POLITICA
Gremios y partidos opositores se suman a la marcha federal universitaria contra el veto de Milei

Mientras la Cámara de Diputados debate el rechazo al veto presidencial a la ley de financiamiento universitario, sindicatos y partidos políticos opositores se movilizarán mañana a la tarde frente al Congreso en defensa de la educación pública en la tercera edición de la marcha federal universitaria.
“Mañana estaremos docentes, no docentes, estudiantes y toda la sociedad juntos en el Congreso, luchando por el rechazo al veto de la ley de financiamiento universitario”, dijo Jorge Anró, secretario adjunto de la Federación Argentina del Trabajador de Universidades Nacionales (Fatun), una de las organizaciones convocantes.
La protesta está convocada para las 15 y, además de agrupaciones estudiantiles, contará con la presencia de columnas de la izquierda, el radicalismo, la Coalición Cívica, Volvamos Buenos Aires (el partido de Horacio Rodríguez Larreta), distintos sectores del PJ y gremios nucleados en la CGT y la CTA.
La convocatoria se confirmó luego de que Javier Milei vetara, el jueves pasado, la ley que establecía la actualización mensual por inflación de sueldos y gastos de funcionamiento de las universidades públicas nacionales. También preveía la recomposición salarial de los docentes y no docentes desde diciembre de 2023. Este miércoles, la Cámara baja buscará voltear la decisión presidencial e insistir con el proyecto, tal como ya sucedió con la ley de emergencia en discapacidad.
“El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el Frente Sindical de Universidades Nacionales, la Federación Universitaria Argentina y profesionales del Hospital Garrahan acordaron confluir en una gran manifestación nacional el día que la Cámara de Diputados trate los vetos a las leyes de emergencia pediátrica y financiamiento universitario”, informó la semana pasada una de las organizaciones convocantes.
Representantes de las altas casas de estudio también rechazaron el aumento propuesto por el primer mandatario en el presupuesto 2026 por considerar que “consolida el ajuste” sobre la educación superior. Ayer, en cadena nacional, Milei anunció que la partida para universidades nacionales ascenderá a 4,8 billones de pesos en 2026. En los hechos, si la inflación supera el 10,1% que pronostica el proyecto de presupuesto libertario, esa suba podría ser ínfima en términos reales.
“Los 4,8 billones de pesos anunciados por el Presidente para las universidades el año próximo implican anualizar para el 2026 lo percibido a diciembre de 2025, y quedan muy lejos de los 7,3 billones necesarios para que pueda funcionar normalmente el sistema”, sostuvo el CIN y volvió a reclamar a los legisladores que rechacen el veto a la ley de financiamiento.
El pedido también cuenta con el apoyo de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), que nuclea a centros de estudiantes de la UBA. Este miércoles, la agrupación se concentrará primero en plaza Houssay y desde allí marchará hasta la plaza del Congreso. La congregación en las inmediaciones de la Facultad de Medicina de la UBA está citada para las 14.30.
Por su lado, la Federación Universitaria Argentina (FUA) −otra agrupación estudiantil, pero de alcance nacional− no coordinó un punto de partida diferenciado y se reunirá directamente afuera del Palacio Legislativo.
financiamiento universitario,Javier Milei vetara,ley de emergencia en discapacidad,@CINoficial,@laFUA,@HospGarrahan,pic.twitter.com/1RWymAcZUn,September 11, 2025,rechazaron el aumento propuesto,4,8 billones de pesos
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“Le entrego el símbolo de esta ley”: Horacio Pietragalla le dejó una cadena a Martín Menem en el debate de la reforma laboral

En medio de los fuertes cruces en Diputados mientras se debate el proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno, un insólito momento se vivió cuando el legislador kirchnerista Horacio Pietragalla le dejó una cadena en el escritorio que utiliza Martín Menem en el recinto.
“Quiero manifestar mi disconformidad de que en una ley que viene a quitar tantos derechos a trabajadores y trabajadoras se limite la voz solamente a 40 diputados”, comenzó su exposición el legislador que tomó la palabra tras pedir una interrupción a la diputada Vanesa Siley.
Así, el ex Secretario de Derechos Humanos de la Nación durante la presidencia de Alberto Fernández continuó: “Esta ley es una ley que nos retrotrae a la esclavitud y te voy a hacer entrega del símbolo de esta ley hoy, que es claramente un retroceso para nuestros derechos laborales, para nuestros derechos históricos y para nuestra Constitución, que defiende por sobre todas las cosas a los trabajadores”. En ese momento, se paró de su banca y fue hacia la presidencia de la Cámara para depositar una cadena frente al presidente de la Cámara.
“A mí no me puede entregar nada, diputado. Le pido que respete el reglamento, que retire lo que ha dejado acá. Es una falta de respeto. No está permitido”, le respondió el titular de la Cámara baja.
Esto se dio después de varios cuestionamientos por parte de la bancada de Unión por la Patria hacia la presidencia por la votación a mano alzada del plan de labor parlamentaria que impulsó el oficialismo en el inicio de la sesión. Desde la oposición pidieron una moción de reconsideración, aunque admitieron que iba a quedan en la nada.
En ese sentido, establecieron que primero cada uno de los miembros informantes de los cinco despachos pueda hablar durante 20 minutos y luego hay una lista de 40 oradores con 5 minutos cada uno antes de la votación en general y luego en particular, que será por capítulo.
Todo escaló todavía más cuando la diputada Cecilia Moreau tomó la palabra en el inicio de la sesión e increpó al presidente de la Cámara: «Usted está pasándose de vivo porque está planteando la reconsideración de esa moción porque sabe que reglamentariamente, para poner una moción en reconsideración, hacen falta dos tercios».
Y añadió: “Igual vamos a pedir esa moción de reconsideración, porque aunque perdamos, vamos a perder esos dos tercios con la frente en alto, defendiendo los derechos de los trabajadores”.
“Monigotes. Ustedes, los que entraron en nombre del peronismo, en nombre del campo nacional y popular, en nombre de Irigoyen y de Alem, no solo hoy van a acompañar un retroceso en la vida de los trabajadores, sino que además van a ser cómplices en este Congreso, censurar las voces de los diputados y diputadas”, lanzó Moreau en el recinto tras pedir la palabra. Enseguida, la diputada exigió que la votación se hiciera de manera nominal: “Pido una reconsideración y que se vote de manera nominal”.
En medio de los gritos y reclamos, la moción del peronismo para modificar el plan de labor fue sometida a votación y obtuvo 107 votos afirmativos y 136 negativos. De esa manera, la propuesta del oficialismo se mantuvo y la sesión avanzó bajo esos parámetros.
Minutos después, con la exposición del libertario Lisandro Almirón en el dictamen de mayoría, comenzó a tratar en la Cámara de Diputados la reforma laboral oficialista.
“¿De cuánto sirve una biblioteca entera de legislación laboral si al final del día el régimen previsto no sirve para generar empleo?“, se preguntó el legislador correntino que recibió cuestionamientos desde los bloques peronistas porque leyó todo su discurso.
El correntino defendió fervorosamente el proyecto del Gobierno. Incluso cuando el kirchnerista Aldo Leiva se acercó hasta su banca para increparlo. “Mientras estamos en este recinto, millones de argentinos trabajan por afuera del encuadre de las leyes, sin aportes y sin obra social”, recordó el diputado.
Y agregó: “La experiencia nos demostró que nuestra legislación laboral vigente, rígida y anacrónica, funciona como una barrera infranqueable para la registración de empleo formal”.
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El momento en que la diputada Carignano desenchufa micrófonos para interrumpir la sesión

En la antesala del tratamiento de la reforma laboral, mientras los bloques delineaban el plan de labor parlamentaria, varios legisladores de Unión por la Patria manifestaron su rechazo a la iniciativa en medio de gritos y aplausos dentro del recinto. Desde la bancada que conduce Germán Martínez cuestionaban al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, por no haber accedido a su pedido de avanzar con una votación nominal.
Mientras Menem le concedía la palabra al diputado salteño Carlos Zapata para rendir un homenaje, un grupo de diputados se acercó al estrado presidencial para elevar sus reclamos contra el titular de la Cámara baja. Entre ellos se encontraban Julia Strada, Jorge Araujo Hernández, Agustín Rossi, Mario Manrique, Lorena Pokoik, Aldo Leiva y Nicolás del Caño, quienes se desplazaron hacia el centro del recinto en señal de protesta.
En ese contexto, la diputada de UxP Florencia Carignano fue captada en un video mientras desenchufaba cables de una consola de audio ubicada frente al sector donde se desempeña el personal taquigráfico.
Las imágenes, difundidas en redes sociales, muestran a exdirectora de Migraciones acercarse a la mesa técnica instalada en el recinto y manipular conexiones vinculadas al sistema de sonido.

Fuentes de la Cámara consultadas por sobre el dispositivo señalaron que se trata de “uno de los nodos de audio” del recinto y que el sistema se encuentra interconectado.
En los videos, hechos por la diputada Lilia Lemoine (LLA), también se escucha a la figura libertaria cuestionar el accionar de Carignano. “¿Estás loca? ¿Cómo vas a hacer eso? Quedaste grabada”, le dice. Según las mismas imágenes, Carignano respondió con insultos. “Andate a la con… de tu madre”, vocifera.
Más tarde, Lemoine amplió sus críticas a través de la plataforma X, donde calificó el episodio como un “escándalo” y cuestionó el accionar de la legisladora opositora. Sostuvo además que la labor de los taquígrafos resulta central para el registro oficial de las sesiones y para la transparencia de la actividad parlamentaria.
Minutos después, ya iniciado el debate, el presidente de la Cámara baja mantuvo un cruce con la diputada Victoria Tolosa Paz. La exministra de Desarrollo Social se quejó de fallas en su micrófono mientras hacía uso de la palabra, lo que llevó a Menem a recriminarle: “Hubo gente de su bloque toqueteando los cables”. En los primeros momentos de la sesión se registraron otros inconvenientes de audio similares en el recinto.
En la antesala del tratamiento de la reforma laboral,@TereGarciaOK,@florcarignanook,pic.twitter.com/kxK6qlwAOt,February 19, 2026,X,Cámara de Diputados,Reforma laboral,Conforme a,,Pintadas y mensajes. La Cámpora activó un operativo para saludar a Cristina por su cumpleaños y rechazar la reforma laboral,,Criticó a Milei. Juan Grabois tildó a la reforma laboral de “deshumanizante” y pidió que la policía “no cobre salarios de pobreza”,,»Extorsión a la gente». El Gobierno buscó minimizar el impacto del paro y criticó a la CGT y a la izquierda,Cámara de Diputados,,¿Estás loca?». El momento en que la diputada Carignano desenchufa micrófonos para interrumpir la sesión,,Uno por uno. El mapa de gobernadores que ayudaron al Gobierno para avanzar con la reforma laboral,,Con el quorum al límite. El Gobierno logra avanzar con el debate para la reforma laboral: se esperan 13 horas de sesión
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Un paro antimileista dio el marco que el Presidente esperaba para su reforma | La opinión de Marcos Novaro

Probablemente en el Gobierno nadie quiera aclarar, ni ahora ni en el futuro, de dónde vino la redacción final del artículo 44 tal como se presentó y votó en el Senado, y que trataba igual a empleados con tobillos torcidos o con cáncer terminal. Y prefieran que la discusión se enrede y empantane con acusaciones cruzadas entre legisladores, ministros y reparticiones de segunda línea del Ejecutivo. Lo que hace pensar que vino del vértice del poder, y fue fruto de uno de esos arranques de improvisación y radicalización a que es tan afecto nuestro Presidente.
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Lo más curioso del episodio, de todos modos, no fue tanto ese manejo torpe y desprolijo, en un asunto que exigía ser lo menos desprolijo e improvisado que fuera posible, como que el artículo pasara por el Senado sin que ningún opositor se detuviera a leerlo: lapidaria confirmación de que la enorme mayoría de quienes se oponen a la reforma no la conocen en detalle y ninguno de ellos se detuvo a estudiar su redacción con detenimiento.
Lo confirma el hecho de que el escándalo respecto al contenido del artículo sobre las licencias médicas estallara a raíz de que quien sí lo leyó con cuidado fue una senadora del PRO, que apoyaba la reforma en general pero se negó a votar ese artículo en particular, desatando una discusión entre los aliados del Gobierno que dejó a la vista que sobre este punto el oficialismo no tenía la menor idea de qué estaba proponiendo, ni qué pretendía combatir: si los certificados truchos con que se justifican muchas licencias en la actividad privada, y muchísimas más en el sector público, o el derecho adquirido de un empleado frente a su patrón cuando enfrenta un problema de salud más o menos serio e imprevisto.
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Es cierto que en muchos países los empleados en esa situación no cobran el 100% de su salario, o lo cobran pero solo durante un tiempo acotado, y según cuán grave sea la enfermedad en cuestión. Pero todo eso quedó en segundo plano cuando el único funcionario oficial que salió a defender el famoso artículo fue Federico Sturzenegger, y no pudo diferenciar entre una torcedura de tobillo y un cáncer.
Como sea, resultó evidente que en este punto había fallado la unidad de comando con que el Gobierno quiso prevenirse contra las improvisaciones y los errores no forzados, para desarrollar una estrategia que asegurara la más amplia reforma en el menor tiempo posible. Se perdió por lo menos una semana, sino más, y se abrió la puerta para más disidencias, más presiones de los aliados y dubitativos, más concesiones y costos asociados. Y todo porque a alguien, en el vértice del poder, probablemente el propio Presidente, o con el aval del presidente, decidió actuar contra las propias necesidades e intereses, e improvisar.
Y sin embargo, los costos políticos que el oficialismo pague puede que terminen siendo no tan graves. Porque enseguida fue en su ayuda el “frente de la resistencia”. El kirchnerismo y la izquierda terminaron por convencer a la CGT de hacer un paro general, que dio un nuevo marco de polarización a la discusión del proyecto en Diputados. Y le agregaron además una marcha, piquetes y cortes de ruta varios, con las consecuentes escenas de violencia que el Gobierno se aseguró acompañaran esos episodios.
Como si hiciera falta, salió además Alberto Fernández a aclarar los tantos sobre el uso político de estas medidas de fuerza extremas: “A mí no me hicieron ni un solo paro general” recordó. Y es estrictamente cierto. A Milei ya le hicieron 4, camino a superar a Macri, que sufrió 5 en todo su mandato. Aunque seguirá muy lejos de De la Rúa, que soportó 8 en apenas dos años, y de Alfonsín, que tiene un récord imbatible de 13, en plena transición y con los militares conspirando todo el tiempo en su contra. Y que con el paso del tiempo se ha vuelto toda una distinción a su favor.
Con esos antecedentes, ¿podía Milei esperar un regalo mejor para terminar de polarizar la escena y convencer a radicales, macristas, peronistas moderados y cuanto gobernador ande dudando entre los extremos en pugna, de que les convenía que la ley se aprobara, y se acotara así la capacidad sindical de parar el país y forzar a los gobernantes de turno, y al resto de los actores sociales y políticos, a hocicar y ceder ante sus exigencias?
Para no hablar de los ánimos al respecto predominantes en la opinión pública. Que están bien reflejados en las encuestas: el sindicalismo sigue batiendo récords de rechazo. Superando incluso marcas altísimas de otros períodos de tensión entre mayorías reformistas y modernizadoras vs la corporación gremial (y empresaria, y política, que se benefician, igual que la primera, de un statu quo en que la mayoría de los trabajadores se empobrece progresivamente). Y también se expresan esos ánimos en los esfuerzos que hizo mucha gente, la que tuvo alguna chance de sortear todos los escollos puestos por esas corporaciones, para ir a trabajar.
¿Cabe alguna duda de que si no hubiera sido por el paro de transporte, la medida dispuesta por la CGT habría resultado en un resonante fracaso? ¿No confirma acaso este hecho la necesidad de cambiar algunas reglas importantes en nuestra convivencia y el sistema gremial, en la línea de lo que propone la ley de reforma laboral? Para asegurar, entre otras cosas, la prestación de un cierto porcentaje de servicios esenciales, para que el control sindical de los mismos no se vuelva un arma extorsiva imbatible en manos de organizaciones muy pequeñas y monopólicas, contra los intereses de la amplia mayoría?
Paro, Javier Milei
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