POLITICA
Axel Kicillof cerró un acto con olor a candidatura y un mensaje a la interna: “No me interesa una construcción a control remoto”

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, cierra este sábado el acto del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en Avellaneda con una convocatoria a organizar una alternativa nacional frente al gobierno de Javier Milei y dejó una definición dirigida hacia la discusión interna del peronismo: “No me interesa una construcción a control remoto”.
Ante militantes y dirigentes llegados desde distintos puntos del país, Kicillof buscó mostrar al MDF como una estructura en expansión territorial y con capacidad para articular debates programáticos. “Este no es un acto convencional. Hoy no vinimos solamente a hablar. Vinimos miles y miles de compañeros y compañeras a escucharnos, a reflexionar y a darnos fuerza. Hoy vinimos a construir”, afirmó.
El encuentro se realizó en la sede de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Villa Domínico y reunió a dirigentes y militantes de distintas provincias. Kicillof es el orador de cierre de una jornada que comenzó con diez plenarios temáticos y que el MDF presentó como un encuentro federal, con el objetivo de ampliar su despliegue fuera de la provincia de Buenos Aires.
La actividad tuvo lugar en medio de nuevas tensiones dentro del Partido Justicialista bonaerense. En los días previos, la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, había cuestionado a Kicillof y lo acusó de dividir al PJ.
Según relató, esos encuentros estuvieron colmados de participantes y expresaron una voluntad de construir desde las bases. “Después de tanta sospecha, era más simple: las nuevas canciones se componen colectivamente”, dijo, antes de añadir que ese proceso debe desarrollarse “de abajo para arriba”.
Kicillof recordó el lanzamiento del espacio en Los Hornos y explicó el sentido del nombre elegido. Señaló que el término “movimiento” remite a una tradición de luchas, derrotas y triunfos del peronismo, mientras que la palabra “derecho” refiere a los derechos que, según planteó, están en riesgo bajo la actual administración nacional.
También mencionó la creación de espacios sectoriales del MDF y de un centro de estudios llamado Derecho al Futuro. “Cientos y cientos de reuniones, de encuentros. Y esto, compañeros y compañeras, recién empieza”, sostuvo.

El gobernador reivindicó las recorridas por otras provincias
En uno de los tramos centrales de su discurso, Kicillof enumeró sus visitas recientes a Tierra del Fuego, Chaco, Corrientes, La Pampa, Córdoba y Misiones. El objetivo, indicó, fue reunirse con estudiantes, trabajadores, empresarios, productores, comerciantes, dirigentes políticos y organizaciones sociales.
El gobernador afirmó que encontró inquietudes similares en cada distrito: economías regionales afectadas, obras detenidas, comercios cerrados, sectores productivos sin horizonte y administraciones provinciales condicionadas por la falta de asistencia nacional.
“Para construir una alternativa nacional primero hay que escuchar a la Argentina”, afirmó Kicillof. En ese sentido, planteó que el encuentro de Avellaneda tuvo una impronta federal y cuestionó la idea de que cada provincia pueda resolver por sí sola problemas de alcance nacional.
“No me interesa una construcción a control remoto”
Kicillof vinculó las recorridas territoriales con la necesidad de elaborar una propuesta política con presencia en todo el país. “Una alternativa nacional no se construye desde una oficina”, sostuvo ante los asistentes.
Luego lanzó una frase que concentró buena parte de la lectura política del acto: “No me interesa una construcción a control remoto. Tenemos que escuchar, tenemos que sumar, tenemos que organizar en todos los rincones de nuestra República Argentina”.
El gobernador bonaerense sostuvo que una propuesta opositora requiere planificación, participación y respaldo mayoritario. “No se va a salir de esta situación tan dramática ni con jugadas mágicas ni con improvisaciones”, expresó.

“Cuenten conmigo”
En el tramo final de su discurso, Kicillof sostuvo que la oposición debe ofrecer una salida política frente al deterioro económico y social que atribuyó al Gobierno. Planteó que el desafío no consiste únicamente en enumerar los problemas, sino en construir una propuesta que convoque a quienes todavía no encuentran una opción.
El gobernador afirmó que esa alternativa debe evitar “el odio” y “la nostalgia” y recuperar expectativas, en particular entre los jóvenes. Mencionó demandas como empleo, ingresos suficientes, acceso a los estudios, vivienda y la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida. También pidió revisar las frustraciones que, según dijo, llevaron a parte de ese electorado a respaldar a Milei.
Kicillof definió al peronismo como la “columna vertebral” de esa construcción, aunque consideró que deberá sumar a sectores sociales y políticos ajenos a esa tradición. Rechazó que esa mayoría pueda surgir de acuerdos entre dirigentes y remarcó que debe construirse “desde abajo”, con participación pública.

Al referirse a una eventual reelección de Milei, advirtió sobre las consecuencias de otros cuatro años de su gestión y llamó a no esperar que el malestar económico resuelva por sí mismo el escenario político. “No cuenten conmigo para esperar sentado”, afirmó.
Luego reforzó esa definición con una frase que funcionó como señal de proyección nacional: “Cuenten conmigo para que el año que viene la Argentina tenga una alternativa que nos deje terminar con este modelo, pero sobre todo, que nos permita empezar una etapa distinta”.
Críticas al programa económico de Milei
El mandatario centró buena parte de su intervención en críticas al gobierno de Javier Milei, al que acusó de desatender a las provincias y de aplicar un programa que afecta a la producción, el empleo, la obra pública, la educación y la salud.
“Con Milei la Argentina no solo no va bien, es exactamente al revés. En Argentina se está produciendo una verdadera catástrofe”, afirmó. También sostuvo que el país atraviesa un proceso de mayor precarización, endeudamiento de los hogares y deterioro de las condiciones de vida.
Kicillof cuestionó el discurso oficial sobre el equilibrio fiscal y la estabilidad. “No hay estabilidad si las familias no llegan a fin de mes. No hay orden si los hogares están tapados de deuda”, planteó.
El gobernador advirtió, además, sobre el impacto social de la crisis y mencionó el crecimiento de los suicidios como un indicador que, según afirmó, no debería naturalizarse. En ese marco, describió al modelo libertario como “ignorante, entreguista e insensible”.
Hacia el cierre, dirigió un mensaje a pequeños y medianos empresarios, comerciantes e industriales afectados por la caída de la actividad. “El problema no sos vos, el problema es Milei”, concluyó.
plenario federal Avellaneda
POLITICA
Denunciaron ante el Consejo de la Magistratura a cinco jueces federales por integrar tribunales de la AFA

La Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) presentó una denuncia disciplinaria ante el Consejo de la Magistratura contra cinco jueces federales que, según consta en el sitio web de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), integran actualmente órganos internos de la entidad.
Los jueces denunciados son Sergio Fernández, Pablo Morán, Roberto Minguillón, Matías Mancini y Juan Pablo Rodríguez. La organización sostiene que el ejercicio de esas funciones resulta incompatible con la judicatura y solicitó que se investigue su conducta y se determinen las responsabilidades correspondientes.
De acuerdo con la presentación, Sergio Fernández, juez de la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, forma parte del Tribunal de Disciplina de la AFA.
Los restantes —Pablo Fernando Morán, titular del Juzgado Federal N° 1 de Formosa, Roberto Minguillón, juez del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Mar del Plata, Matías Mancini, juez del Tribunal Oral Federal de San Martín N° 4, y Juan Pablo Rodríguez, juez de la Cámara Nacional en lo Civil— integran el Tribunal de Ética de la AFA.
ACIJ argumentó que esta labor está prohibida por el artículo 9 del decreto-ley 1285/58, que impide a jueces y juezas el ejercicio de toda otra actividad profesional. Quienes integran los tribunales de la AFA tramitan expedientes, valoran pruebas, celebran audiencias y dictan resoluciones sancionatorias vinculantes para clubes, dirigentes, jugadores y demás afiliados.
Para la organización, se trata de funciones asimilables a las de la judicatura, y la función jurisdiccional no admite desdoblamientos. ACIJ agregó que, aun cuando se considerara compatible la actividad, el Reglamento para la Justicia Nacional exige autorización previa de la Corte Suprema para integrar comisiones directivas de asociaciones, y no surge de los registros públicos que esa autorización haya sido otorgada ni siquiera solicitada.
La denuncia también planteó que la participación de estos magistrados en órganos disciplinarios de la AFA genera riesgos objetivos de conflictos de interés y afecta su apariencia de imparcialidad. Según los estándares internacionales, no basta con que los jueces sean imparciales, sino que también deben parecerlo.
POLITICA
Bloqueos sindicales: la diputada Verónica Razzini declaró durante cinco horas en el juicio por la protesta de Camioneros

Comenzó este lunes en Rosario el juicio oral contra representantes del Sindicato de Camioneros de Santa Fe, acusados de haber participado en el bloqueo de 90 días que paralizó a la empresa Razzini, dedicada a la distribución de materiales de construcción, en 2020.
El caso, que estuvo cerca de prescribir, puede derivar en penas de dos a seis años de prisión por desbaratamiento de empresa, pero el principal acusado ya falleció.
Tal como anticipó Infobae, la primera testigo que declaró fue la diputada libertaria Verónica Razzini, que durante el bloqueo era una de las dueñas de la empresa, y su testimonio se extendió a lo largo de cinco horas, que fue acompañado por fotos y videos que fueron registrados durante los episodios de hace seis años.

Por ese motivo, sólo pudo declarar luego la coordinadora operativa de la empresa y pasaron para este martes el resto de los testigos previstos en la primera audiencia: declararán, entre otros, un hermano de la diputada, que también fue amenazado por los sindicalistas; su ex esposo, a quien le dijeron que lo iban a matar y que sabían dónde estaban sus hijos, y la escribana que verificó que se estaba impidiendo el acceso a la empresa.
El juicio, que se realiza en el Centro de Justicia Penal de la ciudad de Rosario, es llevado adelante por el tribunal que integran Gonzalo Fernández Bussy, Mariano Aliau y Paola Aguirre, y seguirá en principio hasta el jueves próximo, cuando están previstos los alegatos finales.
Los imputados son Marcelo Ortiz, Víctor Manuel Kamiñsky, Gustavo Coronel y Damián Beiber, aunque el primero, según se constató recién el viernes pasado a pedido del fiscal Germán Mazzoni, ya falleció.
Razzini, que a partir de su traumática experiencia creó el Movimiento Empresarial Anti Bloqueo (MEAB), contó en detalle todo lo que padeció junto a sus dos hermanos y el resto de la familia cuando el 8 de junio de 2020 comenzó el bloqueo del sindicato liderado por Sergio Aladio, un opositor de Hugo Moyano, que reclamaba a la empresa que 18 de sus 100 empleados se afiliaran al sindicato, aunque la actividad de la empresa no tenía nada que ver con el transporte de cargas y el encuadramiento, según la normativa vigente, les correspondía al Sindicato de Comercio y a la UOCRA.
El conflicto comenzó sin una notificación previa. Un grupo de unas 150 personas cortó la avenida donde se ubica la empresa, acampó en los accesos e impidió la entrada y salida de vehículos durante la pandemia de COVID-19.
Los bloqueos escalaron desde la interrupción de las operaciones de la empresa hasta amenazas contra proveedores, empleados y miembros de la familia Razzini. “Unos 10 empleados salieron a la puerta, dijeron que no trabajaban más y en ese momento buscamos escribano, tratamos de hacer certificaciones notariales de la situación, y automáticamente todo se transformó en una guerra”, afirmó Razzini a Infobae.

Según la empresaria, los manifestantes exhibieron armas de fuego, interceptaron su auto y advirtieron que conocían la ubicación de sus hijos. También recibió amenazas de que irían a la casa de su padre, con problemas de salud, para provocarle un infarto.
La situación la obligó a abandonar su casa, ubicada a cinco cuadras de la empresa, para ir a un lugar seguro y a contratar adicionales y móviles de la Guardia de Infantería para proteger al personal y las instalaciones.
Como los accesos de la compañía estaban cerrados por el bloqueo, se produjeron enfrentamientos entre clientes y proveedores con quienes sostenían la protesta. Razzini recordó que en una de esas peleas un activista sindical sacó un cuchillo, lo que llevó a la familia a evaluar el cierre y la liquidación de la compañía.
La empresa realizó la denuncia penal el 12 de junio ante la Fiscalía, después de que el Ministerio de Trabajo provincial se declarara incompetente, archivara el reclamo y recomendó que se hiciera la denuncia penal. Razzini cuestionó que las autoridades laborales luego intentaran imponer una conciliación obligatoria mientras persistían el bloqueo y las amenazas.
“¿Cómo voy a conciliar con 20 personas que me están amenazando y van a prender fuego la empresa?”, planteó la empresaria, que sostuvo que permanecieron 5 horas en una oficina bajo presión para firmar el acuerdo. Tras contactar al fiscal de flagrancia, fueron detenidos 10 empleados y 3 delegados que participaban del bloqueo.

La orden judicial, según Razzini, contemplaba la detención de 21 personas, aunque fueron arrestadas 13. La actual diputada afirmó por entonces que los responsables “negociaron con la comisaría” para que no se concretaran todas las detenciones previstas.
Más allá de los arrestos, los problemas no terminaron para los Razzini: en julio de 2022, la fachada de la empresa recibió 3 disparos y dejaron en la puerta un mensaje intimidatorio (”Retirá la denuncia porque no abrí (sic) nunca más. Att. Camioneros”).
La causa por el bloqueo, pese al avance inicial, quedó trabada en la Justicia durante años y estaba cerca de prescribir hasta que hace poco, por iniciativa de un nuevo fiscal, Germán Mazzoni, pudo reactivarse y llegar finalmente al juicio oral que comenzó este lunes.
POLITICA
Milei, entre Trump y León XIV

Si uno enumerara los pilares sobre los que se constituye el liderazgo de Milei y las posibilidades de éxito de su gobierno, podría identificar varios factores. Por ejemplo, haber identificado la inflación como el problema central; una gran capacidad de comunicación del propio Milei, implementada después en las redes sociales por el equipo que encabeza el “Mago del Kremlin”, Santiago Caputo; y la indigencia conceptual que presenta todavía la oposición.
Pero hay un factor más, inusual, para el cual es difícil encontrar un antecedente: el respaldo excepcional del gobierno de Donald Trump, que no solamente lo salvó de la catástrofe electoral el año pasado con una intervención financiera directa del Tesoro de Estados Unidos, sino que además le ha permitido buscar distintos tipos de garantías financieras para pagar o renegociar los bonos de la deuda o conseguir inversiones, por ejemplo, para un megagasoducto que está planificando YPF.
La relación con Estados Unidos se ha constituido en una relación umbilical para la salud política de Milei. Ni Carlos Menem, que tuvo una aproximación tan intensa que se hablaba de relaciones carnales, alcanzó el nivel de respaldo que alcanzó y alcanza Milei por parte de Trump.
Ese respaldo produce la envidia del peronismo, sobre todo de los kirchneristas, que admiten que ni los chinos ni Lula fueron tan generosos con ellos a la hora de la urgencia. Estamos hablando, sobre todo, de la última etapa de la gestión de Alberto Fernández, la de Sergio Massa. Sostienen que nunca consiguieron un respaldo tan contundente y constante, como consiguió Milei de su propio padrino, Trump.
Este martes, esa columna va a estar puesta en tela de juicio en las elecciones intermedias de Estados Unidos. Casi seguramente el gobierno de Trump va a perder la Cámara de Representantes y está extraordinariamente peleado el Senado.
Trump ya le bajó el precio a la elección, probablemente presumiendo una derrota, al señalar que, en general, los gobiernos han perdido siempre las elecciones de mitad de mandato. Más allá de esa valoración, es una elección muy importante. Se puede detectar esa importancia en lo que está costando la campaña: unos US$12.000 millones, 2000 de los cuales fueron puestos por unos veinte magnates.
El que más puso es Elon Musk: 500 millones de dólares. La mitad los puso en el estado de Texas, que va a ser el enclave del nuevo mundo de la inteligencia artificial, donde tiene cifradas muchísimas expectativas económicas.
¿Qué puede pasar según el resultado? Si hay una derrota, depende de su magnitud. No es lo mismo perder la Cámara de Representantes que perder las dos cámaras. Si perdiera ambas, los demócratas seguramente reflotarían la iniciativa de un impeachment, que está en la cabeza del Partido Demócrata desde antes de que Trump llegara al poder en su primer mandato.
Si la derrota no es tan importante, muy probablemente pase sin pena ni gloria: Trump va a poder seguir teniendo las riendas de su gobierno y de su partido hasta el final del mandato. En cambio, si es significativa, se va a abrir la interna del Partido Republicano. Todo el mundo va a estar mirando quién es el eventual sucesor y se van a animar los demócratas, que carecen hoy de una figura nacional.
Tanto carece el partido opositor de ese nivel de liderazgo que ha salido al ruedo Barack Obama hablando, sobre todo, de economía y del costo económico de la guerra contra Irán, en la cual la gestión de Trump ha ido a la zaga del gobierno de Israel, que también está en discusión. Pasado mañana empiezan las negociaciones de cada grupo, para ver quién logra armar un gobierno con la mayoría necesaria del Congreso. Benjamin Netanyahu ganó la elección pero todavía no consiguió los votos del Congreso para armar la mayoría que le permita seguir al frente del gobierno.
La guerra con Irán ha introducido en el mundo de la economía una enorme, insoportable incertidumbre. A tal punto que figuras como Jamie Dimon, presidente de JP Morgan, probablemente el banco más importante del planeta, están planteando que esto hay que terminarlo de alguna manera, porque el estrés al que somete a la economía, sobre todo porque toca el nervio energético, ya se ha vuelto tóxico. Probablemente, si hay una derrota importante de Trump, va a tener que revisar su estrategia en Medio Oriente.
¿Qué significaría para la Argentina esa eventual derrota importante de Trump? Que cualquier otro auxilio financiero, que ya sería problemático hoy, frente a una derrota, desataría una discusión mucho más agria. Muy probablemente el gobierno de Trump estaría paralizado ante el intento de auxiliar a Milei en otra emergencia financiera. Hay que recordar que, apenas Scott Bessent puso el cheque de US$20.000 millones para respaldar al gobierno, comenzó la discusión en Estados Unidos respecto del destino de los recursos del Tesoro.
La figura y el discurso de Trump alimentan a toda una corriente política, podríamos decir de ultraderecha, tal vez encabezada por Milei, pero que también tiene distintas manifestaciones con Abelardo de la Espriella en Colombia y, ni qué hablar, con los Bolsonaro. Si hay una derrota importante de Trump este martes, esa corriente probablemente perdería impulso en beneficio de otras formas de derecha, más de centro como Keiko Fujimori en Perú; José Antonio Kast, presidente de Chile; y probablemente el PP de Alberto Núñez Feijóo en España, que seguramente va a ganar las próximas elecciones.
Trump es una figura a la que está mirando Milei, que este martes viaja a España y se va a tener que encontrar en la Cumbre Iberoamericana con su enemigo Pedro Sánchez. Pero llega a la Argentina un contradictor de Trump, otro norteamericano: el papa León XIV.
León XIV acaba de votar en las elecciones de Estados Unidos, en las que se puede votar por adelantado, vía mail. A lo largo de su biografía ha votado a veces en las primarias republicanas y a veces en las demócratas.
Es un hombre que ya por el nombre que adoptó encarna un discurso contradictorio con el de Trump y el de Milei. Se llama León XIV, es decir, es el sucesor de León XIII, un papa de fines del siglo XIX que, ante la revolución social que se cursaba dentro de la Revolución Industrial, escribió el texto canónico de lo que sería la doctrina social de la Iglesia. Esa doctrina relativiza el derecho de propiedad, planteando que la propiedad privada debe tener una función social.
Rerum Novarum se llama esa encíclica, madre de muchas que hasta ahora expresan el pensamiento de la Iglesia en materia política y social. El cardenal Robert Prevost eligió el nombre de León para identificarse con ese Papa y viene diciendo cosas que entran en tensión con el clima de época encarnado por Donald Trump, sobre todo en materia de consideración con los que menos tienen y de multilateralismo a nivel internacional. Es un viaje importantísimo.
Se suponía que este iba a ser un Papa absolutamente despolitizado, y que con esa despolitización iba a contribuir a cerrar heridas abiertas en el contradictorio, impulsivo y desafiante papado de Jorge Bergoglio, que puso a muchas iglesias, sobre todo a la norteamericana, casi al borde de un cisma. Parecía que León XIV venía a guardar silencio y a suturar esas heridas. Pero no, en abril tuvo manifestaciones muy nítidas, no muy duras, pero sí muy severas, respecto de Trump. Una polémica que Trump decidió no continuar y que permitió a Giorgia Meloni bajarse de su carro con la excusa de que no podía contradecir al Papa, nada menos que en Italia.
¿Desde dónde habló León XIV para dirigirse a Trump? Desde Annaba, en Argelia, en el norte de África. En la antigüedad se llamaba Hipona. Es el lugar donde fue obispo san Agustín, el padre de la orden a la que pertenece Prevost.
Para el propio León XIV, dada una sucesión solidaria respecto de Francisco, pero también distinta, venir a la Argentina es un desafío. Esta visita que va a hacer a partir de este fin de semana a Buenos Aires, Córdoba y Luján es una especie de versión subliminal del viaje que no realizó Francisco. Viene al lugar de Francisco, al que su antecesor no volvió, y seguramente va a rescatar su mensaje, que podría cifrarse en que la vida humana, la vida en sociedad, no puede estar regida por una competencia darwiniana, por la ley del más fuerte, sino que hay que rescatar a aquel al que muchos sistemas económicos consideran como un descarte. A los marginados y los que pierden.
Por eso León XIV va a promover esta idea, yendo a un lugar donde están los olvidados de la sociedad. 400 personas con grandes discapacidades en el Cottolengo de Claypole, de la congregación de Don Orione, de las cuales prácticamente 350 no reciben ni siquiera visitas. Son personas olvidadas hasta por su familia. Cabe preguntarse cuánto tiene que tener en cuenta un gobernante la competitividad y cuánto la solidaridad social de la redistribución del ingreso.
El Papa viene a un lugar donde tiene amigos, y hay una peculiaridad increíble. El cardenal Ángel Rossi -que es jesuita y era amigo de Bergoglio- explicó que en los Sínodos los obispos se distribuyen por comisiones según la lengua que hablan y Prevost, que era obispo en Perú, se sentó en la mesa de habla hispana. Se autopercibe como hispanoamericano por haber sido obispo allá. Y esto le da una dimensión interesantísima a un Papa norteamericano pero que habla y piensa en español.
Uno de sus amigos es Jorge Antonio Gil Solórzano, superior de los agustinos. Otro es el obispo auxiliar de La Plata Alberto Bochatey, también agustino. Y un tercero es el padre Alejandro Moral Antón, que trabajó muchos años a la sombra de León. La iglesia fue adelantando el tono que va a tener este viaje hablando justamente de los problemas de pobreza y exclusión. Hay una encuesta de Hugo Haime, en la que se analizó qué opinión se tiene sobre el papa León XIV. El 49% dice que es positiva o muy buena, mientras que el 25% la considera regular, el 7% cree que es mala, y el 2% no lo conoce.
En cuanto a las categorías agrupadas, los que tienen una opinión positiva son el 62%, los de la negativa son un 11%, el 25% no sabe y el 2% no lo conoce.
Va a haber dos fenómenos que habrá que mirar como dos incógnitas. Uno tiene que ver con lo político: ¿qué efecto va a producir en el Gobierno, y en la política argentina que está tan desorientada? Lo más interesante va a ser calibrar qué efecto van a tener las multitudes que reúna. Es raro porque hoy es muy difícil reunir grandes masa de gente; a veces lo hace el fútbol cuando se es ganador. Lo cierto es que, si uno mira la avenida Libertador, se espera que haya una muchedumbre desde el Monumento a los Españoles hasta la boca del túnel, en Belgrano. Estamos hablando de una masa de gente nunca vista en Buenos Aires, ni siquiera durante el cierre de campaña de Raúl Alfonsín en 1983, que juntó a un millón de personas. Vamos a estar ante algo excepcional.
La otra pregunta, que está inspirada en lo que sucedió en España cuando fue León XIV, es qué efecto tendrá en la iglesia. Allí, la visita del Papa produjo una especie de repunte de la demanda, por decirlo en términos profanos. Hubo más gente yendo a misa y a los confesionarios. ¿Producirá algún movimiento espiritual? No hay que olvidarse que el que viene es un líder espiritual. En sus términos, él viene a evangelizar, no a hacer política.
También cabe preguntarse qué efecto producirá en los niveles de concordia y discordia que hay en la Argentina en relación con otros países. Todavía estamos en un conflicto con Brasil. El enfrentamiento entre dos presidentes de países vecinos.
En Brasil, la huída de Flavio Bolsonaro es interpretada como un límite que Milei decidió cruzar. Ya no se trató de insultar a Lula, sino de haber montado un dispositivo para que el candidato opositor pueda viajar a Estados Unidos desde la Argentina eludiendo una orden judicial. Hay una dimensión técnica, y real, en la que el Gobierno aclara que no hizo nada que no fuera lo correcto porque, según explican, Bolsonaro llegó con la documentación administrativamente habilitada, un pasaporte italiano, y lo dejaron pasar. En todo caso, lo que habría que preguntarse es por qué lo dejaron salir desde su país y no hubo un control de migraciones desde el lado brasileño. Es una pregunta interesante, no desde el punto de vista de la incógnita técnica. Permite pensar si no hubo cierta indiferencia o interés del gobierno de Lula de que ese opositor tan duro, que había sacado 60 millones de votos, se vaya del país y la derecha brasileña se renueve para tener interlocutores más cooperativos con el gobierno reelecto, que puede estar bloqueado en el Congreso.
Ahora, aparece el problema: la presencia de Santiago Caputo en toda la operación. Es ahí donde el gobierno queda involucrado en la operación. Cuando Damián Nabot, de , le preguntó, Caputo primero negó haber estado y luego, cuando le mostraron la documentación de que estuvo ahí, dijo “misterio”. Después aparecieron versiones muy detalladas de su permanencia en Misiones. Tan detalladas que da la sensación de que las dejó trascender el propio Caputo. Más tarde se fue retirando de esa imagen de los hechos para decir que no tuvo nada que ver. Es más, daría la impresión de que Caputo ahora no estuvo en toda esta jugada.
La política exterior argentina en Brasil empieza a complicarse. Ya llamaron a la encargada de negocios, dado que no hay embajador. El gobierno brasileño le pidió explicaciones por todo esto.
Pero, además, empieza a haber un juego distinto, que tiene que ver con otro tipo de legislación que se está impulsando en la Argentina y puede tener derivaciones complicadas: la Ley de Defensa de la Soberanía, que se está tratando en el Congreso. El ideólogo es justamente Santiago Caputo, quien la defiende día a día como si fuera una criatura propia, entre otras cosas porque allí se crea un Consejo de Seguridad Nacional, que imita al de Estados Unidos, y cuyas dependencias, en su mayoría, están vinculadas al mismo asesor, que no es funcionario.
Esta ley tiene una ironía inicial porque es de soberanía nacional pero ya hubo que cambiarle varios artículos por pedido de Estados Unidos. Ya arrancamos cediendo soberanía en la Ley de Defensa de la Soberanía. La ley penalizaba a todas las empresas que tuvieran una relación directa o indirecta con la extracción ilegal de petróleo en el mar que rodea las Islas Malvinas. Ahora hay que frenar esa virulencia porque, entre otras cosas, entre esas empresas que están ligadas a las que explotan petróleo está el yerno de Trump, Jared Kushner.
Es importante destacar el artículo 111 de la ley, que dice que cualquier inversión que sea hecha por un Estado extranjero o una empresa controlada por él, debe ser autorizada por ese Consejo Nacional de Seguridad, que va a estar dependiendo de Santiago Caputo. Todo el mundo interpreta que es un artículo hecho a la medida de China, y es verdad. Las empresas chinas tienen un vínculo muy estrecho con el Estado chino. Hasta le tienen que informar todo lo que ven, como si prestaran servicios de espionaje.
Sin embargo, no es el único país o empresas que pueden estar afectadas: Petrobras, que es del Estado brasileño, está por construir un mega gasoducto desde Vaca Muerta a Brasil en asociación con la empresa Gas y Petróleo del Neuquén, una empresa del Estado neuquino. Y los convenios se están firmando ahora.
En medio de este conflicto, ¿puede ser que el gobierno argentino intervenga para limitar, impedir o condicionar una inversión de Petrobras? Empieza a advertirse cierta improvisación en los movimientos del Gobierno y, sobre todo, del “Mago” Caputo. Con su viaje a Misiones, las sanciones a empresas que extraen petróleo ilegal de Malvinas y con esta intervención en Posadas. Ni hablar de la posibilidad de que los chinos algún día se enojen y retiren los 8000 millones de dólares que respaldan las reservas del Banco Central, que también es un tema muy importante: ¿cuánta defensa y reivindicación real de la soberanía puede hacer un país que tiene semejante dependencia financiera, con un riesgo país que llegó a 815 puntos? ¿O solamente estamos hablando de retóricas y las cosas marchan por otro lado mucho más contundente?
Todo esto se completa con las declaraciones del embajador chileno en Brasil, Issa Kort, quien declaró: “Los gobiernos de Chile y Brasil entienden muy bien que la relación es importante y no tienen espacio para darse gustitos ideológicos”. Obviamente se refiere a la diplomacia argentina, que ahora, por esta malvinización, genera un estado de inquietud importante en Chile porque hay un decreto firmado por Alberto Fernández por el cual se publica la Directiva de Política de Defensa Nacional. Es el plan de defensa del país. Su vigencia rige hasta el primer año de este gobierno, pero la administración actual no realizó otra directiva, por lo tanto nos estamos manejando con la misma defensa y doctrina de seguridad que el kirchnerismo.
En ese decreto, se establece que nuestro país va a monitorear, controlar las exploraciones y vigilar la seguridad del Estrecho de Magallanes. Esto generó una enorme polémica respecto de la Argentina en Chile porque el estrecho, por todos los tratados firmados por la Argentina, es enteramente chileno. Boric le pidió a Milei que derogue ese decreto y Milei prometió que lo iba a hacer. Pero lo más interesante es que José Antonio Kast, el actual presidente, también lo pidió y no sucedió.
En el ajedrez de la política del sur, esto genera tensiones en Chile porque los marinos no se aseguran su tranquilidad de navegar sin interferencias en aguas que son chilenas. Es importante porque, en este momento, está navegando desde Valparaíso a Punta Arenas, para ir hacia Malvinas, un barco que algunos protagonistas de la vida naval de la Argentina creen que deberían monitorear desde que sale del Estrecho de Magallanes. Y, como los marinos lo cuestionan, se genera una tensión enorme, probablemente muy innecesaria. Ni siquiera es por gustitos ideológicos, porque Kast y Milei comparten la misma idea. La ironía sería que aparezca un entredicho entre la Argentina y Chile con el Papa en la Argentina, porque la autora de la paz entre ambos países fue la Santa Sede. Basta recordar al cardenal Antonio Samoré, que fue el mediador que evitó una guerra.
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