ECONOMIA
Carry en dólares +16%: por qué el dólar hoy es el ancla y dónde puede aparecer el riesgo

El dólar oficial opera este viernes 20 de febrero a $1410, en la pizarra del Banco Nación. En el segmento mayorista, la divisa se negocia a $1389. En cuanto a los dólares financieros, el contado con liquidación se vende $1451 (+0,1%), y el MEP se ubica a $1410 (-0,2%). Por último, en el segmento informal, el blue se negocia, a $1440.
La calma cambiaria volvió a instalarse como un dato central del arranque de 2026, pero no por «magia» ni por un simple cambio de expectativas. Detrás del dólar estable aparece una ingeniería de flujos: más oferta de divisas, compras sistemáticas del BCRA, y un Tesoro que, en paralelo, absorbe pesos con licitaciones que superan el 100% de rollover. El resultado es un mercado donde el tipo de cambio deja de ser el único termómetro y pasa a formar parte de un esquema más amplio: el dólar actúa como ancla nominal, mientras las tasas y la liquidez en pesos ordenan el resto de la película.
En ese contexto, el carry trade volvió a brillar con fuerza. Con un dólar que no corre, y con rendimientos en pesos que todavía se mantienen altos, el retorno medido en moneda dura se volvió especialmente atractivo. Pero el punto decisivo —el que separa un «carry cómodo» de un carry frágil— no es el rendimiento en sí, sino la sostenibilidad del combo: cuánto tiempo pueden sostenerse las compras de reservas, la absorción de pesos y la estabilidad cambiaria sin que la inflación o la competitividad empiecen a pasar factura.
El mercado, además, no está mirando solo el dólar: observa la acumulación de reservas, la dinámica de licitaciones, el apetito por duration corta, y los datos de inflación que sugieren que la convergencia puede ser más lenta de lo deseado. En otras palabras: hoy el dólar es ancla, sí, pero el riesgo aparece en los márgenes, donde pequeños desajustes pueden amplificarse.
Reservas en racha y dólar en calma
El Banco Central encadena más de 30 ruedas consecutivas de compras en el mercado oficial y ya acumula más de USD 2.100 millones desde el inicio de 2026. Desde GMA Capital destacaron que marca uno de los mejores comienzos de año de la última década tanto por magnitud como por extensión de la racha compradora, y le devuelve centralidad a un indicador que suele anticipar cambios de régimen: la capacidad de sumar reservas sin sobresaltos.
Para los expertos de la sociedad de bolsa, ese avance en reservas se tradujo en un cambio de foco del mercado. Con el Central comprando y el tipo de cambio sin presión inmediata, el dólar nominal dejó de dominar el debate cotidiano. En el mismo tramo, señalaron que el dólar oficial retrocedió 3% desde las elecciones de octubre y llegó a perforar la barrera de los $1.400, un movimiento que refuerza la percepción de calma y contribuye al ancla de expectativas.
Eco Go, por su parte, explicó que la estabilidad cambiaria se alimenta de una oferta sostenida de divisas, impulsada principalmente por liquidación de Obligaciones Negociables y préstamos, y recién después por el agro. En ese contexto, la consultora indicó que el BCRA aceleró compras a un ritmo de USD 143 millones diarios, acumulando más de USD 2.000 millones en lo que va del año.
Desde Eco Go también subrayaron el otro lado de la ecuación: la demanda de divisas se redujo con fuerza respecto del mes pasado, por menores compras minoristas y menores pagos de importadores. Con oferta sólida y demanda enfriándose, el tipo de cambio encontró espacio para descender y ubicarse en $1.390, quedando 12% por debajo de la banda superior, la mayor distancia desde julio de 2025.
Carry en dólares +16%: por qué el dólar hoy «ancla» la estrategia de tasa
Desde GMA Capital señalaron que el resultado de este escenario es un nuevo impulso para las estrategias de tasa en moneda local. Con dólar estable y rendimientos en pesos elevados, el retorno del carry medido en dólares se ubica 16% arriba desde las elecciones de medio término, un dato que explica por qué el mercado volvió a mirar con atención plazos fijos y herramientas de liquidez, siempre que el tipo de cambio no se desordene.
En esa lectura, el CCL funcionó como una pieza clave para validar la calma: GMA Capital destacó que se mantuvo prácticamente en los mismos niveles de hace cuatro meses, en torno a $1.495, aportando estabilidad en una referencia que suele incorporar más rápido los ruidos del mercado. Cuando el CCL no corre, el carry gana terreno porque el riesgo de «salida» se percibe menor.
Eco Go aportó el marco operativo: el Gobierno combinó compras de divisas del BCRA con absorción de pesos vía colocaciones del Tesoro. Esa coordinación reduce el impacto monetario neto de comprar dólares, porque el Tesoro retira pesos del sistema en paralelo, conteniendo la presión sobre precios y sobre el propio dólar.
Sin embargo, el punto delicado del carry no está en el presente, sino en la continuidad. El carry rinde mientras el dólar no sube y mientras la demanda por activos en pesos se sostenga. Por eso, el mercado mira dos anclas simultáneas: reservas (para evitar tensión cambiaria) y tasas reales (para mantener incentivos en pesos). Si una de las dos se afloja, el «carry imbatible» puede perder parte de su blindaje.
Tesoro, rollover y absorción de pesos
Eco Go explicó que se replica el mecanismo de coordinación entre Tesoro y BCRA observado en 2024. El Central compra dólares en el mercado y el Tesoro se los compra usando pesos «absorbidos» en licitaciones donde el rollover supera el 100%. Esos dólares, detallaron, terminan destinándose a cancelación de deuda externa, como se vio en el reciente pago de intereses al FMI.
Del lado de los pesos, la consultora remarcó un dato clave: la expansión monetaria que surge de comprar dólares no estuvo acompañada por una mejora de la demanda de dinero, porque la economía real sigue estancada. En cambio, se compensó con una mayor demanda por deuda soberana en pesos, atraída por un dólar a la baja y tasas aún altas frente a una inflación que dejó de desacelerar con la fuerza de meses previos.
Desde GMA Capital, la última licitación reforzó esa lógica: el Tesoro adjudicó $9,02 billones frente a vencimientos por $7,31 billones, con un rollover de 123% y ofertas por $11,5 billones, dejando fuera posturas por unos $2,5 billones. Además, señalaron que no se ofreció premio respecto del mercado secundario y, aun así, se convalidó el volumen, un dato que habla de demanda activa por instrumentos del Tesoro.
La composición de la licitación fue otro mensaje: GMA Capital detalló que el 56% del monto efectivo se concentró en la Lecap más corta (63 días), lo que redujo el plazo promedio ponderado de colocación de 6 a 5 meses y marcó el nivel más bajo desde fines de octubre. El mercado, en ese tramo, privilegió duration corta y el Tesoro convalidó esa preferencia, reforzando el ordenamiento de corto plazo.
Inflación 2,9%: el riesgo que erosiona el ancla y achica la tasa real
A pesar de los avances financieros, GMA Capital señaló que la inflación fue la excepción incómoda. En enero se ubicó en 2,9%, acelerando 0,1 p.p. frente al mes previo. En su lectura, enero se convirtió en el octavo mes consecutivo con inflación al alza, lo que sugiere que el tramo final de la convergencia es más complejo y puede exigir más consistencia para no desgastar el ancla cambiaria.
Eco Go sumó un matiz relevante: de haberse implementado el cambio metodológico previsto para el dato de enero, el aumento mensual habría sido 2,7% (0,2 p.p. menos). Pero destacaron que en febrero el efecto estadístico juega al revés, con un RPM que con dos semanas se mantenía en 3%. En el fondo, lo que importa para el mercado es que la inflación muestra señales de pausa en la desaceleración, justo antes de una actualización fuerte de servicios regulados.
GMA Capital aportó el detalle desagregado: la inflación núcleo bajó de 3% en diciembre a 2,6% en enero, pero los estacionales saltaron 5,7%. Entre los motores, destacaron verduras con 28% en GBA, Hoteles y Restaurantes con 4,5%, y carnes con 4,4%. Ese mix explica por qué el número general subió pese a una mejora en el núcleo.
El problema macro aparece cuando el dólar funciona como ancla y la inflación no termina de converger: el tipo de cambio nominal subió apenas 0,1% en enero, lo que implica una nueva apreciación del tipo de cambio real hacia niveles similares a inicios de julio del año pasado. Si esa dinámica persiste, GMA Capital advirtió que la fortaleza del peso puede tensionar la competitividad externa, presionar la demanda de divisas y dificultar el proceso de acumulación de reservas.
¿Dónde puede aparecer el riesgo?
Desde GMA Capital señalaron que la tensión no necesariamente aparece primero en el dólar, sino en el equilibrio de pesos. Con financiamiento neto positivo, el Tesoro retiró $1,7 billones del sistema, en una plaza donde la liquidez venía mostrando señales de mayor tirantez. Además, destacaron que la tasa de caución a 1 día había operado por debajo de 24% TNA en ruedas previas, por lo que el excedente de pesos queda aún más restringido y el mercado se vuelve más sensible a cambios en tasas y demanda.
Eco Go, en paralelo, enfatizó que la sostenibilidad del esquema también depende de mantener el orden fiscal y el flujo de divisas que hoy alimenta la oferta. Con una economía real estancada y sin recuperación marcada de la demanda de dinero, el sistema se apoya en la preferencia por deuda en pesos y en la idea de que el dólar seguirá estable. Si esa confianza se erosiona, el reacomodamiento puede ser rápido.
Por eso, el mercado también mira el precio de los activos: GMA Capital señaló que, en lo que va de 2026, los Globales subieron 4% y los títulos argentinos acumularon más de 7% en los últimos tres meses. En su lectura, los precios descuentan una compresión del riesgo país hacia niveles por debajo de 500 bps, con la expectativa de acercarse a 400 bps, lo que exige continuidad macro y política para no quedar «caros» frente a cualquier tropiezo.
En ese marco, «qué pasará con el dólar» depende de tres condiciones que hoy se alinean, pero no garantizan permanencia: acumulación de reservas, disciplina monetaria vía absorción de pesos, y continuidad reformista. Mientras esas piezas encajen, el dólar seguirá actuando como ancla y el carry mantendrá atractivo. Si alguna se desajusta —por inflación persistente, por apreciación real que afecte competitividad, o por un cambio en la dinámica de pesos— ahí es donde puede aparecer el riesgo que hoy el mercado todavía no está priceando del todo.
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ECONOMIA
Expensas en jaque: la morosidad ya alcanza el 31% en CABA y crece la tensión en los consorcios

La suba sostenida de las expensas y el deterioro del poder adquisitivo están impactando de lleno en los edificios de la Ciudad de Buenos Aires. Con una expensa promedio que supera los $316.000 y niveles de morosidad que ya alcanzan el 31% en CABA —con picos aún más elevados en zonas turísticas— los consorcios comienzan a sentir con fuerza el efecto financiero y social de una deuda que no deja de expandirse.
El fenómeno no es nuevo, pero sí más profundo que en años anteriores. Lo que antes era un atraso circunstancial en los pagos hoy empieza a consolidarse como una problemática estructural que compromete la administración cotidiana de los edificios.
Aumentos, desaceleración y límite de pago
Tras un 2024 marcado por fuertes incrementos, 2025 mostró cierta desaceleración en el ritmo de las subas. Sin embargo, esa moderación no alcanzó para recomponer la capacidad de pago de propietarios e inquilinos.
El desfasaje entre inflación y actualización de costos, la reducción de subsidios y el peso creciente de salarios y servicios básicos configuraron una estructura de gastos cada vez más difícil de sostener para muchos hogares. En ese contexto, las expensas dejaron de ser un gasto secundario para transformarse en un compromiso central dentro del presupuesto familiar.
Cuando la morosidad supera el 25% del total de unidades, los efectos comienzan a sentirse rápidamente: se reducen los fondos de reserva, se postergan tareas de mantenimiento y aumentan las fricciones entre vecinos. La tensión interna escala a medida que los números dejan de cerrar.
Un cambio estructural en los consorcios
Para Martín Eliçagaray, especialista en tecnología aplicada a la propiedad horizontal y fundador de Simple Solutions, el problema revela una transformación más profunda en la dinámica de los consorcios.
«Las expensas dejaron de ser un gasto administrativo más y pasaron a competir directamente con el alquiler o la cuota del crédito. Cuando eso ocurre, la morosidad deja de ser excepcional y se vuelve estructural», sostiene.
Desde su perspectiva, el aumento de costos no puede analizarse únicamente en clave inflacionaria. Existen componentes rígidos que presionan de manera constante y que son difíciles de negociar.
«Hay tres factores que impactan fuerte: salarios, servicios públicos y mantenimiento técnico. Si el edificio no revisa cómo consume y cómo contrata, cualquier aumento externo repercute sin amortiguación», explica.
Impacto en el valor de las propiedades
La morosidad creciente no solo afecta la administración diaria, sino también la percepción de valor de los inmuebles. Según Eliçagaray, un consorcio con altos niveles de deuda pierde previsibilidad financiera, lo que influye directamente en decisiones de alquiler, venta o inversión en mejoras.
«La salud financiera del edificio empieza a ser un dato tan relevante como la ubicación», advierte.
En otras palabras, la situación económica del consorcio se convierte en un factor determinante al momento de evaluar una propiedad, algo que hasta hace pocos años tenía un peso menor en el análisis inmobiliario.
Tecnología y eficiencia como herramientas de contención
Frente a este escenario, la incorporación de tecnología aparece como una posible vía para recuperar eficiencia y transparencia en la gestión.
«Medir consumos en tiempo real, automatizar sistemas de iluminación o calefacción, digitalizar la administración y transparentar gastos no es un lujo. Es una forma concreta de reducir costos y, sobre todo, de generar confianza entre vecinos», plantea el especialista.
La optimización del consumo energético y la profesionalización de la administración pueden contribuir a amortiguar parte del impacto externo, especialmente en edificios con estructuras de gasto rígidas.
El desafío cultural de la vida en comunidad
Más allá de los números, Eliçagaray subraya una dimensión cultural del problema. La participación activa de los propietarios resulta clave para evitar que los costos se disparen.
«Cuando los propietarios se desentienden, el edificio se encarece. Administrar un consorcio no es solo pagar una expensa: implica involucrarse, controlar y planificar. La indiferencia termina siendo mucho más costosa que cualquier inversión en eficiencia», remarca.
Con niveles de deuda que ya generan preocupación entre administradores y cámaras del sector, el debate sobre cómo sostener la vida en comunidad en un contexto económico adverso recién comienza.
El desafío, concluye, no es únicamente financiero. Se trata de preservar el patrimonio y la convivencia. Si no se actúa a tiempo, el deterioro no será solo contable, sino también estructural, afectando tanto el valor de las propiedades como la calidad de vida dentro de los edificios.
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ECONOMIA
Dólar hoy en vivo: a cuánto operan todas las cotizaciones minuto a minuto este viernes 20 de febrero

Durante el primer mes de 2026, el intercambio comercial argentino alcanzó un superávit de USD 1.987 millones, cifra que representa una mejora sustancial en comparación con el saldo positivo de USD 162 millones registrado en enero del año anterior. De acuerdo con el informe oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), este resultado consolida una tendencia favorable al marcar el vigésimo sexto mes consecutivo con saldo positivo para la balanza comercial del país. El valor total del intercambio comercial, que suma exportaciones e importaciones de bienes, ascendió a USD 12.128 millones, lo que implicó un incremento interanual del 3,9%.
ECONOMIA
Pesca ilegal: con predominio chino y presencia de España, 500 buques extranjeros depredan en el Sur

La depredación que sufren las aguas del Atlántico Sur y su riqueza en términos de especies marinas llegó a su punto más alto en lo que va de 2026. Reportes oficiales y mediciones del sector pesquero dan cuenta de al menos 500 embarcaciones extranjeras apostadas sobre la milla 201, esto es, al borde de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de la Argentina. De ese total, se estima que el 80% corresponde a buques de la flota de pesca en aguas distantes de China, mientras que el resto comprende unidades que depredan para España, Corea, Taiwán, Rusia y Portugal. Recientemente, Prefectura dio con un buque español, el BP Playa Da Cativa, haciendo pesca de arrastre ya en aguas jurisdiccionales argentinas. Asimismo, organizaciones expusieron que embarcaciones chinas vienen realizando mapeos y estudios de prospección sin ningún tipo de aval oficial en la plataforma continental de nuestro país.
La presencia de semejante volumen de embarcaciones pesqueras extranjeras fue constatada por la Armada, que viene de llevar a cabo el operativo de vigilancia Mare Nostrum VIII frente a las costas de la Patagonia.
Dicha operación tuvo como objetivo principal vigilar, controlar y proteger los espacios marítimos argentinos y la Zona Económica Exclusiva (ZEE). Implicó el despliegue del patrullero oceánico ARA Storni y una aeronave P-3 Orion de la Aviación Naval, con asiento en la base Almirante Zar de Trelew.
La flota que depreda el Atlántico Sur está conformada por «poteros» —barcos diseñados para extraer mayormente el calamar—, arrastreros y unidades que dan apoyo logísticos a esas embarcaciones foráneas.
Desde el ámbito naval se señaló que este año es por demás elevada «la cantidad de arrastreros de diferentes nacionalidades que operan cables afuera de la ZEE, muchos de ellos, de reciente construcción y con esloras mayores a 40 metros».
Los arrastreros utilizan una red gigantesca que, en forma de bolsa, arrasa con todas las especies que encuentra a su paso mientras el buque ejecuta sus movimientos. Se trata de uno de los métodos de pesca industrial que más aniquila al ecosistema marino.
«La diferencia entre los cerca de 500 buques extranjeros apostados en el límite de la ZEE y más de un centenar de buques argentinos que operan sobre el recurso, explica la necesidad de reforzar el control y la inteligencia marítima, en una año donde la abundancia de calamar, y la demanda internacional sumado a precios sostenidos alientan cualquier transgresión a los límites argentinos en el mar», señalan al respecto publicaciones especializadas como Pescare.
Pesca: dos intrusiones ilegales constatadas este año
Con relación a las intrusiones en aguas nacionales constatadas en este inicio de 2026, a inicios de este mes la Prefectura ubicó al pesquero español Playa Da Cativa realizando actividades ilegales en la ZEE.
«La embarcación permaneció en el área por aproximadamente 45 minutos, durante los cuales navegó a una velocidad inferior a cuatro nudos, comportamiento que, conforme a la normativa pesquera vigente, constituye una presunción de actividad de pesca por arrastre», informó la dependencia oficial.
De acuerdo a Prefectura, la incursión detectada representó una presunta infracción a la Ley N.º 24.922–Régimen Federal de Pesca, que regula la explotación y conservación de los recursos pesqueros en aguas jurisdiccionales argentinas.
«Cabe señalar que, previamente, el jueves 29 de enero, la Autoridad Marítima nacional había notificado al capitán del buque que se encontraba realizando tareas de pesca muy próximos al límite de la ZEEA, indicándole la necesidad de mantener un margen de seguridad a fin de evitar incursiones ante eventuales imprevisto. Dicha notificación fue debidamente recepcionada por el responsable de la embarcación», se añadió.
Ya en el inicio de enero, Prefectura detectó al pesquero Bao Feng, con bandera de Vanuatu pero que se presume opera para capitales chinos, realizando una actividad similar. El buque en cuestión «fue detectado ingresando a la Zona Económica Exclusiva Argentina el 10 de enero en horas de la tarde y se mantuvo en el sector por aproximadamente una hora y media, navegando a una velocidad menor a 4 nudos», lo cual coincide con maniobras de pesca por arrastre.
Según informó la Armada de manera oficial, en este período del año se registra un incremento significativo del arribo de buques pesqueros extranjeros, «provenientes principalmente del Indo-Pacífico y de las Islas Galápagos, atraídos por la zafra del calamar».
Mapeo ilegal por parte de buques chinos
A la par de esta situación, y similar a lo ya observado en 2022, organizaciones expusieron que embarcaciones de la potencia asiática vienen realizando mapeos y estudios de prospección sin ningún tipo de aval oficial en la plataforma continental argentina.
En este caso, se señaló que el pesquero chino Lu Qing Yuan Yu 205 realizó movimientos con esas características incluso en aguas frente a la provincia de Buenos Aires. Se indicó que el navío efectuó recientemente maniobras lentas, rectilíneas y sistemáticas, compatibles con las aplicadas para estudios biológicos y geológicos en alta mar.
La acción fue señalada por el Círculo de Políticas Ambientales y vía uno de sus referentes, Milko Schvartzman, quien en redes sociales compartió detalles de la trayectoria del Lu Qing Yuan Yu 205.
El mismo barco fue denunciado por efectuar tareas similares en enero de 2023. En esa ocasión, el Círculo de Políticas Ambientales emitió un informe señalando que el buque siguió «patrones que concuerdan con la realización de estudios biológicos y geológicos marinos en el Atlántico Sudoccidental, sobre la Plataforma Continental Argentina, al Este de la Zona Económica Exclusiva».
«Estos movimientos de mapeo pueden tener diferentes intenciones, entre ellas, el estudio de las características químicas del mar, las especies blanco de la pesca, nuevas especies para capturar, el aprovechamiento de los recursos genéticos marinos, y la composición y especies del fondo marino de la Plataforma Continental Argentina (PCA)», afirmó.
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