POLITICA
El "mata mata" de Milei: las tres batallas incómodas camino a la reelección

Javier Milei se mostró dispuesto a escuchar otras miradas y reavivó las disputas internas cada día más pronunciadas. El lunes llevó a exponer al gabinete nacional al economista Alberto Ades, un promotor de relajar la política monetaria para reactivar la economía. La invitación presidencial desató huracanes, puso en duda la continuidad de Luis Caputo, derivó en pedidos de disculpas vía mensajitos de WhatsApp y terminó con el mercado nervioso ante las dudas de un cambio de políticas. El viernes, el Presidente cerró la semana con una reunión de dos horas y media con Patricia Bullrich, su principal crítica interna, en un giro de contención frente a peleas abiertas que no logra cerrar.
La economía estancada sigue generando dudas, la política no encuentra cauce para despejar el camino al consenso que el mercado exige y el creciente malestar de la Iglesia como previa de la visita del Papa León XIV perfilan las tres batallas inmediatas de Milei en su camino a la reelección.
“Yo quiero ser escritor”. Así intentó cortar Alberto Ades su raid mediático, convertido en una nube tóxica para el equipo económico. Fue su manera, algo jabonosa, de desmentir que pudiera ser el futuro reemplazo de Caputo en medio de rumores con pocos fundamentos pero de enojos ciertos. El mismo lunes de la reunión de Gabinete el economista formado en Harvard le tuvo que mandar un mensaje al ministro para disculparse. Había dicho en los medios que el equipo económico tenía un problema de comunicación, entre otras cosas, y le había llegado el comentario de que eso le había caído mal al titular del Palacio de Hacienda. Lo habló personalmente con Santiago Bausili ahí mismo, en la Casa Rosada. Caputo había acusado un malestar físico para no ir a la reunión convocada por Milei. Los rumores de la bronca de Caputo se agrandaron cuando apareció a la noche en el streaming Carajo, sin acusar resfrío alguno. “Me fui de boca”, le dijo Ades al jefe del Banco Central en persona. Enseguida le escribió a Caputo. “Si metí la pata, me disculpo”, redactó. “Yo sé que todo lo que hacés es con buena onda”, cuenta Ades que le contestó el funcionario. Desde Casa Rosada le hicieron saber el malestar. Ades siguió marcando sus diferencias. Ayer insistió con que el tipo de cambio estaba atrasado. Hoy, domingo, Caputo sigue siendo el ministro de Economía. Su cargo no está en duda. Y Ades volvió a ser feliz, como dijo, en Estados Unidos.
Las internas renacen en un Gabinete con escaso control político. “Fue una operación de la mesa política contra Toto”, describe un dirigente libertario sobre lo que pasó. El ala política del Gobierno viene manifestando diferencias sobre la velocidad del “derrame”, si es que llega. La presentación que hizo el lunes Ades ante los ministros contenía un 80 por ciento de descripción sobre la economía mundial y cómo estaba parada la Argentina frente al escenario internacional. Sobre el final hacía unas tres o cuatro apreciaciones domésticas, sin demasiado ruido. “Se pasó de pico en las entrevistas”, fue el mensaje que salió desde la Casa Rosada, que el propio economista reconoció y por eso se disculpó. “Nada de lo que dijo en televisión lo dijo en la reunión”, acotó uno de los presentes.
El problema es que lo que Ades plantea en público sobre el atraso cambiario recorre desde hace meses las venas internas del gabinete. Básicamente, dijo en sus entrevistas que el mercado no entiende la política monetaria y eso es un “obstáculo para bajar la inflación” y agregó que ya esos modelos no se usan en el mundo. “Hay algunos temas de diseño del programa que han impactado. Lo más grueso es que este es un programa que está diseñado para agrandar a algunos sectores de la economía y achicar a otros. No es un programa que está diseñado para que crezca la industria, menos la industria sustitutiva de importaciones, procura una apertura mayor, más competencia y hay sectores de la pequeña industria que se van a achicar”. El dedo en la llaga. “La experiencia internacional es que las desinflaciones que se impulsan en base a esos regímenes de agregados monetarios tienden a ser más contractivas que las que se diseñan en torno al tipo de cambio. Hay algo del diseño del programa que te lleva a un crecimiento más bajo de sectores concentrados en los centros urbanos”, remarcó. Lo que viene diciendo Patricia Bullrich.

¿Por qué Milei lo invitó a la reunión? ¿Quiso marcarle la cancha a Caputo? Milei tiene un problema de exceso de entusiasmo. “Si le caíste bien hace estas cosas, no hay nada raro”, lo describe un allegado. Se habían visto el domingo a la mañana en Olivos. Desayunaron juntos. El economista estaba en la Argentina presentando su último libro, le contó que había hecho una exposición el viernes anterior en la UBA para alumnos de la facultad y Milei le pidió que llevara ese Power Point al Gabinete. La ausencia de Caputo en la reunión acrecentó las versiones de cambios. La novela termina siendo un símbolo de la debilidad de un programa sin los resultados esperados.
El veranito del triunfo de Flávio Bolsonaro en Brasil, que quedó en primer lugar y con mayores chances de imponerse en la segunda vuelta, duró un suspiro. El riesgo país no logró mantener una caída considerable y los bonos argentinos rebotaron solo el lunes; martes y miércoles volvieron a bajar. La industria y la construcción mostraron mejoras marginales en agosto tras la fuerte caída de julio y el mercado espera un crecimiento mínimo para todo el año. Es el dato sobresaliente de la semana que arrojó el Relevamiento de Expectativas (REM) de septiembre, que ajustó sensiblemente la proyección de crecimiento del PIB en 2026 a un modesto 1,4%. Pasado mañana se publica la inflación de septiembre, que vendría con un leve repunte. Según la consultora 1816, el crédito en pesos, principal motor de recuperación que prometía el oficialismo, no repunta. Para la consultora Suramericana, los créditos vinculados al consumo, esto es personales y de tarjetas, representan el 43,3% del total de préstamos en pesos y siguen sin poder recuperarse afectados por el alto nivel de morosidad de los hogares. En el caso de los préstamos personales (20,8% del total) acumulan a septiembre una caída en términos reales del 6,7%, en tanto que los vinculados a tarjetas de crédito (22,5% del total) caen en términos reales un 12,3%. Solo el crédito hipotecario parece recuperar espacio. En septiembre subieron un 32,4% en términos reales y en el acumulado de 2026 el alza es del 13,7%. Esto se da después de que el Gobierno lanzara las licitaciones vía Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses (FGS), la famosa justicia social de la que habló Caputo. De todas maneras, por la baja participación en el total de préstamos, no alcanza para revertir el retroceso del crédito en pesos.
Quirúrgicos
Caputo habla internamente de meses complejos. Dice al Gabinete que las mejoras se verán de manera muy gradual, pero que no va a ser antes de enero. “Si lo quieren convencer a Caputo de hacer cambios al que tienen que convencer es a Milei”, explica un dirigente conocedor de las negociaciones económicas.

Eso hizo el viernes Bullrich. Estuvo dos horas y media con el Presidente, en Olivos, se sacaron una foto y la subieron a las redes sociales para desmentir distancia. Milei le dijo que se podían hacer algunos retoques, pero quirúrgicos, que coincidía en un 90 por ciento con los planteos que la senadora hacía en público. Sobre el 10 restante, Bullrich prefiere no hablarlo con su gente para cuidar la relación. Es una dependencia mutua, sobre todo del Presidente, que la necesita dentro. “Está claro que una cosa son sus partidarios y otra cosa es la coalición que hizo conmigo. Eso es algo que está reconocido”, le contó Bullrich a sus allegados. No hablaron ni de política ni de cargos, hablaron de economía. Bullrich le llevó propuestas. Milei las tomó. Se verá en los próximos días si hay receptividad o no.
El problema es el modelo. Con Caputo inamovible, según manifiesta el Presidente, no habrá cambios radicales, porque tampoco Milei cree en esos cambios. Lo que nadie puede pronosticar es si los retoques hablados alcanzarán o el modelo será la trampa de la que no podrán salir. La reunión la acordaron el lunes, en Gabinete. La invitó él.
Salvataje supremo
El Gobierno respiró aliviado el viernes cuando la Corte Suprema le desactivó el otro frente político que tenía abierto por el desafío opositor de dar de baja definitivamente el DNU 70 que estructuró jurídicamente la política económica del oficialismo. La sesión especial del jueves próximo quedó debilitada. Para la oposición terminó en un triunfo moral, de cero valor en la política. Si ya le costaba conseguir los votos para tener quórum, con la reposición de la ley de tierras que hizo el máximo tribunal quedó herido de muerte. Además, el oficialismo jugó fuerte con la convocatoria a debatir en comisión el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. “Vamos a ir igual y se verá quién es quién”, insisten en los bloques convocantes respecto de la sesión del jueves. No tienen margen para bajarse tampoco y además la sesión, aunque simbólica, les habilita una caja de resonancia para expresar sus reclamos. Va a coincidir con la marcha universitaria. Por ahora se sumarían los diputados por Córdoba y los de Catamarca, pero así y todo no alcanzarían el número. En el debate está también la emergencia en discapacidad y un alivio para deudores morosos.
El Gobierno no logró dictaminar por el proyecto de soberanía nacional y los aliados presionan para dividirlo en dos. Uno por el lado de los reclamos por Malvinas, que sería el capítulo primero, y otro con el resto de la iniciativa que contiene la creación del Consejo de Seguridad y hasta reformas en materia electoral, que van del segundo al octavo capítulo. El miércoles hubo una reunión de Martín Menem con los diputados aliados para ordenar el panorama. Por ahora el escenario está más proclive al oficialismo que a la oposición. Si cae la sesión del jueves, los libertarios se quedan con toda la semana parlamentaria.

El fallo correctivo de la Corte fue el salvataje supremo. El Gobierno había intentado varias jugadas para desactivar una sesión que se les venía encima. Pero el máximo tribunal apuró una resolución, consciente de que la caída de la ley de tierras dejaba tambaleando la estructura jurídica central de la Casa Rosada.
La Corte quedó en la mira nuevamente. “Buscamos recuperar terreno y agenda, mostrar que la manejamos nosotros y no la política”, explicaron desde una vocalía. Finalmente, el máximo tribunal descomprimió el clima político. La oposición todavía no tenía el número pero la presión social podría haberla ayudado y el Gobierno corría demasiado riesgo. En la mira quedaron las peleas internas. La fundamentación del voto en disidencia de Carlos Rosenkrantz dejó en evidencia aún más la crisis. “Nunca pasó que se critique a otro juez en una sentencia”, responden desde un despacho de Talcahuano. El magistrado acusó a sus colegas de engendrar una coartada. “La mera referencia genérica al medio ambiente no puede convertirse en una coartada para que los jueces dispongan medidas cautelares, siquiera interinas”, dejó por escrito y pidió “decoro” en la actuación de sus colegas. “Nunca visto. Podés disentir jurídicamente, pero no opinar sobre el resto”, le reprochan.
El derrotero de la causa comenzó a las pocas horas del fallo original, cuando Horacio Rosatti y Ricardo Lorenzetti entendieron que la reacción social adversa podía ser más complicada que el costo de apurar una solución. Desde el minuto uno ambos sectores de la Corte buscaron una salida política. Encima Rosatti es malvinero. Tiene en su despacho un enorme cuadro de las islas. Trabajaron enseguida en un voto mayoritario que estuvo listo tres días antes de que Rosenkrantz expresara su disidencia. Finalmente, él presentó su voto a las 22.10 del jueves. Había podido leer los argumentos y contraatacar. El juez había sido apuntado en la previa por sus colegas de promover el fallo inicial. Desde su despacho no podían creer la acusación. “Nadie los obligó a firmar”, decían. Finalmente, el argumento central para reponer la cautelar que devolvía la vigencia de la ley de tierras fue el posible daño ambiental y no la afectación de la soberanía que había argumentado el Centro de Ex Combatientes de La Plata. Con conjueces por falta de acuerdo, el máximo tribunal dijo que debía “asegurar la tutela judicial efectiva, y evitar la producción de daños irreparables”.

Más allá de los argumentos, en los hechos, fue una salida política. Ahora queda para el Gobierno resolver de una vez ese DNU. En la Corte todavía está la causa iniciada por la CGT por la reforma laboral incluida en ese decreto. Se viene otra decisión compleja. Hubo cuestiones que no se trataron en la ley posterior sancionada en febrero pasado, que quedaron afuera para apurar la negociación, pero ya estaban en el DNU 70. Se trata del artículo relacionado con el pago de cuotas, aportes periódicos o contribuciones de los trabajadores a los sindicatos. La Corte ya está en condiciones de resolver porque ya emitió dictamen favorable al planteo sindical el procurador Eduardo Casal. ¿Le dará el máximo tribunal un triunfo simbólico al sindicalismo? En términos políticos, el DNU 70 sigue siendo un problema sin resolver para el Gobierno.
El Papa y las invitaciones que no llegan
El otro frente de batalla inmediato que se le abrió a Milei es la visita del papa León XIV. La Iglesia argentina encendió las críticas a la política económica en la última semana. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, dijo que el Papa va a encontrar una “Argentina herida y donde la descalificación está en el orden del día”. Solía ser moderado en sus homilìas patrias ante Milei. Le contestó Caputo con un retuit de un colaborador suyo, Felipe Núñez, que dijo que como católico “estaba cansado de este tipo” y le pidió “menos política”.
La falta de invitaciones a todo el arco político sigue generando mucho malestar. Es posible que por su amistad con Victoria Villarruel, García Cuerva la termine invitando a la celebración en la Catedral Metropolitana ante la negativa de la Casa Rosada. El Gobierno todavía no definió cómo va a ser la celebración con la sociedad civil prevista para el domingo 8 de noviembre, a la noche, en el ex CCK. El presidente de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo, había pedido un amplia convocatoria que incluyera a los ex presidentes. El Gobierno no lo aceptó. Colombo tuvo que encarrilar la relación vía Mara Gorini, la colaboradora de Karina Milei que está a cargo del contacto con la Iglesia ante la falta de consenso con las principales áreas de Cancillería. La iglesia quiere evitar que conviertan esa ceremonia en un acto libertario. Aún no salieron las invitaciones para la oposición pero al menos reclaman que estén representados todos los espacios políticos, vía presidentes de partidos o presidentes de bloques parlamentarios.

Los temas del Papa son todos contrarios a Milei, por naturaleza. Hay un factor clave. El principal contradictor de Donald Trump en el mundo es León XIV. En la Argentina, el Papa hablará sobre la regulación de la inteligencia artificial, del medio ambiente, de discapacidad y de la justicia social. Milei surfeará el conflicto. La visita se dará cuatro días después de las elecciones en Estados Unidos que pegará fuerte en caso de una derrota republicana en la economía argentina. Después del Papa vendrá JD Vance, el vicepresidente norteamericano, que viene liderando la carrera por la nominación republicana ante Marco Rubio.
Lecciones de Brasil: ¿la hora de los influencers?
El resultado de la primera vuelta en Brasil da pocos indicios para predecir el escenario electoral local pero sirve para analizar el presente. En lo inmediato, Milei ganó. Apostó tempranamente por Flavio Bolsonaro, incluso agravando la relación diplomática entre ambos países, y le salió bien. El Gobierno reivindica como valor los contornos claros que muestra el Presidente a diferencia del resto de la oposición, que se muestra difusa en su discurso. Si hay algo claro son los bordes de Milei. Eso no quiere decir que se pueda trasladar el resultado a un año de la elección. Algo que dejó como lección para el Gobierno la elección en Brasil es que la micro importa, mucho más que la ideología y la macro. Lula reaccionó tarde. Anunció recién poco antes de los comicios una suba del 15% al programa Bolsa Familia, congelado desde el 2023. El aumento recién se cobrará el 19 de octubre, una semana antes de la segunda vuelta.
El Gordo Dan, el ministro sin cartera, tuiteó elogios hacia Nikolas Ferreira, que fue electo diputado por el partido de Bolsonaro con más de 3 millones de votos. Tiene 30 años y 22 millones de seguidores en Instagram. ¿Será que Daniel Parisini se querrá candidatear y esta vez les toca a los representantes de Las Fuerzas del Cielo? Mensaje para Karina Milei.
El fenómeno de los influencers en Brasil tuvo un rol central en esta campaña pero no parece ser propiedad de la derecha. Están parejos. Un reciente informe elaborado por Pedro Burgos, especialista en IA, cruzó los seguidores en Instagram de los 513 diputados electos con la cantidad de votos que sacaron. Su tesis es que los influencers que traccionan votos lo hacen en votantes jóvenes y que no tiene que ver con un fenómeno de izquierda o derecha. En el mismo estado, por cada 10 seguidores, eso se traducía en un voto y medio. Además de Ferreira, otro ejemplo fue Lucas Pavanato, del Partido Liberal, que con 5,5 millones de seguidores sacó 3 millones de votos. Del otro lado, por un espacio aliado al PT, Erika Hilton, con 5,1 millones de seguidores obtuvo 1,4 millones de votos y otro caso fue el de Ana Elisa, del PT, con 21 años, 2,3 millones de seguidores y 524.219 votos. No siempre una gran cantidad de seguidores se traduce en votos. Marcos Feliciano del PL tiene 3,6 millones de seguidores y sacó 122 mil votos o André Janones con 2,8 millones de seguidores que obtuvo 79 mil votos. Lo que impacta no es si es de izquierda o de derecha, sino que la clave está en el poder de los influencers en el votante joven. Hasta 34 años, diez veces más de seguidores se traduce en 2,3 veces más de votos. Es un tema a atender en la Argentina porque el padrón de jóvenes habilitados para votar pasó de representar el 50% el año pasado a 53% entre los menores de 40 años.
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POLITICA
El Papa en Luján: las invitaciones que va a hacer Kicillof y los enviados de Milei a la misa en territorio opositor

A un mes de la llegada del papa León XIV (que hoy anunció que deberá operarse de un nódulo en un pulmón), la dirigencia local se prepara para participar de una visita que quedará en la historia del país por décadas y décadas. ¿Qué funcionario querría perderse esa foto? La Iglesia intenta de todas las formas posibles despolitizar el desembarco del Sumo Pontífice a la Argentina, un país atravesado por sus disputas ideológicas.
La misa que el Papa dará en la plaza de la Basílica Nuestra Señora de Luján, la patrona de la Argentina, aparece a esta hora como aquella en la que el peronismo tendrá su presencia más numerosa. Se hará el miércoles 11 de noviembre, a las 10, y los anfitriones son dos integrantes del Partido Justicialista (PJ): el gobernador Axel Kicillof y el intendente Leo Boto.
Sin embargo, desde la Casa Rosada confirmaron a que también enviarán su comitiva a esa última ceremonia religiosa que encabezará León en su gira acá.
“Vamos a invitar a toda la política bonaerense”, anticiparon fuentes del gobierno de la provincia de Buenos Aires a sobre los planes para la misa en Luján.
Según pudo averiguar este medio, en principio al gobierno de Axel Kicillof le habilitaron entre 300 y 350 plazas para realizar las invitaciones que él quiera.
Voces al tanto aseguraron a este medio que el llamado no va a ser exclusivo para dirigentes peronistas, preponderantes en la PBA. “Se va a hacer una invitación institucional a intendentes y legisladores de todos los sectores”, afirmaron.
El número inicial de “pulseritas” disponibles para la gestión de Kicillof parece bastante amplio en una primera mirada, pero para la cantidad de integrantes que tiene la dirigencia bonaerense se queda corto. Por eso, el gobierno bonaerense intenta negociar más espacio.
“Entre intendentes y legisladores ya cubrís más de 300 lugares. Si querés sumar representantes sindicales o empresariales, mínimo 500 personas”, calcula una voz de peso en el esquema peronista provincial.
La semana que viene, el gobierno de Kicillof tiene en agenda una reunión interna de organización, en la que se repasará el paso a paso del operativo que está montándose para el arribo de León XIV a tierras bonaerenses. Los representantes más activos del gobernador en estas tareas son su jefa de Asesores, Cristina Álvarez Rodríguez; y su ministro de Seguridad, Javier Alonso.
Dentro del gobierno provincial hay referentes de organizaciones sociales devotas de la Virgen del Luján (con la que suelen encabezar sus movilizaciones), que confluyen dentro de la UTEP, de fuertes nexos con los curas villeros. Algunos de esos dirigentes, que tienen cargos en la gestión bonaerense, están a la espera del encuentro interno para saber cómo participar de la misa masiva. “Vamos a articular para que salga todo prolijo”, afirman.
Por su parte, el gobierno de Javier Milei -anfitrión nacional del papa León en esta visita de Estado del 8 al 11 de noviembre- también tendrá su representación en Luján. El Presidente y Kicillof apuestan a la polarización para competir uno contra otro en las elecciones de 2027.
De acuerdo a lo que pudo saber de fuentes oficiales de la Casa Rosada, hasta ahora está previsto que al menos cuatro funcionarios de Milei participen de la misa en la Provincia.
Dicen en el Gobierno que Diego Santilli será uno de los que esté ahí. El jefe de Gabinete aspira a competir para gobernador bonaerense por La Libertad Avanza (LLA) el año próximo y es el exponente más representativo que tiene la gestión nacional en ese territorio.
También desembarcará en Luján el secretario de Prensa, Fabián Fernández, otro conocedor de la política bonaerense, que nació en Valentín Alsina y que trabajó en la comunicación de la intendencia de Lanús junto a Néstor Grindetti.
Asimismo, a Luján irán el canciller Pablo Quirno y el secretario de Culto, Agustín Caulo.
Quirno y Caulo serán los representantes de Milei en las tres misas.
Sin embargo, de esas tres instancias, el gobierno nacional tendrá su máximo despliegue en la primera ceremonia, a realizarse el lunes 9, a las 11.30, en el Monumento de los Españoles, en el barrio porteño de Palermo.
Allí, según confirmaron de momento fuentes oficiales, estarán el presidente Javier Milei y todo su gabinete de ministros.
En Córdoba, el martes 10, también habrá representación nacional, para la misa en el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea). A Quirno y Caulo, por los planes que manejan hasta ahora en Balcarce 50, se sumará la secretaria general, Karina Milei, que centraliza bajo su mando la organización de la llegada del Papa al país.
La acompañará, asimismo, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, oriunda de esa provincia y mano derecha de la hermana presidencial en el diseño del operativo de recepción. También la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, de nexo con la Iglesia por las tareas de su cartera.
Por ahora, en el Gobierno no confirman la presencia de Milei ni en Luján ni en Córdoba, aunque aclaran sobre las comitivas: “Puede haber cambios”.
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POLITICA
Milei consiguió sus primeros acuerdos de palabra con gobernadores y se gesta una negociación “blue” para bajar impuestos

El lunes de la semana pasada comenzó con la novedad de que Javier Milei invitó a la reunión de Gabinete al economista Alberto Ades. No tan conocido para la mayoría de los funcionarios, el Presidente lo había recibido el día anterior a la Quinta de Olivos para desayunar y hablar de economía. Su reflexión sobre la geopolítica y sus efectos de la coyuntura en la Argentina lo interesó sobremanera, al punto que le propuso que le transmitiera sus lecturas a la plana mayor del Gobierno.
“Nos contó cómo se posicionaba la Argentina en este contexto global. Habló de las tasas altas, de la situación del petróleo. No mencionó nada vinculado al programa económico”, contó uno de los asistentes de la cumbre a Infobae. No pasó desapercibido que no hubiera ido a la reunión el ministro de Economía, Luis Caputo. En su sector justificaron que no se sentía bien, justo en el encuentro en el que Milei llevó a otro economista con altísima experiencia en Wall Street. Pero las suspicacias se dispararon al ver que el ministro asistió a la noche al streaming Carajo a exponer su visión de la marcha económica. Una persona que lo vio in situ confió a este medio: “Lo vi bastante bien”.
Chimentos de peluquería, diría Milei. No hay ningún tipo de posibilidad de que se cuestione la continuidad de Caputo. Lo curioso es que hacia mediados de la semana un integrante de la Casa Rosada comenzó a sondear entre diferentes despachos para ver quién había lanzado las operaciones. Las sospechas son varias y no contribuyen a generar confianza interna en un momento de la gestión que se presagia clave.
El Gobierno se encuentra ante una situación paradójica. Todavía no se iniciaron las negociaciones electorales pero debe cerciorarse de que los actores económicos sientan, como nunca, que el oficialismo está en condiciones para ganar. El mercado seguramente mutará a un modo cada vez más conservador en la medida en que no se pueda asegurar una continuidad del rumbo macroeconómico. Y el Gobierno no tiene mayores aspiraciones de poder impulsar otras reformas significativas que repercutan en la economía. Al menos no hasta después del 2028, si es que reeligen. Ese lapso es, en esencia, un limbo en el que la cúpula libertaria busca venderle previsibilidad a un mercado que en su mayoría no tiene el incentivo para apostar su capital sin saber cuál será el país que tendrá en un año y medio.
El ministro Caputo ha dicho en reuniones privadas que han desplegado todos los recursos y políticas que tienen a su alcance para poder convencer al mercado. Ha afirmado que ahora es el turno de la política. Por eso se lo ha visto más activo en reuniones con gobernadores. “Le tienen confianza. Sabe que puede ser duro con algunos ajustes macro, pero que cuando promete algo, cumple”, dice un funcionario que participa de esos encuentros.
El plan de la Casa Rosada es persuadir al mercado con una serie de acuerdos políticos que le permitan visualizar que hay una alianza amplia dentro del espectro del centro hacia la derecha para que el modelo macroeconómico nacional continúe. Lo que el mendocino Alfredo Cornejo sintetizó en medio de su estadía en París: “El Gobierno puede ser validado electoralmente en el 2027 en una primera vuelta si hace buenas alianzas con 10, 12 gobernadores”. El trade-off de ese pacto es que La Libertad Avanza debe ceder en su pretensión de ganar gobernaciones.

Karina Milei ya sentó postura al decirle a varios de ellos que la única prioridad es la reelección de su hermano. Con esa premisa, Diego Santilli volvió del Argentina Week con la misión de tratar de cerrar los acuerdos políticos que, a su vez, permitan aprobar la Reforma Política y suspender las PASO. Esto último le importa al Gobierno para poder aplazar la incertidumbre electoral, más que por la repercusión que pueda generar en el peronismo.
La semana que pasó contó con algunos primeros encuentros con mandatarios provinciales. A 20 días de que termine el mes, lo que aseguran los negociadores políticos de la Casa Rosada es que “el combo de los votos de los gobernadores está sólido” y que se lograron “acuerdos de palabra” con varios de ellos. Quienes siguen el poroteo que llevan Santilli y los primos Menem dicen que “hay que trabajar” los votos de algunos senadores, en especial de los radicales. Algunos responden a gobernadores del mismo signo.
¿Qué está faltando, entonces? Quienes están puertas adentro con los negociadores libertarios opinan que “hace falta un cierre político” a las conversaciones. La novedad que se oficializará en los próximos días es que se está trabajando con los gobernadores en una modificación de la Reforma Política que incluirá una boleta por espacio político máximo. “Esa es una de las salidas, además de otros componentes adicionales”, afirman.
Infobae adelantó la semana pasada que un sector del ala política está negociando no competir con intensidad en algunos distritos provinciales a cambio de que los gobernadores garanticen un camino desregulador y de baja de impuestos para sus provincias.
En un plenario hecho el viernes en Tigre, Martín Menem dijo: “Sería mucho más fácil avanzar y cerrar acuerdos rápidamente con cuanto gobernante se nos cruza, pero si queremos que esto dure y perdure en el tiempo, lo que tenemos que hacer es tener agendas programáticas similares. Bajar impuestos, seguir desregulando, seguridad jurídica, previsibilidad, no cambiarle las reglas a la gente”.
Hace una semana se habían producido quejas significativas sobre la política tributaria de Neuquén, la provincia más beneficiada por el modelo macroeconómico actual. Coincidentemente, el gobernador Rolando Figueroa anunció el miércoles una propuesta para eliminar el impuesto de los Ingresos Brutos a las empresas que creen puestos de trabajo en el 2028. La promesa de baja impositiva se produce a días de que Milei viaje a la provincia. Más precisamente, el Presidente asistirá el 19 de octubre a la inauguración oficial de la expo Argentina Oil & Gas Patagonia 2026. Forma parte de una serie de viajes provinciales que quiere hacer antes de que termine el año.
En otros sectores del Gobierno son más optimistas y creen que no hay gobernadores aliados que estén en contra de bajar impuestos. “Esto se va a facilitar siempre y cuando se discuta un nuevo acuerdo fiscal integral entre la Nación y las provincias”, afirman. Un acuerdo integral en términos tributarios parece altamente improbable, aunque es algo que forma parte de las conversaciones que Santilli y Caputo mantienen con los gobernadores.
Casualmente, ambos funcionarios del Gobierno estarán dando una presentación juntos en la Conferencia de Federalismo Fiscal (CONFEFI II) que se desarrollará el 14 de octubre. El panel se llama Federalismo fiscal y expectativas económicas de la Argentina. Antes de ellos hablará el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y después los gobernadores Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Carlos Sadir (Jujuy), Martín Llaryora (Córdoba), Ignacio Torres (Chubut), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Leandro Zdero (Chaco) y Gustavo Sáenz (Salta). El jefe de Gabinete apuesta a aprovechar el viaje de alguno de ellos a Buenos Aires para invitarlos a conversar mano a mano en Casa Rosada.
Además de los acuerdos electorales, hay una negociación blue vinculada a lo tributario. Además de lo dicho por Menem, los gobernadores piden a cambio que Nación aplique una reducción o eliminación progresiva de las retenciones, bajar o eliminar el impuesto al cheque y reducir las cargas patronales, con el objetivo de aliviar la presión fiscal sobre la producción, la inversión y el empleo. Si las provincias de Vaca Muerta, de potencialidad minera y de producción agropecuaria intensiva se vieron beneficiadas por el modelo macroeconómico, quienes tienen industrias y sectores afectados por estas reglas de juego, buscan que se las equipare con otras medidas.

Si así lo hacen, varios gobernadores les dicen a los funcionarios del Gobierno que podrían impulsar acuerdos con intendentes para reducir las tasas municipales. Parecen intenciones que distan de lo que después termina pasando en términos prácticos, aunque es real que estos temas fueron abordados por casi media docena de gobernadores en diálogo con Caputo.
Aunque las tratativas políticas parecen signar la agenda de múltiples funcionarios, la económica será clave para esta semana. El dato de inflación de septiembre se conocerá el martes próximo con un panorama que no invita al optimismo: la Ciudad de Buenos Aires ya registró una leve aceleración en ese mes, lo que anticipa que el índice nacional podría seguir la misma tendencia.
La dinámica de este indicador no es para nada menor. El Gobierno apuesta a un crecimiento del salario que esté influenciado por una desaceleración de la suba de precios. También esperan que crezcan el crédito y la inversión, pero ambos están atados a que se disperse el clima de imprevisibilidad, que se ve reflejado, en parte, en el Riesgo País. “Ese número puede bajar [cayó 10% en la última semana hacia los 579 puntos básicos] si los factores que vienen del exterior se moderan y la recaudación y la acumulación de reservas siguen con una tendencia positiva”, asegura alguien que trabaja codo a codo con Milei.
Milei recibió el último viernes en la Quinta de Olivos a Patricia Bullrich para escuchar su lectura política respecto de los próximos meses. “Se habló de economía y cuáles son los motores que se tienen que prender y qué efectos se pueden lograr sin tocar las bases del programa. Tenemos que llegar a cada familia”, aseguró una fuente inobjetable a Infobae. El Presidente solo le hizo una observación: le dijo que no coincidía en absoluto con hablar de una reforma previsional como la que mencionó en el Coloquio de IDEA la semana anterior. Bullrich se lo reconoció y entendió que hay que dejarlo para una eventual reelección.
El vínculo entre ambos sigue siendo de respeto mutuo. No parece ser el mismo que tiene con ciertos miembros de la cúpula del Gobierno. Aunque el vínculo con el karinismo podría ser mejor, merece la atención la forma en la que están trabajando los alfiles de Bullrich con la armadora porteña de La Libertad Avanza. Hay más puntos en común que disidencias.
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POLITICA
La controversia por la ley de Tierras avivó las diferencias internas en la Corte Suprema

La Corte Suprema de Justicia quedó envuelta en los últimos 15 días en una controversia política. El motivo fueron las idas y vueltas en torno a la ley de Tierras, que define el límite que pueden comprar los extranjeros. El conflicto avivó las diferencias internas entre los miembros del máximo tribunal y las expuso públicamente como pocas veces antes. La convivencia entre los tres jueces quedó “sensibilizada”, como la describió un funcionario judicial.
Primero, la Corte dejó sin efecto una medida cautelar que frenaba el decreto de necesidad y urgencia de Javier Milei del 20 de diciembre de 2023. Invocando un motivo procesal, la Corte Suprema dijo que quienes reclamaban la inconstitucionalidad del decreto, un Centro de Ex Combatientes de Malvinas, no estaban legitimados para hacerlo.
El fallo fue unánime, firmado por Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti. Aunque versaba sobre un tecnicismo, generó un terremoto político, porque le quitó vigencia a la Ley de Tierras. De esa forma dejaba de regir el límite del 15% de zonas rurales que pueden adquirir los extranjeros.
La reacción pública fue inmediata y sonora. En medio de la polémica, la Corte Suprema, por decisión de Rosatti y Lorenzetti, respondió con un comunicado en el que aclaraba que ese fallo no cerraba la discusión y que el asunto podía volver a discutirse. En verdad, ya tenían previsto tratarlo. Rosenkrantz no fue consultado para ese comunicado, según dijeron sus allegados. Las diferencias comenzaban a salir a la luz. Luego, el viernes pasado, un nuevo fallo de la Corte volvió a dejar en vigencia la ley de Tierras y los límites a la venta de campos. Todo en apenas diez días.
Las dos decisiones generaron un estrépito político. Tras el primer fallo, la oposición buscó organizarse para voltear por completo el DNU de Milei. Tras el segundo, salió a criticar lo que considera una política de compensaciones de la Corte, primero en favor y luego en contra del Gobierno.
El caso exhibió las diferencias entre los jueces. Rosenkrantz votó en disidencia y, en un considerando que se apartó de sus argumentos técnicos, criticó elípticamente a la mayoría. Escribió que el “descontento social” que provocó el primer fallo “no justifica adoptar decisiones que la Constitución y las leyes no permiten”.
La segunda decisión había sido tomada por una mayoría que integraban Rosatti y Lorenzetti, acompañados por los conjueces Diego Barroetaveña y Juan Ignacio Pérez Curci.
El caso se tramitó a velocidad de vértigo. El voto mayoritario de cuatro jueces estaba listo hace tres días; la disidencia de Rosenkrantz ingresó anoche pasadas las 22, según dijeron a en tribunales.
En lo jurídico, el asunto exhibió diferencias. Para Rosenkrantz, los planteos de la ONG Árbol de Pie que motivó el segundo fallo deben resolverlos primero las instancias inferiores, y solo después podrían llegar a la Corte en revisión. Sus colegas sostuvieron que la Corte debía actuar ahora y otorgar la cautelar.
Pero más allá de los aspectos técnicos, la crisis tuvo raíces políticas porque Rosenkrantz sugirió que la mayoría actuaba para calmar el clamor popular. Esas expresiones dejaron un ambiente “sensibilizado”, según reconocieron funcionarios de los tribunales.
En la Corte Suprema hay dos explicaciones de lo sucedido y se contradicen. En los despachos de la mayoría señalaron que no hubo marcha atrás. Dijeron que los procesos colectivos se inscriben en un registro y deben resolverse en orden. “Si no, los hubiéramos resuelto juntos y no hubiera habido controversia”, dijo a una fuente que siguió la deliberación.
Agregan que la primera demanda no guardaba relación con el tema y por eso se rechazó por falta de legitimación de los excombatientes. La segunda, en cambio, la plantearon una ONG ambientalista y comunidades con legitimación para reclamar tutela ambiental. Según esa lectura de la mayoría, los dos fallos no se contradicen. El comunicado de la semana pasada solo buscó aclarar algo que “en la política leyeron mal”, porque creían que la posición era definitiva.
“Los jueces ya sabían que a la semana siguiente tenían que resolver el otro caso”, explicaron en los tribunales.
Cerca de Rosenkrantz la lectura es distinta. Allí ven que la mayoría retrocedió ante el clamor social y el conflicto político que se abrió por la derogación de los límites a la compra por parte de extranjeros. “A Rosenkrantz no le parece que los ministros de la Corte deban responder a las críticas de la sociedad, y menos con comunicados”, dijeron cerca del magistrado.
En el entorno de Lorenzetti bajan el tono. Hablan de “una diferencia legítima” con Rosenkrantz, a quien describen como más restrictivo en la interpretación de la ley ambiental.
“Siempre opinó así, no ahora”, dicen. La mayoría, en cambio, se apoya en precedentes como la causa del Riachuelo y en cautelares ambientales que el tribunal ya dictó sin oír a la contraparte. “Jurídicamente es inobjetable”, aseguran. Ese sector también busca relativizar el conflicto. “Hoy no tenemos conflictos; nos llevamos bien; es una diferencia jurídica y no de otro orden”, afirman.
Las reacciones vinieron del ámbito de la política y no se tradujeron en reclamos judiciales; es decir, hubo confrontación política en el Congreso, pero poco interés ambiental.
Enojo
“Veo funcionarios de la Corte muy enojados”, admitió una fuente del tribunal. De todos modos, sería erróneo hablar de una nueva mayoría en la Corte; en el próximo fallo las posiciones pueden ser distintas.
Más allá de las diferencias que mostró el debate por la Ley de Tierras, las diferencias “reales y persistentes” entre Rosenkrantz y Rosatti se mantienen. Tienen posturas distintas sobre la manera de ejercer el liderazgo de la Corte en el Consejo de la Magistratura y en el sistema de elección de los jueces.
Rosenkrantz y Lorenzetti cuestionaron la discrecionalidad que existe en las distintas etapas del proceso de selección de jueces, sobre todo en las entrevistas personales, que pueden colocar a dedo a candidatos en lugares privilegiados. Plantearon reformar el reglamento, iniciativa que quedó congelada en el Consejo de la Magistratura, que preside justamente Rosatti.
De hecho, Rosatti no firmó la acordada del cambio de reglamento que impulsaba Rosenkrantz sobre ese régimen.
En el entorno de la mayoría señalaron que el primer fallo, el de los excombatientes, fue también un mensaje hacia adentro del Poder Judicial: los tribunales inferiores no pueden elevar cualquier planteo, porque las causas tienen que llegar sustanciadas.
En la Corte minimizan el impacto político. Señalan que el DNU 70/2023 sigue vigente, salvo contadas excepciones, porque la oposición no logró rechazarlo en el Congreso.
“Si la agenda de la Corte está supeditada a la política, no tomás ninguna decisión”, resumió un funcionario del tribunal. Otro fue más gráfico: comparó a los dirigentes que agitan el tema con los teros, que gritan de un lado y ponen los huevos en el otro. Como prueba, dijo que contra la derogación de la Ley de Tierras hubo apenas dos acciones judiciales, cuando contra los aumentos de tarifas se presentaron cientos en todo el país.
El DNU 70/23 tendrá revancha, porque en la Corte sigue pendiente la discusión sobre el capítulo laboral. La Procuración ya dictaminó que ese capítulo es inconstitucional en cuanto a los aportes sindicales, y en el tribunal admiten que “en breve” deberán resolverlo. También esperan turno otros capítulos del decreto que amenazan con volver a mostrar las diferencias.
Hernán Cappiello,Conforme a
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