INTERNACIONAL
Leticia Obeid: “Cualquiera puede pensar un problema a través del arte”

En el cine, el coming-of-age refiere al paso de un personaje juvenil a la adultez. A partir de una o varias situaciones que producen una marca que determina esa transición inevitable, una fuerza que la empuja más allá de sus deseos.
Esta noción puede asociarse a la Primera edad que es, a su vez, el nombre de la muestra de Leticia Obeid (Córdoba, 1975) en la galería Hache, donde la artista revisita sus años de formación para explorar cómo los gestos y temas de sus inicios tienen conexiones con su producción actual.
Hay, en ese sentido, una serie de fotografías análogicas colocadas, casi al nivel del suelo, que forman una especie de fotograma fílmico; imágenes que Obeid sacaba cuando regresaba de estudiar desde la capital de la provincia serrana a su pueblo, Noetinger, que marcan de manera poética esa transformación y, a la vez, revelan cómo la cuestión de la captura de momentos marcaría su producción posterior, a partir del uso del video.

En ese gesto, casi compulsivo, en esa pulsión por documentar lo efímero, por capturar instantes que para otros serían una rutina o un viaje irrelevante, revela una construcción sobre su propio recorrido, su manera de relacionarse con un mundo que por más que fuera de repetición no dejaba de ser extraordinario y necesitaba ser eternizado.
La puesta en el espacio del barrio Villa Crespo recorre lo archivístico, sí, y plantea al mismo tiempo un juego sobre cómo se construye la propia memoria y, al mostrarlas, cómo se condiciona la visión del otro, qué es aquello que elegimos mostrar, un comportamiento que se extiende más allá de lo artístico ya que, en estos tiempos de cámaras en todos lados, se convirtió en una operación cotidiana a través de las redes sociales.
Las piezas desplegadas en la expo recorren la producción de Obeid de 1998 a 2003, antes de su desembarco en Buenos Aires, su etapa final del coming-of-age, que hasta ahora nunca habían sido mostradas, y en los trazos de los dibujos, las frases al azar y los trapos intervenidos remiten a la inocencia del descubrimiento, a un constante autoreconocimiento, como a su vez de una estrategia de activación en el presente: una continuidad del ser creativo indivisible.

“Empecé a armar mi archivo el año pasado y las chicas de la galería, que están trabajando con la idea del archivo, me propusieron hacer una muestra de mi obra de la época que quisiera. Y yo elegí la más vieja”, comenta Obeid sobre el origen de la idea, en un recorrido con Infobae Cultura.
En el conjunto de piezas surgen, constantemente, la experimentación y el cruce de lenguajes: dibujos, fotografías, videos, textos, objetos y registros de acciones tempranas. En ese ir y venir aparece la escritura, como gesto plástico y conceptual, que sería otro de los elementos centrales de su producción.
Lejos de proponer una mirada anclada en el pasado, Obeid presenta una invitación a reconsiderar el valor de los comienzos, en la que una etapa vital y formativa funda los sentidos y perfila los gestos y posibilidades de un futuro siempre incierto.
Esta perspectiva se refuerza con la inclusión de un precioso cuadernillo en formato de fanzine, co-producido junto a Ripio editora, que acompaña la exposición, en la que se reúnen recuerdos, hipótesis e impresiones sobre aquellos años, en el que el pensamiento de la artista se expresa en todo su potencial y al que se recomienda leer en voz alta.

En la sala contigua a la muestra, en una computadora, se puede acceder al archivo en video de Obeid, con obras como Auriculares, realizado en una residencia en el Atlantic Center for the Arts, donde diferentes personas cantan su canción favorita sin escucharse a si mismas, o Maqueta, en la canta una canción de los Beatles o 23 cuadras, en la que une la mítica Casa 13 con la céntrica Galería Cinerama, donde realiza una instalación con los restos de tela desechados por un taller de costura junto a Laura del Barco, todas de 2001.
Durante el recorrida, la también autora de Frente, perfil y llanura (Caballo Negro, 2013), Preparación para el amor (Caballo Negro, 2015), Escribir, leer, escuchar (Blatt & Ríos, 2015) y Bajo sus pies (Blatt & Ríos, 2020), reflexionó sobre otros momentos de su carrera, la relación con la escritura y la escena cordobesa de los 90, entre otros temas:
— ¿Cuándo y cómo comenzaste con el video?
— Empecé a hacer video en 2001, puntualmente. Después, en el 2004, cuando me vine para Buenos Aires, no tenía taller y casi lo único que hice por mucho tiempo fue video, porque era como lo más portátil que tenía para hacer y porque me interesaba no producir más objetos. Estaba en un conflicto que no se me fue.
— ¿Por qué decís que no se te fue?
— Porque me parece algo bastante absurdo del arte que se sigan produciendo objetos. Se me hace muy raro eso. Y es una práctica que está muy arraigada. En contraposición con la escritura, que sí produce objetos, pero que pueden ser objetos digitales o industriales. Pero el arte está produciendo objetos de lujo realmente ridículos, mientras los seres humanos se están cayéndose a pedazos. Es más difícil de justificar lo del arte. Hay un moralismo que a mí no se me va o no se despega de mi propia producción. ¿Vos sabés por qué estás haciendo esto? Qué sé yo, no sé. Entonces, en esta muestra, veo que ya me estaba pasando desde ese momento.

— ¿Pero vos sentís que eso, el conflicto con el objeto, fue importante o una condición para que pasaras a la escritura que, más allá de libro, posibilita generar otros discursos?
— Sí, fue algo importante. El video para mí tenía esa maravilla de que era inmaterial. Ahora entiendo que no lo es, que siempre necesitan un soporte, claro, pero en ese momento era una solución porque podía tener todo: la narración, la performance, la acción, la imagen, el sonido. Mis primeros videos tienen mucho que ver con la performance, con la música. Entonces era como la síntesis perfecta, sin tener que fabricar un objeto. Insisto que ahora sé que también es un objeto. Pero en ese momento me parecía que era una buena solución de compromiso.
— Claro, ¿y dónde creés que tiene origen ese acercamiento? Porque, pienso, quizás tenga que ver también con la propia proyección que tenías sobre vos en ese momento, con lo que querías hacer en el futuro y claramente lo mantuviste.
— Sí. Y también con esa ruptura entre la escena cordobesa y la porteña, que cuando yo llegué también me chocó lo objetual de la producción de acá. En ese momento, 2004, 2005, ya había un mercado de arte. Me llamaba la atención que todo el mundo estuviera pintando todavía, cuando en Córdoba la pintura era lo que no queríamos hacer, porque esa era la institución con la que nos habíamos peleado. No queríamos pintar. Teníamos pintura de paisaje y el burrito, qué sé yo. No queríamos ser como esos carcamanes que pintaban y encima en un mundo patriarcal.
Entonces todas hacíamos otras cosas y un poco hasta traté de agarrar ese espíritu de época en un relato, porque es una historia que no se conoce, que no está escrita tampoco, lo potente que fue el arte cordobés en los ’90. Un lugar muy hermoso, muy experimental, cero mercado. Entonces el video era como una bisagra entre los dos mundos.
— Claro, en Buenos Aires los ‘90 se asocia generalmente a todo lo que es el “mundo C.C. Rojas”, etcétera, que era objetual, en general. Es como si no hubiera pasado otra cosa.
— Sí, sí. Bueno, toda la historia del Rojas me parece muy monótona también, porque ya lo he escuchado tantas veces sin haberla visto y me parece que en el arte argentino pasaban muchas otras cosas que no eran solo esas, ¿no? Pero bueno, a esa historia yo llegué tarde, entonces también no tengo eso afectivo.
— ¿Y por dónde ingresa la escritura?
— Vino por otro lado y fue otro permiso que me tuve que dar. También en Córdoba la escritura era algo tan sagrado, tan que podían hacer muy poquitos, que recién viniéndome y empezando a ir a talleres y cosas, eso cambió. Igual en los últimos años que estuve allá trabajaba en una revista digital que se llamaba Fe de Rata, que me da pena no haberla incluido en la historia porque era una cosa que hicieron unos pibes muy jóvenes, entre los que estaban Fede Falco, Luciano Lamberti, que se convirtieron en grandes escritores. Ellos habían armado esa revistita para empezar a ejercitar una especie de periodismo cultural informal, escribir sobre muestras, cosas que veíamos o que leíamos. Entonces había una historia con la escritura ahí, claro, pero acá de a poquito empecé a entrar a ese mundo, me encantó, y empecé a escribir.

— ¿Te consideras más artista plástica o escritora?
— Artista plástica, desgraciadamente. Creo que es un lastre, pero sí es mi mundo, es mi experiencia más larga. Aunque la escritura me hace más feliz.
— Es como que, por definición propia, si tuvieras que identificarte, preferirías hacerlo a partir de la escritura, pero elegís hacerlo a partir de una historia plástica recorrida, pero tu deseo se asienta en la escritura. Hay un conflicto ahí.
— Es un conflicto que no termino de resolver porque son dos mundos también muy comunicados, pero son diferentes. Son circuitos, como dispositivos diferentes. Pero también me peleé un poco también con la idea de que la literatura sea algo tan instituido. Invité a mi familia a 500.000 muestras, me he ganado becas, he andado por el mundo, pero cuando dije “Ah, escribí un libro” fue como “guau, la nena escribió un libro”.
— Te miran por primera vez de otra manera, con respeto.
— No tan así, pero con respeto hacia lo que hacía. La literatura toma un atajo muy fácil hacia lo que está bien. Supuestamente, las artes visuales en Argentina siempre están en un lugar mucho más paria. Es la cosa más renegada que tiene el arte y cómo se piensan las cosas el arte. Pero bueno, también el mundo del arte es muy complejo, que hoy lo manejan los poderes económicos. Heavy metal. Es re clasista, muy complicado.
— Sí, y también hay una mirada en donde el arte se ha colocado justamente, por todas estas circunstancias, en un lugar un poco inaccesible, cuando al mismo tiempo es una expresión personal muy accesible.
— Cualquiera puede pensar un problema a través del arte y hacer la obra que quiera. O sea, ¿querés aprender a hacer algo en el arte? Querés aprender carpintería, lo podés hacer. Esa es una forma de conocimiento. Como esa cosa de que cada uno hace lo que tiene ganas de hacer como puede. En la literatura es todo mucho más cerrado. Me he dado cuenta con el tiempo que es un mundo con muros que no dejan entrar a cualquiera y al mismo tiempo, es más democrático en otras cosas. Es muy barato escribir. No te hace falta nada más que una lapicera. No es como pintar al óleo o hacer una foto. Imprimir es caro, igual yo trato de hacer cosas muy baratas siempre. Y esto tiene algo de eso, de ese espíritu, de ese momento que era hacer todo con normalidad siempre.
— Un DIY barato.
— Sí, pero fijate que los dibujos que han sobrevivido son los que fueron hechos en los mejores papeles. Nos reíamos porque se ve que ahí tenía plata y me compré unos buenos papeles.

— O sea, al fin de cuentas la materialidad es importante. Pensaba que esta veta de unir artes plásticas con creación literaria era más común en los carcamanes: artistas que pensaba su obra o el mundo a partir de su obra y teorizaba a través de textos. Es algo que viene de la época de las vanguardias y que tuvo cierta continuidad en el tiempo, pero que se fue perdiendo.
— A mí eso me gusta también, que el artista pueda pensarse como alguien que no es especialista en nada, simplemente está conectando cosas. Hay muchos modelos de artistas. A mí me interesa ese artista que no es muy especialista en nada, sino que se puede especializar en un tema porque lo estudia durante un tiempo. Pero siempre fue complicado, me parece, en Argentina integrar esos dos mundos, porque la literatura fue siempre muy sagrada. Desde la colonia en adelante, ¿quién escribía?, los abogados. Borges es Borges y su hermana, Norah, borrada del mapa, porque era pintora y si bien había conexiones entre esos mundos la apreciación no era la misma.
— Hoy están bastante desconectados esos mundos.
— Pero cada vez menos. Por ejemplo, hay muchos artistas que escriben, grandes artistas de la época, como Fernanda Laguna.
— Pero son justamente los que hicieron ese camino desde las artes plásticas a las letras. No sucede al revés.
— Si, es muy interesante eso. Para mí es parte de una vieja tradición de supremacía de la literatura. No sé. Yo tengo amigos escritores que les gusta el mundo del arte, pero miran un poco y después se van. Usan los mismos latiguillos, ellos viven en su propia cueva y está bien. Yo haría lo mismo si pudiera. Pero voy de una cueva a la otra.
Pero bueno, ya no me peleo más con eso porque es parte de mi manera de hacer. ¿Es como el camino. Cuando escribo, dejo de hacer imágenes. Cuando estoy haciendo imágenes, dejo de escribir. Mi último libro (Galería de copias, Ripio), que fue en 2023, me hizo como un corte de lo visual de dos años. Recién ahora estoy con ganas de volver a pensar un video, volver a fabricar un objeto visual y sonoro. Me gusta pensar que uno puede ir como saltando, pero es complicado, muy complicado.
— Con respecto a tu proyecto en el Centro Espigas con el acervo de Aída Carballo, ¿cómo nació ese interés?, ¿tiene que ver con el uso de la línea que está todo el tiempo en tu obra?
— Lo de Aída fue porque me hicieron esa propuesta de trabajar con los archivos y la agarré. Fue un trabajo sobre los documentos personales de ella, no tanto sobre su obra visual, pero sí el hecho de que ella era dibujante me parece de lo más fascinante. Pero también el dibujo es un lugar indefinido, ¿no? O sea, cuando empecé a archivar mis cosas, empecé a encontrarme con que no sabía si catalogarlas como pintura, como dibujo. Y yo preferiría que pensemos todo como dibujo. Pero bueno, es medio arbitrario. Y Aída era una dibujante, también escultora, ceramista, pero sobre todo era una gran dibujante. Y una mujer de la que se dijo que estaba loca. Mucho tiempo se leyó su obra a través de eso, que fue un capítulo de su vida. Sus problemas psiquiátricos no eran algo constante.

— Yo veo tus dibujos y veo conexiones con los de Aída. Hay algo de lo mínimo en el trazo que aparecen en tu obra y en la de ella. Pensé que quizás la conexión venía de ahí, pero fue otro el camino.
— Sí, me encanta la figura de la dibujante porque sabe que es un territorio medio vedado también. Toda esa producción mía, lo que estaba haciendo, me encantaba, si la miro a la luz de lo que hice después, con procesos mucho más conceptuales, mucho más exigidos intelectualmente. Y qué lindo eso también, algo del lado del capricho del artista que no está metida en un proyecto a largo plazo, que son cosas que hice después. No me arrepiento de haberlas hecho, pero fueron más esforzadas y en este momento era más… No sé si se puede distinguir entre lo emocional y lo intelectual. Yo creo que no, pero pareciera ser que eran procesos más emocionales que otra cosa donde lo intelectual se acomodaba a eso.
— Como si la mayor libertad en un punto esté ligada a tus épocas de estudiante, donde no tenías como la mirada del otro todavía puesta sobre lo que producías.
— Además, mientras sos estudiantes las consignas las pone siempre otro. Igual estas cosas ya las hice pensando en mostrarlas en mi primera individual, que fue a los 23, en que iba a haber un espectador que no era académico. Pero había como una reescritura muy libre en ese momento, porque, por ejemplo, todo esto era una serie de objetos que hice de tela para mi tesis, que fueron objetos, eran restos de una mesa de cortes y yo hice toneladas de estos objetos y los metí en un negocio en Córdoba (NdR: 23 cuadras) que solo se podía ver desde afuera en la Galería Cinerama, que eran lugares muy decadentes. O sea que ya había algunas reflexiones sobre el contexto del arte y todo, pero todo muy pulsional.
Ahora rescaté unos videos que filmé con Laura del Barco, que era mi compañera de tesis, que hicimos como un recorrido llevando un hilo por la ciudad y lo filmamos. Empecé a encontrar videos en los que hacíamos parodias de reality shows de música también.
— ¿Y cómo te sentís hoy mirando este material que «smells like a teenage spirit»?
— Me encanta. O sea, como que veo esto y digo ¡Guau! Yo quiero volver a hacer esto. Quiero volver a esa forma de trabajar. Creo que esto es algo que se vuelve a abrir. Que sea realmente mucho más caprichoso. Esa bronca también, que la tengo todavía, la furia.
— ¿Y en qué crees que canalizas hoy esa furia? Digo, si la sacaste del espacio del arte donde la estás dosificando de otra manera.
— De otra manera, en la escritura, hay bastante. Pero también yo a la escritura la hago como autodidacta. Entonces nunca sé bien qué estoy haciendo, bastante a ciegas. Pasan los años y sigo haciéndolo a ciegas. No entiendo bien lo que estoy haciendo ahí, pero no me parece que haya que entender lo que uno hace tampoco.
*“Primera edad”, de Leticia Obeid en la galería Hache, Loyola 32, CABA. De lunes a viernes de 14 a 19 h, hasta el 4 de octubre. Otros horarios con cita previa. Entrada gratuita.
Fotos: Gentileza Galería Hache / Lucía Bonells
INTERNACIONAL
El peor momento de la monarquía británica en 400 años: menos mal que la reina Isabel no llegó a ver a su hijo preso por el caso Epstein

La reina Isabel se fue a la tumba con su mantra intacto: “Nunca quejarse, nunca explicar”. Andrés, su hijo favorito, rompió hoy 400 años de historia cuando fue detenido en Wood Farm, una casa del palacio de Sandringham, propiedad del rey Carlos, para explicar inicialmente por qué filtró al pedófilo Jeffrey Epstein documentos de Estado, cuando era enviado de negocios del gobierno británico.
Andrés, quien pasará su 66 cumpleaños bajo custodia, contaba con la confianza absoluta de su madre. La reina, aun enferma, almorzaba o tomaba diariamente el té con su hijo, que vivía a pasos del castillo de Windsor, en el Royal Lodge junto a Fergie, su ex esposa. Ella caminaba con los perros corgis junto a la soberana por los jardines de Frogmore Cottage, frente a la entonces casa del príncipe Harry.
Poco después del desayuno en el día de su cumpleaños, Andrés recibió un golpe en la puerta que esperaba que nunca se produjera. Era la policía británica.
Podrían haberlo convocado a asistir, pero eligieron este método porque tenían pruebas suficientes para incriminarlo y, con él detenido, podrían allanar sus casas en busca de más documentación. Por eso allanaron el Royal Lodge, donde la reina Isabel vivió y pasó su infancia en Windsor y luego vivió la reina madre, y su casa en Wood Farm en Sandringham. En ambos lados recogieron documentación.
El hijo de Isabel II, hermano del rey, fue trasladado en un coche patrulla sin distintivos, preparándose para afrontar las primeras preguntas serias de su vida. Fue arrestado por la Policía del Valle del Támesis bajo sospecha de mala conducta en un cargo público, tras la publicación de archivos que, aparentemente, demostraban que entregó documentos confidenciales a Jeffrey Epstein durante su periodo como enviado comercial británico.
Andrés ya ha sufrido la desgracia de perder su cargo público, su título y su residencia real. No es descabellado pensar que podría enfrentarse a la cárcel y no solo declarar ante el congreso norteamericano sobre Epstein.
Es el peor momento de la monarquía en casi 400 años. Ningún divorcio, ninguna separación, ninguna aventura extramatrimonial de los hijos de la reina se le parece. Incluso la abdicación, tan escandalosa en su día, palidece ante la visión de un hombre nacido príncipe y ahora en una comisaría británica.
Con la confianza de su madre, parcialmente protegido hasta hace poco por su hermano mayor, Andrés ahora se enfrenta a horas solitarias en compañía de la Policía del Valle del Támesis.
Los monárquicos de todo el país habrán tenido la misma idea: menos mal que la reina no está aquí para verlo.
Será un cumpleaños extraño y solitario. Andrés, quien en su día fue un héroe de la Guerra de las Malvinas y un símbolo de los príncipes, habrá escuchado las mismas palabras que cualquier otra persona arrestada: «No tiene que decir nada. Pero podría perjudicar su defensa si no menciona, cuando se le interroga, algo en lo que luego se basará en el tribunal». Tendrá derecho a un abogado de oficio; la policía podrá tomar fotografías y huellas dactilares.
Por primera vez desde su desafortunada entrevista en Newsnight, se enfrentará a preguntas sobre su relación con Epstein y la información que este compartió por correo electrónico. En aquel entonces, la entrevista se realizó en el Palacio de Buckingham. Ahora, será en una comisaría.
Ni el rey ni el palacio fueron informados previamente sobre la detención. La policía de Thames llamó al Ministerio del Interior para avisar antes de la detención y así se filtró a la prensa, que esperaba el allanamiento.
El rey asistió al Fashion Show de Londres y no respondió preguntas sobre su hermano. Lo mismo hizo la reina Camila en Westminster.
El plazo máximo para una detención es de 24 horas, excepto en investigaciones de delitos graves, como asesinato o terrorismo.
Los sospechosos pueden ser puestos en libertad bajo diferentes mecanismos. La «libertad bajo investigación» significa que pueden continuar en libertad a la espera de nuevas investigaciones sin condiciones.
Como alternativa, la policía puede conceder dos tipos de fianza. La «fianza incondicional» puede establecerse con una fecha y hora específicas en las que el sospechoso debe ponerse a disposición. La «fianza condicional» puede añadir requisitos adicionales, como residir en un domicilio específico o presentarse regularmente en una comisaría.
Las directrices establecen que «las condiciones no deben ser irrazonables, excesivamente restrictivas ni punitivas».
INTERNACIONAL
Senate hopeful with deep Dem ties has paid family over $350K from his campaign coffers

NEWYou can now listen to Fox News articles!
FIRST ON FOX: Dan Osborn, a Nebraska «independent» Senate hopeful with deep ties to Democrats, has faced criticism for funneling a significant amount of campaign funds to his family members, including almost $250,000 to his wife and her political consulting firm.
Across both his failed bid in 2024 and his current bid in the 2026 cycle, Osborn, his wife, daughter and sister-in-law have raked in north of $370,000, according to Federal Election Commission (FEC) filings reviewed by Fox News Digital. The money originates from Osborn’s campaign and his affiliated political action committee, the Working Class Heroes Fund.
In July, Osborn, who is trying to oust incumbent Sen. Pete Ricketts, R-Neb., faced heat over his FEC filings that showed his campaign made six payments to his wife, Megan, amounting to roughly $19,000 between April and June.
«If you’re James Carville, and you’re running, and you hire your wife Mary Matalin, that’s one thing,» Perre Neilan, a longtime Nebraska political strategist and former executive director of the Nebraska Republican Party, said after the payments came to light. «But this one, I think – this one stinks.»
SANDERS-ENDORSED SENATE CANDIDATE KNOCKED FOR ALLEGED FLIP-FLOP TO ‘HAVE IT BOTH WAYS’ ON KEY ISSUE
Several months later, it was revealed that Osborn also funneled over $100,000 to a shadowy political consulting firm co-owned by his wife last year.
Dan Osborn, an independent candidate for U.S. Senate, speaks during a news conference on Wednesday, May 15, 2024, at his Omaha, Neb., home. (Nikos Frazier/Omaha World-Herald via AP)
The FEC made it easier for candidates to pay themselves in 2023, a move meant to give less wealthy folks an easier shot at running.
Osborn, who has been endorsed by leaders of the Nebraska Democratic Party and has received campaign cash from multiple Democratic campaigns, including Sen. Elizabeth Warren, D-Mass., has not been the only candidate to take advantage of this. However, while the payments are not illegal, critics have taken issue with the lack of political experience from Osborn’s wife, a former restaurant manager.
Across both Osborn’s 2024 and 2026 campaigns, his wife, who previously managed an Omaha sports pub, according to the Lincoln Journal Star, has raked in at least $246,000 directly from the campaign and from the Working Class Heroes Fund, FEC filings reviewed by Fox News Digital show. The money is going both to Megan directly and her Wyoming-based political consulting firm, which has faced transparency concerns. Her affiliation was only uncovered after Osborn filed an amended financial disclosure after the press started asking questions.
When reached for comment, an Osborn campaign spokesperson referred Fox News Digital to comments Osborn made last year to the Lincoln Journal Star.
Megan «has been instrumental in recruiting, preparing and supporting multiple working-class candidates across Nebraska and the country who share Dan’s vision to fix our broken politics,» an Osborn campaign spokesperson told the Lincoln Journal Star in November.
«I work 40, 50 and even 90 hours per week on the campaign trail,» Osborn added last year when he was facing heat over the matter. «Megan does too. Most Senators have millions, even billions. But we’ve learned that it’s almost impossible to run for Senate as a regular person who needs to pay the bills and put food on the table. That’s why the Senate has become a country club full of millionaires, and it’s why less than 2 percent of our politicians come from the working class.»
TRUMP CALLS FOR INVESTIGATION INTO ILHAN OMAR’S WEALTH, SAYS IT SHOULD START ‘NOW’
Osborn, a former steamfitter and industrial mechanic, has raked in a salary from his campaign of around $120,000, financial filings reviewed by Fox News Digital also show.

Independent Dan Osborn chats with guests at a brewery in Beatrice, Neb., July 30. (AP/Margery Beck)
Meanwhile, Georgia, Osborn’s daughter, and Jodi, his sister-in-law, have raked in thousands from Osborn’s campaign and political action committee. Georgia, a part-time dancer who Osborn says still needs help paying her bills, was given $4,200 after Osborn’s first campaign and before launching his 2026 bid for «assistant services» from the then-dormant campaign.
Osborn’s sister-in-law, Jodi, received $1,400 for «treasurer services» at the end of 2025, according to campaign disclosures which also show that she is listed as the Working Class Heroes Fund’s Treasurer.

Dan Osborn is running for a second election in a row to be a U.S. senator after losing in 2024 in a tight race against Sen. Deb Fischer, R-Neb. (Leigh Vogel/Wire Image and Bill Clark/CQ-Roll Call, Inc via Getty Images)
In addition to questions about how Osborn is paying his loved ones, critics of the candidate have also balked at his decision to run as an Independent. Osborn has indicated he has no plans to caucus with either major party if elected and says on his website that, as an Independent, he is «uniquely positioned» to get things done in Congress.
However, Osborn’s decision to cash in on national Democratic Party support, including utilizing the party’s main fundraising platform, ActBlue, have led to questions about how independent he really will be.
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In December, Osborn was slammed for hiring an anti-cop staffer seen at an anti-police event featuring severed pig heads, and the agency creating Osborn’s ads, Fight Agency, was also behind ads for the Zohran Mamdani, Sen. Bernie Sanders, I-Vt., Rep. Greg Casar, D-Texas, and other Democrats.
One of the firm’s leaders said they were struck by Osborn’s «over performance» in 2024, leading him to surmise «that Democrats need to run a lot of different kinds of campaigns.»
The consulting firm co-owned by Osborn’s wife, Independent Campaigns, has also worked with Democrat candidates. FEC filings show Nathan Sage, a Democrat running for Senate in Iowa, has paid thousands to Osborn’s wife’s consulting firm.
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INTERNACIONAL
“No es ninguna amnistía”: el dirigente opositor Juan Pablo Guanipa fue liberado y cuestionó la nueva ley

Juan Pablo Guanipa, uno de los principales referentes de la oposición venezolana y quien es visto como mano derecha de María Corina Machado, recibió libertad plena durante la madrugada de este viernes. El propio Guanipa lo informó a través de su perfil en X (@JuanPGuanipa).
Guanipa ya había sido excarcelado una primera vez en tiempo reciente. Sin embargo, 12 horas después, fue detenido y condenado a prisión domiciliaria. Tras la aprobación de la Ley de Amnistía por la Asamblea Nacional (AN, Congreso), el referente de la oposición es uno de los primeros en tener libertad plena.
Leé también: Familiares de presos políticos en Venezuela iniciaron una huelga de hambre frente a una cárcel de Caracas
“La liberación de presos políticos no es ningún acto de clemencia”
“Tras 10 meses en clandestinidad y casi nueve meses de injusto encarcelamiento, confirmo que estoy en libertad plena”, escribió Guanipa en su publicación. Luego, fue crítico con la aprobación de la denominada oficialmente Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática. “Lo aprobado hoy (este jueves) en el Palacio Legislativo no es ninguna amnistía. Es un documento chucuto que pretende chantajear a muchos venezolanos inocentes y que excluye a varios hermanos que siguen injustamente tras las rejas”, dijo.
Y agregó: “La liberación de presos políticos no es ningún acto de clemencia. Ninguno de ellos debió estar preso. La dictadura los secuestró tratando de quebrar el espíritu del pueblo venezolano, pero no pudieron”.
En la publicación, Guanipa contextualizó su reclamo: “Los centros de tortura en Venezuela siguen abiertos, cientos de venezolanos siguen en el exilio, las leyes que usan para reprimir siguen vigentes y hay decenas de oficiales de nuestra Fuerza Armada Nacional que siguen presos por alzar la voz frente al saqueo de nuestra patria”.
Leé también: Venezuela: el gobierno interino de Delcy Rodríguez eliminó siete programas clave del chavismo El comunicado de Juan Pablo Guanipa, tras haber sido liberado. (Foto: X/@JuanPGuanipa).
Las críticas a la Ley de Amnistía aprobada por la AN de Venezuela
Guanipa no es la única voz que critica la recién aprobada Ley de Amnistía en Venezuela. Distintos opositores venezolanos consideraron que es “insuficiente y sesgada” al contemplar solo coyunturas políticas específicas ocurridas entre 2002 y 2025.
“La ley aprobada hoy es insuficiente y sesgada, no podemos descansar ni ceder en los esfuerzos por la defensa de la libertad y una verdadera justicia transicional”, señaló el partido Primero Justicia (PJ) en una publicación en X.
Asimismo, indicó que no hay amnistía verdadera cuando las liberaciones dependen de los “mismos verdugos que persiguen inocentes”. PJ sostuvo que si la voluntad del Gobierno de Delcy Rodríguez es real, las liberaciones de los presos políticos podrían hacerse de inmediato y “no sería dilatada por debates estériles y procedimientos fingidos”.
“Una verdadera amnistía debe pasar por el desmontaje absoluto del sistema represor, tener mecanismos de reparación para las víctimas y garantías claras para la no repetición”, indicó la organización. Por su parte, la exdiputada Delsa Solórzano, quien recientemente salió de la clandestinidad, dijo en X que la cantidad de exclusiones en la ley son significativas.
Solórzano criticó que el texto no contemple la derogación de otras leyes, como la del odio, que “son usadas como instrumento de persecución política”. Pedro Urruchurtu, director de relaciones internacionales del partido Vente Venezuela, liderado por María Corina Machado, señaló en X que la ley es una excusa para ganar tiempo, “distraer y manipular, como los criminales que son”. Además, agregó: “No liberan a los presos políticos porque no les da la gana, no porque necesiten una ley”. Marina Saldivia, familiar de un detenido, reacciona frente al centro de detención de la Zona 7 de la Policía Nacional, tras la aprobación por parte de la Asamblea Nacional de la Ley de Amnistía, este jueves 19 de febrero de 2026. (Foto: REUTERS/Gaby Oraa).
“Es una ley bastante restrictiva”
Tamara Sujú, abogada defensora de Derechos Humanos y Directora Ejecutiva de Casla Institute, también cuestionó la ley a través de X (@Tamara_Suju). Para Sujú, la AN aprobó “un panfleto al que llaman Ley de “Amnistía” que deja por fuera a todos los acusados de rebelión, civiles y militares. Es decir, las 3/4 partes de los presos políticos que siguen en prisión. No existe un delito más político que este».
Para Alfredo Romero, Director de la ONG Foro Penal, una de las principales organizaciones que ha hecho seguimiento a las detenciones y excarcelaciones de presos políticos, indicó (@alfredoromero): “Es una ley bastante restrictiva y excluye a un sector importante de personas que son perseguidas políticas, que están detenidas; incluso, muchos de ellos, arbitrariamente”.
Por su parte, Liliana Ortega, defensora de Derechos Humanos y cofundadora del Comité de Familiares de Víctimas de los Sucesos de Febrero-Marzo de 1989 (COFAVIC), indicó (@LilianaOrtegaM) que “las amnistías solo son válidas en sus propósitos de reconciliación y paz si cumplen los estándares previstos en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos e incluyen los derechos de las víctimas. Ningún proceso de reconciliación es sostenible si se construye sobre la negación de los derechos de las víctimas”.
Venezuela, amnistia, presos políticos en Venezuela, María Corina Machado, Delcy Rodriguez
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