POLITICA
Qué puede decidir y qué no el Comité de la ONU al que recurrirá Cristina Kirchner por la condena de la causa Vialidad

La condena contra Cristina Kirchner quedó firme en junio de 2025 y, agotadas las instancias judiciales argentinas, la defensa anunció que recurrirá al Comité de Derechos Humanos de la ONU. Sin embargo, ese organismo no puede anular la sentencia ni ordenar su libertad: su intervención se limita a evaluar si el Estado argentino vulneró garantías del debido proceso.
El fallo de la Corte Suprema agotó las vías judiciales internas, un requisito para acudir al Comité de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, donde la presentación apuntará a garantías procesales, aunque una eventual opinión favorable no suspenderá la pena.
En su resolución, el máximo tribunal descartó cuestionamientos por falta de imparcialidad, supuestas violaciones al debido proceso y errores en la valoración de las pruebas, al sostener que los planteos defensivos no desvirtuaban los fundamentos previos.
El trámite ante el Comité prevé que el organismo reciba los argumentos de la parte denunciante y luego solicite la respuesta del Estado argentino a través de la Subsecretaría de Derechos Humanos. Tras analizar ambas posiciones, el cuerpo emitirá una opinión.
El trámite ante el comité, de todos modos, no tendrá una definición cercana. Cualquier resolución definitiva del organismo demandará un proceso de análisis y tratamiento que insumirá varios años.
Función y alcance del Comité de la ONU
Tras la decisión de la Corte de dejar firme la condena contra CFK, los abogados de la expresidenta presentaron una “Comunicación Individual” ante la ONU, planteo que abrió una instancia internacional de revisión sobre estándares procesales, no una nueva discusión sobre los hechos del caso ni sobre la culpabilidad o inocencia de la exmandataria.
El organismo está integrado por 18 expertos independientes y emite observaciones y recomendaciones que no son de cumplimiento obligatorio, aunque suelen citarse como antecedentes en debates jurídicos e institucionales y pueden ganar relevancia política e internacional.
Según el alcance que tiene ese órgano, sus pronunciamientos son “observaciones” o “dictámenes”. No se trata de sentencias judiciales de cumplimiento obligatorio directo para revertir una condena penal, aunque sí pueden generar responsabilidad internacional para el Estado y tener peso político y jurídico.

Por ende, el organismo no puede anular la sentencia penal dictada por la justicia argentina: su intervención se limita a evaluar si el Estado violó garantías del debido proceso, un examen cuya tramitación podría demorar varios años.
La función del comité se concentra en determinar si hubo afectación de derechos protegidos por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Entre esos puntos puede analizar la independencia de los jueces, el derecho de defensa y la presunción de inocencia.
Lo que no hace ese organismo es volver a juzgar el expediente. Tampoco reevalúa pruebas ni dicta un pronunciamiento sobre la responsabilidad penal de la persona condenada. Las decisiones del Comité no son vinculantes como una sentencia nacional.
Si el comité concluyera que existió una violación de derechos humanos, podría recomendar al Estado argentino medidas de reparación, reformas legales o revisiones institucionales. Ese eventual dictamen, aun con ese alcance, no sustituye la decisión de los tribunales nacionales.
El antecedente de Lula y el caso de la OEA
La estrategia de la defensa busca apoyarse en un antecedente internacional ya utilizado en la región. El caso de Luiz Inácio Lula da Silva aparece como la referencia central del planteo.
En 2022, el Comité de Derechos Humanos de la ONU dictaminó que la causa Lava Jato contra Lula había vulnerado sus derechos políticos y las garantías de un juicio imparcial. Ese antecedente es el que intentan replicar los abogados de la expresidenta, reforzados por juristas internacionales vinculados con aquel caso.

La diferencia, según surge de ese precedente, es que la anulación de las condenas de Lula no fue ordenada por el comité sino que la dispuso el propio Supremo Tribunal Federal de Brasil por fallas de competencia jurisdiccional, mientras que el pronunciamiento de la ONU operó como un fuerte respaldo político y jurídico internacional.
Ese punto delimita la expectativa real del trámite iniciado por la defensa de Kirchner. Aun en el escenario de un dictamen favorable, la intervención del organismo internacional no equivaldría por sí sola a dejar sin efecto la sentencia argentina.

La presentación ante la ONU también condiciona otra vía posible en el plano internacional. Las normas del derecho internacional impiden litigar en simultáneo el mismo caso en múltiples foros multilaterales.
Al optar formalmente por la comunicación ante ese comité, la defensa debe desistir de recurrir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos del sistema regional de la OEA. Esa incompatibilidad entre vías obliga a elegir un único canal para el reclamo internacional.
La diferencia entre ambos sistemas no es menor. A diferencia del mecanismo de la ONU, el sistema interamericano cuenta con un tribunal judicial formal, la Corte IDH, cuyas sentencias suelen ser vinculantes y tienen mecanismos de revisión local dentro de la jurisprudencia argentina.
POLITICA
El gobierno de Brasil mantiene bajo análisis el regreso de su embajador a la Argentina y se extiende la tensión diplomática

La tensión diplomática entre la Argentina y Brasil continúa sin señales de distensión inmediata. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva mantiene bajo análisis el regreso de su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, luego de haberlo llamado a consultas tras los dichos del presidente Javier Milei contra el mandatario brasileño.
Según confirmaron a TN fuentes oficiales de Brasil, por el momento no existe una definición sobre el retorno del diplomático y la situación sigue siendo evaluada.
“No hay información sobre su regreso y la situación sigue bajo análisis”, señalaron fuentes de Itamaraty al ser consultadas sobre el futuro de Bitelli, cuya convocatoria a Brasilia fue una señal formal de malestar por parte del Palacio del Planalto.
La falta de una definición prolonga una crisis diplomática que comenzó el fin de semana, después de que Milei participara en un acto del Partido Liberal (PL) en San Pablo, donde acompañó el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones de octubre. Durante ese discurso, el mandatario argentino calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario”, habló del “riesgo Lula” para Brasil y también cuestionó al juez Alexandre de Moraes.
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Las declaraciones provocaron una inmediata respuesta del gobierno brasileño. La Cancillería de ese país calificó el episodio sostuvo que nunca antes un presidente extranjero había realizado ese tipo de agravios contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas y el pueblo brasileño durante una visita oficial al país.
En ese contexto, el canciller brasileño, Mauro Vieira, convocó a consultas a Bitelli y mantuvo reuniones por separado tanto con el embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, como con el propio representante brasileño.
Ese encuentro con Raimondi constituyó el primer contacto formal entre ambos gobiernos desde el inicio de la crisis. Según trascendió, Vieira le transmitió el malestar del gobierno de Lula por las declaraciones de Milei.
Posteriormente, el canciller brasileño también recibió a Bitelli en el Palacio de Itamaraty para realizar una primera evaluación del estado de la relación bilateral. De acuerdo con versiones publicadas por la prensa brasileña, ambos se reunirán en las próximas horas tras el regreso de Vieira de su viaje oficial a Lima, donde representó a Lula en la ceremonia de asunción presidencial de Keiko Fujimori.
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Mientras Brasil mantiene abierta la evaluación sobre el futuro inmediato de su embajador en Buenos Aires, el gobierno argentino envió señales de moderación y evitó una escalada del conflicto.
El canciller Pablo Quirno expresó que la Argentina espera que Bitelli regrese “lo antes posible” para continuar con la agenda bilateral entre ambos países.
“Esperamos que el embajador brasileño, Julio Bitelli, retorne a la Argentina”, afirmó el jefe de la diplomacia, quien insistió en que, desde la posición argentina, el enfrentamiento con Brasil no debe trasladarse al plano institucional.
Quirno sostuvo que el conflicto responde a diferencias políticas e ideológicas entre Milei y Lula, pero remarcó que eso no implica un deterioro de la relación entre los Estados. “De nuestro lado, no hay chance de que se rompan las relaciones bilaterales”, aseguró.
El canciller también destacó que la Argentina optó por separar las diferencias políticas de los vínculos institucionales.
“Separamos lo que es el carril político y el ideológico del carril institucional. Nosotros tuvimos episodios de esta naturaleza a los cuales no respondimos, ni vamos a responder a las declaraciones de Lula y sus funcionarios”, afirmó.
En ese sentido, señaló que el gobierno argentino mantiene “la más alta estima” por Bitelli y expresó su deseo de que, una vez concluidas las consultas en Brasilia, el diplomático retome sus funciones en Buenos Aires.
Quirno también evitó responder a las críticas formuladas por el vicepresidente brasileño, Geraldo Alckmin, quien calificó de “lamentables” los insultos de Milei contra Lula y consideró que esa actitud perjudica a la Argentina.
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“Son juicios de valor”, respondió el canciller argentino. Y agregó: “Es un país soberano, ellos toman sus decisiones, nosotros tomamos las nuestras”.
La convocatoria a consultas de Bitelli se produjo después de que Milei acusara públicamente al gobierno brasileño de haber financiado una campaña contra la Argentina y asegurara que Brasil tuvo “un rol muy activo” durante la campaña presidencial argentina de 2023.
Además del rechazo expresado por el Poder Ejecutivo brasileño, las declaraciones del mandatario argentino también recibieron cuestionamientos de distintos sectores políticos e institucionales de ese país. Entre ellos, el presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, quien respaldó al juez Alexandre de Moraes, y el presidente del Partido de los Trabajadores (PT), Edinho Silva, que acusó a Milei de faltar el respeto a las instituciones brasileñas y al jefe de Estado.
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POLITICA
Máximo Kirchner dijo que Cristina mostró su “voluntad de participar en la vida política” y dijo: “Queremos que sea candidata”

Después de que Cristina Kirchner anunciara que llevó su condena por corrupción en la causa Vialidad al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, su hijo mayor, el diputado nacional Máximo Kirchner, analizó la contienda electoral de cara al próximo año y volvió a ratificar que desde el Partido Justicialista (PJ) quieren que la expresidenta “sea candidata”.
“Cualquiera que quiera ser candidato puede serlo; Cristina no. Nosotros queremos que sea Cristina y ella está demostrando, incluso en esta carta que publicó y en todos los lugares, su vocación de querer participar en la vida política argentina”, indicó.
En diálogo con AM 530, Kirchner expresó que la posibilidad de una candidatura de Cristina Kirchner “pone nerviosas” a muchas personas. “Entendemos que es la persona más capacitada para hacerlo y que dio muestras sobradas de tener el coraje para dar esa pelea y representar los intereses de los argentinos», señaló y agregó: “Esa proscripción que sufre Cristina y una porción de la sociedad que la quiere votar marcan el destino del país”.
Consultado sobre la chance de que la expresidenta —quien cumple una condena de seis años de prisión bajo la modalidad de arresto domiciliario en su departamento del barrio porteño de Constitución— integre las listas del PJ, Máximo Kirchner sostuvo que su madre mantiene “la vocación de cambiar el destino de los argentinos” y aseguró que el objetivo del espacio político no es conseguir un eventual indulto, sino “que el país salga adelante”.
“Nuestro fin es que los argentinos puedan desarrollar sus vidas de manera mucho más normal y organizada de lo que vemos hoy, con un país en donde realmente se está rompiendo el orden social, en donde los equilibrios marcan cada vez más distancia entre unos y otros en la desigualdad económica”, subrayó.
En esta misma línea, ratificó que desde el PJ insisten en la candidatura de Cristina Kirchner ya que fue quien “llevó adelante a la Argentina” durante los ocho años que se extendió su presidencia. “Lo dicen aquellos que la pueden querer más y los que la pueden querer menos. Son testimonios constantes de que con Cristina esto no era así”, consideró y sumó: “Si hay algo que corta transversalmente el tema es que la realidad económica era muy diferente cuando gobernó ella de cuando no”.
Días antes, el diputado de Unión por la Patria ya había lanzado, desde la provincia de Buenos Aires, la candidatura de Cristina Kirchner.
«Cuando nosotros proponemos que sea nuestra candidata no queremos joder la vida y el destino a nadie. No es que estamos haciendo alguna maldad», expresó desde el municipio de Carmen de Areco en un acto por en el Día de la Independencia.
Y desafió: “Vamos a pelear contra lo que tengamos que pelear. Hace mucho tiempo que muchos compañeros y compañeras venimos trabajando juntos por una Argentina diferente. Nos conocemos, sabemos quiénes somos, sabemos nuestras fortalezas, nuestras debilidades. Sabemos cuándo ayudarnos entre nosotros para dar las peleas que hay que dar. La organización, la participación de la sociedad en su destino debiera ser algo común”, prometió.
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POLITICA
Comienza una audiencia decisiva para definir la paritaria de la UOM: cuál es la nueva fórmula en discusión

Los delegados paritarios de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y las cámaras empresariales tendrán este mediodía una audiencia oficial con la Secretaría de Trabajo que puede ser decisiva para resolver el aumento salarial en las ramas metalmecánica y siderúrgica.
El encuentro, previsto para las 12 y que se hará de manera virtual, servirá para seguir analizando una fórmula distinta al Índice de Precios al Consumidor (IPC) para recomponer los salarios de los metalúrgicos y los dirigentes gremiales buscarán recuperar un atraso de entre 13 y 14 puntos frente a la inflación en medio de una fuerte crisis industrial que combina caída de actividad, despidos y cierre de fábricas.
Según fuentes sindicales, cerca del 60% de los trabajadores del sector cobra un salario básico de 1.036.390 pesos, una cifra ubicada por debajo de la línea de pobreza. En la rama siderúrgica, además, no se pactan aumentos de sueldos en la negociación colectiva desde hace dos años y cada empresa del sector fue otorgando mejoras por su cuenta a sus trabajadores.

La primera reunión oficial se realizó a principios de julio entre los delegados designados por la intervención judicial del gremio y las cámaras empresariales. Allí intercambiaron diagnósticos sobre el deterioro de la actividad y el desfase de los ingresos, y acordaron continuar las negociaciones de manera extraoficial.
El objetivo inmediato es actualizar las remuneraciones que quedaron atrasadas después del último acuerdo salarial, firmado en noviembre de 2025. Ese entendimiento contempló mejoras hasta marzo de este año con un incremento acumulado del 14% mediante sumas no remunerativas de 160 mil pesos, que no se incorporaron al básico y profundizaron el desfase.
La negociación salarial estuvo paralizada por la negativa de la Secretaría de Trabajo a reconocer a los delegados paritarios que fueron nombrados por el interventor judicial de la UOM, Alberto Biglieri. La situación cambió a partir de un fallo de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que avaló la facultad del interventor para discutir paritarias y designar a quienes participen de esas tratativas.

De esa forma pudieron reunirse en la sede de la UOM los delegados paritarios del sindicato Roberto Bonetti (líder de la Seccional Capital), Daniel Martínez (Cañada de Gómez), Adrián Pérez (Quilmes), Enrique Salinas (La Plata), Edgardo Holstein (San Nicolás) y Manuel Casas (Villa Constitución), y empresarios de la Cámara Argentina del Acero para discutir los salarios de la rama siderúrgica, por un lado, y de cámaras como ADIMRA, CAMIMA, AFARTE, AFAC, FEDEHOGAR y CAMIMA para hablar sobre aumentos para la rama metalmecánica, por otro.
La discusión salarial se desarrolla bajo una restricción adicional: el Gobierno no homologa paritarias que se ubiquen por encima de una inflación de alrededor del 2%. Ese límite oficial convive con el cálculo sindical y empresarial de una pérdida del poder adquisitivo acumulada en los últimos meses.
La situación interna del sindicato se agravó después de que el titular de la UOM, Abel Furlán fue desplazado de su cargo por otro fallo de la misma Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que anuló las elecciones de la seccional Zárate-Campana por diversas irregularidades y esa decisión impactó sobre la conducción nacional del gremio.

El 22 de mayo, los camaristas Víctor Pesino y María Dora González dejaron sin efecto tanto la elección de esa seccional como la elección nacional de autoridades de la UOM, realizada el 18 de marzo, en la que también había sido proclamado ganador Furlán. Al mismo tiempo, dispusieron la intervención del gremio por 180 días y encomendaron a Biglieri la convocatoria a nuevos comicios en Zárate-Campana bajo condiciones que aseguren transparencia y respeto a la libertad sindical.
En una de sus primeras medidas, el interventor presentó ante la Secretaría de Trabajo una nómina de nuevos delegados paritarios para negociar salarios, todos dirigentes enfrentados con la conducción de Furlán.
La Dirección Nacional de Relaciones y Regulaciones del Trabajo sostuvo en un dictamen que las atribuciones de Biglieri para designar delegados y conducir la negociación colectiva debían ser determinadas exclusivamente por el juzgado que ordenó su nombramiento. En esa resolución, la dependencia oficial afirmó que la representación en paritarias y el desarrollo de la negociación colectiva no podían ser confirmados ni ampliados por vía administrativa.

La Secretaría de Trabajo recomendó entonces pedir una aclaración judicial específica sobre el alcance de esas facultades. Esa respuesta llegó cuando la Sala VIII de esa Cámara rechazó el planteo oficial y sostuvo que el Ministerio de Capital Humano “carece de competencia para interpretar, ampliar o restringir por vía de dictamen los términos de una intervención judicial, cuyo alcance surge de la propia resolución que la ordenó y del régimen procesal aplicable”.
Con la firma del camarista Víctor Pesino, se ratificó que el interventor de la UOM “cuenta con todas las facultades legales, estatutarias y reglamentarias de gobierno, administración y fiscalización” y que entre ellas está la potestad de discutir acuerdos paritarios y de designar personas para esa tarea.
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