ECONOMIA
Cronología de una caída: los tres momentos que derivaron en el cierre definitivo de Fate

El cierre definitivo de la planta industrial de Fate en la localidad bonaerense de San Fernando marca el final de una trayectoria de más de 80 años en la fabricación de neumáticos en la Argentina.
La decisión de la empresa de la familia Madanes Quintanilla, que implica el despido de sus 920 trabajadores y la liquidación de activos, es el desenlace de un proceso de deterioro operativo y financiero que se extendió durante la última década. La historia de esta caída puede sintetizarse en tres hitos críticos que reflejan el impacto de variables macroeconómicas y una persistente conflictividad gremial.

Si bien el Gobierno dictó ayer la conciliación obligatoria y la empresa aseguró que la acatará, también le dijo a este medio que “la empresa ya cerró y no habrá marcha atrás, no se van a volver a abrir las puertas”.
El primer hito de la fase final de este declive corresponde a marzo de 2019, cuando Fate solicitó ante el entonces Ministerio de Producción y Trabajo la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC). En aquel momento, la empresa empleaba a 2.000 trabajadores y advirtió que la sustentabilidad del negocio estaba en riesgo inminente. A través de una misiva enviada a las autoridades nacionales, la firma calificó su situación como “gravísima” y señaló que los cambios en las reglas de juego —específicamente la eliminación de reintegros a la exportación, la imposición de derechos de exportación y las elevadas tasas de interés— habían erosionado su capacidad operativa.
Durante ese período, Fate destacó que más del 50% de su producción se destinaba al mercado externo, lo que la hacía vulnerable a la pérdida de competitividad exportadora. La dirección de la empresa argumentó que la estructura de costos local, sumada a una caída del consumo interno y a la competencia de importaciones, impedía mantener el nivel de actividad.

Por su parte, el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna) rechazó los argumentos patronales, vinculando la situación a una falta de inversión tecnológica y no a un exceso de costos laborales. Este primer momento cerró con una adecuación de la plantilla, pero las causas estructurales del conflicto permanecieron latentes.
Los problemas con el sindicato no terminaron ahí, sino que se mantuvieron latentes a lo largo de los años. Sin ir más lejos, a finales de 2022 el sector atravesó una crisis de abastecimiento sin precedentes debido a un conflicto gremial que paralizó totalmente las tres plantas de neumáticos del país: Fate, Bridgestone y Pirelli. El Sutna, bajo la conducción de Alejandro Crespo, llevó adelante bloqueos y paros por tiempo indefinido en reclamo de aumentos salariales y el pago de horas de fin de semana al 200%. En el caso de Fate, la empresa intimó al sindicato ante la imposibilidad de operar y advirtió sobre los daños a la maquinaria y la pérdida de mercados. Este episodio consolidó una relación de extrema tensión entre la empresa y la representación sindical, factor que la compañía mencionaría recurrentemente como un obstáculo para la productividad.
Cinco años después de su primer intento de reestructuración, Fate volvió a solicitar un Procedimiento Preventivo de Crisis en julio de 2024. Luego de algunas idas y vueltas, el Gobierno no se lo otorgó.
Este segundo momento clave estuvo signado por un cambio drástico en la política comercial. El Gobierno redujo los aranceles de importación para neumáticos de camiones y buses del 35% al 16%, con el objetivo de bajar los costos logísticos en el país. Esta medida, sumada a la persistencia de derechos de exportación y a una brecha de costos con el exterior que la empresa calificó de “insalvable”, precipitó el despido de 97 empleados en una primera instancia.
En sus comunicaciones oficiales de ese año, Fate detalló que la planta operaba con una baja utilización de su capacidad instalada debido a la imposibilidad de competir con productos fabricados en otros mercados que contaban con subsidios e incentivos. La caída de la demanda interna, afectada por la contracción de la industria automotriz —que en abril de 2024 registró una baja interanual del 21% en su producción—, redujo el margen de maniobra de la fabricante. La empresa sostuvo que, pese a las inversiones realizadas para modernizar la planta de San Fernando, los sobrecostos derivados de la carga tributaria, la deficiente infraestructura y el ausentismo laboral hacían que el costo final del neumático argentino fuera muy superior al internacional.
Esta semana Fate oficializó el cese total de sus actividades industriales en la planta de San Fernando, una decisión que la empresa calificó como el desenlace inevitable de un contexto de negocios adverso. Tras 80 años de trayectoria, la histórica fabricante de neumáticos anunció el despido de sus 920 empleados, confirmando que dejaría de producir en el país para reorientar su modelo hacia la importación de productos fabricados en otros mercados.

La empresa fundamentó el cierre definitivo en la imposibilidad de sostener la operación frente a una estructura de costos locales que, según sus comunicados previos de 2024, incluía una “abusiva sobrecarga impositiva”, derechos de exportación (único caso en el mundo para este sector) y una baja productividad laboral afectada por la conflictividad gremial. Fate señaló que el costo final de un neumático fabricado en Argentina se volvió significativamente superior al de productos extranjeros, generando una “brecha de competitividad insalvable” que terminó por desplazar a la producción nacional.
Este escenario se vio agravado por las medidas de apertura comercial implementadas desde mayo de 2024, cuando el Gobierno redujo los aranceles para la importación de neumáticos del 35% al 16%. Esta política, que buscaba bajar los costos logísticos internos, facilitó el ingreso masivo de cubiertas del exterior. Según los registros de ese año, el mercado interno ya mostraba una fuerte permeabilidad al ingreso de neumáticos en condiciones que la empresa enmarcó como “comercio desleal”, sumado a una caída sostenida en la demanda interna de neumáticos, vinculada directamente a la contracción de la producción automotriz en el país. Con este cierre, la mayor empresa de capitales nacionales del sector puso fin a su ciclo productivo en la Argentina.
ECONOMIA
Los precios del petróleo suben ante el riesgo de un conflicto entre EEUU e Irán

Los precios del petróleo subían el jueves, impulsados por la creciente preocupación en los mercados sobre la posibilidad de una acción militar de Estados Unidos contra Irán, mientras ambas naciones intentaban reducir la tensión mediante negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán, al tiempo que intensificaban su actividad militar en la región.
Los futuros del Brent avanzaban 23 centavos, un 0,3%, hasta 70,58 dólares el barril, mientras que el crudo West Texas Intermediate (WTI) de referencia en Estados Unidos ganaba 25 centavos, un 0,4%, para cotizar a 65,44 dólares el barril. Ambos índices de referencia habían cerrado el miércoles con una subida superior al 4%, alcanzando sus cotizaciones más altas desde el 30 de enero, a medida que los operadores valoraban el riesgo de interrupciones en el suministro en caso de un conflicto.
“Los precios del petróleo están repuntando a medida que el mercado se muestra cada vez más preocupado por la posibilidad de una acción inminente de EEUU contra Irán”, señalaron los analistas de ING en una nota publicada el jueves. “Para los mercados petroleros, la preocupación es claramente qué implicaría esa acción no solo para el suministro de petróleo iraní, sino también para los flujos de petróleo del golfo Pérsico en general, dado el riesgo de interrupción de los envíos a través del estrecho de Ormuz”.
El estrecho de Ormuz es una vía marítima estratégica por la que transita alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo. Los medios de comunicación estatales iraníes informaron de que el país había cerrado el estrecho durante unas horas el martes, sin aclarar si la vía se había reabierto por completo. Además, Irán emitió un aviso a los aviadores en el que informaba de que tenía previsto lanzar cohetes en zonas del sur del país el jueves.

Al mismo tiempo, Estados Unidos ha desplegado buques de guerra en las proximidades de Irán. El vicepresidente estadounidense JD Vance declaró que Washington está sopesando si continuar con el compromiso diplomático con Teherán o buscar “otra opción”, mientras el presidente Donald Trump evalúa la posibilidad de una acción militar mientras su administración refuerza sus recursos militares en la región.
Se lograron algunos avances durante las conversaciones celebradas esta semana en Ginebra, pero siguen existiendo diferencias en algunas cuestiones, según informó el miércoles la Casa Blanca, que agregó que esperaba que Teherán volviera con más detalles en un par de semanas.
Hiroyuki Kikukawa, estratega jefe de Nissan Securities Investment, señaló a Reuters que “las tensiones entre Washington y Teherán siguen siendo elevadas, pero la opinión predominante es que es poco probable que se produzca un conflicto armado a gran escala”. Kikukawa añadió que Trump “no quiere un fuerte aumento de los precios del crudo, y que incluso si se produjera una acción militar, probablemente se limitaría a ataques aéreos a corto plazo”.
En cuanto a las reservas, las de crudo, gasolina y destilados de Estados Unidos cayeron la semana pasada, según fuentes del mercado que citaron las cifras del Instituto Estadounidense del Petróleo (API) del miércoles, contrariamente a las expectativas de un aumento de 2,1 millones de barriles en la semana hasta el 13 de febrero. Los informes oficiales de la Administración de Información Energética se publicarían el jueves.
En un contexto más amplio, las bolsas europeas abrieron a la baja el jueves. El DAX alemán perdía un 0,5%, el CAC 40 de París cedía un 0,6% y el FTSE 100 de Londres bajaba un 0,4%. En Asia, el Nikkei 225 de Tokio avanzaba un 0,6%, mientras que el Kospi de Corea del Sur repuntaba un 3,1% al reabrir tras los festivos. Los mercados de la China continental permanecían cerrados por el Año Nuevo Lunar.
Los futuros de Wall Street operaban con escasos movimientos el jueves, un día después de que el S&P 500 cerrara con una ganancia del 0,6% impulsada por Nvidia. El contrato de futuros del S&P 500 subía un 0,1%, mientras que el del Dow Jones Industrial Average se mantenía prácticamente sin cambios, lo que sugiere una apertura estable en los mercados estadounidenses
En divisas, el euro subía a 1,18 dólares. El oro avanzaba un 0,6% y la plata un 2,1%. El bitcoin sumaba un 1%, hasta los 66.900 dólares.
(Con información de Reuters y AP)
North America
ECONOMIA
Caso Fate enrarece el clima político y la CGT busca revancha tras varios paros «light»

Y de pronto, se alinearon los planetas para la cúpula sindical argentina, que nuevamente se siente con fuerza para convocar a un paro nacional. Tras meses de sufrir reproches desde izquierda y derecha, con baja capacidad para convocar militantes y con su representatividad cuestionada, se había resignado a ser un espectador más en el debate sobre la reforma laboral.
Fue así que tras la votación de la ley en el Senado -una jornada en la cual sólo protestaron los sectores de izquierda mientras la CGT se limitó a emitir un comunicado- volvieron a circular los reproches de tibieza y las ironías respecto de que la sigla CGT ahora significa «Confederación General de Twitter».
Y las críticas no se limitaban al reclamo de una actitud más combativa. También hubo insinuaciones sobre una negociación entre la cúpula sindical y el gobierno. Concretamente, la acusación era que la CGT se limitó a hacer una oposición «testimonial» y sin consecuencias políticas a cambio de que el gobierno retirase el artículo que eliminaba la «cuota solidaria» que se les descuenta a los asalariados, aun cuando no estén afiliados al gremio.
Sin embargo, en el lapso de pocos días, el panorama cambió de tal forma que esa misma dirigencia sindical que se sentía sin capacidad de convocatoria, ahora decidió ponerse al frente de la resistencia contra la reforma laboral nada menos que con la organización de un paro general nacional.
La CGT, en busca de nuevo protagonismo
Para que eso ocurriera, confluyeron situaciones inesperadas fuera y dentro de la sede sindical de la calle Azopardo. Para empezar, esta vez la cúpula de la CGT se aseguró de antemano que contará con la adhesión del gremio transportista, un factor crucial para garantizar el éxito de cualquier paro.
De hecho, esa desavenencia interna había llevado al fracaso de los últimos dos paros. Primero, el del 30 de octubre de 2024, cuando bajo el liderazgo de Pablo Moyano se convocó a una paralización total del transporte, lo que, en los hechos, suponía un paro general. Pero hubo una ruptura interna, que dejó a camioneros, ferroviarios y empleados aeronáuticos sosteniendo un discurso político de oposición, mientras que del otro lado los colectiveros estaban negociando una mejora salarial. Resultado: hubo colectivos y prácticamente no se notó una disminución de la actividad.
El líder camionero, entonces, redobló su apuesta, con un reclamo a que toda la CGT lo acompañara en un nuevo paro, pero su postura fue rechazada en el debate interno. Ni siquiera lo acompaño su padre, el legendario Hugo Moyano.
El segundo para de baja adhesión se produjo en abril del año pasado, cuando en medio de las protestas por las jubilaciones, los dirigentes de la CGT se sintieron presionados a hacer una demostración de fuerza. Pero no lograron evitar la presencia de colectivos, lo cual dejó como resultado otra protesta floja.
Finalmente, la otra experiencia frustrada fue la jornada del 18 de diciembre en Plaza de Mayo, convocada específicamente para repudiar la ley de modernización, que tuvo una asistencia discreta, pese a la logística que pusieron a disposición los mayores gremios. Para ese entonces, ya había asumido el nuevo triunvirato.
Ese día, los dirigentes de las facciones más combativas propusieron convocar a una huelga desde el momento que se iniciara el debate en el Congreso, algo que no contó con apoyo en la cúpula.
Era una postura que parecía contrastar con la actitud cautelosa de la nueva cúpula. Jorge Sola, uno de los nuevos triunviros, había dejado en claro su vocación negociadora.
«No somos necios. Sabemos que el mundo del trabajo ha cambiado y que las actualizaciones con la tecnología y la robótica son necesarias, pero tenemos una herramienta fenomenal, que son los convenios colectivos de trabajo. Es allí donde las dos partes que más saben, los empleadores y los trabajadores, pueden crear sus reglas, y es ahí donde se modifican y se modernizan las relaciones laborales», fue la definición del dirigente.
Errores no forzados
Desde el punto de vista del gobierno, esa división entre sindicalistas duros y tibios suponía una oportunidad política. Ante cada movilización sindical de convocatoria discreta, los funcionarios destacaban que esa jornada había sido «un día normal». Y Javier Milei, en plena negociación con la oposición peronista, hizo jugar todas esas situaciones en su favor, argumentando que los paros era la expresión de los «sectores retrógrados que se niegan a perder privilegios».
¿Cómo fue que una oposición sindical que parecía irrelevante se erigió de pronto en una amenaza política seria, con capacidad de paralizar el país el día en que el texto de la ley entra a la cámara de Diputados? Hubo una serie de «errores no forzados» del gobierno que ayudaron a que la oposición ganara fuerza.
Para empezar, el efecto de los descuentos en las licencias por enfermedad. Fue un agregado de último momento, cuya autoría nadie se atribuye, y que terminó enojando al propio bloque legislativo del oficialismo. El tema es de alta sensibilidad social, algo de lo que el gobierno se anotició cuando vio que, de todas las reformas incluidas en la ley, la que centraba toda la atención mediática era la de las licencias.
De hecho, el propio Toto Caputo se quejó por la escasa repercusión que habían tenido los artículos de rebaja de costos para los empresarios en la contratación de nuevos empleados.
Originalmente, el tema que se había planteado era sólo un sistema de auditorías para los casos de enfermedades por tiempo prolongado, para evitar lo que Patricia Bullrich denominó «la mafia de los certificados truchos». Pero no estaba previsto que se incluyera el descuento de 50% por jornal para un empleado que se accidentara jugando al fútbol un domingo.
La sucesión de «marchas atrás» -primero anunciando una revisión de los descuentos, y luego su eliminación completa– dejó en evidencia un error de cálculo político. La negativa de los aliados de Milei fue tan terminante que se llegó a temer por la supervivencia de toda la reforma.
Un cambio de clima
Pero, además, hubo otras noticias desde el plano de la economía que también le jugaron en contra al gobierno y le dieron fuerza a la oposición. Ya se había caldeado el clima con el inesperado 2,9% de la inflación de enero y la casi certeza de que habrá alta inflación también en febrero y marzo -con el agravante de que se encarecieron más las canastas que marcan las líneas de pobreza e indigencia-.
En medio del debate por la inflación al alza, estuvo la polémica por el frustrado cambio de metodología del Indec, que llevó a que la CGT avisara que sus asesores económicos prepararían un índice propio para tomar como referente en las negociaciones salariales.
También hubo críticas a la iniciativa del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), porque los economistas críticos dan por descontado que esa «caja» formada con aportes obligatorios de las empresas terminará siendo un financista involuntario del Tesoro, ante la creciente necesidad de Caputo por fondear las arcas estatales.
Y, cuando parecía que ya no podía haber más polémicas, con un sugestivo «timing» se anunció el cierre de Fate, lo cual puso otra vez sobre el tapete la polémica que se había generado a fin de año con la suspensión de la producción en Whirlpool.
En este momento, el talón de Aquiles del gobierno es la velocidad de la pérdida de puestos de trabajo en la industria -que está usando, en promedio, apenas un 53,8% de su capacidad instalada, y con casos extremos como el automotor, donde el uso es de sólo el 31% de la planta-.
El caso de Fate excede largamente la situación específica de los neumáticos y pone en cuestión toda la política de apertura a las importaciones, lo cual deja a la oposición con mayor fuerza para argumentar contra la flexibilización contractual que propone la reforma laboral.
Buscando aliados
En definitiva, los hechos de la última semana supusieron, para la CGT, una inesperada inyección de fortaleza política. De forma que no solamente se animó a la convocatoria al paro, sino que aspira a influir en el debate parlamentario.
Y, de hecho, no solamente están buscando la alianza con gobernadores provinciales del peronismo, sino que también hay acercamiento con cámaras empresariales que objetan algunos de los puntos del proyecto de ley.
Es así que en los últimos días hubo reuniones con la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Cámara de Comercio y la Asociación de la industria Metalúrgica. Aunque los empresarios comparten buena parte del proyecto del gobierno, creen que hay otros puntos que pueden incrementar la conflictividad. Entre ellos se encuentra la alteración del orden de preeminencia de las negociaciones -en la ley, el acuerdo de empresa tendrá prioridad sobre el de rama laboral- y el cese de la «ultraactividad» -es decir, la continuidad posterior a la fecha de finalización- de convenios que no hayan sido renovados.
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ECONOMIA
ANSES: quiénes cobran hoy, jueves 19 de febrero de 2026

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) realiza hoy jueves 19 de febrero el pago de diversas prestaciones sociales, incluyendo jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares, según el cronograma oficial correspondiente a febrero de 2026. El calendario de pagos, determinado por la terminación del Documento Nacional de Identidad (DNI), alcanza a millones de beneficiarios en toda la Argentina. Los haberes se actualizan este mes con un incremento del 2,8% en línea con la inflación registrada en diciembre, conforme a la fórmula de movilidad vigente.
La actualización de los montos impacta de manera directa tanto en las jubilaciones como en las asignaciones, incluyendo el pago de bonos extraordinarios para sectores más vulnerables. El refuerzo adicional de $70.000 se mantiene para quienes perciben el haber mínimo, mientras que las asignaciones familiares también se incrementan en el mismo porcentaje.
Hoy jueves 19 de febrero, corresponde el pago a los titulares de diferentes prestaciones, según la terminación de su DNI y el tipo de beneficio.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las personas cuyo DNI finaliza en 6 y 7 pueden cobrar su prestación hoy. Este grupo integra a quienes perciben la jubilación o pensión mínima establecida por la ANSES para febrero de 2026.
El pago para titulares cuyo DNI termina en 6 está disponible desde hoy. Estos beneficios alcanzan a familias con hijos menores de 18 años y a personas con discapacidad, según los requisitos vigentes.
Las beneficiarias cuyo DNI finaliza en 5 acceden hoy al cobro de la AUE, prestación destinada a mujeres embarazadas que cumplen los requisitos establecidos por la ANSES.
Hoy corresponde el pago a titulares cuyos DNI finalizan en 8 y 9. Este beneficio se otorga a trabajadoras registradas y monotributistas durante el embarazo y el período de licencia por maternidad.
Estas asignaciones pueden cobrarse desde el 10 de febrero y hasta el 12 de marzo, independientemente de la terminación del DNI. Incluyen los beneficios por matrimonio, adopción y nacimiento.
El calendario para Pensiones No Contributivas concluyó el 13 de febrero para todas las terminaciones de DNI, pero quienes no hayan cobrado en fecha pueden hacerlo hasta 60 días después.
Este beneficio continúa disponible para todas las terminaciones de DNI entre el 9 de febrero y el 12 de marzo, de acuerdo con los lineamientos oficiales.
La prestación por desempleo correspondiente a DNI terminados en 0 y 1 se abonará el próximo 24 de febrero, por lo que hoy no está incluida en el pago.
El haber mínimo jubilatorio en febrero de 2026 es de $359.219,42. A este monto se suma el bono previsional vigente de $70.000, lo que eleva el ingreso total para quienes perciben el haber mínimo a $429.079,70. El refuerzo está congelado desde marzo de 2024 y se mantiene como parte de la política de contención para los sectores de menores ingresos.

Para el caso de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), el monto se ubica en $287.375,53, equivalente al 80% de la jubilación mínima. En tanto, las pensiones no contributivas por invalidez o vejez ascienden a $251.453,59, cerca del 70% del haber mínimo, y también incluyen el bono de refuerzo. El haber máximo para jubilados en febrero se ubica en $2.417.441,63.
La actualización de los haberes se realiza de manera automática en función del índice de movilidad, mecanismo que ajusta los ingresos previsionales en función de la variación inflacionaria y la recaudación de la Seguridad Social. La consulta sobre el monto exacto a cobrar puede realizarse en la plataforma Mi ANSES, ingresando con CUIL y clave de la Seguridad Social.
El monto general de la Asignación Universal por Hijo (AUH) alcanza los $129.096, con un pago directo de $103.276,80 tras la retención habitual del 20%. Para quienes perciben la AUH por hijo con discapacidad, el valor actualizado es de $420.354, con un pago directo de $336.283,20. Las asignaciones familiares SUAF varían según los ingresos del grupo familiar; el primer rango establece $64.554 por menor y $210.186 por hijo con discapacidad.
En lo referente a la Asignación Universal por Embarazo, el monto se alinea con la AUH general, permitiendo a las beneficiarias acceder al mismo esquema de actualización y pagos. Las asignaciones de pago único también fueron incrementadas: nacimiento sube a $75.246, adopción a $449.888 y matrimonio a $112.668.

El monto de la Prestación por Desempleo en febrero de 2026 se ubica entre $170.500 y $341.000, ya que se abona a mes vencido, de modo que los nuevos topes comenzarán a regir a partir del mes siguiente.
Para acceder a la información completa y consultar el estado de cada prestación, la ANSES recomienda ingresar a su sitio web oficial o utilizar la aplicación Mi ANSES, donde cada beneficiario puede verificar la fecha exacta de cobro y el monto liquidado. La entidad recuerda que los fondos permanecen disponibles en las cuentas bancarias hasta 60 días después de la fecha asignada para el pago, y que no es necesario realizar ningún trámite adicional para percibirlos.
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