POLITICA
Patricia Bullrich y el plan B de Milei: cómo retener al votante que dice “sí, pero”

Hay una pregunta que empieza a sobrevolar la política argentina a medida que se acerca 2027: ¿qué pasa con los votantes que quieren que Javier Milei continúe, pero no están dispuestos a acompañarlo en todo? Son los que respaldan el equilibrio fiscal, el combate contra la inflación, la política de seguridad y el intento de terminar con determinadas prácticas de la política tradicional. Pero, al mismo tiempo, se incomodan con algunas formas del Presidente, reclaman que la recuperación económica llegue a sus bolsillos y esperan que el cambio no se lleve puestos ciertos límites institucionales.
Son los votantes del “sí, pero”. Los que pueden decir que sí al rumbo, pero no a cada decisión. Los que no quieren volver al pasado, aunque tampoco están necesariamente conformes con todo lo que sucede en el presente.
En ese espacio aparece Patricia Bullrich. Y sus últimos movimientos permiten formular una hipótesis: quizás no esté construyendo un plan para sacar a Milei del centro de La Libertad Avanza, sino para evitar que quienes tienen reparos con el Presidente terminen buscando una alternativa fuera del oficialismo.
Los acontecimientos de los últimos días le dieron una nueva dimensión a esa posibilidad.
El viernes 23 de octubre, durante la cena de la Fundación Faro, Milei volvió a utilizar expresiones extremadamente duras contra periodistas que investigaron la causa $LIBRA. Habló de “quemarlos en la hoguera”. Al día siguiente, Bullrich publicó una fotografía abrazada al Presidente y destacó la actividad como “una noche de ideas y de libertad”.
Pero el domingo llegó el contraste. En una entrevista televisiva, la senadora cuestionó las expresiones presidenciales y sostuvo que Milei había “cruzado un límite”. “Defender la libertad también es respetar a quienes nos cuestionan”, afirmó. Y agregó una definición que marca una diferencia conceptual: frente a las críticas, “se responde con argumentos”.
La secuencia es elocuente: primero, la foto de cercanía; después, la diferenciación pública. Bullrich no reniega de la identidad libertaria ni de su pertenencia al Gobierno, pero establece un límite frente a una conducta presidencial que considera inconveniente.

El lunes 26 llegó otro episodio. La senadora no asistió a la reunión de gabinete encabezada por Milei en la Casa Rosada. Desde el Gobierno se habló de motivos personales. Sin embargo, distintas reconstrucciones periodísticas vincularon la ausencia con su malestar por los ataques a la prensa y con las diferencias que comenzaban a hacerse visibles alrededor de las elecciones brasileñas. No hay una explicación única que permita atribuir el faltazo exclusivamente a una razón política, pero su coincidencia temporal alimentó las interpretaciones.
Y el miércoles 28, Bullrich volvió a marcar una diferencia. Mientras Milei decidió no emitir un mensaje oficial de felicitación a Luiz Inácio Lula da Silva por su victoria frente a Flávio Bolsonaro, la senadora reconoció el resultado electoral brasileño. “La gente decide en las urnas y su voluntad se respeta”, escribió. También cuestionó la utilización de una Justicia que no sea imparcial como herramienta para eliminar a la oposición.
No se trata de presentar a Bullrich como una dirigente que abandona sus convicciones políticas. De hecho, respaldó a Flávio Bolsonaro durante la campaña. La diferencia es otra: una cosa es tener preferencias ideológicas y otra, desconocer el resultado de una elección. La senadora defendió el respeto a la voluntad popular aun cuando el ganador pertenece a un espacio político con el que mantiene profundas diferencias.
Prensa, instituciones, resultados económicos y reconocimiento electoral: los matices empiezan a configurar un patrón de diferenciación. La pregunta es si ese patrón responde solamente a convicciones personales o si, además, puede tener una utilidad política dentro de la coalición gobernante.
No es la primera vez que Bullrich se mueve en esa dirección. En agosto había reclamado “más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana”. La frase apuntaba a uno de los principales desafíos del Gobierno: transformar los indicadores macroeconómicos en mejoras perceptibles para las familias. También se diferenció cuando se discutió la continuidad de la candidata judicial María Verónica Michelli y cuando rechazó promover un jury contra jueces que habían cuestionado aspectos del régimen penal juvenil. En este último caso sostuvo que las decisiones judiciales deben discutirse mediante las vías de revisión correspondientes, no mediante la persecución política de los magistrados.

A esos episodios se sumaron sus publicaciones en redes sociales. Primero, un video musicalizado con “No me importa”, de Lali Espósito. Después, una pieza que terminaba con una frase de tono electoral: “Patricia sabe de la fuerza de los argentinos. Patricia conoce Argentina”. El video alimentó las especulaciones sobre un eventual proyecto propio, aunque no constituye por sí mismo una confirmación de una candidatura presidencial.
La pregunta es qué significa todo esto para el oficialismo.
En el mundo de las encuestas y la consultoría política empezó a circular el concepto de “siperismo”. La expresión intenta describir a quienes responden “sí, pero”: acompañan aspectos centrales del cambio impulsado por Milei, aunque conservan objeciones sobre sus formas, sus costos o sus resultados.
No necesariamente son moderados ni centristas. Pueden ser votantes convencidos de que la Argentina necesitaba un cambio profundo, pero que no consideran que ese cambio justifique cualquier conducta o cualquier demora en la recuperación de sus ingresos.
Es allí donde Bullrich podría cumplir una función específica. Su mensaje implícito sería: no hace falta abandonar La Libertad Avanza para expresar disconformidad con determinadas decisiones. Es posible acompañar el rumbo y, al mismo tiempo, reclamar correcciones.
La hipótesis tiene una lógica electoral. Si esos votantes encuentran dentro del oficialismo una voz que los representa, podrían tener menos incentivos para buscar una alternativa por fuera de la coalición. Bullrich podría convertirse, así, en una suerte de garante de los matices: una dirigente que sostiene el proyecto general, pero procura establecer límites y representar los reclamos de quienes no adhieren sin reservas a Milei.

La pregunta es cómo. Milei —y Karina— está decidido a que no haya PASO. Eso —en línea con el planteo de esta columna— sería un problema para Patricia Bullrich. “Patricia no quiere eliminar ni suspender las PASO”, repiten a coro una decena de senadores aliados del gobierno. Es que las primarias constituyen una herramienta que le permitiría a la senadora competirle al presidente la candidatura en 2027. Consciente de eso, el presidente de la Cámara de Diputados y mano derecha de la hermana del Presidente, Martín Menem, salió a marcar la cancha el viernes pasado. “No hay dos candidatos en La Libertad Avanza a la Presidencia. Es mi postura. Soy vicepresidente del partido a nivel nacional y presidente por mi distrito, que es La Rioja, y te diría que es unánime la idea de que el único candidato de La Libertad Avanza es Javier Milei”, dijo en un claro mensaje a Bullrich.
En definitiva, pesarán la matemática y la opinión pública. Los datos de imagen pública aportan un elemento adicional, aunque deben leerse con cautela. En una medición de D’Alessio IROL y Berensztein difundida en octubre, Bullrich registró un 45% de imagen positiva y un 51% negativa, frente al 35% positiva y el 62% negativa de Milei. Otras encuestas mostraron resultados diferentes, incluso con cifras similares entre ambos. Por eso, no se puede afirmar que exista una ventaja uniforme ni convertir la imagen personal en una estimación automática de votos. Sí puede señalarse que Bullrich conserva un nivel de reconocimiento y una base de valoración que hacen políticamente relevante su posicionamiento.
Hay, además, una diferencia entre la demanda y la oferta. Que exista un electorado que quiera continuidad con correcciones no significa que ya haya una tercera fuerza competitiva, ni que Bullrich vaya a encabezarla. Tampoco demuestra que sus diferencias públicas formen parte de una estrategia acordada con Milei. Por ahora, eso pertenece al terreno de las hipótesis.
Pero el dilema de 2027 está planteado. La elección podría no organizarse únicamente entre continuidad y cambio, sino también alrededor de una discusión dentro del propio espacio oficialista: qué significa continuar, qué aspectos del rumbo deben preservarse y cuáles necesitan correcciones.
Bullrich parece estar explorando ese lugar sin romper formalmente con el Gobierno. Sus declaraciones sobre la economía, sus reparos frente a los ataques al periodismo, su ausencia en la reunión de gabinete y su reconocimiento del resultado electoral en Brasil son episodios distintos, pero pueden ser leídos como expresiones de una misma búsqueda de autonomía.
El desafío para Milei es que el rumbo económico y político que propone no depende solamente de conservar a sus votantes más convencidos. También necesita retener a quienes lo acompañaron para terminar con un modelo que rechazaban, pero esperan resultados y límites que consideran indispensables.
Quizás el verdadero “plan B” no sea un candidato alternativo ni una ruptura inminente. Quizás sea algo menos visible y, al mismo tiempo, decisivo: evitar que los votantes que dicen “sí, pero” tengan que salir de La Libertad Avanza para encontrar a alguien que los escuche.
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POLITICA
Karina Milei y Jorge Macri recorrieron las obras del escenario donde hablará el Papa

La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri, recorrieron las obras del escenario donde dará misa el papa León XIV en la ciudad de Buenos Aires, en el Monumento de los Españoles, en Avenida del Libertador y Sarmiento. Lo hicieron acompañados por el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.
Milei y Macri buscaron dar una señal de unidad de cara a la visita del Papa e incluso elogiaron el trabajo que realiza la provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof para el acontecimiento sea un éxito. El Sumo Pontífice dará una misa en la Basílica de Luján, en territorio bonaerense.
“Queríamos desmostrarle a la gente que se puede trabajar juntos. Estamos avanzando sin problemas. Los argentinos cuando nos queremos poner a hacer algo para el bien de todos podemos hacerlo. Agradezco también a la provincia de Buenos Aires y Córdoba. También quiero pedirles perdón a los porteños por los inconvenientes”, afirmó la hermana del Presidente en un breve discurso.
Las palabras de Macri fueron en el mismo sentido: “Como decía la secretaria de la Presidencia, venimos trabajando en equipo en forma excepcional. También coordinando con la provincia de Buenos Aires. El evento es histórico. Hay mucha gente que quiere venir a escuchar el mensaje de paz del Papa. Hace 40 años que no tenemos la visita del Papa”.
El jefe de Gobierno destacó que habrá pantallas gigantes desde avenida Sarmiento hasta Olleros para que todos los que quieran ver al Papa lo puedan hacer con tranquilidad.
Noticia en desarrollo
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POLITICA
Satisfacción en el Vaticano: Javier Milei convocó a la clase política a la recepción oficial a León XIV en el Palacio Libertad

(Enviado a Roma, Italia) Un gesto político de Javier Milei causó una profunda satisfacción en el Vaticano: decidió invitar a la vicepresidenta Victoria Villarruel, al jefe de Gobierno porteño, a los 23 gobernadores y a todos los legisladores nacionales a la recepción oficial que protagonizará en honor a León XIV en el Palacio Libertad.
Al comienzo de las conversaciones protocolares entre Balcarce 50 y el Vaticano, Villarruel y la mayoría de los diputados y senadores no aparecían como invitados a la recepción presidencial que se ofrecería al Papa en el Palacio Libertad.
En este contexto, la vicepresidenta Villarruel solicitó una audiencia con León XIV en la Nunciatura de Buenos Aires, que el Vaticano no había descartado.
La Casa Rosada tiene como estrategia mediática cancelar a la vicepresidenta por sus diferencias con Milei, y la prueba de esa metodología política se observó sin eufemismos durante la transmisión de la última Asamblea Legislativa.
El Papa llega a la Argentina para cumplir con el legado de Francisco, que siempre promovió una sociedad unida al margen de las diferencias políticas y ideológicas.
Milei asumió ese mandato de León XIV, y pese a su enfrentamiento perpetuo con Villarruel, abrió la mano y ordenó que se enviara la invitación a la Presidencia del Senado.
El 8 de noviembre, a las 18.30, el Palacio Libertad será escenario de una recepción inédita para la Argentina: León XIV podrá dialogar con toda la clase política, en un acontecimiento histórico que Francisco soñó –una y otra vez- cuando vivía en Santa Marta.

Además de la recepción oficial en el Palacio Libertad, León XIV tiene una apretada agenda que se extiende por la Capital Federal, Buenos Aires y Córdoba.
El Papa visitará al Cottolengo Don Orione, dará misas en Palermo, Luján y la ciudad de Córdoba, se encontrará con sindicalistas, empresarios y líderes sociales, y protagonizará una Vigilia de Oración con los jóvenes en el Monumento a los Españoles.
León XIV tendrá muchísima actividad pastoral en contraste con una visita oficial a la Casa Rosada y un evento protocolar con el establishment argentino en el Palacio Libertad (ex CCK).
La agenda papal y el discurso que se aguarda que Milei pronunciará en el Palacio de la Libertad exhibirán las distintas miradas que tienen sobre el papel del Estado, la educación, la pobreza y los planes de ajuste.
Es posible conocer y entender qué piensa León XIV sobre estos asuntos claves de la Argentina, si se lee con detenimiento lo que escribió en su exhortación apostólica Dilexi te.
El contraste de los argumentos religiosos y seculares del Papa con la mirada ideológica de Milei es inmediato:
-“Más allá de los datos —que a veces son “interpretados” en modo tal de convencernos que la situación de los pobres no es tan grave—, la realidad general es bastante clara:«Hay reglas económicas que resultaron eficaces para el crecimiento, pero no así para el desarrollo humano integral. Aumentó la riqueza, pero con inequidad, y así lo que ocurre es que “nacen nuevas pobrezas”.
-“Dirigiéndose a algunos educadores, el papa Francisco recordó que la educación ha sido siempre una de las expresiones más altas de la caridad cristiana:«La vuestra es una misión llena de obstáculos pero también de alegrías. […] Una misión de amor, porque no se puede enseñar sin amar».En este sentido, desde los primeros tiempos, los cristianos se dieron cuenta de que el saber libera, dignifica y acerca a la verdad».
“Resulta que «en el vigente modelo “exitista” y “privatista” no parece tener sentido invertir para que los lentos, débiles o menos dotados puedan abrirse camino en la vida. La pregunta recurrente es siempre la misma: ¿los menos dotados no son personas humanas? ¿Los débiles no tienen nuestra misma dignidad? ¿Los que nacieron con menos posibilidades valen menos como seres humanos, y solo deben limitarse a sobrevivir? De nuestra respuesta a estos interrogantes depende el valor de nuestras sociedades y también nuestro futuro. O reconquistamos nuestra dignidad moral y espiritual, o caemos como en un pozo de suciedad.Si no nos detenemos a tomar las cosas en serio continuaremos así, de manera explícita o disimulada, legitimando «el modelo distributivo actual, donde una minoría se cree con el derecho de consumir en una proporción que sería imposible generalizar, porque el planeta no podría ni siquiera contener los residuos de semejante consumo».
Dilexi te será eje de las misas de León XIV, así como Magnifica humanitas, su primera encíclica sobre la inteligencia artificial y su impacto en la sociedad moderna.

La primera escala de León XIV es en Uruguay, y luego llegará a Aeroparque a bordo de un avión de Aerolíneas Argentinas.
El protocolo vaticano asumía que Milei esperaría en la pista, pero un pedido desde la Cancillería chamuscó la formalidad papal: cuando León XIV aterrizara en Buenos Aires, Milei pretendía saludarlo dentro del avión, bajar por las escalerillas junto a él, y luego recibirlo oficialmente en su despacho de la Casa Rosada.
Pablo Quirno desmintió esta información. No “ha habido pedido formal para que el Presidente suba al avión al arribo del Santo Padre”, escribió el canciller en su cuenta oficial de X.
Pero el pedido existió y la respuesta fue el silencio. Una práctica de la diplomacia vaticana que se utiliza para decir que no.
Como Yamandú Orsi en Montevideo y Keiko Fujimori en Lima, Milei recibirá a León XIV al pie del avión de Aerolíneas Argentinas, que aterrizará el 8 de noviembre en Aeroparque.
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POLITICA
Milei bajo presión: entre el corset de Trump y la negociación clave con los gobernadores

El ensayo de Javier Milei por convertirse en líder internacional chocó nuevamente con los vientos externos. El triunfo de Lula en Brasil lo dejó atrapado y en soledad. Su salida política fue coordinar con Estados Unidos una operación de escape de Flavio Bolsonaro, intervención que el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, negó. No pudo celebrar la elección en Israel, y tampoco logró sacar provecho en España, viaje que resultó más rentable para Pedro Sánchez que para sus aliados de ultraderecha. Pasado mañana se expone a un cimbronazo si los comicios de medio término terminan confirmando una merma considerable del poder de Donald Trump.
La consecuencia inmediata será una suba aún más pronunciada del riesgo país, que ya llegó casi a los 800 puntos, quedando en 790 el viernes, el nível más alto desde octubre de 2025. El Gobierno vive en una tensión permanente. El año electoral se le adelantó con valores que se parecen mucho más al momento de los comicios legislativos y la derrota en la provincia de Buenos Aires que a un año que debería haber sido de relativa calma. Milei alimenta ese estado de conflicto eterno.
A la ya tirante relación que mantenía con Brasil, Mieli le sumó uno de los actos más hostiles que la diplomacia pueda ejecutar. Sus consecuencias, a esta altura, dependen más de Lula que de Milei. Hasta ahora no se ha resentido el comercio bilateral. Se mantiene la tendencia estructural deficitaria para la Argentina por el volumen comercial, pero el país tiene una protección especial en la industria automotriz, el acuerdo de complementación económica 14, que Lula podría poner en juego ahora. No lo hizo durante estos casi tres años de convivencia forzosa con Milei. Los analistas de un lado y otro sostienen que es poco probable que juegue esa carta, pero Milei puso en riesgo décadas de trabajo diplomático.
El mayor interesado en mantener y renovar el acuerdo debería ser la Argentina. Hoy están cortados los lazos. No hay diálogo. Tampoco coordinación, fundamental, por ejemplo, para sortear con cierto margen la devaluación del real que se dio en Brasil. La última renovación fue en 2019, por 10 años. Ambas cancillerías deberían estar negociando de nuevo, sobre todo porque cualquier inversión demora entre 3 y 5 años en tomarse y ejecutarse, y los industriales necesitan saber que ese escenario no cambiará. Hay preocupación porque incluso antes de las elecciones, nadie se había sentado a discutir. El acuerdo establece que por cada dólar que la Argentina le exporta a Brasil, el país vecino puede hacerlo hacia acá sólo por 2. Ya el pacto tiene pasos de actualizaciones, que llevarán a que la diferencia sea 3 dólares en 2029. Esa protección a la industria automotriz podría ser un motivo de represalia. Lo que más llama la atención de los analistas internacionales es que tampoco al gobierno de Milei parecería importarle demasiado proteger esa industria, como ninguna industria. La relación bilateral siempre se sostuvo con consensos lógicos, incluso en el mandato de Mauricio Macri, que Lula se encargó de poner de manifiesto en su respuesta al ex presidente, que había celebrado su triunfo. Entonces, el mayor desaire fue que Macri fue reticente al liderazgo internacional de Lula vía el crecimiento de los Brics. “Recuerdo con nostalgia los tiempos en que diferencias circunstanciales entre nuestros países se discutían y se solucionaban de manera civilizada y republicana”, atendió Lula a Milei en el intercambio con Macri. El ex presidente no puede entender la política exterior del Gobierno. Es una de las áreas que más le cuestiona, y por la que pujó bastante cuando comía milanesas en Olivos. Nunca logró convencer a Milei. Dirigentes del entorno de Macri se sorprenden de ver a Pablo Quirno, un hombre que venía del PRO, en un rol secundario en la toma de decisiones. El lugar soñado de Macri se lo regaló Lula. “Es lo que siempre le dijimos”, refuerza un allegado al ex presidente.
El otro punto de posible conflicto se podría dar en la Agencia de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares, un organismo binacional que garantiza que los materiales e instalaciones nucleares de ambos países se empleen exclusivamente con fines pacífico. Este modelo es único en el mundo. Sólo existen acuerdos entre países y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) pero no entre dos países. A pesar de las tensiones, hoy funciona en piloto automático, pero la distancia política hace que no se avance en su desarrollo. Por un lado, el organismo pierde peso internacional, pero sobre todo se pone en juego en momentos en que Brasil avanza en la construcción de un submarino nuclear.

Milei sigue sin reconocer al gobierno de Brasil y se especula por estas horas qué decisión tomará si Bolsonaro se autoproclama presidente desde los Estados Unidos. Hizo un primer intento que después desactivó, pero el viernes a la noche lanzó un inquietante mensaje al advertir que volvería a competir en elecciones pero que para eso no esperaría al próximo turno electoral, en 2030.
Una encuesta que publicó ayer O Globo reflejó que 3 de cada 4 electores del Partido Liberal no respaldan el “texto golpista”, así califican la primera carta de Bolsonaro, y sostiene que sólo el 38% lo defendió, abonando el aislamiento de ese sector político. Milei, en su guerra permanente, abre y deja otro conflicto sin resolver.
Mientras tanto se acumulan alrededor del Presidente las presiones internas. Santiago Caputo quedó en el ojo de la tormenta por las dudas sobre su rol en la fuga. Tendrá que dar explicaciones el jefe formal de la Secretaría de Inteligencia, Cristian Auguadra, a la comisión bicameral de control y seguimiento de los organismos de inteligencia. Se supone que las reuniones y los pedidos que ingresan a ese organismo son secretos. En este caso se hizo público que Unión por la Patria había pedido su presencia. El cuerpo está presidido por Sebastián Pareja, mano derecha de Karina Milei. ¿Quién lo filtró?, se preguntan con suspicacia en el Congreso. Caputo es el jefe de Auguadra. El asesor presidencial es el más comprometido si la Justicia avanza en investigar cómo se financió la salida de Bolsonaro y si se usaron recursos públicos para la operación. La trama de lo que pasó dejó en evidencia una cancillería paralela, ya no una embajada, como en otros tiempos. Pero desnudó además vínculos de Caputo con sectores marginales norteamericanos, por fuera de los carriles formales de la diplomacia. Caputo se expuso a ubicarse en la escena, una extrañeza para un mago al que no se le deberían ver los hilos. Lo más llamativo del caso es que nadie defendió las razones por las que la Argentina colaboró para la huida de Bolsonaro, una suerte de actitud culposa de quien se sabe en falta.

Hace rato que el Gobierno promueve políticas sin vocero. No hay narrativas que convenzan. Le pasó con la ley de tierras la semana pasada, cuando nadie pudo defender que estaban reponiendo una norma de Cristina Kirchner, y lo repitieron el miércoles pasado con los cambios que debieron hacerle al proyecto de soberanía nacional para cumplir con las exigencias norteamericanas. En el debate de comisión sólo Damián Arabia terminó llevando el caso, para exponer los cambios. Antes había hablado otro diputado, Federico Pelli, por Tucumán, y cerró Lisandro Almirón. No llevaron a ningún especialista a defender la ley en las cinco reuniones que se hicieron. Sólo estuvo la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal. Todas las exposiciones fueron críticas del proyecto. Martín Menem sólo juntó los votos, pero evitó exponerse. La suerte final del sueño de Caputo se verá en plena sesión. Está previsto que se lleve al recinto el 18 de noviembre. El oficialismo consiguió las firmas gracias a los aliados, que lo hicieron en disidencia. El debate por estas horas en todos los bloques de la oposición es cómo votar: quedaron atrapados por el Gobierno, que colocó en el capítulo 1 toda la defensa y sanciones por la explotación petrolera y de recursos naturales en Malvinas e incorporó un control estatal sin precedentes vía la creación del Consejo de Seguridad Nacional en el resto de los artículos. Tendrían que votar a favor en general y oponerse en particular.
Paradójicamente, en el proyecto de soberanía nacional se impuso Estados Unidos y el oficialismo aceptó limitar las sanciones para empresas y fondos de inversión que tengan una porción minoritaria, de hasta el 2%. Antes entraban todas. Y no sólo eso. Con los cambios, cualquier empresa podrá argumentar que no sabía. “Se dan garantías para quienes desconocieran un sentido ilícito”, explicó Arabia cuando anunció las modificaciones. El oficialismo todavía tiene que construir su mayoría para aprobarlo. Seguramente habrá más cambios, como el artículo 111 que establece penas de prisión de cinco a doce años para quienes intervengan en campañas de desinformación masiva financiadas por actores extranjeros. Todo decidido por el Poder Ejecutivo con un posterior control del Congreso, que se incorporó en el debate de comisión. “Que no nos pase lo mismo que con morosidad”, apunta una diputada aliada. Son más de 15 días para negociar.

Otra vez los gobernadores estuvieron dispuestos a jugar con Milei. Los misioneros y los catamarqueños, que se habían acercado al peronismo, ahora acompañaron al Gobierno. El dato más llamativo fue la firma de Pablo Farías, del socialismo de Santa Fe. Se lo pidió el gobernador Maximiliano Pullaro. Ni siquiera estaba en juego el número, pero firmó igual. Necesitaban 54 diputados y tuvieron 60. Pullaro intervino de hecho el bloque de Provincias Unidas. Juega también su propia interna provincial. Hace tres semanas que tiene trabado en la legislatura un nuevo proyecto de seguridad que no logra los votos ni de los propios. Ya había quedado expuesto en el debate del DNU 70 cuando aportó la última firma que faltaba para el dictamen de mayoría del oficialismo.
Candidatos en fuga
La interna Karina-Caputo también tiene su correlato en la previa al debate por la eliminación de las PASO. Mientras el asesor presidencial generaba uno de los hechos de mayor tensión política con su principal socio comercial, Karina Milei se rodeaba de 13 gobernadores en Rosario, en la presentación de la ronda de negocios del RIGI para la producción nacional. Pullaro fue el anfitrión. El contraste es notorio. La secretaria general avala la posibilidad de acordar con los mandatarios mientras Caputo ampara a los rebeldes. Ocurrió con Luis Petri. Buena parte del acuerdo con los gobernadores radicales está trabado en Mendoza. Petri se refugió en el asesor presidencial para conseguir que no lo bajen de la candidatura. El actual mandatario, Alfredo Cornejo, viene reclamando eso a cambio de apoyar al Gobierno. En Mendoza tomaron nota de que toda la maquinaria digital de Caputo salió a levantar a Petri. “No es nuestro candidato”, respondieron desde el ala karinista cuando pudieron explicaciones. Están seguros de que hubo difusión de contenidos de Petri por la agencia que maneja Caputo.

El radicalismo le cambió la estrategia a Diego Santilli. Ahora negocia en bloque, cansados de la falta de acuerdos. Quedó al mando el ex gobernador de Corrientes Gustavo Valdés. “Nosotros no cerramos hasta que no cierren los radicales”, dicen en el PRO de Macri. La cuestión está más trabada en el primer anillo de aliados que en el ampliado. Todos los actores consultados sostienen que el proyecto va a salir, pero al apuro del Gobierno, los gobernadores le contestan con paso de tortuga. Es la última oportunidad de negociar que tienen y la quieren aprovechar. Primero está el Presupuesto, que irá al recinto el 25 de noviembre. La reforma política quedará para sesiones extraordinarias. Ya no hay tiempo. Sólo se puede dictaminar hasta el 20 de noviembre.
El Gobierno tiene un cuello de botella. Como quien no llega a fin de mes. No es literal y se las arregla para seguir, pero con una agenda que no es propia. En Diputados se le acumula aún el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, Defensa de la Soberanía, Presupuesto y Biocombustibles. En el Senado esperan el nuevo régimen de patentes, Super RIGI y reforma política. Patricia Bullrich dio media sanción esta semana a un proyecto del radicalismo que tocará la caja de Luis Caputo. Prevé beneficios fiscales para pequeñas empresas.
Los aliados necesitan algún reaseguro de que no habrá competencia por las reelecciones de los gobernadores, un pacto imaginario, una suerte de pagaré. Pero además, necesitan un dique de contención para los distritos donde no gobiernan pero pueden tener candidatos competitivos, incluso por encima de los dirigentes libertarios. Un ejemplo es Córdoba, con Rodrigo De Loredo. También apuntan a La Pampa, Catamarca y Misiones. La pregunta que se hacen los gobernadores es por qué deberían rifar su marca. Vuelve el proyecto de colectoras. Es la única opción viable para contener hacia abajo. También está trabado Jujuy. Los liberarios presentan a Ezequiel Atauche, más vinculado a Caputo, y al diputado del Tesla, Manuel Quintar, aliado de Karina.
En el PRO todavía desconfían, pero sostienen que está cerrado el acuerdo en la Ciudad para la reelección de Jorge Macri. Cambia el logo y el nombre, todo pasa de amarillo a violeta, pero dicen, tienen la palabra de que se respetará esa candidatura.

Pesa la economía
Nadie quiere poner la firma por adelantado. Sobre todo en momentos en que la economía no da señales de recuperación. Macri también quiere esperar a ver cómo evoluciona el juego de Patricia Bullrich. No descarta a nadie, solo a él, que no quiere ser candidato. En el PRO dicen que también está listo el acuerdo en Chubut y Entre Ríos, los otros dos distritos que gobiernan. Como el radicalismo, el momento de hacerlo esperar a Santilli y a Milei es ahora. Nadie se quiere adelantar.
Ayer se conocieron los anticipos sobre recaudación. Según el economista Nadin Argañaraz, la recaudación nacional de IVA de octubre habría caído un 7,6% real interanual. Se acumularían doce meses consecutivos de caídas reales interanuales, desde noviembre de 2025. La demanda de dólares no merma. En septiembre se compraron USD 3410 millones, un 1,3% superior a agosto. La cantidad de cheques rechazados creció 30% en septiembre. Equilibra adelantó una inflación de 1,8%, hacia la baja, pero el Gobierno anunció el aumento tarifarios para servicios de electricidad y gas que podría ponerle más presión. Como herramienta a mano sólo atinó a postergar un mes más la suba del impuesto a los combustibles. Luis Caputo anunció que no se mueve de su plan, para desmentir diferencias con el Presidente. Las diferencias son con la mesa política, que sin reactivación económica, ve cada vez más difícil una recuperación de expectativas.
Según Pulso Research, la evaluación de la gestión de Mileí alcanzó un 66,4% de rechazo contra un 28,9% de aprobación. Eso es lo que reclama el ala política. Le queda un año para corregir, pero ni Milei ni Caputo quieren tocar nada. Cuentan con un valor agregado, que por ahora es su gran aliado. Ante la pregunta abierta, esa misma medición arrojó que si se consulta por quién es el líder de la oposición un 43,5% responde “nadie”.
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