POLITICA
Las razones de una hazaña

El Presidente agresivo, a veces verbalmente violento, insensible ante sus propias necesidades políticas, se terminó ayer. Concluyó un ciclo en el que se impusieron en la política la soberbia, la hipérbole y la vanidad. Desde ya, ese momento acabó si Javier Milei conserva el sentido de la supervivencia, y nada indica que lo haya perdido. Las elecciones más significativas desde su acceso al poder terminaron con un incuestionable triunfo del líder de una nueva corriente política argentina. La opción hubiera sido vergonzosa, porque habría significado igualar el número de simpatías sociales con Cristina Kirchner, una esa posibilidad que carecía de explicación racional. No hay precedentes, recientes al menos, de una lideresa (o líder) que acumule tantos fracasos en la gestión pública y tantos reproches por su insensibilidad moral para administrar los recursos públicos como la expresidenta. De hecho, está presa en su casa y los jueces no la privaron ni de la degradante tobillera electrónica para saber en tiempo real dónde está.
Ella es producto de la construcción de un relato, no de la constatación de alguna realidad comprobable. Pero Milei caería en la irrealidad si no tuviera en cuenta la fragilidad política, económica y financiera con que llegó a la primera prueba electoral desde que es presidente. Ganó muy bien -quién podría negarlo-, pero la lasitud política era perceptible antes de las elecciones, cuando ni siquiera en la cresta del oficialismo estaban seguros de los resultados de este domingo.
Los últimos días cambiaron la dirección del viento y este sopló a favor de quienes gobiernan, sobre todo porque muchos argentinos advirtieron que la opción de Cristina Kirchner -o de alguno de sus ahijados, incluido Axel Kicillof- sería mucho peor. El sonambulismo político de los kirchneristas es un escollo serio para el proyecto del peronismo de regresar al poder. Pero también el desencanto social fue fácilmente advertible en la abstención de muchos argentinos que, como nunca desde 1983, prefirieron quedarse en casa durante un domingo electoral. La participación social decreciente en las tres últimas elecciones legislativas marca claramente que gran parte de la sociedad perdió las expectativas políticas. Peligrosa conclusión. En 2017, la participación en las elecciones legislativas fue del 77,61 por ciento; en 2021, fue del 71 por ciento, y hoy no llegó al 68 por ciento. Una observación a vuelo de pájaro podría advertir que fueron a votar en masa por los candidatos de Milei los simpatizantes de lo que fue Juntos por el Cambio, un núcleo integrado mayormente por argentinos que no les gusta el peronismo. Fueron a votar, sobre todo, contra el regreso del peronismo, ya totalmente colonizado por el kirchnerismo y por su jefa encartada. El contundente resultado de hoy, que se entiende mejor si se miran las pobres alternativas, no le evitará al Presidente la necesidad de ir al encuentro de amigos, aliados y cercanos para tener un Congreso de nuevo bien predispuesto. La peor conclusión que podría sacar Milei es que él es imbatible y que la suerte política dura para siempre. Sería mucho mejor si pensara en quiénes lo acompañarán para empezar a conversar sin ofender.
¿Qué pasó para que el candidato que sorprendió en el balotaje de 2023 y se alzó con la presidencia llegara tan frágil a las elecciones de dos años después? ¿Por qué había tanta inseguridad en el gobierno sobre las elecciones hasta hace apenas una semana? ¿Qué sucedió para que el gobierno de Donald Trump tuviera que hacerse cargo de la economía argentina y anunciar un salvataje urgente de miles de millones de dólares? ¿Qué ocurrió para que el poderoso secretario del Tesoro, Scott Bessent, debiera hablar de la economía argentina con más frecuencia que los funcionarios de Milei? Esos son algunos de los datos de la fragilidad que preexistía hasta el contundente triunfo de anoche. ¿Por qué? Veamos primero la realidad económica y social. Nadie le niega a Milei que haya conseguido en muy poco tiempo terminar con el endémico déficit fiscal y, consecuentemente, bajar de manera significativa los insoportables índices de inflación.
El despilfarro de los recursos estatales fue un hecho constatable y lamentable desde que el matrimonio Kirchner se alzó con el poder. El trabajo de Milei requirió de su coraje político, pero también de un enorme esfuerzo social. El país esperaba que ese sacrificio fuera compensado con un proyecto de nación más integrador y justo. Al revés, el gobierno de Milei encalló por una gestión muy módica de la administración pública y por el propio estilo presidencial. En efecto, el trillado “no hay plata”, que pertenecía a la etapa fundacional del mileísmo gobernando, se convirtió en un programa político. El programa terminó en el estancamiento de la economía desde abril pasado y, encima, los economistas del Gobierno que controlaron con eficacia la macroeconomía no estaban en condiciones de gestionar la microeconomía, que es la que vive diariamente la gente común, aunque la macro es esencial para poder imaginar una microeconomía activa y creciente. La obra pública se convirtió en una reiteración de promesas e ideas que nunca se concretaron. Esa carencia se hizo sentir más que nada en el interior del país, donde los argentinos dependen de las rutas nacionales y la producción necesita de los puertos.
Sin embargo, las reformas estructurales (fundamentalmente, la tributaria y la laboral), que podrían cambiar la vieja fisonomía de un país atascado, no pudieron progresar por varias razones, pero sobresale la que señala el talante del Presidente, pertinaz contra el diálogo y los acuerdos. ¿Cómo imaginar un Congreso dispuesto a negociar con un jefe del Estado que llama “nido de ratas” al Parlamento o que insulta a todos los legisladores (nunca hizo excepciones) calificándolo de “degenerados fiscales”? Anoche, sin embargo, el Presidente convocó a la búsqueda de acuerdos legislativos. Es un primer paso. El Gobierno, que en conmovedora minoría logró aprobar pocos meses después de asumir la Ley Bases, un paquete de 161 páginas con las reformas que se proponía hacer, terminó luchando contra la conformación de los dos tercios que le construyó la oposición. La vicepresidenta Victoria Villarruel, también desterrada de las cercanías del poder, consiguió en su primer año al frente del Senado reunir el número de 39 senadores amigables. Logró así la mayoría del cuerpo y dejó en minoría al kirchnerismo, pero ahora son los seguidores de la viuda de Kirchner quienes se hicieron cargo del Senado, lo reúnen cuando quieren y resuelven lo que quieren.
La condición de víctima de la ingratitud no es un monopolio de Villarruel. ¿Más ejemplos? Mauricio Macri fue el primer político que se acercó a Milei cuando este tenía que competir con Sergio Massa en la segunda vuelta de 2023 y le dio su apoyo; todo era imprevisible entonces. El partido del expresidente fue luego su principal aliado en el Congreso para sacar las leyes fundamentales o para evitar que le rechazaran vetos y decretos de necesidad y urgencia. No obstante, cuando el Presidente alcanzó la cima de soberbia se alejó de Macri, sus laderos hicieron trascender calumnias contra el expresidente y se impuso la teoría de “acabar con el macrismo”. Las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre le advirtieron a Milei de que debía reconciliarse con Macri. Altos funcionarios mileístas destacaron en los últimos días que ellos no deben prescindir de un expresidente que tiene aceitados vínculos con líderes políticos, económicos y financieros internacionales. Macri viaja, además, al interior del país en vuelos de línea y no le pasa nada. Parece algo normal, pero no lo es en la Argentina.
El aspecto político de la administración mileísta tiene otro costado, que también requiere de una fuerte renovación. Para conservar lo que el Presidente logró en este domingo de elecciones debería limpiar sus vecindades de personajes como estos: Leandro Scatturice, un hombre de una fortuna inexplicable, vinculado al espionaje y contratado ahora por los servicios de inteligencia del propio Milei; Federico “Fred” Machado, acusado en los Estados Unidos de “estafa en la venta de aviones, lavado de dinero y narcotráfico” y proveedor de recursos electorales de José Luís Espert, el candidato que no fue de Milei; Hayden Davis, autor de la criptomoneda $LIBRA que lo colocó en una situación peligrosa al Presidente y a su hermana, y María Lorena Villaverde, candidata libertaria a senadora nacional por Río Negro y acusada también en los Estados Unidos de haber comprado cocaína en cantidades importantes, según una investigación del periodista Nicolás Wiñazki. Un gobierno no puede ser extorsionado por un personaje como ”Fred” Machado, quien acaba de decir que no quiere ser extraditado a los Estados Unidos (su extradición está prevista para el 5 de noviembre) porque “si yo hablo, se cae el país mañana”. Por otro lado, nada asegura que mejorará con la victoria el nivel político e intelectual del bloque oficialista en la Cámara de Diputados. No venía bien esa bancada: de vez en cuando, sus diputados protagonizaban entre ellos una especie de reality televisivo de mala calidad.
La tercera derrota contundente y consecutiva del peronismo de la señora de Kirchner (en 2021, en 2023 y en 2025) debería colocar a esa lideresa en las páginas de la historia que definitivamente pasó. El peronismo se convirtió en un proyecto político de neófitos cuando era la organización política más audaz para alcanzar el poder. Es evidente que en las elecciones se impuso la mirada binaria de la política: a favor de Milei o contra Milei, a favor de Cristina Kirchner o contra ella. Sobró todo lo demás, aunque había candidatos valiosos que no se encolumnaron en ninguna de las dos fracciones, como Ricardo López Murphy o María Eugenia Talerico. La tercera vía, esta vez liderada por el exgobernador cordobés Juan Schiaretti, demostró de nuevo que es una utopía. En estas épocas, y tal vez en este mundo, los ciudadanos detestan las alternativas parcas y sobrias. La opción de la inmensa mayoría de los argentinos no pasaba por ellos, sino por una opción dicotómica. En ese contexto, debe consignarse el importante papel que cumplieron candidatos como Patricia Bullrich, en la Capital, donde se llevó más de la mitad de los sufragios; como Diego Santilli, en la provincia de Buenos Aires, donde logró dar vuelta el pésimo resultado libertario de septiembre pasado, y de Luis Petri, hasta ahora ministro de Defensa, que superó ampliamente en Mendoza el 50 por ciento de los votos. Sería injusto, a pesar de todo, no destacar que la victoria es de Milei, con sus luces y sombras, espoleada por la imposible opción que lo acechaba.
incuestionable triunfo del líder,está presa en su casa,incluido Axel Kicillof,poderoso secretario del Tesoro,le advirtieron a Milei de que debía reconciliarse con Macri,Joaquín Morales Solá,Conforme a,,Se aplaca la interna. Milei revalorizó al “triángulo de hierro” y congela los cambios en el Gabinete,,Triunfo categórico. Un batacazo hijo del antikirchnerismo masivo y de la intervención trumpista,,»Señal alentadora». El triunfo del Gobierno despeja las dudas sobre el auxilio financiero y refuerza la alianza con EE.UU.
POLITICA
El Gobierno ultima los detalles de la estrategia para blindar la reforma laboral ante la posible judicialización

Con la media sanción en Senado de la Nación de la reforma laboral, el Gobierno ultima los detalles de la estretegia que desplegará para blindar la norma que obsesiona al presidente Javier Milei ante los potenciales embates judiciales que descartan que ocurrirán. Según confirmó a Infobae una fuente inobjetable involucrada en el diseño de la misma, vaticinan que el caso terminará de definirse en la instancia de la Corte Suprema.
De conquistarse la aprobación completa durante las sesiones extraordinarias y la posterior promulgación por parte del Poder Ejecutivo, en Casa Rosada anticipan que se abrirá una instacia de presentaciones judiciales que, detectan, nacerán de la propia Justicia y de los gremios.
Para hacer frente al accionar judicial, un equipo de legales diseña desde hace meses la estrategia definitiva, que mantienen bajo llave, que utilizarán. En la tarea coordinan la Secretaria de Legal y Técnica, que lidera María Ibarzabal; la Procuración del Tesoro Nacional (PTN), que lleva al frente a Santiago Castro Videla; y el Ministerio de Justicia, en cabeza del secretario, Sebastián Amerio. Todos del riñón del asesor presidencial, Santiago Caputo.
“Estamos trabajando en prevenir la judicialización que sabemos que va a ocurrir. Descontamos que termina en la Corte, afortunadamente solo hay un laboralista”, precisó una voz con acceso al despacho presidencial en alusión al ministro del Máximo Tribunal, el constitucionalista Horacio Rosatti.

Con el antecedente del amparo judicial presentado por los gremios al capítulo laboral de la Ley de Bases, en el oficialismo descuentan que los puntos que mayor conflicto despertarán en el sindicalismo son la prelación de convenios de empresas, item que establece que los acuerdos de empresa de una provincia prevalecerá por sobre uno del ámbito nacional; la limitación de la ultraactividad en los convenios colectivos de trabajo; la redefinición del cálculo de indemnizaciones; entre otras cuestiones.
Asimismo, detectan que el propio Poder Judicial cuestionará la determinación de Nación de transferir la Justicia del Trabajo desde el ámbito nacional a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A través del Decreto 95/2026, el Gobierno le otorgó la potestad al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para firmar acuerdos de traspaso. El conflicto reside en la disputa por el ejercicio del poder real sobre los tribunales laborales y se originó con la reforma constitucional de 1994, cuando la Ciudad de Buenos Aires adquirió el estatus de autonomía y la facultad de organizar su propio Poder Judicial.
Hasta entonces, el funcionamiento de la Justicia del Trabajo estuvo bajo control Nacional, con jueces y cámaras de apelaciones designados por el Estado, algo que la Corte Suprema sostuvo que debería ser una determinación temporaria. “No corresponde que la justifica intervenga porque está en la Constitución, los fallos de la Corte avalan esto y es el deber ser de un sistema federal”, argumentó una fuente judicial al tanto.

En los últimos años, tras la aprobación en la Legislatura porteña de las leyes que reorganiza la justicia laboral local y que fija un nuevo Código Procesal para el fuero del Trabajo, la Ciudad avanzó con la creación de una Cámara de Apelaciones del Trabajo integrada por seis magistrados y diez juzgados de primera instancia.
En el ecosistema violeta denunciaron que la justicia laboral “ha sido cooptada”, y aseguran que se dedicó a “atentar” contra las pymes. “Estamos a favor de los derechos laborales, pero en contra que 5 jueces digan que la ley no les gusta y apliquen la suya propia”, arremetió un voz calificada.
Pese a que en la previa de la sesión del Senado, la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (AMFJN) solicitó una audiencia con la jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; la vicepresidenta Victoria Villarruel; y representantes de otros bloques, el oficialismo avanzó con su tratamiento en la sesión y obtuvo media sanción a la espera de su aprobación definitiva en Diputados hacia finales de febrero.
En paralelo, en la administración libertaria reafirman la vigencia de la proyecto de “Modernización”, mientras trabajan en los últimos retoques de la hermética estratégia judicial. “Es obvio que van a tratar de pararla, pero no deberían tener éxito. Intentarán discutir todo, con justicia laboral a medida, pero van a perder», sentenció ante Infobae uno de los involucrados.
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POLITICA
Euforia en Olivos por la semana legislativa, la reforma que anunciará Milei y la inquietante frase de Macri

WhatsApp. Apenas se despertó el miércoles, el Presidente ya estaba tranquilo. A las 8 de la mañana, le respondió un mensaje a un dirigente agrario inquieto con el destino de la reforma en el Senado: “Muy tranquilo. Sale”, le escribió. Más de quince horas después, la calma pasó a euforia: a la una y media de la madrugada, desde la Quinta de Olivos, celebraba mirando por televisión y mandando WhatsApps a Patricia Bullrich que a esa hora veía sonar las notificaciones de Milei mientras leía en voz alta los artículos que pasarían a la votación en particular.
Fue el estreno de una organización más ordenada en la cumbre del poder: Karina, Adorni y Santilli desde el balcón, Santiago Caputo moviéndose en sintonía, sincrónicos todos en los objetivos que les tocaba cumplir a cada uno en las negociaciones para lograr los 42 votos de la media sanción. Una foto nueva, sobre todo después del caótico y fallido funcionamiento legislativo que tuvieron hasta la crisis del año pasado y la revitalización después del triunfo electoral. Si esta paz llegó para quedarse, es futurismo. Lo cierto es que envalentonados con los logros, ahora, aceleran.
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Ayer mismo, Karina y Bullrich organizaron los objetivos para las próximas dos semanas que quedan de sesiones extraordinarias: convertir en ley la baja de la edad de imputabilidad, terminar de aprobar el acuerdo Mercosur-Unión Europea, designar embajador a Fernando Iglesias ante Bélgica y la UE y, sobre todo lograr un objetivo que tuvieron que dilatar en la sesión de esta semana: la modificación de la norma que protege los glaciares para habilitar las megainversiones mineras que se anunciaron para provincias como Salta, Mendoza y San Juan, pero en donde no se moverá un dólar hasta que no se reglamente un cambio en la ley.
Estaba planificado que se discutiera en la sesión de esta semana pero Bullrich alertó que así como hay provincias que lo promueven, hay otras que repelen el cambio. Es tocar una fibra extremadamente delicada del impacto ambiental. Los que lo escribieron aseguran que es un cambio menor que no pone en juego el cuidado de los glaciares. Los que lo combaten desconfían muchísimo.
Para el Gobierno, Glaciares es una necesidad tan imperiosa que lo priorizarán por encima de la ley penal juvenil si tienen que elegir una de las batallas para dar en estas dos semanas de extraordinarias que quedan. A pesar de que un debate que interpela mucho más socialmente y en el que los votantes libertarios tienen mayor interés, la Rosada necesita esta modificación a la norma de los Glaciares no sólo por presión de los gobernadores de las provincias mineras sino sobre todo por la presión de Economía donde la quietud del dólar camina en paralelo con otros síntomas menos agradables como la dilación en la llegada de inversiones. 
Si uno repasa en detalle los anuncios del sector minero, es de una escala estrambótica: solo por dar un ejemplo, hay solicitud de ingreso al RIGI, por ejemplo, para un proyecto de 15 mil millones de dólares en San Juan que tiene a las principales operadoras del mundo, la australiana BHP y la canadiense Lundin Mining. Chile tiene el mayor yacimiento de cobre del planeta. Si se concretara todo lo anunciado para Argentina, es como aspirar a otro Vaca Muerta aunque con delicadas preguntas sobre el impacto ambiental. Hay un apuro desde el Gobierno por llegar por lo menos con la media sanción a la PDAC que es la convención mundial más importante del mundo de exploración y minería que se hace en Toronto, Canadá desde el 1 de marzo.
¿Qué dirá el Presidente?
Ese día, es mucho más relevante para Javier Milei por otras razones. Desde ahora y con esta atmósfera triunfalista, ya empezó a pensar junto a Santiago Caputo el discurso de la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. Será el tercero y penúltimo de esta gestión. El año pasado estuvo todo envuelto en el acecho de la causa Libra, el expediente judicial que sigue abierto con destino incierto sobre la operación de una criptoestafa con una moneda que promovió el propio Milei. Esta vez, con seguridad repetirá el esquema de repasar los objetivos que considera logrados (inflación, apertura económica, ajuste del gasto público, baja de la edad de imputabilidad, reforma laboral). Usará el triunfo de octubre pasado y el oxígeno de las leyes aprobadas en Extraordinarias y apuntará los dos años que quedan proponiendo una reforma electoral mucho más contundente que las que intentó hasta ahora para aplicarse a partir de 2027.
Es un vector que promueve su asesor y en el que hasta ahora lograron la suspensión de las PASO, por ejemplo, pero no su eliminación. Ese objetivo estará entre los planteos del Presidente junto con cambios en la ley de Financiamiento Político para emparentarla con la norteamericana (con criterios muy distintos sobre origen, montos y justificación de donantes). El Gobierno sueña que la Boleta Única se replique en todas las provincias (aunque eso no sale por ley nacional).
No hablará por supuesto de reelección, pero por debajo es la vertical más presente en la organización de toda la política. Ni hablar adentro del Gobierno donde los clipazos hechos por Lucas Palatnik para modernizar en redes la comunicación de Bullrich, hizo ruido en el despacho de Karina Milei. Nadie espera que la senadora opaque sus ambiciones y el rol de Vice que esperan asignarle en el círculo chico de la Rosada, no necesariamente es el del gusto de la exministra que ya se hizo a la idea de que mejor le quedaría la jefatura de Gobierno donde la hermana presidencial tiene decidido postular a Adorni.
Sobre ese distrito, es interesante prestar atención a los movimientos políticos que están sucediendo después del desembarco operativo de Daniel “el Tano” Angelici -radical, empresario del juego y operador judicial- en la mesa política de Jorge Macri. Además de designar muchos funcionarios, hubo un movimiento muy trascendente en el área más suspicaz de la gestión porteña: la secretaría de desarrollo urbano donde se deciden habilitaciones y autorizaciones a obras y edificios de inversiones multimillonarias en una ciudad tan atractiva como Buenos Aires. Sin mayores explicaciones públicas e intentando un perfil muy bajo, Karina Burijson, de extrema confianza de Jorge Macri desde Vicente López deja ese área y pasa a Corporación Sur y entra Agustina Olivero Majdalani, hija de Silvia, ex número dos de la SIDE y muy cercana a Angelici. Fue un pase con intentos de bajo perfil y tiempismo particular: se anunció hace un mes pero recién se plasmó hoy en el Boletín Oficial. Es el tema principal de conversación de los más acaudalados desarrolladores inmobiliarios de la Ciudad.
El otro terreno político en disputa para las internas que se vienen podría surgir con Santilli, otro expatriado del PRO con proyectos personales que faltan eternidades para saber cómo funcionarán cuando llegue la lejana hora de las definiciones. En ese territorio Sebastián Pareja recibe órdenes de Karina para mantenerlo perimetrado.
En su primer discurso, que dio de espaldas al Congreso el 1 de marzo de 2024, tuvo un capítulo interesante que quedó en el olvido por la transparencia sindical. Ajustarlos a tribunales electorales, lograr que no tengan reelección indefinida, transparentar sus gastos y la riqueza de los popes sindicales. Todo aquello quedó en el olvido cuando los propios libertarios fueron dejando solos al PRO y a la UCR en estos proyectos a partir de distintos acuerdos políticos con los sindicalistas. Esa plasticidad con los principales líderes gremiales se vio también esta semana.
El resultado de la aprobación en general de la “modernización laboral”, una votación que contiene cambios muy relevantes en algunos derechos que tenían los trabajadores, tuvo sobre todo un trabajo quirúrgico sobre la CGT, a la que le entregaron casi todas las batallas que venía dando Federico Sturzenegger, empezando por el bautizado “peaje sindical” que es nada menos que “el aporte solidario”, otro nombre poco preciso para la cuota obligatoria que se le descuenta a los trabajadores que pertenecen a algunos gremios.
Ese monto que el ministro buscaba volver voluntario, seguirá siendo retenido por las empresas y transferido a los gremios con un tope del 2%. Es apenas un ejemplo de muchos. Increíblemente Sturzenegger hizo silencio sobre estas concesiones pero celebró los cambios en las licencias por salud que restringen el monto del sueldo: “Si te lastimaste jugando al fútbol, tu empresa no tiene nada que ver”, escribió al día siguiente.
La billetera de Sur Finanzas
Hubo otra batalla perdida por el ministro en la media sanción y tuvo del otro lado nada menos que a Bullrich que fue quien convenció al Presidente de que habilitar las billeteras electrónicas para el pago de salarios era, cuanto menos, riesgoso.
La senadora tuvo reuniones ásperas con los jugadores más importantes de ese mercado, con el presidente del BCRA y hasta con Milei sosteniendo que en el larguísimo listado de billeteras virtuales habilitadas por el Central no están solo las más usadas y solventes como Mercado Pago sino que aparecen una enorme cantidad de sociedades vinculadas al mundo cripto y hasta Sur Finanzas está registrada.
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O sea, esta financiera, de Ariel Vallejos, que es el centro de una enorme investigación por lavado de dinero vinculado al fútbol y, por lo que se está empezando a descubrir, también a la política, podría haber vehiculizado el pago de salarios si se aprobaba tal cual estaba planteada.
Es curioso porque fue el propio Gobierno el que encabezó la alternativa de incluir a las billeteras en el proyecto. Tan así que reapareció Mauricio Macri en redes reclamando que no veía “modernización” en un proyecto que sostenía a los bancos como únicos pagadores. El proyecto busca ser sancionado esta semana en Diputados y el Gobierno no quiere que se abra la puerta a discusiones. Ritondo está pidiendo cambios. Nadie parece muy preocupado.
Javier Milei, Mauricio Macri
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Tras avanzar con la reforma laboral, el Gobierno ya planifica la reforma electoral

Con los triunfos legislativos de la última semana, el gobierno de Javier Milei, busca seguir la racha y acelerar el tratamiento de la ley de glaciares, el financiamiento universitario y una reforma electoral.
Por ello, el oficialismo quiere conseguir la aprobación de la nueva ley de glaciares en el Senado, antes de que terminen las sesiones extraordinarias y apura el envío de un proyecto de fortalecimiento universitario.
El Gobierno adelantó que no aceptará cambios en la reforma laboral: “La ley es esta”
Además, desde el bloque de La Libertad Avanza (LLA), adelantaron que con el inicio formal de las sesiones en marzo, planea enviar al Congreso un proyecto de reforma electoral, similar al que estaba incluido en la primigenia Ley Ómnibus, que finalmente debió dejarse de lado en las negociaciones políticas.
En Casa Rosada, ya negocian a contrarreloj, para que la reforma laboral sea aprobada en Diputados, tan rápido como pasó por el Senado. De hecho, adelantaron que no aceptarán modificaciones en el texto, para que el trámite sea exprés.
Baja de la edad de imputabilidad: Cúneo Libarona prometió reinserción para menores
Del mismo, modo el oficialismo en el Senado, encabezado por Patricia Bullrich, busca acelerar la aprobación del nuevo Régimen Penal Juvenil, tal y como llegó desde la Cámara baja, para evitar las discusiones con el peronismo.
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