ECONOMIA
Lorena Giorgio, de Equilibra: “El mayor desequilibrio que enfrenta el Gobierno es en el plano político”

Octubre comenzó con la inercia de las presiones sobre el mercado de cambios y la idea de que la economía ingresó en una marcada recesión. Sin embargo, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central que hizo en los últimos días de septiembre reveló que para el consenso de los analistas y consultores privados no sólo no esperan un efecto alcista sobre el ritmo de la inflación, sino que, mejor aún, un rebote en la actividad económica en el cuarto trimestre tras la caída que estimaron para el tercero, y consolidación de la recuperación en el inicio del próximo año.
Mientras tanto, el Congreso avanzó con iniciativas que buscan limitar la gobernabilidad por decreto de necesidad y urgencia, después de décadas de uso y abuso de ese instrumento, y el equipo económico trabajar varios días con los equipos técnicos del Tesoro de los EEUU para sellar un acuerdo de asistencia financiera que comenzó el jueves con la “compra de pesos” y la confirmación de un swap por USD 20.000 millones, en la previo al esperado encuentro formal en la próxima semana de los presidentes Donald Trump y Javier Milei.
Con ese escenario, Infobae entrevistó a Lorena Giorgio, economista Jefe y Miembro Fundadora de Equilibra, la consultora que encabezan los economistas Martín Rapetti, Diego Bossio y Lorenzo Sigaut Gravina, para analizar la coyuntura y sus expectativas para corto y mediano plazo.
— El Gobierno negoció un apoyo financiero con el gobierno de Estados Unidos. ¿Cuáles cree que serán los principales efectos de ese acuerdo sobre la estabilidad macroeconómica y la confianza de los inversores?
— El jueves ya tuvimos los primeros indicios de que el apoyo financiero de EEUU va a ser contundente. El Tesoro Americano no sólo prometió un swap de monedas por USD 20.000 millones, sino que también intervino directamente en el mercado de cambios comprando pesos para moldear expectativas. Sin embargo, yo creo que esta intervención fue más bien para sentar precedente y que los fondos, en última instancia, no se usarían para sostener el tipo de cambio, sino para garantizar el pago de la deuda.
“Creo que la intervención del Tesoro de EEUU en el mercado de cambios fue más bien para sentar precedente y que los fondos, en última instancia, no se usarían para sostener el tipo de cambio, sino para garantizar el pago de la deuda”
No me sorprendería que después de las elecciones haya una modificación del régimen cambiario, abandonando el esquema de bandas y adoptando un régimen de flotación a niveles de tipo de cambio más altos. Si bien el gobierno argentino no se sentiría cómodo en este escenario, las negociaciones podrían llegar a este punto.
El impacto de corto plazo de esta jugada debería ser la suba del precio de los bonos soberanos en dólares (y, por ende, una caída del índice de riesgo país argentino) y la suba del tipo de cambio, con un costo en precios y actividad. El gran desafío que enfrentará el gobierno de Milei será digerir el impacto social de este movimiento.
— Los últimos índices de actividad industrial de FIEL y el índice general de Ferreres reflejaron señales de recuperación en agosto. ¿Considera usted que la economía argentina ha logrado retomar la senda del crecimiento sostenible, o se trata de un rebote puntual?
— Es muy difícil proyectar y planear inversiones y producción en medio de un contexto económico tan inestable, y con un régimen cambiario y monetario que se creen obsoletos desde hace tiempo. Partiendo de la base de que el mercado espera una devaluación real del tipo de cambio más pronto que tarde, y que la volatilidad de tasas de interés -asociada a la creciente incertidumbre y presiones cambiarias- va en contra de las oportunidades de financiamiento de las empresas, la actividad económica muy probablemente seguirá sufriendo.

En el corto plazo, el anticipo de actividad que estimamos en Equilibra para agosto arroja una leve recuperación, luego de tres meses de caídas, aunque todavía se ubicaría por debajo de los niveles de febrero pasado. Sin embargo, creemos que difícilmente la economía pueda retomar un sendero de crecimiento sostenible sin antes corregir los desequilibrios macroeconómicos que se fueron generando en los últimos meses.
— El equipo económico destaca logros como la reducción de la inflación a una sexta parte, la eliminación del déficit fiscal, la baja de la pobreza, la recapitalización del Banco Central y el crecimiento económico al 5%, con exportaciones en niveles récord. Con estos resultados, ¿por qué razones se debería contemplar un cambio de estrategia?
— Se agotaron las fuentes de ingresos de dólares y el tipo de cambio volvió a atrasarse. Buena parte de la desaceleración de la inflación del último año y medio fue consecuencia de la utilización del tipo de cambio oficial como ancla nominal. Esa estrategia ya expiró.
Lo mismo ocurre con los conejos que el gobierno fue sacando de la galera en cuanto a la acumulación de reservas: calendarización de pagos de importaciones, blanqueo, crédito en dólares, Bonte 2030, FMI, eliminación de retenciones. Todo lo que se podía anticipar ya se hizo. Si no llegan fondos de EEUU como último recurso, la única forma de acumular dólares es por la vía tradicional del superávit de cuenta corriente de la balanza de pagos.
“La única forma de acumular dólares es por la vía tradicional del superávit de cuenta corriente de la balanza de pagos”
Y aún en el caso de que llegue la ayuda financiera del gobierno americano, Argentina debería esforzarse por acumular reservas netas, que son, en definitiva, las que le van a permitir alimentar la baja del índice de riesgo país, volver a los mercados y, en última instancia, repagar y refinanciar la deuda, como hacen casi todos los países del mundo.
— ¿En qué aspectos considera que la economía todavía enfrenta fragilidades o desequilibrios estructurales, más allá de los indicadores favorables recientes?
— Pensando en la economía, el cambiario es un desequilibrio muy relevante. Al tipo de cambio actual, no hay dólares para todo: intervenir en el mercado de cambios, pagar importaciones, repagar deuda, acumular reservas. Pensando hacia adelante, no podemos esperar financiar un déficit creciente de cuenta corriente a partir de ingresos “extraordinarios” vía cuenta capital. No se pueden financiar flujos con stocks.
Sincerar el régimen cambiario (y, por ende, el nivel de tipo de cambio real) es el primer paso para rebalancear las cuentas externas y, con ellas, la macro en general.

Pero me parece que el mayor desequilibrio que enfrenta el gobierno es en el plano político. El oficialismo no tiene la capacidad de generar consensos. Hoy está atravesando una fuerte crisis de confianza. Y sin el apoyo del Congreso ni de la calle, es muy difícil gobernar.
— Muchos analistas y economistas del mercado proyectan que, tras las elecciones de octubre, podría implementarse un nuevo programa económico. Desde su perspectiva, ¿cuán probable es este escenario y cuáles son las señales que observa para fundamentar su respuesta?
— Muy probable. El mercado ya lo descuenta en los precios de los activos y, desde un punto de vista de analista, creo que el equipo económico no debería dejar pasar la oportunidad, post elecciones, de flotar, respaldado por la ayuda financiera de EEUU, a niveles de tipo de cambio real más sostenibles. Es decir, más en línea con los niveles que el propio FMI calcula como “de equilibrio”.
A precios de hoy, estaríamos hablando de un tipo de cambio en $1.570. Es la única forma de acumular reservas genuinamente. Y Argentina ya dio muestras de sobra de que el índice de riesgo país no baja de manera significativa si el BCRA no acumula reservas.
“Creo que el equipo económico no debería dejar pasar la oportunidad, post elecciones, de flotar, respaldado por la ayuda financiera de EEUU”
Los períodos de compresión del índice de riesgo país más significativos de los últimos años vinieron de la mano de un Banco Central comprando reservas activamente.
— El índice de tipo de cambio real del BCRA se mantiene en torno a los 100 puntos, apalancado en la reducción de aranceles de importación y retenciones. Sin embargo, varios expertos sostienen que el actual régimen de flotación está en un punto de agotamiento. ¿Cómo evalúa el funcionamiento y la sostenibilidad del esquema cambiario vigente?
— Algo de esto ya le respondí anteriormente. Me parece que el esquema de bandas ya dio muestras suficientes de agotamiento. Las tasas de interés, en este escenario, son impotentes para acomodar expectativas. Entonces, ni siquiera con una recompra masiva de títulos en dólares (que llevaría a una baja contundente del índice de riesgo país) o una línea de crédito de USD 20.000 millones, se van a poder despejar los temores de repago de deuda o posibilidad de reestructuración en el mediano plazo.
Para despejar definitivamente la incertidumbre en torno a la deuda pública, el Gobierno tiene que mostrarle al mercado que está transitando un sendero de acumulación de divisas duradero. Y es muy difícil que ese sendero se abra por el lado del mercado de crédito voluntario sin antes acumular reservas netas por otra vía.
— Sobre las metodologías de medición fiscal, suele argumentarse que el resultado base caja no incluye los intereses de la deuda capitalizados, dado que se pagarán al vencimiento. Sin embargo, últimamente analistas lo mencionan como señal de persistente déficit. ¿Qué opina sobre esta controversia y cuál es la forma más adecuada de analizar la dinámica fiscal argentina?
— Si se contabilizaran los “intereses” de la deuda capitalizada “por encima de la línea”, el déficit fiscal acumulado en lo que va del año sería equivalente al 1,8% del PBI, contra el superávit de 0,4% que marcan las cifras oficiales. Un año atrás, el déficit fiscal, incluyendo estos intereses capitalizados, ascendía a sólo 0,4% del PBI.

Pero siempre digo que no hay que quitarle mérito al esfuerzo del gobierno por el lado del resultado primario, que es menos objetable en cuanto a su contabilización (más allá de la deuda con energéticas que se saldó con bonos soberanos). En este sentido, se pasó de un déficit primario de 1,2% del PBI en los primeros 8 meses de 2023, a un superávit de 1,5% del PBI en igual período de 2024 y 1,3% del PBI este año.
Habrá que ver, a partir de ahora, cómo hace el Gobierno para lidiar con los reveses del Congreso, y los rechazados de vetos que ya suman un costo fiscal adicional de 0,6% del PBI para 2026. Pero ese es otro tema. Hasta ahora, al gobierno no le tembló el pulso para recortar gasto.
— Desde su punto de vista, ¿es adecuado que el Congreso apruebe leyes que incrementen el gasto público sin identificar previamente fuentes de financiamiento, considerando los riesgos para las cuentas y la estabilidad del Estado?
— Por supuesto que, desde un punto de vista económico, es fundamental conocer las fuentes de financiamiento de las nuevas leyes, pero me parece que esta es una discusión que se lleva más bien por el lado de la política. Porque el costo fiscal de la eliminación temporaria de retenciones fue de 0,25% del PBI, dedicado exclusivamente a contener al dólar en la víspera electoral, en línea con el costo anual de la Ley de Emergencia en Discapacidad, para la cual el gobierno alega que no hay financiamiento.

— En el actual contexto regional e internacional, ¿cuáles son, según usted, los principales riesgos externos que enfrenta la economía argentina? ¿Ve oportunidades concretas para aprovechar en los próximos meses?
— El contexto internacional se ha vuelto bastante benévolo para la economía argentina en las últimas semanas. Estados Unidos bajó su tasa de interés, las monedas de nuestros socios comerciales de aprecian, los precios de las materias primas resisten. El problema es que Argentina no está logrando beneficiarse de este mejor escenario. No logramos atraer capitales, no podemos financiarnos con el resto del mundo a tasas baratas…
— Pese a que en 22 meses el equipo económico logró reducir la deuda pública en más de USD 40.000 millones, hay inquietud en los mercados respecto a los próximos vencimientos. ¿A qué atribuye esa preocupación y qué herramientas considera fundamentales para enfrentar ese desafío?
— Hoy al Tesoro le quedan poco más de USD 300 millones en su cuenta en dólares en el Banco Central. Si sólo consideramos los vencimientos de bonos en dólares en manos del sector privado, el Tesoro tiene que pagar USD 3.700 millones en enero. La preocupación viene porque, hasta el jueves, el Tesoro no tenía los dólares para afrontar este pago, y venía interviniendo con unos USD 350 millones diarios en el mercado de cambios.
Pero la asistencia financiera de EEUU seguramente despejará el horizonte en el corto plazo y hará subir toda la curva soberana, en especial en el tramo corto.
— ¿Cuál es la expectativa de Equilibra respecto a variables clave como la inflación, el tipo de cambio real y el nivel de actividad económica para el cierre de 2025?
— Estimamos que la economía crecerá 4% o menos en 2025. Casi todo el crecimiento responderá al arrastre estadístico positivo del año pasado (3,2%), ya que esperamos una retracción de la actividad en el segundo semestre por mayor presión cambiaria/inflacionaria, freno del crédito, y salario real y empleo en caída o estables.
En un escenario Base “de mínima” el tipo de cambio cerraría este año en torno a $1.700, y se estabilizaría el año próximo en niveles compatibles con el tipo de cambio real de equilibro que calcula en FMI.
“Estimamos que la economía crecerá 4% o menos en 2025. Casi todo el crecimiento responderá al arrastre estadístico positivo del año pasado”
Si bien las tasas de interés comprimieron en las últimas semanas, esperamos que vuelvan a ajustar al alza en los últimos meses del año, para acompañar la dinámica del ajuste cambiario e incentivar la demanda de pesos. La tasa real rondaría el 2% mensual hasta fin de año, bajando rápidamente en el primer trimestre de 2026.
Si bien el traspaso de devaluación a precios seguiría siendo acotado, la salida del esquema cambiario/monetario actual va a implicar una leve aceleración de la inflación, que cerraría 2025 acumulando una suba de 31 por ciento.
— Por último, ¿le gustaría agregar alguna reflexión final?
— Insisto, y más en el escenario actual en el que el gobierno de Estados Unidos dejó en claro que está dispuesto a asistir financieramente al país: espero que no posterguemos las reformas que la macro necesita. La ayuda americana servirá para calmar los ánimos de corto plazo, pero Argentina tiene que volver a ser atractivo para los inversores extranjeros. Y para eso, no sólo basta con tener un entramado tributario más simple, o crear regímenes de incentivos y fomento.
Se necesita tener reglas de juego claras y certidumbre a la hora de proyectar, pero también ser competitivos en términos cambiarios, tener una moneda fuerte sostenida por un stock de reservas suficiente, que permita suavizar shocks externos y reducir la volatilidad. Ya lo mencioné anteriormente: para tener un índice de riesgo país en línea con el resto de los emergentes (debajo de 400 puntos básicos), hay que acumular reservas de forma genuina.
Con un buen colchón de reservas netas se nos van a abrir las puertas del financiamiento externo y, por ende, llegarán más divisas. Es una rueda. Ojalá no sigamos poniendo palos y no dejemos pasar la oportunidad.
Fotos: Adrián Escandar
ECONOMIA
Preocupa la caída de las ventas de autos 0 km y se espera una derrumbe interanual de 25% para este mes

Las ventas de autos 0 km de febrero no arrancaron como el sector esperaba, después de alcanzar los 65.000 patentamientos en el primer mes del año. Pero no hay forma de saberlo con certeza, porque durante la última semana, ninguna terminal automotriz tuvo acceso a los datos del Sistema de Información On-Line del Mercado Automotor (Siomaa), entidad que trabaja en conjunto con la Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara).
“No sabemos qué pasa que no tenemos información desde el viernes 6 de febrero, nunca nos había sucedido, así que tuvimos que volver al viejo sistema de consultas con los concesionarios para tomar el pulso de las ventas. Efectivamente, el mercado estuvo muy frío en las primeras dos semanas de febrero”, confirmaron desde una automotriz a Infobae.
La baja de ventas preocupa porque tras no conseguir igualar siquiera los casi 70.000 patentamientos de enero 2025, la vara sigue estando alta. Si bien febrero históricamente es un mes con menor cantidad de operaciones que enero, la cifra que debería superarse para recuperar parte de los 5.000 autos que no se vendieron en enero es de 44.569 unidades totales.
Hasta el 5 de febrero, último registro de ventas en el sistema, solo se habían recibido 6.500 altas de vehículos, lo que proyectando sobre los días hábiles que quedan del mes (que tiene dos días de feriado por carnaval), arrojaría un número muy optimista entre 32.000 y 35.000 operaciones.

El primer análisis que hacen las fábricas es que cada vez que baja el dólar, inmediatamente se enfría el mercado, por la especulación de los usuarios argentinos, acostumbrados a lidiar con inflación y descapitalización de sus ahorros y a esperar a una cotización alta de la moneda norteamericana para salir a comprar cambiando menos dólares.
El otro posible motivo es la expectativa por una baja de precios de los autos 0 km que se incentiva desde distintos sectores, pero que las marcas creen imposible mientras exista inflación y se mantenga la actual estructura impositiva. De hecho, en muchos concesionarios se están vendiendo autos al costo para lograr el mínimo de ventas que las marcas piden como condición para dar beneficios y premios.
“Hay una realidad que no se puede eludir. Hoy se tiene que multiplicar por 3 la cantidad de ventas para pagar los costos operativos, entre servicios, impuestos, sueldos y comisiones. Hay concesionarios que están vendiendo autos sin ganar plata, solo para cumplir con esos objetivos que les permiten cubrir los costos fijos. Más descuentos de los que se hacen no se pueden hacer” contaron desde otra marca.

La ausencia de datos desde el 5 de febrero llama la atención y genera especulaciones en el sector. El lunes pasado se conoció en el Boletín Oficial la disposición de la Dirección Nacional de Registros de la Propiedad Automotor (DNRPA) por la cual se solicitó a todas las dependencias de Registros del Automotor, que en el lapso de 15 días envíen a la Dirección Nacional todos los legajos de vehículos que no hayan tenido movimientos en los últimos 15 años, a fin de comenzar el proceso de digitalización de datos.
Este es el primer paso que da el Gobierno para formalizar la creación del prometido Registro Automotor Digital único a nivel nacional, que tenga el carácter de ser una herramienta de funcionamiento remoto, abierto, estandarizado y accesible, tal como se estableció en la Ley Bases presentada por el Gobierno a pocos días de asumir, en diciembre de 2023.
Indirectamente hay que entender que pedirle a los registros del automotor que entreguen la documentación de dominios más antigua y que no tiene movimientos, implica quitarle gran parte de su mayor activo, el de ser el archivo del mercado automotor argentino. Y que en el marco de una manifiesta situación de conflicto del Gobierno con los Registros del Automotor, a los que quiere eliminar desde antes de ganar las elecciones, quitarles poder es dar un paso en la dirección contraria a la que les conviene.
Sin embargo, los Registros del Automotor no pueden retener información de ventas. Estos datos surgen de un sistema centralizado con la Dirección Nacional. Cada vez que se pide un dominio, esos datos quedan en el sistema, de modo que, eventualmente, se trata de un problema en la DNRPA.
Infobae consultó a la entidad, que no dio respuesta al momento de publicar esta nota. Desde Acara confirmaron que efectivamente no están fluyendo los datos en los últimos días, y en el sitio web del Siomaa, que se nutre de la información que recibe Acara, cada concesionario, fábrica o importador que ingresó durante la semana para verificar los datos de ventas de automóviles y motos se encontró con la misma leyenda, en la que se explica que “debido a circunstancias externas a SIOMAA, la actualización de datos se encuentra temporalmente interrumpida. Informaremos cuando el servicio se normalice”.
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ECONOMIA
Gigante del agro alemán vuelve a apostar por Argentina: venderá tractores de bajo consumo

El nombre Deutz tiene un peso propio en el agro argentino. Además de una reconocida marca de tractores, el nombre es muy poderoso y tiene guardado un lugar en el corazón de muchos productores agropecuarios a lo largo y ancho del país.
La noticia es que, tras varias idas y vuelta, la firma vuelve oficialmente al país tras varias décadas, y con una presencia que todavía hoy sigue activa en el campo. Es habitual ver hoy tractores con décadas de uso que continúan trabajando en tambos, establecimientos ganaderos y campos agrícolas, como una postal persistente de otra etapa de la mecanización rural, incluso previa a la agriculturización extrema e intensiva.
Esa vigencia explica por qué el regreso oficial de Deutz-Fahr a la Argentina no es un movimiento menor. Después de años de vaivenes, cambios de representantes y esquemas que no lograron consolidarse, la marca vuelve a apostar al país con una nueva estrategia y un nuevo socio local: Berger S.A., una empresa familiar con base en el oeste de la provincia de Buenos Aires y medio siglo de trayectoria en el negocio de la maquinaria.
Para Walter Berger, titular de la firma, la apuesta tiene tanto de negocio como de convicción personal. «Deutz es una marca muy esperada. Son más de 150 años de historia y, a esta altura de mi vida, es muy importante tener un desafío que me mantenga activo. Yo creo que esta vez podemos reflotar una marca que muchos productores están esperando», explicó.
Las idas y vueltas de Deutz en Argentina
El recorrido de Deutz en Argentina estuvo marcado por etapas de fuerte protagonismo y largos períodos de ausencia. La marca tuvo acuerdos con grandes grupos internacionales, pasó por distintos representantes y, en los últimos años, volvió a aparecer con importadores que no lograron darle continuidad al proyecto.
Según reconstruyen desde la empresa, Deutz estuvo fuera del país durante largos períodos desde fines de los 90, volvió con distintos esquemas y más recientemente fue representada por otros actores, como Gauss Landtechnik, entre 2022 y 2025.
Durante los primeros meses de 2025 hubo una convivencia de representaciones, hasta que finalmente Berger S.A. quedó como representante principal.
Para la empresa, el problema histórico no fue el producto, sino el modelo comercial. «Deutz se fue, hizo acuerdos, después no funcionó, vinieron otros importadores y tampoco funcionó en la medida que se esperaba. Esta vez la diferencia es que estamos apostando a una red con soporte real, porque una marca que compite con las primeras líneas no puede depender de esquemas débiles», señalan.
Deutz-Fahr, como cada dos años, fue protagonista en la reciente edición de Agritechnica 2025, en Hannover, Alemania, la principal feria mundial donde se exponen tecnologías y equipos para el campo. Es decir, jugando de local. Allí, la marca presentó nuevos modelos, con adelantos tecnológicos que posición a la marca en el tope global de los fabricantes de maquinaria agrícola.
Estas novedades presentadas a nivel global llegarán durante la segunda mitad de 2026, y lo que ya comenzó a llegar es la línea de tractores más pequeños, pensados para economías regionales y ganadería.
El negocio detrás del regreso: red, servicio y capital de trabajo
La estrategia de Berger no apunta a un desembarco rápido en volumen, sino a una reconstrucción gradual del entramado comercial y técnico. La empresa decidió que Deutz-Fahr solo se comercialice a través de concesionarios, descartando la venta directa al productor, con el objetivo de asegurar presencia territorial, servicio técnico y capacidad de respuesta.
Micaela Dasseville, gerenta general de Berger S.A., lo resume en términos de modelo de negocios: «Nosotros solo vendemos a través de concesionarios. Apostamos a desarrollar una red sólida, con gente que ya tenga taller, personal técnico y experiencia en maquinaria. Primero con tractores más simples y después con los de mayor potencia, una vez que la red esté preparada».
La lógica también impacta en el manejo del capital de trabajo. Berger concentra gran parte del stock de repuestos y piezas de menor rotación, mientras que los concesionarios trabajan con inventarios más reducidos. «La idea es que el concesionario tenga una estructura más liviana. Si la pieza no está, se pide a fábrica. Las piezas vienen de Alemania», explicó Dasseville, quien también agregó que la propuesta contempla no tener equipos parados por desperfectos o falta de repuestos.
Qué equipos llegan en esta primera etapa
En esta primera fase del relanzamiento, Deutz-Fahr desembarca en la Argentina con una gama que va desde los 35 hasta los 125 caballos de fuerza, apuntada a segmentos donde la demanda sigue activa, como ganadería, tambos y economías regionales. Según explicó Micaela Dasseville, se trata mayormente de tractores de concepción mecánica, pensados para simplificar el mantenimiento y facilitar el despliegue inicial de la red. «En esta primera etapa estamos trayendo tractores desde 35 HP hasta 125. Son equipos principalmente mecánicos, y el 125 ya es un tractor más sofisticado, con inversor electrohidráulico y otras prestaciones», señaló.
El esquema productivo de Deutz-Fahr es global y eso también se refleja en los equipos que llegan al país. Dasseville detalló que los tractores sin cabina de menor potencia provienen de India, mientras que los cabinados hasta 125 HP se fabrican en Turquía, y los modelos específicos para fruticultura llegan desde Italia. «Los tractores de mayor potencia, a partir de 130 caballos, son los que vienen de Alemania», explicó, y subrayó que todos forman parte del sistema industrial del grupo, con motores y componentes Deutz, más allá del país de origen de cada unidad.
El ingreso de tractores de mayor porte está atado directamente al desarrollo de la red de concesionarios y al nivel de capacitación técnica. La empresa prevé que, una vez que los concesionarios estén plenamente operativos en servicio y repuestos, comenzará el ingreso de equipos de entre 200 y 280 HP. «Estimamos que va a ser en el segundo semestre, pero primero necesitamos que los concesionarios estén capacitados, con stock mínimo de repuestos y estructura de servicio. Recién ahí vamos a traer los tractores más grandes», explicó Dasseville, marcando que la prioridad no es acelerar ventas, sino asegurar soporte para una marca que compite en el segmento premium.
Qué cambia respecto del Deutz histórico que sigue en el campo
Una de las particularidades del regreso es el contraste entre la imagen histórica de Deutz en Argentina y los equipos actuales. Durante décadas, los productores asociaron la marca con motores refrigerados por aire, mecánica simple y una robustez casi legendaria.
Hoy, la nueva generación de Deutz-Fahr conserva parte de ese ADN, pero con cambios tecnológicos importantes. «Los principios son los mismos: bajo consumo, bajo mantenimiento y simplicidad. La principal diferencia es que ahora los tractores vienen refrigerados a agua, no a aire, que es lo que la mayoría de la gente todavía ve en los Deutz viejos que siguen trabajando», explicó Berger.
El posicionamiento apunta fuerte a segmentos como ganadería, tambos, economías regionales y horticultura, donde la necesidad de equipos confiables, de bajo costo operativo y con servicio cercano sigue siendo clave.
Competencia asiática, valor de marca y lógica de largo plazo
El regreso de Deutz también se produce en un mercado mucho más competitivo que el de décadas anteriores. La apertura de importaciones y el ingreso de tractores de origen asiático, con precios más bajos, modificaron el mapa.
Desde Berger reconocen ese escenario, pero apuestan a otro tipo de decisión de compra. «Cuando uno compra un bien de uso como un tractor, hay cosas que el tiempo termina poniendo en su lugar: el valor de reventa, la durabilidad, la asistencia técnica. Una cosa es lo que se dice y otra es lo que pasa cuando un tractor necesita asistencia en el campo», señaló Berger.
En ese sentido, la empresa confía en que la marca, el respaldo técnico y la estructura de servicio sigan siendo diferenciales frente a ofertas más económicas, pero con menor historial en el mercado argentino.
El respaldo internacional y la señal hacia el mercado
Un dato que refuerza la apuesta es el involucramiento directo del grupo SDF, propietario de Deutz-Fahr. La compañía eligió a Argentina como sede de una reunión regional de importadores latinoamericanos, con la presencia del CEO global, Ludovico Busolatti, una señal política y comercial hacia el mercado local.
«Sentimos el apoyo real de la marca para el desarrollo en Argentina. El grupo tiene una mirada de mediano y largo plazo en Latinoamérica, y Argentina es uno de los países con mayor potencial. Que nos hayan elegido para caminar ese camino es un desafío enorme», destacó Dasseville.
La marca también volverá a tener presencia institucional en Expoagro, un paso clave para mostrarse nuevamente ante productores, contratistas y empresas, después de años de bajo perfil.
Una apuesta empresaria en un mercado que todavía busca piso
Para Berger S.A., el regreso de Deutz combina historia, oportunidad y riesgo. La empresa se mete de lleno en un negocio de alta inversión, donde la postventa, los repuestos y la estructura pesan tanto como la venta de equipos.
Walter Berger lo sintetiza desde una lógica más amplia: «Argentina es un país al que el mundo tiene que adaptarse. Hay que ser competitivo, ofrecer servicio y cumplir. Deutz vino para quedarse, y nosotros estamos comprometidos en este proyecto. A mí me convencieron de que esta vez vamos a hacer historia como cuando Deutz fue protagonista en el mercado».
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ECONOMIA
El “trilema” que desafía al Gobierno: la acumulación de reservas puede condicionar el aumento de la actividad y la desinflación

La puesta en marcha de la fase 4 del programa económico del Gobierno se enfoca en la acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Si bien el ente monetario hilvanó 30 días consecutivos con compras por más de USD 2.000 millones en lo que va de 2026, analistas advierten que ese cambio de la política económica genera tensiones con dos áreas sensibles: la actividad económica y la inflación.
La dinámica de fortalecimiento de la posición extranjera del BCRA exige mantener tasas de interés más elevadas y restringir la cantidad de dinero en circulación. La entidad dirigida por Santiago Bausili no esteriliza los pesos utilizados para adquirir divisas, por lo que regula la liquidez del mercado. La estrategia consiste en aprovechar la “remonetización” de la economía -mayor demanda de pesos por parte de familias y empresas- para adquirir entre 10.000 y 17.000 millones de dólares a lo largo del año.
Sin embargo, el Tesoro Nacional, a través de licitaciones de deuda en moneda local, absorbe una parte de esos pesos emitidos por el Central para evitar presiones inflacionarias y pagar vencimientos de deuda. Estas medidas derivan en tasas de interés más altas que encarecen el crédito y condicionan el consumo privado, lo que puede enfriar la actividad económica, según la perspectiva de diversos consultores.
La inyección de pesos con la compra de dólares y posterior absorción por parte del Tesoro con emisión de deuda derivan en tasas de interés más altas que encarecen el crédito y condicionan el consumo privado
Un informe de Ieral de Fundación Mediterránea destacó que a lo largo del año, “se estará testeando la capacidad del programa económico para compaginar satisfactoriamente el ‘trilema’ de incrementar las reservas del Banco Central, retomar el proceso de desinflación, que se interrumpió desde junio pasado, en simultáneo con la superación del estancamiento del nivel de actividad, que lleva tres trimestres consecutivos y amenaza con extenderse a este primer trimestre de 2026″.
El autor del análisis, Jorge Vasconcelos, apuntó que si bien el esquema actual, que ata el techo de la banda cambiaria a la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC), está diseñado para evitar apreciaciones adicionales del peso, la contrapartida es que ”no será sencillo rearmar el ‘círculo virtuoso’ de crédito y nivel de actividad, porque en cierto modo el Gobierno está volviendo a recurrir al ‘ancla cambiaria’, con una política monetaria de rienda corta, para contener la inflación».
Respecto al objetivo de reactivar el proceso de desinflación, Ieral consideró que el panorama muestra señales contrapuestas:
- La restricción monetaria podría ralentizar el aumento de los precios.
- El ajuste del límite superior de la banda cambiaria según la inflación de dos meses antes podría provocar que el descenso del ritmo de aumento de los precios al consumidor se produzca desde un nivel más alto del esperado.
No será sencillo rearmar el ‘círculo virtuoso’ de crédito y nivel de actividad (Vasconcelos)
“Los precios mayoristas podrían seguir la pauta del techo de la banda, en vez del tipo de cambio observado, exigiendo una doble ‘desinflación’ por el lado de los servicios. El descenso de la tasa de inflación sería lento”, argumentó Vasconcelos.
Otra perspectiva aportó un reporte del Club de Finanzas del Instituto de Economía (Ineco) de UADE que evaluó que la acumulación de reservas y la estabilidad cambiaria de enero respondieron a un contexto internacional favorable, con un debilitamiento del dólar a nivel global y flujos positivos hacia los mercados emergentes.
No obstante, el análisis subrayó que si bien la recalibración de las bandas cambiarias, que a partir de enero se actualizan en base a la inflación de dos meses antes, otorgó mayor margen de maniobra y permitió sumar divisas, “comenzó a desanclar expectativas de depreciación, reduciendo el rol del tipo de cambio como ancla del proceso desinflacionario”.
“El mercado operó bajo un trilema entre sostener el tipo de cambio, comprar reservas y mantener tasas de interés bajas. Durante enero, la variable de ajuste fue la tasa en pesos, con la caución promediando niveles cercanos al 37% nominal anual”, resaltó Ineco.
La recalibración de las bandas cambiarias permitió sumar divisas, y también desanclar expectativas de depreciación, reduciendo el rol del tipo de cambio como ancla del proceso desinflacionario (Ineco)
Y agregó: “La evolución de las tasas de interés en moneda local, la sostenibilidad del proceso de acumulación de reservas y la consolidación del proceso desinflacionario serán claves para evaluar si las señales de cambio observadas al inicio del año logran afirmarse en los próximos meses”.
Desde Invecq plantearon que un tipo de cambio relativamente estable combinado con tasas reales positivas continúa favoreciendo estrategias de carry trade. “Hacia adelante, el esquema presenta un trilema entre tres objetivos difíciles de conciliar simultáneamente: bajar la inflación, acumular reservas internacionales y sostener la recuperación de la actividad económica”, apuntaron los analistas de la consultora.
Según su perspectiva, la encrucijada se origina en el hecho de que uno de los tres objetivos tiende a tensionar a los otros dos. Por ejemplo, explicaron: “Un anclaje más rígido del tipo de cambio puede servir para contener la inflación, pero puede dificultar la acumulación de reservas; o una tasa de interés más elevada puede servir para contener tensiones cambiarias y la inflación, pero puede afectar a la actividad económica”.
Para los economistas de PxQ, el abandono del ancla cambiaria para contener la suba de precios representa un “debilitamiento sobre el plan de desinflación: si el Gobierno prioriza la acumulación de reservas y no quiere que la inflación se acelere, tiene que apretar la tasa de interés y mantener el ritmo del ajuste fiscal para reforzar las anclas fiscal-monetaria”.
La evolución de las tasas de interés, la sostenibilidad del proceso de acumulación de reservas y la consolidación del proceso desinflacionario serán claves para evaluar si las señales de cambio observadas al inicio del año logran afirmarse (Invecq)
“Si, en cambio, está dispuesto a soportar un nivel más alto de inflación en un año no-electoral, eso permitiría relajar en el margen la tasa y el ajuste fiscal. El trilema es claro: es imposible, al mismo tiempo, acumular reservas, bajar la inflación y crecer”, afirmaron en la consultora de Emmanuel Álvarez Agis.
En este esquema, advirtieron desde PxQ, solo es posible alcanzar dos de los tres objetivos. Acumular reservas y reducir la inflación requiere mantener una tasa de interés alta, lo que impacta negativamente en el crédito, un factor clave para la recuperación de la demanda agregada. Si se opta por crecer y bajar la inflación, es necesario utilizar reservas para sostener el valor de la moneda. La combinación de acumulación de reservas y crecimiento, en cambio, implica aceptar una inflación más elevada.
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