ECONOMIA
Las 4 «canillas» de dólares que tiene Caputo para captar fondos y evitar una devaluación

Diciembre llegará con novedades. Desde la política y también desde la política económica. El Gobierno convocará a las sesiones extraordinarias del Congreso, que le abrirán las puertas a las discusiones sobre las reformas estructurales: el capítulo laboral y el referido a las normas impositivas.
Se sabe, Javier Milei quiere pasar cuanto antes las leyes consideradas claves, tanto por la Casa Rosada como por el mercado, como señal para mejorar la competitividad de la economía.
Precio del dólar: ¿se viene una mini devaluación?
Las discusiones serán frontales, pero el Gobierno considera que las últimas elecciones le dieron el plafond para una aprobación durante el verano.
Desde la economía también habrá noticias.
Luis Caputo guarda en secreto las eventuales modificaciones a las bandas cambiarias. A pesar de que el ministro dijo la última semana que el actual tipo de cambio luces más competitivo que el que tuvo Mauricio Macri al comienzo de su gestión, cuando liberó el cepo y acordó con los «holdouts», también les adelantó a un grupo de banqueros de Wall Street que llevaría la actualización de las bandas del 1,0% al 1,5% mensual.
Todavía se desconoce el timing con el que Caputo haría estas modificaciones.
En el mercado, además de esta cuestión, siguen con atención la estrategia oficial para conseguir los dólares que le permitirían a Caputo sostener el actual esquema cambiario, con un techo de la banda cercano a los 1.500 pesos.
Bandas cambiarias: el plan de Luis Caputo, bajo presión
La última semana se caracterizó por el desfile de figuras del mundillo económico que le reclamaron al Gobierno la compra de dólares para las reservas del BCRA.
Desde Domingo Cavallo y Joaquín Cottani a Julie Josack, portavoz del FMI, hasta Juan Carlos de Pablo —amigo personal de Javier Milei—, le reclamaron a Caputo que pronto comience a comprar dólares para el Banco Central.
Ninguno quiere que —como ya sucedió este año— en algún momento el mercado se dé vuelta y la corriente dolarizadora se potencie.
Desde el equipo económico no les salen a responder a esos referentes del mercado. A lo sumo, el ministro de Economía rechazó la idea de ir hacia una flotación del tipo de cambio.
«En la mayoría de los países el dólar no flota libremente, no nos agrandemos», reflexionó Caputo ante empresarios, antes del fin de semana, para desterrar la idea de que el Gobierno se encamina hacia una libre flotación del tipo de cambio.
No habrá nada de eso. Hay un convencimiento de Milei-Caputo de que lo mejor es confirmar el funcionamiento de las bandas cambiarias. Resta saber si se modifica el ritmo de devaluación mensual.
La cuestión, en todo caso, refiere a cómo se las arreglará el ministro para financiar un tipo de cambio real que amenaza con quedar, otra vez, desnaturalizado. Al menos hasta que el ritmo de la inflación se reduzca por debajo del nivel de depreciación mensual.
Las 4 opciones del Gobierno para evitar nuevo salto del dólar
Caputo imagina al menos cuatro fuentes de dólares para financiar la estabilidad cambiaria:
Ingreso de capitales por la cuenta financiera
Algo de esto ya se está percibiendo, con el boom bursátil que se está dando desde que La Libertad Avanza ganó las elecciones del 26-O.
La cara B de esta corriente tiene que ver con la reducción en la dolarización de portafolio de los inversores.
Después de un septiembre y octubre muy calientes en materia cambiaria, con un proceso de dolarización récord, la primera quincena de noviembre está cerrando con una dinámica que ha dado un giro de 180 grados.
De acuerdo a las estimaciones de bancos líderes privados, en esta primera quincena, la compra de dólares por el home banking acumuló entre u$s600 y u$s750 millones en el total del sistema financiero.
Se trata de una caída sensible respecto de los meses anteriores. Tanto septiembre como octubre, el nivel de dolarización fue muy superior: de más de u$s6.000 millones durante septiembre y de unos u$s4.000 millones en octubre, aunque sobre este mes no hay cifras oficiales.
Para todo este noviembre, las estimaciones de los banqueros coinciden en que se vendieron entre u$s1.000 y u$s1.200 millones. Un monto muy inferior a los de los meses precedentes.
Los dólares del colchón
El Gobierno vuelve a la carga con el proyecto de «inocencia fiscal» que busca atraer a la economía formal los dólares que los argentinos tienen «bajo el colchón». Tiene la intención de que se convierta en ley antes de fin de año.
El proyecto modifica el monto considerado como delito en el Régimen Penal Tributario y lo eleva de $1,5 millones a $100 millones. La «evasión agravada», en tanto, pasará de $15 a $1.000 millones. Las penas (que van de los 2 a los 9 años de prisión) se mantienen.
ON de empresas
«El resultado electoral del 26O activó un boom de emisión de bonos corporativos en el exterior, tras algunos meses de un mercado virtualmente cerrado para el crédito argentino. Aún no pasó ni la mitad de noviembre y ya es el mes de más emisiones en New York de toda la era Milei (sin contar los cier res de Edenor y TGS; contemplando solo Tecpetrol , YPF, Pampa y Pluspetrol ). Si bien las empresas no están obligadas a liquidar todo lo emitido , las nuevas colocaciones deberían ofrecer algo de oferta de dólares en el spot en el corto plazo», destacó en su último informe la consultora 1816.
RIGI – inversión directa
El ministro Caputo informó que el Comité Evaluador aprobó el noveno proyecto. En el oficialismo creen que habrá un ingreso de divisas muy potentes en los próximos meses.
¿Alcanzarán estas cuatro canillas de dólares para sostener el actual esquema cambiario? Esa es —a esta altura— la pregunta del millón.
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ECONOMIA
Cómo hace el Gobierno para regular la cantidad de pesos en la economía para intentar frenar el dólar y la inflación

El esquema monetario vigente en la Argentina desde comienzos de año se apoya en la coordinación entre el Banco Central (BCRA) y el Tesoro Nacional para mantener a raya la base monetaria. Según datos oficiales, la base monetaria se contrajo en 2 billones de pesos en lo que va del año con datos hasta al 13 de febrero, en el marco de un proceso dinámico donde las licitaciones de deuda del Tesoro y las compras de divisas del BCRA alternan episodios de absorción y expansión de pesos. Detrás de este esquema están, entre otras variables, la baja del dólar y un esquema de tasas que no termina de ser cómodo para empujar la actividad económica.
El mecanismo opera de la siguiente manera: el Tesoro realiza periódicamente licitaciones de deuda en pesos por montos superiores a los vencimientos, absorbiendo pesos del mercado y generando un sesgo contractivo sobre la oferta monetaria. El día de la integración de la licitación, el sistema financiero experimenta una marcada caída de liquidez y las tasas de interés suelen alcanzar máximos transitorios. En las jornadas posteriores, el BCRA inyecta pesos al sistema mediante la compra de dólares en el mercado cambiario (cada compra de divisas del Central es creación de dinero “nuevo” y cada venta lo contrario), lo que contribuye a revertir la contracción y a recomponer la liquidez, hasta que se repite el ciclo con una nueva licitación.
El 13 de febrero, último dato oficial, fue precisamente la fecha de liquidación de la última licitación de deuda en pesos del Tesoro: ese día salieron de circulación $1,5 billón que lentamente pasarán a inyectarse de nuevo -al menos parcialmente- mediante compras de divisas del BCRA.
El IERAL explicó la lógica del esquema: “el Tesoro Nacional juega el rol protagónico a la hora de definir la tasa y las condiciones de liquidez del mercado, mientras que el BCRA aparece más concentrado en la acumulación de reservas y en oficiar de auxiliar financiero. Sobre todo, cuando se trata de conseguir los fondos necesarios para hacer frente a los vencimientos, sentido en el cual las compras de divisas del BCRA también están jugando un rol fundamental”.
La dinámica quincenal de las licitaciones de deuda del Tesoro genera una secuencia de absorción y remonetización que impacta directamente sobre la evolución de las tasas de interés. Al integrarse las licitaciones, el mercado suele “secarse” de pesos y los costos de financiamiento suben, incentivando el carry trade y el desarme de posiciones en dólares para aprovechar los rendimientos en moneda local. A medida que el BCRA reinyecta pesos comprando dólares, las tasas tienden a bajar hasta la próxima licitación. Este ciclo se repitió a lo largo de enero y febrero, y marcó el pulso de la plaza financiera.
En lo que va del año, el BCRA ya compró más de USD 2.090 millones para sus reservas (aunque el Tesoro usó una cifra aún mayor para el pago de deuda), según datos de la autoridad monetaria.
La interacción entre Tesoro y BCRA resultó en variaciones diarias de la base monetaria de alto impacto. El Informe Monetario Diario del BCRA detalló que, entre el 2 de enero y el 13 de febrero, la base monetaria acumuló una contracción neta de 2 billones de pesos. En ese período, las compras netas de divisas generaron expansiones relevantes, pero las absorciones a través de operaciones del Tesoro, principalmente mediante licitaciones de deuda, determinaron el saldo negativo en la base. El informe consignó que la variación diaria de la base alternó jornadas de expansión y contracción, en línea con los movimientos de pesos entre el Tesoro, el BCRA y el mercado.
El informe semanal de Quantum Finanzas, dirigido por Daniel Marx, analizó el contexto de estos movimientos. Según Quantum, “la compra de divisas por parte del BCRA y la esterilización de fondos excedentes del Tesoro -por emisión de deuda por encima de los vencimientos- son algunos de los elementos que definen el sesgo contractivo de la política monetaria”. Este esquema respondió, en parte, a la necesidad de absorber la expansión estacional de fin de año y a la prioridad de sostener la desinflación en un escenario de tasas de inflación elevadas.
Daniel Marx y su equipo puntualizaron que “entre el 31/12/2025 y el 10/2/2026 la base monetaria se contrajo ARS 779 mil millones, un movimiento esperable considerando la estacionalidad en la demanda de dinero, que requiere una expansión de la oferta a fin de cada año para evitar alteraciones en la tasa de interés”. Quantum advirtió que los picos de tasas observados en enero y febrero reflejaron la competencia por la liquidez entre el Tesoro y el BCRA, con un impacto directo en el costo del dinero.
Un informe de Outlier describió la dinámica de las últimas operaciones del Tesoro: “El Tesoro absorbió pesos hacia el cierre de enero y en el arranque de febrero de 2026. A fines de enero salió primero a pagar premio sobre tasas de títulos en pesos que habían comenzado a bajar nuevamente, obteniendo un excedente sobre los vencimientos que se terminó utilizando para comprarle al BCRA las divisas necesarias para el pago de intereses al FMI de principios de febrero. Posteriormente, en la última licitación (esta semana; se integra hoy), decidió nuevamente tomar por encima de los vencimientos, recomponer sus tenencias de pesos y convalidar las tasas del secundario”.
El ciclo de absorción y expansión monetaria también incidió en la evolución de las tasas de interés del sistema financiero. La volatilidad reciente del costo del dinero respondió al forcejeo entre el Tesoro y el BCRA por la liquidez. Los picos transitorios de tasa funcionaron como un imán para el carry trade, incentivando el desarme de posiciones en dólares para aprovechar los rendimientos en pesos. Las tasas a un día, tras los movimientos de absorción, subieron a niveles de 27,4% TNA en la rueda simultánea (SIMU) durante febrero, frente a 20% de diciembre, mientras que la TAMAR alcanzó 31,7% TNA, superando el 27,5% del último mes de 2025. Las tasas activas, como las de Adelantos, también subieron en más de 500 puntos básicos en ese período.
El impacto de estas oscilaciones no se limitó al mercado financiero. El financiamiento al sector privado y el consumo se mantuvieron en niveles bajos, con los adelantos en cuenta corriente promediando 44,1% TNA en enero y 40,2% al 13 de febrero, en un escenario en el que la actividad económica se mantuvo estancada respecto de abril del año anterior. El crédito al consumo acumuló seis meses sin crecimiento, reflejando el efecto de las tasas elevadas y la dinámica de absorción y expansión de pesos.
El análisis del IERAL aportó otra mirada sobre la reacción de la demanda de dinero ante la política monetaria aplicada. “Lo que vimos en enero y en el arranque de febrero fue una contracción real de la masa de pesos transaccionales. Pero la demanda especulativa de pesos, de la cual el stock de depósitos a plazo fijo privados nos puede servir de proxy, se recuperó fuerte durante dicho mes, al punto de que la caída del M2 fue bastante menor que la del M1. De hecho, las licitaciones del Tesoro y el desempeño del valor de los títulos en pesos nos dicen que la demanda especulativa de pesos en el sentido más amplio posible —esto es, la demanda por activos denominados en pesos que devengan rendimientos en dicha moneda— también se incrementó de forma perceptible”.
La coordinación entre el Tesoro y el BCRA marcó el pulso de la política monetaria durante el primer tramo de 2026. El Tesoro utilizó los pesos obtenidos en las licitaciones para cancelar vencimientos y absorber excedentes, mientras el BCRA operó en el mercado de cambios para comprar reservas y reinyectar liquidez según la evolución de la demanda de dinero. Este proceso, caracterizado por la alternancia de episodios de absorción y expansión, determinó el saldo neto contractivo de la base monetaria, pero también la volatilidad de las tasas y las condiciones del crédito.
Un informe de Outlier sintetizó la lógica de este esquema: “El arranque de 2026 marca algunas cuestiones que, si bien no están escritas en piedra porque este es un esquema bastante dinámico, creemos que ponen en evidencia cuál es el orden de prioridades con el que la Administración Milei encara este inicio de 2026. En ese sentido, hay algo que no es nuevo, pero que se reforzó y reinstaló en este arranque de año: el Tesoro Nacional juega el rol protagónico a la hora de definir la tasa y las condiciones de liquidez del mercado, mientras que el BCRA aparece más concentrado en la acumulación de reservas y en oficiar de auxiliar financiero”.
El saldo actualizado de la base monetaria, de acuerdo con el Informe Monetario Diario del BCRA al 13 de febrero, reflejó el predominio de la absorción por parte del Tesoro sobre la expansión generada por la compra de divisas del BCRA. El proceso, de todas formas, se mantiene sujeto a la dinámica diaria de las operaciones de ambos organismos y a la evolución de la demanda de dinero, en un contexto de inflación elevada y tasas en niveles históricamente altos.
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ECONOMIA
Dólar estable y tasas en pesos: cuál es la opción que elige el mercado y cuánto se puede estirar la calma cambiaria

Argentina experimenta un panorama de calma cambiaria debido a un aumento del flujo de dólares y pocos pesos en circulación. El carry trade crece de la mano de inversores atraídos por los rendimientos en moneda local, mientras los analistas prevén que la paz del tipo de cambio podría mantenerse en el corto plazo, sostenida por la colocación de deuda corporativa y subsoberana (provincias) y la liquidación de divisas del sector agroexportador.
El canrry trade consiste en tomar deuda en una moneda con bajas tasas de interés y colocar ese capital en activos que ofrezcan mayores rendimientos en otra divisa. En Argentina, el esquema suele usarse para vender dólares e invertir en instrumentos en pesos, beneficiándose de las tasas de interés elevadas que ofrece el mercado local. Factores como la estabilidad o caída del dólar y la falta de pesos hacen atractiva esta maniobra.
La estabilidad cambiaria responde a un buen flujo de divisas, especialmente por exportaciones, lo que refuerza la oferta de dólares en el mercado.
La estabilidad cambiaria responde a un buen flujo de divisas, especialmente por exportaciones, lo que refuerza la oferta de dólares en el mercado
Al mismo tiempo, la política monetaria del Banco Central de la República Argentina (BCRA) refuerza la escasez de pesos. El organismo compra divisas a fin de acumular reservas -sumó compras por más de USD 2.300 millones en el año– y para ello emite pesos que no esteriliza, aunque parte de esa liquidez se retira rápidamente.
Esto ocurre porque el Tesoro, a través de licitaciones de deuda en moneda nacional, capta esos pesos y los saca de circulación, evitando un exceso de dinero en la economía.
Esta combinación propicia que los inversores elijan vender dólares para aprovechar las tasas de interés en pesos, con el riesgo de devaluación disminuido por la estabilidad cambiaria y el valor de los activos locales sostenido por la falta de circulación de moneda nacional. El carry trade así se consolida como la estrategia predilecta en este ambiente.
La mayor afluencia de dólares respecto de su demanda ratifica la calma cambiaria, estimulando la inversión en bonos del Tesoro de corto plazo, tanto a tasa fija como atados a la inflación. Estos instrumentos usualmente ofrecen retornos superiores a la inflación prevista y resultan tentadores también medidos en dólares.
Hay una oferta de dólares “por encima de lo habitual” que se explica, principalmente, “por colocaciones corporativas y de provincias y el impulso que tomaron los préstamos en moneda extranjera (LCG)
Como consecuencia, disminuye la compra de divisas por parte de actores privados y, en algunos casos, se observa un proceso de desdolarización de carteras, revirtiendo la dinámica que tuvo su pico en los meses previos a las elecciones legislativas de octubre de 2026.
Desde la consultora LCG consideraron que hay una oferta de dólares “por encima de lo habitual” que se explica, principalmente, “por colocaciones corporativas y de provincias y el impulso que tomaron los préstamos en moneda extranjera, todos con obligación de ser liquidados en el Mercado Libre de Cambios (MLC)”.
“El carry cubierto que promueve el Gobierno, convalidando tasas en pesos por encima de la inflación esperada en un contexto de menores expectativas de depreciación, luce como el nuevo puente hasta que ingresen los dólares de la cosecha en el segundo trimestre“, plantearon los especialistas de la consultora.
El análisis de los especialistas de la consultora Cohen Aliados subraya que el mercado local muestra una dinámica más ordenada y un tipo de cambio controlado, respaldado por una oferta de divisas suficiente para responder a la demanda, lo que genera un entorno favorable para el carry trade en el corto plazo.
El mercado local muestra una dinámica más ordenada y un tipo de cambio controlado, respaldado por una oferta de divisas suficiente para responder a la demanda (Cohen Aliados)
Los economistas de Invecq destacan que la coyuntura combina una demanda sostenida de instrumentos en pesos, una oferta elevada de dólares y un contexto internacional favorable para las monedas regionales, elementos que contribuyen a mantener el atractivo del carry trade y la apreciación del tipo de cambio.
Gonzalo Carrera, economista de la consultora Equilibra, manifestó a Infobae que la contracción de las importaciones también juega a favor de la calma cambiaria, ya que reduce la salida de divisas: “Vemos que en los últimos meses, la demanda de importaciones de bienes de consumo está más deprimida. Entonces, eso permite que el Gobierno logre, través del Banco Central, comprar divisas. Pasó de USD 55 millones por mes en enero a la zona de USD 91 millones en febrero. Está logrando acumular divisas y eso generó un ciclo virtuoso de mayor confianza también”.
“No es un carry 100% seguro, porque uno ve que el tipo de cambio se aleja cada vez más del techo de la banda: está un 13% por debajo. No es como el que había cuando había un crawling peg en 2024. Pero sí es como que se reactivó un poco ese mecanismo de adelantamiento de exportaciones a través de prefinanciaciones y de postergar decisiones de importación, que sumado a una demanda más deprimida en el mercado local de bienes», puntualizó Carrera.
GMA Capital observa que el avance de la acumulación de reservas, sumado a la constante absorción de pesos y a la calma en el mercado cambiario, está modificando la dinámica financiera de corto plazo. Sin embargo, su último informe destacó que la sostenibilidad del esquema “no deja de estar condicionada también por la administración de las condiciones en la plaza en pesos” y la trayectoria inflacionaria.
No es un carry 100% seguro, porque uno ve que el tipo de cambio se aleja cada vez más del techo de la banda: está un 13% por debajo (Carrera)
“La aceleración en la inflación abre la puerta a dos eventuales riesgos adicionales para el esquema macro. Por un lado, el tipo de cambio nominal aumentó apenas un 0,1% en enero, configurando una nueva apreciación del tipo de cambio real, que ya se ubica en niveles similares a los de inicios de julio del año pasado. De persistir esta dinámica, la fortaleza del peso podría comenzar a tensionar la competitividad comercial externa, presionando sobre la demanda de divisas y dificultando el proceso de acumulación de reservas del Central”, plantearon los analistas de GMA Capital.
“Además, si bien el carry continúa ofreciendo retornos positivos en dólares con el tipo de cambio estable, una inflación que no termina de converger reduce la tasa real en pesos (-3% Tasa Nominal Anual con plazos fijos y -10% TNA con cauciones) y exige sostener un diferencial atractivo para que la demanda de moneda local no se debilite».
Consultado sobre cuánto se puede extender la quietud del dólar, Gonzalo Carrera remarcó que “por ahora estamos en un sendero de confianza, donde el mercado no espera grandes turbulencias”, pese a que el dólar futuro a marzo exhibe que “el tipo de cambio estaría más cercano a los $1.450 que a los 1.400 pesos″.
“A medida que nos acerquemos a la liquidación de divisas de la cosecha gruesa, y más a finales de abril o principio de mayo, habrá que seguir de cerca en qué medida se sigue dando este sendero virtuoso, el que permita al agro liquidar o si hay incentivos para que exista algún tipo de suba más acelerada del tipo de cambio”, añadió Carrera.
Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital Group, consideró que el tipo de cambio todavía tiene margen para seguir descendiendo en las próximas semanas. “La oferta actual no solo proviene del sector exportador, sino también de colocaciones corporativas que siguen volcándose al mercado, lo que amplía la fuente de divisas y reduce presión puntual sobre la brecha”, concluyó.
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ECONOMIA
Para que entren más capitales, un artículo de la reforma laboral beneficia a los extranjeros que obtienen ciudadanía por “inversiones relevantes”

El debate por la reforma laboral que se discute en el Congreso incluyó un artículo en la Ley de Impuesto a las Ganancias que establece un régimen especial para extranjeros que obtienen la ciudadanía argentina por inversiones relevantes en el país.
Esta modificación, parte del nuevo paquete legislativo, determina que estas personas no serán consideradas residentes fiscales únicamente por su naturalización, lo que genera interrogantes entre tributaristas que sospechan que la medida podría estar dirigida a beneficiarios concretos.
La semana pasada, la Cámara de Diputados abordó el proyecto de reforma laboral y el diputado de Unión por la Patria, Guillermo Michel, expuso el esquema normativo propuesto para quienes acceden a la ciudadanía a través de inversiones. De acuerdo con el artículo 194, la Ley de Impuesto a las Ganancias incorpora un agregado en el artículo 116: se aclara que las personas humanas extranjeras que obtienen la ciudadanía argentina por naturalización, gracias a inversiones relevantes, no serán consideradas residentes fiscales solo por ese motivo.
La norma precisa que, a efectos exclusivos del inciso b) del artículo 116, los extranjeros que adquieren la ciudadanía mediante inversiones continuarán siendo considerados de nacionalidad extranjera, salvo que ya fueran residentes permanentes al momento de obtener la ciudadanía. Así, se introduce una excepción en el tratamiento fiscal que, hasta ahora, equiparaba el estatus de los naturalizados con el de los ciudadanos nativos.
Noelia Girardi, gerente de Lisicki, Litvin & Abelovich, aportó una visión técnica. En diálogo con Infobae, Girardi explicó: “La norma establece que esa naturalización no implica, por sí sola, que la persona pase a ser considerada residente fiscal en Argentina”. Según la especialista, “tener ciudadanía argentina no significa automáticamente tener que tributar como residente. La residencia fiscal sigue dependiendo de otros criterios, como la permanencia en el país por más de 12 meses, y no del simple hecho de haberse naturalizado”.

El concepto de residencia fiscal resulta central para determinar la extensión de las obligaciones tributarias. En Argentina, los residentes fiscales tributan bajo el criterio de renta mundial, es decir, deben declarar y pagar impuestos por las ganancias obtenidas tanto en el país como en el exterior; los no residentes solo tributan por rentas de fuente argentina. Girardi advirtió: “Si la obtención de la ciudadanía implicara automáticamente adquirir residencia fiscal, un inversor podría quedar obligado a tributar por la totalidad de sus ingresos globales”.
La modificación, según la gerente de Lisicki, Litvin & Abelovich, “aporta previsibilidad y evita que la naturalización por inversión genere, en forma automática, una carga fiscal más amplia. De este modo, se fomenta y promueve la inversión extranjera, dado que quienes no configuren residencia fiscal seguirán tributando únicamente por lo que generen en Argentina”. Para la especialista, “este tipo de normativas contribuye a mejorar la competitividad dando claridad y certeza ante futuras inversiones”.
El texto del proyecto establece en su primer párrafo que “las personas humanas extranjeras que hubieran obtenido la ciudadanía argentina por naturalización en virtud de haber realizado inversiones relevantes en el país, en los términos del inciso 2 del artículo 2° de la Ley de Ciudadanía N° 346 y sus modificaciones, no serán consideradas residentes fiscales en los términos del inciso a) del presente artículo por el solo hecho de dicha naturalización”.
En el segundo párrafo aclara que, para la aplicación del inciso b), esas personas serán consideradas de nacionalidad extranjera. Solo recibirán la condición de residente fiscal quienes ya fueran residentes permanentes al momento de obtener la ciudadanía por inversión.
Martín Caranta, socio del departamento de impuestos del mismo estudio de Girardi, manifestó ciertas reservas: “Es raro. Sinceramente, no termino de entender qué fin tiene esa modificación. Lo que hace es demorar que tributen en Argentina como sujetos residentes. Es decir, por las ganancias del país y del exterior. Van a ser residentes fiscales cuando cumplan los 12 meses en el país”.
El debate se amplía con el aporte de Sebastián Domínguez, CEO de SDC Asesores Tributarios. El especialista detalló que, hasta ahora, si la persona es residente fiscal, tributa Ganancias por rentas en el país y en el exterior, mientras que los no residentes solo tributan por rentas de fuente argentina. Así, una persona de nacionalidad argentina naturalizada pasa a ser residente fiscal por obtener la ciudadanía. Pero con el cambio propuesto, podría perder la condición de residente fiscal si permanece doce meses en el exterior.
Domínguez describió el nuevo régimen: “Por el solo hecho de pasar a ser ciudadano argentino por naturalización, por haber realizado una inversión relevante, deja de estar en el inciso a) del artículo 116, deja de considerarse como si fuera un nacional argentino. Estas personas que se naturalizaron por inversión relevante, encuadran en el inciso b) y van a ser residentes fiscales si estuvieron 12 meses en el país. No es que estén exentos del impuesto a las Ganancias; ese extranjero que obtiene la ciudadanía argentina por naturalización o inversión relevante, lo que puede pasar es que no sea considerado residente y solo tributaría por la fuente de renta argentina y no las que tiene en el exterior”.

El CEO de SDC Asesores Tributarios ilustró el impacto del cambio con un ejemplo: “Podrías tener un argentino que tiene vivienda permanente en el país. Está del 1° de enero al 15 de agosto viviendo acá, y se va del 16 de agosto a fin de año a Estados Unidos, donde tiene otra propiedad. Esa persona, a los fines del impuesto a las Ganancias, es residente fiscal argentino. En cambio, supón un estadounidense que viene a la Argentina, obtiene la ciudadanía por naturalización. Hoy, es igual que si fuera un argentino nativo, sería residente fiscal argentino”.
Con la nueva normativa, esa persona sería considerada como extranjera a efectos fiscales. Si está en Argentina del 1º de enero al 15 de agosto y luego pasa el resto del año en Estados Unidos, no se lo consideraría residente fiscal argentino. Domínguez concluyó: “No hay duda de que ahí hay un tratamiento disímil, pero el objetivo de esto es fomentar las inversiones”.
De acuerdo con Domínguez, el nuevo marco legal apunta a incentivar que personas humanas extranjeras realicen inversiones relevantes para obtener la ciudadanía argentina por naturalización, sin que ello implique automáticamente tributar por sus rentas globales. Así, estos inversores solo pagarían impuesto a las Ganancias por las rentas generadas en Argentina, siempre que no permanezcan 12 meses en el país.
La reforma laboral y su vínculo con el régimen fiscal para inversores extranjeros provoca posiciones encontradas en el sector tributario, entre quienes valoran la previsibilidad y la promoción de inversiones, y quienes observan interrogantes sobre el alcance y la equidad del nuevo esquema.
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