CHIMENTOS
Del glamour de la alfombra a la fantasía de Willy Wonka: la noche soñada de Charlie y la Fábrica de Chocolate

La calle Corrientes tenía algo distinto esa noche. Quizás era la expectativa. Quizás las luces. O tal vez ese inconfundible aroma a chocolate que comenzaba a escaparse desde las puertas del Teatro Gran Rex mucho antes de que el telón se levantara. Lo cierto es que la función de prensa y para invitados especiales de Charlie y la Fábrica de Chocolate transformó por unas horas al histórico teatro en una suerte de portal hacia el universo imaginado por Roald Dahl.
Sobre la vereda, una enorme plataforma de luces LED proyectaba imágenes en movimiento y servía como improvisada alfombra roja para las decenas de figuras que desfilaron durante la tarde. Los drones sobrevolaban la escena y se mezclaban con las bocinas de los autos y el andar de los curiosos. Actores, cantantes, productores, conductores, influencers y personalidades de distintas generaciones fueron llegando poco a poco, mientras los flashes comenzaban a multiplicarse y el público buscaba reconocer a sus favoritos detrás de los vallados.
Adentro todavía faltaba para el comienzo de la función. Afuera, en cambio, ya había espectáculo.
La primera sensación que dominó la previa fue la de reencuentro. Abrazos largos. Saludos que parecían demorarse algunos segundos más de lo habitual. Colegas que hacía meses no coincidían por compromisos laborales, giras o agendas imposibles. En un ambiente artístico cada vez más fragmentado por los distintos proyectos y plataformas, la noche tuvo algo de reunión familiar.

Pasadas las 19 comenzaron a aparecer los primeros invitados. Uno de los más requeridos fue, sin dudas, Pachu Peña. El humorista avanzó lentamente entre pedidos de selfies, fotos grupales y saludos improvisados. Nadie se quedó sin su momento. Con paciencia infinita y una sonrisa que parecía no borrarse nunca, atendió a cada persona que se le acercó.
Cuando le tocó enfrentar los micrófonos explicó que uno de los motivos que lo habían llevado hasta el Gran Rex era acompañar a un amigo muy especial: Sebastián Almada, integrante del elenco. “Además es el cumpleaños de Seba”, dijo, celebrando la coincidencia.


Consultado sobre la posibilidad de sumarse alguna vez a una gran comedia musical, apeló inmediatamente al humor que lo caracteriza: “Soy muy malo cantando”.
Detrás suyo llegó Sebastián Presta. Relajado, amable y dispuesto a conversar, el actor y productor reconoció que venía con grandes expectativas por el espectáculo que estaba a punto de ver. Mientras atraviesa la gira de Mi amiga y yo, también se tomó unos minutos para hablar del presente teatral: “Estamos bien, pero no estamos a full. El año pasado me fue mucho mejor. Este año está más tranquilo, haciendo gira por el conurbano. Está lleno de obras muy buenas y la verdad es que la gente apoya muchísimo al teatro”, analizó.
La conversación derivó rápidamente hacia la televisión y la ficción argentina: “Veo mucho a la tele, me encanta, pero no la extraño. Ya trabajé mucho detrás de cámara. Lo que sí extraño es la ficción y que haya más producción. Netflix está haciendo algo y creo que en algún momento va a arrancar de nuevo”.

También habló de una de sus experiencias más recientes: la ficción vertical protagonizada por Wanda Nara y Maxi López. “Fue hermoso. Con Wanda y Maxi, la mejor. Y es hermoso cómo se llevan ellos también”, reveló. Y se mostró sorprendido por las repercusiones: “Lo hicimos en cuatro días, muy rápido, y quedó fantástico. Ya van treinta capítulos y más de sesenta millones de visualizaciones”.
Benja Rojas fue otro de los invitados que llegó con mucha expectativa, porque “con Rada a la cabeza que es una fija en este tipo de espectáculos, me encanta”. En lo que respecta al presente de la ficción, aclaró que “son momentos, ojalá que haya más ficción, que es lo que todos extrañamos. Extraño a la televisón como actor y como televidente; creo que si volvieran las novelas las veríamos todos, pero buen, ahí ya hay temas económicos, me encantaría que vuelva”.

La noche tuvo también sus momentos inesperados. Uno de ellos llegó con Vicky Xipolitakis. Fiel a su estilo, apareció luciendo una camiseta de la Selección Argentina y se convirtió instantáneamente en uno de los focos de atención de la alfombra: “Tengo la camiseta más hermosa puesta”, aseguró con entusiasmo.
La actriz Paula Kohan, por su parte, irradiaba felicidad. Actualmente forma parte de Cuestión de género, junto a Moria Casán, Jorge Marrale y Ariel Pérez De María, mientras disfruta además de la repercusión que le dejó su participación en la última temporada de El Encargado: “Estoy muy feliz. Me tocó un papel muy lindo, actuando con Guillermo. Fue una gran oportunidad y un gran desafío”.

Respecto a su presente teatral, destacó el recorrido de la obra: “Ya llevamos un año en funciones. Estamos muy felices porque la obra está funcionando muy bien y vamos a seguir hasta noviembre”.
Entre los invitados también hubo una importante presencia de músicos. Y en cada conversación, inevitablemente, apareció un tema que atravesaba al ambiente artístico: la reciente muerte del Indio Solari.

Cae, recién llegado de España después de una serie de siete presentaciones, fue uno de los primeros en referirse al histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: “No fue alguien con quien tuviera cercanía, pero sí fue un maestro en cuanto a la autogestión. Lo que construyeron abrió un camino que después recorrimos muchos. Y, por supuesto, está el legado de su música”.
Nahuel Pennisi también compartió su emoción: “El Indio generaba un revuelo especial, en el mejor de los sentidos. Tenía unas letras increíbles, llenas de metáforas. Se merece el respeto de todos”.

Y agregó: “Los Redondos me acompañaron muchísimo. Lo primero que siento es tristeza. La tristeza de perder a un grande”.
Uno de los momentos más cálidos de la previa llegó con Abel Pintos. El cantante apareció acompañado por su esposa Mora Calabrese y su hijo Agustín, en una postal familiar: “Vine a apoyar a todo el elenco y especialmente a Agustín, que es amigo”, explicó.

Al recordar al Indio Solari, eligió una reflexión cargada de afecto: “Es una historia que atravesó generaciones enteras. Pero sobre todas las cosas dejó mucha música que nos hace bien y que lo va a mantener eterno”.
La referencia inevitable fue aquel momento vivido meses atrás durante el Cosquín Rock, cuando sorprendió al público con una versión de Jijiji junto a Ale Kurz, excantante de El Bordo. Más tarde, el propio Indio compartió el video en sus redes sociales.

“Tuve la suerte de que él nos diera su respeto a nuestra versión. Eso fue muchísimo para mí. Lo vivimos con mucha emoción porque lo hicimos desde el respeto y él lo recibió de esa manera”, explicó emocionado.
Mientras las entrevistas continuaban, seguían llegando figuras. Entre ellas, una de las más esperadas de la noche: Lali Espósito. Todavía atravesada por la euforia de sus históricos conciertos en River Plate, fue recibida por una nube de flashes y celulares que intentaban registrar cada movimiento.

A pocos metros también podían verse a Cris Morena y varios talentos surgidos de su trouppe, como Cande Vetrano, Gastón Dalmau y Felipe Colombo, entre las decenas de artistas de diversos rubros y generaciones, como Juan Carlos Baglietto, Karina La Princesita, Gustavo Garzón y Flor Torrente que se acercaron para acompañar a Agustín “Rada” Aristarán, Mery del Cerro, Sebastián Almada y al resto del elenco.
La sensación general era que no se trataba simplemente de un estreno más. Había una expectativa especial alrededor de una producción que promete convertirse en uno de los grandes acontecimientos familiares de la temporada. Con una puesta monumental, escenografías de gran escala, música en vivo, coreografías y un elenco numeroso, la apuesta busca repetir en Argentina el fenómeno internacional que ya conquistó escenarios de todo el mundo.

De a poco la vereda comenzó a vaciarse. Los últimos invitados atravesaron las puertas del teatro. Los fotógrafos guardaron sus cámaras. Los productores dejaron de mirar sus relojes.
Y entonces volvió a aparecer ese aroma. Chocolate. Chocolate en el aire, en los pasillos. Chocolate mezclado con la ansiedad de miles de personas esperando que comenzara la función.
Las luces se atenuaron lentamente. El murmullo se transformó en silencio. El enorme telón del Gran Rex empezó a elevarse mientras la sala contenía la respiración. Del otro lado esperaba la fábrica de Willy Wonka. Pero esa, definitivamente, ya es otra historia.
Fotos: Gentileza Prensa
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CHIMENTOS
Sabrina Rojas confesó cómo es su complicado vínculo con Luciano Castro: «No nos podemos ni ver y…»

Sabrina Rojas protagonizó uno de los momentos más emotivos en PH: Podemos Hablar (Telefe), al recordar su lado más vulnerable que fue la de la separación de Luciano Castro. Durante la consigna «El espejo», la conductora recordó lo difícil que fue asumir que su matrimonio estaba roto y que debía alejarse de la persona que amaba. Al borde del llanto, la mujer reconoció que fue una lucha que lleva consigo hasta el día de hoy.
“Deshacer mi familia fue una culpa. Un día entendés que cuando no se puede, no se pued y hay que elegirse como mujer. Todo se acomoda y sus hijos van a estar bien”, comenzó a decir Rojas. Allí, se refirió a cómo es su vínculo con el padre de Esperanza y Fausto, quien en estos últimos años atravesó relaciones amorosas muy mediáticas. A pesar de que la separación fue hace un tiempo, entre ellos, siempre existió una complicada relación.
En este sentido, reconoció: “Fueron batallas de contradicciones y de muchas cosas. Hemos tenido nuestros momentos, somos una montaña rusa de emociones. Tenemos cotidianidad, tenemos momentos en que no podemos ni ver, en otros nos abrazamos”. Sabrina aseguró que ella acepta sus diferencias y que entiende que la situación no va a cambiar. “Nuestro vínculo siempre va a ser siempre así….ahora estamos en un lindo momento porque él está bien y me siento orgullosa”, aclaró.
Consultada por el conductor sobre qué le diría a ella misma, la modelo fue contundente y reconoció que no había podido separarse por la culpa que sentía por sus niños. “No podía salir de un amor que no me hacía bien. Le diría que no aguante tanto. ¡Andate de ahí!, redondeá esa relación, tus hijos van a estar bien”, dijo, muy emocionada. Sobre el final, añadió que tiene mucha más confianza en sí misma yq eu ya no tiene miedo al qué dirán.
SABRINA ROJAS CONTÓ QUÉ PASÓ CON PEPE CHATRUC
Durante el mismo programa, Sabrina reconoció que la historia con Pepe Chatruc no está cerrada y que podría regresar a su lado. «Faltó pasión», confesó la conductora, ante la sorpresa del resto de los invitados. Allí explicó que Roja necesita otro tipo de relación con más detalles, más romanticismo y que el exfutbolista no le brindaba lo que quería ya que era más relajado.
Sobre su supuesta reconciliación, la mujer negó que haya regresado y descartó la versión que circularon en los medios de comunicación. Sin embargo, aseguró que hay una buena relación pero que no lo consideraba un «ex» ya que habían estado solo unos cinco meses. De esta manera, abrió la puerta para un nuevo romance con Chatruc.
Sabrina Rojas, Luciano Castro
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Lali volvió a hacer historia y brilló en su tercer River: Tini vestida de novia, lágrimas y un guiño a Fito Páez

Lali llegó a su tercer River del año sabiendo que, esa noche, cerraba algo grande. No lo dijo al principio del show, pero lo repitió varias veces sobre el final: ocho estadios en poco más de un año, tres de ellos en el Monumental, agotados todos.
El 26 de septiembre fue la última fecha de “No vayas a atender cuando el demonio llama” y, como suele pasar con los cierres de gira, funcionó como un resumen de todo lo que la artista viene construyendo desde hace un año y medio: pop de estadio, humor, un poco de escándalo calculado y, esta vez, un momento de una honestidad poco habitual en un show masivo.
Toda la semana se había hablado de la posibilidad de lluvia para la noche del show, algo que generaba dudas entre los fanáticos que ya tenían la entrada comprada. Finalmente no sucedió, y Lali no dejó pasar el dato apenas salió al escenario, pasadas las 21: “La buena noticia, entre muchas esta noche, es que no llueve. Vean este clima”. El Monumental, sold out, la recibió con velos de novia improvisados con guirnaldas de luces entre el público (un adelanto de lo que iba a pasar más tarde) y el clásico “ole ole ole, Lali, Lali” que la acompaña desde hace rato.
El show abrió con “Lokura”, bailarines de negro marchando y Lali con un tapado de plumas que se sacó a los pocos segundos. Le siguieron “Sexy”, “Mejor que 2 son 3”, “Tu Novia II” y “N5”, con una coreografía que hizo subir la temperatura desde temprano. Fue un bloque de estética muy cuidada: fuego en la pasarela, pantallas en blanco y negro y unos quince bailarines en escena todo el tiempo. Cuando terminó, corte de luces para el primer cambio de vestuario.
Después de un interludio instrumental con cuerdas y vientos, Lali volvió con jean, musculosa blanca y un cinturón de brillos con caída de flecos, en un guiño a la estética dosmilera. Cantó “Obsesión” y “Diva”, más despojada, sin bailarines al principio.
El momento más inesperado del bloque llegó cuando aparecieron el bandoneonista Nicolás Perrone y el cantor Cucuza Castiello para interpretar el tango “Pasional”, de Osvaldo Pugliese, mientras Lali tomaba agua sentada en la escalinata. “Gracias por darle lugar al tango, muchas gracias”, les dijo. Después arrancaron juntos “Morir de amor”, se sumaron dos bailarines de tango y la banda completa, y Lali cerró con un simple “gracias, Buenos Aires” antes de meterse de lleno en “Amor es Presente”.
El tercer bloque cambió completamente de tono. Sonó un teléfono, la voz de Moria Casán preguntó “¿quiénes son?” y Lali apareció detrás de un diario gigante, con un saco de brillos, para cantar entre bailarines vestidos de traje. Dejó que los propios fans cantaran el icónico verso “que si vivo del Estado” de la canción, y entre risas tiró, al pasar, una frase con humor: “Ya me enojé, esta canción me enoja, estoy para una peleíta, eh”. Bajó al pasillo, le dio un beso al escudo de River en la camiseta de un fan y volvió al escenario transformada en boxeadora para “KO”, con guantes, carteles de “round” y una coreografía de golpes coreografiados. El bloque siguió con “Baum Baum” (y el estadio entero saltando) y terminó con Lali sacándose la corbata y abriendo la camisa para mostrar un corpiño negro con strass, después de que el público le gritara que tenía “mucha ropa”.
Con la luz de todo el recinto apagada y solo el sonido de su voz, Lali reapareció desde una plataforma que subió desde abajo del escenario, vestida de blanco (con el detalle, visible para quien miraba de cerca, de que no había llegado a abrocharse bien el vestido por atrás) para cantar “Boomerang”. Antes de “Incondicional” hizo una pausa larga para hablar: presentó al Cuarteto Divergente, la banda de violines, viola y cello que la acompaña en este tramo del show, y definió la canción como una forma de explicar lo inexplicable: “¿Cómo explicamos ocho estadios en un poquito más de un año? ¿Cómo explicamos tres River en un mismo año? Solo la incondicionalidad, el sentido de amor, de lo colectivo, puede hacer algo así. Yo no lo entiendo, lo vivo, pero no lo entiendo del todo”. En el medio, también aprovechó para saludar el cumpleaños de su baterista Tomi Luján y presentar a la otra baterista, Caro Cohen.
Lo que vino después fue, probablemente, el corazón emocional del show. “Perdedor” bajó la energía con un solo de violín al cierre. Antes de “Ego” (uno de los temas más coreados de la noche) Lali habló de la idea de que cada show deja un momento que la banda y el público “se llevan” para siempre. Pero el quiebre real llegó con “No Hay Héroes”: la presentó diciendo que la escribió pensando en “pasar los 30” y sentirse “adulto y a veces solo”, pidió que el público prendiera las linternas de los celulares y terminó cantándola arrodillada en la pasarela, llorando, con el rostro apoyado en el escenario mientras el Monumental coreaba su nombre.
El clima cambió otra vez con la aparición de Miranda! para cantar “Mejor Que Vos”. El dúo fue presentado a través de una emisión de “Lali TV”, el formato humorístico y conceptual que Lali usó en sus redes desde el arranque de esta era para anunciar novedades del álbum y la gira (cambios de fecha, venta de entradas, etc.). Le siguieron “Histeria” y “A Bailar” con Lali ya vestida con un body de la Selección Argentina. Pero el momento más viral de la noche llegó minutos después: Lali volvió a aparecer desde la plataforma vestida de novia junto a Tini Stoessel, también de blanco, para cantar juntas “Like a Virgin”. A la escena se sumó Marilina Bertoldi con su guitarra y terminaron las tres con un beso.

La puesta en escena recreó, de manera bastante literal, la apertura de los MTV Video Music Awards de 2003, cuando Britney Spears y Christina Aguilera salieron vestidas de novias a cantar “Like a Virgin” y Madonna, disfrazada de novio, las besó a las dos arriba del escenario. El chiste tuvo, además, una segunda lectura: tanto Lali (comprometida con Pedro Rosemblat desde enero) como Tini (que anunció en agosto su casamiento con Rodrigo De Paul) se casan antes de que termine el año.
Arriba del escenario, Tini le agradeció el gesto a Lali. Tomó el micrófono y dijo: “Hola, Buenos Aires, ¿cómo están? Qué hermosura estar acá. Gracias por haberme invitado, por darme tu espacio en tu gran fiesta del pop. Para mí es un gran honor estar acá. Lali, te vimos crecer todos los argentinos, fuiste parte de mi casa, de mi living, de mis meriendas. Me acompañaste en muchos momentos desde que soy muy chiquita, y es un honor estar al lado tuyo, cantando con vos, viendo todo lo que lograste. Realmente es una locura, así que muchas gracias”.
Lali le respondió, emocionada: “Sos preciosa. Esta invitación, como nos dijimos en privado, es por las niñas que fuimos, pero sobre todo por las mujeres en las que nos convertimos”, antes de tirar otra histórica de sus frases: “Nos enamoramos, taradas”. Después cantaron juntas “1AMOR”, no sin antes sacarse los vestidos en el escenario y quedar con poca ropa.
Sin Tini, Lali definió el momento con un “el demonio está sacado hoy, eh” y encadenó “Sola” (sin bailarines ni banda, solo con la pista) con “Motiveishon” y “Como Tú”, el tramo más bailable del bloque, que cerró con fuegos artificiales a los costados del escenario.
Antes de “Soy”, un video con drag queens invitadas habló sobre la comunidad LGBT+ y el derecho a “festejar y divertirse” en un contexto hostil. Lali salió a cantar rodeada de unas quince drags, con banderas del orgullo en pantalla. En simultáneo, parte del público aprovechó los cortes del show para entonar cánticos con contenido político dirigidos al gobierno de Javier Milei, algo que ya viene siendo habitual en los shows masivos de artistas pop este año, y más con la historia de idas y vueltas entre la cantante y el presidente.
El cierre del show fue el más “rockero”. Antes de “Fanático”, Lali contó que la fecha no era casual: el 26 de septiembre se cumplían exactamente dos años del lanzamiento de esa canción, “la más importante del álbum”, y definió el cierre como una forma de celebrarlo “en el último River, atendiendo al demonio por última vez”.
Le siguió “Plástico” y después “33” junto a Dillom, con uno de los pogos más grandes de la noche: ambos bajaron a abrazar al público y se fundieron en un abrazo arriba del escenario mientras Lali le decía “te amo, gordo, gracias”.
Antes de tocar “Ciudad de Pobres Corazones” (un cover de Fito Páez que nunca había cantado en un show propio), Lali hizo una pausa larga para hablar de un tema que no suele aparecer en un show de pop de estadio: “Estoy nerviosa porque no la canté nunca en un show, pero se me apareció pensando en este momento. Porque las últimas semanas estuve leyendo, igual que muchos seguramente, una noticia que me inquietó y me entristeció un montón: que Argentina, que tiene tantos récords bárbaros en el deporte y en el arte, tiene uno que no es nada bueno y es muy doloroso”.
Y continuó: “En los últimos años, y en este momento en particular, la Argentina tiene la mayor tasa de suicidios entre personas de 15 y 34 años, que es la edad de muchos de los que estamos acá. Es muy increíble, porque hoy esa es la principal causa de muerte en los jóvenes. Antes eran los accidentes viales, por ejemplo, y ahora es el suicidio. Y obviamente uno se pregunta qué estamos haciendo como sociedad, y qué están haciendo las autoridades con esta problemática tan dolorosa. Hace dos meses yo perdí a una persona muy, muy querida que se suicidó. Hoy no está acá: en el último River estuvo, y hoy no está acá. Y es muy doloroso que nuestro país esté, lamentablemente, en este ranking del mal. Pensando en esto se me cruzó esta canción tan preciosa, de un artista precioso, y la vamos a hacer para las familias de las personas que lo están pasando mal en esto y en un montón de otras cosas. Por ejemplo, la familia que tiene gente con discapacidad y que se siente muy sola. Así que, desde este escenario, humildemente, le mandamos un beso a las familias que han perdido a alguien que sufrió mucho y que no pudo, y a las personas que están sufriendo todos los días con la dolencia de un ser querido. Para ellos”. El estadio, que un rato antes estaba en pleno pogo, escuchó en silencio.
Después de “Pendeja” y “Payaso”, Lali se despidió con un discurso largo en el que agradeció a la producción, habló de cuánto le “cambió la vida” hacer ocho estadios en un año y cerró con “No Me Importa”, que generó, probablemente, el pogo más grande de la historia del pop nacional argentino, con un guiño final al “Ji ji ji” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El video que cerró la noche en pantalla dejó una frase pensada para generar ruido. Con el logo de Lali TV, se vio un televisor antiguo con el símbolo de la gira en la pantalla y al audio: “Aún no sabemos si Lali es la heroína que demanda la era o la mayor delincuente de la que se tenga memoria… y una cosa más, la más importante…”, cortada justo ahí, a propósito.
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La desgarradora despedida de Baby Etchecopar a González Oro: «Momentos y luchas terribles»

La muerte del Negro González Oro generó una profunda conmoción entre sus colegas y amigos de toda la vida. Una de las despedidas más emotivas fue la de Baby Etchecopar, quien recurrió a X para recordar al histórico periodista. A través de un extenso mensaje, destacó la relación que construyeron durante cuatro décadas. Además, habló del fuerte vínculo que los unió junto a otros integrantes de Radio 10.
“Negro querido, no sé qué te pasó. Pero a mí los 40 años me pasaron de largo”, comenzó el conductor en su publicación. El conductor reconoció que todavía le cuesta asimilar la partida de quien consideraba mucho más que un compañero. Con palabras cargadas de emoción, explicó que algunas personas terminan formando parte de una familia elegida. Para él, González Oro ocupaba justamente ese lugar.
Baby también recordó los momentos compartidos durante tantos años dentro de la radio. “Me provocaste las mejores carcajadas de mi vida”, escribió en uno de los pasajes más sentidos de su despedida. El periodista destacó aquellas risas que compartieron y que quedaron grabadas en su memoria. Al mismo tiempo, remarcó que esa historia también estuvo atravesada por momentos difíciles y grandes desafíos.
El vínculo entre ambos nació en Radio 10 y se fortaleció con el paso del tiempo. Etchecopar mencionó a Eduardo Feinmann, Daniel Hadad y otros compañeros que formaron parte de aquella etapa profesional. Según explicó, existía entre ellos un sentimiento difícil de comprender para quienes no vivieron esa experiencia. “El amor de la familia, eso es: lisa y llanamente, el amor de la familia”, expresó.
ASÍ RECORDÓ BABY A GONZÁLEZ ORO
En su mensaje, Baby Etchecopar hizo referencia a las distintas etapas que atravesaron juntos. No solamente hubo risas y momentos inolvidables, sino también enfrentamientos, luchas y situaciones especialmente complejas. “Y también esta familia nos provocó momentos terribles, luchas terribles, enfrentamientos terribles”, escribió. Sin embargo, destacó que mantenerse unidos les permitió superar aquellas circunstancias.
El conductor también reflexionó sobre el paso del tiempo y utilizó una conocida frase para dimensionar lo vivido junto a González Oro. “¿Quién dijo que 40 años no es nada?”, planteó. Para Baby, esas cuatro décadas representaron una parte fundamental de su historia personal y profesional. La partida de su amigo, por eso, significó mucho más que la pérdida de un colega del medio.
Etchecopar aseguró que aquella generación de periodistas construyó un vínculo que trascendió el trabajo cotidiano. En su relato aparecen nombres como Eduardo Feinmann y Daniel Hadad, pero también muchos otros integrantes de aquella recordada etapa de Radio 10. El periodista definió a ese grupo como una verdadera familia elegida. Una familia atravesada por alegrías, conflictos, desafíos y una enorme cantidad de recuerdos.
Sobre el final de su publicación, Baby dejó una de las frases más fuertes de su homenaje al Negro González Oro. “Porque para nosotros el triunfo es esto: perder media vida al perder a un hermano como vos”, escribió. Luego aseguró que la familia del periodista lo recordará siempre con amor. Así, Etchecopar despidió públicamente a quien durante 40 años fue mucho más que un compañero de trabajo.
González Oro
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