CHIMENTOS
Ricky Sarkany y el legado eterno de su hija Sofía: la escena del último adiós que emocionó a Mario Pergolini

El reconocido diseñador Ricky Sarkany se sentó frente a Mario Pergolini en el programa Otro día perdido y en medio del encuentro revivió una de las experiencias más dolorosas y transformadoras de su vida: la muerte de su hija Sofía Sarkany. Durante la charla, las emociones afloraron tanto en el entrevistado como en el conductor, lo que generó un momento de profunda conexión y empatía en el aire.
A lo largo de la entrevista, Sarkany repasó el impacto que significó para él perder a su hija, a quien definió como “la más chiquita, la primera mujer, la mujer de la cual me enamoré”. La conversación transitó recuerdos, aprendizajes y la huella indeleble que dejó la joven no solo en su familia, sino también en el universo de la moda argentina, donde supo construir su propio camino.
Sofía se consolidó como una figura central en el diseño y el arte. Creativa y emprendedora, logró destacarse por mérito propio en la industria de la moda, más allá del nombre de su familia. Hija de Ricky, considerado el zapatero más prodigioso de la Argentina, heredó la pasión por el arte y el diseño, impulsando su marca personal y dejando una impronta reconocida en el sector.
En marzo de 2021, con 31, atravesaba un momento clave en lo personal. El lunes 22 de marzo, junto a su pareja Tomás Allende, se convirtió en madre de Félix a través del método de subrogación de vientre en Estados Unidos. Apenas una semana después de conocer a su hijo, falleció el 29 de marzo en una clínica de la Florida, rodeada del amor de su familia.
La noticia conmovió al ambiente artístico y empresarial argentino, donde Sofía había forjado vínculos y admiración. Su historia, marcada por la búsqueda de la felicidad y la creatividad, resonó más allá de los límites de la moda.
En la entrevista, Ricky relató con detalle cómo fue el adiós a su hija, describiendo ese momento como “algo que no tiene que ver con las reglas de la vida”. Sofía, antes de entrar a terapia intensiva, eligió tres palabras para resumir su recorrido: “Fui muy feliz”. Esa frase, simple y definitiva, se transformó en la despedida que sus padres conservan como un legado.

El diseñador narró el último día de Sofía desde una perspectiva íntima. Explicó que ella ya estaba muy mal, dormía, y sus hermanas se quedaron a su lado, acariciándola y poniéndole las canciones que le gustaban. Cuando todo terminó, recuerda que sus hijas le dijeron: “Fue hermoso, papá, fue hermoso”. La reacción inicial de Ricky fue de desconcierto y hasta enojo, porque no entendía qué podía tener de hermoso ese adiós. Con el tiempo, comprendió que no hay nada más valioso que despedirse rodeado del afecto de quienes nos aman, en un ambiente de cariño y contención.
La idea de una despedida serena y amorosa, cargada de gestos simples y música significativa, fue central en el relato de Sarkany. Ese instante, aunque doloroso, se transformó en un recuerdo luminoso para la familia.
El propio Ricky lo expresó así: “No hay nada más hermoso que el día que nos toque ir, estar rodeado de toda la gente que nos quiere haciéndonos mimitos, cantándonos nuestras canciones”. Estas palabras, compartidas al aire, emocionaron a Mario Pergolini, quien también se vio conmovido por la profundidad del testimonio.

A lo largo de la conversación, Sarkany abordó el proceso de duelo y los aprendizajes que le dejó la partida. Destacó que el tiempo nunca es suficiente, pero que haber compartido 31 años con ella fue un privilegio. Subrayó que la vida no se mide solo en cantidad de años, sino en la calidad de los momentos y emociones vividas.
El diseñador compartió que Sofía fue “millonaria” en experiencias y enseñanzas, y que su legado sigue vivo en la familia. Mencionó cómo sus propios hijos y las personas jóvenes a su alrededor le aportaron nuevas miradas para afrontar el dolor y resignificarlo.
En uno de los fragmentos más personales, Ricky confesó que tras la muerte de su hija experimentó situaciones que cambiaron su percepción de la vida y la muerte. Se definió como un ateo convencido, pero relató encuentros fortuitos, como el que tuvo con Gustavo Yankelevich -quien sufrió la muerte de su hija Romina- que le hicieron pensar que tal vez exista algo más allá de lo tangible. “Yo no debería estar acá. Vos tampoco. A mí me mandaron”, le dijo Yankelevich en ese encuentro inesperado, abriendo la puerta a nuevas preguntas sobre el sentido de la existencia.

Esa transformación interna lo llevó a perderle el miedo a la muerte y a valorar aún más cada momento. Para él, el desafío es transformar el mayor dolor en el recuerdo más hermoso y seguir adelante celebrando la vida y la memoria de Sofía.
El mensaje de Sarkany se resume en el impulso de disfrutar el presente, transformar el sufrimiento en aprendizaje, y honrar a quienes ya no están a través de la alegría y la gratitud. Así, la huella de Sofía Sarkany permanece activa, marcando el rumbo de quienes la amaron y la recuerdan.
CHIMENTOS
Gustavo Yankelevich habló por primera vez de la violencia que sufrieron sus nietos: “Franco me dijo que su papá lo desmayó a golpes”

Durante doce años, la familia Yankelevich atravesó un secreto que recién ahora salió a la luz: la violencia que, según relató Valentín, sufrió junto a su hermano Franco durante su infancia de parte de su padre, Darío Giordano. El silencio se sostuvo mientras la Justicia definía la tenencia de los chicos, pero el testimonio del joven en una entrevista con Tatiana Schapiro para Infobae cambió ese escenario. A partir de esas declaraciones, este lunes Gustavo Yankelevich decidió hablar públicamente por primera vez en Intrusos (América).
A través de una comunicación telefónica, el productor se refirió a la situación que debieron atravesar sus nietos mayores, Valentín y Franco, y que mantuvieron en silencio durante 12 años. “Hacía solamente un mes que los chicos vivían conmigo”, comenzó. “Si mediatizábamos este tema, los nenes no iban a lograr su objetivo, que era que me pudieran dar la tenencia a mí”, relató, con la voz quebrada.
En ese momento, Gustavo recordó una de las frases que Valentín pronunció durante la entrevista con Infobae: “Mi abuelo me salvó la vida”. Al repetir esas palabras, el productor se emocionó y tuvo que interrumpir su relato. “Me estoy emocionando y me va a costar hablar”, expresó. “En realidad fueron muchos los que los ayudaron a los chicos, entre otros, ustedes”, sostuvo con referencia al periodismo.
“Los chicos hubieran querido hablar desde el primer día”, explicó. El productor detalló que, durante ese período, la tenencia de los adolescentes estaba sujeta a revisiones. “Entonces ellos no hablaban porque a mí me dieron la tenencia por tres meses y no podían volver a su casa. Hubiera sido un desastre”, afirmó. “Cada tres meses a mí me monitoreaban cómo estaban los chicos. No cada tres meses, todos los días monitoreaban”, aclaró. “Íbamos a tribunales y entonces no podíamos hablar. Aunque los chicos tenían ganas de decir su verdad, que era la verdad”, afirmó Yankelevich.
En otro momento de la entrevista, el productor remarcó el papel de Cris Morena, la abuela de sus nietos y su expareja. “La primera que notó esto fue Cris (Morena). Lo digo porque, como no está tan mencionada en la nota, pareciera que no lo hubiera notado o no hubiera actuado. Cris lo notó, y me habló a mí, me advirtió: ‘Está pasando algo raro, prestale atención a los chicos’”, relató. “Yo le empecé a prestar atención a los chicos. En principio pensé que era algo pasajero, pero cada vez era más fuerte y más grande”, sumó en la charla.
Acto seguido, el productor contó un episodio que protagonizó junto a Franco durante uno de los almuerzos que compartían: “Me dijo: ‘Abuelo, quiero ir a vivir con vos’. Pero no me dijo que le pegaban”.
Ante ese pedido, Gustavo intentó buscar una alternativa que permitiera que el adolescente pasara tiempo con él sin plantear, desde el comienzo, un cambio definitivo de convivencia. “Le dije: ‘Mirá, vamos a hacer una cosa. Voy a hablar con tu papá y le voy a pedir si te deja venir una semana conmigo y vemos cómo te sentís conmigo. Y después un día le pedimos y si vos querés, venís a vivir más tiempo conmigo’”, contó.
Yankelevich explicó que, cuando habló con Darío Giordano, decidió no mencionar que Franco quería mudarse con él. “Cuando yo me junté con Darío y le dije: ‘Darío, Franco me pidió si no podía venir una semana’”, detalló.
Según recordó, la respuesta que recibió fue tajante: “Y él me contestó: ‘De ninguna manera, yo soy el dueño. Hasta los 18 años van a hacer lo que yo quiera. No, de ninguna manera va a venir’”. Para Gustavo, esa contestación representó un punto de inflexión y lo llevó a advertir que la situación era más grave de lo que había imaginado. “Y ahí dije: ‘Guau. Acá está pasando algo más grande de lo que yo pensaba’”, recordó.
Preocupado, Yankelevich le pidió que le explicara el motivo de ese cambio. “Le dije: ‘Fran, yo soy una persona grande, acá algo pasa, me tenés que hablar’”. Según narró, el adolescente entonces le contó que su padre lo golpeó después de enterarse de que quería quedarse una semana con su abuelo.
“Me dijo: ‘Cuando papá se enteró que yo te pedí a vos de ir una semana a tu casa, me cagó a trompadas, me desmayó a golpes’”, aseguró el productor. Al recordar esa conversación, hizo una pausa y reconoció: “Recordar esto me cuesta mucho”. Con el paso de los meses, Valentín también empezó a hablar sobre lo que vivía. Gustavo contó que eligió sacar a los hermanos del colegio para que pudieran expresarse delante de él. De acuerdo con su testimonio, los dos repetían una misma frase sobre la convivencia en el hogar: “Cuando ustedes vienen a casa es una persona y cuando se van y cierran la puerta aparece el monstruo”.
La decisión de avanzar con una denuncia llegó tras el llamado de la madre de una amiga de Valentín. El joven hablaba con ella por teléfono y le describía lo que atravesaba. La chica se lo contó a su mamá, quien se comunicó con Yankelevich. “Ahí dije: ‘Hasta acá llegamos’. No había más tiempo”, expresó.
Desde entonces, el productor visitaba todos los días a Valentín en el colegio. “Iba al recreo largo para darle un abrazo y un beso, para que sienta amor”, dijo. También les pidió a Cris Morena, a Tomás Yankelevich y al resto de su entorno familiar que lo dejaran conducir las gestiones. “Yo me hice cargo de esto”, señaló. Según detalló, retiró a los chicos de la escuela con autorización de su padre y los llevó a realizar una denuncia. “Se fueron con nada, con su mochilita”, contó. Después, mencionó la intervención de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema y de la Defensoría Pública de Menores e Incapaces N° 6.
Yankelevich sostuvo que esperaron hasta las 23.30 para conocer una primera resolución. El juzgado autorizó que Franco y Valentín permanecieran con él durante el fin de semana y, el lunes siguiente, dispuso que lo hicieran por tres meses. “El lunes decidieron que se queden los chicos conmigo”, recordó.
A su vez, el productor también compartió un episodio que, según dijo, influyó en la evaluación de los profesionales. Franco movía los ojos hacia arriba con frecuencia y Gustavo creía que se trataba de un tic. Durante una entrevista con el equipo que intervenía en el caso, una médica le dio una explicación distinta: “‘Franco no tiene un tic. Eso que está haciendo de poner los ojos en blanco es porque le pegan en la cabeza’”.
“Estos son mis nietos, existen. No estamos hablando de ficción”, manifestó Yankelevich, quebrado por la emoción. El productor aclaró que la familia no buscó exponer el caso durante años porque priorizó el bienestar de los chicos. “Van a hablar de mí, van a decir que soy un monstruo, pero acá lo que me importa son ustedes”, contó que les aseguró.
Además, se refirió a la situación de Azul Giordano, la hermana menor de Franco y Valentín. Gustavo explicó que los profesionales sugerían que los tres hermanos vivieran juntos, aunque él pidió que la nena continuara con su padre. “Azul tenía seis años. Yo les pedí por favor que se quede con él, porque él nunca le había pegado a Azul”, afirmó.
Por último, Yankelevich señaló que decidió dar esta entrevista para que otras familias conozcan los recursos institucionales disponibles frente a situaciones de vulnerabilidad. “Los chicos piden a gritos que los escuchen”, sostuvo.
CHIMENTOS
Fran Yankelevich relató el momento más crítico que con su papá, Darío Giordano, con apenas 10 años: «Me cagó a trompadas, me desmayó a golpes»

El estremecedor testimonio de Valentín Yankelevich sobre la violencia que vivió durante su infancia junto a su hermano Franco volvió a poner el foco en el rol fundamental que tuvo su abuelo, Gustavo Yankelevich, para ayudarlos a salir de aquella situación.
En medio de la conmoción por sus declaraciones sobre Darío Giordano, el productor también compartió detalles de cómo empezó a sospechar que algo grave estaba ocurriendo y recordó la conversación que le permitió conocer una parte de lo que vivían sus nietos.
En diálogo con Intrusos, Gustavo reconstruyó el momento en que Franco se acercó a él para pedirle que lo dejara vivir en su casa. Sin embargo, en aquel primer acercamiento, el chico no le contó que sufría agresiones. “Franco me dijo: ‘Abuelo, quiero irme a vivir con vos’, pero no me dijo que le pegaban. Le dije: ‘Voy a hablar con tu papá y le voy a pedir que vengas una semana conmigo y vemos cómo te sentís, y un día le pedimos de venir más tiempo conmigo, si vos querés’”, relató.
La respuesta que recibió de Giordano durante esa conversación fue la que encendió una alarma en el productor. Lejos de aceptar la posibilidad de que su hijo pasara más tiempo con su abuelo, el padre de los chicos se habría mostrado terminante. “Cuando me junté con Darío, me contestó: ‘De ninguna manera, yo soy el dueño. Hasta los 18 años van a hacer lo que yo quiera’. Y ahí me di cuenta de que estaba pasando algo más grande de lo que yo pensaba”, recordó Gustavo.
LOS ESCALOFRIANTES DETALLES DE LO QUE VIVIERON LOS HIJOS DE ROMINA YAN
Aquella reacción le hizo sospechar que detrás del pedido de Franco podía haber una situación mucho más delicada de la que hasta entonces conocía. A partir de ese momento, Yankelevich comenzó a prestar más atención a los cambios de comportamiento del chico.
Según contó, una semana después fue a buscarlo al colegio para almorzar juntos, pero Franco permaneció callado durante todo el encuentro. La escena se repitió en otras dos oportunidades, hasta que Gustavo decidió preguntarle directamente qué le estaba pasando. “No puede ser que de pronto dejaste de hablar conmigo. Me tenés que contar qué pasa”, recordó que le dijo, intentando que su nieto pudiera confiar en él y explicarle el motivo de su angustia.
La respuesta de Franco fue tan contundente como dolorosa. “Abuelo, si vos le contás esto a papá me va a matar. Cuando se enteró que yo te pedí de ir a vivir con vos una semana me cagó a trompadas, me desmayó a golpes”, fue la estremecedora confesión que,
Ese relato de Gustavo, finalmente le permitió comprender la gravedad de lo que estaba sucediendo. El miedo del chico a que su padre se enterara de que había hablado con su abuelo también dejó en evidencia lo difícil que le resultaba pedir ayuda.
Gustavo Yanklevich, Valentín Yankelevich, Franco Yankelevich, Romina Yan, Cris Morena
CHIMENTOS
Vacaciones ensambladas, sensualidad al sol y amor familiar: los días de Cinthia Fernández y Roberto Castillo en Miami

Cinthia Fernández festejó su cumpleaños en Miami con sus hijas y su pareja, el abogado Roberto Castillo, y compartió una extensa galería de fotos que resumió los días de descanso entre playa, navegación, paseos y salidas nocturnas. “Que más puedo pedir, en mi cumpleaños feliz”, escribió la panelista al pie de las imágenes.
Lejos de Buenos Aires, la artista reunió a su familia para una escapada frente al mar. Las postales mostraron distintos momentos del viaje: desde selfies en el ascensor y caminatas por la arena hasta una tarde de navegación por la bahía, chapuzones en el agua y una salida nocturna en la ciudad estadounidense.

En varias de las imágenes, Cinthia Fernández posó junto a sus hijas durante una jornada de playa. Las tres aparecieron con trajes de baño y shorts de jean, tomadas de la mano mientras se dirigían a la costa. Detrás de ellas se distinguían reposeras, sombrillas y los edificios que forman parte del paisaje urbano de Miami.
En otra foto, la panelista se mostró junto a una de las chicas después de entrar al agua. Con el pelo mojado y una sonrisa, ambas se acercaron a la cámara para una selfie. También hubo una imagen dentro de un ascensor, donde Fernández posó junto a dos de sus hijas antes de salir.

Las fotos reflejaron una dinámica familiar de vacaciones: playa, jornadas al aire libre y recorridas compartidas. En una de las tomas, la conductora y sus hijas miraron el mar desde un punto elevado, con la playa y las palmeras a sus espaldas.
Uno de los planes que formó parte de la celebración fue un paseo en lancha junto a Roberto Castillo y las hijas de Fernández. Desde la embarcación, el grupo recorrió la bahía y tuvo una vista abierta de la costa, los puentes y los edificios de la ciudad.

Una imagen tomada desde la proa mostró a las chicas sentadas de espaldas, frente al agua, mientras la lancha avanzaba con una bandera de Estados Unidos en el frente. En otra postal, se observa la costa desde el mar y el perfil urbano de Miami al fondo.
Castillo también aparece junto a Fernández y las jóvenes en la embarcación. En una de las fotos, el abogado, con el torso tatuado, abraza a la panelista mientras los demás integrantes del grupo descansan en la cubierta.

Además de las escenas familiares, Fernández publicó una serie de postales con Roberto Castillo. La pareja se fotografió en la playa, en un espacio al aire libre rodeado de palmeras y también dentro del agua.
En una de las imágenes, el abogado le da un beso en la mejilla a la artista. En otra, ambos miran a la cámara, mojados y sonrientes. Las construcciones de la costa aparecen detrás de ellos en varias de las fotografías.

También compartieron un retrato tomado desde el agua, donde Castillo abraza a Fernández. Ella lleva una malla negra y él aparece sin remera, con varios tatuajes visibles en el pecho, los brazos y la espalda.
Las imágenes mostraron una celebración íntima, con tiempo de pareja y actividades junto a las hijas de la artista.

La escapada tuvo también un capítulo nocturno. Fernández y Castillo se fotografiaron tomados de la mano frente a una tienda de Louis Vuitton. La imagen fue tomada al caer la tarde y los mostró con un look distinto al de las jornadas de playa.
Para esa salida, Cinthia eligió un conjunto negro con remera de manga corta y minifalda plisada. Completó el atuendo con zapatillas blancas y una cartera estampada. Castillo llevó una camisa celeste abierta sobre una remera blanca, pantalón blanco, reloj dorado y sandalias negras.

La publicación incluyó además una postal de un edificio de la firma francesa y otras fotos de la ciudad, como parte del recorrido que realizaron durante el viaje.
La conductora eligió una frase breve para acompañar la galería, que combinó imágenes de playa, navegación, paseos y salidas con Roberto Castillo y sus hijas. “Que más puedo pedir, en mi cumpleaños feliz”, escribió.
Sin mostrar una torta ni una celebración formal, Fernández dejó en claro que el foco de su cumpleaños estuvo puesto en el viaje y en la compañía de su círculo íntimo. La secuencia cerró con nuevas postales de la lancha y una vista de la bahía, con la costa de Miami en el horizonte.
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