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Si la IA difama a alguien, ¿quién es el responsable?

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Los representantes de ventas de Wolf River Electric, un contratista de energía solar de Minnesota, observaron un aumento inusual de contratos cancelados a finales del año pasado. Cuando pidieron explicaciones a los antiguos clientes, las respuestas los dejaron estupefactos.

Los clientes dijeron que se habían echado atrás después de enterarse, por búsquedas en Google, de que la empresa había llegado a un acuerdo con el fiscal general del estado por prácticas de venta engañosas. Pero la empresa nunca había sido demandada por el gobierno, y mucho menos había llegado a un acuerdo en un caso relacionado con tales reclamaciones.

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La confusión se convirtió en preocupación cuando los directivos de Wolf River lo comprobaron por sí mismos. Los resultados de búsqueda que Gemini, la tecnología de inteligencia artificial de Google, ofrecía en la parte superior de la página, incluían dichas falsedades. Y las menciones a un acuerdo judicial aparecían automáticamente al escribir “Wolf River Electric” en el cuadro de búsqueda.

Entre los ejecutivos de Wolf River Electric se encuentran, de izquierda a derecha, Luka Bozek, Vladimir Marchenko y Justin Nielsen (Foto: Tim Gruber para The New York Times)

Ante la acumulación de cancelaciones y el resultado infructuoso de sus intentos por utilizar las herramientas de Google para corregir los problemas, los directivos de Wolf River decidieron que no tenían más remedio que demandar al gigante tecnológico por difamación.

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“Invertimos mucho tiempo y energía en forjarnos una buena reputación”, dijo Justin Nielsen, quien fundó Wolf River con tres de sus mejores amigos en 2014 y contribuyó a que se convirtiera en el mayor contratista solar del estado. “Cuando los clientes ven una señal de alerta como esa, es casi imposible recuperarlos”.

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El suyo es uno de al menos seis casos de difamación presentados en Estados Unidos en los últimos dos años por contenidos producidos por herramientas de IA que generan texto e imágenes. Estos argumentan que la tecnología de vanguardia no solo creó y publicó información falsa y perjudicial sobre personas o grupos, sino que, en muchos casos, siguió difundiéndola incluso después de que las empresas que desarrollaron y se benefician de los modelos de IA fueran notificadas del problema.

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Entonces: ¿quién es reponsable?

A diferencia de otras demandas por difamación o calumnia, estos casos pretenden definir como difamatorio el contenido que no ha sido creado por seres humanos, un concepto novedoso que ha intrigado a algunos expertos jurídicos.

“No hay duda de que estos modelos pueden publicar afirmaciones perjudiciales”, dijo Eugene Volokh, destacado estudioso de la Primera Enmienda en la Universidad de California en Los Ángeles. En 2023, Volokh dedicó un número entero de su publicación, Journal of Free Speech Law, a la cuestión de la difamación por parte de la IA. “La pregunta”, dijo Volokh, “es quién es responsable de ello”.

Uno de los primeros casos de difamación por IA se presentó en Georgia en 2023. El demandante, Mark Walters, locutor de radio y defensor de la Segunda Enmienda, alegó que el chatbot ChatGPT había dañado su reputación cuando respondió a una consulta de un periodista sobre los derechos de las armas afirmando falsamente que Walters había sido acusado de malversación de fondos.

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Una tarea fundamental en muchos casos de difamación en Estados Unidos es demostrar la intención. Pero como es imposible saber qué ocurre dentro de los algoritmos que impulsan a los modelos de IA como ChatGPT, la demanda -y otras similares- intentaron culpar a la empresa que escribió el código, en este caso OpenAI.

Frankenstein no puede crear un monstruo que vaya por ahí asesinando gente y luego afirmar que no tuvo nada que ver con eso”, dijo John Monroe, abogado de Walters.

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El caso de Walters fue desestimado en mayo, mucho antes de llegar a juicio. Entre otras razones, el tribunal señaló que el periodista había admitido que no se fiaba de la afirmación de ChatGPT y comprobó rápidamente que no era cierta. Esa cuestión -si es probable que terceros se convenzan de que el contenido supuestamente difamatorio es cierto- es crucial en estos casos.

“Si la persona que lee una declaración impugnada no cree subjetivamente que sea cierta, entonces la afirmación no es difamatoria”, escribió la jueza Tracie Cason en su sentencia. OpenAI no respondió a la solicitud de comentarios.

¿La IA puede tener mala intención?

Hasta la fecha, ningún caso de difamación por IA en Estados Unidos parece haber llegado a un jurado, pero al menos uno, presentado en abril contra Meta por Robby Starbuck, un influente de derecha conocido por sus campañas contra los programas de diversidad, equidad e inclusión, ha llegado a un acuerdo.

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Starbuck alegó que, mientras navegaba por X, había encontrado una imagen que contenía información falsa sobre él, generada por Llama, uno de los chatbots de IA de Meta. El texto de la imagen afirmaba que Starbuck estuvo en el Capitolio de Estados Unidos durante los disturbios del 6 de enero de 2021, y que tenía vínculos con la teoría de la conspiración QAnon. Starbuck dijo que ese día estaba en su casa de Tennessee y que no tenía nada que ver con QAnon.

Meta llegó a un acuerdo en agosto sin responder formalmente a la demanda. Como parte del acuerdo, la empresa contrató a Starbuck como asesor para controlar la IA de Meta.

“Desde que empezamos a colaborar con Robby en estos temas importantes, Meta ha logrado avances significativos para mejorar la precisión de la IA de Meta y mitigar los prejuicios ideológicos y políticos”, dijo Meta en un comunicado en aquel momento. La empresa se negó a revelar otros términos del acuerdo o si Starbuck cobró por su labor de asesoramiento.

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El mes pasado, Starbuck también demandó a Google por su IA. En la demanda por difamación, en la que pedía 15 millones de dólares por daños y perjuicios, afirmaba que los modelos de lenguaje de gran tamaño de Google -la tecnología que ayuda a impulsar los chatbots-habían hecho declaraciones manifiestamente falsas sobre él. Esta vez, sin embargo, alegó que los errores eran el “resultado deliberado de la animadversión política incorporada a su algoritmo”.

Google aún no ha respondido formalmente a la demanda, pero Jose Castañeda, vocero de la empresa, dijo que la mayoría de las afirmaciones de Starbuck databan de 2023 y se abordaron en su momento. Y añadió: “Como todo el mundo sabe, si eres lo bastante creativo, puedes incitar a un chatbot a decir algo engañoso”.

Un daño traumático

Dave Fanning, un popular DJ y presentador de programas de entrevistas irlandés, no necesitó dar ninguna instrucción para descubrir lo que calificó de material difamatorio sobre él en internet. El contenido, que aparecía en el portal web MSN de Microsoft, era un artículo con su fotografía en la parte superior y el titular “Prominente locutor irlandés se enfrenta a juicio por presunta conducta sexual inapropiada”.

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Fanning, que no ha sido acusado de conducta sexual inapropiada, se enteró después de que varias personas se pusieron en contacto con él para preguntarle por las acusaciones. Finalmente, descubrió que un sitio de noticias con sede en India había utilizado un chatbot de inteligencia artificial para generar el artículo y había añadido su foto junto al texto. Luego Microsoft publicó el artículo, que fue visible brevemente para cualquier persona en Irlanda que iniciara sesión en MSN o utilizara el navegador Microsoft Edge.

A principios del año pasado, Fanning demandó a Microsoft y al medio de comunicación indio ante un tribunal irlandés, una de las pocas demandas por difamación de la IA que se han presentado fuera de Estados Unidos.

Microsoft declinó hacer comentarios sobre el caso pendiente, que Fanning dijo que quería llevar a juicio. “Lo que hizo Microsoft fue traumatizante, y el trauma se convirtió en ira”, dijo.

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(The New York Times ha demandado a Microsoft y OpenAI, alegando infracción de derechos de autor sobre contenido de noticias relacionadas con los sistemas de IA. Ambas compañías han negado las acusaciones de la demanda).

Nina Brown, profesora de comunicaciones de la Universidad de Siracusa y especialista en derecho de los medios de comunicación, afirmó que preveía que pocos de estos casos, si es que alguno, llegarían a juicio. Un veredicto que declarara que una empresa es responsable de los resultados de su modelo de IA, dijo, podría provocar una enorme avalancha de litigios por parte de otros que descubrieran falsedades sobre sí mismos.

“Sospecho que si hay una demanda por difamación por parte de la IA en la que el demandado sea vulnerable, desaparecerá: las empresas llegarán a un acuerdo”, dijo Brown. “No quieren correr el riesgo”.

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Perjuicios importantes

Ella, Volokh y otros expertos jurídicos dijeron que el caso de Wolf River parecía especialmente sólido, en parte porque la empresa ha podido documentar pérdidas específicas provocadas por la falsedad.

En su denuncia, citaba 388.000 dólares en contratos rescindidos. Vladimir Marchenko, director ejecutivo, dijo en una entrevista que la empresa también había perdido clientes nuevos.

“Hemos descubierto que algunos competidores mencionan las falsas afirmaciones del fiscal general en las consultas con posibles clientes para convencerlos de que no recurran a nosotros”, dijo. Señaló que también había descubierto publicaciones en Reddit que citaban los falsos resultados de Google. Uno calificaba a Wolf River de “posible empresa diabólica”.

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La empresa, en correspondencia con Google, dijo que había perdido casi 25 millones de dólares en ventas en 2024 y que solicitaba una indemnización total por daños y perjuicios de al menos 110 millones de dólares. La demanda está en suspenso mientras un juez federal decide si conserva el caso o lo devuelve al tribunal estatal, donde se presentó en marzo.

Un factor que podría jugar a favor de Wolf River es que probablemente no se le catalogue como una figura pública. Se trata de una distinción importante porque, en Estados Unidos, las figuras privadas tienen un umbral más bajo para demostrar que se ha producido difamación: solo tienen que demostrar que Google actuó con negligencia, y no con lo que se conoce como “indiferencia temeraria” hacia la verdad.

Castañeda, el portavoz de Google, reconoció en un comunicado que “con cualquier tecnología nueva, pueden producirse errores”, y señaló que “en cuanto nos enteramos del problema, actuamos rápidamente para solucionarlo”.

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Sin embargo, todavía el lunes, una búsqueda en Google de “queja sobre wolf river electric” arrojaba un resultado que decía que “la empresa también se enfrenta a una demanda del fiscal general de Minnesota relacionada con sus prácticas de venta” y sugería a los clientes que “presentaran una queja ante la oficina del fiscal general de Minnesota, puesto que ya están implicados con la empresa”.

Marchenko, quien emigró de niño a Minnesota desde Ucrania y jugó al hockey juvenil con Nielsen, dijo que le preocupaba que la empresa pudiera quebrar si los resultados de la IA no cambiaban.

“No tenemos un plan B”, dijo. “Empezamos esto desde cero. Tenemos nuestra reputación, y eso es todo”.

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Por Ken Bensinger cubre a los medios de comunicación y a la política para el Times.

The New York Times

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Renunció un histórico político de Francia: su nombre aparece 673 veces en los documentos del caso Epstein

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Un histórico político de Francia quedó en el centro de la polémica en Francia luego de que su nombre apareciera en los documentos sobre el caso Epstein. Se trata de Jack Lang, exministro de Cultura y de Educación, que tuvo que renunciar a la presidencia del Instituto del Mundo Árabe (IMA) en París. Si bien niega las acusaciones, se abrió una investigación judicial por sus supuestos vínculos con el financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein. Desde el Gobierno de Emmanuel Macron dijeron que la situación era «insostenible».

Lang, de 86 años, es una personalidad muy fuerte de la cultura de Francia y una de las personalidades de más alto perfil que aparecen en los documentos publicados por la justicia de Estados Unidos sobre Epstein.

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El reconocido financiero neoyorquino fue condenado en 2008 por solicitar prostitución a una menor de edad. Lo encontraron muerto en prisión en 2019, cuando iba a ser juzgado por explotación sexual de mujeres, incluidas menores.

El Gobierno de Francia aceptó la renuncia de Lang y celebró la dimisión. «Ha tomado la única decisión posible, la única decisión deseable en esta situación. La situación era, a mi juicio, insostenible«, afirmó la portavoz, Maud Bregeon, en la emisora France Info.

El Instituto del Mundo Árabe, una institución cultural que también tiene un papel diplomático, está bajo la tutela del Ministerio de Exteriores.

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Lang, que ocupaba la presidencia del IMA desde 2013, es una figura histórica del Partido Socialista francés, conocido por su labor como ministro de Cultura durante la presidencia de François Mitterrand en los años ochenta y noventa. Pero, desde la publicación de los documentos quedó bajo la mira, aunque él insiste en que es inocente de cualquier delito.


Su abogado, Laurent Merlet, declaró a la cadena BFM TV que su cliente estaba «muy triste» por dejar el IMA pero que «no permitirá que las calumnias ganen terreno».


El viernes, la Fiscalía francesa anunció la apertura de una investigación preliminar contra él y su hija, Caroline Lang, por «blanqueo de capitales procedentes de fraude fiscal agravado» debido a sus presuntos vínculos financieros con Epstein.

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Previo a la dimisión, Jack Lang se defendió públicamente: «Acusaciones infundadas»

Antes de darse a conocer su renuncia, Lang había declarado a la agencia AFP que las acusaciones en su contra eran «infundadas» y se mostró favorable a la investigación de la Justicia.

«Aportará mucha luz sobre las acusaciones que cuestionan mi probidad y mi honor», afirmó Lang, cuyo nombre aparece al menos 673 veces en los documentos que fueron publicados recientemente.

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El ahora exfuncionario negó cualquier irregularidad y asegura que solo recurrió a Epstein en su condición de filántropo.

El pasado lunes había sido su hija Caroline la que había renunciado a la presidencia de un sindicato de productores de cine, tras las revelaciones sobre una sociedad offshore que había fundado en 2016 junto con el propio Epstein.

Caroline Lang también estaba apuntada por la justicia ya que figuraba en el testamento de Epstein como beneficiaria de cinco millones de dólares, según el medio de investigación, Mediapart.

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Sin embargo, la mera mención de Lang dentro de los archivos no implica irregularidad alguna. Según el diario Le Monde y Mediapart ningún documento publicado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sugiere que Lang o su hija estuvieran implicados en los delitos sexuales en los que era investigado Epstein.

Jack Lang es muy recordado en Francia por impulsar la Fiesta de la Música («Fête de la Musique»), una gran celebración en la calle que persiste hasta hoy y que otros países copiaron.

También supervisó grandes proyectos de arquitectura moderna, como la construcción de la Pirámide del Louvre y la Ópera de la Bastilla.

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Tras la desclasificación de los documentos Epstein, la presión pública sobre Lang aumentó a lo largo de la semana pese a su insistencia en que «no había cometido ninguna falta y en que desconocía el comportamiento delictivo de Epstein».

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Super Bowl Sunday: Here are some of the political, social commercials you can expect during the big game

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

One of the most anticipated parts of Super Bowl Sunday is not necessarily the game, it’s the commercials throughout the big game.

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Hundreds-of-millions in advertising revenue will hit the airwaves Sunday night, but not everyone is trying to get you to buy something. Viewers can expect to see anti-hate ads, ads that focus on Christianity, and ads supporting political candidates that want viewers to buy in to their political views.

A 30-second spot during this year’s game costs around $8 to $10 million.

SUPER BOWL SUNDAY MENUS ARE CHANGING; PARTY HOSTS SERVE UP SURPRISES THIS YEAR

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U.S. President Donald Trumpholds up a football presented to Trump during a presentation ceremony for the Commander-in-Chief Trophy to the Navy Midshipmen football team in the East Room of the White House April 15, 2025 in Washington, DC. The Commander-in-Chief Trophy is awarded to the winner of the American college football series among the teams of the U.S. Military Academy (Army Black Knights), the U.S. Naval Academy (Navy Midshipmen), and the U.S. Air Force Academy (Air Force Falcons). (Photo by Win McNamee/Getty Images)

1. Pro-Trump group commercial touting Trump Accounts

A pro-Trump nonprofit, Invest America, bought time during the pre-game broadcast to promote the president’s new tax-free «Trump Accounts,» which were established in the GOP’s One Big Beautiful Bill Act as tax-free savings accounts for American children, many of which will be seeded with $1,000 from the federal government. Children will be able to use the funds from these accounts for things like education expenses, or down payments on a new home.

The ad will feature children talking about the importance of investing.

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«It’s gonna get a lot of attention. All your viewers, watch the Super Bowl right after the national anthem, we’re gonna have a big rollout,» Treasury Secretary Scott Bessent said last month on a local Midwest radio station. 

2. Another anti-hate ad from Robert Kraft

New England Patriots’ owner Robert Kraft’s nonprofit the Blue Square Alliance, which was formerly called the Foundation to Combat Antisemitism, will have another advertisement this year against antisemitism. His group has been buying ad spots at the Super Bowl since at least 2022 to promote anti-Jewish hate messages. Last year, the group’s ad featured appearances from celebrities like Snoop Dogg and Tom Brady. 

This year’s advertisement will focus on antisemitism among younger people, particularly those in schools. The ad encourages supporters to post an image of a blank blue square, resembling a sticky note, to illustrate their support against Jewish hate.

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3. Michigan gubernatorial candidate’s «anti-halftime» ad 

A Republican candidate running to be Michigan’s next governor, Perry Johnson, has been sponsoring ads running from several days before the game up until Sunday evening, according to the candidate’s campaign. The advertisement, which will only be seen in select Michigan TV markets, urges folks to turn the channel during the Bad Bunny halftime show and tune into the halftime show being produced by the late-Charlie Kirk’s Turning Point USA (TPUSA). Bad Bunny’s selection by the NFL has created a political stir, with critics calling him anti-American.  

ANTI-TRUMP PERFORMERS LITTER SUPER BOWL LX IN CALIFORNIA

«Join me in changing the channel during halftime to Turning Point’s ‘All American Halftime Show’ for some great American entertainment during America’s game,» Johnson’s ad encourages viewers.

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Advertisement for Bad Bunny's Super Bowl halftime performance

An advertisement for Super Bowl halftime performance by musical performer Bad Bunny. (Photo by Chris Graythen/Getty Images)

4.  Senate candidates’ campaign ads

Viewers in Maine and Texas will see advertising from the political campaigns of incumbent Sen. Susan Collins, R-Maine, and Democrat challenger to U.S. Sen. John Cornyn, R-Texas, James Talarico, who is a state senator in Texas. 

Collins’ campaign ad was purchased on her behalf by One Nation, a nonprofit tied to the Senate Leadership Fund, the top super PAC for Senate Republicans. They are coughing up about $5.5 million for a several-months-long ad buy planned to focus on the Maine viewing market.

Sen. Susan Collins of Maine

Sen. Susan Collins, R-Maine, departs the chamber at the Capitol in Washington, on July 24, 2025. (J. Scott Applewhite/AP Photo)

According to the local Portland Press, her 30-second ad features stock clips of firefighters while discussing Collins’ efforts to pass legislation banning «forever chemicals» linked to cancer. «Call Senator Collins and thank her for protecting Maine’s first responders,» a narrator concludes the advertisement, according to a version reportedly shared on YouTube.

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Talarico, who reportedly spent more than $100,000 from his campaign to air his ad, according to local reports, shared his advertisement on social media. Talarico focuses on slamming billionaires and ethics, particularly related to campaign finance and congressional stock trading.

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«Millionaires don’t just influence politicians, they own them. That’s why I don’t take corporate PAC money. That’s why I fought to cap campaign contributions,» Talarico says in his ad. «In the Senate I’ll ban billionaires from making unlimited, secret donations. I’ll stop members of Congress from trading stocks. And I’ll raise taxes on those at the top to fund tax cuts for the rest of us.»   

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5. He Gets Us ad  

The pro-Christian ad campaign that launched in 2022 with help from the family behind Hobby Lobby has been criticized over the years as its commercials have become a talking point following past Super Bowls. The campaign’s ads have typically focused on social conflicts and it plans to unveil yet another ad during this year’s game.

This year’s message touches on wealth, image, insecurity, digital addiction, fame and other pressures in life, rather than social conflicts, similar to ads they have done during past Super Bowls, according to pre-releases of the ad ahead of the game.

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La historia de los 60 estudiantes que en 1970 caminaron 760 kilómetros para presentar demandas al Gobierno ecuatoriano

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Fotografía grupal de los 60 estudiantes lojanos y sus acompañantes, tomada en Quito tras la exitosa entrega de peticiones (1970). (La Hora Loja)

El 3 de marzo de 1970, cuando aún no amanecía del todo en el sur del Ecuador, sesenta estudiantes secundarios salieron de Loja con un objetivo que parecía desmesurado para su edad: caminar hasta Quito para exigir al Estado lo que su provincia llevaba décadas esperando. Tenían entre 16 y 19 años, estudiaban en el Colegio Bernardo Valdivieso y estaban convencidos de que la única forma de ser escuchados era llegar, literalmente, hasta el poder. Así nació la caminata de 760 kilómetros que marcaría un antes y un después en la historia cívica de la ciudad.

En ese momento, Loja arrastraba un profundo rezago estructural. La ciudad sureña no contaba con un hospital moderno, la educación científica en su colegio emblemático era precaria por la falta de laboratorios adecuados y las vías de acceso seguían siendo, en muchos tramos, de tierra o en mal estado. La sensación de abandono estatal no era nueva, pero a fines de los años sesenta se había vuelto intolerable. Dos años antes, el incendio del antiguo Hospital San Juan de Dios había dejado a la provincia sin un centro de salud acorde a sus necesidades, y las promesas oficiales no se concretaban. Frente a ese escenario, la protesta no surgió desde partidos políticos ni sindicatos, sino desde un aula de colegio.

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La idea de la caminata se fue gestando entre docentes y estudiantes del Bernardo Valdivieso como una acción cívica, no violenta y disciplinada. No sería una marcha improvisada ni una toma simbólica, sino una posta atlética organizada por relevos, que permitiera cubrir largas distancias sin detener el avance. Durante meses, los jóvenes entrenaron antes del inicio de clases, a partir de las cuatro de la mañana, bajo la supervisión de sus profesores. La preparación física era tan importante como la convicción política: sabían que cualquier falla podía deslegitimar su reclamo.

El día de la partida, Loja se volcó a despedirlos. Familias enteras, autoridades locales y vecinos se reunieron para ver salir a los estudiantes con un testigo simbólico que representaba la voz de la provincia. Ese objeto, que se iría pasando de mano en mano a lo largo del trayecto, formando postas, condensaba una idea sencilla pero potente: la demanda no pertenecía a un individuo, sino a toda una comunidad unida en los relevos. Desde ese instante, la caminata dejó de ser solo de los sesenta estudiantes y se convirtió en una causa colectiva.

El presidente José María Velasco
El presidente José María Velasco Ibarra cuando recibió a la delegación de estudiantes en el Palacio presidencial en Quito. (La Hora Loja)

El recorrido se extendió durante nueve días y atravesó, de sur a norte, pueblos, comunas, comunidades y ciudades de la Sierra ecuatoriana. Cada kilómetro era cubierto por uno de los jóvenes, mientras el resto avanzaba en buses de apoyo para relevarse. A su paso, la posta despertó una reacción inesperada: escuelas en el camino formaban filas para salir a vitorearlos, ciudadanos salían a las carreteras para alentarlos y estudiantes de otros colegios se sumaban por tramos, corriendo junto a ellos. Lo que empezó como una protesta local fue adquiriendo un carácter nacional, evidenciando que el reclamo de Loja dialogaba con una experiencia compartida por otras regiones postergadas.

No todo fue épica. Hubo lesiones, agotamiento extremo y momentos de duda. Algunos estudiantes tuvieron que abandonar temporalmente la carrera por problemas físicos, pero el grupo siguió avanzando. La caminata se sostuvo por una mezcla de disciplina y orgullo: abandonar significaba fallarle no solo al grupo, sino a la ciudad que los había enviado. Cada noche, al llegar a un nuevo punto de descanso, el cansancio se mezclaba con la certeza de que estaban haciendo algo que no tenía precedentes.

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El 12 de marzo de 1970, la posta ingresó a Quito entre aplausos. En el centro histórico, decenas de personas se acercaron para ver a los jóvenes que habían recorrido el país a pie. La caminata culminó en el Palacio de Carondelet, donde los estudiantes fueron recibidos por el presidente José María Velasco Ibarra. En el Salón Amarillo, uno de los estudiantes tomó la palabra y entregó el pliego de demandas. No hubo gritos ni consignas militantes. El tono fue respetuoso, pero firme: Loja pedía un hospital, educación científica y caminos para salir del aislamiento.

Algunos de los estudiantes que
Algunos de los estudiantes que participaron en la Posta de la Lojanidad en la develación del mural en honor a la hazaña. (Municipio de Loja)

El gesto sorprendió al poder político. Velasco Ibarra, conocido por su retórica grandilocuente, escuchó el planteamiento y dispuso que sus ministros atendieran las peticiones. Más allá del discurso, lo relevante fue que el reclamo quedó formalmente instalado en la agenda estatal. Los estudiantes regresaron a Loja sin garantías inmediatas, pero con la certeza de haber forzado una respuesta que no había llegado por otras vías.

Los resultados no fueron instantáneos, pero sí verificables con el paso del tiempo. Años después se concretó la construcción del hospital Isidro Ayora, hoy eje de la salud pública en el sur del país. Se completaron los laboratorios del colegio, mejorando la formación científica de generaciones posteriores, y avanzaron obras viales largamente postergadas. Ninguna de estas transformaciones puede explicarse únicamente por la caminata, pero para la memoria local, la posta fue el punto de quiebre que obligó al Estado a mirar hacia el sur.

Jorge Hidalgo Torres, ex estudiante
Jorge Hidalgo Torres, ex estudiante del colegio Bernardo Valdivieso, Junto a Diana Guayanay, alcaldesa de Loja durante el acto de inauguración del mural en honor a la Posta de la Lojanidad. (Municipio de Loja)

Más de medio siglo después, la caminata de 1970 sigue siendo recordada como un acto excepcional de participación juvenil. En una época en la que la política juvenil suele asociarse a redes sociales, la historia de estos estudiantes plantea otra pregunta: qué ocurre cuando la juventud decide organizarse, sostener una demanda en el tiempo, movilizarse con firmeza cívica y asumir costos reales para ser escuchada.

A 56 años de la hazaña, el Municipio de Loja instaló en el hospital Isidro Ayora, un mural que recuerda a los jóvenes organizados que corrieron hasta Quito. La remembranza aparece como una lección política. Aquella posta de la lojanidad, demostró que la edad no limita la capacidad de incidir y que incluso desde una ciudad históricamente relegada es posible modificar la agenda nacional. Aquellos sesenta estudiantes no caminaron solo para llegar a la capital; caminaron para romper el silencio que rodeaba a su provincia. Y lo lograron.

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corresponsal:Desde Quito

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