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Morir en guerra ajena: la historia de los argentinos que combaten en Ucrania

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Es un frío jueves de invierno en la localidad de Merlo, Provincia de Buenos Aires. De todos modos, la temperatura del mediodía está un poco por encima del promedio que suele registrar durante el mes de agosto gracias al sol que pega de lleno. El resto, total normalidad: los trabajadores van y vienen hacia la estación de tren, los vendedores ambulantes esperan con calma a sus clientes y los alumnos salen de las escuelas para almorzar.

Exactamente en ese mismo momento del mismo jueves, pero a aproximadamente 12.500 kilómetros de distancia de Merlo, otra rutina se repite: la de la guerra. Miles de soldados recargan municiones de sus AK-47, le disparan en ráfaga a sus enemigos, pilotean y resisten el impacto de los drones FPV, asisten a sus compañeros heridos o mueren. Es, en la actualidad, una escena común del caluroso mes de agosto en el verano de Ucrania.

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El documental muestra el día a día del batallón de los argentinos en Ucrania. (Foto: TN / Leandro Heredia).

Sentado en la plaza de Merlo, Nicolás Nieto mira contemplativo, piensa en la guerra y suelta: “Sé que puedo morir, pero tengo la decisión y convicción de viajar para unirme al ejército ucraniano a luchar”. Como él, son muchos los argentinos que a lo largo de estos 4 años de invasión a gran escala de Rusia a Ucrania han decidido dejar todo en la Argentina para alistarse en una guerra que parece lejana, pero que terminan tomando como propia.

Leé también: Murió otro argentino que combatía para Ucrania durante un ataque con drones y misiles rusos

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Si bien no existen cifras oficiales sobre la cantidad de argentinos en el ejército ucraniano, se estima que hay al menos 50 combatientes ya alistados. No son soldados argentinos, porque muchos siquiera tienen experiencia. Son voluntarios que firman un contrato con Ucrania. ¿Cómo llegan? ¿Qué requerimientos tienen? ¿Qué riesgos y desafíos enfrentan? ¿Cuánto cobran?

El reclutamiento

Al inicio de la invasión a gran escala, allá por febrero de 2022, el Ministerio de Defensa de Ucrania empezó a recibir múltiples consultas desde distintas partes del mundo sobre cómo los extranjeros podían alistarse en su ejército. Rápidamente se organizó una sección que se la conoció como la Legión Extranjera, en donde aquellos interesados que tuvieran experiencia militar o en uso de arma podían capacitarse y combatir.

El conflicto tomó una escala que no se veía desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, sembrando el campo de batalla con miles de muertes por bando y generando una necesidad imperiosa de sostener la cantidad de soldados. De esa manera, cada batallón de la Fuerza Armada ucraniana empezó a ganar independencia para convocar a sus propios voluntarios.

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“Incorporaciones Brigada 47. Contacto al teléfono o por este medio”, se puede ver en un video subido a TikTok hacia mediados de año. Quien habla es Fabián “Gringo” Castro, un experimentado argentino que combate para Ucrania desde 2023. Es uno de los designados para buscar a nuevos voluntarios, reclutarlos y organizarles toda la logística para llegar hasta la zona del frente de batalla. Como él, hay muchos otros.

Video Placeholder

Combatiente de la Brigada 47 informa sobre cómo es el reclutamiento en Argentina. (Video: Tik Tok).

En la era de las redes sociales, la viralización de estos videos ayuda a que centenares de interesados hagan llegar sus mensajes. En América Latina lo hacen principalmente desde Colombia o, ahora también, Brasil. Pero en los últimos meses se sumaron cada vez más desde la Argentina, Chile o Paraguay. Claro está que el tradicional método de “boca en boca” también sigue funcionando para acercarse a los reclutadores.

Condiciones y requisitos

Los interesados se contactan con el reclutador, le manifiestan su intención de viajar a Ucrania, son informados de las condiciones y los riesgos que enfrentan, y se coordina una reunión presencial. En el caso de la Argentina, cuando los interesados son del interior del país se realiza por videollamada.

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“Hay días que el teléfono suena y suena”, reconoce el “Gringo” durante una de esas tardes de agosto en las que se encontraba en Buenos Aires junto a “Nazar”, otro experimentado soldado ucraniano, coordinando a los primeros argentinos que viajarían en grupo a la guerra. Vuelve a vibrar el celular. “Mirá, acá va otro”, señala, y baja la mirada.

La conversación es franca y directa:

– Hola, ¿quién habla?

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– Hola, me llamo Nicolás, soy de Merlo y estoy interesados en alistarme al ejército.

– Bien, ahora te digo las condiciones del contrato, pero antes que nada tengo que advertirte, esta guerra no es como la que uno se puede imaginar. El riesgo de que mueras es muy alto.

– Sí, lo sé. Pero ya estoy seguro de que quiero ir.

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El crudo y real aviso está hecho. Lo que le sigue es lo que el interesado necesita escuchar: las condiciones. No hay obligación de contar con experiencia militar o de tiro para ir al ejército; el sueldo se deposita en un banco ucraniano y puede ir de entre unos 500 dólares hasta los 2800, dependiendo la zona de combate; se paga el pasaje aéreo de ida, la comida y se le provee de ropa y alimento diario; se ofrece un seguro de vida de hasta 400.000 dólares a cobrar por la familia.

Infografía: Sebastián Neduchal (TN / Videolab).

Infografía: Sebastián Neduchal (TN / Videolab).

El viaje al frente

Una vez conformado el grupo, todos se reúnen dos días antes del vuelo a Ucrania en un hotel en Buenos Aires. Lo mismo sucede en Bogotá para los colombianos, en San Pablo para los brasileños, o la principal ciudad para cada uno de los combatientes que parten desde su país de origen. No hay una cantidad establecida por grupo. En el caso del primer batallón de argentinos, viajaron 14.

El pasaje y el hotel está cubierto por el batallón. La mayoría de los nuevos reclutados llega con pasaporte nuevo, recién impreso. Algunos no salieron del país, ni se subieron a un avión o, simplemente, no se imaginaban que esto iba a suceder tan rápido.

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Entre los nuevos combatientes hay electricistas, albañiles, bomberos, operarios de fábricas o exmilitares. Cada uno con una historia o un motivo por el cual deciden abandonar sus hogares y sus familias para arriesgarse a morir en guerra ajena. Están quienes lo hacen por dinero, otros por vocación o la esperanza de una mejor posibilidad laboral a futuro.

Una vez que el micro de transporte está listo en el hotel, cargan los bolsos con la mínima cantidad de ropa solicitada -muda de ropa interior, algunas remeras, buzo, zapatilla y pantalón-, se suben, ponen música y empieza la charla. El clima es como el de un traslado al aeropuerto para un viaje de turismo… la mayoría pareciera no imaginarse a lo que está por enfrentarse.

“No quieran hacerse los héroes, cuídense entre ustedes y traten de volver enteros, aunque es probable que alguno de los que está acá no regrese”. En una charla que se asemeja más una arenga antes de salir a la cancha en un partido de fútbol que al momento de subirse a un avión, el “Gringo” vuelve a lanzar toda la dura realidad, pero con la experiencia de lo vivido.

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Despegan. Abandonan Buenos Aires. Algunos no volverán, aunque no lo saben. Siguen viaje con múltiples escalas en el camino hasta llegar a la frontera con Moldavia. Desde allí se suben a un colectivo que los está esperando y empiezan a recorrer miles de kilómetros hasta llegar -días después- al noreste de Ucrania, a la región de Sumy, donde la guerra ya sí se siente y empezarán a vivir el proceso de preparación.

El batallón y la convivencia

Todo combatiente extranjero que se une al ejército ucraniano tiene un período de capacitación e instrucción antes de ir al frente de batalla. Llegar a una de estas tiendas de campaña impacta: hay decenas, sino centenares, de soldados hablando un español con distintos acentos como si se tratarse de un batallón de combatientes desplegados en suelo Latinoamericano.

Sucede que hay pequeños pueblos enteros cercanos a la línea de combate que han quedado prácticamente deshabitados por los civiles a causa de la guerra y son reutilizados por las compañías militares para desplegar allí sus campamentos.

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Son locaciones secretas. No se pueden subir imágenes o videos, y mucho menos utilizar líneas internacionales de celulares, tiene que estar en “modo avión” o con un chip ucraniano. La inteligencia rusa está al acecho de encontrar cualquier indicio que les indique que hay soldados reclutados para atacarlos.

Los campamentos a los que llegan los nuevos argentinos se encuentran en lo que sería una tercera línea del frente. La primera, es la línea 0, donde se dan los enfrentamientos de trinchera y cuerpo a cuero. La segunda, llamadas “casas seguras”, son las tiendas que se sitúan a unos 15 kilómetros del combate para generar el recambio de las tropas. Y, la tercera, son éstas otras que se encuentran a unos 50 kilómetros.

“Uno nunca está preparado para lo que se vive en la ‘zona cero’, es el infierno mismo, nadie puede estar preparado para eso”, vocifera un colombiano cuando se le consulta sobre su experiencia. Los colombianos son mayoría. Muchos llegan de las guerrillas o, también, de las fuerzas de seguridad. La diferencia del sueldo es muy alta y prefieren poner su vida en riesgo por una mejor proyección económica.

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La primera instrucción que reciben es la de primeros auxilios y manejo de armas. También aprenden a convivir entre ellos y con los otros soldados. Duermen en una pequeña casa totalmente tapeada para que a la noche las luces del interior no llamen la atención de los drones rusos y en una especie de cama cucheta que está hecha en base a un enrejado. No hay duda: es la guerra.

El contrato y el entrenamiento real

“Bienvenido al ejército ucraniano”. A la semana de llegar a los campamentos de instrucción, los nuevos voluntarios empiezan a firmar sus contratos oficiales con el Ministerio de Defensa de Ucrania. Pasan a ser, formalmente, soldados ucranianos.

El contrato es el mismo que tienen los propios ucranianos: el monto del sueldo, las facilidades, oportunidades y derechos individuales. Con el correr de los años se han escuchado algunas voces entre los extranjeros que se quejaban de tratos diferenciales, aunque la mayoría esgrime que se sienten a gusto. El contexto de la guerra genera todo tipo de realidades.

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Edificios destruidos de un pueblo abandonado en las cercanías de los campamentos donde se alojan los soldados argentinos. (Foto: Leandro Heredia / TN).

Edificios destruidos de un pueblo abandonado en las cercanías de los campamentos donde se alojan los soldados argentinos. (Foto: Leandro Heredia / TN).

La vinculación contractual con el ejército es por 2 años, renovables. A los 6 meses de servicio los nuevos soldados pueden pedir la baja. Algunos intentan hacerlo antes de ese plazo cuando se dan cuenta de la crudeza del conflicto. Muchos de los argentinos de este primer grupo lo hicieron. Con más o menos demoras, se lo terminaron dando.

Aquel que firme el contrato y se quiera ir del país sin la baja correspondiente, inmediatamente pasa a ser un desertor.

Con la firma en la mano, los nuevos reclutados reciben el uniforme -chaleco antibalas, casco, guantes, ropa-, su arma y municiones. Están listos para comenzar los entrenamientos que se dan más de una vez al día en distintos polígonos construidos para la ocasión cerca de las tiendas de campaña.

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Los polígonos simulan zonas de guerras reales. Los comandantes en jefe guían los entrenamientos a través de trincheras, detonaciones reales de granadas, disparos con fuego real de las AK-47 que utilizan en combate y un desgaste que intenta acercarse a la realidad del frente de batalla. “Tienen que entender que están en una guerra”, dicen.

En el mejor de los planes, los nuevos reclutados reciben hasta un mes de entrenamiento antes de “salir en su primera misión”, como se conoce el viaje al frente. Pero, en la guerra, muchas veces no existen los planes ideales, por los que a lo largo de estos últimos meses algunos soldados han denunciado que los envían al combate sin la preparación necesaria.

Comienzo del combate

“El infierno en vida”. Esta es la definición unánime que repiten todos aquellos soldados que hayan pasado en algún momento por el frente de batalla. Es una zona donde cada centímetro puede costar la vida. Donde lo único que vuela son los drones kamikaze que buscan encontrar enemigos para estrellarse y matarlos.

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La transición de las tiendas de campaña a la “línea cero” busca ser gradual, aunque en algunos casos no lo es. Muchas veces los nuevos soldados son obligados a unirse a las misiones. En otras oportunidades, ellos mismos se ofrecen. Esto último es desaconsejado por el propio “Gringo”, el reclutador: “No se regalen”.

Los soldados latinos, entre ellos los argentinos, suelen combatir juntos. La cuestión idiomática es fundamental, siempre tiene que existir un enlace entre el equipo en terreno con los comandantes que supervisan cada misión. Puede ser en inglés, español o en ucraniano.

Los nuevos soldados tienen cerca de un mes de entrenamiento antes de combatir en el frente de batalla. (Foto: Leandro Heredia / TN).

Los nuevos soldados tienen cerca de un mes de entrenamiento antes de combatir en el frente de batalla. (Foto: Leandro Heredia / TN).

Esta es una guerra donde la tecnología tiene cada vez un rol más protagónico. Es así que muchos de los soldados que se encargaban de manejar tanques o vehículos blindados han aprendido a pilotear drones, sean de monitoreo o de ataque. De todos modos, los extranjeros recién llegados suelen ser los que van al frente de batalla, el peor lugar del conflicto.

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Allí se enfrentan a diario a la muerte. Es matar o morir. En muchas misiones ni siquiera hay prisioneros de guerra. Esta es la crudeza de una guerra que se encamina a cumplir 4 años.

“Perdí a casi todos mis compañeros, de 50 que llegamos, sólo 2 estamos volviendo ”, dice con un tono entrecortado y de angustia un colombiano que decidió pedir la baja del ejército tras luchar por casi 10 meses. Mirando por la ventana, contemplativo, agrega: “le diría a cualquier persona que no se le ocurra alistarse, es una pesadilla”.

Créditos

 • Director de Noticias: Ricardo Ravanelli
 • Entrevistas y Producción General: Gonzalo Bañez
 • Realización: Leandro Heredia
 • Asistencia de realización: Nicolás González
 • Edición: Daniel Gordo Díaz / Carlos Christensen
 • Diseño y animación: Iván Paulucci
 • Guión: Juan José Berardone
 • Editor General de Contenidos: Mariano Thieberger
 • Editor general de imagen: Mariano Vico
 • Editor General de TN: Exequiel Sanitz
 • Equipo de producción en Ucrania: Zhanna Chuchman, Iurii Melnyk y Dmytro Gorevoy
 • Agradecimientos: Ministerio de Defensa de Ucrania; Embajada de Ucrania en la Argentina; Transatlantic Dialogue Center

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Ucrania, Rusia, guerra

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A pesar de una “amistad sin límites”, Ucrania reveló que las inversiones de China en Rusia se estancaron desde el inicio de la guerra

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Un militar ruso de la unidad de ingeniería independiente del Distrito Militar Sur opera un dron mientras realiza un curso intensivo de entrenamiento de combate para mejorar sus habilidades en la instalación de barreras, la limpieza de terrenos minados y el cruce de obstáculos de agua, en medio del conflicto entre Rusia y Ucrania (REUTERS/Sergey Pivovarov)

El Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania informó que, pese a la retórica de Moscú y Beijng sobre una “amistad sin límites” en 2022, los datos de inversión reflejan una realidad distinta en medio de la invasión rusa.

El volumen total de inversiones chinas acumuladas en Rusia se mantiene estable, alrededor de 17.400 millones de dólares, sin crecimiento desde 2022. En ese mismo años, se registró un incremento del 20% respecto a 2021, impulsado por decisiones previas y por el “efecto sustitución” tras la retirada de inversores occidentales del mercado ruso.

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Sin embargo, para 2025, esa tendencia al alza se estancó. El único sector con crecimiento relativo destacado (+50%) fue el de servicios financieros. Mientras en 2022 los bancos chinos en Rusia brindaban apoyo, para 2025 su expansión se focalizó en facilitar el comercio bilateral, principalmente mediante el desarrollo de canales de pago y liquidación, y no en la creación de nuevas instalaciones productivas.

Por el contrario, las inversiones en materias primas —tradicionalmente un sector atractivo para China— disminuyeron ligeramente, pasando de 9.000 millones de dólares a 8.800 millones, según la la agencia estatal de investigación.

El análisis ucraniano remarcó que los inversores chinos se muestran extremadamente pragmáticos: solo participan en la economía rusa cuando consideran que es seguro, dadas las sanciones internacionales, y en muchos casos optan por no invertir directamente.

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Un militar ruso en un
Un militar ruso en un campo de entrenamiento (REUTERS/Sergey Pivovarov) REUTERS/Sergey Pivovarov

Sin embargo, funcionarios desde Beijing aseguran que “China no puede permitirse que Rusia pierda la guerra en Ucrania”. Durante una reunión de cuatro horas el 3 de julio del 2025 con la vicepresidenta de la Comisión Europea Kaja Kallas, el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi rechazó en la conversación las acusaciones occidentales de que China financia y arma a Moscú.

No obstante, China se consolidó como el principal proveedor de bienes de doble uso para la industria de defensa rusa y auxilió a Moscú a esquivar las sanciones occidentales.

La declaración, que sorprendió a la delegación de la Unión Europea, revela el trasfondo estratégico de Beijing: una derrota rusa podría redirigir la presión estadounidense hacia Asia y, especialmente, hacia Taiwán. Para China, evitar una victoria ucraniana es un objetivo geopolítico central, aunque en público el régimen de Xi Jinping continúe reivindicando una resolución pacífica del conflicto.

Por su parte, a finales del años pasado, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, aseguró que “no ve una disposición por parte de China para sumarse a la vía de paz” par dar cierre al conflicto que está por alcanzar los cuatro años de duración.

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El mandatario manifestó que las autoridades ucranianas “siempre han querido que China presione a Rusia para detener la guerra, pero desafortunadamente no lo ha hecho”, y añadió que, por el contrario, “China ha aumentado el volumen de las importaciones de energía rusa”. Zelensky argumentó que “Rusia gasta el dinero de la exportación de su energía en la guerra”, y subrayó: “Por desgracia, este es el papel de China a día de hoy”.

Rusia y Ucrania finalizaron la
Rusia y Ucrania finalizaron la segunda tanda de negociaciones con pacto sobre prisioneros pero pocos avances en el plan de paz (Europa Press)

Estados Unidos busca que Ucrania y Rusia pongan fin a la guerra antes de junio y ofreció organizar una nueva ronda de conversaciones la próxima semana, según informó Zelensky el sábado.

La administración del presidente Donald Trump presionó a ambas partes para llegar a un acuerdo, mediado recientemente en encuentros en Abu Dhabi, aunque hasta ahora no se superó el desacuerdo sobre el estatus de los territorios ocupados.

Rusia, que actualmente controla cerca del 20% del territorio ucraniano, insiste en obtener el dominio total de la región de Donetsk como parte de un posible acuerdo. Por su parte, Kiev rechaza cualquier pacto que no garantice la disuasión de futuras invasiones rusas.

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“Estados Unidos propuso por primera vez que los dos equipos negociadores —Ucrania y Rusia— se reúnan en Estados Unidos, probablemente en Miami, dentro de una semana”, declaró Zelensky a la prensa. “Dicen que quieren tener todo listo para junio”, añadió.

Zelensky expresó reiteradamente su frustración por las demandas de concesiones que considera desproporcionadas para Ucrania en comparación con Rusia. El mandatario subrayó que no aceptará acuerdos entre Washington y Moscú que excluyan a Kiev o comprometan la soberanía ucraniana.



Defence,Defense,Europe

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Top Haitian leader reveals which US policy the country would be ‘helpless’ without: ‘Give them money’

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

One of the nine current leaders of Haiti’s transitional government admitted to Fox News Digital his country is «helpless» to handle the return of its citizens, noting that Haiti relies on billions of dollars generated by U.S., Canadian and French-based migrants to keep its economy going.

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Leslie Voltaire, a member of the nine-member transitional council leading Haiti ahead of scheduled elections later this year, described a state of total dependency on temporary protected status (TPS) that has now spanned more than 15 years and which President Donald Trump is trying to end. 

Voltaire warned that a sudden termination of TPS would trigger an immediate crisis because the nation lacks the economic infrastructure to reabsorb as many as 400,000 repatriated citizens from the United States.

«We think that we are helpless if another country is sending back our compatriots,» Voltaire told Fox News Digital. «We cannot do anything about it – just accommodate them, give them money to go back to their provinces and to their cities, help them with food. But it’s very painful due to the small budget that we have in the government.»

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STATE DEPARTMENT ISSUES SECURITY ALERT AMID ‘HEAVY GUNFIRE’ NEAR US EMBASSY IN HAITI

Trump tried to end Haiti’s long-standing TPS status during his first administration, but, similar to today, federal judges stepped in to block the move. 

In November, the Department of Homeland Security (DHS) published a notice indicating that Haiti’s temporary status would not be renewed this month, but in a subsequent 11th-hour ruling earlier this week, U.S. District Judge Ana Reyes issued a preliminary injunction blocking the Trump administration from ending Haiti’s TPS status. 

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Reyes argued the move was likely motivated by «hostility to non-white immigrants» as opposed to an objective view of the ongoing situation in Haiti. 

Leslie Voltaire, a member of Haiti’s transitional council ahead of new elections, next to a Haitian immigrant. (Getty Images)

Shortly before Fox News Digital spoke with Voltaire Thursday evening, three U.S. warships arrived off the coast of Haiti ahead of the country’s Feb. 7 deadline for the council to transition power to a soon-to-be elected leader or leaders. In addition to the U.S. ramping up its presence, the United Nations recently approved, with U.S. support, the deployment of a new Gang Suppression Task Force to Haiti to help with the ongoing violence there.  

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When asked for specific metrics on when Haiti might be stable enough to no longer require its TPS status, Voltaire did not point to anything concrete, like a certain number of police officers, territory controlled or national GDP. Rather, Voltaire said Haiti needs more time, more investment and greater security before the country can be considered stable enough to take back hundreds of thousands of its people.

«The problem of security in Haiti is mainly to have jobs,» Voltaire told Fox News Digital. «There are no jobs because there is no investment right now. There is no investment because there is insecurity. And also we have to provide services to the population, so, there is a huge need of cash, of resources – financial resources. … If they come with 400,000 people, that would be a huge problem.»

Haiti-Violence

Police stop at a car to inspect in Port-au-Prince, Haiti, April 22, 2024.  (AP Photo/Ramon Espinosa)

FLASHBACK: 2024′ IMMIGRATION GROUND ZERO IN SPOTLIGHT AGAIN AS JUDGE’S 11TH HOUR RULING SPARKS OUTRAGE

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Voltaire conceded the U.S. economy and migrant labor — pointing out Haitians living in the U.S., Canada and France bring $3 to $4 billion per year into Haiti through remittances — could be described as a «crutch,» indicating that around 85% of the country’s «professional» class lives abroad. 

Voltaire noted that Haitian leadership was «pleading» with U.S. leadership to give it a break on tariffs, something Voltaire thinks could improve his country’s economic situation. 

«We don’t have an economy that has the capacity to produce the kind of dollars that [migrant workers] are generating,» Voltaire lamented.

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Immigrants in Massachusetts

Haitian immigrants Petterly Jean-Baptiste, left, and wife Leonne Ysnardin ride aboard a van in Boston and are transported with their children to a shelter in Quincy, Mass., Nov. 16, 2023. (AP Photo/Steven Senne)

While admitting his nation is propped up by migrant labor from the U.S., as well as France and Canada, Voltaire simultaneously pointed the finger at the United States for the very poverty that necessitates the aid Haiti needs. 

Voltaire argued that a 19-year U.S. military «occupation» in the early 20th century «depleted» Haiti’s middle class by turning the country into a pool of cheap labor for neighboring sugarcane producers.

«I think one of the historic problems is that when the U.S. occupied Haiti between 1915 and 1934, they chose to use the Dominican Republic and Cuba as the sugarcane producers,» Voltaire said when asked about why the neighboring Dominican Republic has not dealt with some of the same instability as Haiti. 

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«And Haiti, because it was densely populated, was treated as the labor for those countries. This is why we have like half a million Haitians in the Domincan Republic, and the same in Cuba … and we have been depleted.»

Haiti flag

A Haitian flag is seen in Port-au-Prince. (Stan Honda/AFP via Getty Images)

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Voltaire also cited the U.S. favoring the «dictatorship» of the former president of Haiti between 1957 and 1971, Francois Duvalier, for the dire circumstances in Haiti and why the Domincan Republic has fared differently.

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«The U.S. was favoring the dictatorship of Duvalier, which was bad with the Tonton Macoute and which did not have the investment that we hoped we would have when Kennedy launched the Alliance for the Progress. We were not part of it. And we have been under a dictatorship. And then when the dictatorship disappeared, there was a dismantlement of the Haitian state that we have to reconsolidate,» Voltaire pointed out. 

Voltaire cited this history as a reason why 85% of its professional class, like university professors, artists and skilled technicians live outside of Haiti. And he mused that «maybe it’s a good thing» to begin repatriating Haitians back to their home country. But he reiterated that economic and political development must continue for that to happen.

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El régimen iraní detuvo a un nuevo activista por un manifiesto crítico contra la represión de las protestas

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Las protestas a nivel nacional comenzaron a finales de diciembre en el Gran Bazar de Teherán en respuesta al empeoramiento de la situación económica (Europa Press)

Las fuerzas de seguridad de Irán detuvieron el sábado al activista Ghorban Behzadian-Nejad tras la publicación de un manifiesto crítico con el régimen, en el que se reclamaba la formación de una asamblea constituyente y el fin de la República Islámica.

Según informaron medios locales, el opositor y asesor de Mir Hosein Musaví —líder del Movimiento Verde de 2009, bajo arresto domiciliario desde hace 15 años—, fue arrestado en su domicilio en Teherán.

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El activista es uno de los firmantes del llamado “Comunicado de los 17”, difundido a finales de enero, que exige un referéndum “libre y transparente”, una asamblea constituyente y respalda las recientes protestas contra el régimen ayatolá.

La semana pasada, otros tres firmantes del texto —entre ellos el guionista Mehdi Mahmoudian, nominado al Óscar por la película Un simple accidente— fueron también detenidos, junto con los activistas Vida Rabbani y Abdullah Momeni, según The Hollywood Reporter.

Entre quienes apoyan el comunicado figuran el cineasta Jafar Panahi (actualmente en Estados Unidos), el cineasta Mohammad Rasoulof (exiliado en Alemania), la Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi y la abogada Nasrin Sotoudeh, ganadora del Premio Sájarov.

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El manifiesto responsabiliza al líder supremo Ali Khamenei de la muerte de miles de personas en las protestas iniciadas en diciembre por la depreciación del rial y que luego se extendieron con reclamos para acabar con la República Islámica. Las manifestaciones fueron duramente reprimidas por la Guardia Revolucionaria Islámica.

Los disturbios y protestas en
Los disturbios y protestas en Teherán, Irán, el 9 de enero del 2026 (AP)

Alemania exigió el lunes pasado la libertad del guionista iraní Mahmoudian. “La detención de Mehdi Mahmoudian no es un caso aislado, sino parte de un sistema que pretende silenciar deliberadamente las voces críticas. Quien encarcela a autoras y autores no combate el arte, sino la libertad. Mahmoudian debe ser liberado, porque el arte no es un delito”, indicó en un comunicado el ministro alemán de Cultura y Medios de Comunicación, Wolfram Weimer.

El régimen iraní reconoce 3.117 fallecidos, aunque organizaciones opositoras como Human Rights Activists in Iran (HRANA), con sede en Estados Unidos, elevan la cifra a 6.961 y siguen verificando más de 11.600 posibles muertes y unos 51.000 arrestos.

La relatora especial de la ONU para Irán, Mai Sato, señaló que médicos iraníes estiman que la cifra real podría alcanzar los 20.000 muertos, aunque Naciones Unidas advierte que los datos son difíciles de corroborar.

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En paralelo a la represión impuesta a las protestas por las autoridades de Irán, la Nobel de la Paz Narges Mohammadi empezó una huelga de hambre en la prisión de Mashhad para denunciar las condiciones de su detención, tras ser arrestada el 12 de diciembre durante un acto en memoria del abogado Khosrow Alikordi.

La fundación que lleva su nombre, gestionada por su familia en París, informó que la protesta responde a una detención considerada ilegal, a la incomunicación con allegados y abogados, y a la presión ejercida por las fuerzas de seguridad.

Narges Mohammadi (EFE/Abedin Taherkenareh/Archivo)
Narges Mohammadi (EFE/Abedin Taherkenareh/Archivo)

Desde su arresto, Mohammadi solotuvo una breve llamada telefónica con su hermano, mientras sus familiares recibieron amenazas para no difundir información sobre su situación. Ali Rahmani, hijo de la activista, expresó su preocupación por la salud de su madre y de otros presos políticos: “Lo que está sucediendo en nuestro país es un crimen contra la humanidad”, afirmó.

La abogada Chirinne Ardakani, representante de la familia, señaló que Mohammadi permanece en aislamiento y que la última comunicación familiar fue el 14 de diciembre. Las autoridades de Mashhad detuvieron a Mohammadi junto a unas 40 personas durante el homenaje a Alikordi, fallecido en circunstancias poco claras.

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El delicado estado de salud de Mohammadi ha motivado reclamos internacionales. Según reportó CNN, la activista presenta antecedentes de infartos, hipertensión, problemas de columna y ha sido sometida a cirugías de urgencia.

(Con información de EFE)



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