CHIMENTOS
Robertito Funes Ugarte reveló el motivo que le provocó un infarto a Joaquín Levinton: «Se dice que fue por una falta de ejercicio»

El pasado viernes 12 de diciembre el día comenzó con una noticia fuertísimas, de esas que causan preocupación y mucha angustia; Joaquín Levinton sufrió un infarto durante la madrugada de ese día y debió ser asistido de urgencia.
Gracias a la enorme labor del SAME que en siete minutos acudió al bar en donde se desarrolló este infortunio, lograron salvarle la vida. A medida que fueron pasando las horas, tras encontrarse fuera de peligro, se conocieron más detalles.
En un móvil desde el Hospital Fernández, lugar a donde se lo llevó y quedó en observación, Robertito Funes Ugarte informó para A la Barabarossa. El periodista logró acceder a diferentes testimonios cercano al líder de Turf, quienes le revelaron a qué se debió esta afección cardíaca.
“Se descompensó, se le tapó una arteria y lo trajeron aquí. Lo que sí se sabe es que está en observación y que está acompañando por los padres que son psicólogos. Se dice que lo que le pasó fue por una falta de ejercicio”, reveló Funes.
JOAQUÍN LEVINTON SUFRIÓ UN INFARTO A LOS 50 AÑOS
Por su parte, Paulo Kablan, quien fue compañero de Joaquín en MasterChef, y compartió tiempo junto a él, se mostró sorprendido. Pese a lo que se comentó de su salud o si su relación en el pasado con determinados excesos pudo afectar, reveló que estaba en un buen momento.
“Es una persona sana, muy joven. Es un muchacho que se cuida mucho. Tiene la imagen del rockero noctámbulo pero no lo es tanto. Por ahí juega con ese discurso border pero es un personaje muy divertido”, expresó.
Joaquín Levinton
CHIMENTOS
“Vamos a esperar el año nuevo con todo el amor”: el exclusivo festejo de Mirtha Legrand en Mar del Plata

El salón principal del Hotel Costa Galana en Mar del Plata vibró la noche del último día del 2025 con una energía especial. La razón era clara: Mirtha Legrand recibió el Año Nuevo en un festejo inolvidable rodeada de amigos y figuras cercanas, celebrando la vida y la esperanza a sus 98 años. ¿Puede una noche resumir casi un siglo de vitalidad? La respuesta se tejía entre risas, aplausos y el brillo de los espejos en su vestido blanco, obra de Claudio Cosano.
La llegada de Mirtha a La Feliz el domingo anterior no pasó desapercibida. Acompañada por su asistente Mónica y la inseparable Gladys Andrade, su maquilladora, la conductora se instaló en el hotel que se ha vuelto su refugio costero.
La fiesta de Año Nuevo no fue menos que un desfile de afectos: a su mesa principal se sumaron Claudia Álvarez Argüelles, presidenta del grupo familiar del hotel, su esposo Esteban Dottavio, el hijo de Claudia, Matías Basanta, junto a su esposa e hija, María del Carmen Álvarez Argüelles, fundadora de la cadena de hoteles, Héctor Vidal Rivas, Alejandro Veroutis y el periodista y escritor Jorge Fernández Díaz, acompañado por su esposa. En la cabina de conducción, Julián Labruna imprimía ritmo a la velada.

Desde su sitio de honor, la dama de la televisión argentina lucía un vestido blanco adornado con apliques de pedrería y espejos, reflejando la luz y las miradas. Las joyas, como siempre, eran propias. Cuando el momento del brindis se acercó, Mirtha se dispuso a hablar. Su voz, atravesada por la emoción, se alzó sobre el murmullo general: “Me cambié el peinado, y estoy feliz de estar acá con ustedes”, comenzó diciendo entre risas. “Vamos a disfrutar de esta noche, para ver el show, para bailar, vamos a esperar el año nuevo con todo el amor y el optimismo y donde yo quiero tener un país maravilloso”, declaró ante la ovación.

La fiesta continuó. La música subió de volumen, los comensales se lanzaron a la pista y, durante el carnaval, Chiquita acompañó desde su asiento el compás con un objeto luminoso de cotillón en la mano. Era la imagen viva de una alegría tranquila, de un goce merecido. Porque la diva no se detiene: este viernes comienza a grabar el primero de los cuatro programas especiales desde Mar del Plata, preparando también el festejo de su cumpleaños número 99, el 23 de febrero.
Mientras tanto, la familia también se reparte entre celebraciones y trabajo. Juana Viale hará lo propio con sus programas desde la costa atlántica, aunque recibió el año en Punta del Este, donde el 2 de enero celebrarán el cumpleaños de Nacho Viale antes de que ella viaje a reunirse con su abuela. En cada encuentro, la estirpe Legrand renueva su compromiso con el espectáculo y la tradición.
El último año fue, para Chiquita, una sucesión de salidas—especialmente al teatro, su pasión confesada. En su programa, no dudó en reafirmar lo que muchos perciben desde hace décadas: “La vitalidad no tiene edad”, sentenció. Y lo demostró recordando una de sus jornadas más intensas: salir de casa a las cuatro de la tarde, asistir al Teatro Colón para ver a la bailarina Marianela Nella Nuñez en Onegin, y luego trasladarse al recital de Soledad Pastorutti en el Gran Rex. Ese día volvió a las once de la noche, “fresca como una lechuga”, según destacó.

“¿Por qué? Porque me da placer lo que voy a ver. Porque me gusta, porque estoy encantada, porque es un esfuerzo que vale la pena”, confesó a la mesa durante el programa, mientras el cardiólogo Jorge Tartaglione le entregaba su libro “Pequeños grandes cambios”. La dedicatoria, leída en voz alta, resumía lo que muchos piensan: “Para Mirta, una mujer que nos enseña cada día que la vitalidad no tiene edad”.
Así, en una noche de fiesta, Mirtha Legrand volvió a mostrar que la historia, la elegancia y la vitalidad pueden convivir en una misma mesa. ¿Quién dice que la edad marca el final de la celebración? Para Chiquita, cada año nuevo es apenas el comienzo.
CHIMENTOS
Wanda Nara recibió el año con una contundente declaración sobre Migueles tras su pelea: “Amor verdadero”

Wanda Nara arrancó el año nuevo con todo en Punta del Este. Rodeada de sus hijos en su hermosa casa que construyó en José Ignacio, Wanda vivió una noche mágica. Y, luego de pasar días peleada con su novio, la mediática finalmente perdonó a Martín Migueles por los chats que se filtraron y que lo comprometen.
Sí: Wan decidió empezar 2026 dejando atrás toda pelea y rencilla con su novio; echó un manto de piedad, fingió demencia y le dejó a Migueles una contundente declaración de amor en redes con picantes guiños a sus relaciones anteriores que no pasaron desapercibidos.
“Gracias 2025 por tanto amor verdadero”, lanzó Wanda al postear una foto abrazada a Migueles. Cuestión que esta no es una frase más. “Amor verdadero” se llama una vieja canción de Wan que describía su historia con Mauro Icardi. Pero hubo más, porque tras separarse Wanda hizo un remix del tema… con L-Gante. En fin, «el chiste se cuenta solo«, como comentaron en la cuenta de SQP en Twitter al detectar la «coincidencia».
Como sea, hoy Wanda apuesta todo por Martín, con quien celebró el arranque del año con fogosas imágenes en la playa. Wan y su novio le dieron la bienvenida a 2026 vestidos de blanco, bailaron bajo las estrellas y los fuegos artificiales y sellaron así su reconciliación luego de rumores de separación y crisis definitiva como si nada hubiera pasado.


LA CRISIS DE WANDA NARA CON MARTÍN MIGUELES
Wanda cerró su 2025 en un clima de alta tensión con Martín Migueles. Con los chats del hombre con Claudia Ciardone viralizados, todo hacía pensar en una separación definitiva. “No hay retorno”, aseguró Pochi de Gossipeame, y los posteos de Wan parecían alimentar esta posición.
Es que, además de dejar de seguirlo en redes, Wanda se dedicó a postear contenido donde Migueles brillaba por su ausencia. “Días de descanso, playa y familia. Anoche, último programa del año y de este proyecto que me hace tan feliz. Mañana nos vemos de nuevo pero ya en 2026″, fue uno de los últimos mensajes de la conductora de Telefe.
Wanda Nara, Martín Migueles
CHIMENTOS
Wanda Nara celebró la llegada del 2026 con Martín Migueles en medio de rumores de crisis: “Amor verdadero”

El final de 2025 y el arranque de 2026 dejaron una marca indeleble en la vida de Wanda Nara, quien decidió abrir la puerta de su intimidad y compartir con sus seguidores imágenes que gritan mucho más de lo que parecen. La empresaria y cantante se mostró junto a Martín Migueles en una serie de postales familiares y románticas que sorprendieron a todos, especialmente después de los rumores sobre una crisis en la pareja.
La primera imagen fue contundente. Wanda y Martín aparecen juntos, sumergidos parcialmente en una piscina bajo la luz dorada de la tarde. Él la besa en la mejilla, ella mira directamente a la cámara, seria, con una expresión que no deja lugar a dudas. La mano de Wanda, con uñas rojo intenso y pulseras brillantes, reposa sobre el hombro de Martín, dejando ver un tatuaje en su piel. El agua realza la cercanía, la unión, la intimidad. En la base de la imagen, una frase clave: “Gracias 2025 por tanto amor verdadero”. No es una frase más. “Amor verdadero” fue el título que Wanda eligió para definir su relación con Mauro Icardi con un videoclip y, tras la separación, volvió a grabar el tema junto a L-Gante.

El relato visual sigue en la playa de Punta del Este, donde el mar y la arena son testigos de una escena cargada de simbolismo. En la orilla, cinco chicos juegan con las olas, algunos se agachan, otros observan de pie. Detrás, en primer plano y casi de espaldas, Migueles contempla la escena con las manos en los bolsillos, vestido con un conjunto de rayas claras. Descalzo sobre la arena, parece absorber el momento. El cielo, cubierto de nubes pinceladas de sol, enmarca la escena y le otorga un aire de postal de verano.

“Último atardecer 2025 jugando con los abuelos a orillas del mar. Chau 2025”, reza la frase de otra de las instantáneas. Y de nuevo, la geografía no es casual. Es el escenario que la empresaria elige una y otra vez para cerrar ciclos y abrir otros, para rodearse de los suyos y dejar en claro que, pese a cualquier tempestad mediática, la familia y el amor ocupan el centro de su universo.

Cuando cae la noche, la celebración cobra otro sentido. Los fuegos artificiales iluminan el cielo y, bajo ese estallido de luz, Wanda y Martín aparecen juntos nuevamente. Ella, de vestido blanco y largo, lo mira mientras sostiene una botella; él, con bermudas y camisa al tono, le corresponde la mirada. La imagen, ligeramente desenfocada por el movimiento y la penumbra, transmite complicidad y alegría en el preciso instante en que comienza el nuevo año.

El mensaje de familia y pertenencia se refuerza en otra fotografía: seis chicos —hermanos y Carola, la novia de Valentino — se abrazan de espaldas, mirando los fuegos artificiales. Vestidos en tonos claros, con shorts, vestidos, zapatillas y sandalias, se sostienen en un abrazo colectivo de espaldas a la cámara, frente al mar. En la imagen se lee: “Así unidos hermanos y mejores amigos para toda la vida”. No es una simple foto de grupo, es una declaración de unidad, de lazos que trascienden los apellidos y los vaivenes de la vida pública.

La postal de la casa tiene su propio relato. Una vivienda moderna, blanca, se recorta en el paisaje verde y bajo un cielo rosado del atardecer. Wanda entonces escribió una profunda reflexión sobre este nuevo comienzo. “Les deseo a todos un feliz fin de año rodeados de amor, y de los únicos valores de la vida: la familia. Esta casa era mi sueño, la compré sola y para que mis hijos tengan un lugar donde venir cada año de sus vidas a coleccionar recuerdos inolvidables, la casa es increíble pero sin todos adentro no sería nada. Mamá, papá, hermana, mis cinco hijos y mi amor hacen que sea el mejor fin de año. Así lo despido y así lo empiezo con mis amores verdaderos”. Hay una reivindicación de la autonomía, del esfuerzo propio; pero, sobre todo, hay un reconocimiento explícito de quiénes forman hoy el núcleo afectivo de Wanda Nara.
En otro momento, la empresaria se retrata a sí misma frente a un espejo dentro de la casa, con un vestido tejido beige y la espalda desnuda, el pelo rubio cayendo en ondas suaves. La mesa larga, las copas dispuestas, la ambientación luminosa: detalles que completan el cuadro de una celebración íntima y a la vez compartida.

La serie de fotos —los abrazos, los juegos en la arena, los fuegos artificiales, la casa, el espejo— se convierte en una crónica visual de un fin de año distinto. Wanda Nara elige la exposición, la palabra y el gesto como respuesta a todo lo que se dice, se supone o se inventa sobre ella. Y lo hace con una contundencia que no admite dudas: el amor, la familia y los verdaderos amigos, como escribió, son los únicos valores que importan. Los demás, solo pueden mirar.
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