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ECONOMIA

Semáforo de bonos: cuáles están en verde, amarillo y rojo, tras anuncio del FMI de un nuevo desembolso

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Con la transición a un esquema de tasas endógenas, la salida de las LEFIs, la suba del tipo de cambio oficial y las expectativas puestas en el próximo desembolso de u$s 2.000 millones del FMI, el mercado de bonos entra en una nueva etapa. Las estrategias de carry trade, cobertura frente al dólar y defensa frente a la inflación (CER) volvieron a tomar protagonismo en las carteras de los grandes jugadores, pero con una lógica completamente distinta: ahora no hay tasa de referencia explícita y las decisiones deben ajustarse al pulso de un mercado que muta día a día.

En este contexto, las principales mesas de la CityAllaria, GMA Capital, IEB, Facimex, SBS y PPI— actualizaron sus recomendaciones con especial énfasis en el nuevo entorno. Las claves pasan por tres ejes: 

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  • Administración de la liquidez
  • Resistencia frente a shocks cambiarios
  • Exposición a la inflación

Un escenario de transición

El mercado espera el desembolso del FMI, que según lo anticipado por el ministro Luis Caputo sería de u$s 2.000 millones, habilitado tras la revisión del acuerdo.

Se especula además con que el organismo acepte flexibilizar la meta de acumulación de reservas, lo que podría relajar la exigencia sobre el BCRA sin romper el esquema general del programa. 

Ese dato se volvió central en el reordenamiento de las carteras.

Las LECAPs vuelven a ser protagonistas

En este entorno, los bonos de tasa fija en pesos, ideales para hacer carry trade, volvieron a dominar el interés de los inversores. Tanto IEB como Allaria destacan a la S31O5 por ofrecer tasas reales atractivas y por su bajo riesgo de duración. En un mercado sin tasas explícitas, tener un bono que rinda en torno al 43,5% TNA con vencimiento antes de las elecciones es un lujo.

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Facimex, que mantiene una estrategia combinada entre carry trade y cobertura, incluye en su portafolio sugerido la S29G5, con vencimiento en agosto y condiciones similares. Para esta consultora, el tramo corto sigue siendo ideal para capturar rentabilidad sin exponerse a movimientos de tasa.

El detalle técnico más fino lo aporta GMA Capital, que calcula para cada bono el dólar breakeven. En el caso de la S29G5, ese umbral se ubica en $1.321: mientras el dólar oficial no cruce ese nivel al vencimiento, el inversor gana. Para el T17O5, un bono tasa fija con vencimiento el 17/10, el breakeven es de $1.389.

GMA, a su vez, destaca que el TZXD5 y el T15D5 necesitan que el dólar no cruce los $1.466 y $1.482, respectivamente, para evitar pérdidas. 

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CER para cobertura

A su vez, los bonos ajustables por inflación (CER) siguen ganando protagonismo como instrumentos de defensa. La inflación implícita en la curva llegó al 2,2% mensual, y eso elevó las tasas reales a valores cercanos al 15% anual en los tramos medios.

Facimex recomienda una exposición del 70% a estos activos dentro de su estrategia de pesos. En particular, señala al TX26, al DICP y al TZXO5 como opciones equilibradas entre duración y liquidez. En tanto, IEB sugiere incorporar el TZXO6 con buena relación riesgo-retorno.

Dollar linked

Aunque ya no ocupan el centro de la escena, los bonos atados al dólar oficial siguen cumpliendo un rol dentro de las carteras más defensivas. PPI sugiere el D31O5 y el TZVD5 como instrumentos tácticos para cubrirse ante un escenario disruptivo. Su horizonte corto y sus condiciones de emisión los vuelven manejables incluso en condiciones adversas.

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SBS es más cauteloso: destaca que, si las tasas reales siguen elevadas y el tipo de cambio no se recalienta, estos bonos quedarán rezagados. 

Por eso, recomienda monitorear el dólar breakeven y evitar los vencimientos más largos.

Bonos en dólares

Los bonos soberanos en dólares (Globales) siguen rindiendo a niveles altísimos. Según IEB, muchos de ellos se negocian con paridades propias de economías en crisis. A pesar de que el riesgo país se mantiene en torno a los 743 puntos, el flujo comprador aún no aparece de forma consistente.

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Allaria observa una oportunidad en los GD35 y GD30, especialmente si se concreta el giro de fondos del FMI y si el Gobierno logra mantener la disciplina fiscal. SBS, por su parte, sugiere mantener una porción táctica en estos instrumentos, pensando en un trade electoral que podría verse potenciado si el oficialismo consolida apoyo político.

Para GMA, el mercado aún no «compró» el nuevo esquema. Pero eso no implica que los bonos no tengan recorrido. Si la política acompaña, el rebote puede ser fuerte pero hoy el mercado parece seguir en modo «wait & see»

Cambió el tablero

Más allá de las elecciones y del acuerdo con el FMI, todas las mesas coinciden en que el cambio más profundo del semestre fue la desaparición de las LEFIs. Desde entonces, el sistema opera con tasas endógenas -y no tanto-, y eso multiplica la volatilidad.

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Las tasas de caución llegaron al 120% TNA al cierre del viernes 18 de julio y luego retrocedieron, según el cierre de ayer (28/7) al 35%. El mercado de futuros redujo su volumen diario a la mitad. Y los inversores institucionales tuvieron que rehacer carteras enteras en apenas dos semanas.

Según GMA Capital, el proceso de remonetización aún está incompleto dado que la demanda de dinero sigue tres puntos por debajo del promedio 2016-2019. Esto explica por qué la tasa de interés sigue tan volátil y por qué cualquier exceso de pesos genera reacciones inmediatas en el precio del dólar.

Agosto será una prueba de fuego. Con vencimientos desafiantes por delante, el Tesoro deberá elegir entre convalidar tasas más altas o devolver liquidez al sistema. El giro del FMI puede ayudar a contener la presión cambiaria. 

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El semáforo de los bonos

Bonos en verde (alta recomendación)

  • S15G5, S29G5 y S12S5 (LECAPs cortas): preferidas por Allaria, IEB, Facimex y GMA. Rinden por encima del 42% TNA, con bajo riesgo de duración.
  • TX26 y DICP (CER): defensivos y con tasas reales atractivas. Buen equilibrio entre protección inflacionaria y devengamiento.
  • GD35 y GD30 (Globales): con potencial de suba si se consolida el respaldo del FMI y mejora el panorama político.

Bonos en amarillo (interesantes, pero con riesgos)

  • T17O5 (LECAP): breakeven en $1.397, con retorno interesante si el dólar oficial no se dispara.
  • D31O5 y TZVD5 (dollar linked): útiles como hedge, pero con upside limitado si no hay devaluación.
  • BPOD7 (Bopreal 2027): buena cobertura cambiaria, con poca volatilidad en el precio pero con menor recorrido al alza.

Bonos en rojo (bajo consenso o alta incertidumbre)

  • BPY26: su rendimiento en dólares de apenas al 2,52% TNA lo vuelve irrelevante frente a dejar los dólares en la cuenta remunerada de los bancos.  
  • LECAPs de vencimiento lejano (T30J6, S29Y5 y T15E7): expuestas a posibles recortes de tasa o cambios en el régimen monetario.
  • Globales ilíquidos o de plazos muy extensos (AL41, GD41 y AL35): muy volátiles y sin drivers concretos en el largo plazo.



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ECONOMIA

Jorge Vasconcelos: “El Gobierno enfrenta el dilema de más inflación o menos actividad”

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El especialista propuso retomar un canje de deuda para bajar el riesgo país

El economista e investigador de Fundación Mediterránea, Jorge Vasconcelos, advirtió que el principal desafío que atraviesa actualmente el Gobierno argentino es un “dilema entre más inflación o menos actividad”.

Durante su participación en Infobae en Vivo, subrayó que la escalada del conflicto en Medio Oriente ejerce presión sobre los precios y reduce el margen de maniobra local, mientras el país intenta posicionarse como proveedor energético en un contexto global inestable.

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“La Argentina exporta energía por solo USD 300 por habitante al año, una cifra considerablemente inferior a la de países como Australia, que alcanza los USD 4.500 per cápita en productos energéticos», reconoció Vasconcelos a la vez que remarcó que esta diferencia “obliga a moderar las expectativas respecto de los posibles beneficios que la coyuntura internacional podría aportar a la economía argentina”.

En este sentido, dijo que “el Gobierno no tiene muchos instrumentos hoy para afrontar el dilema de inflación versus nivel de actividad”. Este escenario, resaltó, se ve agravado por el aumento del riesgo país, que actualmente se sitúa en 580 puntos.

Vasconcelos puntualizó que la única salida inmediata para que la política económica recupere margen pasa por “retomar la idea de un canje de deuda”, tomando como ejemplo el caso de Ecuador: “Bajó el riesgo país a través de un canje por el que emitieron bonos por unos USD 4.000 millones a 2034 y 2040, rescatando bonos de vencimiento inmediato”.

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Sin embargo, la posibilidad de colocar deuda en los mercados internacionales se mantiene limitada para la mirada oficial, mientras que, según Vasconcelos, persisten “apuestas por los petrodólares” que resultan inciertas ante la volatilidad mundial y las restricciones existentes para las exportaciones de crudo por motivos geopolíticos.

El economista planteó que el Gobierno argentino enfrenta una disyuntiva determinante: si opta por subir las tasas de interés para contener la inflación, la actividad económica se resentirá; en cambio, si decide bajar las tasas para reactivar la economía, las expectativas inflacionarias podrían desanclarse. Todo esto en un contexto en el que la morosidad de las familias más que se triplicó en el último año y tocó el punto más alto desde 2010, que es hasta donde llegan los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA).

El economista agregó que el elevado riesgo país limita el acceso a financiamiento y obstaculiza la puesta en marcha de medidas efectivas. Para Vasconcelos, “si se despejaran los vencimientos externos de cara a 2026 y 2027, que suman USD 31.000 millones excluyendo los compromisos con el BID y el Banco Mundial, el Gobierno ganaría grados de libertad para utilizar el resto de los instrumentos de política económica”.

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El especialista sostuvo que el actual precio del barril de petróleo, que ronda los USD 100, presiona al alza los mercados, aunque todavía “no provocó un pánico financiero global. Sin embargo, si el barril llega a superar los USD 120 o USD 125, podría ocurrir una retirada masiva de activos financieros a nivel internacional”.

Para la Argentina, el aumento de las cotizaciones internacionales del petróleo y la energía representa oportunidades y límites. Vasconcelos analizó que el país podría recibir mayores ingresos por exportaciones, pero la magnitud de este impacto es reducida debido a la baja base exportadora en comparación con otras naciones. Destacó, además, que el incremento de los combustibles repercute de manera directa en los costos internos y en la inflación.

En cuanto a los recursos estratégicos, Vasconcelos subrayó que tanto Vaca Muerta como el sector minero argentino juegan un papel central para el desarrollo a mediano y largo plazo. Precisó que “hoy estamos en una etapa de sembrar en términos de energía y minería, no en una etapa de cosechar”.

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Vasconcelos advirtió que el Banco Central acumuló más de USD 3.000 millones en los últimos dos meses y medio, pero, a pesar de ello, “las reservas netas cayeron 2.000 millones”, atribuido a la falta de refinanciación de vencimientos y a la necesidad de cubrir pagos de capital de deuda.

Señaló que la falta de un programa monetario definido y la volatilidad de la tasa de interés complican el panorama. Explicó, además, que endurecer la política monetaria mediante una suba de tasas se toparía con los “índices de morosidad muy elevados en el sistema crediticio”, profundizando así el estancamiento de la economía. Por otra parte, relajar la política podría provocar un mayor desanclaje de las expectativas inflacionarias, especialmente porque “el piso de inflación es muy alto”.

En este sentido, resolver el problema del riesgo país constituye la única vía para que el Gobierno logre mayor margen de acción en el resto de sus herramientas de política económica.

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Vasconcelos repasó los datos recientes: “La política fue muy exitosa en bajar rápido la inflación. El año que terminó (2025) mostró un nivel de actividad muy heterogéneo en cuanto a recuperación, pero con una inflación que bajó mucho, de más de 120% a fin de 2024 a 31% a fin de 2025”. Sin embargo, advirtió que “la inflación de 2026 no va a mejorar en forma significativa”. El ritmo de la actividad se mantendrá moderado y el empleo seguirá “frío”.

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ECONOMIA

Bancos en alerta: la mora de las familias alcanzó su nivel más alto en 20 años

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La irregularidad en los créditos bancarios ya superó el 10%, el peor registro desde la crisis de 2001-2002. El foco de los analistas del mercado

16/03/2026 – 11:33hs

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El sistema financiero argentino enfrenta una señal de alarma que no se veía desde la salida de la Convertibilidad, en diciembre de 2001. Según los datos más recientes procesados a partir de la Central de Deudores del BCRA, la irregularidad en los préstamos otorgados a las familias encendió todas las luces de emergencia al tocar máximos históricos en más de dos décadas.

No se trata de un problema aislado de una entidad o un sector específico: es un fenómeno que ya afecta a los principales bancos del país.

Un nivel récord y en ascenso

Las cifras son contundentes. En enero de 2026, la mora en los créditos a hogares del sistema financiero subió por decimoquinto mes consecutivo, saltando del 9,3% en diciembre al 10,6% en el primer mes del año, de acuerdo a un adelanto de la consultora 1816.

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Para encontrar niveles similares, hay que remontarse a los meses posteriores a la crisis de 2001-2002.

Si se profundiza en el análisis, la situación es aún más crítica en el sector de las entidades no financieras (proveedores de crédito que no son bancos, como emisoras de tarjetas no bancarias o plataformas de e-commerce). En este segmento, la irregularidad ya superó el 27%.

Esto significa que más de un cuarto de los préstamos otorgados por estos canales se encuentra en situación irregular, un nivel de estrés que solo se había visto durante la crisis de 2019 y el año de la pandemia.

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Dentro de este ecosistema no bancario, gigantes como Tarjeta Naranja y Mercado Libre, que concentran casi el 60% de este mercado, también han visto cómo la irregularidad de sus carteras de clientes siguió escalando en el inicio del año, siempre de acuerdo al informe de los técnicos de 1816.

El peso de las tasas: ¿una trampa para el deudor?

Gran parte de este fenómeno se explica por el costo del dinero. Aunque las tasas nominales mostraron una leve tendencia a la baja recientemente, en términos reales la carga es asfixiante. En febrero, la Tasa Efectiva Anual (TEA) real promedio de los préstamos personales en bancos alcanzó el 40%, mientras que en las entidades no financieras se estima que rondó un exorbitante 150%.

Si a estos números se les suma el Costo Financiero Total (CFT), que incluye seguros, comisiones e impuestos, el peso sobre el bolsillo de los hogares es mucho mayor. En el caso de los bancos ya supera el 150% anual, con topes de hasta 350% anual.

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Esto genera un escenario peligroso: si la inflación se reduce, el peso real de la cuota mensual aumenta, dificultando aún más la capacidad de repago de las familias.

Esta inestabilidad provocó que el ritmo de crecimiento de los préstamos en pesos se estanque.

Perspectivas: ¿hacia dónde va el mercado crediticio?

La creciente morosidad de las familias pone en duda la sostenibilidad del consumo bajo el esquema actual de tasas.

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Por otra parte, el balance de los bancos también ya están mostrando secuelas de la súbita suba de la irregularidad en el pago de las cuotas.

De acuerdo al reporte, la mirada de los analistas está puesta ahora en el informe de bancos que el BCRA publicará a finales de marzo, donde se espera la confirmación oficial de estos números.

Sin una reducción en la volatilidad de las tasas y un alivio real para el deudor, el sistema corre el riesgo de consolidar una situación de exclusión crediticia para una parte importante de la población, justo cuando la economía más necesita del crédito para reactivarse.

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ECONOMIA

Mercados: las acciones y los bonos argentinos siguen débiles y el riesgo país alcanza los 600 puntos básicos

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El precio del petróleo mantiene en alerta a los mercados internacionales.

La guerra en Oriente Medio, con ataques sobre Dubái, y un petróleo que llegó a rondar los 100 dólares, generaba este lunes una creciente prudencia sobre los negocios financieros de Argentina ante la incógnita de una eventual crisis energética global.

La retracción de liquidez y el impacto sobre el riesgo país dominaban la escena, lo que redoblaba la cobertura de inversores en activos sólidos, frente a una semana en la que se conocerán diferentes indicadores de la macroeconomía, coinciden analistas.

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Los principales indicadores de Wall Street avanzaban un 1% a las 11 horas, mientras que el panel S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires resta un leve 0,2%, en los 2.637.000 puntos.

Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- promedian una baja de 1%, que eleva al riesgo país de Argentina en 22 unidades, en los 600 puntos básicos, su rango más alto desde el 12 de diciembre del año pasado.

“Argentina atraviesa un proceso de estabilización macroeconómica orientado a reducir la vulnerabilidad externa y reactivar la inversión privada mediante el fortalecimiento del ahorro interno”, sostuvo a Reuters Víctor Cantori, titular de dela sociedad Bursátil X Inversiones.

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“Sin embargo, el escenario base podría verse condicionado por factores externos. Una eventual escalada del conflicto en Irán podría impulsar al alza el precio internacional del petróleo, generando presiones inflacionarias globales, mayor volatilidad financiera y potenciales impactos sobre el comercio exterior argentino”, agregó el especialista.

El índice accionario S&P Merval porteño cedió un 4,6% en las anteriores dos ruedas operativas ante un generalizado desarme de carteras.

En otro orden, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos presentó un memorándum ante un tribunal de Nueva York en respaldo a una moción interpuesta por la Argentina para suspender un proceso de descubrimiento en el caso de nacionalización de la petrolera estatal YPF, según comunicó el sábado 14 la Procuración del Tesoro argentina.

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El dólar mayorista continuaba operado debajo de los 1.400 pesos, con la influencia compradora de divisas por parte del Banco Central para reforzar sus reservas internacionales, en línea al compromiso asumido ante el FMI (Fondo Monetario Internacional).

“Desde el comienzo de la guerra en Oriente Medio el peso viene teniendo gran resiliencia, mostrando las bondades del mayor orden macro (…) Hay un superávit primario del 1,7% del PIB”, remarcó Roberto Geretto, analista de Adcap Grupo Financiero, quien resaltó que “el shock petrolero va pegar más que nada por el lado de la inflación”.

El precio del petróleo crudo se aleja de la barrera de los 100 dólares el barril. La variedad WTI (crudo ligero de Texas) en Nueva York cae 4,6%, a USD 94, mientras que el Brent del mar del Norte cede 2,2%, a 96,70 dólares.

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Bank of America (BofA) elevó el lunes su previsión para el crudo Brent en 2026 de 61 dólares a 77,5 dólares por barril, alegando el actual bloqueo que se vive en el Estrecho de Ormuz.

El equipo de análisis de materias primas del banco señaló que las nuevas perspectivas reflejan dos escenarios igualmente probables: una resolución rápida que restablezca los flujos en abril y sitúe el Brent cerca de los 70 dólares, o una interrupción más prolongada que se extienda hasta el segundo trimestre y eleve los precios hacia los 85 dólares.

Un conflicto prolongado hasta la segunda mitad del año podría llevar al Brent a unos “astronómicos” 130 dólares, aunque los analistas lo consideran poco probable.

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Una vez que termine la guerra, BofA espera que los mercados petroleros vuelvan a un excedente, lo que empujaría al Brent a 65 dólares en 2027.



North America

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