ECONOMIA
Sin los dólares del campo, el boom de endeudamiento corporativo y provincial sostiene la estabilidad cambiaria

Tras la fuerte reducción del riesgo país que se produjo desde el triunfo del gobierno de Javier Milei en las elecciones legislativas, las empresas y las provincias argentinas colocaron deuda por más de USD 6.000 millones en los mercados internacionales, lo que exhibe una mejora en el clima financiero y un apetito por los activos argentinos que redundó el anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo, del regreso al endeudamiento en dólares. La ola de colocaciones corporativas y subsoberanas permitió suplir la escasa liquidación de dólares del campo y contribuyó a sostener la pax cambiaria de las últimas jornadas.
A lo largo de la semana que pasó, el gobierno de Santa Fe informó que tomó deuda por USD 800 millones en el exterior a través de un bono a 9 años con un cupón de interés anual del 8,10%. Según informaron desde la gobernación de Maximiliano Pullaro, más de 111 inversores institucionales internacionales y más de 1.200 inversores individuales presentaron ofertas que totalizaron USD 1.800 millones.
“Ese monto de oferta global incluyó una oferta local por USD 350 millones realizada por más de 800 inversores bancarios, institucionales y minoristas de Argentina, lo cual constituye una fuerte señal de la confianza de los inversores argentinos en el crédito de la provincia de Santa Fe”, indicaron desde el entorno de Pullaro.
De esta manera, el distrito litoral se sumó a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), que, a mitad de noviembre, concretó la emisión de USD 600 millones de la Serie 13 del Bono Tango, a una tasa del 7,8% anual. El título se colocó bajo ley inglesa y la demanda total ascendió a USD 1.700 millones.

“Sin dudas que uno de los hitos que marcó el resultado electoral fue la amplia emisión de títulos hard-dollar. Ya se llevan emitidos USD 6.200 millones desde las elecciones entre corporativos y subsoberanos. Hoy Santa Fe fue noticia levantando USD 800 millones al 8,1% anual. Noviembre cerró con USD 4.600 millones emitidos y diciembre ya lleva USD 1.630 millones“, destacó un informe de Romano Group.
Entre las principales operaciones de las empresas se destacaron:
- Tecpetrol, perteneciente al Grupo Techint, lanzó el 3 de noviembre una colocación por USD 750 millones con una tasa fija anual del 7,625% y vencimiento en 2030.
- YPF emitió obligaciones negociables por USD 500 millones a una tasa del 8,750% con plazo hasta 2031.
- Pluspetrol obtuvo financiamiento por USD 500 millones;
- Pampa Energía realizó una emisión por USD 450 millones;
- Transportadora de Gas del Sur (TGS) concretó una colocación equivalente a USD 500 millones.
- Edenor colocó USD 201 millones en el mercado.
En el ámbito local, entre las emisiones en dólares realizadas recientemente se encuentran las de Banco Comafi (USD 38 millones), Mirgor (USD 20 millones), Banco Galicia (USD 144 millones) y Banco Patagonia (USD 47 millones), de acuerdo con datos recopilados por la consultora 1816.
La misma firma de análisis macroeconómico planteó que el boom de emisiones offshore de corporativos y provinciales actuaron como un puente de divisas ante la reducción de la oferta del sector agroexportador y, en consecuencia, contribuyeron a la estabilidad cambiaria que se extendió en las últimas semanas.
“Si la cuenta capital no permitió hasta el momento que el Tesoro acumule más divisas ni que el spot se aleje del techo de la banda, se debe al menos en parte a que ese flujo está compensando la menor liquidación del agro post retenciones cero: CIARA informó que en noviembre el complejo oleaginoso cerealero liquidó apenas USD 760 millones (-62% interanual y el registro más bajo para un mismo mes en 10 años). La buena noticia es que la cosecha de trigo que se viene promete ser excelente”, remarcó el informe semanal.
Lo cierto es que tras la victoria del oficialismo los comicios de medio término, el riesgo país experimentó una caída superior a 400 puntos básicos desde los 1.100 previos a los comicios. En noviembre, alcanzó las 597 unidades, su nivel más bajo desde enero de 2025, aunque luego superó nuevamente las 600 para ubicarse actualmente en 627. El escenario ideal para el equipo económico es que la variable financiera comprima aún más para regresar a los mercados internacionales de crédito y refinanciar los vencimientos de deuda previstos para 2026.

El indicador elaborado por JP Morgan refleja la probabilidad de un incumplimiento de pagos soberanos. En otras palabras, mide el nivel de incertidumbre para los inversores y surge de la diferencia entre el rendimiento de los bonos argentinos y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos, considerados libres de riesgo, con una tasa cercana al 4%. Con las cifras actuales, Argentina solamente podría financiarse en el exterior con tasas superiores al 10% anual en dólares, lo que presionaría sobre las cuentas públicas.
El desafío para el Gobierno radica en que enfrenta vencimientos de deuda por USD 4.200 millones en enero y una cifra igual en julio. Este viernes, Caputo anunció el regreso de la Argentina al mercado voluntario de deuda. En concreto, el titular del Palacio de Hacienda comunicó que licitarán un Bono del Tesoro Nacional denominado en dólares estadounidenses pero bajo ley argentina, con un cupón de 6,50% anual con pagos semestrales y fecha de vencimiento prevista para el 30 de noviembre de 2029.
La última colocación de deuda en los mercados internacionales tuvo lugar en enero de 2018, período en el que Caputo se desempeñaba como ministro de Finanzas bajo el gobierno de Mauricio Macri. En este caso, la nueva emisión está sujeta a la legislación local, por lo que no significa un retorno a las colocaciones realizadas bajo jurisdicción extranjera, aunque los pagos se efectúen en dólares estadounidenses.
Además del retorno al endeudamiento en moneda dura, el equipo económico sigue en negociaciones para cerrar un préstamo con bancos internacionales por hasta USD 7.000 millones. Pero, más allá de ambas líneas de financiamiento, una reducción del riesgo país a la zona de 400-500 puntos facilitaría el regreso a los mercados internacionales, lo que también permitiría renovar los compromisos sin necesidad de realizar desembolsos en efectivo a los tenedores de bonos.
ECONOMIA
Con dólar quieto, ¿el PLAZO FIJO vuelve a ser negocio?: el consejo de economistas

Mientras que el precio del dólar se encuentra estable, las tasas en pesos seducen a los ahorristas por medio de los plazos fijos tradicionales y otros instrumentos en moneda doméstica. Por lo que los inversores comienzan a plantarse cuánto más pueden ganar en este momento y los economistas opinan en qué conviene posicionarse ahora.
Es que la cotización del billete minorista estadounidense desciende cerca de 4% en todo febrero y casi 5% en todo 2026, por lo que se está transformando en un «pésimo» negocio para los ahorristas.
Con dólar quieto, ¿conviene invertir en plazo fijo?
De hecho, según las operaciones del mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3), se está proyectando que el valor del dólar oficial suba en todo el año alrededor del 20%.
Un nivel que es superado por las tasas en pesos, donde los plazos fijos tradicionales de bancos grandes pagan hasta 27%. Y, en entidades más chicas, llega hasta un máximo 33,5% de tasa nominal anual (TNA) para las colocaciones a 30 días, que es el tiempo mínimo exigido por el sistema financiero para dicho instrumento.
Es decir, se puede ganar por mes una renta de entre 1,9% a 2,75%, un porcentaje que se ubica entre 6 hasta casi 7 puntos porcentuales más altos que el movimiento del precio del dólar en los primeros 19 días de febrero.
Además, el plazo fijo tradicional ofrece una ganancia similar a la inflación, que fue de 2,9% en enero pasado y que, según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), realizado por el Banco Central en base a una encuesta con 44 economistas, se ubicaría en torno al 2,1% en el corriente febrero.
«El plazo fijo tiene una tasa que puede llegar a estar por debajo de la inflación en los próximos meses, que es con lo que se actualiza el techo del dólar, valor al que puede llegar a ubicarse», afirma Jorge Colina, economista de IDESA, a iProfesional.
Con ello se refiere a que desde inicio de este año, las bandas de flotación cambiaria establecidas por el BCRA, en las que no interviene en el mercado, se actualizan de manera mensual con la inflación medida dos meses atrás (t-2), por lo que hoy se ubican en un rango entre un mínimo de $876 y un máximo de $1.594 para el dólar mayorista, cuya cotización actual se ubica en torno a los $1.400.
Incluso, las cauciones llegaron en estos días a tocar el 45% de tasa nominal anual (TNA), por lo que pueden ofrecer en solo 14 días alrededor de 1,73%.
Los mismo algunas Letras en pesos a muy corto plazo, que proponen una tasa mensual que puede llegar al 3%.
¿Dólar o plazo fijo?: en qué invertir, según economistas
Con un precio de dólar barato y en retroceso, y tasas en pesos más seductoras, la mayoría de los economistas relevados por iProfesional recomiendan, al menos en el corto plazo, hacer tasa en pesos.
Aunque se advierte que, con un valor bajo de billete estadounidense, no es mal momento para posicionarse en el mismo, en caso que se necesite para viajar o cancelar algún compromiso.
Por lo pronto, el precio del dólar se encuentra estable, e incluso a la baja, por la gran entrada de divisas de exportaciones y de emisiones de deudas corporativas. A ello se le suma la compra de billetes estadounidenses, por parte del Banco Central, para reforzar las reservas y donde lleva acumuladas adquisiciones por más de u$s2.250 millones, desde el pasado 5 de enero hasta la fecha.
«La realidad es que hoy hay varios factores que tiran abajo la cotización del dólar. El primero es que en octubre pasado la gente ya se dolarizó fuerte. Además, empresas estuvieron emitiendo obligaciones negociables (ON) en moneda estadounidense y eso tira la oferta al mercado, ya que las tienen que liquidar. Y, por último, las tasas hoy son atractivas en pesos, y no tanto en dólares, por lo menos en el corto plazo», detalla a iProfesional Andrés Salinas, economista e investigador de la Universidad de La Matanza (Buenos Aires).
Por eso, acota que en marzo se entra en la época de la cosecha gruesa, lo que generará que la oferta de divisas aumente y «da todo a pensar de que el precio del dólar no va a saltar. Pero es Argentina, donde un lío político te puede hacer disparar el dólar sin justificación técnica, sino, simplemente, por pura especulación».
En esta sintonía, Sebastián Menescaldi, economista y director asociado de Eco Go, completa: «Creo que todavía la oferta de dólares va a exceder la demanda, con lo cual, conviene hoy seguir apostando a las tasas en pesos. No sé tanto si en un plazo fijo, hay mejores opciones, como títulos públicos nacionales a corto plazo, con el riesgo que ello conlleva. Incluso, algún título que ajuste por CER o UVA».
Al respecto, Isaías Marini, economista de la consultora ONE618 (ex Consultatio), opina que, de corto plazo, se inclina por hacer tasa en pesos. «Si bien el tipo de cambio se apreció considerablemente, la oferta de flujos financieros continúa estable, con el BCRA comprando, y el agro aún mantiene un ritmo de liquidación bajo, que debería repuntar en los próximos meses de la mano de la cosecha gruesa. En este contexto, creo que la volatilidad del tipo de cambio se mantendrá acotada», afirma.
En ello coincide la economista Natalia Motyl: «Con el dólar planchado, es época de carry trade, ya que hoy claramente que conviene tomar posición en pesos. El dólar va a subir pero no veo que lo haga en el corto plazo. Básicamente, esto se da por el apoyo político en el Congreso hacia el oficialismo, que elimina cualquier incertidumbre. A ello se suma la actual política cambiaría, que favorece un tipo de cambio más atrasado y un dólar más débil en el mundo. Por lo que veo que hay margen de seguir manteniendo un precio de dólar bajo».
En esta tónica, concluye Fernando Baer, economista de la consultora Quantum: «Sigo siendo constructivo en posicionamientos a tasa fija. No sé si un plazo fijo es la mejor opción, pero sí que la tasa en pesos, en este contexto, le puede seguir ganando al tipo de cambio. Todo indica que seguirán entrando dólares, a un ritmo mayor al que está comprando el Banco Central».
Finalmente, Salinas cierra en sintonía a sus colegas: «Yo reduciría el porcentaje de inversiones en dólares, ya que las tasas que están pagando los instrumentos en pesos están bastante bien. No sé si iría a un plazo fijo (antes que nada sí lo haría), pero también hay Letras cortas que rinden bien y, depende el día, las cauciones pueden ser también otra opción interesante y son fáciles de hacer. El tema a mirar, con todo esto de hacer carry trade, es que el precio del dólar suba en el medio».-
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ECONOMIA
Fondo de Asistencia Laboral: qué plantea la iniciativa y cómo puede ayudar al mercado de capitales

La expectativa durante el tratamiento de la reforma laboral en Diputados se concentró en la votación en particular de la iniciativa del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los ejes centrales del proyecto de modernización laboral impulsado por el Gobierno, que enfrentó objeciones tanto de la oposición como de sectores técnicos por su impacto potencial en el sistema previsional.
A pesar de que se eliminó el artículo 44, vinculado a licencias y cuya autoría aún se desconoce, el oficialismo no tenía garantizados los votos en particular en la Cámara de Diputados para aprobar el FAL, incluso tras introducir modificaciones durante el tratamiento en el Senado. Un sector de la oposición y miembros de bloques dialoguistas advertían que la nueva estructura podría desfinanciar la caja previsional. Finalmente, luego de largas horas de sesión, el Gobierno logró que se aprobara el FAL, que fue diseñado para cubrir indemnizaciones por despido en el sector privado.
El esquema fija aportes mensuales obligatorios para los empleadores, con tasas que varían según el tamaño de la empresa. Las grandes compañías deberán aportar el 1% de las remuneraciones, mientras que las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) estarán obligadas a contribuir con el 2,5% sobre esa misma base. Antes de los cambios aprobados en el Senado, no se diferenciaba por tipo de empresa y todas debían aportar un 3 por ciento.
El diseño del Fondo de Asistencia Laboral se transformó en un punto de fuerte debate legislativo y fue cuestionado por distintos actores económicos y técnicos. El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), un centro de análisis económico, expuso objeciones técnicas sobre la forma de financiamiento del fondo y los efectos colaterales sobre el esquema previsional.

La contadora Elisabet Piacentini explicó que el artículo 61 del proyecto establece: “Las cuentas de los Fondos de Asistencia Laboral se conformarán con una contribución mensual obligatoria del uno por ciento para las grandes empresas y dos coma cinco por ciento para las micro, pequeñas y medianas empresas, de acuerdo a la ley PYME”. Piacentini aclaró que estos aportes se calculan sobre las remuneraciones que sirven de base para el resto de las cargas sociales. Así, “en el formulario de cargas sociales, ahora aparecerá que también se paga el dos coma cinco por ciento de este concepto”.
El artículo 77 de la norma incorpora una reducción en la contribución patronal. Según lo dispuesto, los empleadores que participen en el régimen del FAL, a excepción de quienes estén en el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral, podrán descontar el monto pagado al fondo de sus contribuciones patronales destinadas a la seguridad social.
“Si pagás, te lo descontás de los aportes a la seguridad social, a las cajas de jubilación. O sea, el efecto es neutro. En caso de ser una pyme, voy a tener que pagar 2,5% más de todos los sueldos, pero mi efecto va a ser neutro y voy formando un fondo que va a estar a nombre de mi empresa”, detalló Piacentini. En caso de despido, el empleador utilizaría ese fondo para cubrir la indemnización.
La implementación del FAL implica que el financiamiento de los despidos deje de depender directamente de las empresas y pase a un esquema de fondo acumulativo individualizado. Según la experta, el saldo de cada cuenta estará vinculado al empleador, quien utilizará esos recursos ante la eventualidad de afrontar una desvinculación. “El despido lo terminaría pagando la caja de jubilación del Estado”, advirtió la contadora. El mecanismo prevé que los fondos detraídos de la masa salarial se destinen a un fondo administrado, con la intermediación de la Comisión Nacional de Valores (CNV) como autoridad de supervisión.

Entre empresarios y analistas surgieron dudas sobre la viabilidad del esquema, especialmente por el contexto económico actual, marcado por la falta de crecimiento sostenido del empleo privado formal. El sistema previsional argentino se financia principalmente con aportes y contribuciones patronales provenientes del empleo privado y del monotributo. Por eso, una reducción en el flujo de aportes podría afectar el equilibrio financiero del sistema, en particular si la dinámica del empleo privado no se expande.
Pablo Vanarotti, socio de Nicolson & Canon, destacó que la redacción del proyecto deja entrever que la compensación de los aportes al FAL se va a restar de los del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). “La norma te lo permite inferir. Si quieren que dé neto para que el empleador a fin de mes no pague más, tiene que hacer una contribución al FAL y ese mismo restárselo a las contribuciones patronales. Para que eso suceda, debería hacerse sobre la misma base que usaste para calcular, que es el SIPA”, comentó.
Una postura diferente tuvo Pablo Mastromarino, abogado laboralista, para quien los porcentajes que implica del FAL de reducción de las contribuciones patronales no necesariamente implican un desfinanciamiento del sistema previsional. “El sistema previsional se ha venido desfinanciando desde los últimos años por un montón de otras decisiones que van desde la estatización del AFJP hasta las moratorias”, comentó.
Durante el debate parlamentario, diversos sectores señalaron que la neutralidad fiscal que plantea el Gobierno se apoya en la expectativa de que la nueva ley fomente la creación de empleo formal. Según la visión oficial, un mayor dinamismo en el mercado laboral compensaría la reasignación de fondos, dado que más trabajadores registrados implicarían mayores aportes totales al sistema previsional. “Lo que juega el Gobierno es que dice que como esta ley va a crear más empleo, van a haber más aportes. Esto sería el círculo que ellos entienden que va a suceder”, explicó Piacentini en diálogo con este medio.

El control y la gestión del FAL estarán a cargo de la CNV, que supervisará el movimiento de fondos y la administración de las cuentas individuales, con el objetivo de dotar al mecanismo de transparencia y garantizar que los recursos se utilicen exclusivamente para el pago de indemnizaciones laborales.
El control de los fondos por parte de la CNV responde al objetivo del ministro de Economía, Luis Caputo, de fortalecer el mercado de capitales local y reducir la necesidad de acudir al financiamiento externo para afrontar los vencimientos de deuda. En la misma línea, además de los bancos, se habilitó la posibilidad de canalizar los llamados “dólares del colchón” a través de inversiones en ALyCs.
La iniciativa excluye de la reducción de contribuciones patronales a los empleadores que contraten personal bajo el régimen de incentivo a la formalización laboral. Para esos casos, el beneficio no aplicará, según establece el artículo 77 del proyecto, con el propósito de evitar una doble exención para ciertos empleadores.
Un informe reciente del IERAL de la Fundación Mediterránea advierte sobre “problemas de diseño” en el FAL, en particular por la ausencia de un análisis detallado del impacto distributivo y el flujo de recursos entre el sistema previsional y el fondo de asistencia. La entidad sostiene que no existen cálculos precisos sobre cuánto dejará de ingresar al sistema previsional ni sobre cuánto se destinará al fondo asistencial.
La discusión sobre el Fondo de Asistencia Laboral generó un intenso debate en la Cámara de Diputados, donde varios bloques solicitaron mayores precisiones técnicas y proyecciones sobre el comportamiento del fondo. El oficialismo defendió la iniciativa al argumentar que el esquema facilitará la movilidad laboral y reducirá los litigios por despido, mientras que la oposición reclamó mayor claridad sobre los efectos en la recaudación previsional.
En el sector privado, la creación del FAL implica desafíos administrativos y de planificación financiera, ya que exige la apertura de cuentas individuales y el seguimiento del saldo acumulado para cada empleador. Los especialistas subrayaron que el mecanismo requerirá una articulación precisa entre la AFIP, la ANSES y la CNV para asegurar su funcionamiento operativo.
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ECONOMIA
Sube el precio de la carne y la inflación de febrero viene con una sorpresa

El kilo de media res trepó en las últimas horas a un precio récord, y con un número redondo, lo que le da espectacularidad al asunto: 10.000 pesos.
Las carnicerías recibieron hicieron frente a ese valor, que implica una suba de nada menos que el 13% respecto de la semana anterior.
Los comerciantes, que vienen achicando márgenes de ganancias en medio del aumento permanente de la carne, no tendrán mucho espacio para postergar esta nueva alza.
Los frigoríficos, abastecedores naturales de los negocios, recibieron a su vez nuevos ajustes desde el predio de Cañuelas, donde el kilo vivo de novillo ya superó los $5.200, también un valor nunca visto en las negociaciones.
Sube el precio de la carne: ¿la inflación vuelve al 3% en febrero?
Los últimos relevamientos de inflación de las consultoras tomaron nota de esta realidad. Eco Go, por caso, prevé que el índice de precios podría llegar al 3,0% en febrero, aun por encima de lo que el 2,9% de enero.
Para LCG, en tanto, el promedio de las últimas cuatro semanas de inflación de los alimentos trepó al 3,4 por ciento, en línea con lo que fueron los últimos meses.
Y todo por culpa del precio de la carne.
El aumento de precios en carnicerías no frena
La disparada en el precio de la carne apareció antes de las fiestas de fin de año. Y prosigue a pesar de que el consumo se ralentizó en este inicio de 2026.
Para tener una idea de la dinámica: desde finales de octubre hasta hoy, el índice novillo pasó de $3.300 a $5.200, un alza del 57,5 por ciento. Todo en menos de 120 días.
Una parte de esa escalada ya se traspasó a las góndolas y carnicerías de barrio. Pero todavía resta que se traslade una buena parte. «La suba será gradual dependiendo del consumo», analiza Andrés Costamagna, consultor del sector cárnico.
Hace un año, el precio de la media res estaba en torno a los $6.000. Y ahora ya trepó a los $10.000. Un alza del 67% en 12 meses.
Algunos de los cortes vacunos más demandados ya superaron esa media.
El kilo de asado, por ejemplo, ya cuesta $24.500 en las cadenas de carnicerías. Cortes como la colita de cuadril y el vacío se acercan a los 30.000 pesos.
El bife de chorizo y el ojo de bife, en tanto, se cobran $40.000 por kilo.
Asado de lujo: las exportaciones, entre las claves
La clave de este proceso está en el nivel de la producción ganadera.
«La faena bovina en Argentina cayó 12% en cabezas durante enero comparado con diciembre de 2025. Por lo tanto, la producción de carne bajó 11% el mes pasado, comparada con diciembre último», cuenta Costamagna.
Esa merma tiene una explicación: la expectativa de que la carne argentina vuelva a ganar terreno en el exterior influye en toda la cadena.
Cuando el productor percibe que el negocio puede mejorar por el lado de las ventas externas, ajusta su estrategia: retiene hacienda a la espera de mejores precios. Esa dinámica reduce la oferta disponible en el corto plazo y presiona sobre los precios.
Es lo que está sucediendo ahora mismo.
La esperanza de que haya más volumen de exportaciones se debe, por ejemplo, a la apertura comercial con los Estados Unidos. Donald Trump acaba de firmar un decreto abriendo las puertas a compras de hasta 100.000 toneladas de carne en la Argentina, cinco veces más de lo que se habilitaba hasta ahora.
Esa actitud del líder estadounidense se debe a la caída en la producción de carne en los Estados Unidos. Un fenómeno que tiene escala a nivel mundial.
La expectativa de que la carne argentina vuelva a ganar terreno en el exterior influye en toda la cadena.
Si este proceso finalmente se consolida, el consumidor probablemente tenga que acostumbrarse a valores más altos que los de los últimos años. Al menos hasta que la producción se incremente y haya un nuevo equilibrio.
Según Costamagna, este proceso puede durar entre dos y tres años.
Pollo y cerdo: ¿oportunidad o rezago?
La comparación con otras carnes ayuda a dimensionar el fenómeno.
El cerdo se mantiene alrededor de $3.400 por kilo de media res, prácticamente sin cambios en la última semana y con un incremento interanual del 15%, muy por debajo del movimiento que muestra la carne vacuna. Y la mitad de la inflación interanual.
Algo similar ocurre con el pollo, que ronda los $2.964 por kilo, también sin variaciones en la última semana, y con un aumento del 44% respecto a febrero del año pasado.
Esta diferencia de dinámicas está reconfigurando el consumo interno. Con la carne vacuna escalando a gran velocidad, las familias ajustan sus compras y reemplazan parte del consumo por alternativas más económicas.
Sin embargo, la suba del vacuno también refleja otra realidad: la oferta de hacienda sigue siendo limitada y los productores buscan recuperar rentabilidad después de varios años de márgenes ajustados.
En ese contexto, el mercado empieza a anticipar un escenario donde la carne vacuna se ubica en un escalón de precios cada vez más alto respecto del resto de las proteínas. Y esa brecha, que hoy ya es visible en los números del sector, podría seguir ampliándose si la oferta no logra recomponerse al ritmo que demanda el consumo.
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