POLITICA
Círculo rojo: las mil y una discusiones por el modelo peronista y las negociaciones bonaerenses

“Hay que aprovechar el Mundial para empezar a ordenarse”, asegura un altísimo dirigente del peronismo con ambiciones presidenciales. Pareciera ser un objetivo casi tan complejo como la obtención del bicampeonato por parte del seleccionado de Lionel Scaloni, aunque con una diferencia sustancial: el liderazgo indiscutible del técnico argentino. Sin embargo, la discusión en el seno del peronismo ya no es solo por el candidato si no más bien por el modelo y, algo aún más relevante, quién lo lidera. Es decir, no solo por el DT si no por la estrategia que ejecute en la cancha de cara a las elecciones del año próximo.
Ese debate se adelantó en el feriado del 1 de Mayo, en el acto de Parque Norte encabezado por dirigentes como Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel e intendentes del interior y del Gran Buenos Aires, que postularon la necesidad de recuperar la doctrina de Néstor Kirchner de crecimiento sin déficit fiscal, el término maldito que Javier Milei introdujo en estos años con éxito en la agenda pública y que ahora interpela a un PJ que quiere saldar cuentas antes de la campaña del 2027 para no repetir los errores de la fallida experiencia del Frente de Todos. “Es importante ganar, pero también llegar con un plan discutido, que fue lo que no tuvimos en el 2019″, admite uno de esos dirigentes.
Esa postulación de Parque Norte se interpretó no solo como un mensaje a Axel Kicillof, que no suele ponderar en sus discursos el equilibrio de las cuentas públicas más allá de que alcanzó el superávit fiscal en la provincia de Buenos Aires hasta la irrupción de Milei en la escena nacional –“Axel no es un talibán del superávit, pero tampoco es un fanático del déficit: hay momentos en los que se puede, y momentos en los que no se puede”, respondieron desde La Plata-, sino como un aviso al kirchnerismo duro, y una señal al círculo rojo, ávido, en un sector, por una propuesta de continuidad programática con algo más de racionalidad que el esquema actual libertario. “El círculo rojo tomó nota, nos preguntan ‘¿es en serio esto del equilibrio fiscal…?’“, admitió un dirigente que encabezó el lanzamiento de Parque Norte.
La semana pasada, en una entrevista con El Destape, la diputada Paula Penacca, de La Cámpora, muy cercana a Máximo Kirchner, metió el dedo en la llaga. “Ese verso no hay que comérselo más, nos empiezan a meter en una discusión en la que nos moderan los términos, y cuando nos moderan los términos nos moderan las acciones. El peronismo no puede ser un peronismo modesto, condescendiente, que habla de equilibrio fiscal. Está bien, todos creemos que hay que tener una macro estable en la Argentina, ahora, eso no puede ser a condición de dejar para último minuto la distribución del ingreso”, dijo. Le respondió Tolosa Paz, a través de un posteo en X titulado “escuchar a Néstor, SIEMPRE”, en el que publicó un fragmento de un discurso de Kirchner en el que el ex presidente se refería al “cuidado del gasto”, y que “el equilibrio de las cuentas públicas, tanto de la nación como de las provincias, es fundamental”.
Fue Aníbal Fernández, ex jefe de Gabinete, abiertamente enemistado con La Cámpora, el que, de todos modos, ofreció durante la semana una versión mucho más audaz. Cuando Pedro Rosemblat, en su programa de Gelatina, le preguntó qué dejaría de la gestión Milei, la respuesta del ex funcionario lo tomó por sorpresa. “¿Vos querés saber si yo dejo algo de lo que hizo Milei? Todo… Todo, no toco nada, y empiezo a mirar pedacito por pedacito, porque el esfuerzo que le hicieron hacer al pueblo argentino no se puede dilapidar, no se puede dejar de costado», sorprendió. El quilmeño dijo que el peronismo no debería correr el péndulo en materia de gestión si le toca volver al poder el próximo año: “Tenés que ponerte en condiciones para saber lo que vas a hacer”.

Esa frase es la que, en parte, atraviesa al peronismo: qué modelo ofrecer a la sociedad para ser atractivos tras el fiasco del Frente de Todos, una coalición exitosa electoralmente pero muy defectuosa en términos de gestión y del programa, que terminó con el triunfo de Milei en el 2023, un outsider que llegó a la Presidencia con una inflación desbocada, un hartazgo generalizado en la “casta política” y un nuevo sujeto social que la propia Cristina Kirchner, en su rol de vicepresidenta, catalogó como “trabajadores asalariados pobres”, según remarcó, una experiencia inédita para el peronismo.
En junio del 2021, en una de sus clases magistrales en Avellaneda, en un plenario de la CTA junto al intendente Jorge Ferraresi -uno de los más entusiastas hoy en el proyecto presidencial de Kicillof-, la ex presidenta hizo una larga presentación económica en la que incluyó gráficos con información del G20 en los que se exhibía a Estados Unidos al tope de un ranking de países desarrollados en materia de desequilibrio fiscal. “Fíjense -pedía, mientras se sucedían filminas y gráficos-, Estados Unidos récord en materia de déficit fiscal total. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué el déficit fiscal es bueno? No, no quiere decir que es bueno. Estoy tratando de buscar las causas por las que la inflación acá es única en el mundo, por el déficit fiscal no es. El déficit, que es un concepto económico, no matemática, no necesariamente es el causante de los desmadres económicos y de la súper inflación», planteó frente a una platea que aplaudía a rabiar. Enseguida, hizo alusión a la oferta y la demanda, a los postulados de Milei, que empezaba a hacerse notar cada vez más desde el Congreso, e hizo hincapié en la supuesta evasión y las ganancias de las empresas, en la formación de activos en el exterior y en lo que denominó “festival de importaciones”, un latiguillo que hizo mucho ruido hacia adentro del gabinete de Alberto Fernández.

Según datos recopilados por la consultora Equilibra, de Diego Bossio y Martín Rapetti, el último año con superávit financiero durante el kirchnerismo fue en el 2008, en el segundo año del primer gobierno de Cristina Kirchner: el ex presidente había llegado a ese objetivo durante toda su gestión, apalancado, en buena medida, por el viento de cola del valor de los commodities como la soja. El 2009 fue el último año de superávit primario, es decir, sin incluir el pago de los intereses de la deuda pública.
Cuando Milei llegó al gobierno, colocó un ancla inflacionaria a su programa y basó toda su administración en el equilibrio de las cuentas públicas hasta convertirlo en un dogma. Era una discusión que ya se había instalado en el seno del Frente de Todos en la campaña del 2023, y que desde el equipo de Sergio Massa proponían como posible programa de gobierno, aunque desde las oficinas del propio candidato admitirían, una vez asumido Milei, que la base electoral del peronismo, y los integrantes de la coalición peronista, no hubieran tolerado un ajuste de estas magnitudes. Lo sufrió en carne propia Martín Guzmán, que no pudo aumentar las tarifas de los servicios públicos por el rechazo interno del cristinismo: el ex ministro de Economía ni siquiera pudo correr de su cargo a Federico Basualdo, que se opuso a esa decisión por sobre su propio jefe.
Massa deshoja ahora su propia margarita de cara al 2027. En su entorno se dividen las aguas, entre los que piensan que tiene “una bala más en la recamara”, en referencia a una hipotética nueva postulación nacional, y los que consideran que tiene que volver a reconstruir su vínculo con la sociedad desde una postulación a gobernador. Están, por último, los que creen que es mejor así: ejecutar la influencia que ejerce desde su oficina de Libertador, con redes en todo el círculo rojo.
El ex ministro mantiene intacta su sociedad con el kirchnerismo, y una buena relación con Kicillof. Ayer, Sergio Uñac, que se lanzó a la Presidencia, reunió a referentes del PJ en su provincia. Se postuló con el guiño de la ex presidenta, interpretado como una señal, tibia por el momento, a Kicillof.

Lo cierto es que, en el debate fiscal, dentro del propio Gobierno se inquietan ahora por el ajuste de Luis Caputo, “Toto”, que hasta él mismo cuestionó hace dos semanas, en una entrevista televisiva, cuando se sinceró: “Tenemos que recaudar más, seguir generando superávit vía ajuste ya es muy difícil”. Más directo fue un altísimo dirigente del oficialismo, que planteó: “Es fácil tener superávit a lo ‘Toto’ si no le pagás a nadie”.
Por eso Vaca Muerta se transformó, transversal a todos los gobiernos, desde CFK -el kicillofismo saca pecho con la estatización- hasta Milei, en una política de Estado que puede ser la llave de esa disyuntiva para las próximas administraciones, con una generación de divisas fenomenal en un mundo, como el actual, que demanda energía. Algo similar sucede con la minería, en particular con el cobre: las grandes compañías a nivel global, desde Glencore y Río Tinto hasta BHP/Lundin, ya pusieron un pie en el país, con inversiones a largo plazo que, según los proyectos presentados en el RIGI, ascienden a más de USD40.000 millones. Según los expertos del sector, la minería podría convertirse, en unos 10 años, en un rubro tan trascendental para el desarrollo del país como el campo o Vaca Muerta.
El mes pasado, cuando se sancionaron en el Congreso las modificaciones a la Ley de Glaciares que reclamaban las empresas y las provincias mineras, los representantes de la cámara sectorial pidieron una reunión con Kicillof mientras se discutía el proyecto en audiencia pública. Dos días antes, la dieron de baja: la ministra de Medio Ambiente bonaerense, Daniela Vilar, de La Cámpora, expuso en el Congreso con argumentos durísimos contra la iniciativa, lo que motivó la suspensión. Fastidiados, desde el sector explicaron que les hicieron llegar el mensaje de que, por ser de La Cámpora, el gobernador no tenía herramientas para dar de baja la exposición de su ministra. Desde La Plata lo desmienten: “Axel sí la podía bajar, pero no quiso, como tampoco rosqueó con el resto de los gobernadores para que no salga la ley, más allá de algunos reparos”. En Provincia explicaron, por caso, que nunca pusieron reparos a la minería para operar en ese distrito.

PBA en el ojo de la tormenta. El debate en torno a la minería y sus eventuales implicancias ambientales es uno de los temas que divide al peronismo. Durante la discusión en el Congreso, hubo innumerables posiciones de rechazo, desde La Cámpora hasta destacadas figuras del espacio y del kicillofismo, más allá de Vilar, y definiciones a favor. La UOCRA, por ejemplo, marchó en torno al Parlamento para apoyar la iniciativa.
La posición del gobernador bonaerense, y su hipotético modelo económico, es motivo de análisis en el círculo rojo y entre los inversores, que suelen formular dos preguntas a sus interlocutores domésticos: qué posibilidades tiene Milei de ser reelecto y, por el contrario, cuántas chances reales tiene el peronismo de volver al poder. En este último caso, la figura de Kicillof genera algún tipo de alarma en algunos sectores, a pesar de que un buen número de empresarios que se entrevistaron con él en estos meses salieron mucho menos espantados de lo que preveían antes de verlo.
Pero si existe cierta preocupación en el establishment, dentro del propio peronismo, en particular en territorio bonaerense, la situación es más bien parecida a la de la guerra feroz y a cielo abierto entre las dos facciones del gobierno lideradas por Karina Milei y Santiago Caputo. En la provincia de Buenos Aires, esos dos bandos están representados por el gobernador y por Cristina y Máximo Kirchner.
El vínculo entre Kicillof y el jefe de La Cámpora no tiene retorno en términos personales, y desde lo político cada uno inició su camino. Circularon incluso en estas semanas versiones en torno a que el diputado había pedido una reunión mano a mano, pero fueron desmentidas: por el momento, no pasó ni pasará. Tampoco con la ex presidenta, a pesar de los esfuerzos de algunas figuras como Federico Otermin, el intendente de Lomas de Zamora que quiere ser gobernador, que tiene buena relación con todos los sectores y que suele aconsejarle a Kicillof que intente visitar nuevamente a CFK. “En las últimas reuniones, Cristina le pidió lo mismo: que Axel valide todas y cada una de sus decisiones con Máximo, y eso no va a pasar”, respondieron desde La Plata. En el 2021, cuando el peronismo perdió las elecciones intermedias, la ex presidenta autorizó una intervención del gabinete provincial con el desembarco de Martín Insaurralde, socio del jefe de La Cámpora. Tanto el ex intendente de Lomas como Kirchner aspiraban a quedarse con la Provincia en el 2023, cuando desde el dispositivo cristinista se le pidió al gobernador que fuera el candidato presidencial para correrlo de ese territorio. Kicillof se negó, y esa negativa terminó por dinamitar los puentes, incluso antes de que CFK fuera por el PJ, ante la falta de apoyo de su ex ministro, y de que fuera presa, y desde ese sector se le achacara públicamente al gobernador que no se pronunció de manera enfática por ella.
La disputa se trasladó más tarde al gabinete y a la Legislatura, con epicentro en el Senado, desde donde el kirchnerismo entabló una guerra despiadada contra Verónica Magario por el control de la caja y el reparto de comisiones, recién saldado. En Diputados aún hay tierra fértil para La Cámpora y para que Insaurralde, desde la clandestinidad pública, ejerza todavía una influencia decisiva.
En esa Legislatura se debate, por ejemplo, la re-reelección de los intendentes. También la postulación de los cuatro aspirantes a la Corte Suprema provincial, que funciona con tres integrantes, como la Corte nacional. Es una negociación que está empantanada. De esas cuatro vacantes, tres les corresponden, según el peronismo, a ellos, y otra a la oposición. El problema es que no hay una sola oposición, tampoco un solo peronismo. Según trascendió, sería uno para Kicillof, uno para Massa y otro para el cristinismo, aunque desde la gobernación reclamaron dos para sentarse con más aire a la mesa de negociaciones: “Si vamos con uno, terminamos con nada”.
La Justicia es un rubro al que el gobernador no le dedica demasiado tiempo, pero hay funcionarios y operadores que empezaron a abrirle algunas relaciones.
Existieron, en los últimos meses, conversaciones subterráneas con la Corte, que acumula ocho demandas millonarias de la Provincia contra Milei por transferencias interrumpidas. Tuvo lugar, además, una cumbre reservada en Avellaneda, con Ferraresi como anfitrión, que convocó a los jueces Ariel Lijo, María Servini, Jorge Rodríguez, Diego Armella y la fiscal Cecilia Incardona. El gobernador llegó con el ministro Javier Alonso y Santiago Pérez Teruel, uno de sus asesores judiciales, y no conocía el detalle de la convocatoria. No participó Juan Martín Mena, el ministro de Justicia provincial, que tiene buen diálogo con el gobernador pero responde directamente a San José 1111. Los asistentes le preguntaron a Kicillof por su visión sobre la Justicia. “No les voy a pedir nada para no deberles nada”, respondió, según sus colaboradores.

Esa displicencia en un rubro tan sensible evidencia, según algunos dirigentes del peronismo, cierta debilidad en la construcción del proyecto presidencial de Kicillof. Es algo que ahora compromete al Presidente, inmerso en un pleito judicial entre dos bandos que se dirime en Comodoro Py. En el PJ apuntan, en ese sentido, a su temperamento, y a su estilo de conducción: para algunos sectores, no conduce, aunque tenga un diálogo fluido con otros gobernadores. La independencia definitiva de Cristina Kirchner es otra de las inquietudes, igual que la herramienta para determinar al candidato: no es lo mismo con o sin PASO. Una vez culminado el Mundial comenzarán algunas revelaciones. La eliminación o no de las primarias es una de ellas. El casi seguro adelantamiento del calendario provincial también cautiva a inquietos: algunos probables postulantes trabajan con la hipótesis de una elección posible en mayo.
“Axel no tiene que ser el candidato de la rosca, tiene que ser el candidato de la gente”, aseguraron en La Plata. Cualquier candidatura, de todos modos, está atada no solo a la rosca, las negociaciones y el debate por el modelo, si no también por la situación socioeconómica bonaerense. El programa de Milei ofrece, en ese sentido, una novedad: es la primera vez, en los últimos veinte años, que Buenos Aires no es un eje central de los proyectos nacionales porque es la primera vez que la conducción provincial no coincide con el poder central. En el 2015, con el triunfo de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, la Casa Rosada privilegió las transferencias a ese distrito, a pesar de que los tarifazos en los servicios públicos impactaron fuertemente en el Gran Buenos Aires. En el gobierno del Frente de Todos, esas transferencias se multiplicaron. En plena pandemia, Alberto Fernández recortó la coparticipación que Macri le había aumentado a la capital en el 2016 por el traspaso de la Policía y se la giró a Kicillof, presionado por un acuartelamiento de la fuerza provincial por demandas salariales. El experimento Milei, de asfixia a la principal provincia del país, pone al gobernador a prueba a diario: desde el año pasado, las cuentas bonaerenses cerraron con déficit. Una situación aún más acuciante puede tirar por la borda cualquier proyecto presidencial.
En la reunión de hace algunas semanas de intendentes del conurbano con la cúpula de la Iglesia se hizo especial hincapié en esa cuestión: “No hay explosión, pero no sabemos si mañana no puede llegar a haberla”, fue el mensaje de los jefes comunales. La jefatura eclesiástica pidió mayor cohesión en el peronismo, hasta que uno de los intendentes señaló: “Si llegó Milei es por culpa nuestra”.
La crisis en el conurbano es algo que se sigue con interés también desde la Casa Rosada, más precisamente en el despacho de Diego Santilli, que ya trabaja para ser gobernador, impulsado, según su entorno, por los hermanos Milei, que le hicieron saber de esa intención finalizadas las elecciones de octubre pasado. Sebastián Pareja, que intenta negociar con funcionarios bonaerenses por las vacantes en la Corte, ya tiene el dato.
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POLITICA
Martín Redrado pidió que la reforma del Banco Central garantice su independencia y propuso que entre en vigencia en 2027

Mientras el Gobierno busca avanzar con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, el expresidente de la entidad Martín Redrado planteó que el proyecto debería incorporar cambios adicionales para fortalecer la independencia del organismo y evitar que la discusión quede condicionada por las actuales autoridades.
En declaraciones a Splendid AM 990, el economista sostuvo que la nueva normativa debe consolidar instituciones que trasciendan a los gobiernos de turno. “Es central que la Argentina tenga instituciones permanentes. Hay una relación directa entre crecimiento económico e instituciones que no cambian más allá de que cambien los gobiernos”, afirmó.
Entre sus observaciones al proyecto, Redrado señaló que la autoridad monetaria no debería limitarse únicamente al objetivo de preservar la estabilidad de precios, sino que también tendría que asumir expresamente la responsabilidad de resguardar la estabilidad financiera.
“Lo primero es garantizar no solo la estabilidad de precios sino también la estabilidad financiera”, sostuvo. En ese sentido, destacó el rol de la Superintendencia de Bancos dentro del Banco Central y remarcó la necesidad de fortalecer los mecanismos de supervisión sobre el sistema financiero.
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“El Banco Central tiene un instrumento muy importante dentro de su estructura que es la Superintendencia de Bancos, es decir, aquel que monitorea que los bancos tengan los dólares, tengan los pesos para que los argentinos podamos tomar créditos tranquilos, podamos depositar tranquilos y no tengamos los problemas que tuvimos en el pasado”, explicó.
El extitular del BCRA también propuso incorporar evaluaciones periódicas sobre la solidez del sistema bancario para anticipar eventuales escenarios de crisis.
“Lo que se debe hacer en esto son pruebas de tensión periódicas. ¿Qué le pasa a cada uno de los bancos si la tasa de interés se triplica? ¿Qué le pasa a las carteras de los bancos si el tipo de cambio también sufre modificaciones?”, planteó.
Otro de los puntos que marcó fue la necesidad de revisar el mecanismo de designación de las autoridades del organismo. Si bien respaldó que la remoción del presidente y del directorio requiera mayorías especiales en el Congreso, consideró que el proceso de nombramiento debería tener el mismo nivel de exigencia institucional.
“Nos parece muy bien que el tema de remoción sea con aprobación del Senado y de la Cámara de Diputados, pero también que el proceso de nombramiento sea equivalente. Que haya simetría entre cómo se nombra el presidente del directorio del Banco Central y cómo se remueve”, expresó.
Además, propuso reducir la cantidad de integrantes del directorio y conformarlo con perfiles técnicos. “El directorio del Banco Central tiene 10 directores, puede tener perfectamente seis”, señaló. En esa línea, agregó: “Cuatro deben ser propuestos por el oficialismo, de economistas profesionales, presidente que tenga trayectoria en el sistema, no políticos, pero dos por la oposición”.
Por último, Redrado consideró que, si el Congreso aprueba la reforma durante la actual gestión, su aplicación debería comenzar recién con el próximo mandato presidencial para evitar que el debate quede asociado a los funcionarios que hoy conducen la entidad.
“Esta nueva Carta Orgánica obviamente sea aprobada, pero sea aplicada recién para el próximo gobierno, de tal manera que no empecemos a debatir sobre los nombres actuales sino que estemos debatiendo sobre primero la institución y después los hombres”, sostuvo.
“Esto hay que hacerlo a principios del próximo gobierno, aprobar la ley ahora y el nuevo directorio que ejerza con esta nueva ley a partir del 10 de diciembre del 2027”, finalizó Redrado.
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POLITICA
El PRO respalda la reforma del Banco Central y se prepara para acompañarla en el Congreso: “Hay que blindarlo del populismo”

El presidente Javier Milei anunció días atrás una de sus prioridades para la segunda mitad del 2026: la reforma de la Cartá Orgánica del Banco Central. Claro que la iniciativa deberá pasar por el Congreso, donde necesariamente el Gobierno deberá recurrir a aliados -y no tanto- para convertirla en ley.
En ese camino, uno de sus principales socios hasta acá ya dio las primeras señales de estar alineado con el oficialismo. “Hay que blindar al Banco Central del populismo”, señalaron a TN desde el bloque del PRO en Diputados.
“Respecto a la Reforma de la Carta Orgánica, vamos a trabajar en profundidad el proyecto, como hacemos siempre en el bloque. La idea de fondo la compartimos y la venimos impulsando hace años”, remarcaron.
En ese sentido, en el partido fundado por Mauricio Macri se alinearon con el discurso del Gobierno. “Desde el PRO estamos convencidos que Argentina no puede volver nunca más a la maquinita, al financiamiento del déficit con emisión, que fue la fábrica de pobreza e inflación más destructiva de las últimas décadas”, aseguraron.
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No obstante, hicieron hincapié en que todavía no conocen la letra chica de la iniciativa y que esperan poder leerla en su totalidad lo antes posible. Pero la primera recepción es positiva, tanto de la reforma del BCRA como las otras propuestas anunciadas por Milei en cadena nacional.
“Los otros proyectos todavía no fueron enviados por el gobierno, pero creemos que son reformas interesantes y que hay que explorar si queremos darle mayor fortaleza a los cambios que se vienen haciendo”, indicó un referente del bloque a este medio. “Cuando se envíen los proyectos los vamos a trabajar en profundidad el como hacemos siempre en el bloque del PRO”, añadió.
Antes se había pronunciado uno de los economistas que tiene el PRO, que además suele tener una postura crítica frente al Gobierno. “Lo felicito Presidente Milei. El proyecto del Banco Central es muy razonable. Por fin estamos de acuerdo: No había que cerrar el Banco Central, sino preservarlo de políticos insaciables. No había que dolarizar, sino construir una moneda propia creíble”, manifestó Hernán Lacunza a través de sus redes sociales.
En la misma línea, agregó: “En 2019 el reperfilamiento fue la mejor opción!: como dice su proyecto, prohibir darle a la maquinita para financiar al Gobierno! Porque es inflación que pagan los pobres y la clase media! O híper! El desafío será nunca volver a ese dilema”.
Los detalles de la reforma que impulsa el Gobierno
La iniciativa impulsa una modificación profunda de la Carta Orgánica del Banco Central y redefine su objetivo principal: preservar el valor de la moneda. Además, establece límites al financiamiento del sector público al prohibir la asistencia al Tesoro Nacional, las provincias y los municipios, así como la compra de títulos públicos del Estado nacional en el mercado primario.
El proyecto también introduce cambios en el mecanismo de designación y remoción de las autoridades del organismo. La propuesta establece que tanto el presidente del Banco Central como los integrantes del directorio solo podrán ser desplazados con el respaldo de dos tercios de los votos en ambas cámaras del Congreso.
El punto cobra especial relevancia porque el actual titular de la entidad, Santiago Bausili, fue designado en comisión y su pliego aún no obtuvo el aval del Senado, que debe aprobar ese cargo por un mandato de seis años.
En paralelo, el Gobierno acelera las negociaciones para que la reforma llegue al recinto de la Cámara de Diputados el miércoles 19 de agosto. En la Casa Rosada aseguran que mantienen conversaciones con los bloques dialoguistas y confían en reunir el respaldo necesario, aunque admiten que el margen será estrecho. “Creemos que nos van a acompañar, pero solo vamos a abrir el recinto con los votos cerrados”, señalan fuentes oficiales.
La iniciativa ya fue presentada formalmente en la Cámara baja y será girada el lunes a las comisiones que tendrán a cargo su tratamiento. Si obtiene media sanción en Diputados, el oficialismo buscará acelerar su discusión en el Senado durante los primeros días de septiembre, con el objetivo de aprobar la reforma antes de que comience el debate del Presupuesto 2027, que el Poder Ejecutivo debe enviar al Congreso antes del 15 de ese mes.
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Milei apunta a consolidar su “liderazgo” regional, pero sus socios no quieren complicar el vínculo con Brasil

“Faro del mundo”, tituló La Derecha Diario. “Faro de Faros”, elogió el asesor presidencial Santiago Caputo, mientras el canciller Pablo Quirno habló de “un liderazgo del presidente Milei que se refleja en la región”. Con el telón de fondo de la disputa con Luiz Inacio Lula da Silva, el universo libertario reaccionó la semana pasada entusiasta luego de los recientes encuentros entre el Presidente y otros mandatarios de la región, con afinidades ideológicas.
El entusiasmo alimentó incluso rumores de una reunión en Buenos Aires, probablemente hacia fin de año, con Milei como anfitrión de los jefes de Estado latinoamericanos.
El oficialismo se aferra a la certeza de que el camino es “pintar el continente de azul”, contra el “socialismo” y la “cultura woke”.
Pero más allá de las coincidencias ideológicas y de la centralidad que Milei ocupó en esos diálogos, la anfitriona de esta semana Keiko Fujimori (Perú), el chileno José Antonio Kast (Chile), el ecuatoriano Daniel Noboa (Ecuador), el boliviano Rodrigo Paz (Bolivia), Santiago Peña (Paraguay) y el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella observaron con atención el conflicto entre la Argentina y Brasil.
No están dispuestos a embarcarse en los mismos enfrentamientos de Milei.
Sin intervenir de modo directo, y a pesar de pertenecer sin eufemismos a la derecha política, todos y cada uno de ellos intentará preservar su vínculo con Brasil, a la vez el mejor aliado en el continente de la China de Xi Jinping.
El líder chino respaldó a Lula da Silva mientras se sucedían los intercambios agresivos con el Presidente y la administración libertaria, con los comicios presidenciales del 4 de octubre en Brasil como inevitable escenario.
Distintas fuentes diplomáticas regionales consultadas por reflejan ese intento de equilibrio de los aliados ideológicos, que modera la ambición libertaria de liderar en breve un continente pro Trump. Un deseo que nadie en el Gobierno oculta, y que quedó más claro que nunca con el abierto apoyo de Milei a la candidatura de Flávio Bolsonaro en la convención del Partido Liberal, cuando tildó de “ladrón” y “presidiario” al presidente brasileño. Allí comenzó el serio entredicho bilateral que terminó con el embajador brasileño Julio Bitelli de nuevo en Brasilia (volvería la semana próxima a Buenos Aires), y al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, dando explicaciones en Cancillería de ese país, días antes de que el propio Lula calificara de “disparate” y “payasada” el apoyo de Milei a Bolsonaro.
A modo de ejemplos, las fuentes recuerdan que, si bien Lula no estuvo en la asunción de Fujimori –acudió, en su nombre, el canciller Mauro Vieira–, Perú y Brasil tienen “un vínculo muy fuerte”, que difícilmente la nueva presidenta se esfuerce por complicar. Del mismo modo, y más allá de la cercanía entre Milei y Kast, evidente durante el paso del presidente chileno por Buenos Aires, el nuevo gobernante dejó claro su pensamiento en la reunión de la CAF, en Panamá, en la que se deshizo en elogios hacia Brasil, y afirmó que “Si a Brasil le va bien, a Chile le va bien”. Conocedores de la política ecuatoriana también describen al presidente Noboa como “un pragmático, con mentalidad empresaria”, que no pondría en riesgo la sintonía de Ecuador con Brasil. Además de visitar a Milei en Buenos Aires, Noboa también se reunió con Lula en agosto del año pasado “sin sesgos ideológicos”, según el mismo declaró luego del encuentro entre ambos.
Aliado y socio de Brasil en los Brics, China también estuvo atento a los escarceos entre Lula y Milei, que incluso acusó a su par brasileño de financiar “un 25 por ciento” de la “campaña anti-argentina” en redes sociales. “No es que Brasil y Argentina se pueden llevar bien. ¡Se tienen que llevar bien!”, dejaron trascender desde la embajada china en Buenos Aires, que encabeza Wang Wei.
En medio de la tensión con Argentina, Xi Jinping habló el lunes por teléfono con Lula da Silva y le expresó “su apoyo a ese país en la defensa de su soberanía e independencia, en su oposición a las injerencias externas y en su contribución al mantenimiento de la paz y la estabilidad regionales y mundiales”, según la agencia Xinhua. El mismo Lula aludió a la “injerencia” de Milei en el proceso electoral brasileño, dos días después.
En feroz competencia comercial con Estados Unidos, China también cuida su vínculo con otros gobernantes del continente. A Perú, por caso, llegó un enviado de Xi, el ministro Yin Hejun, quien “puso de relieve que China ha sido el mayor socio comercial y el principal mercado de exportación de Perú durante 12 años consecutivos”, según la agencia oficial china, y destacó el megaproyecto chino de puerto en Chancay, que avanza “de modo excepcional”, según destacó.
Mientras el conflicto con Brasil se mantiene en la agenda política, pero apenas se nota en el fluido intercambio comercial entre ambos países, Milei estará en el final de la semana próxima con dos de los aliados regionales con los que compartió la tertulia limeña. Noboa, que llegó al poder hace poco más de un año en Ecuador, dará un paso más en el vínculo bilateral y recibirá a Milei en Quito el jueves para firmar acuerdos comerciales en el sector automotriz, la actualización del tratado de extradición entre ambos países y convenios en materia de energía y ciberdefensa. Al día siguiente, ambos viajarán a Bogotá para la jura de De la Espriella, quien derrotara en la segunda vuelta electoral a Iván Cepeda, delfín del izquierdista Gustavo Petro, uno de los enemigos políticos confesos del presidente libertario.
“El Presidente ha apoyado explícitamente los cambios en la región”, expresó Quirno días atrás, en un resumen de la vocación de liderazgo de la administración libertaria. Todos coinciden en que el resultado de la elección brasileña y –tan o más importante- las elecciones de medio término en Estados Unidos- serán cruciales para el destino del proyecto de liderazgo del Presidente.
con dos,vínculo bilateral,Jaime Rosemberg,Conforme a
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