y objetos tradicionales argentinos.

Las esculturas de Schulman están producidas en cerámica, mimbre, textiles endurecidos y remeras impresas, ensamblando figuras humanoides absurdas con huesos cerámicos enlazados mediante tiras de mimbre de cosecha nacional.
Cada una integra en su composición objetos como botas olvidadas, cascos de moto, jamones, pistolas y cigarrillos. Estas miniaturas han sido confeccionadas artesanalmente y remiten a bebidas y productos emblemáticos, como ginebra Ocho Hermanos, Hesperidina y Legui.

Además, incorporan, collages realizados en papel glasé y crepé —materiales escolares—, junto con recortes de revistas femeninas y servilletas de bares porteños, sumando así un costado vinculado a la cultura popular y la memoria urbana. Los dibujos, elaborados en tinta y lápiz color sobre papel, llevan títulos como “La Deuda”, “La Depresión”, “El efecto de una causa”, “No es perdón es adaptación y Hooodie” y “Perdoname, me estoy adaptando”
El espacio se presenta con cuerpo de obras de la artista Seba Calfuqueo (Santiago de Chile, 1991), con una propuesta articulada en piezas de pelo, cerámica y pintura, a través de las que se centra en la denuncia histórica para poner al cuerpo como espacio de memoria, resistencia simbólica y disputa por la representación mapuche y disidente en América Latina.

La artista pone en el centro de su lenguaje el pelo como material biológico y cultural. En sus manos, el pelo –ya sea natural o sintético– se transforma en símbolo de identidad, género y pertenencia, pero también de domesticación y violencia. “Trabajo con materiales a los que yo misma denomino travestis, porque se maquillan, se falsean, se travisten para parecer otra cosa”, explica Calfuqueo sobre el cruce entre técnicas y soportes.
Las esculturas e instalaciones utilizan la cerámica esmaltada como “embellecimiento de la tierra”, una metáfora potente de la resiliencia mapuche frente a la devastación colonial que arrasó territorios buscados por su madera y recursos. Calfuqueo, integrante del colectivo Rangiñtulewfü, entrelaza cuerpo y territorio desafiando los relatos religiosos y de género impuestos históricamente sobre el mundo mapuche.

Uno de los ejes centrales es la serie Doctrinas, una intervención sobre archivos coloniales del siglo XVII y XVIII asociados al imaginario jesuita y a los dispositivos de evangelización del pueblo mapuche. En estas piezas, la artista activa una crítica visual a los procesos de traducción cultural, imposición religiosa y circulación del poder en el territorio.
Las galerías se presentan juntas con un proyecto que pone en primer plano a dos artistas fundamentales de la escena argentina: Margarita Paksa (1932-2020) y Oscar Bony (1941-2002), en una propuesta que rescata la potencia de sus obras históricas y, a la vez, plantea una mirada sobre cómo el arte puede expandir los bordes de lo político, lo tecnológico y la subjetividad.
La selección de piezas subraya que ambos artistas participaron en la gestación de un clima experimental entre los años 60 y 70, un período marcado en gran parte por el influjo del Instituto Torcuato Di Tella, que permitió que tanto Paksa como Bony empujaran las fronteras de los lenguajes artísticos y sentaran debates de “desmaterialización, performatividad del cuerpo, censura y representación del deseo” que siguen vigentes.

En el caso de Paksa, las obras elegidas recorren un conceptualismo expandido, en el que lo sensorial y lo político se fusionan con experimentación tecnológica. Obras como Relaxing Eggs (1967) y Primit – Vita (1980) introdujeron el placer como forma de resistencia y experiencia colectiva.
Su trabajo Tiempo de descuento, cuenta regresiva, la hora 0 (1978) destaca por el uso del video y la repetición, inscribiéndose como una reflexión sobre la suspensión del tiempo bajo la dictadura argentina, mientras que en la serie Silencio (iniciada en 1967), abordó los límites del lenguaje y la abstracción a través de materiales como el plexiglás, abriendo interrogantes sobre la materialidad del vacío.

En el otro eje curatorial, la selección dedicada a Bony arranca con El maquillaje (1965–1966), un cortometraje de 16 mm donde el gesto íntimo de una mujer ante la cámara reflexiona sobre la construcción visual del cuerpo, idea que profundizó en la serie Eróticas 70’s, producida en los años previos al golpe militar, donde imágenes de alto voltaje sensual pusieron en cuestión las relaciones de poder y deseo en un contexto de creciente represión.
La evolución de su obra se percibe en Cielo amarillo (c. 1990), donde pasó a la pintura y compuso un paisaje que, según el texto, remite a la tradición de la fotografía y sostiene la meditación sobre las formas de producir imagen.
La galería, que inaugurará nueva sede en Buenos Aires, se presenta con una gran cantidad de artistas, tanto figuras clave de su staff como obras de históricos del arte latinoamericano.

Entre las propuestas, destacan fotografías y dibujos de Alberto Greco, quien está teniendo una gran retrospectiva en el Museo Reina Sofía de Madrid, junto a piezas textiles realizadas por las argentinas Alicia Herrero, Teresa Pereda, la chilena Francisca Rojas y el boliviano Andres Bedoya.
A la variedad de formatos se suma la presencia de la pintura abstracta representada por Karina Peisajovich, Gonzalo Elvira, Abdulio Giudici, Alejandro Puente y Anita Payró. El recorrido se completa con trabajos de Marta Minujín, Noemí Gerstein y David Lamelas, quien tendrá, desde el 6 de marzo, una exhibición a gran escala en la Fundación Dia, ubicada en Chelsea, Nueva York.
En la sección Opening, en la que se localizan las nuevas galerias, se encuentra Linse con un solo show de Julia Padilla (Buenos Aires, 1991), quien participa con un conjunto de esculturas de múltiples escalas y grandes dibujos, donde combina materiales industriales, orgánicos y de desecho.

En su proyecto, Padilla interpela directamente a la forma en que los sentidos y la memoria operan en el presente, marcado por el auge del capitalismo cognitivo y el avance arrollador de las tecnologías de la información y la inteligencia artificial. Su obra emerge como una respuesta a la pregunta: ¿cómo se transforma nuestra percepción cuando los sentidos ya no se organizan como antes y el futuro se vuelve impredecible?
Así, a través de su conjunto de obras, busca generar una experiencia sensorial envolvente, diseñada para provocar extrañamiento, incomodidad y curiosidad. Los espectadores se enfrentan a artefactos híbridos y sensuales, donde colisionan distintas temporalidades y la mirada se percibe también como un acto táctil.

Entre las piezas, una escultura Sin título, convierte objetos cotidianos -caño cromado, caracol pintado, pelo artificial, goma, un pedazo de sandalia y semillas disecadas- en presencias inquietantes que invitan al tacto y al extrañamiento o Subterránea, un gran dibujo en lápiz sobre papel subraya el protagonismo del cuerpo en la experiencia estética y la relación con el espacio.
Estas piezas refuerzan la tensión entre lo inerte y lo vivo, el artificio y la naturaleza, a partir de combinaciones inesperadas: “Híbridos que fusionan lo orgánico, lo animal/vegetal con lo artificial. Superficies sensuales relacionadas con el cuerpo que activan lo táctil y generan una curiosidad sensorial”.
La galería de La Boca forma parte de la Sección Perfiles Arte Latino, concebida como una sección de presentaciones individuales, y allí llega con Agustina Woodgate (Buenos Aires, 1991), quien se presenta con su instalación de relojes esclavos y mapas lijados: el tiempo, el trabajo y la memoria bajo la lupa del arte.

Entre ellas, National Times, ocho relojes analógicos de escuela avanzan sincronizados por un “maestro” digital, en un sistema montado para autodestruirse, y al mismo tiempo, para interrogarse el vínculo entre tiempo, trabajo y valor económico.
La muestra se completa con una serie de mapas lijados y tapices en jacquard que giran sobre una idea similar: la erosión de las fronteras, los sistemas de organización y el intento —siempre fallido— de recomponer lo borrado. Ante la caída de la cartografía tradicional, desplazada por los sistemas GPS, Woodgate reduce antiguos mapas escolares a masas continentales sin geopolitica posible. En esa operación, insinúa lo que define como una “implosión social, política y económica”.

El proceso adquiere otra capa en la serie de tapices: durante la Seoul Mediacity Biennale, la artista lijó pacientemente las páginas de un Atlas hasta casi hacerlas desaparecer. Cada página intervenida fue escaneada, y una inteligencia artificial —entrenada para detectar patrones— intentó reconstruir las imágenes a partir de los rastros que quedaban. El resultado: miles de cartografías espectrales que combinan memoria, error y cálculo algorítmico.
El espacio exhibe una serie de obras históricas de Roberto Jacoby (Buenos Aires, 1944) creadas en las décadas de 1980 y 1990, en lo que significa un regreso del artista a Madrid tras 2011, cuando tuvo su última exposición antológica, El deseo nace del derrumbe.

Entre las piezas seleccionadas para el stand, se incluyen cuatro trabajos de los años 80 y 90 en los que Jacoby explora el reencuentro y la celebración colectiva tras la dictadura en Argentina, así como su implicación con la escena gay y sus reivindicaciones. En estas obras, el artista integra arte, deseo y política como componentes esenciales para la experimentación personal y la creación comunitaria.
En paralelo, la galería presenta junto a Travesía Cuatro la instalación monumental Azul Inesperado de Mariela Scafati, que será instalada en un espacio público dentro de la feria.
La decimoséptima edición de JUSTMAD – Feria Internacional de Arte Contemporáneo reúne a 40 expositores de once países, del 5 al 8 de marzo en el Palacio de Neptuno de Madrid. Esta edición no solo destaca por su incidencia internacional, sino por el impulso a nuevas escenas artísticas y la proyección de creadoras cuyas investigaciones exploran la geometría, el color y la transformación de los lenguajes visuales contemporáneos.
Entre las exposiciones paralelas que acompañarán la feria, destaca “Fronteras Móviles. Arte latinoamericano en circulación”, que se exhibe en Casa de América entre el 25 de febrero y el 7 de marzo de 2026, un proyecto dirigido por María Lightowler y Óscar García García, que propone una reflexión acerca del territorio, el cuerpo y el desplazamiento desde la perspectiva del arte latinoamericano contemporáneo.
La galería presenta obras de Fran Garriga, Cristina Hauk, Mariangeles Blanco, Iliana Regueiro y Sharon Cababie M.Yucas, que ofrecerán un itinerario por las tensiones entre materialidad y percepción, y se centrarán en el diálogo entre sistemas de producción visual y el movimiento.

Garriga (Santiago de Chile, 1988) desarrolla una obra donde la geometría del color y la forma se enlazan mediante un lenguaje que articula lo material, la luz y el espacio; Hauk (Buenos Aires, 1953) abordar la geometría y el movimiento a través del color y la forma; en sus esculturas y acuarelas Blanco (Buenos Aires) ingresa en la reinterpretación de ornamento a través de la memoria y Regueiro (Buenos Aires, 1966), por su parte, ingresa en una figuración geométrica para replantear el espacio cotidiano.

Por su parte, el colectivo mexicano Sharon Cababie M.Yucas está integrado por dos diseñadores radicados en Ciudad de México, cuyo trabajo explora los límites entre el dibujo generativo, la geometría y el ritmo visual. Basan sus composiciones en códigos algorítmicos propios, que posteriormente intervienen en tiempo real con decisiones materiales en color, grosor y cadencia del trazo. El resultado son piezas singulares que conjugan precisión digital y sensibilidad material, orientadas a experiencias de contemplación inmersiva.
La galerías comparten espacio en la sección JUST Latam dedicada al arte contemporáneo de la región. La primera, a través del concepto de contemplar el arte de manera simple inspirada en el dispositivo creado por Benjamin Ives Gilman a inicios del siglo XX, que aseguraba la observación concentrada en museos, presenta las obras de tres artistas argentinos: Santiago Carrera, Mercedes Larreta y Aku Menditeguy.

Carrera (Buenos Aires, 1974) presenta su serie fotográfica “Naturaleza suspendida” (2024), un conjunto de fotografías digitales impresas en papeles como Hahnemühle Bamboo y Photo Rag; la artista visual y poeta Larreta (Buenos Aires) se caracteriza por la “incertidumbre feliz” del trazo, invitando a una contemplación abierta y madura, mientras que la fotógrafa Menditeguy (Buenos Aires, 1979) contribuye con enfoques actuales a la selección curatorial de la galería.
Por su parte, Valk exhibe obras de Valentina Grinspan y Magda Love, con una colección inédita de pinturas que exploran la espiritualidad, la memoria y el tiempo.

Love (Provincia de Buenos Aires, 1985) teje en cada una de sus piezas un entramado que va más allá de los límites convencionales de la pintura al combinar murales monumentales con instalaciones textiles y objetos provenientes de su historia familiar, entrelazando el arte con la memoria
Por su parte, Grinspan (Río Cuarto, Córdoba, 1974) coloca el foco en la experiencia íntima del tiempo y la incertidumbre a través de un conjunto de óleos y témperas en las que conecta la tradición del realismo con una atmósfera introspectiva y reflexiva.
También formarán parte Gallery Labs, con obras de Deborah Jafif y Alix Born, así como Capital Art, con una selección que mira la ciudad como lenguaje: geometrías y cortes, iconografía y relieve, cartografías nocturnas, a partir de los artistas Doris Araujo, Melina Di Salvo, Gi Gioioa y Paula Rivero.
Tras diez años en Madrid, la feria UVNT Art Fair (Urvanity Art) adoptó una nueva identidad y adoptó el nombre CAN Art Fair (Contemporary Art Now) Madrid, unificando la marca con su evento de Ibiza, que va su cuarta edición.
La 10.ª edición de la feria madrileña tiene lugar en el Matadero Madrid del 5 al 8 de marzo, con la participación de 55 galerías (29, todas europeas, en la sección Principal) y 10 en la sección Young galleries, 5 en Counterflow y 6 en Foco Latam, donde se encuentra la argentina Praxis, más 5 más en Solo/Duo Projects.
En su debut en la feria, en la sección Foco Latam, lleva obras de cuatro artistas que exploran la potencia simbólica y conceptual del arte textil latinoamericano: Josefina Concha, Candelaria Fernández Coya, Elisa Lutteral y Diego Miccige.

En su obra, Concha (Santiago de Chile, 1985) se nutre de la tradición artesanal y su conexión con la naturaleza, reflejando “siglos de herencia latinoamericana a través de la comunión entre artesanía y naturaleza”. Y Lutteral (Buenos Aires, 1992), también artista textil, introduce materiales orgánicos poco convencionales, como hojas de maíz y pelo humano, para explorar temas vinculados a los ciclos de vida y muerte, decadencia y renacimiento.
Fernández Coya (Buenos Aires, 1991) utiliza el dibujo —principalmente con lápiz y óleo— para entrelazar referencias a la mitología griega y a la iconografía renacentista.

Finalmente, Miccige (Buenos Aires, 1972), rescata prácticas textiles ancestrales para reflexionar sobre los vínculos entre pasado y presente en una articulación de la cosmovisión andina tanto en clave de homenaje como de exploración conceptual del origen del arte textil, concebido desde el inicio como símbolo de los lazos humanos.
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