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El bioeticista argentino Fishel Szlajen presentó en Lima un modelo de gobernanza de la IA para la libertad religiosa

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El Simposio Internacional de Libertad Religiosa, celebrado en Lima el 4 y 5 de agosto bajo el lema “Construyendo Puentes para Fortalecer y Promover la Libertad de Religión y de Creencias”, reunió a magistrados, legisladores, funcionarios, diplomáticos, académicos y líderes religiosos para debatir la autonomía de las comunidades de fe, la cooperación con el Estado, la no discriminación, la paz, las políticas públicas y el impacto tecnológico sobre la dignidad humana.

Entre otras personalidades estuvieron Gary Doxey, director del ICLRS; Francielli Gusso, Comisión de Derecho y Libertad Religiosa, Brasil; Paulina Gálvez, Centro Derecho y Religión, Chile; Natalia Sosa, defensora del Pueblo, Paraguay; la senadora colombiana Lorena Ríos; Jorge Arenas, Tribunal Supremo del Perú; Omar Gaibur, FIDELA; Pedro Chávez, Tribunal Constitucional de Perú; Hugo de la Fuente, Ministerio de Energía de Bolivia; Iñigo Crespo, magistrado de Ecuador; Franco Fiumara, juez de Argentina; David Frol, presidente del CALIR; Pilar Bosca, directora general de cultos del GCABA; Juan Pablo Villar, presidente del Área Sudamérica de la Iglesia de Jesucristo; y Mons. Salvador Piñeiro, presidente del Consejo Interreligioso del Perú.

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Uno de los núcleos más innovadores fue la sesión plenaria “Fe y Dignidad en la era de la IA”. Allí, el rabino, filósofo y bioeticista argentino Fishel Szlajen, miembro titular de la Pontificia Academia para la Vida del Vaticano y de la Comisión Nacional de Bioética de Argentina, presentó un instrumento que desplaza el debate desde la mera protección de los datos hacia la protección de la conciencia.

Los sistemas algorítmicos, explicó, ya no sólo procesan información entregada voluntariamente: pueden reconstruir creencias religiosas, convicciones morales y pertenencias comunitarias a partir de lugares frecuentados, consumos, festividades, lecturas, vínculos u horarios de desconexión. El problema no es sólo evitar una discriminación posterior, sino impedir que la interioridad humana sea objeto de inferencia, clasificación, predicción y manipulación.

Frente a los enfoques limitados a principios generales, Szlajen presentó la Evaluación de Impacto Algorítmico sobre Conciencia y Religión, una herramienta institucional para detectar riesgos desde el diseño, la adquisición o la contratación de un sistema, antes de que se produzca el daño.

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Disertantes internacionales en el Simposio Internacional de Libertad Religiosa, Lima, Perú

La propuesta integra derechos humanos, bioética, gobernanza tecnológica y conocimiento interno de las tradiciones religiosas. Examina cómo funciona un sistema, qué finalidad persigue, qué categorías utiliza, qué identidades atribuye y cómo afecta la autonomía personal y comunitaria.

Consultado por Infobae sobre la diferencia con los marcos regulatorios centrados en la privacidad, Szlajen explicó:

“La privacidad protege información, pero la libertad de conciencia protege a la persona como autora de sus propias convicciones. Un sistema puede inferir aquello que alguien nunca declaró, atribuirle una identidad religiosa y utilizarla para decidir qué información recibirá, qué oportunidades se le ofrecerán o qué mensajes se diseñarán para influir sobre él. Una inferencia puede ser estadísticamente correcta y, aun así, resultar moral y jurídicamente ilegítima”.

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La metodología se articula sobre cinco principios: el derecho a no ser utilizado como objeto de predicción o control; la indisponibilidad algorítmica de la conciencia; la protección reforzada de la libertad religiosa; la distinción entre autonomía operativa y moral; y la responsabilidad humana indelegable.

Rabino Dr. Fishel Szlajen en el Simposio Internacional de Libertad Religiosa, Lima, Perú

Estos principios se traducen en obligaciones verificables: prohibir inferencias religiosas injustificadas; permitir impugnar identidades atribuidas por algoritmos; detectar variables neutrales que encubran pertenencias confesionales; exigir auditorías independientes y reparación; y conservar una autoridad humana capaz de explicar, revisar, detener y corregir los efectos del sistema.

La herramienta permite elaborar mapas de riesgo, revisar sistemas antes de implementarlos, establecer indicadores, capacitar equipos, diseñar auditorías y formular recomendaciones regulatorias. Puede aplicarse a selección de personal, beneficios, admisión universitaria, seguridad, salud, educación, comunicación política, perfilamiento de usuarios y contratación pública.

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No se trata de añadir una reflexión ética cuando la tecnología ya fue desarrollada, sino de convertir los derechos fundamentales en criterios operativos para su diseño, regulación, adquisición y supervisión.

Sobre las instituciones que deberían incorporarla, Szlajen respondió:

“El instrumento resulta aplicable a toda organización que diseñe, contrate, regule o utilice inteligencia artificial para adoptar decisiones relevantes: parlamentos, organismos públicos, universidades, empresas, instituciones sanitarias y comunidades religiosas. La ética no puede agregarse al final como una certificación decorativa; debe intervenir desde la propia arquitectura, definición del problema y de la finalidad tecnológica”.

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Su exposición introdujo además una distinción decisiva entre información y autoridad: que un sistema produzca una respuesta no lo legitima para decidir, clasificar o determinar qué es valioso para una persona o comunidad.

La inteligencia artificial puede procesar textos religiosos con aparente solvencia, pero carece de conciencia, pertenencia comunitaria y responsabilidad moral. Puede asistir a quien interpreta, no sustituir a la comunidad, la conciencia ni la autoridad legítima.

La distinción excede lo religioso: las decisiones algorítmicas afectan concepciones de la persona, criterios de justicia, libertades y relaciones de poder. Su gobernanza debe integrar tecnología, ética, bioética, derecho, religión, derechos humanos y políticas públicas.

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La cuestión central, hoy, concluyó Szlajen, ya no es sólo cómo proteger nuestros datos, sino cómo preservar la libertad interior frente a tecnologías capaces de anticipar decisiones, atribuir identidades e intervenir en nuestras conciencias.

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El intendente de Escobar Ariel Sujarchuk ganó el Seoul Smart City Prize en Corea del Sur

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El intendente de Escobar Ariel Sujarchuk ganó el Seoul Smart City Prize 2026, el máximo galardón internacional en gestión urbana inteligente, que se entregó el martes en el Centro de Convenciones COEX, durante la apertura de la Smart Life Week.

El jefe comunal fue premiado en la ceremonia inaugural de la cumbre global Smart Life Week (SLW), organizada por el Gobierno Metropolitano de Seúl y la Organización Mundial de Ciudades Inteligentes y Sostenibles (WeGO).

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El certamen recibió 210 postulaciones de África, Asia, Europa, América Latina, Oriente Medio, América del Norte y Oceanía, de las cuales 46 semifinalistas fueron invitados a la ceremonia. En la categoría Liderazgo, Sujarchuk superó a Clara Brugada Molina, jefa de Gobierno de Ciudad de México; a Ioannis Konstantatos, alcalde de Elliniko-Argyroupoli (Grecia); y a Muhammad Farhan, alcalde de Bandung (Indonesia).

De la burocracia al modelo “AI-cracy”

El jurado internacional valoró la transformación de la administración municipal de Escobar hacia un esquema de gobernanza basado en inteligencia artificial. El eje central de esa reconversión son dos herramientas propias: Flora, un asistente de IA generativa disponible por WhatsApp con más de 500.000 interacciones registradas con vecinos, y Ethix, una plataforma de contrataciones y compras públicas impulsada por IA diseñada para dar transparencia y velocidad al gasto municipal.

A ese núcleo tecnológico se suman otros logros que pesaron en la evaluación: la promulgación de la primera ordenanza municipal de regulación de inteligencia artificial en la Argentina, la digitalización de más de 100 trámites administrativos y la formación de más de 28.500 personas en alfabetización tecnológica a través del programa CiudadanIA Inteligente 5.0. El municipio también cuenta con la certificación ISO 37001 y el Premio Gobernarte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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Ariel Sujarchuk, intendente de Escobar

La IA como eje de la agenda urbana global

La Smart Life Week giró este año en torno al lema “Cuando la IA entra en nuestras vidas, la ciudad despierta” y concentró debates sobre la llamada “IA Física” aplicada a la gestión pública: movilidad e inspección urbana, seguridad preventiva, reducción de la brecha digital y automatización de la atención ciudadana. La experiencia de Escobar fue señalada en ese marco como caso de referencia por los expertos y autoridades que participaron de la cumbre en Seúl.

“Recibir este premio en Seúl entre líderes de grandes metrópolis del mundo es un orgullo enorme para Escobar”, dijo Sujarchuk durante la ceremonia. “Demuestra que la innovación no depende del presupuesto ni del tamaño de una ciudad, sino de la decisión política de poner la tecnología al servicio concreto de la comunidad”, agregó. El intendente también reconoció que el municipio tiene problemas pendientes y sostuvo que es posible “trabajar en lo urgente y en lo importante al mismo tiempo”.

Con el galardón obtenido en Corea del Sur, el intendente suma este reconocimiento a participaciones previas en cumbres de innovación en Italia, España, Colombia, Uruguay y Estados Unidos. WeGO reconoció en total 21 ganadores en las categorías Tech-InnovaCity, Human-CentriCity, Mención Especial y Liderazgo. Entre los destacados de la edición figuran también Madrid y la ciudad mozambiqueña de Quelimane.

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Ariel Sujarchuk,Seoul Smart City,Escobar,Corea del Sur

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POLITICA

Un fallo urgente de la Corte repone los límites a la venta de tierras a extranjeros y alivia al Gobierno

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La Corte Suprema de Justicia dictó hoy una medida cautelar interina que pone nuevamente en vigencia las restricciones a la compra de campos por parte de extranjeros previstas en la ley de tierras. Lo hizo de urgencia, con dos conjueces y con un fallo dividido, que incluyó una dura disidencia de Carlos Rosenkrantz.

En la práctica, la Corte revierte así los efectos que tuvo su propio fallo del martes de la semana pasada. Ese día, invocando un motivo procesal, revocó la sentencia de la Cámara Federal de La Plata que en 2024 había declarado inconstitucional el artículo 154 del decreto 70/2023, de Javier Milei, que deroga entera la ley de tierras.

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Aquel fallo de la Corte motivó duras críticas, una inusual aclaración pública del tribunal y una amenaza de la oposición con hacer caer en el Congreso todo el DNU 70/2023 -y no solo el artículo 154-. La oposición anunció que apuesta a hacerlo en una sesión especial el jueves de la semana próxima. Este nuevo fallo de la Corte ayuda al Gobierno, que necesita desactivar esa iniciativa, que nació como reacción a la sentencia anterior del tribunal.

El fallo de hoy fue firmado por los jueces Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti, y los conjueces Diego Barroetaveña y Juan Ignacio Pérez Curci.

Fue en respuesta a un planteo de una asociación ambientalista, dos grupos indígenas y la legisladora rionegrina Magdalena Odarda, que pidieron que la Corte aclarara si el fallo de la semana pasada implicaba también un rechazo a un amparo que tenían presentado ellos contra la ley de tierras. Alegaron que mientras los excombatientes invocaban la defensa de la soberanía territorial como fundamento de su legitimación para reclamar que fuera repuesta la ley de tierras (legitimación que la Corte no les reconoció), mientras que ellos alegan “derechos de incidencia colectiva vinculados con la protección del ambiente y derechos propios de los pueblos y comunidades indígenas”.

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La Corte no resolvió sobre esa legitimación y, mucho menos, dijo si es constitucional o no el decreto de Milei. Lo que hizo hoy fue devolver la causa al juzgado federal de Bariloche, donde se inició este caso, para que todo eso se discuta allá. Pero mientras tanto, dictó la medida cautelar “interina” que suspende los efectos del artículo 154 del DNU 70/2023 hasta tanto el juzgado de Bariloche se pronuncie sobre la legitimación de todos los que promovieron este caso y examine su pedido de medida cautelar.

El voto de Rosenkrantz

Rosenkrantz, en disidencia, hizo un duro voto en el que afirmó que “la mera referencia genérica al medio ambiente no puede convertirse en una coartada para que los jueces dispongan medidas cautelares, siquiera interinas”. Pero además sostuvo que “el descontento que en distintos sectores de la sociedad pudo haber causado la sentencia” del tribunal de la semana pasada “no justifica adoptar decisiones que la Constitución y las leyes no permiten”. Rosenkrantk afirmó: “Un proceder así solamente debilitará la confiabilidad del Poder Judicial de la Nación”.

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Los tres jueces de la Corte Suprema: Ricardo Lorenzetti, Carlos Rosenkrantz (que hoy votó en disidencia) y Horacio RosattiRodrigo Nespolo

La mayoría, en cambio, buscó mostrar que no hubo una revisión de lo resuelto la semana pasada. El fallo de hoy afirma: “La decisión que aquí se adopta responde específicamente a los planteos de los actores, que de ninguna manera puede ser considerado como un apartamiento o una modificación de criterio respecto de la adoptada en la causa “Cecim”, citada, en la que, como quedó en evidencia, se debatieron circunstancias concretas diferentes a las que ahora se tratan».

Los conjueces que se sumaron y formaron la mayoría en este caso, Barroetaveña y Pérez Curci, son presidentes de cámaras federales. Fueron convocados porque la Corte requiere de tres votos en el mismo sentido para sacar un fallo y estaba claro que Rosenkrantz no estaba de acuerdo con Lorenzetti y Rosatti.

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El caso que eligió la Corte para volver sobre el tema de la ley de tierras fue un planteo vinculado con su fallo anterior: una “aclaratoria” solicitada por las agrupaciones que defienden la ley derogada por Milei y pidieron que la Corte les precisara si la sentencia dictada en el expediente de los excombatientes alcanzaba también al amparo colectivo presentado por ellos o no.

La “aclaratoria” la presentaron Odarda, Árbol de Pie y las comunidades indígenas el jueves pasado, el mismo día que Rosatti y Lorenzetti habían dado a conocer un comunicado en el que dijeron que, si les llegaba un caso nuevo presentado por alguien que sí estuviera legitimado, ellos podrían dictar una medida cautelar. El comunicado adelantaba las intenciones de Rosatti y Lorenzetti.

De inmediato, la Corte decidió tratar este caso y sorteó conjueces el martes de esta semana. Las reglas del proceso indican que las partes tenían 72 horas para recusarlos. Sin embargo, el tribunal acortó ese plazo “en atención a las particulares circunstancias de la causa” (particularidades que no detalla). El apuro fue tal, que además habilitó “días y horas inhábiles”. Convocó a un acuerdo en viernes, un día inhabitual para las reuniones formales de la Corte.

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Los conjueces

Diego Barroetaveña y Juan Ignacio Pérez Curci, camaristas nombrados como conjueces de la Corte Suprema para el caso Árbol de Pie

Barroetaveña y Pérez Curci son penalistas, cuentan con una larga carrera judicial y no es la primera vez que son nombrados conjueces. Pérez Cursi, de hecho, falló la semana pasada como parte de la Corte que revocó la absolución de César Milani. El sorteo por el que se los eligió se hizo con un bolillero y fue seguido por videoconferencia por las partes.

Barroetaveña, cercano a Rosatti, el presidente de la Corte, es miembro del Consejo de la Magistratura y había presentado una demanda judicial con el objetivo de poder ser reelegido en el Consejo para el año próximo, planteo del que finalmente desistió. Pérez Curci es discípulo de Carlos Mahiques, el juez de Casación y padre del actual ministro de Justicia.

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Los dos conjueces tenían, hasta el año pasado, cargos en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Barroetaveña presidía el Tribunal de Ética de la asociación que encabeza Claudio Tapia; Pérez Curci formaba parte de la Cámara Nacional de Resolución de Disputas de la AFA. Renunciaron en diciembre, después de que la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) le pidió a la Corte que dispusiera el cese de las funciones de todos los jueces en los tribunales de la AFA por considerar que eran funciones incompatibles.

El camino del caso

El planteo que la Corte resolvió lo hicieron la Asociación Civil Árbol de Pie, las comunidades Lafkenche y Lof Fcta Anecon, y Odarda, que presidió el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas durante el gobierno de Alberto Fernández.

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Ellos habían presentado una acción colectiva para que se declarara la inconstitucionalidad del artículo 154 del decreto 70/2023, que derogó la ley de tierras. Este planteo fue tratado por la Cámara Federal de La Plata como un caso conexo al del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (Cecim), que solicitaba lo mismo. En el expediente de los excombatientes, la Cámara Federal de La Plata les dio la razón. Ese fue el fallo que la Corte revocó la semana pasada, con el argumento de que el Cecim, que había invocado que estaba en juego la soberanía, no tenía legitimación activa para promover el caso.

La aclaratoria de Árbol de Pie solicitó que se precisara si el fallo de la Corte de la semana pasada producía “algún efecto” sobre su expediente, teniendo en cuenta que invocaron “títulos de legitimación propios y diferentes de aquel examinado en Cecim”. Remarcaron que el planteo de ellos no tuvo que ver con la defensa de la soberanía nacional, sino con “derechos de incidencia colectiva vinculados con la protección del ambiente y derechos propios de los pueblos y comunidades indígenas, particularmente relacionados con sus territorios ancestrales y con la incidencia que sobre ellos podría producir la eliminación del régimen de protección establecido por la Ley 26.737 [la ley de tierras]″.




fallo del martes de la semana pasada,el jueves de la semana próxima,finalmente desistió,Paz Rodríguez Niell,Corte Suprema de Justicia,Conforme a

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Un alto funcionario de la diplomacia de EE.UU. llegará a la Argentina con la seguridad y el programa de visas como temas centrales

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En un nuevo gesto de la buena relación entre la Argentina y Estados Unidos, el gobierno de Donald Trump enviará al país a dos de sus principales funcionarios en materia de política exterior.

Christopher Landau, subsecretario de Estado y número dos de Marco Rubio, llegará a Buenos Aires el 21 de octubre junto con Juan Pablo Segura, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental.

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El viaje se concretará antes de la visita oficial del vicepresidente estadounidense, JD Vance, prevista para noviembre. Parte de la agenda de Landau y Segura estará destinada a afinar y cerrar los últimos detalles de las actividades que Vance realizará en la Argentina.

Landau es quien monitorea y sigue al detalle la aplicación de las políticas impulsadas por la Casa Blanca y coordinadas con Rubio. Su llegada representa la visita de más alto nivel de la diplomacia estadounidense desde el regreso de Trump a la presidencia.

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