POLITICA
Periodismo sin humor y sin crítica, ¿la utopía libertaria?

El director general de la Fundación Libertad y Progreso, Agustín Etchebarne, ha hecho una dura crítica a los dos principales columnistas de humor político de la prensa argentina: Carlos Roberts, de , y Alejandro Borensztein, de Clarín. Los acusó por vía digital de “ridiculizar de la manera más insidiosa posible” al presidente de la Nación. Como era de esperar, Milei reposteó el comentario de Etchebarne en el habitual estilo de las redes sociales de tomala vos, dámela a mí.
Nunca pensé que iba a llegar el día en que debería discrepar de forma abierta con quien conduce una institución a la que todavía considero quintaesencia del liberalismo argentino y ha hablado, corresponde admitirlo, en ejercicio de sus derechos constitucionales. En términos más generales, el señor Etchebarne se ha permitido observar un estado de gran decadencia en el periodismo, atreviéndose a inferir que “también han decaído diarios otrora prestigiosos como El País de España”.
¿Qué quiso decir, señor Etchebarne? Se ha convertido en moda desdeñar al periodismo tradicional que asegura aún los más altos estándares de confiabilidad y echar fuego a la caldera de las redes, de manera que resulta una incongruencia poner al mismo tiempo el grito en el cielo por lo que publiquen diarios que poco o casi nada cuentan para sus detractores.
Una cosa o la otra, pero sepa, entretanto, que entre los lectores en la suma de la versión en papel y de las más diversas plataformas digitales esa prensa denostada cuenta con más lectores de los que nunca tuvo en el pasado.
No sé hacia dónde se ha dirigido en rigor su razonamiento. Pero por las dudas me anticipo a decir, por haber sido por muchos años columnista político de , que no recuerdo época alguna en que este diario haya contado con un núcleo más numeroso, y de mayor enjundia periodística, que el de quienes escriben hoy regularmente en sus páginas sobre la actualidad nacional. Incluyo, en su festejado renglón específico, a Carlos Roberts. Logran un nivel que enorgullecería a cualquier diario de relevancia mundial.
Nunca pensé que iba a llegar el día en que debería discrepar de forma abierta con quien conduce una institución a la que todavía considero quintaesencia del liberalismo argentino
Se imaginará el señor Etchebarne el enorme aprecio intelectual que por igual conservo por los comentarios que Mariano Grondona escribió para sobre política nacional entre 1958 y 1961; sobre política internacional entre 1987 y 1996 y, una vez más, en estas dos últimas oportunidades a mi requerimiento con la autorización del diario, para que analizara temas de política interna argentina, entre 1996 y el 17 de diciembre de 2015.
Ese jueves llegó a su término la extraordinaria performance de Mariano en estas páginas con un artículo sobre La pasión del fútbol, justamente porque 15.000 hinchas de River habían viajado a Tokio para acompañar a su equipo en un partido decisivo.
En lugar de solidarizarse con el periodismo por los ataques furibundos del Presidente a la prensa, usted, señor Etchebarne, los mediatiza en su significado, ponderando la circunstancia de que ningún periodista haya ido a prisión. Vaya la gracia. Seguramente también ha de tranquilizarlo que nadie de entre nuestras filas haya recibido un balazo en la nuca, ¿no es cierto?
Usted ha de saber de qué modo la insistencia en la violencia verbal, en particular cuando deviene de lo más alto del poder, puede terminar en un fenómeno atroz aprovechado por algún provocador. Quiero enfatizar: aprovechado por terceras partes en el terreno de los hechos, que no sería la primera vez que ocurriera.
La Fundación Libertad y Progreso se gestó hace unos quince años sobre la base de la convergencia de tres nucleamientos: por Ciudadanos por el Cambio, que justamente orientaba el señor Etchebarne; por un grupo de gente vinculada con la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (Eseade), y por el Centro de Estudios del Futuro Argentino, en el que actuaban personalidades del prestigio intacto del doctor Manuel Solanet.
Hoy, el consejo de asesores es presidido por el doctor Alberto Benegas Lynch (padre), que para mí es el hijo, pues fui amigo de su padre, Alberto Benegas Lynch, fallecido hace tiempo, con lo cual la fila vendría a correrse, y Bertie, el diputado, sería nieto, más que propiamente hijo, por lo menos a mis ojos.
Estamos hablando de gente muy próxima, intelectual y afectivamente, al presidente Milei. Hace algo más de diez años, el gran constitucionalista Gregorio Badeni, “Goyo”, me preguntó en pasillos de la academia nacional que integrábamos como miembros de número si contaba con mi firma para avalar con otras tres más, según lo requerido por los estatutos, la incorporación de Benegas Lynch (padre, quiero decir, hijo).
-Desde luego -contesté-. No solo por el respeto que le tengo, sino porque aprovecharíamos para llenar un nicho vacío en la Academia.
“Goyo” agradeció y forzó la media sonrisa de quien no entiende algo de lo que se ha dicho:
-¿De qué nicho vacío hablás? -preguntó, dando por descontado de que había un sobrado número de académicos de orientación liberal en la Academia, entre quienes nos incluía.
-Quise decir que no hay aquí nadie por el anarco liberalismo -contesté, mitad en broma y mitad en serio, desviando mi pensamiento, vaya a saberse por qué, a la figura egregia de Diego Abad de Santillán, que había sido alto funcionario de la Generalitat de Cataluña en la Guerra Civil Española y aquí reconstruyó más tarde su notable vida intelectual. Miembro de la Federación Anarquista Ibérica -la temible FAI- que terminó hecho un liberal resuelto y escribiendo un tratado enciclopédico sobre la Argentina, tan ortodoxo en su liberalismo como algunos colaboradores en los años sesenta y setenta de nuestro colega La Prensa, que habían pasado antes por el anarquismo vernáculo.
Aquella iniciativa de Badeni no prosperó al final, y ambos lo lamentamos. No imaginé entonces que algún día vendría a mi memoria lo que habiendo sido una boutade se ha convertido en un asunto de interés público, y a tener de verdad en cuenta con la llegada de La Libertad Avanza al poder: la mixtura entre los liberales puros y los anarco libertarios, señalados así por una corriente de politólogos como liberales que en su dogmatismo se han pasado de rosca.
Los anarco libertarios son señalados como liberales que en su dogmatismo se han pasado de rosca
Las críticas del señor Etchebarne al humorismo crítico no llegan desde el silencio de un desierto. Se entrelazan, por alguna casualidad, con un rumoreo cada vez más audible, sobre todo proveniente de amigos del mundo financiero, incluidos consultores, que se aproximan a nosotros con la servicial sugerencia de que seamos más amables, más contemplativos con el gobierno de Milei.
¿Ser menos receptivos con las notas de investigación sobre actos de corrupción que destapan periodistas de la talla de Hugo Alconada Mon?
¿Ignorar la paralización y daño institucional que producen las riñas, a vista de todos, entre Karina, la hermana imprescindible por su función contenedora de los desbordes emocionales de Javier, y Santiago, el asesor político en permanente verificación de si la eficiencia de sus recursos en la campaña electoral que encumbró en 2023 a la familia Milei se halla ahora intacta como querría?
¿Desconocer que fuera de la LLA, y de quienes participan de los intereses personales de sus líderes, a nadie mueve un pelo quién triunfará en esa pelea interna de familia política, mientras a muchos otros, sí, desvela la expectativa de que al menos uno de los dos venza a fin de que se ordenen debidamente de una vez por todas las instituciones y cesen los crujidos gubernamentales por una colisión tan fratricida como demencial?
¿Abstenernos de señalar las flagrantes contradicciones de un jefe de Gabinete que en abril pasado dijo ante el Congreso que no había ocultado ningún bien, y ahora admite, como si nada, que se había olvidado de declarar 500.000 dólares que tenía en negro?
¿Que seamos más cautos con el acto de verdadera venganza política que supondría el veto o demora ad aeternum del Presidente en aceptar el acuerdo otorgado por el Senado para la designación como jueza del Tribunal Oral N°3 de La Plata de la abogada María Verónica Michelli, cuñada de Alconada Mon?
¿Aparentar menor perplejidad ante la caterva de personajes que, habiendo actuado en segundas líneas del más corrupto y desfachatado entre los tantos gobiernos corruptos que supimos conseguir, como fue el kirchnerismo, no cesan de aflorar con el destape de reiterados desaguisados y comportamientos inadmisibles en esta administración?
El juez de la Cámara Federal de Casación Carlos Mahiques, había puesto la semana anterior la vara tan alta en su empeñoso salto hacia la exorbitancia crítica del periodismo, que se hubiera dicho inhumano pretender que alguien viniera apenas días más tarde a despojarlo de la marca. El hecho ocurrió, sin embargo.
Un tapado, por así decirlo, lo ha superado, aunque no haya sido más que por una cuestión, digamos, de orden técnico. Tras la inesperada irrupción del señor Etchebarne, el juez Mahiques ha bajado los decibeles, dejando en suspenso el registro oficializado de su propia marca. Nuestra tribuna aplaude, doctor Mahiques.
En reunión de pares en la que se evaluaron con escepticismo sus propuestas públicas de cercenar el contacto directo informativo entre jueces y periodistas, y castigar a los magistrados que lo contradijeran, el padre del ministro de Justicia pareció ser alguien distinto al que había puesto a nuestros periodistas al tope del “acoso mediático” que decía haber sufrido.
No se había privado de nada en su filípica, al punto de utilizar una truculenta e infortunada metáfora por la que los periodistas aparecían asociados a la misma “lógica mafiosa” de los asesinos de Giovanni Falcone, el juez y mártir que en 1992 murió a manos de la Cosa Nostra, en un atentado explosivo.
De modo que ha quedado en la primera posición en el descomedimiento con el periodismo el señor Etchebarne. ¡Quince años al frente de un templo consagrado a la defensa y lucha por las ideas liberales y condenar, como lo ha hecho, a nuestros dos más distinguidos humoristas políticos, con cuya lectura muchos lectores comienzan por adentrarse los sábados y domingos en las páginas de y Clarín!
El señor Etchebarne ha ignorado miles de años de humor en la historia de la humanidad. Para hacerla más corta podríamos contar esa historia desde Roma: desde los epigramas de Marco Valerio Marcial a Quevedo (El príncipe de los satíricos); desde Laurence Sterne, Oscar Wilde, Chesterton e Evelyn Waugth a las greguerías de Ramón Gómez de la Serna en el desaparecido diario argentino El Mundo y los equívocos de Jardiel Poncela. Desde Jerome K. Jerome y P.G. Wodehouse a nuestros queribles Eduardo Wilde, Arturo Cancela y Conrado Nalé Roxlo, el notable “Chamico”, tan amigo de Borges.
Freud publicó en 1905, cuando ya tenía cincuenta años, El Chiste o su relación con lo inconsciente. Su tesis es que en el chiste afloran elementos del inconsciente hacia la conciencia; cumple un papel de liberación como los sueños lo hacen con los deseos insatisfechos. Coloca al humor en un estadio superior, aunque con igual condición liberadora de sentimientos inquietantes, al conferirle un carácter grandioso y patético.
Freud aprecia las virtudes del humor incluso en las situaciones más extremas. Exalta, así, el caso del delincuente que es arrastrado un lunes al cadalso, mientras dice por lo bajo: “¡Vaya, empiezo bien la semana!”. Esa pobre exclamación le aporta al reo, observa el padre del psicoanálisis, una cierta complacencia, un alivio fugaz a la tensión que lo está matando por anticipado.
Freud volvió sobre el tema en 1927. Lo hizo en una conferencia en Innsbruck –nada menos que en el sitio que sería tan propicio al nacionalsocialismo de Hitler-, que leyó Anna, su hija. Es un texto que puede hallarse en el tomo XXI de las obras completas del célebre médico austríaco, que Amorrortu Editores publicó en Buenos Aires, en 1996.
“No todos los hombres –había escrito Freud para aquella ocasión- son capaces de la actitud humorística; es un don precioso y raro. Muchos son hasta incapaces de gozar del placer humorístico que se les ofrece. El superyó (la cultura moral del hombre) quiere controlar al yo y ponerlo a salvo del sufrimiento”. Algunos, empero, son insensibles a ese valor, por lo que se ha oído y visto.
“No todos los hombres –había escrito Freud para aquella ocasión- son capaces de la actitud humorística; es un don precioso y raro.
La idea del humor, señor Etchebarne, giró siempre alrededor de la salud; es más, comenzó siendo estudiada desde los tiempos de Hipócrates a través de los humores del cuerpo humano y su relación dependiente de los elementos fundamentales de la naturaleza: el aire, el agua, la tierra, el fuego. ¿Recuerda lo que decía Rabelais, escritor y médico, en el siglo XVI?: el humor es curación y alivio. ¿Propone que se censuren nuestros facultativos de cabecera, don Carlos y don Alejandro, que nos traen la alegría de compensar al menos tantas noticias pesarosas de la semana o buenas no debidamente destacadas?
Vea usted qué firme es nuestra tolerancia. Hasta damos pábulo para que nos critiquen por informar sobre la caída de un avión y no conceder siquiera una línea a la hazaña diaria de que miles y miles de aviones llegan afortunadamente sin sobresaltos a destino.
¿Perversos, desaprensivos, morbosos? Pavadas. Con ese criterio deberíamos abstenernos de anoticiar sobre el nacimiento de un perro con dos cabezas en el caso de que no estuviéramos dispuestos a hacer saber por igual del alumbramiento de cada perro que viniera al mundo como todos creemos que deberían venir, con una sola testa, dos orejas, nariz, y demás.
A raíz del caso “Kimel”, en que la Argentina fue condenada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los delitos de calumnias e injurias fueron excluidos de nuestro Derecho Penal en casos de interés público. Admitirá, señor Etchebarne, que el Presidente, sus modos y jerga arrabalera en dicterios contra el periodismo entran, mal que nos pese, como pelota en el aro del interés público.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha modificado su doctrina desde la última parte del siglo XX, haciéndola más elástica y tolerante con el humor. En los noventa, prosperó, sí, una demanda por caricaturas y humoradas referidas a María Julia Alsogaray y al juez de familia Omar Cancela. Votaron por la afirmativa los jueces de la llamada “mayoría automática”. Usted me entiende, ¿no?, por qué la llamaban de ese modo. Con todo, la Corte redujo en su sentencia el quantum de la condena estipulada en la instancia inferior y distribuyó las costas del juicio.
En una Corte entonces de nueve miembros votaron en disidencia los jueces Fayt, Petracchi, Bossert y Belluscio. Me detendré en el voto de Petracchi, que citó el fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos en el que esta dijo que “debía tratarse a los jueces –a los hombres públicos, en suma- como hombres con fortaleza de ánimo, capaces de sobrevivir a un clima hostil”.
Desde Aristófanes, y quizás antes, dijo Petracchi, la sátira social y política ha sido un elemento sustantivo del universo cultural al que se suele denominar Occidente. Y es cierto lo que observó Petracchi, pues se atribuye a Dionisio, el tirano de Siracusa, haber narrado que cuando preguntó a Platón por la democracia, este, que tenía reservas severas sobre sus mecanismos, debilidades y desvíos, le envió las obras del primer gran satírico, Aristófanes.
Hay humor negro. Humor abstracto. Humor absurdo, y hasta humor de los mil diablos y humor de perros, que andan por otro andarivel. El humor es siempre transgresor y suele satisfacer más a quienes están en el llano que a quienes disfrutan del poder. Ley sabia de las compensaciones.
El humor cuenta con licencia para lo que Amado Alonso, crítico y lingüista español nacionalizado como ciudadano argentino, calificaba de “prevaricato idiomático”. Lo decía en el sentido de tomar una cosa por otra para impugnar con crudeza o ironía una realidad que incomoda, y cómo. En “Hustler Magazine vs. Falwell”, la Corte norteamericana advirtió que el humor “es un arma de ataque, de mofa, de ridículo y sátira, y usualmente tan bienvenido como el aguijón de una abeja”.
En ese fallo, la Corte norteamericana advirtió que el debate político y público sería más pobre sin el humor caricaturesco como el de los tempranos dibujos satíricos que retrataban a Washington como un asno. La jurisprudencia francesa no le va en zaga: la caricatura, ha dicho, ofrece de la persona representada una imagen deforme, que en general no la favorece. Los puntos más agudos sobre las íes los ha puesto el Tribunal de Gran Instancia de París: “La caricatura es una manifestación de la libertad de crítica y autoriza a un autor a forzar los rasgos y alterar la personalidad que representa”.
Robert Escarpit fue por los años sesenta y setenta uno de mis periodistas favoritos. Escribía a diario en la primera plana de Le Monde una breve y formidable columna de extensión no mayor que nuestro popular Catalejo, con el que cierra desde hace tiempo su primer cuerpo durante la semana.
Era un placer leerlo y ha vuelto a serlo ahora en que descubrí una de las obras que desconocía: El Humor. Fue una sorpresa por partida doble: la traducción al español que publicó en 1960 la editorial asociada a la Universidad de Buenos Aires fue hecha por Leocadio Garasa, catedrático en letras, conferencista, colaborador asiduo de nuestro antiguo Suplemento Literario.
El humor estaba a flor de labios en Garasa. Lo imagino deleitándose en las páginas en que Escarpit desmiente, a propósito del humor inglés, que este fuera un tema que los ingleses estuvieran dispuestos a llevar a una discusión; en cambio, decía Escarpit, ese es el vicio favorito de los anglicistas franceses.
Con Garasa ya entramos en el terreno del humor de la más discreta ironía y en el punto en que será oportuno decir que no dudo, no quiero dudar, que el señor Etchebarne se halla en óptimo estado intelectual y emocional y que el tema de su cuestionamiento a dos grandes humoristas políticos del periodismo argentino seguramente no ha sido más que un paso en falso en un denodado denuedo por defender los altos intereses de la patria. Todos tenemos un mal día.
Coincidimos en muchos temas, señor Etchebarne.
Descuento que compartirá mi desazón de saber que una de las industrias más protegidas, y de lobby más tenaz, ha cortado su publicidad en por propender esta al reconocimiento de la propiedad intelectual de lo que otros producen en el extranjero a fuerza de inversiones ingentes en investigaciones científicas para la salud que las más de las veces terminan en callejones sin salida. O porque hayamos recibido críticas de productores agrícolas reticentes a que se instrumenten procedimientos más efectivos que aseguren a los obtentores de nuevas semillas la percepción de las contraprestaciones que en justicia merezcan. Fíjese usted, con todo el historial de este diario liberal de defensa del campo desde 1870. Qué paradoja: como verá, señor Etchebarne, defender principios liberales también tiene un costo.
Permítame, también, compartir una última sonrisa, la de la despedida. Será a propósito del humor inglés al que refería. Se trata de una manifestación clásica del célebre understatement que caracteriza a los ingleses en el imaginario general: es por decir lo menos, cuando en realidad están diciendo lo más que quieren.
Lo refleja un diálogo, reproducido en infinidad de colecciones sobre frases célebres, que se atribuye a William Gladstone, el gran líder del Partido Liberal en el siglo XIX, con Catherine, su mujer, al volver a casa después de haber atendido un oficio religioso.
Catherine pregunta a su esposo cuál había sido el tema del sermón. Lacónico, Gladstone responde que se había hablado del pecado.
-¿Y qué dijo el pastor? –inquirió Catherine
-Él estaba en contra.
José Claudio Escribano,Conforme a
POLITICA
El Gobierno autorizó una licitación por $7638 millones para obras en la Base Naval Integrada de Ushuaia

El Gobierno autorizó este martes una licitación pública por $7638 millones para realizar obras en la Base Naval Integrada de Ushuaia, Tierra del Fuego, anunciadas en septiembre en medio de la tensión con el Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas.
La medida fue oficializada por el Ministerio de Defensa mediante la Resolución 733/2026, publicada en el Boletín Oficial.
La construcción, que contempla galpones modulares y obras complementarias, tendrá un presupuesto oficial de $7.638.061.962 y un plazo de ejecución de 548 días corridos. La contratación se realizará bajo el sistema de ajuste alzado, una modalidad en la que se establece un precio global para la ejecución de los trabajos de acuerdo con las condiciones del contrato.
La resolución, firmada por el ministro de Defensa, Carlos Presti, autoriza el llamado a la Licitación Pública Nacional y encomienda a la Unidad Operativa de Contrataciones de la Armada Argentina la realización de los trámites necesarios para convocar a las empresas interesadas a través del sistema electrónico CONTRAT.AR.
Según los fundamentos de la medida, la iniciativa fue impulsada por la Dirección General del Material de la Armada y cuenta con intervención de las áreas de proyectos, inversión pública y administración financiera de la fuerza.
El gasto está vinculado al Proyecto N°12, registrado en el Banco de Proyectos de Inversión Pública con el número 100.426, denominado “Construcción de un muelle, infraestructuras conexas y adquisición de maquinarias y equipos en punta oriental de la península de Ushuaia”.
La Armada dejó constancia de que cuenta con crédito presupuestario para iniciar el procedimiento durante este año. A su vez, la resolución señala que se encontraba en proceso de incorporación al proyecto de Presupuesto 2027 la autorización para afrontar los gastos de inversión correspondientes a los ejercicios 2027, 2028 y 2029.
La norma establece además que la Dirección General del Material de la Armada estará a cargo de la dirección de obra, mientras que la Jefatura de Infraestructura de la Armada deberá controlar la inspección técnica de los trabajos.
La resolución no establece una fecha concreta para la apertura de las ofertas. Prevista para finalizar en 2029, el costo total de la obra ascendería a US$500 millones.
La primera etapa comenzará a principios de 2027 y, según definieron fuentes oficiales a , “en 18 meses esté construido el 40% del muelle, con servicios como para estar, en una primera etapa, en capacidad de recibir en los primeros 240 metros de muelle las lanchas de la División de Patrullado Austral que son orgánicas del Área Naval Austral y que hoy amarran en el muelle auxiliar, frente a la Base Naval en el centro de la ciudad”.
Con el avance del proyecto se realizará un edificio de servicios marítimos que dará suministros a la operatividad del muelle, y la urbanización del predio, que prevé llevar todos los servicios (agua, luz, gas, conectividad) hacia una zona que hoy no los tiene.
Estancamiento
Pensada como un centro logístico en la península de la capital fueguina para dar apoyo a programas antárticos -buques científicos, comerciales y militares que operan hacia la Antártida-, la iniciativa comenzó a tomar forma pública durante la gestión de Alberto Fernández, cuando se la asoció al desarrollo del Polo Logístico Antártico, una obra que arrancó en 2022.
Desde entonces, se estancó y no tuvo avances significativos. Si bien las tareas nunca se frenaron, la evolución de la construcción dependía de que el gobierno nacional amplíe los fondos destinados al proyecto.
En septiembre, el canciller Pablo Quirno anticipó que el presidente Javier Milei preparaba “una decisión administrativa” con el objetivo de reforzar las partidas del Ministerio de Defensa orientadas a la base integrada.
La construcción del centro operativo en Tierra del Fuego está a cargo de la empresa Tandanor, uno de los principales astilleros del país y referente en la región en materia de reparación y construcción de embarcaciones.
El Presidente retomó el proyecto de la base naval en el marco de la disputa por la explotación petrolera del yacimiento Sea Lion en Malvinas. Milei sostuvo en cadena nacional que la obra convertirá al país en “el polo logístico más importante del Atlántico Sur” y será “fundamental para la proyección geopolítica de la Argentina”.
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POLITICA
El pedido de EE.UU. para que disuelvan un comité clave por Malvinas en la ONU marca la primera diferencia diplomática entre Milei y Trump

El pedido de Estados Unidos para disolver el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas golpea de lleno el ámbito elegido por la Argentina desde 1988 para llevar adelante el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
Durante estas casi cuatro décadas, la Argentina priorizó sostener el reclamo ante este comité y no plantear la discusión en el pleno de Asamblea General de la ONU por las negociaciones que se llevaron adelante con el Reino Unido al momento de retomar las relaciones bilaterales en 1990.
Los sucesivos gobiernos argentinos participaron sin titubeos ante cada reunión del Comité de Descolonización por entender que es el ámbito correcto para lograr que Londres acceda a sentarse a una mesa de conversación formal. Para la ONU hay 17 Territorios No Autónomos -no utiliza la palabra “ocupados”-, de los cuales 10 están administrados por el Reino Unido.
Es por eso que Londres no dudaría, como ya hizo en el pasado, en impulsar y acompañar cualquier proyecto que busque ponerle fin a un Comité que le es incómodo y esquivo. El propio canciller Pablo Quirno usó ese mismo escenario en junio de este año para denunciar la “militarización” británica y la “explotación unilateral de los recursos naturales” en el archipiélago.
El Comité se encuentra dentro de la Cuarta Comisión de la Asamblea General -una de las seis que existen en la ONU- y es donde se tratan los temas de Política Especial y de Descolonización. Estados Unidos pretende paralizar su funcionamiento mediante una férrea posición pública en contra del rol que realmente tiene el comité a la hora de resolver las disputas en esta materia.
Según el documento oficial de la ONU, la representante estadounidense, Tammy Bruce, pidió que se ponga fin al mandato del organismo al sostener que “sobrevivió a su propósito original” y consideró que algunas de sus actividades son “un despilfarro de recursos”. Según la funcionaria, el comité “actúa como si nada hubiera cambiado” y vuelve a examinar los mismos textos todos los años, aunque más de 80 antiguas colonias ya se incorporaron a Naciones Unidas como Estados miembros.
La Argentina no acompañará este pedido y, con cautela por la cercanía ideológica y política que Javier Milei tiene con Trump, buscará tomar distancia de la posición norteamericana.
Hay expectativa de que en los próximos días, cuando reciba a Christopher Landau, el número dos de Marco Rubio en el Departamento de Estado, Quirno le transmita la disconformidad de la Argentina.
En concreto, según pudo relevar TN, es prácticamente imposible que el comité se disuelva. Es la Asamblea General la que no debe renovar el mandato anual y, para eso, Estados Unidos tendría que alcanzar una mayoría simple en contra.
En esta instancia no se puede aplicar el veto con el que cuentan los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y es una tradición histórica de países africanos y del Caribe sostener el Comité. A sabiendas de esta situación, Washington podría preferir criticarlo y buscar que quede sin margen de acción.
En ese contexto, la declaración de Estados Unidos es una reafirmación de las reiteradas críticas que Donald Trump viene lanzando sobre la burocracia del organismo y la falta de resultados ante los principales conflictos que vive el mundo en la actualidad.
La Casa Rosada le restó importancia al pedido de EE.UU. de disolver el comité de la ONU que trata el reclamo por Malvinas
La propuesta de la Casa Blanca expone una diferencia central con la Argentina, la primera importante en el ámbito de la ONU. Hasta ahora, las representaciones argentinas había acompañado cada una de las posiciones de los Estados Unidos ante las votaciones que se dieron desde la llegada de Trump.
Ante la consulta de este medio a distintos representantes diplomáticos, muchos coincidieron en que esta posición de la Casa Blanca viene a reafirmar la hipótesis de que Donald Trump está utilizando la amenaza sobre la neutralidad frente al conflicto por las Islas Malvinas como una carta de negociación con Londres.
Si bien hubo distintos gestos pequeños desde que el propio presidente norteamericano dijera en el Salón Oval que podría revisar la histórica posición de neutralidad de los Estados Unidos, la relación con el nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, pareció encauzarse tras el encuentro bilateral que mantuvieron en el marco de la Apertura de la Asamblea General de la ONU.
Sería también un error ver este pedido de disolución del Comité como un gesto de respaldo de Washington a Londres. Se enmarca en una visión mucho más general de la Casa Blanca sobre el rol de los organismos, una mirada que excede la situación de Malvinas.
La discusión sobre el rol del Comité de Descolonización llega en medio de la escalada con Londres por el proyecto petrolero Sea Lion. Para frenar la explotación de recursos en las islas, el Gobierno pidió la intervención del Tribunal Internacional del Derecho del Mar y mandó al Congreso un proyecto de Ley de Soberanía que prevé sanciones para las empresas vinculadas con la actividad petrolera en la zona.
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POLITICA
Aciertos y deudas del gobierno de Milei: la desaprobación llega al 60% mientras crece la incertidumbre electoral, según una encuesta

A tres años de la llegada de Javier Milei a la Presidencia, y a tan solo unos meses para que comience la carrera electoral que pondrá a prueba la gestión libertaria, las principales consultoras comenzaron a analizar la situación política y muestran no solo cuál es la visión de la sociedad respecto del oficialismo, sino también cuáles continúan siendo los reclamos y preocupaciones.
Tal es el caso de la última Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP), que realiza periódicamente el Laboratorio de Observación de la Opinión Pública (LOOP) de la Universidad de San Andrés (UdeSA).
En octubre, este estudio reveló que el 67% de las personas consultadas rechaza “la marcha general” del país, mientras que solamente el 30% se mostró satisfecha. Pese al balance negativo, las cifras son mejores que las que tuvieron Mauricio Macri y Alberto Fernández a esta misma altura de sus respectivos mandatos.

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El trabajo fue elaborado sobre una base de 1.000 encuestados, todos mayores de edad y de diferentes regiones argentinas, los cuales fueron relevados entre el 5 y el 13 de este mes y respondieron preguntas sobre la situación económica personal y algunas de las políticas públicas.
En lo que respecta estrictamente al desempeño del Gobierno, los niveles de aprobación y desaprobación se mantienen sin cambios significativos respecto del mes anterior, del 36% y el 60%, respectivamente, respectivamente.

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Sobre este punto, el respaldo para el jefe de Estado es exactamente igual al que tenía Macri en el mismo momento de su mandato y superior al registrado por Alberto Fernández para esta etapa.
Si se discrimina el dato por el género del encuestado, se descubre que los hombres registraron una aprobación de la actual gestión nacional del 38%, cinco puntos por encima de las mujeres.
Por nivel socioeconómico, en tanto, los números más altos a favor del Gobierno se registraron entre quienes integran la clase alta y la media baja, con 41% en ambos casos, mientras que el peor resultado se dio en el sector de menores ingresos, con apenas el 29% de aprobación.
El respaldo también mantuvo una fuerte relación con la identificación ideológica y el voto anterior: en el electorado de Milei, el 74% aprobó al Gobierno, al igual que el 65% de los que acompañaron en 2023 a Patricia Bullrich y el 20% de los que votaron la boleta de Juan Schiaretti. Ese apoyo baja drásticamente en los votantes de Sergio Massa y de otros candidatos en los últimos comicios presidenciales.
Por edad, los mayores de 60 años fueron el grupo con mayor aprobación, con 44%. Los siguieron los menores de 27 años, con 39%. Entre los millennials, en cambio, alcanzó el 30% y fue el segmento que peor lo evaluó.
La situación económica e imagen de los dirigentes
Por otra parte, el estudio señaló que el 56% considera que la situación del país empeoró durante el último año, frente a un 18% que percibió una mejora. A la hora de mirar hacia adelante, el 43% pronosticó un deterioro, mientras que solo el 29% espera una evolución favorable.

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La percepción sobre la economía personal fue incluso más negativa: el 52% afirmó que su situación empeoró en los últimos 12 meses y apenas el 14% dijo que mejoró.
Si se toma solamente a los votantes de Milei, el 42% dijo que la Argentina está mejor que en el 2025, el 32% aseguró que está igual y únicamente el 23% consideró que empeoró. El 61% de ellos confió que el país va a mejorar.
Por otro lado, el 54% de los encuestados aseguró que los ingresos de su hogar no alcanzan y, dentro de ese grupo, el 35% respondió que tuvo que usar ahorros o recortar gastos y el 19% señaló que debió endeudarse.

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Solo el 20% de los participantes del estudio manifestó que el dinero le alcanza bien y que tiene capacidad de ahorro, al tiempo que otro 21% indicó que puede cubrir los gastos mensuales, pero sin sobrantes.
En cuanto a la consideración de los políticos, Patricia Bullrich se ubicó primera, con el 36% de imagen positiva y el 54% de negativa, seguida por Javier Milei, Myriam Bregman, Axel Kicillof, Cristina Kirchner, Jorge Macri y Victoria Villarruel. Todos, claro, tienen balance negativo en la valoración pública.

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Si se tiene en cuenta solamente a los que previamente dijeron aprobar el Gobierno, la lista la lidera el actual Presidente, con el 84% de imagen positiva, superando a la senadora y el alcalde porteño.
Entre los integrantes del Gabinete, en tanto, el ranking lo encabeza el ministro coordinador Diego Santilli, seguido por la titular de la cartera de Capital Humano, Sandra Pettovello, y el de Economía, Luis Caputo. En el último puesto está el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.

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La Libertad Avanza y el peronismo, separados por dos puntos rumbo a 2027
De cara a las elecciones presidenciales en las que Milei buscará la reelección, la encuesta muestra que si fueran hoy, el 26% votaría a La Libertad Avanza y el 24% al peronismo, aunque otro 26% respondió que no sabe a quién apoyaría o prefirió no contestar.
El resto de las fuerzas aparece muy abajo en intención de voto: el Frente de Izquierda reúne 4%, mientras que el PRO y Provincias Unidas alcanzaron 3% cada uno. La UCR y los partidos provinciales están en el fondo de la tabla.

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La evolución desde junio exhibe un crecimiento de La Libertad Avanza hasta 26%, luego de ubicarse en torno de 24% en los meses previos. El peronismo osciló entre 23% y 26% y terminó en 24%. La indecisión, en tanto, se redujo desde un pico de 22% y se ubicó en 21%, sin contar el 5% que prefirió no responder.
Un dato que remarca la Universidad de San Andrés es que, entre quienes aprueban la gestión de Milei, el 66% elegiría a La Libertad Avanza, pero solamente el 39% de los que lo desaprueban se inclinan por el PJ.

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La fidelidad a los espacios también resulta desigual. El peronismo retiene 70% de los votantes de Massa de 2023. La Libertad Avanza conserva 64% de quienes eligieron a Milei, pero solo 41% de los votantes de Bullrich se inclina hoy por el oficialismo; 19% de ese grupo elegiría al PRO y 19% continúa indeciso.
El Ejecutivo es el poder mejor evaluado, aunque también tiene imagen negativa
La valoración de los poderes del Estado muestra una insatisfacción extendida. El Poder Ejecutivo reúne 25% de satisfacción y 66% de insatisfacción. El Senado llega a 18% de valoración positiva, el Poder Judicial a 16% y la Cámara de Diputados también a 16%.

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El saldo más adverso corresponde a Diputados, con un diferencial de 60 puntos negativos, seguido por el Poder Judicial, con 58 puntos negativos. El Senado presenta un diferencial negativo de 55 puntos y el Ejecutivo, de 41.
Frente al mes anterior, el informe señala una suba de tres puntos en la satisfacción con el Senado y una mejora de dos puntos en el Ejecutivo. En contraste, cae la evaluación del Poder Judicial.
Los problemas del país y las políticas que aprueba la sociedad
Por último, consultados sobre los principales problemas que atraviesa el país, la falta de trabajo apareció como la principal preocupación, mencionada por el 39% de las personas; seguidos por los bajos salarios, con 35%; la pobreza, con 31%, y la corrupción, con 30%.

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También figuran entre los problemas más mencionados la inseguridad, con 24%; los políticos, con 22%, y la inflación, con 19%.
En contraposición, las áreas con mejor evaluación fueron la política exterior y la de defensa, ambas con 34% de satisfacción, seguidas por la política energética, con 31%, y la de seguridad, con 30%.

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De todos modos, ninguna de esas áreas obtuvo un diferencial positivo, ya que los niveles de insatisfacción superaron a los de satisfacción en todos los casos.
Los resultados más críticos se concentraron en las políticas de obras públicas e infraestructura, salud y educación, con 72% de insatisfacción en cada caso. La política social acumuló un 68% de opiniones negativas y la científica, un 64%.
Entre las decisiones puntuales evaluadas, la única que obtuvo mayoría de acuerdo fue la inhabilitación de las empresas que operen en las islas Malvinas para extraer recursos en Vaca Muerta o adherir al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) sin aval argentino: el 53% se manifestó a favor y el 26%, en contra.

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El alineamiento geopolítico con Estados Unidos recogió un 32% de opiniones positivas y un 52% de rechazo. El respaldo diplomático a Israel en el conflicto de Medio Oriente tuvo 22% de acuerdo y 58% de desacuerdo.
La posibilidad de presencia militar o de inteligencia de Estados Unidos en puntos estratégicos obtuvo 22% de aceptación y 62% de rechazo. La desregulación de la Ley de Tierras fue la medida con peor resultado: el 18% se mostró de acuerdo y el 68% en desacuerdo.
La encuesta de la Universidad de San Andrés fue realizada sobre una muestra estratificada por región, edad y nivel socioeconómico, con datos ponderados según el voto de octubre de 2025. El estudio estima un intervalo de credibilidad de aproximadamente ± 3,15 puntos porcentuales para los resultados generales.
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