POLITICA
Sin la anestesia mundialista, aflora la crisis del conurbano y Milei necesita reconectar con lo popular

Javier Milei reaccionó hace 24 horas a la campaña anti-Argentina que se venía propalando en redes sociales desde que la Selección perdió la final, motorizada por personalidades de distintas latitudes. Lo hizo en las redes sociales, su foro, sin escalar la cuestión a un pronunciamiento público o al ámbito diplomático. En Instagram —una red menos politizada y más transversal—, el Presidente subió una publicación que produjo con escasa sofisticación un grupo de influencers (que hoy comparten un chat de WhatsApp) para que el jefe de Estado comparta contenido propio afín a su visión, sin caer en el permanente reposteo. “Ahora el mundo va a ver dónde puede llegar un país lleno de argentinos”, publicó. Algo así como “hacer a la Argentina grande otra vez”, pero solo con nativos.
En X, el Presidente eligió una frase que atribuyó a Winston Churchill. No fue una acción de comunicación premeditada —difícilmente un experto en la materia le hubiera aconsejado citar a un inglés—, sino una reacción personalísima de un jefe de Estado que se conecta al mundo a través de esa red social, su “diario de Yrigoyen”.
Allí, el Presidente se aferró a la narrativa que adjudicó el antiargentinismo a una movida “woke”, libreto promovido por Las Fuerzas del Cielo del “Gordo Dan” y compañía. Una reivindicación del famoso discurso de Davos que exalta el patriotismo y denuesta al globalismo. Eso se combinó con el proyecto de Agustín Romo para arancelar la universidad y la salud pública a los extranjeros. De paso, Milei también vinculó a la campaña anti-Argentina con el kirchnerismo. La unidad nacional por el Mundial se terminó: bienvenida la grieta de nuevo.
Milei tenía que recuperar, al menos en las redes, una narrativa para defender el país que gobierna. Su gestión había acumulado una serie de errores comunicacionales durante el Mundial que lo habían alejado del sentir nacional del hombre común.

Arrancó con el desapego de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, cuando habló de la causa Malvinas. Continuó con el término “país bananero” que eligió el vocero Adrian Ravier y que lo obligó a aclarar que no era eso lo que pensaba del país. Y culminó con la confusión general que generó el feriado fallido para festejar el segundo puesto. Sin asesoramiento, el Presidente se apresuró para hacer el anuncio sin conocer la voluntad de los jugadores.
Los intentos para que Diego Santilli fuera un interlocutor con Claudio “Chiqui” Tapia habían fracasado. Recién varias horas después de la final, un colaborador de Karina Milei consiguió tener precisiones del mandamás de AFA. Cuando se consulta por esos traspiés comunicacionales, la respuesta es la misma: que tanto Monteoliva como Ravier como Milei “se mandaron solos”.
Ahora, el Presidente busca aprovechar la estela de orgullo nacional que dejó el Mundial y que se exacerbó con una porción del planeta en nuestra contra. Lo necesita: terminado el certamen, que tuvo a los argentinos embriagados de fútbol y gloria, se presenta la realidad material. Volvieron los piquetes al conurbano y las marchas de jubilados al Congreso. Se conoció que la actividad económica tuvo una recaída intermensual de medio punto en mayo y que, si bien hubo un crecimiento de 0,2% en el último año, hay serias caídas en actividades clave para los sectores medios y bajos, como el comercio (-4,3%) y la industria manufacturera (-5,6%).
Las buenas noticias de la macro chocan de frente con un dato, publicado por Infobae en base a datos del Indec: más de 10,5 millones de personas ganan menos de $1.500.000 por mes y no llegan a cubrir la canasta básica. El equipo económico no desconoce esa realidad, pero confía en el efecto derrame del modelo oficial. “Absolutamente somos conscientes de que tenemos que mejorar las condiciones”, dijo en las últimas horas el viceministro de Economía, Jose Luis Daza, aunque aseguró que “ya están los brotes verdes” para que la gente empiece a sentir las mejoras.
Con las fotos que muestran las encuestas hoy (Aresco, de Federico Aurelio, una de las preferidas de Milei, advierte que un 66% hoy valora negativamente la situación económica), no todos en el staff oficial dan por sentado que Javier Milei podrá perpetuarse con este modelo otros cuatro años. Los más optimistas se aferran a la idea de que los argentinos no quieren volver a la emisión descontrolada y a la inestabilidad. Pero otros están más preocupados. “Si estamos bien es porque hoy no hay nadie que capitalice el descontento. Cuando aparezca una alternativa, ahí empieza el baile”, dijo un importante colaborador oficial.
El conurbano y Pro, la clave
Con una economía a dos velocidades, la principal inquietud del staff oficial está en el conurbano bonaerense, donde la morosidad pasó a marcar el pulso de la vida cotidiana de muchas familias. Ya está definido que será Santilli quien dará la madre de todas las batallas. Hay quienes le aconsejan al “Colo” que juegue en Capital Federal, bajo el argumento de que jamás podrá ganar la provincia si Milei no renueva. Es más, a algunos les resulta difícil pensar en un triunfo bonaerense si el libertario no se impone en primera vuelta, salvo que Axel Kicillof opte por un desdoblamiento y cambie la ecuación. Pero el jefe de Gabinete, en la relación que construyó con Karina Milei, ya está jugado en la carrera por la provincia. “No hay chance de que el Colo vaya a la Ciudad”, se atajan muy cerca de la hermana presidencial.

En su anhelo por gobernar la provincia, Santilli tiene como socio indiscutido a Cristian Ritondo. Los dos políticos profesionales nacidos en el peronismo y madurados en Pro están cerca de cumplir 60 años. Y van por la hazaña. En ese plan, son los principales articuladores de un acuerdo macro entre LLA y Pro. El Colo desde adentro de la Casa Rosada, exacerbando los gestos de lealtad hacia Karina Milei. Ritondo, amasando voluntades desde afuera con un objetivo difícil: anudar todos los acuerdos juntos (a nivel nacional, en la provincia, en la Ciudad y en los distritos gobernados por Pro) sin dejar cabos sueltos. Es decir, incluyendo a Mauricio Macri.
Es que, mientras que en La Libertad Avanza (LLA) muchos creen que pueden prescindir del expresidente, algunos libertarios (que no lo dicen en voz alta) creen que Macri tiene capacidad de daño, principalmente si amaga con una candidatura propia (aunque nadie lo ve con ganas) o si desordena a la tropa amarilla. No se descarta que aquellos que más aceitan los vasos comunicantes promuevan algún encuentro de cúpula a mediados de agosto.
En la Ciudad, la discusión está más desordenada. Si bien en la gestión de Jorge Macri aseguran que hay un único Pro, algunos amarillos aseguran que a Mauricio no le gustó que su primo se haya lanzado a la reelección. Dicen que podría promocionar a otro candidato, como Fernando De Andreis. Casi nadie pone en duda que se terminará en un esquema de coparticipación del poder, con Pilar Ramírez —mano derecha de Karina— como potencial candidata a vicejefa de gobierno porteño.
Santilli, Ritondo, Ramírez, De Andreis son algunos de los que dialogan informalmente mientras Karina Milei y Macri estiran los tiempos para subir el precio de sus espacios hasta que llegue el momento de la definición.
En el Gobierno amagan con reeditar el estilo de la imposición política que exhibieron en 2025. Pero son muchos los que comprenden que, si no habrá un plan platita que aliviane a los bolsillos, en lo político no sobra nada. Solo así se explica que se haya firmado un convenio con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, para el traspaso de una ruta nacional a la órbita provincial. Es un convenio Nación-provincia inédito para esta gestión. Del acto participó la mismísima Karina Milei.

Los Milei quieren evaluar a los gobernadores por el nivel de apoyo que brinden para aprobar las reformas impulsadas por la Casa Rosada en el Congreso. A Javier lo obsesiona el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (que anunciará cuando regrese de su gira por Perú). Y la mesa política, aunque lo disimule con otras prioridades, necesita como el agua que se suspendan las PASO en 2027 (de la eliminación ya casi nadie habla).
Las guerras frías
El clima amistoso que dejó el Mundial arroja escenas curiosas como la del martes en la reunión de mesa política. Antes del encuentro, todos estuvieron de acuerdo en hacer una foto de equipo en los sillones en uno de los despachos de la planta baja de la Casa Rosada. Santiago Caputo se sentó en el medio de Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem. Una imagen con altas dosis de desfachatez, si se tiene en cuenta la interna que mantiene el asesor presidencial con la hermana del Jefe de Estado. “Santiago está en su momento de mayor cinismo”, se rió uno de sus laderos.
El enfrentamiento entre Caputo y Karina entró en una fase de “guerra fría”. Uno de los miembros de la mesa política contó que, cuando están juntos, sobreactúan gentilezas cruzadas. “Ella le da pie a Santiago para que opine de los temas. Él dice seguido que Karina tiene razón. Están interactuando responsablemente”, dijo un testigo del encuentro del martes.
Las zancadillas, al menos, son mucho más sofisticadas. El traspaso del área de telecomunicaciones (Arsat, Correo Argentino y Enacom) a la órbita del vicejefe de Interior, Gustavo Coria, fue algo dialogado entre Caputo y Santilli. Detrás estuvo la mano invisible de Karina: cerca de la hermana presidencial aseguran que ella quiso ordenar un área en donde vio asuntos turbios después de la detención de Facundo Leal, el ex titular de Arsat arrestado en el penal de Ezeiza luego de que se encontraran 2,4 millones de dólares en efectivo y drogas en su domicilio.
“Ella no va a ir por lo grande que tiene Santiago. Pero quiso reordenar esa área que tenía problemas”, dijo un colaborador del karinismo. Es decir, en la puja de poder, no se espera que la hermana de Milei le imprima golpes sorpresivos a Caputo como ocurrió con el Ministerio de Justicia, pero sí podría darse un proceso de desgajamiento sutil de algunas áreas muy particulares que responden al consultor sin cargo.
El secretario de Ciencia y Tecnología, Darío Genua -que era quien controlaba el área de telecomunicaciones traspasada-, sigue en su cargo en los papeles. Pero todos anticipan su salida. El funcionario llegó por recomendación de Rodrigo Lugones, el jefe de Caputo en la consultora Move Group, radicado en España. Santilli no quiere su continuidad. El problema es quién elige al sucesor. La duda es si el jefe de Gabinete va a tener libertad de elección o se impondrá un nombre desde el karinismo.
La otra guerra de pesos pesados se da en el Senado, entre Patricia Bullrich y Victoria Villarruel. El principal asesor de la vice, Mario “Pato” Russo, fue denunciado en Comodoro Py por un colaborador de la titular del bloque de LLA, Cristian Larsen, que dijo que el ladero de Villarruel amenazó con “tirarlo por la ventana”. En las últimas horas, las dos mujeres se encontraron para encauzar una mínima convivencia.

Además de los proyectos económicos y la reforma electoral, el Gobierno planea enviar otro paquete de proyectos de desregulación con el sello del ministro del área, Federico Sturzenegger. Llama la atención que se insista con esa agenda si se tiene en cuenta que Bullrich no logró juntar los votos para el Proyecto de Ley de Propiedad Privada. Más aún si, como dicen en el Senado, el proyecto se empantanó por la resistencia de Sturzenegger a hacer concesiones en el capítulo sobre tierras.
No fue la única vez que el “coloso” metió sus garras de halcón desregulador: el Gobierno debió emitir un decreto para emparchar la reforma laboral y mejorar el cálculo de los aportes solidarios a los gremios porque, al momento de la reglamentación, se decretó que la base de cálculo sería solo el salario básico y no la remuneración completa con las sumas normales, habituales y mensuales. Ese detalle desfinanciaba fuertemente las cajas sindicales. Finalmente, el Gobierno cedió ante la CGT. Además de amigarse con la casta política y judicial, la gestión de Milei le hace gestos a la casta sindical.
Cuentan en el Senado que Villarruel ya se mandó a hacer un cuadro con la foto de Giovani Lo Celso, Cristian “Cuti” Romero, y Lisandro Martínez levantando la bandera de Malvinas en el estadio Mercedes Benz, de Atlanta. A diferencia de Milei, la vice no muestra fisuras en su agenda.
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POLITICA
Rebelión contra la Corte: claves para entender un conflicto con siete años de idas y vueltas

La pelea por la determinación del porcentaje de coparticipación federal que le corresponde a la ciudad de Buenos Aires escaló en la última semana hasta convertirse en un conflicto institucional sin precedentes el jueves por la noche, cuando el presidente Alberto Fernández anunció que iba a incumplir una sentencia de la Corte Suprema. El máximo tribunal le había ordenado un día antes incrementar el porcentaje de coparticipación que recibe la Ciudad, gobernada por Horacio Rodríguez Larreta, uno de los referentes de la oposición. La Corte lo resolvió por unanimidad, con un fallo que, según la ley, no es recurrible. La coparticipación es un tema de alta sensibilidad política y en la pelea se involucraron, en contra del fallo, los gobernadores de la mayoría de las provincias.
A la ciudad de Buenos Aires se le asignó por primera vez un porcentaje de coparticipación en 2003 (su régimen es diferente al de las provincias porque originalmente era un territorio federal), pero el conflicto se inició en 2016, con un incremento en los fondos para la administración porteña acordado entre Macri y Larreta y muy cuestionado por el peronismo. Desde entonces se sucedieron otro acuerdo Nación-Ciudad, un decreto inconsulto, una ley del Congreso Nacional y, ahora, el fallo de la Corte que el Gobierno no está dispuesto a cumplir. Así fue la cronología:
Paz Rodríguez Niell,LA NACION,Política
POLITICA
Confirman que una avanzada del Vaticano llegó a Buenos Aires para organizar una eventual visita del Papa

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, confirmó que una avanzada del Vaticano ya recorrió la Argentina para evaluar los posibles lugares que visitaría el papa León XIV, aunque aclaró que el viaje todavía no tiene fecha oficial. Las declaraciones las formuló en Radio Mitre, en diálogo con Eduardo Feinmann, pocas horas después de recibir en el aeropuerto internacional de Ezeiza al nuevo nuncio apostólico de la Santa Sede, monseñor Michael Wallace Banach.
“Son hipótesis”, dijo Colombo al ser consultado sobre las fechas que circulan en los medios. El arzobispo de Mendoza fue categórico: ni él ni el Episcopado cuentan con días confirmados para la visita. “Nosotros todavía estamos esperando la confirmación general, diríamos, que es la más importante”, sostuvo.
La avanzada logística que el Vaticano ya realizó en el país
Colombo confirmó que especialistas enviados por la Santa Sede ya visitaron la Argentina con un objetivo concreto: reconocer los posibles escenarios de la gira papal y comenzar a imaginar la logística que demanda un viaje de esa magnitud.
“Es una visita que se hace con expertos, con especialistas, para ver posibles lugares”, precisó. El operativo no se limita a la agenda religiosa.
Según explicó el presidente del Episcopado, alrededor de un viaje papal se despliega un engranaje que incluye la seguridad del Pontífice, los representantes de distintas áreas del Vaticano, y los periodistas acreditados que cubren cada desplazamiento. “A veces creo que llegan hasta ochenta”, señaló sobre la cantidad de corresponsales que acompañan al Papa en sus giras internacionales.
Sin fecha oficial: las “hipótesis” que circulan en los medios
Cuando le mencionaron el 9 de noviembre como posible fecha de llegada, Colombo lo frenó con humor: “Estamos todavía peor que yo con el desembarco”. La referencia era a su propia llegada tardía al aeropuerto para recibir a Banach.
El arzobispo fue preciso en la distinción entre lo que se especula y lo que el Episcopado maneja formalmente. “Son hipótesis”, repitió. Y agregó que, de confirmarse la visita, la fecha dependerá de cómo se coordine el itinerario con los otros dos países de la gira: Perú y Uruguay.
“Hay que ver cómo se compagina con Perú y Uruguay”, explicó. La Argentina no es el único destino en juego y esa variable condiciona directamente los días disponibles para cada escala.
Tres días en el país y el deseo de recorrer las regiones
Sobre la duración del paso del Papa por la Argentina, Colombo no confirmó ni desmintió la versión que habla de tres días. Se limitó a expresar un deseo: que sean más.
“Nos gustaría más”, admitió. Y fundamentó ese anhelo en la diversidad geográfica y cultural del país. “Sabemos que la Argentina es muy larga y muy ancha y tenemos realidades, culturas, regiones tan distintas que sería hermoso poderlas conocer de primera mano”, afirmó.
Al mismo tiempo, el arzobispo de Mendoza encuadró la visita en el momento del pontificado. “Sabemos que es el comienzo de su pontificado y que seguramente tendremos otra oportunidad para un bis, si Dios quiere”, dijo, con la expectativa de que una primera gira abra la puerta a futuras visitas.
El nuevo nuncio: un diplomático con décadas de experiencia internacional
La entrevista se dio en el marco del arribo de monseñor Michael Wallace Banach a la Argentina. El diplomático estadounidense asumió como nuevo representante de la Santa Sede tras concluir su misión en Hungría y fue recibido en Ezeiza por Colombo junto a otras autoridades eclesiásticas y el secretario de Culto de la Nación, Agustín Caulo.
Colombo describió a Banach como un hombre de vasta trayectoria diplomática. Inició su carrera en Bolivia durante los años noventa, donde permaneció cuatro años, y luego se desempeñó en distintos organismos internacionales con sede en Suiza, donde la Santa Sede participa con su Magisterio en debates sobre desarme y cuestiones nucleares.
Entre sus destinos más exigentes, Colombo destacó la misión en Papúa Nueva Guinea, que definió como “un destino de esos muy difíciles, de tipo misionero”. Antes de llegar a la Argentina, el nuncio ejerció funciones en Hungría, un país al que el arzobispo de Mendoza calificó como “un lugar también de mucha exigencia” por sus particularidades dentro del contexto europeo.
“Recibimos a un diplomático de mucha preparación y con mucha voluntad de conocernos y de servir a la Iglesia en la Argentina”, resumió Colombo.
Un vínculo inesperado: los mismos pasillos en Roma
Más allá del protocolo, el encuentro entre Colombo y Banach tuvo un condimento personal. Ambos coincidieron como estudiantes en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, dirigida por los padres jesuitas, en los mismos años.
“Evocábamos profesores comunes”, contó Colombo. El nuevo nuncio llegó al encuentro con la memoria intacta: “Se acordaba perfectamente hasta los gestos, las muecas de los profesores”, describió el arzobispo con evidente simpatía.
Colombo aclaró que ninguno de los dos es jesuita. Banach es sacerdote diocesano, al igual que él. La Pontificia Universidad Gregoriana, aclaró, es una de las grandes casas de estudios del mundo, abierta a sacerdotes de distintas congregaciones y diócesis.
Sobre el perfil humano del nuevo nuncio, el presidente del Episcopado fue elocuente: “Es una persona muy sencilla, muy jovial, con mucho humor”. Y destacó su capacidad de comunicación como uno de sus rasgos más notorios.
Banach habla castellano con fluidez. “Perfectamente”, respondió Colombo cuando Feinmann le preguntó sobre el idioma. “Muy fluidamente”, reafirmó.
“No nos visitó porque nunca se fue”
La conversación derivó hacia el legado del papa Francisco en la Argentina. Colombo evocó la paradoja de un papa argentino que nunca visitó su país de origen durante su pontificado y ofreció su propia lectura.
“A mí me resurge decir: ‘No nos visitó porque nunca se fue’”, afirmó. Para el arzobispo de Mendoza, Francisco estuvo presente de otra manera: “En nuestras mesas, en nuestros diálogos, en tantas cosas que lo hicieron muy, muy presente”.
Colombo consideró que Francisco va a quedar como una figura de proyección global salida de una realidad particular. “Lo que es ejercer un ministerio de esas características globales saliendo de una realidad tan particular como la argentina”, reflexionó. “Eso le exigió a él ponerse en un lugar de mucha preparación. Y lo hizo holgadamente”, concluyó.
11 junio 2026,category_code_new,kike rincón,papa león xiv
POLITICA
Claudio “Chiqui” Tapia: los nexos del dirigente al que le sobran fotos con Messi y un día se sintió más poderoso que el Presidente

El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se siente empoderado tras ganar el Mundial; sus contactos, la bronca con Alberto Fernández y cómo se movió durante los festejos por la Copa
10‘minutos de lectura
Cuando Cristina Kirchner y Julio Humberto Grondona pactaron en 2009 la estatización de los derechos para televisar los partidos, el sillón de mando de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) volvió a ser una pieza clave e influyente del ajedrez político. Claudio “Chiqui” Tapia, sentado allí desde 2017 por una mezcla de azar y pericia, entendió siempre su rol a la perfección.
Sindicalista, yerno de Hugo Moyano, gestor deportivo, empleado público y privado, y próspero empresario. Todo eso es Chiqui Tapia, un dirigente de un club de barrio que el martes pasado se sintió, al menos durante unas horas, más poderoso que el propio Gobierno.
Ni durante las 18 horas del vuelo de regreso, y mucho menos durante la caótica caravana de celebración, Tapia intentó persuadir a Lionel Messi de visitar la Casa Rosada y recibir en persona el saludo del Presidente, según contaron fuentes oficiales y de la AFA. Es decir, no hizo todo lo que podía para garantizarle al Gobierno la foto en el balcón, una parada que el oficialismo dio como un hecho hasta último momento. No hubo un espacio de negociación a pesar de que el primer contacto gubernamental con el plantel fue el 13 de diciembre, cuando el seleccionado había dejado atrás a Croacia y se encaminaba a jugar la final. “Leo no quiere quedar pegado con la política”, explicó un dirigente que estuvo cerca de los futbolistas. Confirmó públicamente a medias esa versión Aníbal Fernández. “Había jugadores que querían ir a la Casa Rosada y otros que no, como uno de jerarquía, que no quería”, dijo el ministro de Seguridad.
Además de la habilidad para los negocios, Tapia heredó de Grondona la cercanía y palabra justa para entrarle a Messi. Es hasta a veces paternal. Así y todo, no hubo caso de convencerlo de la importancia institucional de una foto con Alberto Fernández, incluso en el predio Ezeiza, de local, con ese peso simbólico. El Presidente relativizó el desplante con un mensaje que rayó la caricatura: “Debo ser el único presidente que no recibió a un equipo campeón del mundo, pero creo ser el único presidente que durante su mandato ganó la Copa América, la Intercontinental (por la Finalísima con Italia) y la Copa del Mundo. Yo lo logré”. Unos minutos antes, en la misma entrevista con Reynaldo Sietecase, había dicho que el triunfo era exclusivo de los jugadores.
Los cortocircuitos entre Tapia y Fernández no son nuevos. La tensión guía su vínculo desde que al comienzo del mandato del Frente de Todos la Casa Rosada se involucró de manera directa en la vida interna de la AFA. Pretendió desplazarlo a Tapia en beneficio de Cristian Malaspina, titular de Argentinos Juniors, el club del que Fernández es socio e hincha. Después hubo una maniobra para instalar a Marcelo Achile, directivo de Defensores de Belgrano, militante del PJ porteño y amigo de Julio Vitobello, secretario general de la Presidencia y uno de los negociadores que también fracasó en las gestiones para recibir a los campeones del mundo.
“Cuando hubo elecciones en la AFA, me preguntaron y siempre dije que no. Para eso están los dirigentes deportivos”, dijo esta semana Fernández en radio Con Vos, desconociendo aquellas viejas maniobras para desbancar a Tapia.
La relación se deterioró aún más cuando desde un sector del Gobierno se intentó reflotar la candidatura de Marcelo Tinelli. Un grupo de clubes, encabezados por Nueva Chicago y San Lorenzo, impugnó la reelección conseguida por Tapia el 19 de mayo de 2020, con el país sumido en la pandemia. Había sido reelecto por “aclamación”, sin votación nominal, lo que para sus opositores resultó cuestionable e “irregular”. Debió intervenir la Inspección General de Justicia (IGJ), que finalmente avaló la elección y falló a favor del jefe de la AFA. Ricardo Nissen, apoderado legal de Máximo y Florencia Kirchner en la causa Hotesur, está a cargo de la IGJ. Antes de su resolución, Máximo Kirchner llamó por teléfono a Hugo Moyano para explorar su reacción ante el inminente respaldo a su yerno. Hubo luz verde, según fuentes sindicales. Moyano por entonces presidía Independiente.
Los tironeos entre la AFA y el Gobierno siguieron después por la eventual organización de la Copa América ante las dificultades planteadas por Brasil, o por las diferencias en lo relativo a los derechos televisivos de los partidos, otra vez en manos de los privados a pesar del proyecto de ley de Oscar Parrilli para reflotar Fútbol para Todos, como en los tiempos de Grondona. El senador kirchnerista tal vez pensó que después del fallo de la IGJ había tierra fértil para el reverdecer del programa que abrió una fuerte disputa con el Grupo Clarín.
Sin embargo, Tapia priorizó hacer negocios millonarios con las cadenas ESPN y Fox en vez de con el Estado. Construyó así una relación ambivalente con el kirchnerismo. Encontró la contraparte a su rivalidad con Fernández, pero desconfía de las intenciones de los hombres más cercanos a la vicepresidenta, según comentaron fuentes sindicales cercanas a Tapia.
Cristina Kirchner tiene a mano en el Senado, si quiere, una llave para seducirlo. Hace nueves meses, el senador chaqueño Antonio José Rodas presentó el proyecto 174/22 que prevé cederle a la AFA el predio de Ezeiza, que tiene 48 hectáreas. Las tierras le pertenecen a la Policía Federal y fueron cedidas en comodato. Esta misma negociación se había dado con Grondona, cuando el Fútbol para Todos estaba en ciernes. Rodas no respondió a los llamados de y la iniciativa, que no tuvo otro avance más allá de su presentación, no está disponible en el sitio web del Senado. Corrió una versión de que habría ahora interés del kirchnerismo en reflotar la iniciativa. Por lo pronto, el Congreso ya está de vacaciones y se reactivaría recién en marzo.

Hoy el nexo más firme entre el kirchnerismo y Tapia es Santiago Carreras, un camporista que es directivo de YPF, uno de los principales sponsors de la AFA. A través de Carreras, la AFA vendió antes del Mundial a Amazon un documental sobre el seleccionado y la Copa América que le reportó varios millones de dólares. Lo produjo Víctor Santa María, el sindicalista de los encargados de edificio que viajó a Doha con toda su familia, como también lo hizo el Chiqui. Carreras y Santa María militaron juntos en la política de Boca para intentar desplazar al macrismo. Carreras regresó de Qatar junto con Tapia y el plantel. Fue uno de los que hizo de mensajero entre la AFA y el Gobierno. Un dirigente del fútbol contó que tampoco hizo mucho esfuerzo para que Messi acceda a sacarse una foto con el Presidente.
Moyano le abrió el camino
Un hombre determinante en la vida de Tapia es Hugo Moyano. Era delegado gremial de la rama de recolección de basura del Sindicato de Camioneros cuando conoció a Paola Moyano, una de las hijas del jefe sindical con la que tuvo dos hijos y recorrió el mundo. Una vez que forjó su pareja, se incorporó al clan y escaló hasta secretario de Organización del gremio. Pero una pelea con Pablo Moyano, con quien hoy no tiene relación a pesar de haberle conseguido una entrada preferencial a uno de sus hijos para la gran final con Francia, lo empujó a irse del sindicato.
Fue así como recaló de la mano de Hugo y Diego Santilli en la Coordinación Ecológica Área Metropolitana del Estado (Ceamse), el basural controlado más grande de Buenos Aires. Hoy ocupa la vicepresidencia de esa entidad, un cargo designado por la Ciudad de Buenos Aires. Tapia percibe un salario mensual de $1.500.000, según precisaron fuentes del ente. Desde Qatar, en pleno Mundial, se conectó vía Zoom a la última reunión del directorio que encabeza Mónica Capellini, quien responde políticamente a los intendentes kirchneristas Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Martín Insaurralde (Lomas de Zamora).

El Ceamse tiene 1000 empleados y cuenta con un gremio propio. Su representante es Jorge Mancini, un hombre de Moyano que fue diputado provincial por Cambiemos y que es aliado de Tapia. En 2015 Macri les reconoció su apoyo y revalidó los negocios por la recolección de basura cuando los recibió junto con Santilli en su primer encuentro con sindicalistas como presidente electo. “Había sintonía y hoy la sigue habiendo”, dijo un funcionario porteño que oficia de nexos con los gremios.
Tapia conserva lazos con otro macrista influyente, como lo es Daniel Angelici, expresidente de Boca. En Qatar se dio una extraña casualidad. Ignacio Candia, el director nacional de Seguridad en Eventos Deportivos, que fue enviado por el Estado para garantizar “un mundial libre de barras”, habría intervenido más de una vez entre los dirigentes futboleros para tratar de descifrar de dónde obtenían tickets los cientos de barras que finalmente burlaron los supuestos controles y circularon sin problemas por Doha. Además de depender de Aníbal Fernández, Candia es gerente de prensa de Boca. Justamente la cúpula de la 12, como se conoce a la hinchada xeneize, fue una de las privilegiadas que estuvo el mes completo en el Golfo Pérsico. Tapia y Angelici conocen como nadie esos vínculos. Ambos son de Boca, entre otras coincidencias, como la atracción por los casinos y los hoteles cinco estrellas.
Empoderado por la gloria deportiva, Tapia se siente respaldado en este nuevo enfrentamiento con el Presidente. Logró aprobar el miércoles por unanimidad el balance de la AFA. Inició la asamblea con la Copa del Mundo sobre la mesa. Ningún dirigente se atrevió a contradecirlo. Recuerdos del grondonismo. Sobre el caótico operativo de seguridad, Tapia distinguió a Sergio Berni de Aníbal Fernández para cuidar su vínculo con el kirchnerismo y reforzar las diferencias entre los socios del Frente de Todos. Fue también un mensaje contra Horacio Rodríguez Larreta, a quien responsabiliza también por la interrupción del festejo.
Hoy se realizó en nuestro predio de @AFA las Asambleas General Ordinaria y Extraordinaria, donde fueron aprobados por unanimidad todos los temas puestos en consideración pic.twitter.com/9CszlRrRTH
— Chiqui Tapia (@tapiachiqui) December 22, 2022
También recibió mensajes de apoyo de gobernadores peronistas. Con algunos de ellos, los unen los negocios. Guillermo Raed es un empresario de gaseosas que además es presidente del Club Mitre de Santiago del Estero. Su firma fue sponsor durante años de Barracas Central, el equipo que presidió Tapia desde 2001 hasta 2020. A través de Raed, la AFA forjó un vínculo muy fuerte con el gobernador santiagueño, Gerardo Zamora, que se coronó con la construcción de un moderno estadio en la provincia. Fue clave en ese entramado Pablo Toviggino, mano derecha de Tapia en la AFA, pero también de Zamora.
Una relación similar cosechó con el gobernador sanjuanino Sergio Uñac, aunque con una salvedad: Tapia nació en esa provincia y eso le pesa. Impulsó la construcción de un estadio de primer nivel y ayudó llevando partidos de categoría, como la final de la Liga Profesional de Fútbol, que se llamó Copa Diego Maradona, y el clásico sudamericano con Brasil, por las eliminatorias mundialistas a Qatar. Tapia fue uno de los que convenció a Messi de jugar en el interior y alternar la localía en el estadio de River, en Buenos Aires. Negocios son negocios.
Nicolás Balinotti,LA NACION,Política
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