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A 40 años del inédito torneo que no tuvo campeón, condenó a Huracán al descenso y llevó a Sportivo Italiano a Primera

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La formación de Sportivo Italiano en cancha de Vélez, la noche del ascenso, el martes 24 de junio de 1986

La tantas veces prometida reestructuración del fútbol argentino había llegado. Y con muchos cambios: les dijimos adiós a los queridos nacionales, los torneos de todas las categorías pasaban a disputarse de junio a junio y la histórica Primera B se transformaba en la tercera división. Pero entre el fin de una era y el comienzo de otra, existió un certamen. Poco recordado, con muchas figuras, un ascenso inesperado y con la insólita particularidad de no consagrar a un campeón.

El ascenso de Sportivo Italiano. Conmocionante por la manera y el rival del partido decisivo, pero también merecido para una institución que luchaba hacía muchos años en busca de ese sueño. Con un grupo de futbolistas que venían actuando juntos desde varios torneos atrás y se encontraron ante la gran posibilidad de sus carreras. Y no la desaprovecharon.

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Un año antes, al iniciarse 1985, las cosas se mantenían como siempre. Cuatro categorías y el desarrollo desde febrero/marzo hasta diciembre. Muchos proyectos siempre estaban circulando en cercanías de Julio Grondona para aplicar diversos cambios. Finalmente llegaron. Se disputó el último nacional de la historia, con inédito formato de ruedas de ganadores y perdedores, en el semestre inicial. En julio levantó el telón el primer torneo por temporadas. En paralelo, el ascenso continuaba con los certámenes pautados, para culminar con el cierre del año. En el caso de la Primera B, fue una competencia muy recordada, por la aplastante superioridad de Rosario Central, campeón con amplia ventaja, y el sufrido ascenso de Racing, luego de dos años de penurias, con el gol de Néstor Sicher frente a Atlanta en cancha de River.

Ascenso de Italiano
El registro de Solo Fútbol con los dos hechos inéditos en una misma noche

Con ambos se dio un caso particular, ya que debían estar seis meses sin competencia oficial. Tomaron caminos distintos. El cuadro rosarino dio a préstamo sin opción a todos los jugadores (repartidos entre Boca, Platense, Colón y Los Andes), mientras que la Academia vivió el insólito episodio de alquilar su plantel a Argentino de Mendoza, que luchaba por obtener una plaza en el Nacional B, hecho que no se consumó

La AFA anunció la creación del Nacional B, que a partir de julio del ‘86, post Mundial de México, pasaría a ser la segunda categoría, quedando la tradicional B, como la tercera. En el medio quedaban seis meses, que iban a servir para disputar el Apertura que determinaría qué equipos pasarían a formar parte de la innovadora competencia, con un pequeño detalle: no habría campeón.

Ascenso de Italiano
La hinchada de Sportivo Italiano copando la popular de Vélez la noche soñada

Tomaron parte los 18 cuadros que estaban en el ‘85, excluidos los dos ascendidos mencionados y Sarmiento y Talleres de Remedios de Escalada, que perdieron la categoría. Y se sumaron Defensa y Justicia y Deportivo Armenio, ganadores de la C. Los 20 equipos se dividieron en dos zonas de 10. Los cuatros primeros de cada una, se clasificaban al novel Nacional B, mientras que los restantes se quedaban en la categoría, que era un descenso de hecho. Si bien no había campeón, si existía el premio de jugar en primera. Los siete mejores de este torneo Apertura, más el segundo peor promedio de primera, disputarían una liguilla para determinar el equipo que se mantenía (si era este último) o ascendía a la máxima categoría.

El primer sábado de febrero arrancó una competencia poblada de futbolistas que ya habían tenido un paso importante por la primera división. En Atlanta: Roberto Mouzo, Pablo Comelles, Carlos Fren y Miguel Ángel Converti. Banfield: Félix Orte, Guillermo Trama, Esteban Pogany y Luis Andreuchi (goleador del Metro ‘78 donde fue campeón con Quilmes). Nueva Chicago: Héctor Scotta. Tigre: Raúl de la Cruz Chaparro. Colón: Miguel Ángel Bordón, Daniel Carnevali, Gabriel Puentedura y dos que fueron cedidos por Rosario Central: José di Leo y Omar Palma, mientras que otros cuatro fueron a Los Andes: Hernán Díaz, Ariel Cuffaro Russo, Hugo Galloni y Fernando Lanzidei.

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En Lanús ocurrió un caso inverso. Tres integrantes de ese plantel tendrían luego destacadas actuaciones en primera, como Leo Rodríguez, Sergio Saturno y José Tiburcio Serrizuela, al tiempo que en Villa Dálmine despuntaba un volante con gran movilidad y capacidad para adaptarse en distintas posiciones: Pepe Basualdo.

Ascenso de Italiano
El penal con el que Ramón Albariño venció a Carlos Gay, dándole el ascenso a Sportivo Italiano

Desde el comienzo se pudo apreciar un torneo con enorme paridad. Al terminar la primera rueda, los dos ascendidos (Defensa y Justicia y Deportivo Armenio) eran las revelaciones, mientras que Quilmes, con solo 4 puntos en 9 partidos, llamaba la atención en el último puesto. Las posiciones en la zona A: Defensa y Atlanta 12, Deportivo Morón 11, Los Andes y Sportivo Italiano 10. En la B: El Porvenir y Tigre 12, Deportivo Armenio, Banfield y Colón 10.

En las revanchas se mantuvo el nivel parejo, pero lo que más llamó la atención fue la irregularidad de Atlanta, que era uno de los grandes candidatos. Llegó a la última jornada, disputada el domingo 1 de junio en horas de la mañana, porque el día anterior por la tarde había comenzado el Mundial de México, teniendo que ganarle a Defensa y Justicia en Villa Crespo para no quedar eliminado. El resultado final de 1-1 lo condenó a tener que jugar en la tercera categoría, al tiempo que el cuadro de Florencio Varela obtuvo su segundo ascenso en seis meses.

El torneo de primera había concluido a fines de abril. Chacarita descendió al ser el último de los promedios y Huracán lo precedió, teniendo que disputar la liguilla junto a los siete clasificados del Apertura. En los cuartos de final, el Globo dejó en el camino a Lanús, Banfield a Defensa, Los Andes a Armenio en tiempo suplementario y, en silencio y perfil bajo, Italiano a Tigre.

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En paralelo, Argentina iba avanzando en México, derribando los agoreros pronósticos de muchos, jugando cada partido mejor, con un Maradona extraordinario. En la ida de las semifinales, Huracán venció 1-0 a Los Andes en cancha de River al tiempo que empataron en un tanto Banfield e Italiano en el estadio de Ferro. Alejandro Lanari, una de las figuras del Sportivo, se lució al atajarle un penal a Molina. En la tarde del sábado 14, mientras nos enterábamos del fallecimiento de Jorge Luis Borges, el cuadro Patricios se impuso por 3-1 en campo de Independiente y fue finalista. El otro fue el sorprendente Italiano, que por penales eliminó al Taladro, otro candidato. Fue por penales, donde Lanari volvió a ser clave, deteniendo los remates de Horacio García y Abel Alves.

Ascenso de Italiano
Otra formación de Italiano durante el torneo en cancha de Atlanta, donde hizo de local

Habían llegado a la final dos buenos equipos, pero con caminos y ánimos distintos. Para Huracán fue un suplicio todo el torneo 1985/86 de primera división, luchando contra un promedio bajo, que parecía condenarlo de antemano. Realizó una aceptable campaña, pero no le alcanzó. Para la parte final, con la apertura del libro de pases y para acoplarse a los dos Claudios que eran las figuras del equipo, el Turco García y el Chacho Cabrera, llegó el Toti Iglesias, que así nos lo recordó: “Ir a Huracán me dio varios dolores de cabeza, porque la gente de San Lorenzo lo tomó como una traición, sin pensar que era mi trabajo. Me mandaban cartas a mi casa. Por suerte no había redes sociales para las puteadas (risas). El inicio no fue fácil, ya que cuando llegué, estábamos cerca del descenso. En uno de los primeros entrenamientos en el estadio, un hincha me gritó: ‘A ver si hacés un gol, cuervo, porque te vamos a matar’. Yo pensaba: mamita querida, donde me metí. Por suerte la historia se revirtió, hice muchos y la hinchada hasta me inventó un cantito”.

Italiano, por su parte, comenzó el torneo sin grandes expectativas, en sintonía con las temporadas anteriores donde había estado lejos de la pelea por el ascenso. Alejandro Lanari ocupaba la valla desde hacía un lustro y en diálogo con Infobae, evocó ese momento de incertidumbre: “Mi relación con el presidente estaba desgastada y agotada. A principios de año, llegó Ramón Cabrero como técnico y me dijo que tenía pensado traer un arquero que él había tenido en Lanús y, como conocía mi situación, me propuso un enroque. Nos pusimos de acuerdo, pero me pidió que atajase en un amistoso programado contra San Miguel. Me salieron todas y Ramón me dijo que me quedase. No podía pensar todo lo bueno que me esperaba en los meses siguientes”

La primera final se disputó en cancha de Ferro el miércoles 18 de junio, dos días después de la victoria contra Uruguay por los octavos del Mundial. Italiano se impuso 1-0 con gol de Alfredo Gómez, quedando en excelente situación para la revancha. Ésta tuvo lugar en el estadio José Amalfitani, el sábado 21, en la víspera del inolvidable Argentina vs Inglaterra, al mismo tiempo que Francia y Brasil daban una exhibición por los cuartos de final. El Globo triunfó por 2-1 con goles de Papa de cabeza y el Toti Iglesias, descontando Lucero.

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Todo se iba a resolver en el tercer partido, nuevamente con el estadio de Vélez como escenario. Apenas comenzado el segundo tiempo, Eduardo Papa de cabeza abrió el marcador, empatando por la misma vía Daniel Díaz, tres minutos más tarde. El 1-1 no se modificó y fueron al alargue, donde el Turco García colocó el 2-1. Parecía que el Globo, después de tanto sufrir, se mantenía en primera. Pero a tres minutos del final, Víctor Lucero, selló el 2-2 definitivo. En el último instante, el árbitro Patricio Sinnot lo expulsó al Toti Iglesias.

Más paridad no se podía pedir. Iban a definir por penales en el tercer partido. Los primeros cuatro fueron goles, hasta que Corrado de Huracán remató desviado. Gioffré puso el 3-2 y Alejandro Lanari, confirmando su gran momento, atajó el de Bottari. En los pies de Ramón Albariño estaba la posibilidad de hacer realidad el ascenso. Con un potente remate superó a Carlos Gay y el viejo sueño de Sportivo Italiano era una hermosa realidad.

El fútbol tiene esas cosas maravillosas. Lanari estuvo a un paso de irse en enero y cinco meses después, era el héroe. Sus destacadas actuaciones le permitieron la transferencia a Rosario Central, donde se iba a consagrar campeón de Primera División menos de un año más tarde. Pero aquellos partidos, son un hermoso momento que así nos los recordó: “Jugamos ese inolvidable torneo, clasificamos al octogonal, donde tuve la suerte de atajar penales en la semifinal ante Banfield y en la final con Huracán, donde ascendimos, en la definición por penales tras el suplementario del tercer partido. Algo que siento como heroico. Nosotros teníamos un equipazo que jugaba muy bien. Como me había formado en el club, poder darle esa alegría a la gente fue maravilloso”.

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En la otra cara de la moneda, se acomodan los recuerdos del Toti Iglesias: “Esa final forma parte de los peores momentos de mi carrera. Me la había jugado yendo a Huracán, con la convicción que nos íbamos a salvar. Nadé, nadé y me quedé a pocos metros de la orilla. Es justo reconocer que Italiano tenía un gran equipo. Creí que me moría. Estaba tan triste que casi no festejé el título de la Selección en México, porque el descenso había sido cinco días antes. Igualmente, para mí fue como el dicho: no hay mal que por bien no venga. Me quedé en el club, fui el goleador del Nacional B y eso me permitió luego pasar a Racing”.

El mundo miraba hacia México. Con los ojos bien abiertos admirando a ese Maradona inigualable. Pero para la gente de Italiano, la fiesta era otra. Tanto había luchado, que se merecían esa alegría. La que le dieron los muchachos que orientó con sabiduría Ramón Cabrero, con las atajadas de Lanari, la fortaleza de la línea de fondo de Álvarez, Bianculli, Díaz y Gioffré. La capacidad de estar en todos lados de Marcos Capocetti en la mitad de la cancha, para que se lucieran Alfredo Gómez, pero, sobre todo, el talentoso Chulo Rivoira. Y la delantera que los dejó disfónicos con Salas, Lucero y Godoy.

El paso por la primera fue efímero, porque le costó mucho la adaptación. Apenas un año, pero a Italiano nadie jamás le quitará aquella alegría. La que cumple, ya, 40 años.

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Por qué levantamos los brazos al ganar: la ciencia detrás del lenguaje corporal de la victoria

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Cuando un atleta cruza la línea de llegada o un futbolista celebra el gol que define un campeonato, el cuerpo se expande casi de manera automática: brazos en alto, pecho abierto, columna erguida.

Esa postura de expansión corporal, omnipresente en el deporte de alto rendimiento, no puede explicarse únicamente como un reflejo primitivo heredado de otros primates, según advierte Stéphanie Caillies, profesora de psicología cognitiva en la Universidad de Reims-Champagne Ardenne, consultada por el diario deportivo francés L’Équipe.

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La postura de expansión corporal se asocia en la investigación psicológica a emociones positivas de alta intensidad: alegría, orgullo y triunfo. Sin embargo, Caillies advierte que la misma postura puede comunicar una amenaza si se combina con expresiones faciales agresivas. “Una misma postura expansiva con un visaje agresivo puede significar: me preparo para golpear”, señaló la investigadora en declaraciones recogidas por L’Équipe.

La lectura de cualquier gesto corporal depende, según la especialista, de sus características cinemáticas, velocidad, trayectoria y del entorno en que ocurre. En el deporte de competición, ese contexto viene cargado de normas sociales que generan un repertorio gestual propio, distinguible del lenguaje corporal cotidiano.

El debate entre origen innato y aprendizaje social

La investigación psicológica asocia la expansión corporal con emociones positivas como alegría, orgullo y triunfo en el deporte (Erik Williams-Imagn Images/REUTERS)

Un trabajo publicado en 2008 por Jessica Tracy y David Matsumoto argumentó que, si personas no videntes de nacimiento adoptan posturas de victoria sin haberlas visto nunca, eso prueba su carácter innato. Caillies rechaza esa lectura: “Esas personas han evolucionado en una cultura que ha moldeado su forma de pensar. Han internalizado reglas que influyen en sus movimientos aunque no las hayan ‘visto’ literalmente”.

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La especialista fundamenta su posición en la teoría de la cognición corporizada, según la cual el pensamiento no depende solo del cerebro, sino de un sistema que incluye también el cuerpo y el entorno.

Bajo ese marco teórico, una persona no vidente puede incorporar normas de expresión emocional a través del tacto, el oído y la descripción verbal, y luego reproducir esos gestos sin que ello indique que son biológicamente predeterminados.

La comparación con los chimpancés y sus límites

La lectura del lenguaje corporal depende de la velocidad, la trayectoria y el contexto social en que ocurre el gesto deportivo (REUTERS/Dylan Martinez)

Los trabajos con chimpancés muestran que estos primates también despliegan expansiones corporales parecidas, lo que podría sugerir un origen evolutivo compartido. Caillies matiza esa analogía: en los grandes simios, la postura suele indicar dominancia o un cambio de jerarquía dentro del grupo, con una dimensión amenazante ausente, o mucho menos marcada, en el atleta humano que celebra una victoria.

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“Podría decirse que el deportista que gana también cambia de estatus, pero es más complejo porque existe además una comunicación emocional: comparto la alegría del éxito con los miembros de mi grupo, lo que puede generar adhesión, admiración y reforzar la cohesión social”, puntualizó la investigadora. Esa dimensión grupal y afectiva del gesto distingue, a su juicio, la celebración humana del comportamiento de dominancia observado en otros primates.

La conclusión de Caillies es que la postura de victoria resulta de “la interacción entre predisposiciones biológicas y aprendizajes sociales”, sin que ninguna de las dos variables pueda reclamar la explicación completa.

El cuerpo humano impone restricciones físicas a los movimientos posibles, pero dentro de ese margen la cultura, transmitida mediante descripciones, relatos y convenciones compartidas, moldea qué gestos se producen y qué significados se les atribuyen.

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Predisposición biológica y cultura, sin jerarquía entre ambas

Lionel Messi celebra con los brazos arriba, durante un partido del Inter Miami (Crédito: Nathan Ray Seebeck-Imagn Images)

La investigadora menciona además que existen ciertas variables individuales, como pueden ser los rasgos específicos de la personalidad de cada individuo y el género, que también ejercen una influencia en este tipo de expresiones.

Todavía es necesario investigar para poder determinar si los códigos gestuales asociados con la victoria son exactamente iguales entre deportistas de ambos sexos o si, por el contrario, se observan diferencias sistemáticas en la manera en la que hombres y mujeres manifiestan el triunfo cuando se encuentran en situaciones competitivas.

Middle East,Soccer,Sport

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Julián Álvarez quedó afuera de los convocados del Atlético de Madrid: los motivos

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Julián Álvarez quedó fuera de la convocatoria del Atlético de Madrid para el partido de este domingo ante la Real Sociedad, correspondiente a la quinta fecha de la Liga de España, tras sufrir una sobrecarga muscular que lo obligó a abandonar el entrenamiento del sábado antes de su conclusión.

“Julián no viaja a San Sebastián por una sobrecarga muscular por la que se retiró en la sesión de entrenamiento de ayer. Realizadas las pruebas pertinentes, los servicios médicos han descartado su presencia en el partido de hoy”, comunicó el club rojiblanco en la mañana del domingo, instantes antes de que la delegación partiera hacia el norte de España.

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El delantero argentino de 26 años sintió las molestias en el tramo final de la práctica del sábado. Por precaución, el cuerpo técnico y los servicios médicos del club resolvieron no arriesgar su viaje a San Sebastián, donde por la noche se disputará el encuentro. Álvarez no es la única baja: Pablo Barrios y Alexander Sorloth también quedaron descartados por sendas lesiones musculares.

Simeone viaja con 23 jugadores y tres argentinos en la lista

Sin los tres lesionados, el entrenador Diego Simeone parte hacia Anoeta con 23 futbolistas, todos los disponibles del primer equipo más el defensor Jorge Domínguez y el mediocampista Jorge Castillo, ambos con ficha de las categorías inferiores. Entre los convocados figuran tres argentinos: el arquero Juan Musso, el defensor Cristian Romero y el extremo Giuliano Simeone. El puesto de Álvarez en el once inicial será cubierto previsiblemente por el canadiense Jonathan David, su recambio natural en la delantera, aunque Simeone también podría optar por el tridente conformado por Kang-in Lee, Álex Baena y Ademola Lookman, combinación que utilizó en el arranque de la temporada.

La sobrecarga pone en duda su participación en la ventana de amistosos de la Selección Argentina

Más allá del impacto inmediato en el conjunto colchonero, la situación genera inquietud de cara a la próxima ventana internacional. Entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, la selección argentina disputará sus primeros amistosos tras el Mundial 2026, con entre dos y tres partidos previstos cuyos rivales aún no se han confirmado oficialmente (Bolivia, Burkina Faso y Benín asoman como los posibles contrincantes).

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Al tratarse de una sobrecarga y no de una lesión de mayor entidad, la evolución de Álvarez será determinante. El atacante había disputado el miércoles ante el Liverpool su primer partido como titular y completo en la temporada, por lo que el cuerpo médico actuará con cautela. Si no llega en condiciones para el próximo partido del Atlético en casa ante Osasuna, el objetivo sería tenerlo a punto para el clásico frente al Real Madrid, programado el siguiente domingo en el estadio Metropolitano, duelo en el que Barrios y Sorloth también son duda.

Este contratiempo se da luego de un período de transferencias agitado para la Araña, quien recibió múltiples sondeos (del PSG y el Arsenal, por citar dos de los interesados), pero su foco estuvo puesto en el posible salto al Barcelona. No obstante, el Colchonero no quiso negociar con la dirigencia blaugrana, en un duelo mediático que dejó en el medio al jugador, que fue abucheado por el público en su primer duelo de la temporada, cuando ingresó en el empate ante el Villarreal.

Cuando se había confirmado su continuidad y buscaba demostrar su compromiso pese al affaire del mercado de pases, Álvarez sufrió esta lesión, que pone en pausa su participación en el elenco que dirige Diego Simeone.

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El rapto de furia de Sabalenka tras perder la final del US Open: una raqueta destruida y un amenazante mensaje a la cámara

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Aryna Sabalenka destrozó su raqueta contra el suelo en el Arthur Ashe Stadium, con los ojos llorosos y la mirada perdida, apenas segundos después de que Elena Rybakina sellara el título del US Open con un 6-4, 5-7 y 6-2 que le costó 2 horas y 21 minutos. La bielorrusa, bicampeona defensora, no encontró la manera de disimular una frustración que ya había mostrado en otros escenarios, y esta vez lo hizo frente a las cámaras y a las miles de personas que colmaban las tribunas del estadio más grande del tenis mundial.

El saludo en la red fue breve, casi protocolario. En cuanto Sabalenka llegó a su banco, tomó la raqueta y la reventó contra el suelo sin dudarlo. La imagen se viralizó en cuestión de minutos y despertó la memoria colectiva de los aficionados, que recordaron aquel episodio de 2023 cuando, tras caer ante Coco Gauff también en la final de Nueva York, las cámaras la captaron descargando su bronca en los pasillos del recinto. La historia, en más de un sentido, se repitió.

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La reacción que lo dice todo

La secuencia no terminó ahí. Mientras el equipo organizador montaba el escenario para la ceremonia de premiación, un camarógrafo se acercó a registrar el estado emocional de la bielorrusa. Ella, visiblemente afectada y con los ojos húmedos, hizo un ademán con la mano para que dejaran de filmarla y vociferó “fuck off” (“vete a la mierda”). No era enojo hacia el público ni hacia su rival: era el gesto de alguien que necesita un momento de intimidad que el deporte de élite pocas veces concede.

La propia Sabalenka, ya en el acto de premiación, intentó poner palabras a lo que sentía: “De verdad me sentí como en casa aquí y no puedo esperar para volver el próximo año. Ojalá pudiera haber jugado un poco mejor, pero supongo que el próximo año”, dijo. Una frase que mezcla el apego que siente por Flushing Meadows y la resignación de quien sabe que el margen fue mínimo, aunque el marcador no lo refleje del todo.

La derrota tiene una dimensión extra que pesa más allá del trofeo. Sabalenka buscaba convertirse en la primera jugadora desde Serena Williams en ganar tres ediciones consecutivas del US Open. Además, cayó precisamente ante la única rival que podía arrebatarle también el número uno del mundo: Rybakina llegó al partido ya como nueva líder del ranking WTA, un ascenso que completó con el título en la mano. Las 99 semanas de Sabalenka en lo más alto del circuito llegaron a su fin en el peor momento posible.

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Rybakina frenó una racha de 19 victorias seguidas en Flushing Meadows

Del otro lado de la red, la kazaja construyó su victoria sin necesitar su mejor versión. Rybakina concretó tres de las 12 oportunidades de quiebre que generó, suficientes para inclinar la balanza a su favor. Su primera bola de servicio no estuvo a la altura habitual —pese a ser la líder en aces del circuito—, pero su juego de devolución fue constante e implacable, capaz de neutralizar la potencia de Sabalenka en los intercambios largos.

Con este título, Rybakina alcanzó su tercer Grand Slam —Wimbledon 2022, Abierto de Australia 2026 y ahora el US Open— y cortó la racha de 19 victorias consecutivas que Sabalenka acumulaba en Flushing Meadows desde aquella final perdida frente a Gauff. También igualó a la propia Sabalenka y a Mirra Andreeva, campeona de Roland Garros, con tres títulos en la temporada, la cifra más alta del circuito femenino. El cheque que se llevó fue de 5,5 millones de dólares, el mayor en la historia de un Grand Slam.

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En la ceremonia, Rybakina tuvo palabras para su rival que resumieron el nivel del enfrentamiento: “Es muy difícil jugar contra ti; llevas todo al límite. Me estaba muriendo en la cancha contra ti. Solo intentaba llegar a todas las pelotas posibles. Felicitaciones por tus logros y a tu equipo; ustedes hacen un trabajo increíble. No encuentro las palabras ahora mismo, lo siento”, declaró la nueva número uno.

“Si hubiera guardado mis emociones dentro de mí, no habría podido decir una palabra en la pista o ahora mismo. Es realmente difícil controlar tus emociones cuando pierdes en la final de un Grand Slam y cuando estabas intentando lograr un tricampeonato. Quería liberar toda esa agresión y decepción afuera”, se justificó la bielorrusa.

Solo le falta Roland Garros para completar el Grand Slam de carrera. Sabalenka, mientras tanto, tendrá que esperar hasta el año que viene para intentar recuperar lo que perdió este sábado en Nueva York.

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