ECONOMIA
Argentina retoma el crédito tras 8 años de sequía y la City recalcula el próximo salto del dólar

El dólar oficial opera este jueves 11 de diciembre a $1460, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1437,5. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1497 (+0,1%), y el MEP se ubica a $1471(-0,1%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1450.
La Argentina reabrió ayer una puerta que había permanecido cerrada durante casi ocho años: el acceso al financiamiento voluntario en dólares. La colocación del nuevo Bonar 2029, emitido por el Tesoro bajo ley local y con vencimiento bullet, marcó un regreso simbólico y financiero a los mercados internacionales, en un contexto donde las reservas continúan tensionadas y el calendario de pagos en moneda dura exige soluciones inmediatas. La operación, por USD 1.000 millones, fue seguida de cerca por bancos, fondos, empresas y analistas, porque no sólo implica la aparición de un nuevo instrumento en dólares, sino también una señal de cómo puede evolucionar el dólar y la deuda local durante los próximos meses.
El bono fue diseñado con un cupón del 6,5% anual, pero su colocación se hizo por debajo de la par, lo que elevó el rendimiento efectivo hasta una tasa nominal del 9,26%. Esta diferencia abrió un debate profundo en la City sobre el verdadero costo de volver a endeudarse después de tanto tiempo y sobre qué lectura hace el mercado global del riesgo argentino. Sin embargo, más allá del análisis técnico, la operación dejó ver que existe una ventana —aun estrecha— para que el país vuelva a interactuar con inversores privados en dólares.
Otro aspecto central fue la demanda obtenida, que superó lo buscado inicialmente. Con ofertas por alrededor de USD 1.420 millones y más de 2.500 inversores participando, la colocación mostró que hay interés en papeles cortos, relativamente simples y con respaldo soberano. Para el Gobierno, eso significó no sólo conseguir los dólares necesarios, sino también validar que un instrumento nuevo puede ubicarse a una tasa menor que la curva vigente de bonos ley local.
A la vez, el uso principal de los fondos fue un elemento clave de la estrategia. El Tesoro destinará lo recaudado a enfrentar la mayor parte de los vencimientos del AL29 y AL30 del 9 de enero, por cerca de USD 1.270 millones, además de aliviar parte de los compromisos en moneda extranjera del próximo año. Para un mercado habituado a ver al Banco Central como única fuente de dólares, este movimiento fue leído como un intento de mostrar capacidad de financiamiento genuino.
Una emisión que reabre un mercado y ordena el corto plazo
Desde Equilibra, destacaron que el Tesoro logró colocar USD 1.000 millones al 9,26%, ubicándose por debajo de la curva de rendimientos de los Bonares de duration similar, donde las tasas rondan el 10%. Para la consultora, el hecho de que el bono naciera más barato que los títulos existentes aporta un dato relevante: una parte del mercado está dispuesta a convalidar mejores precios para instrumentos nuevos, con un uso claro de los fondos y un programa financiero más ordenado.
Sus especialistas también remarcaron que la operación sirve para cubrir la mayor parte de los vencimientos de enero, reduciendo de manera directa la necesidad de utilizar reservas internacionales en un mes históricamente sensible para las cuentas públicas. En esa lectura, el Gobierno comienza a delinear un esquema de refinanciación en dólares que intenta evitar picos de tensión.
Mientras tanto, desde Romano Group subrayaron que el nuevo bono ley local mostró una convergencia hacia la curva de títulos ley Nueva York, tradicionalmente mejor valuada por el mercado. Para la consultora, esa aproximación es una señal de que los inversores perciben cierta mejora en la consistencia del programa económico, aunque todavía no sea suficiente para reducir de manera significativa la prima de riesgo.
El avance es interpretado como un primer paso hacia una normalización más amplia del mercado de deuda, donde la Argentina debería aspirar, con el tiempo, a emitir a plazos más largos y a tasas más bajas. Pero, por ahora, el hecho de haber logrado una emisión exitosa tras ocho años resulta un dato concreto que no pasó desapercibido.
El debate por la tasa: entusiasmo moderado y críticas en la City
El economista Juan José Vázquez analizó la operación desde la perspectiva del rendimiento y señaló que el Tesoro consiguió emitir un bono a una tasa equivalente a 124 puntos básicos por debajo de la curva de bonos ley argentina. Esto, para parte del mercado, constituyó un logro en términos del precio obtenido, especialmente considerando la volatilidad local y el antecedente de emisiones fallidas en años previos.
Sin embargo, Vázquez también marcó que el episodio estuvo acompañado por ruidos en la comunicación oficial, lo que generó incertidumbre durante las horas previas a la licitación. Aun así, el cierre fue leído como sólido, particularmente por la amplitud de la demanda recibida.
En contraste, el analista financiero Christian Buteler planteó una mirada más crítica. Comparó la operación con emisiones recientes realizadas por la provincia de Santa Fe, que colocó USD 800 millones a 9 años al 8,375%, y por la Ciudad de Buenos Aires, que obtuvo USD 600 millones al 7,8% a 7 años. Frente a esos números, Buteler señaló que el soberano pagó una tasa más alta y a un plazo más corto, dejando en evidencia que el riesgo país continúa condicionando la capacidad del Tesoro para obtener financiamiento competitivo.
El análisis crítico no sorprende en un mercado acostumbrado a evaluar con minuciosidad cada punto porcentual. La comparación con emisores subnacionales expone que todavía hay un largo camino para que la deuda soberana recupere niveles de aceptación similares a los del resto de los emisores argentinos. Para Buteler, el costo relativamente alto confirma que la recuperación de la confianza será gradual.
Aun así, el consenso general en la City es que haber regresado al mercado ya constituye un cambio de escenario, aunque sea uno inicial, frágil y sujeto a múltiples condiciones.
El mapa de vencimientos después de la colocación
El economista Federico García Martínez se enfocó en cómo esta emisión modifica el perfil de vencimientos en moneda extranjera del Tesoro. Según su análisis, los USD 1.000 millones obtenidos permiten cubrir casi por completo el pago de capital de los Bonares AL29 y AL30 de enero del próximo año, reduciendo el estrés inmediato sobre las cuentas públicas.
García Martínez destacó que, aunque la operación alivia el corto plazo, los próximos años presentan compromisos relevantes, incluyendo vencimientos de Globales y pagos de intereses que requerirán nuevas estrategias de financiamiento o eventuales reestructuraciones. En su visión, la clave estará en sostener cierta estabilidad económica que permita repetir colocaciones y mantener una curva ordenada.
El alivio obtenido no implica una resolución definitiva del problema de deuda, pero sí sirve para desactivar un punto de máxima tensión en un mes donde la Argentina afronta habitualmente un mayor nivel de incertidumbre financiera. La reducción de necesidad de dólares de reservas es, en sí misma, una señal que los operadores valoran.
Además, el hecho de que la emisión haya tenido buena demanda abre la posibilidad de que el Tesoro explore nuevos instrumentos, ya sea mediante reaperturas del mismo bono o a través de papeles con plazos levemente más extensos, siempre y cuando el mercado valide los costos.
Qué señales deja la licitación para el dólar
Para el economista Francisco Mattig, la licitación fue directamente una «gran operación del Tesoro». Consideró que lograr un financiamiento cercano al 9% —más de 100 puntos básicos por debajo de lo que valen títulos comparables en el mercado secundario— constituye un indicador de que existe demanda genuina por riesgo argentino cuando el instrumento es claro y el precio resulta razonable.
Mattig también cuestionó la idea de que el resultado estuviera «apalabrado». En su interpretación, ningún fondo con deber fiduciario puede aceptar pagar por encima de lo que considera un valor justo, por lo que el rendimiento final refleja una decisión real del mercado, más allá de incentivos puntuales.
El vínculo entre esta colocación y el dólar se volvió uno de los puntos más comentados tras la licitación. Que el Tesoro pueda conseguir divisas en el mercado implica menos presión sobre las reservas y, por lo tanto, reduce la probabilidad de un salto abrupto del tipo de cambio por motivos de pagos de deuda. Aunque eso no garantiza estabilidad cambiaria, sí descomprime uno de los factores de riesgo más inmediatos.
La lectura es clara: si el Gobierno puede repetir operaciones similares, incluso a tasas todavía altas, podrá moderar la tensión cambiaria mientras avanza en la acumulación de reservas y la corrección de desequilibrios fiscales. No se trata de una solución automática, pero sí de un paso que modifica el panorama financiero.
Conclusión: un regreso con impacto inmediato, pero desafíos enormes
La vuelta de Argentina al financiamiento voluntario en dólares después de casi ocho años constituye un cambio de escenario relevante, tanto para el mercado como para la política económica. Haber colocado USD 1.000 millones a una tasa del 9,26% no elimina la fragilidad estructural ni la volatilidad cambiaria, pero sí envía una señal de que el país puede comenzar a reconstruir un canal de crédito que parecía clausurado.
El movimiento del Tesoro permite cubrir vencimientos clave, reducir el uso de reservas y mostrar cierta disciplina en la administración de pasivos, tres elementos que el mercado observa con atención. También obliga a comparar el costo de esta emisión con las realizadas por provincias, lo que expone el largo camino que aún tiene por recorrer el soberano.
Aun así, la buena demanda obtenida, la ubicación del bono por debajo de la curva ley local y el mensaje que envía esta operación sirven como un primer tramo de un proceso que podría, con el tiempo, otorgar mayor previsibilidad al dólar y al perfil de vencimientos.
Lo inmediato está resuelto: enero será más manejable. Lo estructural, en cambio, dependerá de la capacidad del Gobierno para sostener un esquema económico que permita volver a emitir, estabilizar expectativas y ofrecer condiciones más competitivas. El mercado ya tomó nota de este primer paso y ahora espera la continuidad para saber si se trata de un episodio aislado o del inicio de una nueva etapa.
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ECONOMIA
Jornada financiera: el riesgo país cayó al nivel más bajo desde 2018 y el dólar subió con las nuevas bandas

En la Bolsa porteña transcurrió una lenta operatoria hasta pasadas las 15 horas, cuando se publicaron los avisos de pago de renta y amortización de bonos soberanos en dólares Bonares y Globales el 9 de enero. A partir de entonces, en el tramo final de la rueda las acciones acentuaron la tendencia alcista, mientras que los títulos públicos conservaron una moderada alza que habilitó un nuevo descenso del riesgo país a niveles de 2018.
Por otra parte, en la plaza cambiaria se observó una suba del precio de la divisa a máximos de dos meses, con el debut del régimen de bandas “recalibrado” a partir de enero en función de la inflación.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires ganó 2,5%, en los 3.126.292 puntos, mientras que los bonos soberanos en dólares promediaron una mejora de 0,2%, según la referencia de los Globales en Wall Street.
Encabezaron las subas Ternium Argentina (+4,2%) y central Puerto (+3,7%). YPF subió 3,4%, al igual que Pampa Energía, mientras que Grupo Galicia avanzó 1,8 por ciento.
El riesgo país de JP Morgan, que mide el diferencial de tasas entre los bonos del Tesoro de los EEUU y similares emisiones emergentes, cedió siete unidades, en los 553 puntos básicos, un piso desde el 27 julio de 2018, más de cinco años atrás. “La curva soberana hard-dollar operó levemente al alza en la plaza internacional. En ByMA, los Bonares mostraron bajas de hasta 1,2% en el caso del AL35″, detallaron detallaron desde CMF Banco Corporativo.
Entre los ADR y acciones de compañías argentinas negociadas en dólares en Wall Street hubo cierres mixtos, afectados a la vez por el movimiento dispar de los principales índices de Nueva York.
“El Tesoro nacional enfrenta vencimientos de deuda soberana por USD 4.200 millones el próximo 9 de enero. Para asegurar el pago, el Ministerio de Economía realizó un canje de títulos con el Banco Central y gestiona préstamos REPO con entidades financieras internacionales. En paralelo, las tasas de caución muestran una volatilidad persistente que requiere atención en las operaciones de corto plazo”, afirmaron los analistas de Rava Bursátil.
El tipo de cambio mayorista avanzó 20 pesos o 1,4%, a $1.475 para la venta. Con el debut del esquema de bandas cambiarias que en enero aumentarán un 2,47% -con la referencia de la inflación de noviembre de 2025-, el oficial tocó su nivel más alto desde el 3 de noviembre.
“Con un mercado sostenido en la parte alta y sin retrocesos relevantes, el tipo de cambio se mantuvo firme a lo largo del día, sin perforar los mínimos de apertura ($1.460) y con un volumen operado de USD 553 millones. El BCRA informó que no ha intervenido en el mercado con el nuevo esquema donde podría comprar hasta el 5% del volumen diario”, sintetizó Francisco Díaz Mayer, jefe de Operaciones de ABC Mercado de Cambios.
El BCRA precisó que el techo de las bandas cambiarias se situó en los $1.529,03, lo que dejó al mayorista a 54,03 pesos o 3,7% de ese límite.
Agustina Savoia, asesora financiera de Cocos Gold, señaló que “el debut de las nuevas bandas cambiarias en enero de 2026 introduce un cambio relevante en el funcionamiento del régimen cambiario. A diferencia del esquema previo, el piso y el techo de la banda dejan de ajustarse a un ritmo fijo y pasan a actualizarse mensualmente en función de la inflación efectiva. Este punto es central porque evita que el tipo de cambio quede desalineado en términos reales y reduce la probabilidad de tensiones artificiales”.
“Para el mercado, esto se refleja en un escenario de ajustes graduales del dólar, sin saltos abruptos, siempre condicionado a la consistencia del programa fiscal y monetario. El foco deja de estar en el nivel puntual y pasa a estar en la trayectoria. Inflación, tasas y dólar comienzan así a moverse de manera más coordinada, reduciendo los desajustes que históricamente generaron episodios de inestabilidad”, agregó Savoia.
El dólar al público ganó 15 pesos o 1%, a $1.495 para la venta en el Banco Nación, el precio más alto desde el 24 de octubre, la última sesión financiera previa a las elecciones legislativas del domingo 26 de octubre. En los bancos, el billete minorista promedió $1.491,35 para la venta.
Las cotizaciones bursátiles también reaccionaron al alza este viernes, en un rango de 21 a 24 pesos. El dólar MEP ascendió a $1.506,21 (+1,6%) y el “contado con liquidación”, a $1.544,99 (+1,4%). El “liqui” volvió a superar al dólar blue como el más caro de todos, pues este último negoció sin variantes a 1.530 pesos.
Los contratos de dólar futuro tuvieron subas generalizadas en un rango de 0,6% a 2,2%, con mayores avances en las posturas de mayor plazo. Los negocios alcanzaron al equivalente de USD 723,9 millones, según datos de A3 Mercados. Los contratos que concentraron el volumen, con vencimiento a fin de enero, subieron nueve pesos o 0,6%, a $1.505,50, debajo de los $1.564,24 previstos como techo de las bandas para el cierre del mes.
Con el inicio de enero se reintegraron a las reservas por los depósitos de dólares provenientes de la cartera propia de los bancos, que regresaron a cuentas del BCRA, en un movimiento técnico habitual cada mes. Así las reservas internacionales subieron USD 1.934 millones en el día, a USD 43.099 millones.
Vale recordar que estos activos habían caído en USD 1.718 millones el lunes 29 por el retiro de estos depósitos, en cumplimiento de la normativa de posición global neta en moneda extranjera de las entidades financieras.
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ECONOMIA
CEDEAR de empresa líder recomendado por expertos: puede subir 40% en dólares en 2026

Los ahorristas que quieren invertir en una acción de empresa mundial líder y quieren cubrirse también ante la variación del precio del dólar local, tienen una alternativa en que los expertos del mercado están recomendando en este momento. Se trata del CEDEAR de Microsoft, que se compra en pesos, permite subirse a las ganancias esperadas para la compañía creadora del Windows y se calcula que en los próximos meses puede subir 40% en dólares.
Microsoft es una de las mayores compañías tecnológicas del mundo, fundada en 1975 por Bill Gates y Paul Allen, y cuenta con más de 220.000 empleados a nivel global, con presencia en decenas de países y un fuerte peso en los mercados corporativo y de consumo.
Entre sus productos estrella se destacan el sistema operativo Windows, la suite de productividad Microsoft 365 (Office), la plataforma de computación en la nube Azure, el ecosistema de videojuegos Xbox, la red profesional LinkedIn y, más recientemente, sus soluciones de inteligencia artificial integradas en Copilot, que se consolidaron como un eje central de su estrategia de crecimiento y monetización.
«Microsoft (MSFT) se posiciona como uno de los CEDEAR más sólidos para invertir de cara a 2026, combinando liderazgo tecnológico, crecimiento sostenido y una estructura financiera muy robusta. La compañía es uno de los grandes ganadores del ciclo de inteligencia artificial, apalancada en el fuerte crecimiento de Azure, que avanza cerca del 40% interanual, y en la rápida adopción de soluciones de IA, como Microsoft 365 Copilot, ya utilizadas por gran parte de las grandes empresas a nivel global», recomienda Esteban Castro, economista y CEO de Inv.est, a iProfesional.
Es decir, se puede invertir de manera local en esta acción a través de su Certificado de Depósito Argentino (CEDEAR), que son instrumentos de renta variable que están listados localmente en pesos en el ByMA, y que equivalen a fracciones de acciones de grandes empresas internacionales e índices sectoriales que cotizan en Wall Street en dólares.
Los precios de los CEDEAR ajustan tanto por la devaluación y el movimiento del dólar contado con liquidación (CCL), como también del propio activo representado en Estados Unidos, por lo que incluye el riesgo y la variación de la cotización de la propia compañía a la que representa.
Desde el punto de vista financiero, Microsoft muestra ingresos cercanos a los u$s294.000 millones.
«Sus márgenes elevados y una fuerte generación de caja le permite sostener un ambicioso plan de inversiones en infraestructura de IA, recompras de acciones y un dividendo creciente por más de 20 años consecutivos. Además, los analistas vienen revisando al alza las ganancias esperadas, con un EPS (ganancias por acción) proyectado de u$s16,4 para 2026, reflejando confianza en el crecimiento del negocio», detalla Castro a iProfesional.
CEDEAR de Microsoft para invertir
En resumidas cuentas, el CEDEAR de Microsoft (MSFT) es recomendado por los analistas porque las proyecciones de crecimiento de su valor pueden ser de hasta 40% en dólares en los próximos meses.
En la actualidad, la cotización de la acción de Microsoft en el Nasdaq de Wall Street ronda los u$s474.
«En cuanto a su valuación, la acción cotiza con múltiplos exigentes, pero acordes a su calidad y a su posicionamiento estratégico. El consenso del mercado ubica los precios objetivos de Microsoft entre u$s600 y u$s650, lo que implica un potencial de suba aproximado del 26% al 36% respecto de los niveles actuales, siempre que se sostenga el crecimiento del negocio cloud y la monetización de la IA«, concluye Castro a iProfesional.
Y finaliza: «El CEDEAR de Microsoft aparece como una apuesta defensiva dentro de la renta variable, ideal para carteras que busquen exposición al crecimiento tecnológico global con menor volatilidad relativa y fundamentos sólidos, especialmente en un escenario de tasas más bajas hacia 2026″.-
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ECONOMIA
Hay demoras y cancelaciones en decenas de vuelos en Aeroparque: los motivos

Más de 50 operaciones aéreas se vieron alteradas este viernes en el Aeroparque Jorge Newbery, afectando tanto despegues como aterrizajes y generando largas esperas entre los pasajeros. El motivo principal fue una serie de tormentas que azotaron distintos puntos del país, en particular un fuerte temporal de granizo y viento en Córdoba, que impactó de lleno en el funcionamiento de una de las rutas más transitadas desde la capital argentina. El fenómeno climático, además de provocar daños materiales leves en aeronaves y vehículos, obligó a la cancelación y reprogramación de decenas de vuelos.
Las demoras comenzaron temprano en la mañana, cuando muchas partidas mostraban retrasos de entre media hora y una hora promedio. En varios casos, los aviones no lograron regresar a tiempo desde sus ciudades de origen por las condiciones meteorológicas adversas, lo que generó un efecto dominó en la programación de vuelos subsiguientes. Luego se confirmó que aeronaves de distintas empresas habían sufrido daños por la caída de granizo en el aeropuerto de Córdoba y debieron permanecer en inspección técnica, quedando fuera de servicio al menos durante parte de la jornada.
Las consecuencias del temporal se sintieron también en el Aeropuerto Internacional Ingeniero Ambrosio Taravella de Córdoba, que debió suspender operaciones de manera temporal el jueves debido a la intensidad del fenómeno meteorológico. Según fuentes citadas por la Agencia Noticias Argentinas, la capital mediterránea registró ráfagas superiores a los 100 kilómetros por hora y la caída de granizo de gran tamaño, lo que generó daños en automóviles estacionados al aire libre y en aeronaves que se encontraban en pista o arribando en ese momento. Un avión de la compañía Latam sufrió la rotura de su parabrisas debido al impacto de las piedras de hielo, situación que complicó la normalización de los servicios aún en la mañana del viernes.
De acuerdo a voceros de Aerolíneas Argentinas consultados por Infobae, el cierre temporal del aeropuerto cordobés y las inclemencias del tiempo obligaron a la reprogramación de 30 vuelos de la compañía, con cambios de horario que oscilaron entre los 30 y los 60 minutos en la mayoría de los casos. Destacaron que, a pesar de las dificultades, se logró evitar la cancelación de servicios, aplicando demoras anticipadas para reorganizar la operación y minimizar el impacto sobre los pasajeros.

No obstante, las dificultades no se limitaron a la aerolínea de bandera. La compañía Flybondi también se vio obligada a cancelar cuatro vuelos debido a que varias de sus aeronaves permanecían fuera de servicio por distintos motivos. La afectación de la flota generó reprogramaciones y reubicaciones de pasajeros, que debieron esperar nuevas asignaciones y, en algunos casos, abonar recargos para modificar sus itinerarios.
El malestar y la incertidumbre se hicieron sentir en los mostradores de las compañías aéreas, donde numerosos pasajeros buscaban información y alternativas para continuar sus viajes. En declaraciones recogidas por TN, una pasajera relató: “Cinco horas me retrasaron. Viajo a Puerto Madryn, llegué a las 12 de Chile. Me dieron un voucher para cenar, almorzar y merendar. Pero si no iba a preguntar, a quejarme, nadie te dice nada”. Otro viajero expresó su descontento: “Me dijeron que cinco aviones ayer en Córdoba se habían roto por la piedra. Pero si sabían eso lo tendrían que haber previsto”.
El efecto dominó de los retrasos en los despegues repercutió directamente en los arribos posteriores, dado que los vuelos que salieron con demora continuaron acumulando atrasos en sus llegadas y este fenómeno se extendió a lo largo de toda la programación del día. La situación generó que, por momentos, grandes grupos de pasajeros se agolparan en las áreas de embarque y atención al cliente en busca de respuestas sobre la reprogramación de sus servicios, tanto en vuelos nacionales como internacionales.
Fuentes aeroportuarias indicaron que la situación podría tender a normalizarse recién durante las últimas horas de la tarde, conforme las aeronaves afectadas concluyan sus inspecciones y regresen al servicio.
Entre los testimonios recabados por TN, una pasajera que debía viajar a Corrientes afirmó: “Tuve que reprogramar. Ya me reprogramaron unos minutos, me mandaron a una puerta, voy y después me mandaron a otra. Estoy descompuesta, no iba a viajar así, así que reprogramé y me salió tres veces más, tuve que pagar un recargo. Voy mañana a Corrientes. Estaba programado 11.45 de la mañana, después 14 y después 14.45. Flybondi, por favor, salvénme, quiero llegar a Corrientes”.
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