POLITICA
¿Qué hacemos con Cristina?

La condena contra Cristina Fernández de Kirchner reavivó al panperonismo, generó tensión social y dejó al gobierno de Javier Milei como un espectador ausente frente a una posible crisis.
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En la madrugada del domingo, un operativo de seguridad liderado por la Policía Metropolitana de Buenos Aires desalojó el acampe desplegado en la intersección de las calles San José y Humberto Primo por los manifestantes que apoyaban a Cristina Fernández de Kirchner desde el momento en que se conoció la condena. El operativo incluyó algunas escenas de violencia acotada y una publicación en la cuenta de X de la fuerza policial en la que se anunciaba la liberación de la zona. No duró demasiado: apenas un rato después los simpatizantes de la exvicepresidente volvieron a ocupar el lugar, y Cristina salió varias veces al balcón de su domicilio de San Juan 1111 para saludarlos.
Unas horas antes, en la mañana del sábado, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, respondió en una entrevista radiofónica que su posición personal era que Cristina debía ser beneficiada con la prisión domiciliaria, teniendo en cuenta su condición de mayor de setenta años y exvicepresidente de la Nación, además de cuestiones de orden público, aunque dejó en claro que el gobierno no intentaría involucrarse en una decisión que correspondía al poder judicial.
Ambos hechos reflejan con claridad las dos posiciones preponderantes dentro del oficialismo, el establishment y la derecha argentina: Cristina presa sin domiciliaria, con una detención que incluya escenas de escarnio, es el escenario preferido por el macrismo, el poder económico liderado por Clarín y Techint y Patricia Bullrich y sus mandantes. También lo es el de los mercados, siempre y cuando pueda garantizarse el orden social. El problema es que el gobierno no puede asegurarlo, y ha sido un convidado de piedra en la resolución de una larga disputa en la que no se le permitió ser más que un espectador, habida cuenta su nula influencia sobre el arco judicial. Aunque en la práctica libertarios y kirchneristas vienen trabajando conjuntamente en la agenda legislativa, Santiago Caputo pretende “despegarlo” de la trama, aunque reclamando el mérito falaz de que Javier Milei fue el presidente en cuya gestión Cristina fue presa, sumando así a la domesticación de la inflación su exitosa lucha contra la corrupción. De ahí la intervención mediática de Francos.
El temor a que la situación se desmadre en caso de concretarse una marcha multitudinaria de acompañamiento a la exvicepresidente a su entrega en los tribunales de Comodoro Py el próximo miércoles causa urticaria dentro de un gobierno nacional que parece desaparecido de la escena política desde hace diez días. Javier Milei pasea por el mundo sin razón oficial alguna, prácticamente al margen del desenlace del affaire Cristina, y ya ha sido advertido en las páginas de Clarín de que no debe involucrarse en la cuestión, a riesgo de ser el próximo condenado. Pese a eso, la tensión en la derecha subsiste y alcanza alto voltaje. Por lo pronto ya han conseguido victimizar a Cristina sin quererlo, han propiciado un acercamiento de las diversas tribus del panperonismo que desde hace años no paraban de confrontar, y han conseguido que decenas de intendentes de todo el país, gobernadores, movimientos sociales y gremios hayan anunciado públicamente su participación activa en la marcha, incluso disponiendo medidas de fuerza sindicales. La Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT), por su parte, señaló que no convocaría a un paro, pero que activaría su capacidad de movilización en caso de que se le negara la reclusión domiciliaria. En síntesis, en lugar de conseguir la demonización definitiva de la exvicepresidente terminaron empoderándola, con su domicilio como templo de referencia de una especie de religión civil que reconoce en el local del Partido Justicialista (PJ) su centro operativo.
Mirando los hechos con raciocinio desapasionado, cabría preguntarse si una decisión tan polémica como la que adoptó la Corte Suprema en tiempo récord podría haber generado otro resultado. El camino adoptado, bajo la presión de los plazos electorales, fortaleció en cambio la interpretación sobre la proscripción y lawfare, a punto tal que, si bien más de la mitad de los argentinos la considera culpable, un 42 por ciento no duda de su inocencia. Una nueva grieta que nada contribuye a consolidar la convivencia democrática.
El gobierno nacional, aliado del kirchnerismo, y algunos sectores de la Justicia, prefieren la asignación de prisión domiciliaria y el cumplimiento de los trámites administrativos de manera virtual, para evitar el desplazamiento físico de Cristina e impedir una marcha que se presume como multitudinaria. Para la paz social sería la solución más madura, pero no parece ser la posición de los sectores de la derecha más extrema. Mucho menos pueden aceptar las imágenes de una Cristina sonriente, en el balcón de su departamento, exhibiéndose ante sus seguidores y tuiteando con generosidad sus críticas sobre los “tres monigotes” de la Corte Suprema, sus mandantes y sobre un gobierno que estaría conduciendo a la Argentina a un nuevo salto al vacío, repitiendo recetas económicas que demostraron sus consecuencias, desde José Alfredo Martínez de Hoz hasta acá.
Para la ministra Patricia Bullrich y para muchos de los ultras, una movilización masiva con aplicación de su protocolo anti-piquetes generaría las condiciones adecuadas para una batalla campal de consecuencias impredecibles. Para la gobernabilidad de la sociedad y para la vigencia de la convivencia democrática eso tendría consecuencias letales. Para los más sobrios, “Cristina lo hizo de nuevo”, ya ganó aunque a costa de la pérdida de su libertad formal y su exclusión definitiva de la vida institucional, a punto tal que la confrontación entre el cristinismo y el kicillofismo se procrastinó, aunque sus fundamentos subsistan.
¿Qué, hacemos, con, Cristina?
POLITICA
Los motivos que alega el Gobierno para explicar los cambios en la comunicación de Javier Milei

Uno de los activos que llevaron a Javier Milei a la presidencia fue la frescura combinada con vehemencia de sus discursos. El mandatario, ajeno a los protocolos, siempre manejó sus propias redes sociales, algo poco común, y supo encarnar, casi sin filtro, los principales reclamos que levantaba la sociedad. Desde finales de 2023, esa tendencia, fuertemente cuestionada por la oposición por las formas elegidas, lo hizo intentar moderararse con intención de centrar el debate en el contenido.
“Voy a dejar de usar insulto a ver si están en condiciones de poder discutir ideas”, prometió el libertario en agosto de 2025, en la previa a las elecciones de medio término que tendrían lugar dos meses después. Durante la cena anual de la Fundación Faro, confrontó con lo que definió como “la dictadura de las formas”, y garantizó que las respetaría para poder dar “la batalla en las ideas”. “Como no pueden responder las ideas se apalancan sobre las formas. Ahora les vamos a estar lanzando un desafío para que queden en evidencia de que son una cascara vacía”, enfatizó.
Pasada la abultada victoria de octubre, en la que La Libertad Avanza se impuso por sobre el peronismo, y luego de semanas complejas para el Gobierno, marcadas por las causas juciales en curso que van desde la investigación por la difusión de la criptomoneda $Libra a la que va detrás del supuesto enriquecimiento ilícito del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, los tiempos de la moderación parecen haber quedado atrás.
En los últimos días, el mandatario se mostró muy activo en redes sociales y combinó su retórica entre una postura inflexible contra la prensa, a la que acusa de atentar contra la gestión, y la defensa de su programa económico, pero que incluyó además un mensaje a la sociedad. A través de su cuenta de X, Milei aseguró que el país está “mucho, MUCHO mejor” que en 2023, pero admitió que se transitan “meses duros”, y pidió “paciencia”. “El rumbo es el correcto. Cambiarlo sería dinamitar lo logrado”, garantizó.

En las últimas semanas, el mandatario retomó una práctiva habitual de interacción en la red social de Elon Musk. El mismo 24 de marzo, se tomó el tiempo de responder varias críticas, algunas con marcado uso de la ironía, y destinó varias publicaciones a confrontar con los medios de comunicación.
Ante el cambio en la estrategia comunicacional, que en el corazón libertario descartan que responda a las variaciones en las encuestas, aseguran que tuvo lugar por voluntad expresa y natural del propio mandatario en función del termómetro de la realidad que utiliza. “La variación en las formas depende de qué discusión quiere dar en cada momento”, argumentó ante Infobae una importante fuente con acceso al despacho presidencial.
A raíz de la última publicación en defensa del rumbo económico, por los pasillos de Balcarce 50 explicaban que apuntaba a “corregir” la “distorsión” que registran “entre los datos y la discusión pública”. “Finalmente nos podemos poner a discutir las cosas que importan, nos pasamos semanas discutiendo tonterías. Bienvenido sea que empecemos a discutir la situación económica”, celebró un interlocutor del ecosistema.
Ante los notorios cambios en las formas, desde el entorno del mandatario atribuyeron las variaciones a los acontecimientos y admitieron que la moderación tuvo su impacto positivo en las urnas. En octubre, luego de la derrota bonaerense de septiembre, el oficialismo optó por correr de foco la motosierra e inclinarse por un discurso más “empático”, como lo definían en aquel entonces, y en recuperación de la “épica” libertaria. “Harto de que le cuestionen las formas, las atenuó para discutir los temas de fondo. Eso rindió frutos electores”, sintetizó una fuente a este medio.
Por estas horas, sostienen que los nuevos señalamientos contra la prensa y un sector del empresariado, al que refiene como “empresauros”, responden a un accionar “auténtico” del mandatario, y surgen como respuesta a los “ataques” detectados. Además, conocedores en materia de comunicación detectaron que los votantes libertario esperan que el Presidente se muestre directo y sin filtros.
“El Presidente lo que ve es que todos se pusieron a pegar debajo del cinturón”, justificaron en uno de los despachos de Balcarce 50, luego de que Milei recupera sus formas. Otra voz autorizada coincidió: “Cuando no se sintió atacado se moderó, cuando lo atacaron se le pareció que había que contraatacar”.
Diplomacy / Foreign Policy,Education,North America,Government / Politics
POLITICA
La respuesta de Villarruel a una teoría de Lilia Lemoine sobre una alianza con Grabois e Irán

En un nuevo cruce interno entre libertarios, la vicepresidenta Victoria Villarruel respondió de forma irónica a un video en el que la diputada Lilia Lemoine hablaba sobre una supuesta alianza suya con Juan Grabois para introducir el “nazismo católico” en el Gobierno. “Qué interesante, cuéntame más”, decía la imagen que publicó la titular del Senado y que suele utilizarse en redes con sarcasmo cuando alguien postula una teoría ilógica.
De invitada en un programa de streaming, la legisladora anticipó que se venía un “Lilia moment” y dijo: “Hay un movimiento internacionalista que sirve a los intereses soviéticos, que es el nazionalismo. Se llaman católicos pero no son católicos. Cuando digo nazionalismo católico piensen en Villarruel, en Santiago Cúneo, en Juan Grabois».
“Están alineados ideológicamente con la teocracia iraní. ¿Cuándo un católico, un cristiano, se va alinear con la teocracia iraní?“, cuestionó. Estos comentarios fueron los que desataron la burla de la vicepresidenta.
“Son una herramienta del Sóviet. ¿Por qué? Los de la derecha, que no son derecha, son una manga de conspiranóicos chiflados que creen que se les pegan las cucharas porque se vacunaron. Son la ‘nenecha’ nacionalista, una herramienta de filtración del Sóviet», siguió Lemoine.
En ese marco, y avivando la pelea entre ambas, la legisladora continuó: “Estén atentos porque todos los movimientos de Villarruel vienen planeados desde antes de que Javier [Milei] sea presidente, mucho antes; están alineados con las injerencias de Grabois. No es casual que las operaciones contra él y Patricia Bullrich sean organizadas por gente de Grabois y su equipo».
“La ‘nenecha’ nazionalista son los tontos útiles de un movimiento que intentaron infiltrar dentro de los libertarios y les salió para el ojete, por suerte, porque había personas pensantes en ese grupo», subrayó y sumó: “Recuerden, cuando surja la ‘nenecha’ nazionalista que mete agenda nazi dentro de la derecha… Hay extremistas en todos lados. Somos un país católico. Usan nuestra religión para meternos en una agenda asesina, genocida y vendepatria. Por eso Javier Milei les dice nacionalistas de pacotilla».
Las dos libertarias tuvieron una serie de encuentros y cruces con anterioridad. A mediados del año pasado, Villarruel presentó una denuncia judicial contra la diputada y un grupo de propagandistas del Gobierno. La presentación incluye acusaciones por amenazas, instigación a cometer delitos y atentado contra el orden público.
Lemoine fue llevada a la Justicia por la vice debido a dichos en su red X, al igual que otros usuarios a los que apuntó Villarruel: @NickyMarquez, Nicolás Márquez, uno de los biógrafos de Milei y propagandista de su gestión; @El_Pubertario, @agachatqtlameto, @ElTrumpista y @Mialygosa (que difunde contenido favorable a Lemoine).
El expediente donde está incluida la diputada nacional es el 3163/2025, que reporta amenazas con armas o anónimas, instigación a cometer delito, asociación ilícita, intimidación pública, incitación a la violencia colectiva, apología del crimen, infracción del artículo 213 bis del Código Penal, atentado contra el orden público y amenaza de rebelión.
“Participan de forma diaria, metódica e insistente en la publicación de insultos, improperios, hostigamiento e incitación al odio de la ciudadanía en general y a usuarios de la red social X en particular contra el poder que presido”, señaló la titular del Senado en la presentación. Desde hacía meses que la legisladora libertaria aseguraba que Villarruel tenía intenciones de quedarse con el poder si el gobierno de Milei fracasaba.
vicepresidenta Victoria Villarruel,pic.twitter.com/YH3PexMXEV,April 9, 2026,denuncia judicial contra la diputada,Victoria Villarruel,La Libertad Avanza,Javier Milei,Conforme a,,»Me han quitado el despacho». Un funcionario denunció al embajador argentino en España y reavivó la interna,,Paso a paso. Cómo fue el cambio de dueños del departamento de Adorni de Caballito,,No había sido citada. La escribana de Adorni volvió a Comodoro Py para ampliar su declaración y la fiscalía prepara nuevas medidas,Victoria Villarruel,,Duras acusaciones. Milei, en España: “No me sorprendería que Villarruel haya intentado boicotearme”,,Aislada del Gobierno. Villarruel, en Chivilcoy: “Malvinas no es una excusa para que se diriman internas de un partido”,,»Intereses extracontinentales”. El mensaje de Victoria Villarruel por Malvinas a 44 años de la guerra
POLITICA
Milei enviará al Congreso un proyecto para cerrar un litigio por el default del 2001

Javier Milei enviará la semana que viene al Congreso un proyecto para habilitar el pago de una sentencia definitiva e inapelable vinculada al default de 2001. La información fue difundida por el analista Sebastián Maril, que sigue los litigios internacionales contra la Argentina, y apunta a los casos impulsados por los fondos Attestor Master Value y Bainbridge Fund, dos acreedores que mantenían fallos firmes contra el país en tribunales de Nueva York.
Se trata del primer paso legislativo que prepara la gestión libertaria para resolver uno de los litigios remanentes por la cesación de pagos declarada hace más de dos décadas. El movimiento llega después de que los abogados de la Argentina y los representantes de los acreedores informaran ante la jueza Loretta Preska que habían alcanzado un entendimiento preliminar y pidieran suspender el expediente mientras terminan de formalizar la conciliación.
El entendimiento involucra a Attestor Master Value y Bainbridge Fund, que tenían sentencias firmes a su favor por unos 500 millones de dólares. En el caso de Bainbridge, el reclamo reconocido por la Justicia rondaba los 95 millones de dólares más intereses. Attestor, en tanto, contaba con una sentencia por 460 millones y ya había avanzado sobre parte del colateral de los bonos Brady que la Argentina mantenía depositado en Nueva York.
Ese punto fue uno de los ejes centrales de la disputa. Attestor había logrado embargar 209 millones de dólares del colateral de los bonos Brady, mientras que Preska había congelado otros 100 millones hasta que ambos acreedores se pusieran de acuerdo sobre el orden de prioridad y la forma de reparto. Según explicó Maril, ese entendimiento entre los fondos destrabó una parte central del expediente y abrió la puerta a una salida definitiva del caso.
La presentación conjunta también dejó en pausa una ofensiva de Bainbridge para intentar cobrar mediante la entrega de acciones del Estado en el Banco Nación y en Aerolíneas Argentinas. Ese pedido quedó momentáneamente sin efecto mientras avanza la formalización del acuerdo. El escrito, sin embargo, no precisó el esquema final de pago ni detalló el alcance total de la solución que negocian las partes.
En la Procuración del Tesoro y en la Casa Rosada no confirmaron por el momento el envío del proyecto ni dieron detalles sobre su contenido. El hermetismo oficial convive con la versión difundida por Maril sobre la intención del Ejecutivo de avanzar por la vía parlamentaria para cerrar un litigio que el Gobierno considera encaminado, pero todavía no formalizado en todos sus términos.
La decisión de impulsar una ley muestra que la discusión ya no pasa solo por la existencia del acuerdo, sino por la forma de darle sustento institucional. El oficialismo busca blindar la salida de un litigio que durante años derivó en embargos y pedidos de ejecución sobre activos estratégicos del Estado. En ese marco, la vía legislativa aparece como la herramienta elegida para respaldar una solución definitiva y reducir el margen de nuevas controversias.
Javier Milei, Congreso

















