POLITICA
El fiscal Julio Strassera: las mil batallas del héroe sin bronce

Cargó sobre sus hombros el juicio más importante de la historia argentina, pero además enfrentó a Carlos Menem tras los indultos y acusó a los Kirchner de ladrones; “Argentina, 1985″, película ganadora de un Globo de Oro, está centrada en su figura
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Julio César Strassera emprendió su último viaje, el domingo 8 de febrero de 2015, sin saber que el lunes comenzaría a morir. Un amigo, Julio Elichiribehety, lo había pasado a buscar por Buenos Aires para llevarlo a Tandil, y al llegar a la estación del Automóvil Club Argentino (ACA) en Gorchs, sobre la ruta 3, pararon a cargar combustible y tomar un café. Entonces se les acercó un matrimonio; luego, otro. Le estrecharon la mano y le dieron las gracias. “Héroe”, lo llamó uno de ellos. El calló.
“Le resultaba extraño que lo saludaran”, rememora Elichiribehety para . “Recuerdo que al subir al auto me dijo: ‘Yo hice lo que debía hacer’. Cerró la puerta y seguimos viaje a Tandil”. Restaban semanas para que se cumplieran 30 años del inicio de las audiencias públicas del Juicio a las Juntas, que el fiscal cerró con el alegato en el que afirmó que renunciaba “a toda pretensión de originalidad” y reclamó fijar un “Nunca más” a la barbarie; 30 años que fueron de más batallas que bronce para el fiscal que había cargado sobre sus hombros el juicio más importante de la historia argentina.
Intenso, discutidor, vehemente, melancólico, educado, porteñísimo, ético son solo algunos de los calificativos que invocaron sus amigos, compañeros de trabajo y familiares ante la consulta de . “Y bravísimo”, dice su hijo Julián, entre risas. “Fue un cabrón tremendo”.
“He sido siempre un tipo de bastante mal genio”, admitió Strassera en una entrevista con Pepe Eliaschev para el libro Los hombres del juicio, en 2011. Contaba entonces que fue radical desde la adolescencia y que jamás había cambiado el voto. “Cuando cayó Perón en 1955 realmente me puse muy contento. No me molestaba que, por antiperonista, me llamaran gorila, de ninguna manera”. Strassera le dijo a Eliaschev que si en 1983 hubiera ganado el PJ, jamás se hubiera juzgado a las Juntas. En 2007, en una entrevista que integra los archivos de Memoria Abierta afirmó incluso: “Yo creo que Perón era un dictador. Es lo mismo que [Hugo] Chávez. Mi hermano, por estar en una manifestación radical, fue 30 días preso a Devoto”.
Con Luis Moreno Ocampo, su adjunto en el juicio, también debatió mucho. “No éramos amigos y discutimos varias veces, pero fue un héroe y la película [”Argentina, 1985″] muestra dos discusiones que quiero aclarar”, precisa Moreno Ocampo, desde California. “Una porque fue peor: su bronca porque accedí a darle una entrevista a [Bernardo] Neustadt le duró años. La otra, porque no existió: nunca le reproché a Julio lo que había hecho o dejado de hacer durante la dictadura”.
Strassera entró a la Justicia como “pinche”, fue ascendiendo y cuando fue el golpe militar de 1976 era secretario en un juzgado. Después lo nombraron fiscal federal de primera instancia; por eso, Néstor Kirchner lo acusó de ser un fiscal de la dictadura. “Hay agravios que hay que agradecer”, contestó irónico Strassera, que decía que los Kirchner eran “ladrones”, que “se quisieron apropiar de los derechos humanos”, que jamás firmaron un habeas corpus como abogados y que en los 70 solo se dedicaron a “hacer plata” en el Sur. Sostuvo incluso que no creía que Cristina Kirchner fuera realmente abogada y que cometía el delito de “usurpación de título”, acusación de la que fue sobreseída en 2016 por el juez Claudio Bonadio.
Strassera, el fiscal que exhibió las atrocidades de la dictadura y logró la condena de los comandantes, había jurado por los estatutos de la junta militar. Ese juramento -relató- lo vivió como una “rutina tonta” que hicieron todos en Tribunales y que no le provocó “el más mínimo conflicto personal”. Para Jorge Anzorreguy, que era juez de instrucción cuando fue el golpe y la dictadura lo dejó cesante, no era así. “No era una formalidad. Nadie te obligaba a permanecer en el cargo y si jurabas, te comprometías a aceptar las nuevas reglas”, dijo. Strassera disentía: “¿Qué tenía que hacer yo cuando fue el golpe? ¿Ir a la plaza y quemarme a lo bonzo? Yo seguí haciendo mi carrera. Lo que no fui es funcional a la dictadura”, afirmó en la entrevista que integra el archivo de Memoria Abierta. Contó que fue después de que se negó a demorar un habeas corpus que lo ascendieron de fiscal federal a juez del fuero ordinario. “Para sacarme del medio, me mandaron a condenar ladrones de gallinas.”
Jorge Aníbal Michelli, uno de sus secretarios cuando Strassera tuvo a su cargo el juzgado en lo Criminal de Sentencia Letra “Q”, cuenta que siempre mantuvo la misma línea. “Como juez, Julio recibió un hábeas corpus, creo que por un referente del sindicato de maestros, le hizo lugar y no solo eso: denunció a los funcionarios de la dictadura”.
Michelli recuerda además las maledicencias que su entonces jefe debió afrontar. “Salíamos a comer a Pippo y como era diabético, a veces se descompensaba y tenía mareos, por lo que tenía que buscar un kiosco cuando volvíamos a tribunales y tomarse una Coca Cola. Por eso, algunos decían que estaba borracho, lo que era absolutamente falso e injusto”.
Michelli trabajó poco a las órdenes de Strassera. Como secretario lo sustituyó Eduardo Casal, el actual procurador general de la Nación. Y cuando Strassera pasó del juzgado a la fiscalía ante la Cámara Federal, su reemplazante fue Carmen Argibay, quien con los años sería ministra de la Corte Suprema.
Fueron tiempos de billetera flaca. “Teníamos un Renault 12, verde metalizado, en el que no andaba nada”, recuerda su hijo Julián. “No tenía antena para escuchar la radio, no funcionaba la calefacción y el viejo iba para todos lados con la ventanilla abierta por el cigarrillo. ¡Un frío! Y si te quejabas, ¡agarrate!”.

Strassera fumaba dos paquetes diarios, ya fueran Winston o Camel, sin filtro, aunque a veces armaba sus propios cigarrillos. “Un día le tomó una audiencia a un violador serial y el preso lo empezó a bardear –recuerda Michelli-. Le decía que cómo podía ser que un juez no tuviera dinero para comprarse cigarrillos. Yo estaba en el otro despacho, entra Julio y me dice: ‘Michelli, venga conmigo, porque si me quedo solo, lo mato”.
Ese temperamento, creen quienes lo conocieron, resultó determinante en su momento culmine laboral. Nacido en 1932, tenía 52 años cuando comenzó el juicio. “Y se comió la cancha”, resume uno de los jueces, Ricardo Gil Lavedra. “Encaró las audiencias con un gran histrionismo, capaz de provocar a las defensas, de desafiarnos a los miembros del tribunal y comunicar con claridad. Fue impresionante”.
Como fiscal de Cámara ganaba el equivalente a 400 dólares por mes. “Tiempo después, cuando viajó a Italia a recibir un premio y el chofer que le pusieron en Roma cobraba 1000 dólares”, recuerda Julián. “El chofer no podía creerlo”.
Strassera dejó la fiscalía en 1986, cuando Raúl Alfonsín lo nombró embajador ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU), en Ginebra. El país afrontaba turbulencias que amenazaban con derrumbar la democracia, con los alzamientos carapintadas en primera fila. El judicial devenido diplomático impulsó una agenda para fortalecer al país, pero dejó el cargo cuando Carlos Menem firmó los primeros indultos. Fueron, para Strassera, “una verdadera inmoralidad”.
Renunció así a ganar US$10.000 por mes y a la posibilidad de ahorrar por primera vez en su vida. Pasó a comerse los ahorros. “Fue una época brava”, sintetiza su hijo. Tiempos en que ya no volvió a la fiscalía porque había renunciado, a diferencia de tantos otros que hoy piden licencia en sus cargos. Se las “rebuscó” con un “puestito de asesor en el Congreso” que le dio un diputado radical y volvió a fatigar los pasillos de los tribunales, pero como abogado de la matrícula. A los 60 años, se inscribió ante la AFIP y se asoció a uno de los jóvenes que había trabajado en la fiscalía durante el Juicio a las Juntas, Nicolás Corradini, y este convocó a Santiago Felgueras. Patrocinaron a detenidos durante la dictadura y a familiares de desaparecidos, y poco a poco comenzó a consolidarse, aunque el colapso argentino de fines de 2001 lo afectó como a millones más.
La crisis institucional lo llevó, sin embargo, a tomar una decisión que sorprendió a muchos, incluido su hijo. “Yo militaba en el radicalismo y lo pinchaba para que se afiliara, pero no me daba bola. Hasta que cayó [Fernando] de la Rúa y lo hizo”. Elichiribehety, su amigo de Tandil, cree que esa acción dice mucho sobre Strassera. “Cuando muchos se alejaron del partido, él se afilió. Nunca fue un militante de comité, pero fue su forma de decir: ‘Aquí estoy”.
Nunca se alejó, tampoco, de la ópera, otra de sus pasiones. Era concurrente asiduo al Teatro Colón, al que llegó por un amigo cuando todavía no trabajaba enfrente, en el Palacio de Tribunales. “Fue ‘culpa’ de un compañero de colegio, Roberto Oswald, que fue escenógrafo y director de escena del Colón”, detalla Julián.
Strassera nació en Comodoro Rivadavia porque a su padre lo había enviado allí YPF. Volvieron cuando tenía cuatro años y en sexto grado entró pupilo al colegio San José, de curas bayoseses franceses que él describía como muy liberales y a quienes siempre les guardó gran cariño pese a declararse agnóstico. El colegio lo terminó en el turno noche del Sarmiento de la calle Libertad y empezó a estudiar Derecho pasados los 25 años.

Strassera se casó y se divorció muy joven, antes de conocer a quien sería la madre de sus dos hijos. “Adoraba a su mujer, al punto de decirte: ‘la Tana me salvó la vida”, recuerda Michelli. “La Tana” era María Luisa Tobar, “Marisa”, quien falleció en junio, a los 86 años. “La figura de mi vieja es clave en la historia de mi viejo”, confirma Julián. “Él y ella caminaron codo a codo, con firmes principios éticos”. Otro amor le destrozó el corazón. Su hija, Carolina, murió en Lausana, Suiza, donde había formado una familia y había tenido dos hijos, y significó un golpe brutal del que jamás terminó de recuperarse.
Después del Juicio a las Juntas, una de las defensas que asumió Strassera fue la del entonces jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, tras la tragedia de Cromañón, que el 30 de diciembre de 2004 sesgó la vida de 194 personas. La tormenta era doble, con un juicio político, por el que Ibarra fue destituido en 2006, y una causa penal, en la que terminó sobreseído. Strassera asumió con una condición: jamás le cobró un centavo a Ibarra, y lo hizo a pesar de los planteos de su propia familia, que le imploró que no lo defendiera. “Lo voy a hacer. Lo que le están haciendo no es justo”, replicó él.

Y así lo hizo, a pesar de su rechazo total por el kirchnerismo, al que Ibarra, venido del Frepaso, se había acercado por esos años.
“Me estoy peleando mucho”
“La última vez que nos vimos, me dijo una frase que me quedó. Volvíamos de comer en Edelweiss y lo llevé en mi auto hasta su casa”, cuenta Moreno Ocampo de Strassera.
-Me estoy peleando mucho-, le confió, cuando el restaurante de la calle Libertad al 400 ya había quedado atrás.
-Pero si vos siempre te peleaste mucho.
-Pero ahora me peleó conmigo mismo.
Con la perspectiva que dan los años, Moreno Ocampo se formó una idea sobre su viejo jefe: “Era un tipo normal que se convirtió en héroe y que después mantuvo su condición de héroe hasta el final de sus días, aunque eso a él lo incomodara”.
Durante los últimos siete años de su vida, Strassera viajó de manera recurrente a Tandil. Llevaba ya muchos años jubilado y había dejado atrás el Renault 12. Se había comprado un Toyota Corolla, modelo 2007, pero prefería que otro condujera cuando encaraba distancias largas. Elichiribehety lo pasaba a buscar por su departamento de Gellly Obes al 2200, se acomodaba junto a Marisa y partían por unos días hacia las sierras bonaerenses. Picadas, asado, “café y discusiones”, precisa Elichiribehety, era su plan.
También café, mucho café. “Le encantaba el café molido. Podías discutir a los gritos con él y después, cuando consideraba que la discusión había terminado, te decía -rememora Julián, mientras carraspea y lleva su voz a otro tono, casual y ligero-: Un cafecito, ¿te tomás?”

El principio del fin llegó el lunes de 9 de febrero de 2015, mientras cenaban en el restaurante Tierra de Azafranes, de Tandil. La esposa de Elichiribehety, Virginia Ramírez, percibió que algo andaba mal. Él no quiso ir a la clínica. Un día después, el médico Fernando Funaro ordenó su internación inmediata. Strassera murió el 27.
Su final sacudió, un poco, la modorra de muchos. El gobierno de Cristina Kirchner decretó dos días de duelo y funcionarios de distintas jurisdicciones ofrecieron a la familia edificios públicos para velarlo. La “Tana” zanjó el debate. “Nosotros nacimos como gente sencilla, vivimos como gente sencilla y morimos como gente sencilla”, dijo. Y así fue. Lo velaron como vivió.
Marisa comenzó entonces a regalar objetos de su marido. Funaro, por ejemplo, recibió la lapicera con que Strassera firmó el alegato y el comité radical de Tandil, la máquina de escribir que utilizó para redactarlo. Pese a eso, en su escritorio del quinto piso de la calle Gelly Obes perduran muchas de sus cosas: libros, muebles, algunas imágenes sacras y una foto con Alfonsín. “Era el único tipo que lo ‘podía”, remarca Julián. “Sentía una admiración inmensa”.
En la imagen se los ve juntos, sonrientes. Se estrechan las manos, mirándose a los ojos, mientras Alfonsín lo agarra con la izquierda a Strassera del antebrazo derecho. La reunión es tres años posterior a la que aparece en “Argentina, 1985″, que requiere una aclaración adicional: esa reunión no la buscó el Presidente, sino el fiscal porque le habían hecho llegar mensajes inquietantes del gobierno. Alfonsín le dijo que no era cierto que pretendiera darle instrucciones y que solo le haría un pedido.
-No se vuelva loco, doctor Strassera.
Hugo Alconada Mon,Paz Rodríguez Niell,LA NACION,Política
POLITICA
El embajador argentino en EE.UU. contó por qué no hubo reunión bilateral entre Donald Trump y Javier Milei

El embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford, explicó por qué no hubo reunión bilateral entre Donald Trump y Javier Milei en Nueva York, donde ambos se presentaron en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU): “¿Por qué habría otra reunión? Milei se reunió con Trump más que ningún otro jefe de Estado de América, probablemente del mundo».
El diplomático aclaró que el presidente de la Argentina y su par de Estados Unidos “se reunieron seis veces, Milei tuvo una visita oficial a la Casa Blanca, cuando casi ningún presidente tuvo una reunión allí”. “En estos días se vieron varias veces en grupos, como en la cumbre del Escudo de las Américas (Shield of the Americas)”. señaló.
Oxenford dijo en declaraciones a Radio Mitre que el discurso del libertario en la cumbre “fue el más largo”, que el republicano “saludó específicamente y le hizo gestos” a Milei y que “es obvia la situación de empatía, el nivel de empatía” entre ambos mandatarios.
Aunque no hubo un encuentro formal con Trump, el Presidente se reunió con el secretario de Estado de Estados Unidos Marco Rubio, en la ONU. El canciller estadounidense destacó: “Nuestro hemisferio es más seguro gracias a nuestra estrecha cooperación”.
El encuentro estuvo enfocado en fortalecer el vínculo bilateral y abordar temas de energía, minerales críticos y agricultura, y participaron además los ministros de Economía, Luis Caputo, y de Relaciones Exteriores Pablo Quirno.
Fuerte defensa del embajador argentino en EE.UU . al duro discurso de Javier Milei
En una fuerte defensa al duro discurso de Milei en la Asamblea General de la ONU, Oxenford dijo: “Habló de las Malvinas como causa nacional y criticó a las Naciones Unidas por, básicamente, quedarse en declaraciones que tuvieron el efecto que nos hubiera gustado durante 50 años”. El diplomático dijo que el mandatario “señaló esta contradicción muy fuerte de la ONU, que por un lado busca soluciones pero, por el otro, no cambia la realidad”.
El diplomático mencionó que el Presidente además cuestionó al organismo multilateral “mostrando casos, por ejemplo, la pandemia, donde cambia la realidad, pero en el sentido opuesto a lo que uno se imaginaría de una organización que busca la prosperidad del planeta”.
POLITICA
Solo 1,3% de las denuncias contra jueces federales y nacionales terminaron en sanción o remoción

Solo 1,3% de las denuncias presentadas contra jueces federales y nacionales en el Consejo de la Magistratura terminaron con un castigo al denunciado, según revela un informe elaborado por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), que analizó los 27 años de funcionamiento del Consejo.
En total, las denuncias fueron 5170; se cerraron 4910, siguen en trámite 260, se aplicaron sanciones disciplinarias a 43 jueces (21 multas y 22 apercibimientos) y se destituyó a 21.
De los casos que se cerraron, 469 (9,55%) fueron desestimados por el mero paso del tiempo. Caducaron. Según lo establece la ley, si pasan tres años contados desde la fecha de presentación de la denuncia sin que haya una resolución del plenario del Consejo sobre el caso, las denuncias caducan. Se trata de expedientes que se cierran sin que exista un pronunciamiento sobre los hechos denunciados.
“¿Justicia intocable?» es el título del estudio que ACIJ presentó, con su plataforma JusTA, en una página web que incluye el detalle de las denuncias y opiniones de especialistas que analizan además el resultado del relevamiento.
El proceso
Los jueces solo pueden ser removidos de sus cargos si se prueba que cometieron delitos o incurrieron en mal desempeño. Entre las faltas que pueden justificar una sanción están desempeñar tareas incompatibles con el cargo, incumplir reiteradamente las normas procesales, desatender sus deberes y faltarles el respeto a otros jueces o participantes de los procesos.
Cuando una denuncia llega al Consejo de la Magistratura, es enviada a la Comisión de Disciplina o a la de Acusación, según la gravedad de los hechos. Hoy, de los expedientes que siguen en trámite, hay 225 que fueron derivados a Disciplina y 32 que están en Acusación. Si el expediente toma el primer camino, el juez puede recibir una advertencia, un apercibimiento o una multa. Si el caso va a Acusación y avanza, el magistrado puede terminar suspendido y acusado ante el Jurado de Enjuiciamiento, un organismo diferente, que es el que lleva adelante el jury, con representantes del Consejo que ofician de fiscales. Gran parte de las denuncias son desestimadas “in limine” porque se considera que no cumplen los requisitos mínimos para iniciar una investigación.
El informe de ACIJ cita tres “casos paradigmáticos”: los de Diego Hernán Papa, juez comercial de la Capital; Ariel Lijo, juez federal porteño, y Federico Villena, juez federal de Lomas de Zamora.
En cuanto a Papa, el estudio detalla que en 2023 fue denunciado por el gremio judicial por supuesto maltrato y acoso laboral. El Consejo recibió 58 declaraciones testimoniales y descargos del juez, y debatió dos sanciones posibles, pero ninguna logró la mayoría de votos exigida. Transcurridos tres años, la denuncia se archivó sin definiciones.
En el caso de Lijo, precisa que en sus 22 años como juez recibió un total de 41 denuncias disciplinarias por supuestas irregularidades en el manejo de determinadas causas (incluidos casos de corrupción, como Ciccone y Siemens), que la mayoría fueron desestimadas, pero que tenía todavía otras en trámite cuando Javier Milei lo propuso como candidato a la Corte Suprema.
De Villena, el estudio relata que en 2023 fue denunciado por el fiscal general subrogante ante la Cámara Federal de La Plata, por atribuirse de manera sistemática competencias que no le correspondían; por ejemplo, la intervención en una investigación por contrabando en el aeropuerto de Ezeiza, el sobreseimiento (como juez de feria y sin vista fiscal previa) de la hija de Hugo Moyano y la investigación de una financiera fuera de su jurisdicción. El informe de ACIJ sostiene que el Consejo solo pidió “copias de los expedientes” y advierte que la causa caducará el 1° de diciembre de 2026 si el plenario no se expide para entonces.
La pasividad como protección
El estudio destaca la “pasividad” del Consejo como forma de protección a los jueces. Advierte que, como no hay un proceso pautado de manera reglamentaria ni un calendario fijo de reuniones, los procedimientos se demoran. “Los datos evidencian que, en los últimos años, las reuniones de comisiones fueron cada vez menos frecuentes”, sostiene el documento.
Del equipo de investigación que llevó adelante este trabajo participaron Irene Benito, Celeste Fernández, Clara Lucarella, Ezequiel Nino y Emir Salomón.
ACIJ consultó a tres expertos, que analizaron los resultados del estudio. La exdiputada y exconsejera de la Magistratura Marcela Rodríguez advirtió: “Los jueces en la Comisión de Disciplina tienen un poder enorme y entre ellos se respetan. Todavía ahora, mandar una causa a Disciplina es salvar al juez. En nuestra época [2002-2006], en Acusación estaban los abogados Beinusz Smukler, Pereira Duarte y yo. Una vez que empezábamos una investigación, era muy difícil frenarla después. En cambio, si la denuncia pasaba a Disciplina, no arrancaba”.
Alfonso Santiago, director de la Escuela de Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral, afirmó: “De modo general, se podría afirmar que el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, en el orden federal, ha funcionado adecuadamente desde su instalación en el año 2000: ha llevado correctamente los procesos y sus decisiones han sido fundadas, tanto cuando destituyó en la gran mayoría de casos sujetos a su jurisdicción, como cuando absolvió por carecer la acusación del debido fundamento para esa medida extrema. Sin embargo, me animaría a afirmar que no todos los casos que debieron llegar al Jurado de Enjuiciamiento, lo hicieron. Esto debido a que el Consejo de la Magistratura de la Nación no siempre decidió acusar a los jueces federales denunciados por graves hechos que encuadran en la causal genérica de ‘mal desempeño’, cuando debería haberlo hecho”.
Por último, Mauro Benente, doctor en Derecho y profesor de la Unpaz y UBA, sostuvo: “Llama la atención que frente a un plantel de alrededor de mil jueces y juezas, desde el inicio del funcionamiento del Consejo, se hayan aplicado tan pocas sanciones. Del estudio de las resoluciones dictadas por el Consejo surge que la mayoría de las denuncias se desestiman in limine o por caducidad, pero la imposibilidad de acceder a los expedientes impide delimitar si este número escasísimo de sanciones se explica por la excelencia de los jueces y las juezas, o por la ineficacia del diseño institucional”.
ACIJ recuerda que el hecho de que los jueces solo puedan ser removidos luego de un complejo proceso en el que debe probarse el mal desempeño o la comisión de delitos es una garantía de independencia porque evita que los magistrados sean desplazados por sus decisiones o por razones políticas, pero advierte que si los procesos de investigación no funcionan como deberían, esa garantía de independencia puede transformarse en garantía de impunidad.
en una página web,Conforme a
POLITICA
La Iglesia presentó “Argentina con el Papa”, la canción oficial para la visita de León XIV

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) anunció en las últimas horas la canción oficial de la visita del papa León XIV al país, titulada “Argentina con el Papa León”, obra de los compositores Gabriel Alejandro Moyano Angelini y Agustín Moyano Angelini, seleccionada a través de un concurso nacional convocado el pasado 7 de agosto.
El certamen convocó a compositores argentinos mayores de 18 años para presentar una obra original e inédita en castellano, con una duración de entre dos y cuatro minutos. El concurso no impuso un género musical determinado y permitió incorporar lenguas originarias de manera complementaria. Las inscripciones permanecieron abiertas entre el 10 de agosto y el 10 de septiembre, y las obras fueron evaluadas por un jurado de especialistas del ámbito eclesial y musical entre el 11 y el 22 de septiembre.
El tema musical elegido se articula en torno al lema “Bienvenidos todos. Vayan y anuncien”, presentado por la CEA el 21 de septiembre. La base temática del concurso se apoyó en las reflexiones pastorales del pontífice expresadas en la exhortación Magnífica Humanitas 16, orientadas a la fraternidad, el compromiso social y la construcción de la comunión. El anuncio de la canción fue difundido por el vocero episcopal, padre Máximo, y por la cuenta oficial de la Conferencia Episcopal Argentina en redes sociales.
El papa León XIV llegará a Argentina el domingo 8 de noviembre, proveniente de Montevideo, y permanecerá en el país hasta el miércoles 11. Su itinerario incluye una visita al Monumento al General San Martín, un encuentro con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada y una recepción en el Palacio Libertad con autoridades civiles, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático.
El Gobierno confirmó el feriado nacional para ese día, según informó la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, a la salida de una reunión presidida por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La jornada incluirá además una visita al Pequeño Cottolengo Don Orione en Claypole y un encuentro con representantes del mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina (UCA). Los días martes 10, en Córdoba, y miércoles 11, en la provincia de Buenos Aires, serán feriados locales en las respectivas jurisdicciones.
El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, señaló que hasta la fecha se registraron unos 14.000 voluntarios e instó a quienes puedan sumarse a hacerlo a través del sitio oficial de acreditaciones. Quienes se registren contarán con pasajes gratuitos en la red SUBE de transporte público durante los días que el pontífice permanezca en el país. Los gastos del operativo se distribuirán entre la Nación, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), la provincia de Buenos Aires y Córdoba, según el territorio donde se desarrolle cada actividad. Tras su estadía en el país, León XIV partirá el 11 de noviembre hacia Lima, Perú, próxima etapa de su viaje apostólico por Sudamérica.
Por otro lado, ayer, Leonardo Boto, intendente de Luján, anticipó en una entrevista exclusiva en Infobae a las Nueve que la ciudad prevé recibir entre 1,5 millones y dos millones de personas para la misa de León XIV el miércoles 11.
El jefe comunal relató, además, su reciente encuentro con el pontífice en el Vaticano y explicó las previsiones de alojamiento, seguridad y servicios. Boto contó que viajó a Roma durante tres días para avanzar con un encuentro de ciudades marianas, previsto para el 19 y el 20 de octubre en Luján. La iniciativa reúne a intendentes, alcaldes y autoridades eclesiásticas de localidades que tienen santuarios dedicados a la Virgen.
“El encuentro es la reunión de intendentes, alcaldes, prefectos, de todas las ciudades que tienen santuarios marianos con los obispos que están a cargo de ellos”, explicó sobre el proyecto impulsado junto a Emil Cejudo, de la Pontificia Comisión para América Latina, y el arzobispo de Luján, Jorge Eduardo Gelín.
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