ECONOMIA
El lado B del nuevo bono para extranjeros: ¿cuánto le costó Caputo la vuelta al mercado de crédito?

Es la pregunta que se hace el mercado en este momento: ¿es realmente para festejar el hecho de haber colocado un bono en pesos a una tasa de 29,5% para los inversores externos?
El Gobierno no tiene dudas sobre cuál debe ser la interpretación. El propio Javier Milei escribió: «Y un día volvimos», acompañado del inevitable VLLC. El argumento oficial es que esta emisión es un punto de inflexión en la economía argentina, porque marca el regreso al mercado de crédito. Y, además, el hecho de que los inversores de Wall Street hayan aceptado títulos que se pagan en pesos supone un mensaje de confianza sobre la estabilidad -dado que si hay devaluación, perderán capital-.
Es decir, se celebran varias cosas al mismo tiempo. Desde lo simbólico, el poder mostrar que el plan genera confianza en el mercado internacional. Además, hay algo que ningún funcionario mencionó explícitamente pero estaba flotando en el mercado: el recuerdo del histórico «empome» de gigantes de Wall Street -como Templeton y BlackRock- al comprar un bono en pesos en 2018, también emitido por Toto Caputo.
Y desde lo puramente financiero, lo importante para el gobierno es que se consiguen u$s1.000 millones para reforzar las reservas del Banco Central sin necesidad de comprar dólares dentro de la banda de flotación.
Como argumentó Federico Furiase, el ideólogo del «Punto Anker» y las tres anclas -fiscal, monetaria y cambiaria-, es positivo el hecho de que la tasa sea fija porque revela una expectativa de estabilidad. Y, además, destacó la extensión de la «duration» de la deuda, lo cual oxigena el calendario de pagos.
También el ministro Caputo afirmó que «poder refinanciar vencimientos de capital es trascendental». Este punto no deja de ser controversial, porque hasta hace un mes Caputo festejaba lo exactamente opuesto: cuando no se llegaba a «rollear» el total del vencimiento de la deuda, afirmaba que era el síntoma de la reactivación económica, en la que los bancos preferían darle crédito a las empresas antes que al Tesoro.
¿Luis Caputo hizo mal negocio con el bono para inversores extranjeros?
Pero, a pesar de las expresiones de euforia por parte de los funcionarios, en el mercado hay una intensa discusión sobre si esta licitación no debería ser interpretada como un mensaje de advertencia. La razón es la tasa de interés, a la que los analistas consideran demasiado elevada.
Sobre todo, si se tiene en cuenta que esta emisión contó con algunos aditivos que le daban mayor incertidumbre al inversor. En el corto plazo, hubo una fuerte intervención oficial sobre el mercado de futuros, lo cual aplanó la curva. Esto permitiría, eventualmente, que un inversor temeroso de una devaluación pudiera cubrirse a un costo financiero relativamente bajo.
Pero, además, el bono tiene una cláusula «put» a dos años. Es decir, ofrecer la al inversor posibilidad de salida mediante la recompra por parte del Tesoro, justo antes de que termine el mandato de Milei.
Y, sobre todo, en las últimas semanas el gobierno se encargó de marcar las diferencias entre el contexto actual y que el regía en 2018, cuando se emitió el bono del «empome». Para empezar, ahora hay superávit fiscal, mientras que en aquella oportunidad había un déficit de 4% del PBI. Y la inflación está en franco descenso, mientras que en 2018 había una presión al alza.
Y no es casual el «timing» de la operación, justo después de que las reservas del BCRA hayan sido engordadas con u$s12.000 millones del Fondo Monetario Internacional más u$s2.000 millones de organismos de crédito.
El costo del prontuario
Teniendo en cuenta ese escenario, en el mercado se había generado una expectativa de una tasa que podía estar en torno del 22%. La expectativa de suba en el tipo de cambio es de 16% según la encuesta REM del Banco Central -donde participan los principales bancos y consultoras del mercado-. Esto implicaría que una tasa superior a esa cifra ya supondrá ganancias para los inversores en el primer año de vida del bono.
Y si se toma en cuenta el discurso del gobierno, hay más margen para que el tipo de cambio vaya a la baja que a la suba, gracias a la política de absorción del excedente monetario. Si ese fuera, finalmente, el escenario futuro, entonces la ganancia de los inversores sería mucho más alta por la tasa de conversión que dejaría más dólares por pesos al momento de la salida.
Pero, aun para quienes crean que la devaluación será como la predice el REM, se presumía que una tasa de 25% resultaría atractiva -estaría por encima de la devaluación más 700 puntos del riesgo país argentino-.
Y, sin embargo, hubo que pagar un premio de 29,5% anual para un bono en pesos, en un momento en el que supuestamente el plan de Milei y Caputo genera el mayor grado de confianza.
Este es el motivo por el cual se escuchan quejas sobre que al gobierno le costó caro el refuerzo de dólares. ¿Por qué ocurre esto? Una explicación posible es que la mayoría de los inversores buscarán una cobertura ante una posible devaluación -recordando la experiencia de 2018-, lo cual implica que el premio deba ser más alto para cubrir el «seguro» y dejar una ganancia que equipare el nivel de riesgo país.
«Para un extranjero, que en el pasado compró bonos en pesos argentinos y tuvo una mala experiencia (perdió casi el 90%), capaz que 29,5% no es una tasa alta», argumentó el economista Fernando Marull, en un recordatorio sobre las dificultades que implica el reingreso al mercado para países con el historial financiero como el argentino.
Por su parte, Federico Domínguez -cuyos análisis suelen ser elogiados por Caputo- consideró que la tasa de 29,5% es alta si se considera el contexto económico del país, pero que es «el costo de la destrucción del valor de los u$s25.000 millones de deuda en pesos argentinos en manos de extranjeros en 2018. Esos mismos inversores compraron hoy».
Y recordó que el contexto global también justifica tasas altas, dado que mientras hoy el Treasury a cinco años rinde 4%, la tasa de 2016 estaba en 1%.
Disparen sobre el Punto Anker
Pero hay también análisis más preocupantes, porque no justifican la tasa con el historial de «empomes» sino con la desconfianza sobre cómo siga el programa actual.
Más concretamente, hay analistas que ponen en cuestión la lógica del «punto Anker»: afirman que conseguir dólares mediante este bono no es algo muy distinto que haber comprado dólares dentro de la banda, y que por lo tanto puede haber más presión alcista en breve.
«No es distinto, porque emitís pesos y compras dólares. La diferencia es que no presionaron de forma directa sobre el tipo de cambio nominal, y justamente ahí está la hilacha: ellos quieren el tipo de cambio lo más bajo posible, entonces están dispuestos a hacer estos malabares», comentó Gabriel Caamaño, director de consultora Outlier.
Hay, además, analistas que argumentan que la emisión del bono terminará reflejándose en una inyección de pesos en el mercado, lo cual pondrá a prueba qué tan fuerte es la demanda de mayor circulación de pesos por parte del público. En los últimos días hubo analistas que hablaron sobre una «remonetización forzada» para sostener el esquema financiero.
En el fondo, la duda sobre el dólar
Y también, claro están quienes creen que la tasa alta es el reflejo de que el tipo de cambio actual no es el de equilibrio, porque el gobierno interviene indirectamente. En este momento, la distancia entre la cotización del dólar oficial y el «techo» de la banda es un 21%.
Y cada vez son más los economistas influyentes que cuestionan la política cambiaria. Primero fue Ricardo Arriazu quien calificó como un error no haber comprado dólares para reforzar al BCRA y alertó sobre el deterioro de la cuenta corriente.
Y el mismo día en que se emitió el nuevo bono, el ex ministro Alfonso Prat Gay fue contundente sobre el atraso cambiario: «El tipo de cambio, si existe, debería ser bastante más alto que lo que tenemos ahora», dijo en una conferencia de finanzas de la Universidad Austral. Y recordó que, según el propio cálculo del Fondo Monetario Internacional, el dólar debería estar más cerca del techo que del piso de la banda.
En definitiva, el detalle que nunca se debe pasar por alto es que los inversores de este bono no miran la inflación sino la perspectiva devaluatoria. Y con un déficit en cuenta corriente que trae reminiscencias de crisis devaluatorias, queda en claro que se sigue percibiendo un riesgo cambiario en el mediano plazo.
El tiempo dirá si, tal vez, el 29,5% termine resultando una tasa barata para el Tesoro.
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ECONOMIA
El BCRA no para de comprar dólares: ya sumó más de u$s2.000 millones en lo que va del año

En un escenario de estabilidad cambiaria, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) estiró a 29 las jornadas consecutivas con saldo positivo en sus intervenciones, tanto dentro como fuera del mercado oficial, tras comprar u$s141 millones este jueves.
De esta manera, desde el inicio de 2026 la autoridad monetaria ya acumula adquisiciones por más de u$s2.000 millones, lo que representa algo más del 20% de la meta anual de acumulación de reservas.
En las últimas 29 ruedas, las compras totalizaron u$s2.047 millones, en el marco de la denominada «fase 4» del programa económico vigente. Para concretar estas operaciones, el BCRA emite pesos sin esterilizar, con el objetivo de sostener la liquidez del sistema y evitar presiones adicionales sobre las tasas de interés. Posteriormente, el Tesoro absorbe parte de esos pesos mediante licitaciones de deuda en moneda local.
En cuanto al nivel de activos, las reservas internacionales se ubican actualmente en u$s45.056 millones, tras registrar una baja diaria de u$s251 millones. En el último mes, el stock había alcanzado un máximo desde agosto de 2021, al tocar los u$s46.240 millones, impulsado en parte por la evolución del oro en los mercados internacionales.
El metal precioso, que retrocedió a u$s4.950 por onza, impacta directamente en el balance del Central, que posee alrededor de 1,98 millones de onzas troy, equivalentes a 61,5 millones de toneladas.
Dólar estable y liquidación de exportaciones
El flujo comprador se sostiene gracias a la liquidación de exportaciones agroindustriales y a la colocación de deuda por parte de compañías privadas. Según estimaciones oficiales, todavía restaría el ingreso de cerca de u$s3.600 millones provenientes de emisiones externas del sector corporativo, lo que ampliaría la oferta de divisas en el mercado oficial. De acuerdo con PwC, durante 2025 las empresas argentinas emitieron deuda por más de u$s20.000 millones, contribuyendo a la estabilidad cambiaria observada en ese período.
Para 2026, las previsiones oficiales contemplan compras netas de entre u$s10.000 millones y u$s17.000 millones, dependiendo del ritmo de remonetización de la economía. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, remarcó que la acumulación de reservas estará atada a la demanda de pesos y al ingreso de dólares. Por ahora, el Central ya superó el 20% de su objetivo anual y consolida una racha inédita en lo que va del año.
Tras la media sanción al proyecto de ley de reforma laboral, el dólar oficial cayó 0,3% a $1415 este jueves, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa perforó los $1.400 y se negoció a $1.396, con una baja del 0,7%. De esta manera, se ubica en su menor valor en tres meses y se aleja todavía más del techo de la banda cambiaria, que se ubica en $1.583,39.
En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1470 (+0,4%), y el MEP se ubica a $1422, sin variantes. Por último, en el segmento informal, el blue se negocia a $1440.
El balance cambiario marca la condición
Desde GMA Capital señalaron que el freno y la mayor selectividad del crédito no responden solo a tasas o a la mora: también reflejan un límite estructural, la disponibilidad de dólares. Esa restricción se ve con claridad cuando el balance externo no cierra por la vía comercial y el mercado debe apoyarse en flujos financieros para sostener la estabilidad.
Los especialistas del bróker detallaron que en diciembre la cuenta corriente del balance cambiario volvió a mostrar un déficit de u$s1.565 millones. El comercio de bienes dejó un superávit de u$s426 millones, pero fue más que compensado por los egresos en servicios (u$s771 millones) y por pagos de rentas e intereses al exterior en el ingreso primario (u$s1.243 millones). El resultado fue un cierre en terreno negativo que obligó a mirar el otro lado del balance.
En ese contexto, los expertos de la sociedad de bolsa explicaron que el equilibrio del mercado de cambios descansó nuevamente en los flujos financieros. La cuenta financiera fue superavitaria por USD 1.505 millones, con un aporte clave del sector público. En particular, destacaron la colocación de deuda en moneda extranjera del Tesoro por USD 910 millones, un movimiento que marcó el regreso del país al financiamiento externo luego de casi ocho años, junto con desembolsos netos de organismos internacionales por USD 714 millones.
Del lado privado, GMA Capital describió un comportamiento más heterogéneo: el sector privado no financiero registró egresos netos por USD 398 millones, mientras que las personas humanas demandaron USD 2.793 millones, parcialmente compensadas por otros ingresos financieros. En diciembre, las reservas aumentaron USD 832 millones y cerraron el año en USD 41.167 millones. La lectura que dejaron sobre la mesa fue directa: el orden cambiario se sostiene, pero depende de flujos financieros constantes.
Reservas, carry y tasas
Desde Eco Go señalaron que la decisión del Banco Central de la República Argentina de empezar a comprar dólares a partir de enero fue un giro clave en el frente cambiario. En su balance, el Central llevaba comprados USD 1.651 millones, buscando mantener un tipo de cambio moviéndose un poco por debajo de la banda original. En paralelo, esa estrategia contribuyó —según su análisis— a acelerar la caída del riesgo país hacia la zona de 500 puntos básicos, en un contexto donde el dólar global volvió a debilitarse.
Sus analistas apuntaron que el «puente» de estabilidad se construyó con un mecanismo que reactivó el carry: comenzó con un Tesoro que vendía dólares y un Banco Central que ofrecía cobertura para que los bancos vendieran divisas, permitiendo compras del BCRA que luego se revendían al Tesoro. Para Eco Go, ese encadenamiento ayudó a sostener el equilibrio a la espera de una mejora estacional por la cosecha.
La consultora agregó que el puente se consolidó con dólares que aparecieron en el mercado oficial por colocaciones de deuda corporativa y de algunas provincias. Recordaron que, después de la elección, las colocaciones de deuda ascendieron a USD 10.000 millones: de ese total, USD 5.500 millones fueron dólares cable y, según avisó el Banco Central una semana antes del informe, todavía quedaban USD 3.500 millones por vender. También señalaron que la formación de activos externos del sector privado se desplomó, pero no desapareció: USD 1.470 millones por mes en el último bimestre del año.
En este marco, Eco Go sostuvo que el ancla cambiaria empujó la remonetización y comprimió tasas. En enero, el dólar mayorista apenas se movió y en lo que va de febrero acumula una caída del 1,8%. Con una inflación que se mantuvo alta (2,8% en diciembre y en torno a 2,7% en enero, según lo anticipado por el ministro), las tasas quedaron casi neutras contra la inflación pero muy positivas contra el dólar, ayudando a asegurar el roll over de la deuda en pesos: vencen $18 billones en febrero y luego $12,5 billones promedio por mes hasta junio.
Segundo semestre
Eco Go describió que, en el medio de este reordenamiento, empezó a operar un cambio estructural: compresión de la brecha cambiaria, tasas activas positivas (con eliminación de la línea productiva), recomposición tarifaria y de servicios no regulados frente a caída de precios de bienes coordinada por el ancla y la apertura, con una masa salarial que no crece.
Los expertos de la consultora señalaron que, por lo pronto, hay dos segmentos que muestran dinamismo: sectores asociados al RIGI y economías de plataforma con un grado de semi informalidad. Pero también remarcaron que la expansión del crédito doméstico —que había sido driver en 2024 en un contexto donde empleo e ingresos no traccionan— todavía no aparece, mientras las entidades digieren el impacto de la mora tras el apretón monetario de julio.
En paralelo, GMA Capital enfatizó que el desafío es convertir el equilibrio en un esquema sostenible que habilite un círculo virtuoso entre estabilidad externa, crédito y actividad. En su diagnóstico, el orden cambiario depende de entradas financieras persistentes, mientras la apuesta oficial apunta a acumular reservas vía la cosecha y colocaciones de deuda del sector privado, descartando por ahora volver a los mercados de deuda soberana.
Por eso Eco Go planteó que el camino no será lineal y que dos preguntas empezarán a resonar con más fuerza en la segunda mitad de 2026, cuando la salida de la cosecha se modere y la oferta quede más determinada por dólares de deuda. La primera: si, después de Bessent, seguirá existiendo un prestamista de última instancia para Argentina bajo la llamada Doctrina Donroe, algo que —según su análisis— quedará en gran medida supeditado a la elección en Estados Unidos en noviembre.
La segunda: a medida que se acerque 2027, qué descontará el mercado sobre la reelección de Javier Milei sin ballotage o, si hubiera ballotage, si vuelve la polarización apelando al «riesgo Kuka», o si aparece un «ortodoxo productivista» que extienda el horizonte. En ese tablero, Eco Go sostuvo que ayuda un dólar global débil si no se combina con eventos disruptivos que afecten flujos a emergentes y precios de commodities.
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ECONOMIA
Caputo se reúne con la UIA, luego de la polémica con Techint y en medio de un clima tenso para la industria

Tras el cortocircuito entre el Gobierno y el Grupo Techint por la licitación de caños para un gasoducto de Vaca Muerta, el ministro de Economía, Luis Caputo, recibirá este viernes a Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), en un encuentro clave para abordar la situación crítica de la industria nacional.
La visita al Ministerio de Economía se produce tras jornadas intensas para el equipo económico, marcadas por la presencia de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Buenos Aires, y refleja la preocupación empresarial ante la caída de la actividad y el consumo, así como la urgencia de reactivar el crédito productivo.
Fuentes del sector señalaron a Infobae que la reunión tiene lugar en un contexto de marcado deterioro industrial, donde la UIA presentaría propuestas para estimular el financiamiento y recomponer la demanda interna. El diálogo entre la entidad fabril y el Gobierno nacional se intensificó en los últimos meses, luego de una fase en la que los principales indicadores de la actividad manufacturera mostraron desaceleración y retroceso del empleo.
En diciembre, Caputo ya se había reunido con la cúpula de la UIA en medio de advertencias del sector fabril por la contracción del mercado interno y la reducción de las líneas de crédito. Durante ese encuentro, los industriales manifestaron su inquietud por la caída de la actividad y la urgencia de medidas para sostener la producción y el empleo. Los representantes del sector subrayaron la importancia de recomponer el flujo de capital de trabajo y facilitar el acceso al financiamiento para las pymes, que constituyen el núcleo del entramado productivo nacional.

En la previa del encuentro entre Caputo y Rappallini, la primera Junta Directiva del año de la UIA giró en torno a las tensiones en materia de actividad. Los industriales expresaron su preocupación por los sectores que atraviesan mayores dificultades y por la urgencia de impulsar la reactivación industrial. Además, destacaron la relevancia de actualizar la legislación laboral.
Para los representantes de la cámara industrial, es clave que “continúe la baja de tasas y se avance en una reforma que reduzca la presión fiscal al sector formal”. A la vez, coincidieron en la importancia de “generar condiciones para revertir la situación actual y lograr un desarrollo parejo de todos los sectores industriales de forma de no perder tejido empresarial pyme”.
Por otra parte, subrayaron que la competitividad de la economía argentina y la dinámica de precios “deben analizarse desde una mirada integral de las cadenas productivas, considerando el impacto de los costos locales —logísticos, financieros, fiscales y laborales— y del contexto macroeconómico».
“Sectores transables y con altos niveles de empleo, como el textil, calzado y confecciones, forman parte de un entramado industrial que necesita previsibilidad y condiciones adecuadas para producir, invertir, sostener el empleo formal y contribuir a la demanda interna”, ponderaron.

En tal sentido, la UIA aseguró que “acompaña el planteo respecto de la necesidad de un comercio exterior inteligente, orientado a nivelar la cancha y que garantice el cumplimiento tributario, establezca reglas claras para las plataformas electrónicas internacionales y refuerce la lucha contra prácticas ilegales”. A modo de cierre, reclamó “un comercio basado en reglas claras, transparentes y de competencia leal es clave para sostener la producción formal, el empleo industrial y una inserción internacional equilibrada y sostenible”.
El escenario industrial presenta desafíos relevantes. La desaceleración de la actividad manufacturera y la caída del empleo se ubican entre las principales preocupaciones de los representantes fabriles. En el último trimestre, la industria registró una disminución sostenida en los niveles de utilización de la capacidad instalada, lo que incidió negativamente en la generación de empleo, en especial dentro del segmento pyme.
En diciembre de 2025, la utilización de la capacidad instalada en la industria se ubicó en 53,8%, lo que representa una caída respecto al mismo mes de 2024, cuando fue de 56,7 por ciento. Los bloques sectoriales con mayor utilización fueron refinación del petróleo (87,1%), papel y cartón (65,0%) y productos alimenticios y bebidas (63,6%). En contraste, los menores niveles se observaron en la industria automotriz (31,2%), productos de caucho y plástico (33,4%), productos textiles (35,2%) y metalmecánica excluida la industria automotriz (38,9%).
El retroceso más marcado se registró en la industria metalmecánica excluida automotores, que descendió a 38,9% desde 45,7% en diciembre de 2024, principalmente por la caída en la producción de aparatos de uso doméstico y de maquinaria agropecuaria. La industria automotriz redujo su utilización de capacidad instalada a 31,2%, frente al 44,2% del año anterior, debido a la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales. Los productos de caucho y plástico también se contrajeron a 33,4%, afectados por la disminución en la fabricación de manufacturas de plástico y neumáticos, con una caída interanual de la producción de neumáticos de 57,3%.
Por último, el sector de productos alimenticios y bebidas registró una utilización de 63,6%, inferior al 65,9% de diciembre de 2024. Esta baja está vinculada a la menor molienda de oleaginosas—que cayó 10,9% interanual—y a la disminución en la producción de carne vacuna. La elaboración de aceite y subproductos de soja mostró una reducción interanual de 15,1%.
La UIA insiste en que la recuperación del crédito a tasas competitivas es un factor decisivo para revertir la tendencia negativa del sector. Los industriales buscan mecanismos para canalizar recursos hacia la producción y el consumo, evitando que la falta de liquidez agrave la situación de las empresas. Entre las propuestas que la entidad presentará se destaca la ampliación de líneas de financiamiento específicas para la industria, la reducción de requisitos para el acceso a créditos y la creación de instrumentos de garantía que faciliten la operatoria bancaria.
La reactivación del consumo constituye otro eje central de la agenda que la Unión Industrial Argentina llevaría al Ministerio de Economía. Los empresarios sostienen que la demanda interna es el motor principal de la recuperación industrial y consideran necesario implementar incentivos para recomponer el poder adquisitivo de los hogares. La caída del consumo impacta directamente en la producción y el empleo, motivo por el cual el sector fabril pide medidas orientadas a dinamizar el mercado.
ECONOMIA
Acciones argentinas cayeron con fuerza en Wall Street y una empresa tecnológica se desplomó 11%

Las acciones argentinas volvieron a mostrar una marcada volatilidad y profundizaron las pérdidas, en línea con el mal clima que dominó a los mercados internacionales, pese a que el Senado avanzó con la aprobación de la reforma laboral. De hecho, uno de los ADR se desplomó hasta un 11% en Wall Street.
Mientras tanto, los bonos soberanos mostraron un comportamiento dispar y el riesgo país se mantuvo por encima de los 500 puntos básicos.
En la plaza local, los bonos soberanos operaron mixtos con subas de hasta 0,6% de la mano del Global 2030. En tanto, el Bonar 2041 lidera las caídas con una pérdida de 0,6%. Así, el riesgo país se ubica sobre los 508 puntos básicos.
Golpe a las acciones: fuerte caída del Merval y ADRs
El S&P Merval revirtió las subas iniciales y se desplomó 5,5%, hasta los 2.872.456,9 puntos, afectado tanto por la dinámica cambiaria como por la aversión global al riesgo.
Entre las acciones que más retrocedieron destacaron: Grupo Financiero Galicia (-8,2%), BBVA Argentina (-8,2%) y Grupo Supervielle (-8,1%).
En Wall Street, los ADRs argentinos replican la tendencia negativa. Lideran las bajas Globant, con una caída del 11,2%, seguida por Grupo Financiero Galicia (-10,7%), Grupo Supervielle (-9,9%), BBVA Argentina (-9,%), en una rueda en la que el apetito por activos emergentes luce debilitado.
De hecho, solo una empresa operó en verde en la tarde del jueves: Ternium subió 0,6%.
El trasfondo internacional suma presión. Según datos oficiales, las tenencias chinas de deuda estadounidense cayeron desde un pico histórico superior a u$s1,3 billones hasta alrededor de u$s683.000 millones.
De acuerdo con Bloomberg, reguladores chinos recomendaron a los bancos del país limitar la compra de bonos del Tesoro de Estados Unidos, ante riesgos de concentración y mayor volatilidad. La decisión se inscribe en la estrategia conocida como «Sell America», que impacta en Wall Street y alimenta la cautela global.
Reforma laboral y «pax cambiaria»
En el plano doméstico, el oficialismo consiguió media sanción en el Senado para la reforma laboral, con 42 votos afirmativos. El proyecto introduce el banco de horas, modifica el cálculo de indemnizaciones, crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), habilita pagos salariales en moneda extranjera y redefine condiciones de los convenios colectivos. Ahora deberá ser tratado en Diputados.
En paralelo, se mantiene la denominada «pax cambiaria», impulsada por una mayor oferta de divisas frente a la demanda. Sin embargo, operadores advierten que la reciente licitación del Tesoro dejó señales que podrían modificar expectativas si la inflación vuelve a acelerarse.
Bonos CER y señales del mercado en pesos
La Secretaría de Finanzas adjudicó $9,02 billones sobre ofertas por $11,51 billones, alcanzando un rollover de 123,39%. Según destacó CEPEC, «la mayor parte de la colocación se concentró en instrumentos a tasa fija (LECAP/BONCAP), destacándose la S17A6 por $5,03 billones con una TEM de 2,81% (39,48% TIREA). También se colocaron vencimientos a julio, noviembre de 2026 y enero de 2027 con tasas mensuales entre 2,61% y 2,74%, consolidando una curva en pesos relativamente alineada en el tramo medio».
En el segmento CER se adjudicaron $2,19 billones, con tasas reales de entre 5,02% y 8,62% TIREA. «En instrumentos TAMAR se captaron $0,27 billones con márgenes de 4,38% y 6,50%, mientras que el dólar linked tuvo participación marginal ($0,03 billones). El resultado muestra preferencia clara por tasa fija en pesos y menor demanda de cobertura cambiaria, sugiriendo expectativas relativamente contenidas de salto cambiario en el corto plazo», agregó el informe.
Así, el mercado argentino combina un frente accionario debilitado por factores externos con una deuda en pesos que, por ahora, sigue encontrando demanda en instrumentos a tasa fija, en medio de un delicado equilibrio entre inflación, tipo de cambio y expectativas.
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