Connect with us

POLITICA

A un año de la entronización. Un presidente inesperado, de cara a los peores fantasmas

Published

on


1 ‘

En su teléfono asomaron uno, dos, tres mensajes de Telegram.

Advertisement

-¿Pasó algo?-tipeó Alberto Fernández, preocupado, en su celular.

-Vení a verme urgente, tengo que hablar con vos-le contestó Cristina Kirchner.

Alberto Fernández no planeaba ser presidente. No se le cruzaba por la cabeza. Caminaba el llano desde 2008. Su ambición política pasaba por ser el arquitecto de la unidad del peronismo y ganarle a Mauricio Macri. Si el PJ triunfaba, bromeaba en tertulias con amigos, a lo sumo tendría la embajada en Madrid.

Advertisement

Armador de carreras ajenas, Fernández había dado el paso más difícil: reconciliarse con Cristina. Al hacerlo, dejó atrás una pelea de nueve años que parecía no tener retorno. Tras esa reconciliación, Fernández comenzó a trabajar sigiloso para volver a llevar a la ex presidenta a la Casa Rosada. Pero la historia dio un vuelco inesperado. Y fue por decisión de ella.

Acto de Alberto Fernández Junto a Cristina Fernández y Axel KicillofArchivo

Esa mañana de mayo, un año atrás, Fernández estaba dando clases en la Facultad de Derecho. Cuando Cristina insistió con los mensajes, él entendió que era importante. A las 15, llegó a verla al departamento de Florencia Kirchner, en Constitución. Y se quedaron los dos a solas en el comedor. «Me dijo que lo pensó mucho. Que ella tal vez podía ganar pero que le iba ser muy difícil gobernar porque la Argentina estaba demasiado enfrentada. Que hacía falta alguien que pudiera abroquelar a todos los nuestros y también convocar a gente que no estaba con nosotros», relató Fernández a en 2019.

-Así que llegué a la conclusión que el candidato tenes que ser vos…

Advertisement

-Honestamente, no me parece una buena idea. Pensalo bien porque vos no transferís tus votos a nadie-reaccionó Fernández.

-No, no.. ¡Yo voy a ser tu candidata a vicepresidenta! Por todo lo que vos trabajaste en este tiempo, tomé esta decisión… El candidato tenés que ser vos.

Un año después, Alberto Fernández gobierna el país en completo estado de excepción, con los índices económicos desplomados y en un camino de cornisa al borde del default

Fernández le contó la noticia a muy pocas personas. A su pareja, Fabiola Yáñez, y a su hijo, Estanislao, les pidió que se hicieran a la idea. El viernes 17 de mayo fue a un asado con intendentes en Lomas de Zamora y disimuló toda la noche. Pero de regreso, en el auto, se lo confesó a Santiago Cafiero, el joven que se había ganado su confianza en los encuentros del Grupo Callao. Al día siguiente, el sábado 18 de mayo, hace exactamente un año, Cristina anunció la candidatura con un video en Twitter. Y sorprendió al país.

Advertisement

A partir de entonces, Fernández se lanzó a una carrera vertiginosa. Sedujo a los gobernadores peronistas y a Sergio Massa. Encolumnó detrás de su candidatura a un PJ que había jugado dividido en los tres últimos turnos electorales. Él, que supo ser el kingmaker de Néstor cuando nadie sabía cómo se escribía Kirchner, ahora debía demostrar que no era un títere de Cristina. Con un país polarizado, debía intentar saltar la grieta abrazado al kirchnerismo. Y en medio de una profunda crisis, debía convencer que pondría «a la Argentina de pie» sin anticipar un plan económico.

Asuncion del presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Asuncion del presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.Silvana Colombo –

A un año de aquella entronización, hoy Alberto Fernández gobierna el país en completo estado de excepción, con los índices económicos desplomados, una espiralización del dólar y en un camino de cornisa al borde del default. Todo ello cuando la pandemia del coronavirus que puso en jaque a mundo aún no llegó a su pico en el país. «Ya sabíamos que íbamos a gestionar con la mochila de la deuda y sin plata. Pero nos cayó encima como una bomba el coronavirus», reconoce a el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

A cinco meses de asumir, Fernández gestiona con «superpoderes». Su primera decisión fue trabajar sin ley de presupuesto y su primera acción de gobierno, redactar un proyecto de emergencia que le otorgó atribuciones extraordinarias. Con el coronavirus se inauguró, el 12 de marzo, la emergencia sanitaria. Desde entonces, fueron sancionados 23 decretos de necesidad y urgencia. El último le otorgó al jefe de Gabinete la potestad de ampliar y redistribuir los fondos del Estado hasta fin de año, sin pasar por el Congreso.

Con un mundo en una postal apocalíptica, Fernández siguió el paradigma sanitarista y puso al país en cuarentena. Fue una medida inédita. Pese a la crítica coyuntura, en pandemia el Presidente subió su nivel de aprobación pública. Llegó a cosechar una imagen positiva de más de 80 puntos. «Alberto mostró su mejor versión en la pandemia. Pensó, como jurista, que el primer derecho es a la integridad física», dice su amigo Eduardo Valdés.

Advertisement
Alberto cuenta cómo Cristina le ofreció la candidatura a presidente

Pese a que goza de un alto nivel de aceptación en los sondeos, Fernández neutraliza cualquier intento de fortalecer una línea política propia. Tiene en claro los riesgos que eso implicaría. «Él es el primero que le dice no al albertismo. Sabe que debe mantener al frente unido. Su lógica de construcción de poder es armonizar», dice un estrecho colaborador de su entorno.

Mesa chica

Desde el día uno, Fernández supo que su rol pasaría por arbitrar en el frente que lo llevó al triunfo. Sin embargo, construyó en torno suyo un círculo de personas de confianza, que nutrió de relaciones que cosechó a lo largo de su vida y que hoy comanda de manera radial.

El Grupo Callao -la usina de dirigentes jóvenes y poco conocidos que había quedado como resabio de la frustrada campaña de Florencio Randazzo en 2017- fue el que lo escoltó en la campaña. De un día para el otro, los debates en el café Los Galgos dieron a lugar a un búnker electoral en la calle México. Cafiero se consolidó como su mano derecha. Matías Kulfas y Cecilia Todesca fueron sus personas de consulta en materia económica. Miguel Cuberos se ocupó de la logística y la puesta en escena. A Juan Pablo Biondi le encargó la comunicación, aunque más como un ladero todoterreno que como un simple vocero.

Advertisement
Buenos Aires 1/3/2020. Apertura de la sesiones ordinarias en el Congreso de , el presidente Alberto Fernandez da el discurso inicial
Buenos Aires 1/3/2020. Apertura de la sesiones ordinarias en el Congreso de , el presidente Alberto Fernandez da el discurso inicialRodrigo Néspolo –

Tras las PASO, Fernández tuvo el primer botón de muestra del cambio que implicaría la investidura presidencial. En la gira de México, quisieron custodiarlo como si fuera un mandatario electo. «Protestó durante todo el viaje», recuerda Cuberos. Aún hoy el Presidente discute por la Casa Militar por el protocolo.

Fernández se alzó con 48 puntos en octubre y se recluyó en un piso de Puerto Madero para organizar la transición, lejos del escrutinio público. Fue entonces cuando sumó a su esquema a dos amigos del PJ porteño que recalaron en la Casa Rosada: Julio Vitobello se convirtió en secretario de la Presidencia y Juan Manuel Olmos, en su jefe de asesores. Acercó a un joven, Julián Leunda, a quien conocía como productor del canal C5N, para la gestión de asuntos políticos sensibles.

El ministro del Interior, Eduardo «Wado» De Pedro, jefe de La Cámpora devenido en articulador político, es hoy considerado por Fernández como uno de sus funcionarios más importantes

Fernández también convocó a dos personas que se convertirían en custodios silenciosos de la gestión presidencial: Gustavo Béliz y Vilma Ibarra. Ambos con perfil extrabajo, habían tenido un distanciamiento traumático con el kirchnerismo y simbolizaron, con su solo nombramiento, una señal de independencia hacia Cristina Kirchner.

Encuentro en Olivos de Alberto Fernández y Cristina Fernández
Encuentro en Olivos de Alberto Fernández y Cristina FernándezCaptura de TV –

Béliz, que llevaba quince años en el ostracismo, se reencontró con Fernández en su departamento de Puerto Madero una mañana después de las PASO, con la excusa de una entrevista que el por entonces candidato tendría con el arzobispo Marcelo Sánchez Sorondo. Cuando el prelado se fue, Fernández y Béliz se quedaron conversando durante horas. Hablaron de todo y llegaron a emocionarse hasta las lágrimas. Béliz luego le acercó un paper con ideas para un Estado «moderno». A Fernández le gustó y lo convenció para volviera. Con Ibarra -que fue su pareja durante muchos años- Fernández conservó siempre una relación de respeto. Logró convencerla para que dejarla un puesto estratégico en una de las firmas más importantes del país y volviera a lo público.

Fernández conformó un gabinete de 20 carteras, sin superministros ni primus inter pares. Colocó a su socia de toda la vida, Marcela Losardo, en el ministerio de Justicia y a su viejo amigo, Claudio Moroni, en Trabajo. Y repartió el resto de las carteras entre sus socios políticos. El kirchnerismo se reservó puestos con manejo de caja, como PAMI, YPF o la DGI y lugares institucionales importantes, como la Procuración del Tesoro, la Oficina Anticorrupción, la secretaría de Derechos Humanos y la IGJ. La Anses, el brazo del Estado con mayor llegada al territorio, estuvo a cargo de uno de los economistas que disertaba en el Instituto Patria, Alejandro Vanoli. Por problemas de ineficiencia, el Presidente lo apartó y designó a Fernanda Raverta una referente de La Cámpora que deslumbró a Fernández en la campaña. Máximo Kirchner resaltó en los últimos días que los mejores cuadros de su agrupación recalaron en el gabinete de Alberto.

Advertisement

Entre quienes ganaron en la consideración del Presidente figuran ministro del Interior Eduardo «Wado» De Pedro, jefe de La Cámpora devenido en articulador político. Hoy es considerado por Fernández como uno de sus funcionarios más importantes. Otra figura clave es el intendente de Hurlingham, «Juanchi» Zabaleta, que se erigió como su principal enlace con el conurbano bonaerense, el territorio que obsesiona al Presidente en tiempos de pandemia.

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, con mascarilla y pantalla
El presidente de Argentina, Alberto Fernández, con mascarilla y pantallaPresidencia

Fernández asumió la presidencia el 10 de diciembre con un llamado a una «solidaridad en emergencia», desde entonces su leitmotiv. «No cuenten conmigo para seguir transitando el camino del desencuentro», dijo. Advirtió que «el país tiene la voluntad de pagar su deuda, pero carece de capacidad para hacerlo». Y anunció que impulsaría una reforma judicial y de los organismos de inteligencia para terminar con los «sótanos de la democracia». Todavía no la presentó.

El intendente de Hurlingham, «Juanchi» Zabaleta, se erigió como su principal enlace con el conurbano bonaerense, territorio que obsesiona al Presidente en tiempos de pandemia

A los pocos días de asumir, Fernández se alzó con la ley «ómnibus» de emergencia económica, la «llave maestra» para gestionar la crisis con plenas atribuciones presidenciales. «La sanción de esa ley fue la primera demostración de fortaleza institucional de Alberto», dice hoy un alto funcionario.

Fernández tomó en pocos días medidas que resultaron antipáticas para distintos actores económicos como la suspensión de la movilidad jubilatoria, el decreto anti despidos, el impuesto PAIS a la compra de dólares y las retenciones al campo. Zigzagueó en los primeros conflictos y evitó desbordes con los gremios, los movimientos sociales y los empresarios. «Nosotros le decimos que es muy suertudo. Es el único que puede visitar al Papa, anunciar su proyecto de legalización del aborto y seguir trabajando con los curas», dice Valdés.

Advertisement

Cuarentena en Olivos

El día que asumió, Fernández le dijo a sus colaboradores que iría todos los días a trabajar a la Casa Rosada: «Néstor desde Olivos no trabajó nunca», comentó. Sus planes se vieron súbitamente interrumpidos por la pandemia. Hace casi dos meses que Fernández no pisa Balcarce 50. El Presidente mudó su lugar de trabajo a la Jefatura de Gabinete en la quinta de Olivos.

Conferencia del presidente de la nación, Alberto Fernández junto al jefe de gobierno porteño Horacio Rodriguez Larreta y el gobernador de la provincia de Bueno Aires, Axel Kicillof en el marco de la pandemia de coronavirus
Conferencia del presidente de la nación, Alberto Fernández junto al jefe de gobierno porteño Horacio Rodriguez Larreta y el gobernador de la provincia de Bueno Aires, Axel Kicillof en el marco de la pandemia de coronavirusPresidencia

Se acostumbró. Por la mañana realiza caminatas por los parques y lee los diarios en el chalet presidencial. Cerca de las 10.30 pasa a la zona de trabajo común. Por la quinta circulan sin pedir permiso solo un puñado de colaboradores. Vitobello, Béliz, Biondi, Guzmán y Leunda comparten jornada completa, mientras que Cafiero, Todesca e Ibarra se reparten entre la Casa Rosada y Olivos.

El día que asumió, Fernández dijo que iría todos los días a la Casa Rosada: «Néstor desde Olivos no trabajó nunca», comentó. Por la pandemia, hace casi dos meses que Fernández no pisa Balcarce 50

El Presidente, que tiene fama de impuntual, trabaja con una agenda que, en buena parte, se arma sobre la marcha. Tuvo que aprender a delegar: hoy la gestión diaria de los ministerios está a cargo de Cafiero, mientras que él se concentra en el coronavirus y la negociación de la deuda. El Presidente hace, sin embargo, llamadas a sus funcionarios por asuntos puntuales, en general durante la noche. Al final del día, se da un tiempo para mirar series en Netflix con Yáñez.

Advertisement

En los últimos días, Fernández citó a Olivos aun cura que tiene fama de hacer milagros. El religioso le dijo que habría «luz» para la Argentina y el Presidente lo tomó como una buena señal.

Con Cristina se reunió varias veces a solas en los últimos 55 días. «Se vieron más veces que las que trascendieron públicamente», reconoce un colaborador presidencial. A ella, a diferencia de otros visitantes, la recibe en el chalet presidencial. Nadie, ni los colaboradores más cercanos, saben a ciencia cierta qué se dicen cuando se ven. «Solo ellos dos saben lo que hablan ahí», dicen en el entorno de Fernández. «A veces estamos de acuerdo y a veces no, pero yo la escucho por su gran capacidad e inteligencia», dijo Fernández días atrás sobre uno de esos encuentros.

«Lo que hay con Cristina son diferencias de lenguaje y de método, no de fondo. Alberto es un hombre que va por los acuerdos, Cristina es más explosiva. Ella tiene un dolor, una llaga, que le dificulta superar la grieta», dice alguien que conoce de cerca a los dos.

Advertisement

En los últimos días trascendió que a la vicepresidenta no le gustó el acercamiento que Fernández exhibió con Horacio Rodríguez Larreta. «No es que le molestó, simplemente es algo que ella no podría hacer», aseguran allegados a la vicepresidenta. Un estrecho colaborador presidencial aseguró que fue testigo de un mensaje que Cristina le envió a Alberto diciéndole que le había gustado la foto con Axel Kicillof y el jefe de gobierno porteño en el último anuncio de la cuarentena.

La bandera blanca duró poco. La decisión del jefe de gobierno porteño de liberar el comercio en la Ciudad puso en pie de guerra a La Plata y a intendentes del kirchnerismo que temen que la mayor circulación del virus desborde la General Paz. Fernández intentó poner orden y se sacó otra instantánea con Rodríguez Larreta en Olivos.

La relación con la oposición y la revisión del pasado es algo que deja a la luz las diferencias de criterio entre el Presidente y su vice. Cristina sostiene que existió un lawfare y que su situación en los tribunales es producto de una persecución política del macrismo. El kirchnerismo duro tenía redactada desde hace meses la denuncia penal contra la llamada «mesa judicial» del ex gobierno que presentó en los últimos días. Fernández había pedido evitar la guerra en los tribunales.

Advertisement

El Presidente aspira ahora a impulsar una reforma judicial que lleve su nombre, un proyecto hasta este fin de semana muy pocos conocían. Abrirá otro frente de tormenta, justo cuando está de cara a los peores fantasmas.

Hoy, a un año del inicio de su carrera presidencial, enfrenta el momento más duro de su gobierno. Le toca atravesar la peor parte de la pandemia y transitar el sprint final de una negociación de la deuda que lo tiene al filo del default.



Maia Jastreblansky,LA NACION,Política

Advertisement

POLITICA

El brutal crimen de las abuelas de Fito Páez: un asesino que conocía a la familia, una habitación destrozada y un disco histórico

Published

on


El peor día de la vida de Fito Páez había empezado bien. Se habían levantado temprano, la prueba de sonido había salido perfecta, la banda sonaba ajustada y la sala estaba llena. Esa noche, la del 7 de noviembre de 1986, tocó por primera vez en Brasil. Era la nueva voz del rock nacional, ya consolidada después de dos grandes discos como Del 63 y Giros. Fue en la sala Circo Voador de Río de Janeiro. Todo salió perfecto. Debía tocar allí las dos siguientes noches. Su novia Fabiana Cantilo llegó de Buenos Aires en medio del show. Su amigo y maestro Charly García apareció junto a su pareja de entonces, Zoca. Charly subió al escenario y juntos hicieron una gran versión de “Demoliendo hoteles”. Nadie sabía que la canción elegida tendría algo de premonitorio.

Después fueron todos a comer y a tomar algo. Antes de entrar al hotel, cruzaron a la playa de Ipanema y se bañaron desnudos en el mar. Antes de acostarse, ya con el sol apareciendo, tomaron unos whiskies más.

Advertisement

Continue Reading

POLITICA

El peronismo empieza a ver posibilidades de ganarle a Milei y le da forma a una propuesta electoral

Published

on



Hay un poco más de claridad. Un poco. Tampoco demasiado. Pero en el peronismo empieza a existir una idea que configura los movimientos de la dirigencia. Hay una sensación uniforme de que existen chances concretas de ganarle a Javier Milei el año que viene, pero también de que ya no se puede seguir perdiendo el tiempo en internas. Aunque las tensiones se mantengan latentes. Aunque los problemas de fondo no desaparezcan. La necesidad de acuerdos es imperiosa porque cada vez queda menos en el reloj para que se abra el calendario electoral.

El símbolo más claro de esa comunión necesaria es el encuentro que esta semana tuvieron Axel Kicillof y Máximo Kirchner para acordar los lugares en la nueva etapa del PJ Bonaerense. Fue una reunión buena, que no terminó ni en una batalla campal, ni en la proclama de unidad. Pero fue un mensaje claro hacia el resto del universo peronista, donde se empezaron a preguntar, con un poco más de optimismo, si realmente sobrevive la posibilidad concreta de llegar a un acuerdo político después de la guerra.

Advertisement

La visita del Papa León XIV pondrá en pausa los movimientos de la política nacional. El foco de atención estará puesto en el mensaje que deje el sucesor de Francisco, un hombre que sigue su línea pastoral y que se prevé que refuerce el discurso que la Iglesia católica tiene en Argentina en los últimos meses. No hablará de la política local ni de los políticos nacionales. Pero dejará mensajes vinculados a la realidad de la región y el país. Así lo entienden en la Iglesia. Después cada cuál decodificará el mensaje como quiera.

Ese tiempo de calma le dará aire al gobierno nacional para afirmarse sobre la agenda eclesiástica y ponerse a la sombra, luego de una hilera de malas noticias vinculadas a sus aliados internacionales. Esos días le servirán también al peronismo bonaerense para extender la tregua forjada en La Plata, y al conjunto de los dirigentes justicialistas para contribuir, en sus movimientos aislados, en la idea de que hay una alternativa en construcción que ya no tiene freno.

La reunión de Axel Kicillof y Máximo Kirchner en La Plata bajó los niveles de tensión en el peronismo bonaerense

En esos días, y sobre todo haciendo foco en donde se concentra la discusión nacional en términos electorales, el único ruido que sigue vigente involucra a Axel Kicillof y Sergio Massa. El Gobernador ha planteado públicamente su respaldo a la reelección de los intendentes bonaerenses, mientras que el líder del Frente Renovador (FR) ha dejado en claro, a través de sus dirigentes más cercanos, que mantendrá su histórica postura contraria a la continuidad, sin fin, de los jefes comunales

Advertisement

El mensaje del massismo esta semana fue contundente. Ellos no acompañarán con sus votos la iniciativa que ya hace tiempo presentó la legisladora Ayelén Durán, del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), pero tampoco orquestarán un plan para frenarla. Kicillof, creen ellos, se tiene que encargar de buscar los votos y, al día de hoy, esos votos no están. “Les prometió a los intendentes que iba a bancar un proyecto en una Legislatura donde está en minoría y en la que una parte del peronismo no lo acompaña”, sostuvo un importante dirigente del FR.

En el peronismo de la provincia de Buenos Aires hay un amplio consenso subterráneo sobre la importancia de que salga la ley de reelecciones. Más allá de la posibilidad de los intendentes de renovar su poder en la cúpula ejecutiva del municipio, entienden que la confirmación de mandatos sin límites evita los conflictos por la sucesión en los municipios y le saca presión al armado legislativo del año entrante. Porque sino todos los intendentes salientes empezarán a friccionar por un lugar en la Legislatura.

La opción B es hacer una parada de dos años en los concejos deliberantes locales y esperar hasta la próximo elección de medio término para ganar protagonismo. Son, miradas desde afuera, minucias de la política territorial pero, al mismo tiempo, son circunstancias relevantes en el ordenamiento de la fuerza política en la provincia más valiosa en términos electorales.

Advertisement

Axel Kicillof y Sergio Massa plasmaron posturas opuestas respecto a la re-reelección de los intendentes

La ley de la reelección es clave para que los intendentes con mayor apoyo en sus distritos movilicen ciudadanos a votar a las escuelas y lo hagan promocionando al candidato a presidente que tenga el peronismo. Más allá de las elecciones concurrentes, con dos sistemas electorales distintos, para un prencandidato como Kicillof, que tiene su mayor espalda electoral en la provincia de Buenos Aires, sería de gran importancia que la ley salga.

En el kicillofismo hay quienes dicen que el proyecto de Durán está pisado por La Cámpora, mientras que en el cristinismo está la teoría de que el Gobernador no quiso sacar primero la ley de reelección de los legisladores, presentada por el senador Néstor “Bicho” Vivona, que responde al intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, lo que le podría haber dado un plafón determinante para poder construir consenso sobre una ley similar, pero para los intendentes. En ese entonces, en el kicillofismo planteaban que, en términos estratégicos, era mejor votar todo junto en una misma vez, para que el costo político esté unificado. Al final, no salió ninguna de las dos leyes.

La discusión por las reelecciones alcanzó otro tenor cuando el intendente de Ensenada, Mario Secco, cuestionó a Sergio Massa por no acompañar el proyecto. “Nosotros somos verticalistas y nos encolumnamos detrás de su candidatura ¿Y ahora nos viene a decir que los intendentes no pueden ser reelectos? ¿Quién sos? ¿Dios?“, fue el fuerte reproche. El ex ministro no se metió en el barro pero, a través de sus principales dirigentes, dejó en claro que no va a modificar su postura.

Advertisement

La claridad sobre hacia donde tiene que ir el peronismo también se puso en perspectiva durante el encuentro que Massa tuvo con los asesores del presidente de Brasil, Lula Da Silva, en sus oficinas de avenida Libertador. El diputado brasileño André Janones y los dos consultores en comunicación que viajaron a la Argentina, le plantearon que la unidad del peronismo es fundamental pero que, aún más importante, es lograr una amplitud visible y concreta del espacio opositor. Una alternativa donde comulguen la centro izquierda con la centro derecha. El punto de encuentro para multiplicar los votos y la representantividad del frente opositor.

Javier Milei tuvo malas noticias en las últimas dos semanas respecto a la fortaleza de sus aliados internacionales (Presidencia de la Nación)

Ese mismo día el trío brasileño visitó a la ex presidente Cristina Kirchner. Día en que se conoció el reportaje que le había otorgado al The Washington Post, donde aseguró que, si la Justicia la deja, tiene intenciones de ser candidata a presidenta otra vez. Esa idea se diluyó en la semana, entre la agenda diaria del justicialismo, el resultado adverso de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos y la renuncia del presidente de Paraguay, Santiago Peña, envuelto en un escándalo financiero con el cierre del Ueno Bank.

Las dos noticias de impacto internacional, sumado a la derrota de Flávio Bolsonaro la semana pasada, configuraron un mapa sombrío para las alianzas políticas e ideológicas de Milei. ¿Pueden esos hechos marcar el inicio de un cambio de época? Tal vez. Las proyecciones son miradas con detenimiento en el peronismo. Mientras tanto, son una señal más, además del altos índices de rechazo a la gestión, que le da al PJ un argumento para inflar su autoestima y considerar que es capaz de estructurar una alternativa consistente para ser competitivos el año entrante.

Advertisement

La tregua bonaerense, a través de la lupa nacional, es determinante para que haya mayor armonía en el epicentro de las decisiones. Por fuera de ese círculo, el peronismo tiene conflictos abiertos en distintas provincias como Jujuy, Salta, La Pampa, Mendoza y Tucumán. Divisiones, tormentas imperfectas y rencores que no se diluyeron. La unidad no será completa hasta tanto un representante del peronismo vuelva al poder. Y, más allá de los mensajes inflados de optimismo, en el universo opositor creen que ese objetivo es, cada día que pasa, más posible de cumplir.

Continue Reading

POLITICA

Adepa celebró la llegada del Papa a la Argentina y manifestó su deseo de que la visita contribuya al diálogo y al encuentro

Published

on


A horas de la llegada del Papa a la Argentina, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) destacó su mensaje sobre la defensa de la dignidad humana frente al avance de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial.

A través de un comunicado, la entidad manifestó su deseo de que la llegada de León XIV contribuya a fortalecer los valores de paz, concordia, diálogo y encuentro entre los argentinos, en un contexto internacional atravesado por conflictos, incertidumbres y profundas transformaciones.

Advertisement

Además, reconoció la postura del pontífice frente a los desafíos que plantea el desarrollo tecnológico. En ese sentido, destacó la necesidad de preservar la integridad, la libertad y la autonomía de las personas ante el creciente protagonismo de la inteligencia artificial.

La asociación sostuvo que el llamado de León XIV a mantener la tecnología al servicio de las personas constituye una orientación ética fundamental para la sociedad actual.

El mensaje del Papa sobre la IA

ADEPA también hizo referencia a la encíclica Magnifica Humanitas, en la que el pontífice aborda la importancia de la búsqueda de la verdad, la comunicación humana y la responsabilidad de los medios en la construcción del bien común.

Advertisement

Continue Reading

Tendencias