ECONOMIA
Fondo de Asistencia Laboral: qué plantea la iniciativa y cómo puede ayudar al mercado de capitales

La expectativa durante el tratamiento de la reforma laboral en Diputados se concentró en la votación en particular de la iniciativa del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los ejes centrales del proyecto de modernización laboral impulsado por el Gobierno, que enfrentó objeciones tanto de la oposición como de sectores técnicos por su impacto potencial en el sistema previsional.
A pesar de que se eliminó el artículo 44, vinculado a licencias y cuya autoría aún se desconoce, el oficialismo no tenía garantizados los votos en particular en la Cámara de Diputados para aprobar el FAL, incluso tras introducir modificaciones durante el tratamiento en el Senado. Un sector de la oposición y miembros de bloques dialoguistas advertían que la nueva estructura podría desfinanciar la caja previsional. Finalmente, luego de largas horas de sesión, el Gobierno logró que se aprobara el FAL, que fue diseñado para cubrir indemnizaciones por despido en el sector privado.
El esquema fija aportes mensuales obligatorios para los empleadores, con tasas que varían según el tamaño de la empresa. Las grandes compañías deberán aportar el 1% de las remuneraciones, mientras que las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) estarán obligadas a contribuir con el 2,5% sobre esa misma base. Antes de los cambios aprobados en el Senado, no se diferenciaba por tipo de empresa y todas debían aportar un 3 por ciento.
El diseño del Fondo de Asistencia Laboral se transformó en un punto de fuerte debate legislativo y fue cuestionado por distintos actores económicos y técnicos. El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), un centro de análisis económico, expuso objeciones técnicas sobre la forma de financiamiento del fondo y los efectos colaterales sobre el esquema previsional.

La contadora Elisabet Piacentini explicó que el artículo 61 del proyecto establece: “Las cuentas de los Fondos de Asistencia Laboral se conformarán con una contribución mensual obligatoria del uno por ciento para las grandes empresas y dos coma cinco por ciento para las micro, pequeñas y medianas empresas, de acuerdo a la ley PYME”. Piacentini aclaró que estos aportes se calculan sobre las remuneraciones que sirven de base para el resto de las cargas sociales. Así, “en el formulario de cargas sociales, ahora aparecerá que también se paga el dos coma cinco por ciento de este concepto”.
El artículo 77 de la norma incorpora una reducción en la contribución patronal. Según lo dispuesto, los empleadores que participen en el régimen del FAL, a excepción de quienes estén en el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral, podrán descontar el monto pagado al fondo de sus contribuciones patronales destinadas a la seguridad social.
“Si pagás, te lo descontás de los aportes a la seguridad social, a las cajas de jubilación. O sea, el efecto es neutro. En caso de ser una pyme, voy a tener que pagar 2,5% más de todos los sueldos, pero mi efecto va a ser neutro y voy formando un fondo que va a estar a nombre de mi empresa”, detalló Piacentini. En caso de despido, el empleador utilizaría ese fondo para cubrir la indemnización.
La implementación del FAL implica que el financiamiento de los despidos deje de depender directamente de las empresas y pase a un esquema de fondo acumulativo individualizado. Según la experta, el saldo de cada cuenta estará vinculado al empleador, quien utilizará esos recursos ante la eventualidad de afrontar una desvinculación. “El despido lo terminaría pagando la caja de jubilación del Estado”, advirtió la contadora. El mecanismo prevé que los fondos detraídos de la masa salarial se destinen a un fondo administrado, con la intermediación de la Comisión Nacional de Valores (CNV) como autoridad de supervisión.

Entre empresarios y analistas surgieron dudas sobre la viabilidad del esquema, especialmente por el contexto económico actual, marcado por la falta de crecimiento sostenido del empleo privado formal. El sistema previsional argentino se financia principalmente con aportes y contribuciones patronales provenientes del empleo privado y del monotributo. Por eso, una reducción en el flujo de aportes podría afectar el equilibrio financiero del sistema, en particular si la dinámica del empleo privado no se expande.
Pablo Vanarotti, socio de Nicolson & Canon, destacó que la redacción del proyecto deja entrever que la compensación de los aportes al FAL se va a restar de los del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). “La norma te lo permite inferir. Si quieren que dé neto para que el empleador a fin de mes no pague más, tiene que hacer una contribución al FAL y ese mismo restárselo a las contribuciones patronales. Para que eso suceda, debería hacerse sobre la misma base que usaste para calcular, que es el SIPA”, comentó.
Una postura diferente tuvo Pablo Mastromarino, abogado laboralista, para quien los porcentajes que implica del FAL de reducción de las contribuciones patronales no necesariamente implican un desfinanciamiento del sistema previsional. “El sistema previsional se ha venido desfinanciando desde los últimos años por un montón de otras decisiones que van desde la estatización del AFJP hasta las moratorias”, comentó.
Durante el debate parlamentario, diversos sectores señalaron que la neutralidad fiscal que plantea el Gobierno se apoya en la expectativa de que la nueva ley fomente la creación de empleo formal. Según la visión oficial, un mayor dinamismo en el mercado laboral compensaría la reasignación de fondos, dado que más trabajadores registrados implicarían mayores aportes totales al sistema previsional. “Lo que juega el Gobierno es que dice que como esta ley va a crear más empleo, van a haber más aportes. Esto sería el círculo que ellos entienden que va a suceder”, explicó Piacentini en diálogo con este medio.

El control y la gestión del FAL estarán a cargo de la CNV, que supervisará el movimiento de fondos y la administración de las cuentas individuales, con el objetivo de dotar al mecanismo de transparencia y garantizar que los recursos se utilicen exclusivamente para el pago de indemnizaciones laborales.
El control de los fondos por parte de la CNV responde al objetivo del ministro de Economía, Luis Caputo, de fortalecer el mercado de capitales local y reducir la necesidad de acudir al financiamiento externo para afrontar los vencimientos de deuda. En la misma línea, además de los bancos, se habilitó la posibilidad de canalizar los llamados “dólares del colchón” a través de inversiones en ALyCs.
La iniciativa excluye de la reducción de contribuciones patronales a los empleadores que contraten personal bajo el régimen de incentivo a la formalización laboral. Para esos casos, el beneficio no aplicará, según establece el artículo 77 del proyecto, con el propósito de evitar una doble exención para ciertos empleadores.
Un informe reciente del IERAL de la Fundación Mediterránea advierte sobre “problemas de diseño” en el FAL, en particular por la ausencia de un análisis detallado del impacto distributivo y el flujo de recursos entre el sistema previsional y el fondo de asistencia. La entidad sostiene que no existen cálculos precisos sobre cuánto dejará de ingresar al sistema previsional ni sobre cuánto se destinará al fondo asistencial.
La discusión sobre el Fondo de Asistencia Laboral generó un intenso debate en la Cámara de Diputados, donde varios bloques solicitaron mayores precisiones técnicas y proyecciones sobre el comportamiento del fondo. El oficialismo defendió la iniciativa al argumentar que el esquema facilitará la movilidad laboral y reducirá los litigios por despido, mientras que la oposición reclamó mayor claridad sobre los efectos en la recaudación previsional.
En el sector privado, la creación del FAL implica desafíos administrativos y de planificación financiera, ya que exige la apertura de cuentas individuales y el seguimiento del saldo acumulado para cada empleador. Los especialistas subrayaron que el mecanismo requerirá una articulación precisa entre la AFIP, la ANSES y la CNV para asegurar su funcionamiento operativo.
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ECONOMIA
ANSES: quiénes cobran hoy, viernes 20 de febrero de 2026

La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) realiza hoy, viernes 20 de febrero de 2026, los pagos correspondientes a diversas prestaciones sociales que alcanzan a millones de personas en toda la Argentina. El cronograma de acreditaciones incluye jubilaciones, pensiones y asignaciones, con montos actualizados tras el último ajuste por inflación.
La jornada de hoy marca una fecha clave para beneficiarios de distintos programas gestionados por ANSES. Las personas que reciben prestaciones deben consultar el calendario oficial, el cual se organiza según la terminación del Documento Nacional de Identidad (DNI) y el tipo de beneficio.

Hoy reciben el pago los titulares de jubilaciones y pensiones cuyos DNI finalizan en 8 y 9. Esta distribución escalonada busca evitar aglomeraciones en las entidades bancarias y agilizar el acceso a los fondos. El monto depositado incluye el aumento de 2,85% correspondiente a la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre, sumado a un bono extraordinario para quienes cobran la mínima.
Los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo con DNI terminados en 7 también acceden hoy al cobro. Este beneficio, central en la política de protección social, se actualiza mensualmente en función de la inflación, de acuerdo con lo dispuesto por el Decreto 274/2024. Para febrero, el monto bruto de la AUH es de $129.096, de los cuales se deposita el 80% ($103.276,80), mientras que el 20% restante queda retenido hasta la presentación de la libreta escolar y sanitaria.
En la misma fecha, los titulares de la AUH por Discapacidad cuyos DNI finalizan en 7 también pueden retirar sus haberes. El monto actualizado se ubica en $420.354, con un pago directo de $336.283,20.
Hoy se acredita la Asignación por Embarazo para titulares cuyo DNI termina en 6. El monto corresponde al mismo valor de la AUH general, ajustado por la inflación de diciembre, y se abona en un 80% mensual, con el resto retenido para quienes cumplan los requisitos de control sanitario.
Los trabajadores registrados que perciben asignaciones familiares bajo el sistema SUAF con DNI finalizados en 7 también acceden hoy al pago. El monto varía según el rango de ingresos familiares; para el primer rango, el valor actualizado es de $64.554 por hijo
Durante febrero, ANSES también efectúa pagos de asignaciones de pago único —por nacimiento, adopción y matrimonio— a quienes hayan presentado la solicitud y cumplan con los requisitos establecidos. Los montos para este mes son: $75.246 por nacimiento, $449.888 por adopción y $112.668 por matrimonio

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El ajuste mensual de las jubilaciones y pensiones, dispuesto por la normativa vigente, llevó la jubilación mínima a $359.254,34, con un bono adicional de $70.000. Por lo tanto, los beneficiarios que perciben el haber mínimo reciben un total de $429.254,34. Para aquellos que cobran la jubilación máxima, el monto se ubica en $2.417.441,64. En el caso de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), el haber es de $287.403,47, al que se suma el bono de $70.000, alcanzando los $357.403,47. Las Pensiones No Contributivas (PNC) por invalidez o vejez se sitúan en $251.478,04, con el bono extra el pago total es de $321.478,04.
Estas cifras incluyen el ajuste por IPC y los refuerzos extraordinarios implementados por el Gobierno nacional ante la suba de precios.
En febrero, las principales asignaciones que abona ANSES presentan los siguientes valores, actualizados con un incremento del 2,85%:
- Asignación Universal por Hijo (AUH): $129.096, con un pago mensual de $103.276,80 (80%), dado que el 20% se retiene para el cobro anual tras la presentación de la libreta.
- AUH por Discapacidad: $420.354, con pago mensual de $336.283,20.
- Asignación por Embarazo: $129.096, igual que la AUH general.
- Asignación Familiar por Hijo (SUAF – primer rango): $64.554.
- Asignación Familiar por Hijo con Discapacidad (SUAF): $210.186.
- Asignación por Nacimiento: $75.246.
- Asignación por Adopción: $449.888.
- Asignación por Matrimonio: $112.668.
- Ayuda Escolar Anual: $85.000.

La Tarjeta Alimentar, destinada a beneficiarios de AUH, AUE y PNC, suma un monto adicional: familias con un hijo perciben $52.250, con dos hijos $81.936 y con tres hijos o más $108.062. Así, el ingreso total para quienes acceden a AUH y Tarjeta Alimentar puede superar los $181.000 en febrero.
El calendario de pagos de ANSES puede consultarse en la web oficial del organismo, donde cada beneficiario tiene acceso al detalle de su liquidación, fecha y lugar de cobro. Los fondos permanecen disponibles en la cuenta bancaria hasta 60 días después de la acreditación, sin necesidad de realizar trámites adicionales.
ECONOMIA
«Para los que hablan de catástrofe»: el mensaje de Milei tras el dato de inflación mayorista

La inflación mayorista se desaceleró en enero y marcó 1,7%, por debajo del 2,4% registrado en diciembre de 2025. En la comparación interanual, acumuló 26,4% desde enero del año pasado.
Como suele hacerlo luego de cada dato económico positivo, el presidente Javier Milei celebró esta noticia en redes. Lo hizo al repostear un mensaje de Luis Caputo, que hacía referencia al dato de INDEC.
«INFLACIÓN MAYORISTA. Para los que hablan de catástrofe en materia de inflación cuando saben la dinámica de reacomodamiento de los precios relativos fruto del desastre que dejaron los kukas … ¿Brutos o deshonestos? TMAP (Todo Marcha de acuerdo al plan)», fue el mensaje del mandatario.
El mensaje de Javier Milei tras el dato de inflación mayorista
Se desaceleró la inflación mayorista: qué rubros subieron más
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) avanzó 1,7% en el primer mes del año. En paralelo, el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye impuestos, subió 1,6%; mientras que el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) también aumentó 1,6%.
En el desglose del IPIM, los productos nacionales crecieron 1,7% -impulsados por una suba de 2,6% en productos primarios; 1,4% en manufacturados; y 1,1% en energía eléctrica-; en tanto que los productos importados avanzaron 1,5%.
Por rubros, las mayores variaciones se registraron en productos agropecuarios, que treparon 4,1%; alimentos y bebidas, con un alza de 2,4%; tabaco, 3,3%; productos refinados del petróleo, 1,2%; y sustancias y productos químicos, 1%.
Dentro de los productos nacionales, las divisiones con mayor incidencia en el índice fueron productos agropecuarios, con 0,49%; alimentos y bebidas, 0,29%; productos refinados del petróleo, 0,14%; tabaco, 0,12%; y sustancias y productos químicos, 0,09%.
La inflación mayorista quedó así 1,2 puntos porcentuales por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero, que marcó 2,9% y alcanzó su nivel más alto desde marzo de 2025. Entre los rubros del IPC que más aumentaron se destacaron alimentos y bebidas no alcohólicas, con 4,7%; comunicación, 3,6%; y vivienda, 3%.
«La inflación debería empezar a ceder en los próximos meses»
El dato consolida una moderación en la dinámica de precios a nivel mayorista, aunque el comportamiento del IPC mostró mayores presiones en los precios al consumidor durante el mismo período.
Iván Cachanosky, economista jefe en la Fundación Libertad y Progreso, analizó la evolución de la inflación mayorista: «La secuencia de IPIM mensual muestra que la inflación de costos se modera de forma sostenida desde octubre. En el último trimestre del año (con excepción de diciembre), los precios mayoristas corrieron por debajo del 2% y enero no fue la excepción».
«Esto es coherente con una inflación que debería empezar a ceder en los próximos meses y retomar el camino de la desinflación. Con respecto a los precios mayoristas de enero, destacaron los aumentos en productos agropecuarios (+4,1%), productos pesquereos (+4,6%) y alimentos y bebidas (+2,4%). Si bien los precios mayoristas corren por debajo del 2%, los datos a febrero continúan mostrando una inflación que podría ser todavía elevada, por lo que lo más probable es que el camino de reducir la inflación se retome en marzo», subrayó el economista.
De hecho, luego del dato de 2,9% en enero y la vuelta atrás sobre la nueva medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC), el rubro de los alimentos y bebidas volvió a registrar subas durante las dos primeras semanas de febrero, lo que presionaría a la inflación del segundo mes del año, según distintas consultoras privadas.
Los informes preliminares de distintas consultoras sitúan una desaceleración de ese rubro, aunque continúa quedando por encima del 2%. Hay que remontarse a agosto del 2025 para encontrar un aumento inferior en los alimentos (cuando marcó 1,5%). Desde ese mes en adelante, se consolidó una tendencia ascendente con aceleraciones notables.
Distintos escenarios
Para EcoGo, la inflación de los aliementos ronda entre 2,6% y 2,8%. En la primera semana de febrero, la consultora ponderó una variación del 2,6% en los alimentos dentro del hogar (+0,7), mientras que los que se consumen fuera del hogar se sitúan en 2,4%, promediando entre ambos 2,6%. Teniendo en cuenta la segunda semana del mes, ese índice se aceleró al 2,8%: dentro del hogar marcaron 2,9% (+0,9%) y fuera del hogar 2,1%, equilibrando una inflación del 2,8% para el rubro.
Así, EcoGo estima que el IPC de febrero se sitúe en torno al 2,7% y 3%. «Se registró una aceleración en el precio de la carne y aporta mayor presión al rubro en el cierre del mes», señalaron desde la consultora.
Y agregaron que se prevén más aumentos en el componente de esparcimiento vinculados a la demanda estacional por los feriados del Carnaval, lo que «podría añadir una incendencia adicional sobre el nivel general de precios».
Econviews arrojó una suba inferior, con 0,6% para la segunda semana. Entre ellos destacan la suba de la carne (+2,3%) y la baja de las verduras (-0,5%). Para las cuatro semanas, la consultora estima un aumento del 2,2% en el rubro. Tras haber ponderado un alza de 2,5% en la primera semana (1,6% mensual), la medición de LCG se disminuyó al 1% para la segunda semana (2,4% mensual).
Por su parte, Analytica también obtuvo una medición inferior al resto: en la primera semana consignó una variación del 0,6% en alimentos y bebidas del Gran Buenos Aires (GBA), lo que ubicaría el promedio mensual en torno al 2,6%.
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ECONOMIA
Fate, fábricas paradas y el precio de los autos: por qué la economía de escala es el eterno Talón de Aquiles de la industria

El cierre definitivo de Fate y la suspensión de la producción de una de las plantas de Stellantis hasta fin de mes tienen un punto en común que no se puede desatender. Las condiciones de desventaja competitiva que enfrenta la industria manufacturera argentina son cada vez más exigentes porque lo que cambió es el escenario en el que se desarrolla.
De este modo, lo que hasta hace unos años era una simple condición de una industria, en muy poco tiempo se convirtió en el “Talón de Aquiles” del sector, porque en ese cambio del mapa del comercio automotor hay más competidores, todos tienen altos estándares de calidad y entró a jugar un peso pesado con un nivel de agresividad comercial inédito: China.
Apelando a la esencia de la famosa frase que utilizó Bill Clinton en 1992 durante la campaña que lo llevó a la presidencia de Estados Unidos, hoy se podría decir que “¡Es la economía de escala, estúpido!”, la que afecta a las empresas del sector automotor nacional frente a sus competidores, pero especialmente frente al gigante asiático que, como es sabido, tiene un plan de expansión en el que hay una subvención del Estado para mejorar aún más los precios internacionales de sus productos.

Fate quedó aislada manteniéndose como la única marca argentina que no generó alianzas con holdings internacionales y dejó de exportar. Las razones las sabrá Javier Madanes, pero produciendo neumáticos para abastecer solo al mercado de reposición, sin ser equipo original de ninguna terminal automotriz de venta masiva y sin mercados de exportación, la escala industrial no parece ser suficiente para poder competir con compañías que producen millones de neumáticos por año.
Stellantis también tiene en su fábrica de Palomar un problema de escala industrial, aunque en este caso es por el tipo de productos que fabrica, sobre los que no hay cuestionamientos en cuanto a calidad, pero sí en su condición de menores niveles de exportación frente a otros como pueden ser las pick-ups.
El principal cliente de los autos argentinos es Brasil, que se lleva cerca del 65% del total de la producción automotriz argentina. Sin embargo, porque el mundo cambió y los autos chinos son mayormente modelos compactos y SUV, los modelos argentinos más damnificados son el Peugeot 208 y el Peugeot 2008 por pertenecer a esos segmentos.

En 2025, Peugeot vendió entre Argentina y Brasil un total de 65.651 autos repartidos entre el 208 y el 2008. De ese total, 44.439 unidades fueron para el mercado interno y 21.121 se vendieron en Brasil. Los porcentajes entonces eran del 67% en Argentina y el 33% en Brasil.
Un año atrás, la suma de ambos modelos en los dos países alcanzó las 58.966 unidades, con 33.386 patentamientos en Argentina y 25.580 en Brasil, es decir un 56% de las ventas en Argentina y un 44% en Brasil. Más allá de tener en cuenta que en 2024 el 2008 llegó recién septiembre a las concesionarias de ambos países, con lo que el total de ventas fue con un solo modelo todo el año y el otro apenas en 5 meses, se aprecia una retracción del principal comprador del exterior y un fortalecimiento de las ventas domésticas.
Las ventas del 208 en Brasil cayeron un 44% y las del 2008 un 38%, pero las ventas de la Toyota Hilux se mantuvieron iguales y las de la Ford Ranger subieron un 6,8%, lo que confirma que los vehículos comerciales como las pick-up se pueden expandir y los autos compactos, sedanes y SUV están en una situación opuesta con caída de volúmenes de exportación.
La propia Stellantis tiene la otra comprobación. Mientras el Cronos perdió un 40% de ventas en Brasil, pasando de vender 44.000 unidades en 2024 a 29.000 en 2025, Fiat empezó a producir la pick-up Titano en mayo y eso representó una exportación de 6.000 unidades que un año atrás Brasil le compraba a Uruguay y ahora salen de la planta de Córdoba. De este modo, la caída de Cronos se amortiguó con la pick-up y de una baja del 40% pasó a una del 26% con solo medio año de producción de la camioneta mediana.

Las razones son otras, completamente distintas a las de Fate, y con riesgo industrial nulo porque precisamente Stellantis es un conglomerado de empresas gigantescas a nivel global y porque en Argentina tiene otra fábrica que produce Fiat, y dentro de su portafolios tiene una pick-up. Pero el caso de Peugeot es comparable al de Fate por el hecho de tener un producto que tiene una doble penalización al salir a pelear con desventaja tecnológica y cargar el peso de impuestos argentinos que elevan su precio por sobre el de los nuevos rivales.
Suele decirse que Argentina es un país con un mercado muy chico para tener 10 fábricas de autos. De hecho, las estadísticas dicen que la edad promedio del parque circulante es de 14,3 años y cayendo, y que sería necesario vender al menos 1,2 millones de vehículos 0 km por año solamente para detener el envejecimiento actual. La realidad es que se vende la mitad de ese volumen ideal, y que el 60% de esas ventas son de autos importados, con lo cual la recuperación del mercado, aún si ocurriera, no beneficiará a la industria automotriz argentina.
La única salida para que las 10 fábricas se sostengan es exportar más de lo que venden en el mercado interno, porque eso les permitirá tener una escala industrial con la que el precio por unidad baje. Y la única manera de hacerlo es produciendo vehículos que tengan clientes en los principales mercados regionales.
Pero mientras el Gobierno nacional reduce la carga fiscal como debería ocurrir este año con el impuesto a los Débitos y Créditos y los aranceles de exportación, y los fabricantes esperan que los gobiernos provinciales hagan lo propio con Ingresos Brutos, es clave encontrar el producto adecuando para vender. El problema es que los tiempos de un programa industrial no son menores a dos años y tiene un alto costo, pero el escenario cambió más rápido de lo imaginado.
Stellantis reaccionó con las pick-up Fiat Titano y Ram Dakota, Renault comenzará a fabricar la pick-up Niágara en el segundo semestre, y Volkswagen discontinúa la actual Amarok para fabricar desde 2027 una versión que incluya motorización híbrida para poder exportar más de lo que venda en Argentina.
El ejemplo vuelve a ser Toyota. Entre la pick-up Hilux y el SUV SW4 en 2024 se produjeron 171.000 unidades, de las cuales entre Argentina y Brasil se llevaron 102.500 (el 60%) y quedaron 68.500 vehículos para los otros 21 destinos a los que exporta. En 2025, el volumen de producción subió a 180.000 unidades, Argentina y Brasil se llevaron 103.600 (el 58%) y quedaron 76.700 para otros mercados.
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