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Otra histórica victoria de Francisco Cerúndolo en césped: se clasificó a la final del ATP 500 de Queen’s

Francisco Cerúndolo ya grabó su nombre en un espacio importante del tenis nacional más allá de lo que lleve adelante en el resto de su carrera. El tenista argentino, que en 2023 quebró la racha de 28 años sin títulos sobre césped, volvió a dar un golpe sobre esa superficie este año y se clasificó a la final del tradicional ATP 500 de Queen’s.
Fran, de 27 años y 27° en el ranking ATP, se impuso por 6-7, 6-3 y 6-4 ante el norteamericano Brandon Nakashima en un duelo que se extendió por 2 horas y 45 minutos. Tras eliminar al tenista de 24 años, ubicado 32° del conteo mundial, espera por el vencedor del choque entre el estadounidense Tommy Paul y el francés Ugo Humbert.
Sobre la cancha central del Queen’s Club, que lleva el nombre del extenista británico Andy Murray -máximo ganador del certamen con cinco coronas-, Cerúndolo comenzó el encuentro luchando contra dos adversarios internos. Por un lado, la frustración lo llevó a protagonizar varios monólogos dirigidos a su equipo de trabajo. “No me hables más, Nico, estoy quemado”, le dijo al chileno Nicolás Massú, que se sumó antes del inicio de la gira sobre pasto. Por el otro, debió lidiar con las inconsistencias con su saque: cometió cinco dobles faltas y apenas alcanzó un 43% de efectividad con el primer servicio.
Durante el parcial inicial, a ambos les costó encontrar regularidad. Hubo cuatro quiebres en total y el argentino incluso dispuso de la oportunidad de cerrar el set con su servicio. Sin embargo, la definición se trasladó al tie-break, donde Nakashima se impuso por 7-6 (5).
La tónica marcada por la paridad se extendió al segundo capítulo. Nakashima quebró en quinto juego y se adelantó por 3-2, pero exhibió dudas en el siguiente turno de servicio y el tenista argentino mejor ubicado en el ranking aprovechó el momento. Recuperó el quiebre y, desde entonces, mostró lo mejor de su repertorio: se afirmó con su saque, logró un nuevo quiebre en el octavo game y se llevó el set, lo cual le permitió nivelar el marcador.
Cerúndolo volvió a pegar primero en la tercera manga: quebró en el quinto juego, pero nuevamente falló con el saque y Nakashima emparejó. “No puedo ganar nunca el game después de quebrar, Nico. Ayudame”, le dijo el argentino a Massú en ese momento. Cuando el partido estaba para cualquiera, Fran fue superior y se llevó un triunfo clave.
La temporada de Cerúndolo estuvo marcada por la irregularidad. El porteño consiguió el título más importante de su carrera desde lo sentimental en el Argentina Open, donde superó en la final al italoargentino Luciano Darderi, pero no logró prolongar ese nivel de manera sostenida torneo tras torneo. En los dos primeros Grand Slam del año tampoco encontró continuidad en sus triunfos: llegó a octavos de final en el Australian Open y se despidió en la tercera ronda de Roland Garros.
Algo similar ocurrió en los Masters 1000, donde su mejor resultado fueron los cuartos de final en Miami. Llamó la atención que, pese a moverse con comodidad en el polvo de ladrillo -su superficie de mayor rendimiento-, la gira europea en arcilla no estuvo a la altura de lo esperado.
Esa falta de regularidad derivó en cambios dentro de su equipo de trabajo. El uruguayo Pablo Cuevas seguirá acompañándolo, pero el tandilense Nicolás Pastor dejó de ser su entrenador. En su lugar debutó en Queen’s el chileno Nicolás Massú, campeón olímpico en Atenas 2004 y con una trayectoria que incluye su paso por el banco del austríaco Dominic Thiem, a quien condujo hacia la conquista del US Open de 2020 -su único Grand Slam- y a las finales de Roland Garros y el Australian Open. Massú también trabajó recientemente con el polaco Hubert Hurkacz y continúa al frente de Chile en la Copa Davis, capitanía que ejerce desde 2014.
“Es nuestra primera semana trabajando juntos. Vino a Argentina la pasada semana para entrenar durante tres días y luego viajamos acá, así que aún nos estamos conociendo. Él aporta su experiencia como jugador y entrenador, eso es fantástico”, comentó desde Londres el argentino.
Cabe destacar que el único tenista argentino en alcanzar la final de Queen’s fue David Nalbandian en 2012. En aquella edición, el cuadro estaba compuesto por 64 jugadores, mientras que en la actualidad se redujo a 32.
Aquella derrota del Rey David ante Marin Cilic en 2012 tuvo un componente de polémica extra: fue descalificado con el partido a su favor tras patear un tablón de madera y lesionar a uno de los árbitros. El camino del cordobés comenzó con una victoria ante el canadiense Vasek Pospisil en el debut. Luego superó al belga Ruben Bemelmans en segunda ronda, al francés Edouard Roger-Vasselin en los octavos de final, al belga Xavier Malisse en cuartos y al búlgaro Grigor Dimitrov en semifinales. En la definición, cayó frente al croata Marin Cilic.
Francisco Cerúndolo volvió a marcar un hito para el tenis argentino al clasificarse a la final del ATP 500 de Queen’s en 2026, consolidando su presencia como uno de los pocos argentinos que han logrado destacarse sobre césped, una superficie históricamente esquiva para los representantes nacionales. No es la primera vez que Cerúndolo logra una gesta de este calibre: en 2023, el bonaerense se consagró campeón en césped, cortando una racha de 28 años sin títulos argentinos en esta superficie.
El contexto es relevante. Hasta la irrupción de Cerúndolo, sólo seis argentinos habían alcanzado las semifinales de torneos sobre césped en la era profesional en singles masculinos: Guillermo Vilas, Javier Frana, David Nalbandian, Guillermo Cañas, Guillermo Coria y Juan Martín del Potro. Del Potro había sido el último en arribar a esa instancia previo al actual ciclo, cuando en 2016 perdió ante el alemán Philipp Kohlschreiber en las semifinales del ATP de Stuttgart, certamen que había adoptado el césped como superficie principal apenas un año antes.
Guillermo Vilas, figura central de la historia del tenis argentino, supo desafiar su propia frase —”el pasto es para las vacas”— al conquistar el Masters de Melbourne en 1974 y ganar dos veces el Abierto de Australia cuando aún se jugaba en césped (1978 y 1979). Javier Frana, por su parte, se coronó en Nottingham en 1995, superando al australiano Todd Woodbridge y logrando la que sería la última corona argentina sobre césped durante casi tres décadas.
Entre Frana y el subcampeonato de Nalbandian en Queen’s 2012, otros intentos argentinos quedaron en semifinales: Guillermo Cañas cayó en 2001 ante Lleyton Hewitt en Hertogenbosch y Guillermo Coria perdió frente a Michaël Llodra en 2004 en el mismo torneo. Nalbandian, además, protagonizó una de las páginas más recordadas del tenis nacional al llegar a la final de Wimbledon en 2002, instancia en la que se midió con Lleyton Hewitt. Hasta hoy, esa es la única ocasión en la que un argentino disputó el título del torneo más emblemático sobre césped.
La magnitud de lo conseguido por Cerúndolo cobra otra dimensión al analizar la escasa cantidad de finales argentinas sobre esta superficie: Vilas disputó cinco, Frana tres, Nalbandian dos y tanto Cañas como Coria una cada uno. Cerúndolo, con sus actuaciones recientes, ya se inscribe entre los protagonistas de esta selecta lista, devolviendo al tenis argentino a los primeros planos en un terreno históricamente adverso.
Fran, que venía de imponerse sobre el británico Arthur Fery por 7-6 (1), 3-6 y 6-4 luego de recibir un brutal pelotazo en el rostro, figura 22° en el ranking en vivo tras alcanzar la final de Queen’s. Una victoria lo dejaría de cara a alcanzar el mejor puesto de su carrera: 18° del mundo. Además el tradicional título sobre césped premiará con 550 mil dólares al ganador de la corona, que desde 1977 –cuando ganó el mexicano Raúl Ramírez– no queda en manos latinoamericanas.
Más allá de soñar con otro título en pasto, Cerúndolo tendrá también un desafío extra: ratificar su rendimiento en el principal torneo de esta superficie. ¿El detalle? Apenas alcanzó la segunda ronda en 2023 como mejor resultado en Wimbledon.
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Neymar desvela sus planes para su retirada: ‘Obviamente, cuando me retire, voy a pasar un año sin hacer un carajo. Tocándome las pelotas. Si no tengo ganas de hacer un carajo, no hago nada’

La retirada de Neymar está cada vez más cerca. El astro brasileño ya puso fin a su carrera en la selección tras el Mundial de 2026 y su contrato con el Santos, club en el que inició su carrera, dio el salto al Barça y al que regresó tras su etapa en el Al Hilal, termina a finales de diciembre.
Uno de los escenarios que se dibujan sobre su futuro, a sus 34 años, es la retirada. Y aunque no hay confirmación de que vaya a colgar las botas al terminar su vinculación con el club brasileño, sí que es cierto que el exjugador del Barça y del PSG ya piensa en qué hará cuando deje de estar ligado al deporte de élite. Después de tantos años compitiendo al máximo nivel, el brasileño empieza a plantearse cómo será su vida cuando el fútbol deje de ocupar el centro de su día a día.
Neymar, jugador del Santos / EFE
En una entrevista con ‘Varanada Gourmet’, Neymar se sinceró sobre varios aspectos de su vida. Aunque le apasiona jugar al fútbol, reconoce que no disfruta tanto viéndolo por televisión. En Barcelona, de hecho, en la televisión había fútbol durante todo el día. «No, no me gusta. El baloncesto sí me gusta, pero también solo de vez en cuando», reconoció. «Me pongo de mal humor viéndolo», añadió.
«Cuando lo decía en las entrevistas o a mis amigos, nadie me creía. Amo el fútbol, pero amo jugarlo. Sentarme en el sofá, encender la tele y ver un partido… no puedo. Cuando los chicos vivían conmigo en París y Barcelona, los sábados y domingos solo había fútbol en la televisión. Me ponía furioso, ni siquiera me quedaba en el salón. Desde las 11 de la mañana hasta las 6 de la tarde viendo fútbol… ¡No lo soporto!», detalló.

Neymar y Messi, durante un partido con el Barça / JAVI FERRANDIZ / SPORT
Neymar también habló de la vida con sus hijos y de sus planes de futuro cuando ya no esté ligado al fútbol. El brasileño explicó que, pese a su ajetreada rutina, intenta reservar tiempo para los más pequeños y disfrutar de actividades con ellos. «Mi vida es muy ajetreada; hago fisioterapia, entreno… Tengo momentos específicos con los niños e intento hacer lo que a ellos les gusta. A mi hija le encanta Shrek, también El Grinch; los veo con ella», señaló.
El delantero prefiere dedicar parte de su tiempo libre a otros contenidos, como documentales o series. Una faceta más familiar y alejada de la presión competitiva que podría cobrar todavía más protagonismo cuando decida poner punto final a su carrera profesional.
Y sobre su retirada, tiene muy claro que se lo tomará con calma. Neymar no parece tener intención de llenar inmediatamente su agenda con nuevos compromisos ni de mantener el ritmo de vida que ha llevado durante tantos años como futbolista de élite. «Obviamente, cuando me retire, voy a pasar un año sin hacer un carajo. Tocándome las pelotas. Voy a hacer esto: si hoy tengo ganas de jugar al fútbol, juego al fútbol. Si hoy no tengo ganas de hacer un carajo, no hago nada», afirmó.
De esta manera, el brasileño deja entrever cómo se imagina su vida después del fútbol. Un periodo de descanso, sin obligaciones y con libertad para decidir qué hacer en cada momento. P
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La divertida escena de Franco Colapinto con unos alfajores y su reacción en el circuito de Austin

Franco Colapinto recibió alfajores argentinos en Austin
Franco Colapinto recibió alfajores argentinos desde las tribunas del circuito de Austin antes de que comenzara la actividad del Gran Premio de Estados Unidos de Fórmula 1. El piloto de Alpine protagonizó una de las escenas más comentadas del media day, cuando un grupo de fanáticos organizó una forma particular de entregarle el regalo a través del alambrado que separaba al público de la pista.
Los seguidores arrojaron la caja por encima de la red mientras el argentino esperaba con los brazos abiertos. Colapinto saltó para atraparla, aunque el paquete se le resbaló de las manos y cayó al suelo. El piloto estuvo cerca de perder el equilibrio, pero tomó rápidamente los alfajores ante la mirada del personal de la escudería, que registró el momento.
El gesto resumió el vínculo del argentino con los hinchas que viajaron para alentarlo en Austin. Tras recuperar la caja, el joven abrazó levemente el obsequio y agradeció a la persona que se lo había enviado. Desde las tribunas, los presentes respondieron con el cántico: “Olé, olé, olé, Franco, Franco”. Antes de irse, saludó al grupo y se subió a una bicicleta para continuar su recorrido.
La escena con los alfajores tuvo un antecedente durante la previa al Gran Premio de Las Vegas del año pasado. En aquella oportunidad, Colapinto recorrió distintos sectores del equipo y ofreció el postre argentino a mecánicos, técnicos y directivos de Alpine. Los integrantes de la estructura aceptaron probarlos y compartieron sus opiniones.
Entre quienes probaron los alfajores estuvo Steve Nielsen, director deportivo de Alpine, que eligió uno de dulce de leche. El episodio reforzó una costumbre que el piloto mantiene durante sus compromisos internacionales: conservar cerca algunos productos típicos de Argentina. El mate también forma parte de esa rutina mientras afronta la exigencia del calendario de la Fórmula 1.
El regreso de Colapinto a la competencia después de dos semanas sin actividad incluyó otra situación que llamó la atención en el paddock de Austin. El piloto recorrió los primeros metros del trazado con una moto Yamaha de MotoGP decorada con los colores de Prima Pramac, equipo que mantiene una alianza con Alpine. La moto pasó por la zona de los hospitality, uno de los sectores con mayor circulación de público durante el fin de semana.

La organización informó que el vehículo estaba “en punto muerto”, aunque permitió que el argentino acelerara el motor y llevara el sonido del MotoGP al ambiente de la Fórmula 1. En la previa de su actividad en el circuito, Franco Colapinto también cambió el volante por las riendas durante una visita a un rancho de Austin. El piloto bonaerense montó a caballo y compartió su entusiasmo en un video desde el predio: “Hola a todos. Estamos acá en Austin, Texas, en un rancho muy lindo. Otra vez viviendo una gran experiencia, montando a caballo por primera vez acá en Austin. Estoy muy entusiasmado”.
Colapinto volverá a tener actividad después de abandonar la Sprint y la carrera principal de Singapur por fallas técnicas en su A526. Tras una serie de resultados adversos con Alpine, buscará recuperar su nivel en el circuito donde consiguió puntos con Williams en 2024. El fin de semana de competencia comenzará este viernes con las sesiones de entrenamientos libres, continuará el sábado con la clasificación y culminará el domingo con la carrera, sin formato sprint en esta oportunidad, que está programada para las 17:00.
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Kevin Castaño: de refuerzo récord de River Plate a enfrentar a Boca Juniors en la final de la Copa Sudamericana

Atlético Mineiro. Foto: EFE
Tras conseguir una épica remontada en el Maracaná, Boca Juniors se clasificó a la final de la Copa Sudamericana, donde enfrentará en Barranquilla a Atlético Mineiro, club que tiene entre sus filas a un futbolista que meses atrás se convirtió en la segunda compra más cara de River Plate antes de la llegada de Thiago Almada y Ángel Correa: Kevin Castaño.
Allá por los inicios del 2025, River Plate estaba buscando un reemplazante para Enzo Pérez y se fijó en el mediocampista colombiano Kevin Castaño, quien tras una gran campaña en Cruz Azul fue transferido a Krasnodar de Rusia por 7 millones de dólares por el 70% del pase. Es por ello que, para quedarse con el futbolista que debutó en Águilas Doradas, el Millonario tuvo que desembolsar una suma cercana a los 14 millones de dólares.
Castaño llegó con mucha presión a River Plate, puesto que se convirtió en la segunda compra más cara del club y se esperaba mucho de él, sin embargo, el mediocampista colombiano nunca pudo consolidarse como pieza importante en los 45 partidos que disputó con la camiseta del Millonario.
Tras no ser pieza clave en el equipo, River Plate decidió cederlo en préstamo a Atlético Mineiro, club en el que está desde agosto de este año.
El fichaje récord de River que ahora enfrentará a Boca en una final con otro club
Y como ya es sabido, Atlético Mineiro que perdió 2-0 ante City Torque pero tras el 3-0 en la ida, jugará la final de la Copa Sudamericana ante Boca Juniors, por lo que será un partido especial para Kevin Castaño, quien ya se enfrentó al Xeneize en superclásico, con un historial igualado.
«Sabemos que es un rival difícil, hay que respetarlo. El grupo viene bien, viene fuerte y vamos a trabajar para esta gran final, para hacer las cosas bien«, contó el colombiano, que fue titular en el último partido del Galo.
Castaño, además agregó lo siguiente: «Va a ser una final difícil, Boca es un gran rival. Pero bueno, creo que el equipo viene creciendo. Cada vez viene mejorando más. Esperemos la bendición de Dios y trabajar para esto que viene«, además contó el historial que tiene contra Boca: «Gané uno y perdí uno».
Kevin Castaño,Boca Juniors
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