CHIMENTOS
Café, compras y una canción de despedida: Cami Mayan volvió a Inglaterra tras la separación de Alexis Mac Allister

Cami Mayan regresó a Londres a más de tres años después de su separación de Alexis Mac Allister. La influencer, que vivió en Inglaterra durante tres años y medio mientras el mediocampista se desempeñaba en el Brighton, no había vuelto al país desde que la relación terminó en diciembre de 2022, tras el mundial de Qatar. El viaje llegó después de su entrevista con María Laura Santillán, en la que habló de la batalla judicial que lleva adelante contra el futbolista por una compensación económica, y luego de que el futbolista del Liverpool se mostrara de vacaciones junto a su pareja Ailén Cova y su hija Alaia.
Las primeras imágenes que compartió en sus stories mostraron una ciudad soleada y tranquila. En una de ellas, Mayan aparece de espaldas a la cámara en Bentinck Street W1, con un vestido largo a cuadros en tonos borravino y beige, una gorra beige de los Yankees y anteojos negros. Un pub de ladrillos rojos y un texto escueto pero significativo: “De los últimos días”.
Desde allí, el recorrido la llevó hasta Shoreditch. Una de las fotos mostró un puesto de antigüedades en Brick Lane: tazas, platos, cuadros con marcos dorados, figuritas de animales y objetos de todo tipo desplegados sobre mesas con manteles rojos y azules, con una fachada cubierta de grafitis detrás. La ciudad más despojada y callejera, lejos de la postal turística, y un recorrido alternativo al oficial.


En el colectivo rojo —uno de los símbolos más reconocibles de Londres— Mayan se sacó una selfie que condensó el espíritu del viaje. Gorra beige, anteojos oscuros de marco fino, auriculares blancos, trenzas y el mismo vestido a cuadros. La imagen tiene algo de cotidiano y algo de deliberado: la chica que conoció esa ciudad de la mano de otro, moviéndose ahora sola por sus líneas de transporte.
La story más comentada, sin embargo, no mostró ningún paisaje. Fue la pantalla de bloqueo de su teléfono: las 12:32 del domingo 9 de agosto, con “So Long, London” de Taylor Swift sonando. El texto que escribió encima fue: “La diferencia de moods entre la música y el fondo me destruye”.
La elección no fue casual. “So Long, London” es la canción con la que Swift se despidió de la ciudad que conoció de la mano de Joe Alwyn, el actor británico con quien estuvo en pareja durante siete años, y en la que decidió describir el dolor por el cierre de su relación y la vida que construyeron juntos en las callecitas de la ciudad. Mayan la escuchó en Londres, la ciudad donde ella también construyó una vida junto a otro, y la eligió para acompañar ese momento. El paralelo entre las dos historias quedó trazado sin necesidad de más palabras.


El resto del viaje tuvo un tono más apacible. Una de las stories mostró una taza de café y una porción de budín sobre una mesa de madera clara, con una persona trabajando en una laptop al fondo y plantas colgantes en la pared. Debajo, dos fotos de calles de ladrillo rojo, un local al paso y una frase que sintetiza sus días: “Cafecitos y caminatas”.
El cierre del álbum llegó desde el espejo del hotel. Mayan se fotografió lista para salir: top marrón semitransparente, pantalón cargo negro ancho, cartera marrón y el pelo lacio suelto. El texto sobre la imagen fue directo: “Prepararme para salir a comer sola”. Cuatro tics de verificación al lado, como quien tacha una tarea pendiente de una lista.

Con sus redes sociales como diario de viaje, Cami Mayan compartió sus seguidores las postales de su nueva vida. Volver a Londres, recorrerla sola, escuchar esa canción y documentarlo todo fue la forma que eligió para mostrar en qué punto está respecto a su pasado y a su futuro.
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CHIMENTOS
Cande Tinelli mostró su nuevo cambio de look y bromeó con el resultado: “Dos mechas”

Cande Tinelli vive semanas atravesadas por distintas novedades. Entre los cambios familiares, el estreno de la nueva temporada del reality de su familia y la reciente muerte de su perrita Linda, la influencer transita un período con varios acontecimientos en su vida cotidiana. En medio de ese contexto, decidió compartir con sus seguidores un pequeño cambio de look que realizó sobre su cabellera y aprovechó la ocasión para hacer una broma sobre el resultado.
A través de sus historias de Instagram, la hija de Marcelo Tinelli publicó un breve clip en la que apareció frente a la cámara con el pelo recogido en una colita. En la imagen se distinguieron dos mechas más claras que el resto de su cabello, que mantiene un tono castaño oscuro. Los mechones caen a ambos lados de su rostro y generan un contraste con el color natural de la cabellera.
Ante el detalle de su nuevo estilo, la influencer eligió tomarse el cambio con humor. Sobre la fotografía escribió: “Por tener DOS mechas me creo rubia”.
Cabe mencionar que el último cambio de look de Cande había sido en mayo de este año. La hija de Tinelli tiene su propia historia con las transformaciones estéticas, marcada por una búsqueda permanente de autenticidad y por una voluntad explícita de desafiar los límites que suelen rodear los cambios de imagen. Cada modificación que presenta en sus redes sociales funciona como un mensaje para sus seguidores: el cambio, lejos de ser una excepción, se convirtió en la regla y en una de las herramientas con las que construye su identidad pública.
En aquella oportunidad, Cande había pasado por las manos de un especialista y apostó por una transformación más amplia en su cabello, un gesto que en su trayectoria funciona como una declaración de intenciones. La fotografía que compartió entonces en su cuenta de Instagram mostró una melena larga y lisa, teñida en un tono rubio claro, alejada de los colores oscuros y contrastantes que había utilizado en otros momentos. El rubio elegido era uniforme y presentaba matices cálidos que suavizaban sus facciones y aportaban luminosidad al rostro. El cabello se extendía hasta el pecho, con puntas rectas y sin ondas visibles.
En esa publicación, la influencer mencionó de manera explícita el procedimiento al que se había sometido: “Tratamiento de células madres”. La frase sugirió que aquel cambio no solo respondía a una cuestión estética, sino también a una búsqueda vinculada con la salud capilar y con un proceso de renovación integral.

Aquel cambio de color se inscribió en una larga serie de transformaciones a las que Cande acostumbró a su público a lo largo de los años. La elección de tonos disruptivos, cortes experimentales y peinados poco convencionales fue una constante en su historia. Sin embargo, el paso al rubio claro representó una apuesta diferente: se alejó de los extremos y exploró una paleta más neutra, sin perder el carácter propio que define su estilo.
En esta nueva oportunidad, el cambio fue más acotado que el de mayo. Aquella oa fotografía compartida en las historias no mostró una cabellera completamente rubia ni un tinte uniforme, sino dos mechones claros sobre una base castaña. El cabello aparece largo, recogido hacia atrás, con dos sectores sueltos que enmarcan el rostro. El contraste entre el tono oscuro del pelo y las mechas más claras es el detalle que la influencer decidió destacar en la imagen.
Así, mientras atraviesa un período con novedades familiares y profesionales, Cande Tinelli volvió a mostrar una modificación en su apariencia. La influencer mantuvo su cabello castaño, sumó dos mechas claras alrededor del rostro y dejó que el cambio hablara por sí solo en sus historias de Instagram.
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CHIMENTOS
Apareció la primera foto de Daniel Osvaldo en su grave internación en un hospital

Daniel Osvaldo volvió a asomarse a las redes sociales con una imagen que permitió conocer cómo atraviesa su recuperación. El ex futbolista, que permanece internado por una grave infección pulmonar, compartió una postal desde su habitación en el Hospital del Bicentenario de Esteban Echeverría, donde apareció sonriente y acompañado por una persona muy especial: su papá, Raúl.
La fotografía tuvo un detalle que no pasó inadvertido para quienes conocen la trayectoria del ex delantero: su padre llevaba puesto un buzo de la Roma, el club italiano en el que jugó Osvaldo durante su carrera profesional. Junto a la imagen, el músico escribió una breve dedicatoria en inglés, “Daddy Romano”, en una publicación que mostró una faceta íntima de estos días atravesados por la preocupación y los cuidados médicos.
Pero, más allá de esa escena familiar, el propio Osvaldo dejó una frase que llevó tranquilidad sobre cómo se siente en medio del tratamiento. “Por suerte me siento bien y cada día mejor”, expresó en una entrevista con Infobae Al Amanecer. Sus palabras llegaron mientras continúa bajo supervisión médica, después de atravesar un cuadro que requirió atención en terapia intensiva por la gravedad de la infección.
El ex jugador de Boca también contó cómo se habría originado el problema de salud. Según explicó, una caries que no recibió tratamiento derivó en una infección que terminó afectando con mayor intensidad su pulmón derecho. La evolución del cuadro obligó a los profesionales a intervenir de manera inmediata y mantenerlo internado, ante el riesgo que representaba la afección.
Durante la entrevista, Osvaldo también hizo referencia a un cambio de hábito que decidió encarar a partir de esta experiencia. “No estoy fumando desde hace dos semanas”, aseguró. La frase no quedó solamente en una descripción de lo que ocurre desde su ingreso al sanatorio, sino que estuvo acompañada por una determinación contundente respecto de su futuro.
“No pienso fumar nunca más”, afirmó el ex delantero, al expresar su intención de abandonar definitivamente el cigarrillo. La decisión aparece como uno de los cambios personales que busca sostener después de atravesar una situación delicada, que lo obligó a detener su rutina y concentrarse por completo en su recuperación.
Mientras permanece en terapia intermedia, Osvaldo continúa bajo controles médicos y aguarda una evolución que le permita completar el tratamiento. La imagen junto a su padre, el mensaje sobre su estado y la promesa de dejar de fumar fueron las señales que compartió públicamente en medio de una internación que encendió las alarmas. Por ahora, su prioridad está puesta en recuperarse y seguir avanzando, paso a paso, hacia el alta médica.
CHIMENTOS
Gustavo Yankelevich habló por primera vez de la violencia que sufrieron sus nietos: “Franco me dijo que su papá lo desmayó a golpes”

Durante doce años, la familia Yankelevich atravesó un secreto que recién ahora salió a la luz: la violencia que, según relató Valentín, sufrió junto a su hermano Franco durante su infancia de parte de su padre, Darío Giordano. El silencio se sostuvo mientras la Justicia definía la tenencia de los chicos, pero el testimonio del joven en una entrevista con Tatiana Schapiro para Infobae cambió ese escenario. A partir de esas declaraciones, este lunes Gustavo Yankelevich decidió hablar públicamente por primera vez en Intrusos (América).
A través de una comunicación telefónica, el productor se refirió a la situación que debieron atravesar sus nietos mayores, Valentín y Franco, y que mantuvieron en silencio durante 12 años. “Hacía solamente un mes que los chicos vivían conmigo”, comenzó. “Si mediatizábamos este tema, los nenes no iban a lograr su objetivo, que era que me pudieran dar la tenencia a mí”, relató, con la voz quebrada.
En ese momento, Gustavo recordó una de las frases que Valentín pronunció durante la entrevista con Infobae: “Mi abuelo me salvó la vida”. Al repetir esas palabras, el productor se emocionó y tuvo que interrumpir su relato. “Me estoy emocionando y me va a costar hablar”, expresó. “En realidad fueron muchos los que los ayudaron a los chicos, entre otros, ustedes”, sostuvo con referencia al periodismo.
“Los chicos hubieran querido hablar desde el primer día”, explicó. El productor detalló que, durante ese período, la tenencia de los adolescentes estaba sujeta a revisiones. “Entonces ellos no hablaban porque a mí me dieron la tenencia por tres meses y no podían volver a su casa. Hubiera sido un desastre”, afirmó. “Cada tres meses a mí me monitoreaban cómo estaban los chicos. No cada tres meses, todos los días monitoreaban”, aclaró. “Íbamos a tribunales y entonces no podíamos hablar. Aunque los chicos tenían ganas de decir su verdad, que era la verdad”, afirmó Yankelevich.
En otro momento de la entrevista, el productor remarcó el papel de Cris Morena, la abuela de sus nietos y su expareja. “La primera que notó esto fue Cris (Morena). Lo digo porque, como no está tan mencionada en la nota, pareciera que no lo hubiera notado o no hubiera actuado. Cris lo notó, y me habló a mí, me advirtió: ‘Está pasando algo raro, prestale atención a los chicos’”, relató. “Yo le empecé a prestar atención a los chicos. En principio pensé que era algo pasajero, pero cada vez era más fuerte y más grande”, sumó en la charla.
Acto seguido, el productor contó un episodio que protagonizó junto a Franco durante uno de los almuerzos que compartían: “Me dijo: ‘Abuelo, quiero ir a vivir con vos’. Pero no me dijo que le pegaban”.
Ante ese pedido, Gustavo intentó buscar una alternativa que permitiera que el adolescente pasara tiempo con él sin plantear, desde el comienzo, un cambio definitivo de convivencia. “Le dije: ‘Mirá, vamos a hacer una cosa. Voy a hablar con tu papá y le voy a pedir si te deja venir una semana conmigo y vemos cómo te sentís conmigo. Y después un día le pedimos y si vos querés, venís a vivir más tiempo conmigo’”, contó.
Yankelevich explicó que, cuando habló con Darío Giordano, decidió no mencionar que Franco quería mudarse con él. “Cuando yo me junté con Darío y le dije: ‘Darío, Franco me pidió si no podía venir una semana’”, detalló.
Según recordó, la respuesta que recibió fue tajante: “Y él me contestó: ‘De ninguna manera, yo soy el dueño. Hasta los 18 años van a hacer lo que yo quiera. No, de ninguna manera va a venir’”. Para Gustavo, esa contestación representó un punto de inflexión y lo llevó a advertir que la situación era más grave de lo que había imaginado. “Y ahí dije: ‘Guau. Acá está pasando algo más grande de lo que yo pensaba’”, recordó.
Preocupado, Yankelevich le pidió que le explicara el motivo de ese cambio. “Le dije: ‘Fran, yo soy una persona grande, acá algo pasa, me tenés que hablar’”. Según narró, el adolescente entonces le contó que su padre lo golpeó después de enterarse de que quería quedarse una semana con su abuelo.
“Me dijo: ‘Cuando papá se enteró que yo te pedí a vos de ir una semana a tu casa, me cagó a trompadas, me desmayó a golpes’”, aseguró el productor. Al recordar esa conversación, hizo una pausa y reconoció: “Recordar esto me cuesta mucho”. Con el paso de los meses, Valentín también empezó a hablar sobre lo que vivía. Gustavo contó que eligió sacar a los hermanos del colegio para que pudieran expresarse delante de él. De acuerdo con su testimonio, los dos repetían una misma frase sobre la convivencia en el hogar: “Cuando ustedes vienen a casa es una persona y cuando se van y cierran la puerta aparece el monstruo”.
La decisión de avanzar con una denuncia llegó tras el llamado de la madre de una amiga de Valentín. El joven hablaba con ella por teléfono y le describía lo que atravesaba. La chica se lo contó a su mamá, quien se comunicó con Yankelevich. “Ahí dije: ‘Hasta acá llegamos’. No había más tiempo”, expresó.
Desde entonces, el productor visitaba todos los días a Valentín en el colegio. “Iba al recreo largo para darle un abrazo y un beso, para que sienta amor”, dijo. También les pidió a Cris Morena, a Tomás Yankelevich y al resto de su entorno familiar que lo dejaran conducir las gestiones. “Yo me hice cargo de esto”, señaló. Según detalló, retiró a los chicos de la escuela con autorización de su padre y los llevó a realizar una denuncia. “Se fueron con nada, con su mochilita”, contó. Después, mencionó la intervención de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema y de la Defensoría Pública de Menores e Incapaces N° 6.
Yankelevich sostuvo que esperaron hasta las 23.30 para conocer una primera resolución. El juzgado autorizó que Franco y Valentín permanecieran con él durante el fin de semana y, el lunes siguiente, dispuso que lo hicieran por tres meses. “El lunes decidieron que se queden los chicos conmigo”, recordó.
A su vez, el productor también compartió un episodio que, según dijo, influyó en la evaluación de los profesionales. Franco movía los ojos hacia arriba con frecuencia y Gustavo creía que se trataba de un tic. Durante una entrevista con el equipo que intervenía en el caso, una médica le dio una explicación distinta: “‘Franco no tiene un tic. Eso que está haciendo de poner los ojos en blanco es porque le pegan en la cabeza’”.
“Estos son mis nietos, existen. No estamos hablando de ficción”, manifestó Yankelevich, quebrado por la emoción. El productor aclaró que la familia no buscó exponer el caso durante años porque priorizó el bienestar de los chicos. “Van a hablar de mí, van a decir que soy un monstruo, pero acá lo que me importa son ustedes”, contó que les aseguró.
Además, se refirió a la situación de Azul Giordano, la hermana menor de Franco y Valentín. Gustavo explicó que los profesionales sugerían que los tres hermanos vivieran juntos, aunque él pidió que la nena continuara con su padre. “Azul tenía seis años. Yo les pedí por favor que se quede con él, porque él nunca le había pegado a Azul”, afirmó.
Por último, Yankelevich señaló que decidió dar esta entrevista para que otras familias conozcan los recursos institucionales disponibles frente a situaciones de vulnerabilidad. “Los chicos piden a gritos que los escuchen”, sostuvo.
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