ECONOMIA
El riesgo país no afloja y expertos advierten que no alcanza con el superávit fiscal para generar confianza

Si de algo se ha jactado hasta ahora Javier Milei es de haber logrado que la población comprendiera la importancia del equilibrio fiscal y de cómo hay una relación entre el desfinanciamiento del gasto público y el alza de los precios en el supermercado. Sin embargo, en las últimas semanas empezaron a surgir cuestionamientos que apuntan, justamente, al centro de su discurso: cada vez más economistas dicen que con el superávit fiscal no alcanza.
Esas críticas podrían constituir un peligro político para el presidente, que en plena campaña electoral para las legislativas de octubre se propone profundizar la «motosierra» con el objetivo de asegurarse un superávit de 1,6% del PBI a fin de año.
Será un test para ver si la tolerancia social al ajuste del gasto público se mantiene tan elevada como hasta ahora han mostrado las encuestas de opinión pública. Por lo pronto, en la oposición creen que la lentitud -y disparidad- en la recuperación del consumo, así como el empeoramiento de los datos de empleo harán de contrapeso al alivio por la caída inflacionaria.
Y en el mercado financiero también se escuchan críticas, sobre todo por la tendencia del gobierno a asignarle al superávit fiscal una especie de «superpoder» que le permite neutralizar los efectos nocivos del déficit en cuenta corriente o de la incapacidad para acumular reservas que no procedan del «carry trade».
¿El superávit evita el endeudamiento?
Un argumento que usan los críticos es que el índice de riesgo país volvió a ubicarse encima de los 700 puntos. Y esto ocurrió a pesar de una sucesión de noticias positivas, como la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el levantamiento del cepo y el paquete de medidas para acumular reservas aun sin que el Banco Central intervenga en el mercado de divisas.
El gobierno llegó a culpar a la candidatura de Cristina Kirchner por el aumento en la percepción de riesgo. Sin embargo, la ex presidente está en prisión domiciliaria y el índice siguió subiendo.
No por casualidad, la propia Cristina aprovechó para subrayar ese dato y pronosticar que el programa económico de Milei colapsará por su dependencia de los «dólares alquilados» a los inversores externos. Y volvió a recargar las tintas sobre el ministro Luis «Toto» Caputo, a quien acusó de generar una crisis de deuda.
El contrapunto entre Cristina y Caputo es de larga data, y el ministro suele argumentar que la deuda va de la mano del déficit fiscal. En consecuencia, para Caputo ahora no hay riesgo de un aumento de la deuda. De hecho, la secretaría de Finanzas anunció que la deuda bruta de la administración central se había achicado por segundo mes consecutivo. Con la reducción de u$s11.901 millones en mayo, la deuda quedó en u$s461.019 millones.
Pero se trata de una cifra con polémica incluida, porque ese alivio se logró tras la entrada de los u$s12.000 millones del FMI y la emisión de un bono del Tesoro que se suscribe en dólares pero se paga en pesos.
En el momento más duro de su discusión con Cristina, Toto Caputo le dedicó este mensaje: «Toda la deuda de los últimos 20 años la generaste vos, guiada por el primate que tuviste de ministro de economía. Primero heredaste 2 puntos de superávit fiscal y los convertiste en 7 de déficit. Luego Macri te dejo casi equilibrio primario y lo volviste a llevar a 5 puntos de déficit».
Sin embargo, se está dando un fenómeno insospechado. Hasta los economistas más identificados con la línea ortodoxa, como Ricardo Arriazu y Domingo Cavallo advirtieron que no es lo mismo acumular reservas con dólares del superávit comercial que ir a pedirlos prestados en forma de «repos» o de bonos del Tesoro.
En otras palabras, que el superávit fiscal no es una garantía de que se pueda sostener el nivel de las reservas. Y esa es la explicación que muchos buscaron a la hora de analizar el nivel de riesgo país.
La lupa en la salida de dólares
Y es también un momento de críticas a la postura que tomó Milei de minimizar la gravedad del déficit de cuenta corriente -que algunos economistas proyectan en u$s8.000 millones para este año-. El argumento del presidente es que, como ahora hay superávit fiscal, la situación no es comparable a otros momentos de la historia reciente, en los que el rojo de cuenta corriente era el preámbulo de una crisis devaluatoria.
Pero la mayoría de los economistas ha criticado ese argumento. Y cada nuevo dato de la balanza comercial incrementa la preocupación. Para el segundo semestre, se prevé que la cuenta pueda volver a mostrar números rojos por la merma del aporte agrícola y la tendencia a mayor nivel de importaciones tras los recortes de aranceles. De hecho, el sector que lidera la suba importadora es el de productos para consumo final y los automóviles. Sumados, ambos rubros ya suponen un 21% del total de importaciones -hace un año era 14%-.
Así, muy lejos de la proyección oficial del gobierno, que espera un holgado superávit de u$s20.000 millones por la balanza comercial y la venta de servicios, se espera un déficit externo, al que contribuirán además una salida de u$s10.000 millones por turismo.
Y, además, el levantamiento del cepo hizo que regresara la compra de dólares por parte de pequeños ahorristas, que en apenas dos semanas de abril compraron u$s2.000 millones.
Estos datos son los que están ahora en la lupa de los analistas. Circulan informes que recuerdan casos internacionales –Chile de los ’80 es el que toman como referencia en el FMI- en los que, pese a haber superávit fiscal, no se pudo evitar una crisis creada por el desbalance externo.
Así, aunque Caputo se jacte en las redes sociales de que Argentina es uno de los cinco países del mundo con superávit fiscal -junto a Dinamarca, Noruega, Grecia y Australia-, el argumento empieza a tener un efecto decreciente en el entusiasmo del mercado.
¿Se sostiene el superávit?
A pesar de que ya lleva 17 meses consecutivos con superávit, el gobierno nunca ha logrado disipar la sospecha de que su equilibrio de las cuentas es apenas pasajero y que no logrará sostenerlo en el mediano plazo.
Al comienzo, ese argumento estaba basado en que la reversión del déficit no era más que una licuación inflacionaria de las jubilaciones. El rubro previsional es, por lejos, el de mayor peso en el presupuesto -casi un 40% del gasto primario- y durante los primeros meses de la gestión Milei fue el que tuvo el recorte más drástico. El peor momento fue febrero de 2024, cuando la caída del gasto jubilatorio fue de un impactante 38% real interanual.
La situación llegó al extremo inédito de que el propio FMI se asustó, y pidió explícitamente que el equilibrio fiscal se realizara de una forma socialmente sostenible. En aquel momento, el argumento de Toto Caputo era que la culpa era de la fórmula indexatoria heredada del gobierno anterior, y que la situación se corregiría cuando se aplicara la nueva, que ataría las jubilaciones a la inflación.
Y, efectivamente, con el cambio de fórmula y el freno en los precios, las jubilaciones empezaron a recuperarse, al punto de que ahora son uno de los rubros que más empujan al alza del gasto. En mayo, la masa jubilatoria creció un 16% en términos reales en comparación con el año pasado.
Además, la Asignación Universal por Hijo -el otro rubro fuerte en el gasto social- siempre se mantuvo por encima de la inflación. El último mes, su crecimiento real fue de 40%.
Ante esa situación, el gobierno cambió el foco del recorte, que se basa sobre todo el los subsidios a los servicios públicos -caen al 53,8% anual real- y las obras públicas -caen al 33,9% anual real-.
El test de la motosierra
Pero está quedando en evidencia que será necesaria más motosierra. Hubo algunos meses, a inicios de año, en que el gasto registró alzas. Ahora se está manteniendo, pero como contracara hay una disminución en la recaudación de impuestos.
La tendencia ya era evidente desde hacía meses, por la eliminación del impuesto PAIS y la baja en las retenciones al agro. Ambos rubros sumados representaban más de un 10% del total de pesos que ingresa a las arcas estatales.
Pero en mayo esa caída fue particularmente notoria, porque el año pasado había ingresado un monto extraordinario por Ganancias, que este año estuvo ausente. Igualmente, no es el único factor que explique el bajón en los ingresos tributarios. Más preocupante aun es que también haya disminuido el IVA, el impuesto por excelencia vinculado a la actividad comercial e industrial.
Es así que, por más que en el segundo semestre las retenciones al agro subirán su alícuota y que se espera una mayor recaudación como reflejo de la reactivación económica, el gobierno no quiere arriesgarse a depender exclusivamente de la caja de ARCA. Y por eso está en marcha un plan para que todos los ministerios y organismos dependientes de la administración central recorten sus gastos en un promedio de 10%.
Polémica por los intereses bajo la alfombra
No es la única polémica en torno a cómo se está logrando el superávit fiscal. Porque hay también cuestionamientos respecto de los criterios contables. Cuando se anuncia el resultado financiero -es decir, cuando se considera además los pagos por intereses de la deuda pública- el gobierno publica un dato superavitario del que muchos economistas desconfían.
Esto ocurre porque las Lecap que emite el Tesoro, a diferencia de otros títulos, no paga intereses durante la vida del bono sino que los capitaliza y se acumulan para el pago final. En consecuencia, las cuentas reflejan una caída en el pago mensual de intereses, pero que no corresponde a una caída real del nivel de endeudamiento. Algo así como «barrer intereses bajo la alfombra».
Por caso, en mayo, se contaron menos intereses que hace un año, aun cuando ahora el stock de deuda del Tesoro no cayó significativamente y, además, hubo un incremento real de las tasas de interés. Hablando en plata, ya hay más de $3billones de intereses capitalizados, más del triple de lo que se contabilizó como pagado en el mes.
Es por eso que los más críticos afirman que, de utilizarse otra contabilidad, actualmente habría un déficit fiscal financiero.
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ECONOMIA
Fuerte interna en la Sociedad Rural Argentina: tensión y cartas cruzadas por la posible reelección de Nicolás Pino

Las elecciones para definir el nuevo presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) tendrán lugar el próximo 9 de septiembre. Aunque hasta el momento no hay candidatos oficiales, ya se generó una disputa interna entre el bando ‘oficialista’ y un grupo de socios que plantea la necesidad de renovar el nombre propio que lidera una de las entidades más importantes y tradicionales del agro local.
La interna comenzó cuando un grupo de integrantes de la entidad envió una carta al resto de los miembros en la que planteó cuatro “consideraciones sobre la calidad institucional de la SRA”, ante el trascendido de que Nicolás Pino, actual presidente, volvería a postularse para el cargo.
El escrito, firmado por 78 afiliados de la sociedad, pretende demostrar que una eventual nueva presentación de Pino violaría el estatuto y sería un “retroceso institucional y una contradicción ética”.
El principal punto sobre el que se posa la carta es el límite máximo de tres períodos consecutivos para sus autoridades, una norma que introdujo el propio Pino al estatuto de la entidad en 2023, durante su segundo mandato al frente de la Sociedad Rural.
“Ante las recientes declaraciones públicas sobre una eventual postulación del actual presidente para un cuarto mandato, resulta imperioso asentar las siguientes consideraciones: las reglas pierden toda legitimidad cuando quienes las impulsan deciden no cumplirlas. La conducción actual fijó un límite de tres mandatos; ignorarlo hoy por conveniencia personal carece de integridad”, establece el escrito.
Y continúa: “No podemos criticar a los políticos que se ‘atornillan’ al poder si replicamos esas mismas prácticas. La coherencia es nuestro activo. Lo verdaderamente inédito no es la aspiración a la continuidad, sino que quien impulsó un límite de tres mandatos pretenda ahora exceptuarse de él, apelando a una supuesta interpretación administrativa nunca puesta a disposición de los socios. Si tal excepción existiera, debe ser exhibida con claridad y transparencia. Seis años son suficientes para cualquier proyecto. La alternancia no es una opción, es una garantía de salud democrática”.
La carta cierra con un pedido expreso: “Debemos evitar que nuestra institución sea cuestionada desde el plano ético. No podemos convertirnos en un ejemplo más de aquello que criticamos: dirigentes más preocupados por aferrarse a un sillón que por promover nuevas voces en el sector que representamos”.

En respuesta a la carta, la Sociedad Rural envió también una comunicación interna a sus socios en la que sostuvo que Nicolás Pino se encuentra legalmente habilitado para postularse para el período 2026–2028.
El cruce se da en un contexto en el que Pino es cuestionado por parte de sus pares por su cercanía con el Gobierno y por la necesidad, planteada por algunos sectores, de una conducción más combativa frente al Ejecutivo en temas sensibles como los derechos de exportación.
La interna en la entidad se conoce, además, un día después de que Pino desmintiera una supuesta baja de retenciones. En una entrevista con Eduardo Feinmann en A24, contó que habló tanto Luis Caputo, como con el presidente Javier Milei, quienes le aclararon que no existe una decisión tomada en ese sentido. “Empezó a circular un rumor que es totalmente falso (…) decía que el Gobierno ya tenía casi arreglado que iba a hacer una baja absoluta total de retenciones en breve. Ojalá hubiese sido verdad”, afirmó, y relató que ambos le dijeron: “No, Nicolás, lamentablemente no podemos”, en alusión al impacto fiscal que tendría una medida de ese tipo.
Según detalló la SRA en el escrito al que accedió Infobae, la reforma estatutaria que fijó el límite de tres mandatos consecutivos fue aprobada por la Asamblea Extraordinaria del 30 de marzo de 2023 e inscripta ante la Inspección General de Justicia el 20 de julio de ese año, momento a partir del cual comenzó a regir formalmente.
En ese marco, la conducción explicó que el actual mandato de Pino, correspondiente al período 2024–2026, debe considerarse el primero a los efectos del nuevo cómputo. La interpretación surge de una consulta realizada por la propia entidad ante la IGJ, organismo que el 19 de junio de 2025 determinó que la limitación estatutaria rige desde su inscripción y no con efecto retroactivo.
De esta manera, si Pino decidiera presentarse y resultara electo en septiembre próximo, iniciaría su segundo mandato bajo el nuevo esquema, y no un cuarto período consecutivo como sostienen los firmantes de la carta.
“Insistimos en que la actual conducción siempre actuó y actuará conforme a derecho, respetando los procedimientos internos de la SRA y las leyes de nuestro país. La actual gestión saneó una SRA con graves problemas económicos, llevó nuestra entidad a todo el país con una mirada federal y obtuvo importantes logros para todo el mundo rural, haciendo que nuestra voz sea respetada y escuchada en todos los ámbitos”, finaliza el documento firmado por 43 miembros de la actual Comisión Directiva.
ECONOMIA
El Senado aprobó el acuerdo Mercosur-UE: oportunidades para productos argentinos

El Senado finalmente aprobó, sin mayores obstáculos, el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Con aprobación casi unánime (69 votos afirmativos y 3 negativos), el bloque Justicialista ya había anticipado que apoyaba esta iniciativa, la que había contado con un amplio respaldo en la Cámara baja.
El aval rápido que buscaba La Libertad Avanza (LLA) tenía como fin la activación provisional del pacto, dado que la Comisión Europea puso como condición para poner en marcha dichas medidas que al menos un país del bloque sudamericano alcance, en el corto plazo, la ratificación del acuerdo. Y si bien quería conseguirlo antes que Uruguay, el país vecino consiguió la aprobación antes que Argentina.
El Senado aprobó el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea
El pacto enfrenta graves cuestionamientos en el Viejo Continente, con Francia, Austria, Polonia, Hungría e Irlanda a la cabeza de la oposición en tanto entienden que, en principio, el tratado impactará de la peor forma en sus aparatos agrícolas y ganaderos. Recientemente, el parlamento del bloque que integran esas naciones solicitó al Tribunal Europeo evaluar la legalidad del acuerdo.
El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur comenzó a discutirse formalmente en 1999. Involucra a Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, y prevé la creación de un mercado integrado de más de 700 millones de consumidores.
Uno de sus principales objetivos es la eliminación progresiva de aranceles sobre más del 90% del comercio bilateral. Por el lado de Sudamérica, la mira está puesta en las oportunidades que se abren para la venta de materias primas al Viejo Continente, pero con el interrogante respecto de cuál será el impacto del acuerdo en los aparatos industriales de este lado del mundo.
Diferencia de expectativas en América del Sur y Europa
Para Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay se estima que el acuerdo permitirá concretar exportaciones por encima de los 60.000 millones de dólares. En torno a LLA sostienen que las ventas locales al bloque europeo podrían incrementarse a un nivel sideral apenas en el primer lustro de vigente el pacto.
«En términos de valores, las exportaciones pasarían de u$s8.641 millones en 2025 a u$s15.166 millones en el plazo de cinco años, y a u$s19.165 millones, duplicándose en un horizonte de diez años«, recalcaron.
Por el lado de Europa, la preocupación está puesta en la potencial afectación que enfrentarán sobre todo los productores agrícolas y ganaderos locales. En cambio, en el bloque dan por descontado que se agigantarán sus exportaciones industriales, hoy fuertemente golpeadas por la potencia comercial china.
Desde Francia, Emmanuel Macron se ha opuesto al pacto de forma constante, reconociendo que su intención es «proteger nuestra capacidad agrícola». Casi todo el sector agrícola francés se opone al acuerdo porque considera que le deja en inferioridad de condiciones «frente a la llegada de productos sudamericanos que no están sometidos a las mismas reglas medioambientales o sanitarias».
Ya en España, decenas de agricultores y ganaderos, respaldados por sus principales organizaciones, se movilizaron a través de Madrid a principios de esta semana. Según periódicos ibéricos, los productores «denunciaron que el acuerdo permite la entrada de productos agrícolas procedentes de países sudamericanos sin los mismos controles sanitarios ni exigencias medioambientales que se imponen a los productores españoles».
También en Irlanda, Polonia, Hungría y Austria predomina el malestar y de enero a esta parte son repetidos los cortes rutas y las caravanas de tractores exigiendo no se concrete la implementación del acuerdo.
La expectativa en Argentina es potenciar la exportación
Por el lado de Argentina, el Gobierno lidera el optimismo respecto de la nueva etapa comercial que vendrá. En esa línea, un documento reciente de Cancillería menciona a la venta al exterior de carne, langostinos y calamares, biodiesel, merluza, cítricos y frutas, productos agrícolas, vinos, pesca y productos de economías regionales, como algunos de los ítems y nichos que se verán beneficiados en una primera instancia.
«Las exportaciones argentinas a la Unión Europea podrían incrementarse hasta 76% en los primeros cinco años de vigencia del acuerdo y hasta 122% en un horizonte de diez años, impulsadas por el dinamismo de sectores estratégicos como energía y minería, en particular litio, cobre e hidrocarburos», afirmó la dependencia oficial.
El documento señala la relevancia del bloque europeo en el mapa productivo de la Argentina. «La Unión Europea (UE) es la segunda fuente de inversión extranjera directa (IED) a nivel global, después de los Estados Unidos. Cuenta con un stock que supera el 17% de las inversiones internacionales y con una proyección estratégica creciente en sectores críticos para afrontar los desafíos industriales de las próximas décadas», se detalló.
«La UE es la principal fuente de IED en la Argentina, con un stock de casi u$s75.000 millones. Los capitales provenientes de la UE representan, en conjunto, cerca del 40% de la LIED en el país. El acuerdo crea un marco regulatorio claro que otorga certidumbre y previsibilidad a los operadores económicos, facilitando las decisiones de inversión y generando las condiciones necesarias para una óptima complementariedad entre los objetivos de la UE y las oportunidades de inversión que ofrece la Argentina», amplió Cancillería.
El agronegocio, a la cabeza de los sectores que ganarían con el acuerdo
En el ámbito del agronegocio afirman que el complejo sojero será uno de los grandes beneficiados por el nuevo acuerdo. Se pronostican incrementos en los volúmenes de ventas, de modo tal que las ventas en torno a la oleaginosa superen la marca del 20% del total exportado por la Argentina en los últimos años.
Como detalló recientemente iProfesional, lo firmado con la Unión Europea contempla la baja de los gravámenes a las exportaciones de soja y sus derivados a ese bloque. Harina y pellets de soja podrían aumentar sus números de ventas si, en paralelo al acuerdo, la gestión de gobierno que encabeza Javier Milei también reduce las retenciones a ese nicho.
También se da por descontado que los productores de aceite de soja tendrán enfrente un mercado al que llegaban con muy poco alcance. Hoy por hoy, poco más del 1% de las exportaciones de ese producto tienen como destino el mercado europeo, por lo que está todo dado para que los guarismos de ese rubro se amplíen como nunca antes.
Al mismo tiempo, podrían abrirse destinos de exportación para los porotos de soja, que hasta el momento se mantienen entre los productos que no se exportan al bloque europeo, y el biodiesel, que tampoco viene pisando fuerte en la balanza de ventas hacia el Viejo Continente.
Siempre de acuerdo a voces del agronegocio, tanto el maíz como el sorgo podrían llegar con más toneladas a la Unión Europea, aunque en esos casos dependerá también de la estrategia comercial que implemente Brasil. Sobre todo en el caso del maíz, el país vecino lidera con comodidad las exportaciones del Mercosur hacia el otro lado del Atlántico.
La agricultura llegaría con otros productos alternativos
«El sorgo argentino, cultivo con enorme potencial, también se beneficiará de la creación de un nuevo mercado en Europa. La Argentina es, por lejos, el mayor productor de sorgo en el Mercosur y no exporta actualmente este producto a la UE. Esta combinación hace que se pueda apropiar de las cuotas progresivas para generar ingresos adicionales para el país. La cuota libre de arancel es equivalente al total exportado por la Argentina en los últimos años», escribió al respecto, hace escasas semanas, Maximiliano Díaz, socio de Endógena Consultora.
«El acuerdo UE-Mercosur no se limita a los granos; también abre un abanico de oportunidades para una amplia gama de productos de la canasta exportadora argentina y de economías regionales, tales como arroz, miel y ajo, entre otros productos», agregó.
Respecto de la mirada de otros actores con peso en las exportaciones, desde la Bolsa de Comercio de Rosario se afirmó que el acuerdo tendrá «un interesante impacto sobre el complejo soja argentino. Además, se esperan bajas de aranceles y nuevas cuotas para exportar a la Unión Europea para productos esenciales del agro argentino como carnes, lácteos, cereales, arroz, miel, ajo, entre otros. Esto significa abrir oportunidades para la provincia de Santa Fe en particular y el agro argentino en general».
«Al 31 de marzo de 2025 la UE acumulaba el 39,8% del total de IED invertido en la República Argentina, con España, Francia y Alemania como protagonistas. La consolidación del acuerdo traería consigo grandes oportunidades de inversión en el país«, completaron.
Minería y energía, también entre los que esperan grandes negocios
En sintonía con esta perspectiva, Gustavo Idígoras, titular de la Cámara Argentina de la Industria Aceitera (CIARA), declaró en diciembre pasado que «si bien el acuerdo no genera beneficios de corto plazo en el rubro cerealero-oleaginoso, a partir del año siete, se eliminan todos los derechos de importación para los aceites, donde Argentina tiene una posición fuerte de competencia».
«Europa no tiene futuro en agricultura, el futuro está en el Mercosur, por lo tanto, las empresas agroindustriales y alimenticias europeas seguramente empiecen a hacer inversiones en otros países», añadió.
Por su parte, Marcelo Elizondo, experto en comercial internacional y presidente del Comité Argentino en la International Chamber of Commerce, también afirmó hace escasas semanas que «toda la cadena de agronegocios, incluyendo no solamente los alimentos, me parece que puede ser una gran ganadora».
Sostuvo, además, que «el comercio de minerales y de energía puede ser un gran ganador, sobre todo considerando que Europa perdió el aprovisionamiento ruso por razones geopolíticas y está buscando proveedores alternativos».
«Argentina, en materia de minerales y energía, puede generar en el acuerdo con la Unión Europea no solamente más acceso de productos nuestros hacia ese mercado, sino inversiones que vengan a producir para el abastecimiento europeo«, declaró.
Tierras «raras», litio y coltán, entre los intereses de Europa
Ligado a esto, a través de un documento divulgado en enero, la Unión Europea reconoció que Argentina y sus socios en el Mercosur tendrán un «papel clave» en un futuro suministro de minerales críticos como las tierras «raras», el litio, el coltán y los elementos radiactivos.
«Un suministro seguro y sostenible de materias primas críticas está en el centro de las transiciones verde y digital. Es vital para el aumento de las capacidades de seguridad y defensa de la Unión Europea. Aunque la Ley Europea de Materias Primas Críticas tiene como objetivo garantizar un suministro diversificado, seguro y sostenible de estos insumos para la industria de la UE, el bloque aún no es autosuficiente y seguirá dependiendo de importaciones», señaló el bloque del Viejo Continente.
«El acuerdo UE-Mercosur será fundamental para asegurar el suministro de materias primas críticas, ya que los países del Mercosur son grandes productores de muchos de estos materiales, y esto ocurre de manera segura y sostenible», concluyó.
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ECONOMIA
Se completó la primera colocación del nuevo bono: Caputo tomó 1 de cada 5 dólares que le ofrecieron

La Secretaría de Finanzas concretó una colocación total de USD 250 millones con el nuevo bono en dólares (AL27), lo que resultó en una operación sumamente victoriosa para el equipo económico. Este jueves, en la segunda adhesión, logró ampliar por USD 100 millones a los USD 150 millones que adjudicó ayer, tras recibir numerosas propuestas de inversores institucionales y particulares interesados en instrumentos nominados en dólares. El proceso se desarrolló en medio de un escenario caracterizado por la búsqueda de alternativas de resguardo y financiamiento en el mercado local.
Esta semana se conoció la decisión del Ministerio de Economía de optar por colocar un bono en dólares denominado Hard Dólar, identificado como AO27, con vencimiento el 29 de octubre de 2027 de cara a los duros vencimientos de julio por USD 4.200 millones. Y pese a las dudas que se generaron en la previa, la operación del miércoles fue un éxito y en la segunda adhesión también, porque la demanda alcanzó un total de USD 348 millones, lo que obligó a aplicar un prorrateo que limitó el acceso de los inversores al monto adjudicado. El comunicado oficial precisó que el factor de prorrateo se ubicó en 28,74%, lo que implicó que, por cada cinco dólares ofertados, solo uno fue finalmente asignado.
La operación se realizó con una tasa interna de retorno efectiva anual (TIREA) de 5,89% y una tasa nominal anual (TNA) de 5,74%, que se fijó en la primera adhesión y marcó un costo financiero menor al que el mercado anticipaba para este tipo de colocaciones (cercano al 7%). La jornada mostró una fuerte disposición de los participantes a suscribir títulos en moneda dura. En total, la Secretaría de Finanzas adjudicó USD 100 millones en la licitación más reciente, una cifra notable en relación con la demanda verificada.

Tras su debut, el bono AO27 se consolidó como una de las alternativas más requeridas por el segmento de inversores institucionales, que participaron de manera activa en la licitación. De acuerdo con los datos oficiales, el instrumento adjudicado representa una de las principales herramientas de financiamiento en dólares para el Tesoro.
Dentro del mercado local, la emisión de títulos en dólares se interpreta como una señal de confianza en la capacidad de pago del Estado y en la estabilidad relativa de las condiciones macroeconómicas. Operadores consultados por Infobae remarcaron que la tasa obtenida se ubicó por debajo de las proyecciones iniciales, lo que sugiere que los participantes del mercado percibieron un riesgo moderado en la operación.
El proceso de licitación se desarrolló con la participación de bancos, fondos comunes de inversión y entidades financieras, que presentaron propuestas por montos superiores a los disponibles. El factor de prorrateo de 28,74% significó que buena parte de los interesados solo accedió a una fracción de los títulos solicitados. Según el detalle oficial, la suscripción del bono AO27 representó una de las mayores concentraciones de demanda en el segmento de deuda en dólares.
Los datos oficiales comunicados por Economía reflejaron la magnitud del interés: este jueves se presentaron ofertas por USD 348 millones, mientras el monto finalmente adjudicado fue de USD 100 millones (límite). Este desfasaje evidenció la preferencia de los inversores por activos considerados seguros dentro del espectro de instrumentos ofrecidos por el Estado.
Pero se trata de la primera licitación del bono AO27, que va a formar parte de una secuencia de licitaciones quincenales junto con las de deuda pública orientadas a diversificar las fuentes de financiamiento, que tendrán como límite máximo captar USD 250 millones en cada una de ellas y en total USD 2.000 millones. En el mercado calculan que, de llevarse a cabo siete más de la misma manera, Caputo conseguiría los dólares que busca.
Nicolás Cappella, Sales Trader en Grupo IEB, precisó en la previa de la licitación: “El monto es de hasta USD 150 millones por licitación, con una segunda ronda ampliable de USD 100 millones. Es ampliable a USD 250 millones. La idea es captar USD 2.000 millones. El mejor escenario sería, en ocho licitaciones, captar los 2.000 millones. Son cuatro meses aproximadamente; si lo van a usar para el pago de julio, tiene lógica porque las cuatro licitaciones te dan aproximadamente para junio”.
La demanda verificada en la licitación reflejó la confianza de los inversores en la sostenibilidad de los instrumentos propuestos. El prorrateo implementado por la Secretaría de Finanzas buscó equilibrar el interés de los participantes y garantizar una asignación proporcional a las ofertas presentadas. El proceso se caracterizó por la transparencia y la aplicación de criterios objetivos en la distribución de los títulos.
El Gobierno mantuvo su estrategia de financiamiento en moneda extranjera como respuesta a las condiciones prevalecientes en el mercado local e internacional tras la suba del riesgo país a más de 540 puntos básicos en los últimos días. El éxito de la colocación del AO27 se sumó a las iniciativas previas orientadas a captar fondos bajo condiciones favorables. La continuidad de este tipo de operaciones dependerá de la evolución de las variables macroeconómicas y de la capacidad oficial para sostener la confianza de los inversores.
La licitación del bono AO27 se inscribió en un contexto de alta demanda por instrumentos nominados en dólares, en el que la oferta resultó insuficiente frente al volumen de propuestas recibidas. El resultado evidenció la disposición de los agentes económicos a canalizar recursos hacia activos considerados de bajo riesgo, aun cuando el acceso estuvo limitado por la política de prorrateo implementada.
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