POLITICA
La oposición rechazó el intento de Milei de reformar la ley de inteligencia por decreto y alertó sobre el “espionaje político”

La oposición rechazó con dureza la reforma del sistema de inteligencia que prepara el Gobierno y que se formalizaría en los próximos días a través del DNU 941/2025.
Según el texto en el que trabajan en la Casa Rosada, se redefinirá la estructura y el alcance de la SIDE. Entre los puntos más cuestionados se encuentran la habilitación para que el organismo pueda aprehender personas, la calificación como “encubiertas” de todas sus actividades y, sobre todo, el método elegido por Javier Milei para avanzar con los cambios: un decreto presidencial, sin debate parlamentario.
Los dirigentes que se pronunciaron en contra de la norma anticiparon que el próximo capítulo de la disputa será legislativo. Buscarán impugnar el DNU para evitar que quede vigente, una tarea compleja: el mecanismo exige el rechazo por mayoría en ambas Cámaras. Si una de ellas no lo trata o solo una lo rebate, el decreto conserva plena validez.
En Pro, uno de los aliados del Gobierno en el Congreso, aún no hubo una posición pública. Tampoco se expresó el jefe del bloque en Diputados, Cristian Ritondo, integrante de la Comisión Bicameral de Inteligencia. No obstante, uno de los referentes del espacio indicó a que preparan un comunicado conjunto. Según pudo saber este medio, además, la comisión bicameral encargada de fiscalizar a los organismos de inteligencia formalizará este viernes un pedido de informes al Poder Ejecutivo para que explique el alcance y los fundamentos de la reforma.
El antecedente está fresco en el Congreso. El primer DNU que la oposición, en su conjunto, le rechazó a Milei fue el que autorizaba el giro de $100.000 millones a la SIDE, en pleno apogeo del discurso oficial del “no hay plata”.
Uno de los primeros opositores que salió a rechazar la reforma que prepara Milei fue el diputado socialista Esteban Paulón. En un mensaje publicado en redes sociales, cuestionó el momento y el contenido del decreto. “El DNU 941/25, publicado anoche mientras sonaban las cañitas voladoras, modifica la Ley de Inteligencia Nacional (25.520), generaliza un estado de sospecha y transfiere competencias sensibles a áreas bajo el control de Karina Milei”, escribió. Señaló, además, que los cambios se adoptaron “sin pasar por el Congreso y sin participación de la Comisión Bicameral”. Y agregó una lectura política: sostuvo que la interna entre la secretaria general de la Presidencia y el asesor presidencial Santiago Caputo “es un riesgo para la seguridad nacional” y afecta la autonomía del sistema de inteligencia.
El DNU que pulen en el Gobierno -aún no se oficializó con la publicación en el Boletín Oficial- establece que todas las actividades de la SIDE revisten carácter “encubierto” por razones de “sensibilidad” estratégica. Entre las modificaciones centrales, la administración de Milei apunta a trasladar la autoridad nacional de ciberseguridad a la Jefatura de Gabinete -a través de la creación del Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC)-, lo que, según sus críticos, permite que la inteligencia se concentre exclusivamente en tareas operativas. Paulón atribuyó esta reconfiguración a la interna libertaria: interpretó que el cambio fortalece el control de Karina Milei sobre un área clave del Estado, al colocarla bajo la órbita de uno de sus principales aliados, y le resta margen de maniobra a Caputo, quien conserva influencia sobre la SIDE a través de su titular, Cristian Auguadra.
Uno de los puntos que encendió mayores alarmas fue la facultad otorgada al personal de inteligencia para proceder a la aprehensión de personas en casos de flagrancia, con obligación de dar aviso inmediato a las fuerzas de seguridad. Desde distintos sectores de la oposición advirtieron que esa atribución equivale a la creación de una “policía política”.
Así lo expresó el exdiputado kirchnerista Leopoldo Moreau, quien sostuvo que el decreto “significa la creación de una policía secreta” y “clausura la posibilidad de conducción civil de la inteligencia militar”. Recordó que es la segunda vez que Milei modifica el sistema de inteligencia por decreto y denunció que, en esta ocasión, “pasa descaradamente por encima de las facultades del Congreso”. Según Moreau, el esquema obliga a distintos niveles del Estado a transformarse en “delatores de la oposición política” y constituye “un claro retroceso democrático”.
En la misma línea se manifestó el diputado peronista Agustín Rossi, extitular de la SIDE durante el gobierno de Alberto Fernández. Advirtió que el DNU “transforma a los agentes de inteligencia en policía secreta” al habilitarlos a aprehender personas sin orden judicial y alertó que el organismo “se convertirá en una fuerza parapolicial”.
La reforma también reorganiza el sistema bajo nuevas agencias especializadas, como la Agencia Nacional de Contrainteligencia, la Agencia Federal de Ciberinteligencia y la Inspectoría General de Inteligencia. Rossi puso el foco en las nuevas atribuciones de la Agencia de Contrainteligencia, que -según el texto del decreto- podrá producir inteligencia “sobre actores, hechos, riesgos, oportunidades y amenazas dentro de la jurisdicción nacional”. La oposición cuestionó que se trata de una definición amplia, sin delimitaciones técnicas precisas, que deja un margen significativo a la interpretación institucional.
Ese fue, también, uno de los ejes señalados por Paulón. Al denunciar lo que consideró un regreso del espionaje político, sostuvo que el DNU define como “riesgos” a activistas, opositores y periodistas. “Es una confesión de parte: quieren usar los recursos del Estado para perseguir a quienes pensamos distinto. El Estado policial en su máxima expresión”, afirmó.
Otro de los cambios relevantes del decreto es la disolución del organismo de inteligencia estratégica militar para unificarlo bajo el Estado Mayor Conjunto. El diputado de Unión por la Patria Jorge Taiana centró sus críticas en ese punto. Aseguró que la reforma “autonomiza la inteligencia del control civil del Ministerio de Defensa” al disolver la Diniem y concentrar poder en la conducción estratégica militar. Según explicó, a cambio de esa autonomía se subordina la inteligencia militar al área de seguridad, “dando un paso más en convertir a las Fuerzas Armadas en un auxiliar de las fuerzas de seguridad”. Para Taiana, el esquema avanza en la idea de transformar a las FFAA en una “Guardia Nacional”, una concepción que -dijo- impulsa desde hace años el Comando Sur. Taiana fue ministro de Defensa entre 2021 y 2023.
Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, calificó la reforma del sistema de inteligencia como “un retroceso histórico” y apuntó contra las autoridades del Congreso. Desde su cuenta de X, responsabilizó al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y a la vicepresidenta Victoria Villarruel por la falta de conformación de las comisiones clave. “Es urgente y necesaria la regularización y designación de los nuevos miembros de la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia y de la Bicameral de Trámite Legislativo para que este DNU sea tratado y rechazado a la brevedad por su nulidad absoluta e insanable”, sostuvo. Y advirtió: “De lo contrario, iremos directo al recinto”.
Las críticas también llegaron desde el radicalismo. Ricardo Alfonsín cuestionó que una reforma de esta magnitud haya sido instrumentada por decreto. “Si hay temas que sí o sí deben ser dialogados, debatidos y consensuados, este es uno de ellos. Y es obvio que Milei no quiso hacerlo. Esto es muy grave”, escribió. Y cerró con un llamado a la acción: “Espero que las fuerzas políticas se manifiesten”.
Desde la izquierda, el diputado Christian Castillo reclamó que el DNU sea anulado por el Congreso y advirtió que implica “un salto en el espionaje a opositores políticos y periodistas” y la legalización de un estado policial. En términos similares, el legislador Néstor Pitrola, del Partido Obrero, sostuvo que el decreto “empieza a edificar un régimen de facto dentro de una democracia formal”.
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POLITICA
Pullaro advirtió al Gobierno nacional que no traerá los USD 800 millones del exterior

El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, volvió a marcar distancia del Gobierno de Javier Milei y advirtió que, por ahora, no ingresará los USD 800 millones que la provincia colocó en el exterior.
La advertencia del mandatario provincial se da en un marco de suma tensión con el Ejecutivo nacional, que presiona a Santa Fe para que liquide dichas divisas.
En declaraciones radiales, Pullaro dijo que el crédito, autorizado por el Gobierno nacional, lo tomó la provincia a nueve años, por una tasa del 8,10%, y que cuenta con un plazo de 180 días para ingresar los fondos.
Maximiliano Pullaro reclama por deudas de la Nación y retrasa el ingreso de USD 800 millones
El mandatario santafesino también justificó su posición en relación al valor fluctuante del dólar, ya que cuando tomó la deuda, la divisa estadounidense se cotizaba en $1400 la unidad, y en los últimos días superó los $1480.
A su vez, Pullaro manifestó que los dólares en cuestión ingresarán siempre y cuando se utilicen para la realización de obras públicas en Santa Fe, pues detalló que “es un préstamo para infraestructura, no para gastos corrientes”.
El gobernador de Santa Fe reclamó también que el Gobierno nacional no paga las deudas con las cajas previsionales no transferidas y cuestionó la parálisis de la obra pública. Pullaro hizo especial hincapié en las rutas: “Si no pueden arreglar las rutas porque no tienen recursos, que las transfieran. Santa Fe tiene un plan para hacerlo”, declaró.
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POLITICA
El Gobierno modificó por DNU la estructura de la SIDE y promulgó las leyes de Presupuesto e Inocencia Fiscal

El gobierno nacional modificó este viernes, a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) publicado en el Boletín Oficial, la ley de inteligencia, mediante la cual se reestructuró la Secretaria de Inteligencia de Estado (SIDE) y ahora tendrá la capacidad de aprehender personas. La medida había sido anticipada por el Poder Ejecutivo y la oposición cuestionó el intento y alertó sobre “espionaje político”.
La habilitación para que el organismo pueda aprehender personas es el punto más cuestionado por la oposición y la calificación como “encubiertas” de todas sus actividades. Al respecto, el Gobierno expresó en el documento: “Todas las actividades que se realizan en el ámbito de la Inteligencia Nacional revisten carácter encubierto en virtud de su sensibilidad, con el fin de minimizar el Riesgo Estratégico Nacional”.
Además el Gobierno detalló que los órganos del Sistema de Inteligencia Nacional proporcionarán su propia seguridad y protección de las instalaciones, bienes, personales, operaciones e información y los habilitó a “repeler o hacer cesar las agresiones que los pongan en riesgo”.
“En el marco del desarrollo de actividades de inteligencia, auxilio o requerimiento judicial o comisión de delitos en flagrancia, el personal de inteligencia podrá proceder a la aprehensión de personas, debiendo dar aviso inmediato a las Fuerzas Policiales y de Seguridad competentes”, explicó en el artículo cuestionado por la oposición.
Noticia en desarrollo.
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POLITICA
Reforma de la SIDE: las claves de la reestructuración del sistema de inteligencia que dispuso Milei por decreto

El Gobierno nacional avanzó en una reforma integral del sistema de inteligencia argentino mediante un decreto de necesidad y urgencia firmado por el presidente Javier Milei y su Gabinete, que introduce modificaciones sustanciales en la Ley de Inteligencia Nacional. La norma, publicada esta madrugada en el Boletín Oficial, redefine competencias, reorganiza estructuras, crea nuevos ámbitos de coordinación interinstitucional y establece un marco más preciso para la producción de inteligencia estratégica por parte del Estado.
La reforma de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), eje central del decreto 941/2025, se inscribe en un proceso más amplio de reorganización iniciado en 2024 y surge de un diagnóstico: en los últimos años, el sistema de inteligencia acumuló funciones superpuestas, estructuras sobredimensionadas, dificultades para integrar información relevante dispersa en distintos organismos y zonas de incertidumbre normativa sobre el alcance real de las tareas de inteligencia nacional.
Según explicaron a Infobae fuentes oficiales, el decreto no modifica la conducción actual de la Secretaría de Inteligencia de Estado. La SIDE continuará encabezada por Cristian Auguadra como titular del organismo, con Diego Kravetz como segundo. Auguadra desarrolló su carrera en la estructura de inteligencia y llegó a la conducción tras desempeñarse en el área de Asuntos Internos, donde fue sucedido por Diego Enrique Valdiviezo.
Las mismas fuentes indicaron que se trata de una reforma impulsada por el asesor estratégico del presidente Milei, Santiago Caputo, aunque aclararon que no fue diseñada para fortalecer el poder interno de la SIDE, sino para ordenar el sistema en su conjunto. Destacaron que el decreto también limita el accionar del organismo en ciertos aspectos, al retirarle competencias ajenas a su función específica.
De todos modos, desde distintos sectores de la oposición política plantearon dudas y cuestionamientos a la reforma y anticiparon que la Comisión Bicameral de Inteligencia elaborará un pedido de informes a la Casa Rosada. Más allá de las críticas, al ser un DNU, el Gobierno cuenta con los votos necesarios para sostener su plena vigencia.
Uno de los ejemplos más claros de este criterio es la decisión de que la SIDE conserve únicamente las tareas de ciberinteligencia y ceda la ciberseguridad. Según la visión oficial, la protección de infraestructuras digitales y sistemas críticos del Estado requería un abordaje técnico y de gestión distinto al trabajo estrictamente vinculado con la producción de inteligencia. Por ese motivo, la ciberseguridad no fue transferida al área de Seguridad, sino que quedó bajo la órbita de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Jefatura de Gabinete, que encabeza Manuel Adorni.

Un sistema con fragmentación y superposiciones
Desde la sanción de la Ley de Inteligencia Nacional en 2001, el sistema sumó organismos, dependencias y subsistemas que, con el paso de los años, no siempre lograron articularse de forma eficaz. Durante más de dos décadas, distintas reformas parciales intentaron corregir esos problemas, pero generaron nuevas capas organizativas que complejizaron el funcionamiento general.
El decreto parte de un diagnóstico explícito: la falta de coordinación efectiva entre los organismos productores de información e inteligencia derivó en duplicación de esfuerzos, vacíos críticos en la identificación temprana de amenazas y una utilización poco eficiente de los recursos disponibles. La independencia funcional de distintos subsistemas —en especial los vinculados a la seguridad interior y la defensa— dificultó la integración de la información necesaria para una lectura estratégica unificada.
En ese contexto, las modificaciones se presentan como una reforma de segunda generación, destinada a consolidar los cambios previos y resolver problemas estructurales persistentes. El objetivo es avanzar hacia un sistema más cohesionado, en el que la producción de inteligencia estratégica se base en información integrada, oportuna y verificable.
Las funciones delimitadas de la SIDE
Uno de los ejes centrales del decreto es la reafirmación de la Secretaría de Inteligencia de Estado como órgano superior del Sistema de Inteligencia Nacional. En ese rol, la SIDE asume la conducción directa de la planificación estratégica, la coordinación interinstitucional y la producción de inteligencia nacional.
La norma establece que la SIDE es responsable de articular el funcionamiento del sistema, coordinar las relaciones con los organismos de inteligencia de otros Estados y centralizar la información producida por los distintos subsistemas para elevarla al Presidente de la Nación.
Este esquema ya estaba previsto en la ley vigente, pero, según fuentes oficiales, su cumplimiento efectivo presentaba dificultades. La creación de nuevos ámbitos formales de coordinación apunta a que esa conducción deje de ser solo normativa y pase a funcionar de manera sistemática.
Al mismo tiempo, el decreto subraya que la SIDE no desarrolla tareas policiales ni de seguridad interior, ni persigue delitos concretos. Su función es producir inteligencia estratégica, anticipada y objetiva para la toma de decisiones del Poder Ejecutivo, una precisión destinada a despejar ambigüedades acumuladas con el tiempo.

Achicamiento y recorte de competencias
En lugar de ampliar el alcance de la SIDE, el decreto reduce competencias para concentrar al organismo en su misión específica. El sistema de inteligencia, según la norma, no tiene a su cargo la investigación criminal ni la ejecución de políticas de seguridad interior.
En este sentido, la reforma retira de la SIDE funciones vinculadas a la protección operativa de infraestructuras digitales, que pasan a un organismo con perfil técnico y de gestión. El criterio adoptado es el de especialización: cada área del Estado debe concentrarse en las tareas para las que fue diseñada.
La regulación de las aprehensiones en el marco de las tareas de inteligencia
El decreto establece de manera precisa la posibilidad de que el personal de Inteligencia ejecute aprehensiones de personas, bajo supuestos expresamente delimitados. La norma no le otorga a los organismos de inteligencia a funciones policiales ni judiciales, sino que regula una facultad operativa vinculada a la protección de instalaciones, bienes, personal, operaciones e información del Sistema de Inteligencia Nacional, así como a situaciones de auxilio o requerimiento judicial y a la comisión de delitos en flagrancia.
La reforma prevé que, en todos los casos en que el personal de inteligencia realice una aprehensión, deberá dar aviso inmediato a las fuerzas policiales y de seguridad competentes. De este modo, la norma otorga mayor claridad jurídica a escenarios que pueden surgir durante el desarrollo de actividades de inteligencia, estableciendo límites y procedimientos explícitos para una intervención que queda restringida a contextos específicos y excepcionales.
El alcance de esta facultad quedó fijado en el artículo 10 nonies incorporado a la Ley de Inteligencia Nacional, que dispone:
“Los órganos del SISTEMA DE INTELIGENCIA NACIONAL (SIN) proporcionarán su propia seguridad y protección de las instalaciones, bienes, personal, operaciones e información, encontrándose habilitados a repeler y/o hacer cesar las agresiones que los pongan en riesgo. Lo podrán hacer en toda instalación, durante el desplazamiento, o en los lugares donde se desarrollen las actividades de inteligencia, ya sea en forma permanente, transitoria o circunstancial.
En el marco del desarrollo de actividades de inteligencia, auxilio o requerimiento judicial y/o comisión de delitos en flagrancia, el personal de inteligencia podrá proceder a la aprehensión de personas, debiendo dar aviso inmediato a las FUERZAS POLICIALES y de SEGURIDAD competentes”.
Contrainteligencia: un concepto redefinido
Uno de los cambios más relevantes del decreto es la transformación de la Agencia de Seguridad Nacional en la Agencia Nacional de Contrainteligencia. A partir de la reforma, este organismo se especializa exclusivamente en tareas de contrainteligencia.
La norma establece que la contrainteligencia tiene por objeto identificar y analizar, con enfoque preventivo, amenazas a la seguridad estratégica nacional, incluyendo acciones de espionaje, sabotaje, injerencia, interferencia e influencia por parte de actores externos, estatales o no estatales.
El nuevo encuadre busca clarificar un campo que durante años tuvo límites difusos y concentrarlo en la protección del Estado frente a amenazas externas, separándolo de la política interna y de la investigación criminal.
Ordenamiento del subsistema de inteligencia militar
El decreto también introduce un cambio estructural en el subsistema de inteligencia militar. Durante los últimos veinte años coexistieron, con competencias parcialmente superpuestas, la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar y la Dirección General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.
La reforma dispone la disolución del primer organismo y concentra la producción de inteligencia estratégica militar en el Estado Mayor Conjunto. El objetivo es simplificar la estructura, eliminar duplicidades y fortalecer el asesoramiento al Ministerio de Defensa y al Poder Ejecutivo.

Ciberinteligencia y ciberseguridad: separación de planos
Otro de los pilares del decreto es la separación explícita entre ciberinteligencia y ciberseguridad. La Agencia Federal de Ciberseguridad se transforma en Agencia Federal de Ciberinteligencia y queda bajo la órbita de la SIDE, con competencia exclusiva en la producción de inteligencia en el dominio del ciberespacio y el espectro radioeléctrico.
En paralelo, se crea el Centro Nacional de Ciberseguridad como organismo descentralizado dependiente de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Jefatura de Gabinete. Este nuevo organismo será la autoridad nacional en la materia y asumirá la protección de infraestructuras críticas digitales, activos tecnológicos estratégicos del Estado y sistemas utilizados en la prestación de servicios públicos esenciales.
Comunidades de Inteligencia e Informativa
El decreto crea dos nuevos ámbitos permanentes de coordinación: la Comunidad de Inteligencia Nacional y la Comunidad Informativa Nacional.
La primera integra a los organismos que conforman el Sistema de Inteligencia Nacional, a las áreas de inteligencia de las Fuerzas Armadas y de las fuerzas de seguridad federales, y a la Unidad de Información Financiera. La segunda incorpora a organismos del Sector Público Nacional que generan información relevante para la inteligencia estratégica, como Migraciones, Renaper, Aduana, Cancillería y áreas vinculadas a sectores sensibles.
En ambos casos, el intercambio de información deberá realizarse mediante procedimientos formales, con mecanismos de registro y trazabilidad, garantizando que la información circule de forma ordenada y verificable dentro del Estado.

Controles internos y respaldo normativo
La reforma refuerza los mecanismos de control interno mediante la creación de la Inspectoría General de Inteligencia, con funciones de auditoría, inspección y control de legalidad, desempeño y uso de recursos.
En paralelo, el decreto incorpora definiciones más precisas sobre las tareas autorizadas y las prohibiciones para el personal de inteligencia. El objetivo es ofrecer mayor seguridad jurídica a quienes desempeñan funciones sensibles, definiendo con claridad qué acciones están permitidas y cuáles quedan expresamente vedadas.
En materia de conducción, los titulares de los organismos desconcentrados de la SIDE pasan a ser designados por el secretario de Inteligencia, mientras que el Inspector General continuará siendo designado por el Poder Ejecutivo Nacional, en función de su rol de control.
Normalización institucional
En conjunto, la reforma de la SIDE por decreto apunta a normalizar el funcionamiento de un sistema históricamente fragmentado, clarificar funciones, eliminar superposiciones y fortalecer la integración del sistema de inteligencia con el resto del Estado.
La norma entra en vigencia con su publicación en el Boletín Oficial y será examinada por la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso, conforme al procedimiento previsto para los decretos de necesidad y urgencia.
Desde el Gobierno sostienen que la reforma busca dotar al Estado de un sistema de inteligencia más integrado, especializado y previsible, capaz de producir información estratégica útil para la toma de decisiones en un contexto regional e internacional cada vez más complejo.
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