DEPORTE
Huijsen y Zabarnyi: ¿dos ‘golazos’ del Bournemouth a Madrid y PSG?

Entre Dean Huijsen e Ilya Zabarnyi, el Bournemouth de Andoni Iraola (que dejará de serlo a final de curso) sacó más de 120 millones de euros. El Real Madrid pagó 62,5 millones por el español y el PSG, otros 63 por el ucraniano. Fueron dos operaciones de gran magnitud que le reportaron al club un beneficio neto de más de 70 ‘kilos’: Huijsen llegó a Inglaterra en 2024 por 22,1 millones de euros y Zabarnyi, en 2023, por 33.
Lo cierto es que ambos defensores tenían muy buena pinta, con una buena mezcla de presencia física (1,97 metros mide Huijsen y 1,89 Zabarnyi) y calidad técnica para sacar el balón. Tenían el moderno sello, valga la redundancia, de «centrales modernos». No obstante, ninguno de los dos ha cumplido las expectativas en su primer curso lejos del Vitality Stadium. ¿Es cuestión de tiempo o han sido dos ‘golazos’ del Bournemouth al Madrid y al PSG?
Huijsen y Zabarnyi celebran un gol del Bournemouth / EFE
La mano de Andoni Iraola se nota. El técnico de Usurbil logró elevar al máximo las prestaciones de su pareja de centrales; también las de otras piezas como Kerkez y Semenyo, que se marcharon al Liverpool y al City, respectivamente, y, antes, la de Solanke, traspasado por 64,3 ‘kilos’ al Tottenham. Pero en Madrid y en París la cosa no está yendo tan bien.
Huijsen y el Madrid de Arbeloa
El primer curso de Huijsen en España no ha ido bien, aunque, formando parte de un Madrid inestable y cambiante (a Xabi Alonso no se le dejó trabajar y Álvaro Arbeloa no ha mejorado las cosas), hay que darle tiempo.
El defensa del Real Madrid, Dean Huijsen (i), despeja el balón ante el delantero francés del Bayern Munich, Michael Olise, durante el encuentro correspondiente a la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones que disputan este martes Real Madrid y Bayern Munich en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE/Juanjo Martín. / JUANJO MARTÍN / EFE
Pero una cosa no quita la otra. Huijsen debutó con el Madrid en Estados Unidos durante el Mundial de Clubes y, aunque dejó buenas actuaciones, mostrando su capacidad de conducción, sus pases verticales y sus posibilidades físicas, también dejó ver que aún estaba verde en algunos aspectos: contra el Borussia Dortmund vio la roja tras cometer un penalti en el 90+5′ que el exárbitro Iturralde González calificó de «un error para un profesional».
Otro de los duelos grises de Huijsen este curso con el Madrid fue en el derbi contra los rojiblancos, un durísimo 5-2 en septiembre en el que fue superado en los dos primeros goles de cabeza y fue sustituido en la segunda parte tras haber sido incapaz de conectarse con el duelo. Hay varios ejemplos más, pero no hay mejor reflejo de su temporada que sus propias palabras. “Creo que he tenido un periodo en el que no he dado el nivel que la gente sabe que puedo dar y que ahora sí estoy dando«, comentó durante una concentración con La Roja. Todo ello hizo tambalear su puesto en el once.
Luis Enrique no confía en Zabarnyi
Con el ucraniano, el PSG apostó fuerte (como hizo con Pacho en el pasado) para empezar a preparar la zaga para cuando Marquinhos ponga punto y final a su aventura en el Parque de los Príncipes, pero el brasileño sigue siendo imprescindible al lado del ecuatoriano tras varias noches flojas de Zabarnyi.

Zabarnyi se lamenta tras cometer el segundo penalti del partido / EFE
Por citar algunas, en el 3-3 contra el Estrasburgo, Zabarnyi quedó retratado ante un Joaquín Panichelli que hizo lo que quiso con él. Aunque seguramente el partido en el que más señalado estuvo fue en la Champions League contra el Leverkusen, donde cometió dos penaltis y, además, vio la roja directa. Primero, perdió un duelo y acabó haciendo mano en el área; después, agarró a Christian Kofane, provocó otro penalti y fue expulsado en el minuto 37.
Por si no fuera suficiente, también está el ‘caso Safonov‘. La convivencia entre Zabarnyi, ucraniano, y Matvey Safonov, ruso, ya nació como un asunto delicado desde su llegada al PSG: Zabarnyi, en una entrevista, dijo que no mantiene relaciones personales con rusos y que apoya el aislamiento del fútbol ruso mientras continúe la guerra.
Todo ello ha hecho que Zabarnyi sea titular sobre todo en Liga, torneo al que el PSG le da menos importancia que a la Champions League por su innegable poderío. ¿Saben cuántos minutos ha jugado en eliminatorias de la Champions League? Ninguno. Ni contra el Chelsea en octavos ni contra el Liverpool en cuartos ni en la ida contra el Bayern. Para las grandes noches, Luis Enrique no cuenta con él.
Huijsen tiene 21 años y Zabarnyi, 23. Tienen mucho fútbol por delante y no tiene ningún sentido condenarlos por una mala temporada. El primero lo ha tenido complicado por el contexto que lo envuelve, el de un Madrid sin rumbo y, de nuevo, con su entrenador andando en la cuerda floja. El segundo ha pagado cara la presión que supone vestir la camiseta del PSG. ¿Alcanzarán su mejor nivel la campaña que viene o lo del Bournemouth quedará siempre como un espejismo?
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DEPORTE
Ángel Alarcón está de vuelta y con doblete incluido

Ángel Alarcón empieza a recoger los frutos de su apuesta por salir del FC Barcelona en busca de oportunidades. El delantero de Castelldefels fue el gran protagonista de la victoria del Utrecht ante el Twente (1-2), con un doblete que permitió a su equipo remontar y llevarse tres puntos de mucho valor. Una actuación decisiva que confirma que su rendimiento va claramente a más en el fútbol neerlandés.
El exazulgrana respondió cuando más lo necesitaba su equipo. Después de que el Twente se adelantara en la primera mitad, Alarcón apareció nada más comenzar la segunda parte para establecer el empate. Tras una buena acción de Arthur Zagré, el atacante definió con precisión al palo largo para devolver al Utrecht al partido. El tanto fue solo el principio de su noche.
En el minuto 63, el futbolista catalán volvió a demostrar su capacidad para marcar diferencias. Recibió el balón por la izquierda, encaró a su defensor y encontró de nuevo el camino hacia la portería rival con un disparo cruzado. Su segundo gol culminó la remontada y convirtió al delantero en el gran protagonista de un triunfo que el Utrecht tuvo que defender hasta el final.
Ángel Alarcón es nuevo jugador del Utrecht / @SVFCUtrecht
El doblete tiene continuidad. Alarcón ya había marcado en la victoria por 3-1 frente al Willem II y encadena tres goles en sus dos últimos encuentros. Su aportación está siendo clave para un Utrecht que ha ganado tres de sus últimos cuatro partidos y que encuentra en el joven atacante una pieza cada vez más determinante.
La progresión del delantero es también la historia de una apuesta por buscar minutos lejos de casa. Formado en La Masia y con experiencia en el primer equipo azulgrana, Alarcón abandonó el Barça para incorporarse al filial del Oporto. En Portugal encontró un contexto favorable para seguir creciendo, firmó buenas actuaciones y empezó a asomarse al primer equipo, un paso importante para recuperar protagonismo y llamar la atención de otros clubes.
El fútbol alegre de la liga neerlandesa le viene como anillo al dedo
El siguiente destino fue el Utrecht, al que llegó en enero de 2026 cedido por el Oporto, con una opción de compra. La Eredivisie se presentaba como una oportunidad para dar continuidad a su evolución y competir con mayor regularidad. Ahora, sus últimas actuaciones empiezan a traducir esa progresión en cifras y resultados.
A sus 22 años, Alarcón vuelve a llamar la atención por su capacidad para desequilibrar y su olfato goleador. El camino que inició al salir del Barça empieza a ofrecerle el protagonismo que buscaba. Y el doblete ante el Twente es una nueva señal de que su crecimiento en Holanda no se detiene.
El FC Barcelona, de momento, se mantiene atento a sus evoluciones. Recordemos que el conjunto azulgrana todavía conserva un 25% de una futura venta, por lo que no pierde de vista lo que podría ser un futuro pellizco económico. Veremos qué sucede de aquí a final de temporada. También mantiene el Oporto una opción de recompra por unos 3 millones de euros, además de otro 25% de un futuro traspaso.
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Boca Juniors blindó por una gran cifra a uno de sus mejores jugadores hasta el año 2030

Boca renovó a una de sus figuras. Foto: Twitter @BocaJrsOficial
Boca Juniors confirmó la renovación del contrato de Milton Delgado, una de las jóvenes figuras que se consolidaron en el mediocampo del Xeneize. El club anunció que el volante firmó una mejora y extensión de su vínculo hasta diciembre de 2030, una decisión que refuerza la apuesta de la institución por uno de sus futbolistas con mayor proyección.
La noticia se conoció este domingo 18 de octubre, cuando el conjunto de la Ribera difundió una imagen del mediocampista junto a Marcelo Delgado, director deportivo de la institución, durante la firma del nuevo acuerdo. De esta manera, el futbolista extendió su contrato, que originalmente vencía a fines de 2029, y también obtuvo una mejora en sus condiciones.
Con esta renovación, Boca busca asegurar la continuidad de un jugador que fue ganando protagonismo en el plantel profesional y que se convirtió en una alternativa importante para el funcionamiento del equipo. Su capacidad para recuperar pelotas, ordenar el mediocampo y jugar con intensidad le permitió sumar cada vez más minutos en Primera División.
Milton Delgado, una apuesta de Boca Juniors a futuro
Delgado nació el 16 de junio de 2005 en Rafael Castillo y realizó gran parte de su formación futbolística en las divisiones inferiores de Boca. Su crecimiento en las categorías juveniles le abrió las puertas del plantel profesional, donde logró hacerse un lugar gracias a sus condiciones como volante central.
El mediocampista debutó oficialmente con la camiseta azul y oro en marzo de 2024, en el empate sin goles frente a Nacional Potosí por la Copa Sudamericana. Desde entonces, acumuló experiencia en distintas competencias y comenzó a consolidarse como una pieza útil para el equipo.
Uno de los aspectos que más se destacan de su juego es su capacidad para cumplir funciones defensivas sin descuidar la circulación de la pelota. Además, su intensidad para disputar cada recuperación y su lectura de los partidos le permitieron ganarse el reconocimiento dentro del plantel.
En ese contexto, Leandro Paredes elogió públicamente sus condiciones y resaltó la importancia que tiene para el funcionamiento colectivo. El capitán de Boca destacó su inteligencia para interpretar los encuentros y consideró que tiene un futuro prometedor, incluso con posibilidades de proyectarse hacia la Selección Argentina.
Boca Juniors apuesta por la continuidad de Milton Delgado
La renovación hasta diciembre de 2030 representa una señal de confianza de Boca hacia el mediocampista. La institución busca sostener a los futbolistas surgidos de sus inferiores que logran afirmarse en Primera y considera a Delgado una pieza con margen para seguir creciendo.
Con el nuevo acuerdo firmado, el volante continuará ligado al Xeneize durante las próximas temporadas, mientras busca mantener su protagonismo y seguir evolucionando dentro del equipo.
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Jugó la Libertadores con Estudiantes, se quedó sin trabajo tras perder la visión de un ojo y salió a vender viandas: “Sigo dando pelea por mis hijos”

Matías Rosso piensa que tal vez si hubiese girado el volante cuando estaba yendo camino a Mar del Plata y Nelson Vivas lo llamó para convencerlo de seguir en Estudiantes las cosas podrían ser distintas hoy. También tiene un dejo de lamento cuando piensa que quizás no debió “conformarse” con simplemente llegar al espectacular mundo del Pincha. Alguna que otra vez charló con su pareja que la realidad sería otra si hubiese hecho “tres o cuatro golcitos más”. Al fin de cuentas, la vida no le dio tiempo de ponerse a pensar demasiado en el qué hubiese sido, en el qué pasó. Una fractura de tobillo en el 2017 cuando estaba repuntando en Estudiantes de Buenos Aires marcó una especie de punto de inflexión antes de caminar sus últimos pasos por Gimnasia y Tiro de Salta. La pandemia en el inicio del 2020 cerró la puerta del fútbol definitivamente. Y tuvo que rebuscársela, salir a pelearla. De aquellos hoteles de lujo y el beneficio que permite el deporte de elite en Estudiantes a bancar la parada con changas en apenas cinco años.
Su historia, que es el reflejo de tantas otras que se desatan cuando los flashes seductores del fútbol se apagan abruptamente, tomó potencia viral por un mensaje simple en sus redes que buscaba alcanzar más clientes. “Hola gente. Bueno era para contarles un poco la situación. Estoy lamentablemente perdiendo la visión del ojo izquierdo, tengo retinopatía por la diabetes y una trombosis en el ojo. Y, bueno, ya que me quedé sin laburo. A partir de mañana voy a salir a vender sándwich en la bici. Voy andar por el centro de Rosario. Tengo dos hijos hermosos por los cuales no voy a bajar los brazos nunca”. El posteo en su cuenta con apenas 3500 seguidores giró por distintas redes. Hinchas de Estudiantes, de Chacarita y el resto de los clubes que lo vieron pasar impulsaron darle una mano. Replicar su situación para que florezca un renacer.
“Subí esa foto con el solo hecho de contar que estaba con el tema de las viandas, porque sé que acá me conoce gente y puedo venderle. Subí la historia solamente para eso. Se hizo todo muy viral. Ahora gracias a Dios me dijeron que me van a dar una beca para hacer el curso de técnico acá en Rosario, que es algo que yo quería hacer mucho tiempo, pero tiene un costo que no lo podía hacer”, le cuenta a Infobae sobre lo que sucedió.
En la vida de Rosso todo pasó rápido. Ese extremo picante que llegó a la 5ª división de Chacarita después de que lo vean jugar en un club del pueblo Álvarez –en las afueras de Rosario–, un año y medio más tarde ya estaba en Primera. Se ganó el cariño del Funebrero especialmente con sus recordadas actuaciones para el ascenso a la B Nacional del 2014 y arrancó el 2015 marchándose al Pincha de La Plata en un combo de venta con el arquero (hoy en Flamengo de Brasil) Agustín Rossi. Algunos minutos de Copa Libertadores, otros en el torneo local y la decisión de marcharse a Mar del Plata para buscar confianza en Aldosivi. Estudiantes de Caseros, una lesión y el retiro forzado tras pasar por Gimnasia y Tiro de Salta. En un abrir y cerrar de ojos se escurrió el sueño. Ni sabe cuándo, cómo o dónde.
En pandemia, ya sin chances de negociar por reinsertarse en un mundo del fútbol cada vez más lejano, consiguió un trabajo en blanco en un local de Rosario. La seguridad económica consolidó un retiro forzado. “Viví en la pandemia haciendo changas nada más, sinceramente. Cuando abrió todo un poquito conseguí (un trabajo) en blanco, lindo, en el centro de Rosario. Era un poli rubro y trabajaba de cajero. Estuve cuatro años. Estaba metido en la empresa, no quería dejar eso porque cobraba el sueldo todos los meses. Me servía con el alquiler, con los chicos. No se me dio otra chance para jugar rápido en otro club. Quizás si se me daba la chance rápido seguía ligado al fútbol porque es algo que amo”, repasa sus pasos recientes.

La decisión de abrir su corazón llegó en los últimos días. Se despertó y no veía. El diagnóstico de “retinopatía” (la principal enfermedad ocular provocada por la diabetes según la Sociedad Argentina de Oftalmología) terminó de transformar su vida. Era hora de pedir ayuda. Sin trabajo en blanco, tampoco tenía su obra social activa. “Pasó muy rápido. Me desperté y no veía del ojo izquierdo. Le dije a mi mujer: ‘Vamos a la guardia’. Me hicieron todos los estudios y me dijeron que tengo una retinopatía por la misma enfermedad (diabetes) que tengo. Me hicieron estudios y ahora tengo turno para el 27 (de octubre) para otros estudios. Vamos a ver cómo sigue todo…”, refleja desde el otro lado de la pantalla.
La diabetes también entra en este combo relámpago. En una vida que transitó una metamorfosis en la última década. En 2015, cuando llegó a Estudiantes, le detectaron que tenía diabetes. “Empecé rápido a inyectarme con insulina y después a llevar una vida bien, cuidarme. No comer mal, descansar bien. No había drama en esa etapa porque jugaba al fútbol y, gracias a Dios, se podía vivir bien. No era que tenía que estar 12 horas en la calle trabajando. Se podía. Hoy en día es mucho más jodido. Uno está mucho en la calle. He estado hasta 12 o 13 horas por día y es muy jodido cuidarse. Ahora le estoy dando mucha más bola porque lo que me pasó con el ojo fue muy difícil”.
Rosso remarca que se quedó sin trabajo recientemente porque su última ocupación demandaba manejar un vehículo y “sinceramente” no está en condiciones de hacerlo. “Usaba un auto que me daban ellos y no puedo manejar. Se me complica un montonazo. Creo que pasan los días y se sigue complicando”. “Hoy nosotros estamos haciendo viandas. A la tarde yo veo que voy a cocinar para el otro día, lo subo a un estado de Whatsapp o de Instagram, y la gente me pide y yo se lo llevo en la bicicleta”, explica sobre la salida que encontró para vivir tras quedarse sin empleo.

La bola de nieve que se armó después de su publicación en redes le trajo los recuerdos de aquel futbolista que fue, si es que alguna vez se deja de serlo. Se quedó sin contrato tras su último paso por Gimnasia y Tiro de Salta, un hecho que meses más tarde se encadenó con la pandemia, y eso terminó por eyectarlo definitivamente del deporte al que se dedicó desde los 5 años.
“Muchas veces duele… El fútbol es algo muy lindo, lo disfruté muchísimo. Fueron ocho o nueve años que disfruté muchísimo. Viví de eso, que fue lo más lindo. El sueño de cualquier jugador es llegar a clubes tan grandes como llegué yo. Es muy difícil de un día para el otro tener que decir ‘esa vida se te terminó’. Tenés que salir a buscar el peso porque tengo dos hijos, un alquiler que pagar, deudas, hay que pagar cosas. Tengo mis dos hijos que están todo el tiempo ‘papi dale, papi metele’. Yo creo que sigo dando pelea por ellos”, reflexiona con la voz entrecortada al referirse a la fuerza que le dan Zoe (13 años) y Giovanni (9).
Las imágenes de ese pasado bajo los reflectores lo muestran sonriente en vestuarios donde aparecen nombres como los de Juan Sánchez Miño, Leo Jara, Hilario Navarro o Carlos Auzqui por citar algunos apellidos. Aquello es un reflejo del pasado: “Nosotros vamos con el Flaco (Agustín) Rossi a Estudiantes. Fue algo muy loco: pasé de jugar B Metropolitana a jugar una copa internacional. Creo que me conformé con poco, porque si llegas a un club tan grande como Estudiantes y seguís con la mentalidad de querer seguir ganando cosas, podés hacer muchísimo. Solamente con el hecho de estar ahí, yo ya estaba conforme. Dije llegué acá, ya está”.
Mati repasa en voz alta ese camino. Dio el salto que todo jugador sueña, pero no logró sacarle el jugo. Como en la canción de Andrés Calamaro, lo aplastó ver al gigante. Viajes por el continente, hoteles de elite, una vida de lujo que muchas veces el jugador naturaliza: “Cuando estás en el mundo del fútbol, no te das cuenta de lo que estás viviendo. Sé lo que es no estar cerca y, a la vida que llevaba, es una locura, un cambio muy brusco. Pero también tenés que estar listo para ese cambio porque no queda otra que seguir”.
En una charla reciente con su esposa, Yamila, pintó en el aire un boceto de lo que pudo ser y no fue. “Me pasó algo muy loco. No hace mucho hablaba con mi mujer y le decía: ‘Mirá si hubiese jugado, no sé, cuatro o cinco fechas más. Si hubiese hecho tres, cuatro golcitos más’. Hoy quizás sería otra la realidad, estaríamos en otro lado, viviendo de otra manera. Hoy es muy difícil el día a día. Vivís con lo justo, con lo necesario. Cosa que en el fútbol no pasa”, reconoce cuando se le propone entender cuál es el cambio más brusco cuando un jugador se aleja de los privilegios de ser parte.
El camino, en algún momento, se bifurca. La metáfora, o tal vez no tanto, se dio en una ruta: “Te voy a contar una historia que no conté nunca… Estaba yendo para Mar del Plata, había arreglado con Aldosivi. Asumió Nelson (Vivas) en Estudiantes y él me había tenido en Reserva, porque muchas veces bajaba a jugar ahí. Me llamó para decirme a dónde estaba yendo, que iba a ser el técnico él. Le dije que tenía todo cerrado y me fui para Mar del Plata. Creo que si ese día hubiese dado la vuelta y me hubiese quedado en Estudiantes, hubiese sido todo muy diferente… Pero bueno, tomé esa decisión en ese momento”.
El apellido de Rosso empezó a dar vueltas desde aquella storie y “mucha gente, muchos chicos que jugaron conmigo”, lo contactaron para darle apoyo. “Es algo fundamental. Uno por ahí está mal, triste, bajón por esto que está pasando. Y estos últimos días fueron una locura”, acepta mezclando una postura que alterna la cabeza gacha en lapsos breves, pero que rápidamente se muestra erguida. Como si el cuerpo le estuviese dando un mensaje a la mente. No hay espacio para rendirse. Para quedarse de rodillas. “Yo quiero seguir haciendo cosas. El tema de las viandas a mí no me jode, salir en la bici. Ojalá que se abra alguna que otra puerta. Soy un loco que hace. Tengo dos piernas y dos brazos como para seguir haciendo muchas cosas. Estoy para lo que sea”.

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