ECONOMIA
Año nuevo, inversiones nuevas: los bonos y acciones que hay que tener en cartera en 2026

El Estado realizó una colocación de un bono en dólares bajo legislación nacional a 4 años a una tasa del 9,25% anual por u$s1.000 millones. La última licitación de letras y bonos en pesos del año 2025 se realizó con renovación total y alargamiento de plazos.
La tesorería en la semana compró dólares, y nos arrimamos al objetivo de pagar la amortización y renta de los bonos soberanos en dólares sin recurrir al swap americano. Por otro lado, el Gobierno estaría negociando un crédito contra garantía de títulos públicos por una suma cercana a los u$s7.000 millones. Si todo esto se concretara, en enero estaríamos honrando la deuda pública, y las reservas podrían ubicarse por encima de los u$s45.000 millones.
Argentina al 31 de diciembre estaría cerrando el año fiscal, y parecería que no tendríamos problemas en cumplir la meta de un superávit primario del 1,6% del PBI, no sabemos aún si podremos cumplir la meta de acumulación de reservas.
En este contexto, los mercados internacionales nos dieron vuelta la cara, si bien la reserva Federal de Estados Unidos bajo la tasa de interés un cuarto de punto, y se ubica entre el 3,5% y 3,75% anual, las acciones americanas siguen con un comportamiento errático, que sumado a la baja en el precio del petróleo nos dejó con un sabor amargo en la bolsa argentina.
El riesgo país no está bajando, aún nos cuesta volver a cotizar debajo de los 600 puntos, falta el empujón final que nos lleve a un riesgo país debajo de los 550 puntos, y un rally de acciones que amaga con arrancar y se plancha.
Cómo cierran el año las acciones, las tasas y el dólar
Las acciones están a punto para romper resistencias, pero aún no han mostrado la versatilidad para seguir a la suba, falta combustible, ergo no está ingresando el caudal de dinero necesario para ir en busca de nuevos máximos.
La tasa en pesos baja considerablemente, la tasa Tamar que refleja la tasa de plazo fijo por un monto superior a los $ 1.000 millones se ubica en el 25% anual, mientras que el Boncap con vencimiento el 13 de febrero T13F6 rinde el 27% anual, mientras que la letra que vence el 29 de mayo del año 2026 S29Y6 rinde el 30% anual. Estas tasas ya no muestran un gran incentivo a invertir en pesos.
El dólar mayorista viene mostrando un recorrido lateral, se ubica en $1.440, lejos del techo de la banda que se ubica en $1.517, y sin posibilidades de alcanzar este nivel, más bien la lateralización es un presagio de que puede bajar al centro de la banda, que se ubica en $1.220, probablemente no llegue a este valor, pero se aproxime a $1.300 en los próximos meses.
El 31 de diciembre se liberan los fondos de la cuenta CERA, allí se alocaban los fondos del blanqueo que no deseaban pagar multa, el monto ascendería a u$s24.467 millones, y no parece que dicho monto salga del mercado en forma inmediata, aunque tendremos movimientos precautorios.
A partir del 1 de diciembre del año 2026 las empresas podrán remesar al exterior los dividendos del año 2025, tampoco parece que en forma inmediata ello ocurra.
Para todo el año 2026 el stock de deuda, sin contar los vencimientos de los organismos financieros internacionales, que presumimos que se van a renovar, ascendería a u$s13.800 millones, mientras que para el año 2027 ascenderían a u$s18.000 millones, entre ambos años suman u$s33.900 millones, no parece una suma que le traiga un problema al país, consideramos que se puede conseguir financiamiento para pagarlo sin problemas.
Nuevo bono de Caputo y acciones energéticas, claves en 2026
En este escenario, comprar bonos soberanos en dólares, como el AN29 que es el nuevo bono del Estado, con vencimiento de capital al final del período en noviembre del año 2029, y pagos semestrales de interés del 3,25% lucen muy atractivos. El bono vale u$s90,50 y eso implica una tasa interna de retorno del 9,7% anual.
Sin embargo, la tasa de bolsillo surge de cobrar u$s6,50 al año e invertir u$s90,5 nos da el 7,2% anual, y al final del período tendremos u$s9,50 adicional cuando cobremos la amortización del bono que son u$s100.
En materia de acciones, los problemas vienen del exterior, las empresas de inteligencia artificial generan temor entre los inversores, ya que estiman que no podrán mantener el nivel de utilidades hasta ahora observados. La tecnología hasta ahora ha mostrado siempre que las compañías superan sus resultados trimestre a trimestre, pero la desconfianza persiste y hay una rotación de papeles que cotizan en el índice Nasdaq de Estados Unidos, hacia empresas más tradicionales.
Si bien las rotaciones de acciones se produjeron con un muy bajo volumen, no nos deja de preocupar. A esto se suma un comportamiento errático del Bitcoin que genera incertidumbre, cotizando en los u$s90.000, y el petróleo que cotiza por debajo de los u$s60 el barril.
En Argentina, el mercado sigue mostrando un comportamiento lateral, creemos que terminará definiendo a la suba, nos quedan pocas ruedas para terminar el año, y no debemos descartar que haya una aceleración en los precios que lleven a muchos papeles a nuevos máximos.
Nuestra mirada estará atenta sobre las empresas con más exposición al petróleo, gas y energía, como es el caso de Vista, YPF y Pampa Energía.
Sin expectativa de devaluación, y con tasas en pesos bajas, el nuevo bono que emitió Argentina y acciones energéticas lucen como el mejor lugar para pasar las fiestas. El riesgo país rumbo a perforar los 600 puntos.
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ECONOMIA
Por qué la caída global del dólar benefició a las reservas y propició una baja del riesgo país

Con un dólar más débil en el mundo, los mercados siguieron operando en modo cautela. El oro retomó su lugar de refugio al cerrar por primera vez desde su derrumbe por encima de 5.000 dólares.
Las Bolsas de Nueva York reflejaron esa cautela y el alza más destacada fue la de la que más padeció la toma de ganancias en la rueda anterior: el Nasdaq (+0,90%). El derrumbe del dólar frente a las seis principales monedas del mundo fue visible; perdió 0,79% de su valor y se ubicaba en 96,74 unidades.
Según el informe de la consultora F2 que dirige Andrés Reschini, “en el plano internacional el inicio de la semana no fue favorable para la divisa estadounidense ya que luego de la victoria de Sanae Takaichi, la primera ministra de Japón, se fortaleció el yen. Por otra parte, trascendió que los reguladores chinos habrían aconsejado a grandes inversores reducir su exposición en bonos del Tesoro americano y este fue otro de los principales factores que empujaron al dólar hacia el debilitamiento”.
El mundo no quiere asumir riesgos y, por primera vez, esta actitud favorece a la región que observa una mayor demanda de sus bonos soberanos y acciones.
Por caso, el S&P 500 el principal índice de Wall Street en lo que va del año subió 1,27 por ciento. El EME, el ETF de los países emergentes, en ese lapso aumentó 8,4% y el indicador de Brasil, 19 por ciento. El oro, refugio en la adversidad, acumula alzas de 16% en 2026.
Por eso no extrañó el repunte de los bonos soberanos argentinos de hasta 0,8% que hizo que el riesgo país baje 8 unidades (-1,6%) a 504 puntos básicos.
Donde hay contraste con Brasil es en la Bolsa local. Ayer el BOVESPA aumentó 1,8% y el S&P Merval de las líderes quedó neutro. En el año el BOVESPA está 18% arriba en dólares y el Merval, pierde casi 8% en divisas. La rueda fue de mayor a menor y el índice de las acciones líderes argentinas terminó neutro en pesos y subió 0,5% en dólares por la caída del dólar contado con liquidación (CCL) que cerró en $1.480,06 (-0,5%).
El MEP, al igual que todos los dólares, cayó 0,7% a 1.438 pesos. El “blue” retrocedió $4 a 1.430 pesos. En el Mercado Libre de Cambios (MLC), el dólar mayorista retrocedió $16 (-1,12%) a 1.416 pesos. Es la mayor caída desde el 17 de noviembre pasado. El Banco Central aprovechó la oferta de divisas para comprar USD 176 millones y elevar las reservas en USD 383 millones a USD 45.323 millones, ayudado por la suba del oro y las demás monedas, en particular el yuan, frente al dólar.
El driver que alentó la caída del dólar fue la reglamentación de la Ley de Inocencia Fiscal que rige desde ayer. El ministro de Economìa, Luis Caputo, celebró la noticia con un post en la red social X: “Ahora sí, todos a llevar sus ahorros al banco. Esto aceleraría fuertemente el crecimiento económico, podríamos bajar más rápidamente impuestos, ser más competitivos, que aumente el empleo, y que haya mejores salarios. Además, cobrarían un interés por sus dólares ¡Todo beneficio!”.
La otra noticia importante fue el llamado a la licitación de mañana de la deuda en pesos del Tesoro. El menú incluye LECAP a tasa fija con vencimientos el 17 de abril, el 31 de julio, el 30 de noviembre y el 15 de enero próximos.
También habrá bonos a la tasa variable TAMAR, que es la que se paga por plazos fijos de entre 30 y 35 días por más de $1.000 millones. Los instrumentos son dos; uno que vence el 31 de agosto y otro el 26 de febrero de 2027.
Los BONCER no faltan en el menú. Estos bonos, los más buscados tras la polémica en el Indec, tendrán cuatro versiones: la que vence el 30 de junio; la del 15 de diciembre; la del 30 de junio de 2027; y la del 30 de junio de 2028.
La inflación de ayer de 3,1% en la Ciudad de Buenos Aires puede alentar la demanda de estos bonos. Los que vencen en noviembre ayer subieron 0,3%. Por último, habrá una letra atada a la devaluación –dollar linked– con vencimiento el 30 de abril.
Según el informe de Aldazabal & Cia “el Tesoro, al igual que en las dos licitaciones previas, incluye una letra tasa fija corta (en este caso, la S17A6 de 2 meses), que en ambos casos fue la opción más demandada. El Tesoro enfrenta vencimientos por $9,6 billones, correspondientes al bono tasa fija T13F6, aunque se estima que alrededor de $2 billones están en manos de organismos del sector público”.
El reporte agrega que “los bancos contaban al viernes pasado con solo $0,3 billones en pasivos remunerados del BCRA, señal de que la liquidez del sistema sigue siendo ajustada. No obstante, la tasa overnight continuó aflojando en los últimos días, lo cual podría estar asociado a la inyección de pesos del BCRA por compras de divisas. El saldo de la cuenta del Tesoro en pesos en el BCRA era de solo $4,3 billones al miércoles pasado, con lo cual imaginamos que apuntarán a un rollover alto, aprovechando la compresión reciente del tramo corto de la curva”.
Las tasas de interés parecen ser el principal atractivo ante la caída del dólar. Según Sebastián Di Nucci, de Fondos CRECER del Banco Ciudad, “atentos a los hitos, como el acuerdo con Estados Unidos o la posible aprobación de la reforma laboral, y también con un ojo en la volatilidad externa, se estima un mercado que puede seguir encontrando máximos, y monedas emergentes apreciándose. Las carteras buscan mantener valor, maximizando rendimiento, pero con la menor volatilidad futura, es el caso de los fondos ahorro y renta plus, que rinden por encima de los plazos fijos”.
En las operaciones pre market en Estados Unidos, había cautela porque se aguarda el reporte de ventas minoristas de hoy y el retrasado informe de empleos que se conocerá mañana y es clave para los inversores. La semana cierra con el dato de inflación de enero.
La prudencia hizo que anoche los tres principales indicadores de las Bolsas de Nueva York operen en leves rojos que no superaban 0,20 por ciento. El oro cotizaba con una baja de 0,6% cerca de los USD 5.050, mientras el petróleo Brent, de referencia en la Argentina, subía 1,60 por ciento. El Bitcoin retrocedía y, para desesperanza de los inversores, quebró el piso de USD 70.000 que le costó alcanzar. Entró en la zona de USD 69.000, que siempre tiene impacto psicológico.
ECONOMIA
Cómo hace el BCRA para romper récord de reservas mientras vuelan gastos de argentinos en el exterior

El verano sigue muy caliente en cuanto a salida de dólares por turismo. Los consumos en moneda extranjera a través de tarjetas de crédito bancarias volvieron a acercarse a máximos históricos, similares a los de hace un año atrás, impulsados por el récord de viajes de argentinos al exterior por turismo. Pero esta vez, a diferencia de otras temporadas, no afecta la dinámica del Banco Central, que no para de comprar reservas en el mercado de cambios.
El acumulado de gastos en moneda extranjera mediante tarjetas de crédito repuntó a u$s873 millones al cierre de enero, de acuerdo con los registros del Banco Central. El monto implica un máximo histórico nominal al superar levemente al registro de la temporada del año pasado, aunque a la vez representa una tenue baja en términos reales.
De todas maneras, se encuentra en zona récord. Además, cabe resaltar que los consumos en el exterior que se realizan a través de tarjetas de débito y billeteras virtuales, que cada vez ganan más terreno, no ingresan a la estadística del BCRA, por lo que el monto fue mayor, aunque difícil de cuantificar y comparar con el de la temporada anterior.
Entre los que utilizan tarjetas de crédito, la mayor parte no abonan posteriormente en pesos para evitar el recargo del 30% del impuesto PAIS, sino que lo hace directamente en dólares, adquiridos en el mercado oficial a través del home banking o en los mercados alternativos. Sin embargo, es probable que gran parte no necesite demandarlos ahora para pagar, debido a la fuerte dolarización que se dio en los últimos meses, especialmente durante el período preelectoral y, posteriormente, en diciembre.
El último informe cambiario del BCRA indica que en diciembre, los ahorristas adquirieron u$s2.793 millones en el mercado oficial de cambios, principalmente por compras netas de billetes sin fines específicos por u$s2.186 millones. Gran parte de estos fondos, resalta la entidad, queda depositado en las cuentas bancarias de los ahorristas y posteriormente son utilizados para cancelar los consumos en moneda extranjera realizados con tarjetas de crédito. En este caso, gastos vinculados a las vacaciones de verano.
Por fuera de la estadística oficial, también están los que compran divisas en los mercados alternativos para abonar los consumos de las vacaciones, ya sea antes o al momento de afrontar los vencimientos de las tarjetas de crédito. Sobre todo, en momentos como ahora, que la cotización del dólar tanto en el mercado bursátil como en la plaza informal se encuentra por debajo del precio oficial que ofrecen los bancos.
El Banco Central no para de comprar dólares
Esta vez, a diferencia de otros momentos en los que un pico en la demanda de los ahorristas tensiona las reservas del Banco Central, la dinámica cambiaria es muy positiva: la autoridad monetaria continúa acumulando fuertes cantidades de dólares para reforzar el stock de reservas y, al mismo tiempo, el tipo de cambio oficial opera estable y con sesgo bajista, a pesar del factor estacional en la demanda de pesos, que en febrero se torna negativo.
El Central acumula 26 jornadas consecutivas con compras de reservas por un total de u$s1.650 millones desde el arranque del año. Es decir, a excepción del primer día hábil de enero, en lo que va de 2026 ha comprado reservas en todas las jornadas y los montos superan ampliamente la expectativa del mercado y los pautado por el mismo BCRA en la nueva fase del plan económico, lo que ha contribuido parcialmente en el avance de los bonos soberanos en dólares y la consecuente baja del riesgo país.
Por qué esta vez el BCRA sale ganador, pese al auge turístico
Los operadores afirman que hay mucho flujo de ingreso de dólares al mercado de cambios, provenientes principalmente de las emisiones de deuda corporativa y provincial en moneda extranjera, además de liquidaciones de préstamos bancarios al sector privado, exportaciones y proyectos de economía real. El flujo es tan abultado que supera ampliamente la demanda, lo que le da margen al Banco Central para comprar sin presionar al alza al tipo de cambio.
En diálogo con iProfesional, los analistas de GMA calculan que desde el triunfo de Milei en las legislativas de octubre, la emisión de títulos de deuda en dólares por parte de empresas y provincias bajo legislación extranjera, sumando las colocaciones de YPF, Córdoba y otras de menor relevancia, suma alrededor de los u$s9.000 millones.
Las emisiones de estos títulos son lideradas por empresas del sector energético, entre las que se destacan Vista (u$s1.300 millones), Tecpetrol (u$s750 millones), Pluspetrol (u$s500 millones) y Transportadora de Gas del Sur (u$s500 millones). En otros rubros, se destacan las de IRSA (u$s660 millones) y Telecom (u$s600 millones). En el sector público, las de la provincia de Santa Fe y la ciudad de Buenos Aires, por u$s800 millones y u$s600 millones, respectivamente.
Al mismo tiempo, la demanda de dólares para abonar los gastos con tarjetas de crédito en el exterior es acotada debido a la fuerte dolarización que hubo en los últimos meses, especialmente en la previa electoral, por lo que muchos ahorristas ahora utilizan esos fondos para hacer frente a los consumos de las vacaciones. Además, como se mencionó anteriormente, en diciembre muchos adelantaron las compras de dólares para el verano, por lo que ya tendrían resuelto parte de los gastos.
«El mensaje es claro: el orden cambiario se sostiene, pero depende de flujos de dólares financieros constantes. La apuesta del equipo económico del Gobierno es acumular reservas a través de la cosecha del agro y colocaciones de deuda del sector privado en moneda extranjera, descartando, por ahora, volver a los mercados de deuda soberana. El desafío es convertir este equilibrio en un esquema sostenible que habilite un círculo virtuoso entre estabilidad externa, crédito y actividad», sostiene el equipo de research de GMA Capital.
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ECONOMIA
Cuáles son las tres noticias que sacudieron al mundo del auto y por qué desafían la confianza de los usuarios argentinos

En los últimos días, el mundo del automóvil tuvo tres noticias que sacudieron la estructura misma de la industria a nivel global y que podrían tener consecuencias que se asemejen a las réplicas que suelen llegar tras movimientos sísmicos. En todos los casos tienen directa relación con la electromovilidad y el avance de las marcas chinas en todo el mundo.
Sin embargo, tanto por uno o por otro motivo, el impacto en el mercado automotor argentino no debería ser significativo, porque los autos eléctricos representaron apenas el 0,2% del total de vehículos nuevos vendidos en 2025, y las marcas chinas representan todavía menos del 5% del mercado, y aspiran a llegar al 8% en 2026.
Lo curioso, paradójicamente, es que tanto la electromovilidad como las nuevas marcas asiáticas, están en plena expansión en Argentina, y deberán pasar el difícil examen de la confianza de los usuarios para seguir adelante.

La primera noticia fue la caída de las ventas del gigante chino BYD, que sufrió en el mes de enero una caída del 30% en sus ventas internas y como consecuencia, una baja del 5,1% del valor de sus acciones en la bolsa de Hong Kong. Sin embargo, no fue la única automotriz china que padeció una caída en el mercado, ya que también se hundieron las ventas de Geely, Xpeg y Nio.
Los analistas internacionales adjudican esta dinámica a dos medidas simultáneas y contrapuestas, que justifican una retracción de las ventas en China: la finalización de algunos subsidios a la compra de autos eléctricos con el fin de 2025 y la entrada en vigencia de un nuevo impuesto del 5% para la compra de autos con esta tecnología. Ambas decisiones del gobierno local generaron un alto nivel de ventas en diciembre, justo antes que empiecen a regir las nuevas reglas, y una consiguiente mayor caída en enero.
La segunda noticia se conoció el viernes, y fue más sorprendente aún, ya que se trató del anuncio de la automotriz número 1 del mundo, Toyota, de reemplazar a su CEO global, Koji Sato, luego de solo tres años al frente del grupo Toyota Motor Corporation (TMC).
Sato había asumido el 1 de abril de 2023 en lugar del histórico líder de la compañía, Akio Toyoda, quien además de ser nieto del creador de la marca, fue quien llevo a firma a liderar las ventas mundiales durante más de diez de los últimos catorce años. En aquel momento, el propio Toyoda dijo dar un paso al costado (quedó como presidente no ejecutivo) debido a las fuertes críticas que enfrentaba de parte de los miembros del consejo por su negativa a avanzar más rápidamente hacia la electrificación del portafolios de productos.
Sato llegó desde Lexus, la división de lujo de Toyota y pionera en el desarrollo de tecnología eléctrica. Su experiencia y perspectiva lo posicionaron como el perfil adecuado para conducir la nueva etapa de la compañía, que, pese a su avance en innovación, mantuvo la estrategia de ofrecer distintas alternativas de propulsión, con especial foco en los vehículos híbridos.
Al conocerse los resultados del tercer trimestre del año (las compañías japonesas tienes su período fiscal de abril a abril), Toyota mostró un récord de ventas que superó los 10,3 millones de vehículos en todo el mundo. Sin embargo, en contraposición con esa cifra, los resultados indicaron que los ingresos netos del tercer trimestre cayeron un 43%, adjudicándose principalmente a los aranceles impuestos por Estados Unidos en 2025.
En vista de un escenario cada vez más desafiante, que también tiene a las automotrices chinas expandiéndose con fuerza gracias a subsidios del gobierno de su país, la visión de Toyota fue la de adelantarse a una eventual crisis y fortalecer las finanzas con una nueva dirección. El elegido para el puesto fue Kenta Kon, ex director financiero de TMC, y hombre de confianza de la familia Toyoda, quien asumirá el cargo de CEO el próximo 1 de abril. En este cambio de rumbo, no parece casual que quién sucede a Sato sea alguien que tiene la misma mirada que el CEO anterior, respecto a la movilidad eléctrica.

Por último, apenas 24 horas después de conocerse la reestructuración de Toyota, el Grupo Stellantis confirmó que tendrán que asumir un costo equivalente a unos USD 26.000 millones como consecuencia de haber reformulado su estrategia de electrificación ante la caída de ventas de los autos eléctricos en general, aunque especialmente en Estados Unidos.
Antonio Filosa, quien asumió como CEO global del grupo industrial que reúne 14 marcas entre Fiat-Chrysler (FCA) y Peugeot-Citroën (PSA), explicó que “el 75% de los costos están vinculados a hipótesis estratégicas que debemos corregir, principalmente un exceso de optimismo sobre el ritmo de adopción de la electrificación, especialmente en Norteamérica, pero también en Europa”. El empresario italiano agregó que esto representa “un precio muy elevado para un ‘reset’ estratégico de nuestra empresa”.
Las tres compañías son verdaderos gigantes de la industria automotriz, y todas tienen operaciones en Argentina. La gran diferencia entre ellas radica en que mientras Toyota y Stellantis tienen entre 90 y 100 años en sus marcas, BYD nació como fabricante automotriz recién en 2003.
Sin embargo, el trío tiene la solidez que permite afrontar situaciones críticas como este cambio tecnológico y escenario de competitividad global con “espalda” suficiente para recalcular costos, reducir gastos y seguir operando en una nueva estrategia de propulsión que se adapte a la demanda.
En cambio, lo que está en juego en todos los casos es el futuro del auto eléctrico, porque más allá de quién sea que lo fabrique, el “efecto dominó” de malas noticias como las de esta semana lo único que genera es desconfianza en los usuarios. No por las marcas que los producen, sino por la inversión en sí misma y su valor a futuro.
Uno de los valores esenciales que tiene un fabricante de automóviles es la solidez de la marca, tanto sea por la calidad de sus productos, como por el servicio de posventa a los clientes. De hecho, en un mundo con tantos nuevos jugadores, las marcas tradicionales están haciendo especial hincapié cada vez con mayor énfasis en su historia como un valor agregado que los nuevos no tienen ni pueden comprar.
En contrapartida, los fabricantes chinos compiten con poderío económico y tecnológico, y como herramienta para combatir a las marcas occidentales y japonesas, ofrecen hasta 10 años de garantía de sus vehículos. Pero lo que nadie puede asegurar es la percepción del cliente y eso, por ahora, es lo que regula el valor de reventa de un auto.
“Una marca tradicional tiene un camino recorrido. Unas se destacan en un aspecto y otras en otro, pero en todos los casos en algo se destacan, porque de otro modo no hubieran permanecido casi un siglo en la industria. Pero el gran problema que enfrentan todos, los nuevos fabricantes y los más antiguos, es que no saben cuánto costarán sus autos eléctricos cuando los quieran vender. Y los autos eléctricos no son baratos, son caros. Quién tenía ganas de tener uno y pudo hacerlo ya lo compró. Pero viendo que los fabricantes están apostando ahora por los híbridos y recalculando en qué modelos seguirán aplicando tecnología eléctrica, hay que ver cuántos usuarios comprarán otro auto eléctrico cuando tengan que renovar su vehículo”, comentó un empresario del sector, cuya compañía quedó en medio de un viaje de ida y ahora está regresado de la electrificación total.

Argentina tardó suficiente tiempo en adoptar esta tecnología como para “salvarse” de descartar autos eléctricos en el futuro. Ya sea por falta de políticas de promoción de la electromovilidad, por falta de una matriz eléctrica capaz de suministrar energía a un gran volumen de vehículos, o por costos demasiado altos que los hicieron inaccesibles.
Hubo fabricantes que llegaron a mostrar sus productos pero nunca los trajeron nunca como Volkswagen. Otros como Renault, trajo tres modelos y actualmente solo vende uno y discontinuó los restantes. Nissan ya no vende el 100% eléctrico Leaf.
Los que no habían entrado ya anunciaron que lo harán sólo con híbridos y probarán con algún eléctrico puro para mostrar su tecnología, pero con volúmenes muy bajos.
Recién ahora, con el cupo de 50.000 autos habilitados por el Gobierno, los autos eléctricos son más accesibles, pero no representan ni el 30% de ese volumen anual, es decir unos 15.000 autos. El año pasado, esta tecnología vendió 1.279 autos en todo el año, un 0,2% del total de autos nuevos que se patentaron. Ese parece ser un camino bastante definido hacia un horizonte no muy lejano.
En cambio, las marcas chinas que no se dedican sólo a autos eléctricos, seguirán teniendo la ventaja de su tecnología y poderío económico a favor, y ellas sí representarán el gran desafío de los fabricantes históricos. Sólo hay que esperar el veredicto de los usuarios y su confianza.
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