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CHIMENTOS

Beto Casella con Fernando Marín: su desaliento con la política y el emotivo recuerdo de sus padres

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Proyecto 86 – Beto Casella

Hay reencuentros que solo necesitan una mesa de por medio para reactivar la complicidad de décadas. En la nueva entrega de Proyecto 86 —el ciclo audiovisual que se emite cada lunes por el canal de YouTube de Infobae—, Fernando Marín recibe a Beto Casella, un indiscutido número uno de los medios con quien compartió no solo redacciones en los años 90, sino también el éxito teatral Encuentro de Genios.

Beto se entrega a una conversación profunda, filosa y marcadamente política. Recorre sus orígenes familiares y su identidad como un “peronista desalentado y abatido”, disparando definiciones quirúrgicas sobre líderes políticos de la historia nacional. Sin embargo, el punto más alto del encuentro se produce cuando el periodismo le cede el paso a la emoción más pura: Casella se quiebra al recordar la devoción de su madre, la Tana, y relata el doloroso proceso de ver a su padre perder la razón, configurando un retrato humano tan honesto como conmovedor.

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Proyecto 86: Fernando Marín en su entrevista con Beto Casella

Fernando Marín: Beto, nos conocemos desde el año 90, 91 y quiero decirle solo una cosa al público: yo te conocí con traje cruzado, corbata y trabita. Hoy te veo tan distinto y me pregunto cuál de los dos Betos es el verdadero.

Beto Casella: En cuanto a la pilcha… yo siempre fui medio payaso, qué sé yo. A los veintipico andaba con un enterito, me hacía mi propia ropa y me la remendaba. Cuando llego a la gráfica en esa época, a la Editorial Atlántida —que además tenía exclusividad y era la editorial—, te pedían que fueras a las entrevistas más o menos bien, no podías ir de zapatillas, ¿viste? Así que yo toda esa etapa de la gráfica andaba con mi saquito y con mi carpetita…

FM: Claro, son las dos caras de la moneda con vos. En un momento que te vi con otro estilo me asusté y pensé: “¿Este tipo se volvió loco?”.

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BC: Mirá, el primer programa que hago en tele fue en el año 94 con Carolina Perín, se llamaba Viva la Tarde. Desde el primer programa tenía que usar saco, y yo lo padecía porque detesto el saco. Fue un sufrimiento. Ahora, cuando ya me instalo en la tele, rindo bien y tengo éxito… el éxito te da un poquito de impunidad para decir: “Che, vengo en remera”, ¿viste? Y está todo bien. Fue un alivio sacarme el saco en la televisión y no usarlo nunca más. Ahora me pongo un saco solo para ir a un casamiento.

FM: Me viene el teatro a la mente, donde un día fuimos socios e hicimos un éxito descomunal con una obra que se llamó Encuentro de Genios, que vos la habías escrito. ¿Por qué pensaste en mí para producirlo?

BC: Vos traías un bagaje de productor que yo respeto mucho, porque sos de los tipos que marcaron el camino en muchos aspectos de la tele, la radio y el teatro. A mí se me había ocurrido una obra de teatro donde se cruzaran en una cena Einstein, Freud, Woody Allen, John Lennon y Perón, así de arbitrario. Por supuesto que los diálogos estaban extraídos de frases que ellos habían pronunciado o habían estado cerca de pronunciar, y quedaba una charla divina. Para darle un contexto de realidad, la idea era que se eliminaran entre ellos tipo Gran Hermano; votaban entre ellos quién tenía que ir dejando la cena.

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FM: ¿Por qué se te ocurrieron esos personajes en particular?

BC: Son tipos que marcaron una época. Estamos hablando del padre del psicoanálisis; de Einstein, el dueño de la inteligencia y de tanta teoría que revolucionó el mundo; de Lennon, que para mí, junto a Paul McCartney, son los dos artistas que le cambiaron la vida a generaciones de músicos y de personas; de Woody Allen, porque lo admiro, vi todas sus películas dos o tres veces cada una y es un genio del pensamiento; y Perón porque yo quería una pata argentina provocadora y dije: “¿Quién va a ser sino Perón?”.

Proyecto 86 con Beto Casella
Beto Casella se definió políticamente como «un peronista desalentado, abatido»

FM: ¿Vos sos peronista?

BC: Sí, yo soy un peronista ahora desalentado, abatido, esperando que… A ver, a mi viejos los trae Perón de Italia cuando estaban muertos de hambre en la posguerra, que no había una manzana para comer. Venían de Calabria, de Cosenza. En la posguerra el sur estaba mucho peor que el norte de Italia, donde más o menos quedaban algunas casas en pie. Se escapaban a donde los llevara un barco.

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FM: ¿Y eso te hizo peronista?

BC: Yo crezco en un hogar donde había cierto agradecimiento por este tipo que los trajo gratis en un barco, que los mandó a buscar y los trajo acá. Mi hermano mayor era de los pibes que habían recibido una pelota o una lanchita de la Fundación Eva Perón, y yo crezco en ese ámbito de cierto reconocimiento por un tipo al que mi familia ni conocía. Yo estoy acá un poco porque a Perón se le ocurrió traer a los tanos pobres y laburantes. Y después hay muchos valores del peronismo, de lo que es la doctrina peronista, de la equidad, de la forma de distribución, que a mí me gustan. A los 17 años agarré un libro que se llamaba La fuerza es el derecho de las bestias, que andaba dando vueltas por casa y que Perón había escrito en el exilio. Lo leí y pensé: “¿Pero este tipo está prohibido ahora?”. Después vinieron otros modelos de lo que se puede llamar peronismo, que fueron un verdadero desastre.

FM: Te quiero hacer una pregunta. Perón era un líder inteligente, sin duda; tenía todo lo que lo caracteriza como un distinto. Ahora, ¿por qué Perón, estando todavía íntegro pero sabiendo la edad que tenía, la puso de vicepresidente a Isabelita? Si él se moría, subía ella, que fue lo que pasó, y atrás de Isabelita vino el golpe militar. ¿Esto fue una cosa maquiavélica de Perón o no se dio cuenta?

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BC: No, me parece que el Perón viejo, casi anciano, venía con buenas intenciones. Venía con la intención de dialogar, de armar una comisión de tres partidos donde todo se debatiera; no venía con ánimo de división. A mí me parece que a Perón lo mató que no existiera Google. Porque si hubiera existido Google, en sentido figurado, Perón hubiera sabido lo que se estaba cocinando acá en cuanto a violencia política y en cuanto a una juventud con la que yo creo que hubo un malentendido. Me lo cuenta gente que fue testigo de la época: Perón creía que acá había un grupo de muchachos un poco rebeldes que lo esperaban y que querían algo así como la patria socialista, pero que él los iba a manejar. “Yo los manejo, usted quédese tranquilo”, pensaba. Él confiaba en que venía, los amigaba a todos, y al final no pudo amigar a nadie y encima se murió. Yo creo que fue un malentendido, un error fatal de Perón. De hecho, mucha gente le atribuye a López Rega muchas de las malas decisiones de ese Perón.

FM: Pero un López Rega no puede influir, salvo que esté enfermo, en la vida de un líder como Perón. No nos olvidemos de que López Rega era cabo de la policía y de golpe, en el patio del Departamento de Policía, lo nombran comisario general. Esto es una cosa de locos.

BC: Me apasiona esa etapa. Hay biógrafos de Perón que no entienden cómo López Rega adquiere la influencia que adquiere nada menos que con este estadista argentino. Era un simple cabo, se llevaba muy bien con Isabel, pero empezó a amasar cierto poder. No sé si viste esas artes que manejaba vinculadas al esoterismo; eso le permitió tener cierto dominio. La verdad es que son dudas que nos quedan.

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Proyecto 86 con Beto Casella
Beto Casella analizó a los últimos líderes: «Hay un fenómeno de personajes de populismo de centroderecha muy fuertes»

FM: Son dudas que nos hacen ser argentinos, ¿no? Porque si pegamos un salto en el tiempo… saltamos a Macri, o pegamos otro salto para atrás y no puedo olvidarme de Menem, y hoy estamos con Milei. Yo tengo una palabra que me da vueltas todo el tiempo: somos unos extravagantes para elegir.

BC: Hoy no es puramente un fenómeno argentino, Fernando. Hoy es un fenómeno global, mundial. Acaba de ganar un personaje en Colombia que usa sombrero, que baila, habla en italiano y es de una centroderecha fuerte, al que saludó Milei. Hay un fenómeno de personajes de populismo de centroderecha muy fuertes. No sé si culturalmente tienen un gran basamento intelectual, pero imprimen, comunican. Si vos me decís qué líderes tuvo la Argentina, por supuesto que Perón fue uno y Menem fue otro. ¿Macri? No. Yo te diría que Néstor y Cristina sí. Alberto, por supuesto que no. Y el actual es un líder; te puede gustar o no, tiene sus exabruptos, y yo creo que sobreactúa su virilidad y su liderazgo.

FM: Yo siento que el argentino es velatorista, porque dos días antes de morirse Néstor, el mundo le pegaba; dos días antes de morirse Alfonsín, el mundo le pegaba. Se mueren y los catapultaron como héroes. Pero, ¿puede ser un líder alguien que tenga sospechas o que tenga causas directamente por hechos comprobables de corrupción?

BC: Yo te digo lo que fueron en su momento. Menem también terminó condenado, pero sin embargo en su momento encarnó un liderazgo y fue reelecto. Después lo podemos mirar con perspectiva: fue un período donde hubo mucha corrupción, las licitaciones y las privatizaciones de la época de Menem vistas con perspectiva dejaron a ciudades enteras con el cincuenta por ciento de desocupados.

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FM: Yo creo, Beto, que la excentricidad se pone bien arriba. La corrupción o la aceptación de ciertas cosas pasan a formar parte del liderazgo en lugar de la corrección, la cultura y el buen ejemplo. Estamos como condenados a que el líder tiene que ser un excéntrico, un extravagante, y que tiene que aceptar la corrupción como una moneda corriente.

BC: No creo que sea una carta blanca de los argentinos. No tuvimos suerte… mirá, dicen que el último gobierno absolutamente transparente en las cuentas y el último presidente pobre que tuvimos fue Illia, y se va, pobrecito, volteado por las revistas de Timerman. Le habían hecho el meme de las tortugas por lo lento que era para tomar decisiones. La corrupción parece inherente al poder, y en la Argentina da la impresión de que formar parte del universo político tiene la obligatoriedad de tener que irte más rico de lo que llegaste.

Proyecto 86 con Beto Casella
Casella se quebró al hablar del recuerdo de sus padres: «A veces tengo el reflejo de querer llamar a mi vieja a la tarde a ver cómo anda»

FM: Estamos viendo a un Beto Casella más parecido al que yo conocí, el de traje, trabita y corbata.

BC: A mí me apasiona la política.

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FM: Este Beto Casella a mí me divierte mucho, pero le quiero hacer una pregunta al hombre detrás de ese Beto, ¿vos lloraste muchas veces?

BC: Yo no he sido muy llorón. Ahora, ya van dos veces que me pasa… creo que me vuelve a pasar porque ya me agarra desarmado, y cuando me preguntan por mi vieja, la Tana, que ya no está, me quiebro. (Se emociona)

FM: Yo hace una semana fue el Día del Padre y vinieron mis cinco hijos y un montón de nietos que viven acá, y yo lloré como un marrano. Las lágrimas tienen mucho que ver con la transparencia del hombre. Cuando el hombre llora, llora porque realmente sufre o siente. Y ese sentimiento se te nota detrás de esos lentes que tenés.

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BC: Menos mal que me traje lentes… no es que me quiera hacer el macho… pero mi vieja, cuando yo ya estaba casado, si llovía fuerte me llamaba para ver dónde estaba, ¿entendés? Para ver si estaba bajo techo. Había una devoción, un amor… Y por supuesto que me pasa, como le pasará a mucha gente, que a veces tengo el reflejo de querer llamarla a la tarde a ver cómo anda. Eso no lo perdés nunca. Yo tengo devoción por los dos tanos que se fueron, que fueron un matrimonio hermoso. Mi viejo estaba más enamorado de mi vieja que mi vieja de él; era una pareja donde mandaba la Tana, ¿viste? Y él estaba tan enamorado que cuando ella fallece, él pierde la razón. Los hijos creemos que se deterioró primero emocionalmente y después cognitivamente por eso, porque no lo pudo soportar.

FM: Vos sabés que cuando mi viejo se enferma de arteriosclerosis… él era un tipo culto, trabajaba en un banco, llegó a las altas jerarquías y de repente se cayó. Lo operaron, le pusieron una sonda y vivió una agonía terrible. Yo lo interné, y la China —que así le decían a mi vieja— me dijo: “Fernandito, si no querés que yo me muera antes que papá, sacalo, que yo lo quiero cuidar”. Y lo cuidó tres años. Yo hoy, como soy un tipo de fe, todas las mañanas le hago una oración de dos o tres minutos a mi vieja, a la China, porque ella es la que alumbra y la que está en el cielo vigilándome, diciéndome lo mismo que te decía la Tana: “¿Dónde estás?”. Esas son cosas que nos emparentan y por las que también somos amigos, más allá de la diferencia de edad.

BC: Yo los tengo, por supuesto, en mi mesita de luz y siento que andan siempre por acá protegiéndonos. Yo no voy al cementerio, Fer, no siento que estén ahí. Siento que andan por acá la Tana y el Tano, aun cuando partieron. Pero la última etapa de don Santino, el viejo, fue especialmente triste para los tres hermanos por la experiencia de que alguien que te amó toda la vida y que te miró con amor toda la vida, con el deterioro cognitivo —que no era Alzheimer pero era un deterioro severo— ya no nos reconocía. La experiencia de que tu viejo, que te miró siempre con esa mirada con la que se mira a un hijo, ya no te reconozca y te mire como si fueras un extraño… después te acostumbrás, pero al principio es fuerte.

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FM: ¿Qué es lo que la gente no ve de vos realmente y que a vos te gustaría que viera?

BC: Si te contestara estaría rozando la inmodestia, pero me parece que todos tenemos una versión de generosidad. Por suerte mis compañeros, los que han trabajado conmigo, se han ocupado de comentarlo y de hacerlo público: cierta generosidad para la gente con la que laburo, cierta lealtad. El que labura conmigo sabe que va a ser bien tratado y va a ser feliz; voy a tratar de que progrese. Hay pequeños actos de generosidad que ocurren durante el día, y muchas veces de heroicidad, de tener que poner la cara por alguien a quien por ahí el canal quería despedir. Conmigo no se despide a una persona que está trabajando en mi equipo, salvo que se descubra que roba o algo grave.

¿Sabés que me gustaría? Que me vieran definir como nueve. Soy un gran definidor.

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FM: Sí, pero yo te daría un consejo: estás grande… Vamos a inspirarnos en Messi, ¿no? Que para mí es un fenómeno fabuloso. Con la imagen de él quizás nos despidamos. Fue un gusto enorme este ida y vuelta porque fue muy franco.

BC: Gracias, Fer querido.

Fotos: Gustavo Gavotti

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CHIMENTOS

Tras la condena de la Justicia, Florencia Peña habló del esquema de robos y extorsión que sufrió su hijo Juan Otero

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Flor Peña habló sobre la extorsión que sufrió su hijo: «No quise contarlo, eran todos jóvenes»

A cuatro años de que su hijo, Juan Otero, fuera víctima de un esquema de robos y extorsión, Florencia Peña se refirió por primera vez al caso que llegó a la Justicia. La actriz confirmó que presentó una denuncia y que hubo condenas en suspenso, luego de que el episodio volviera a tomar relevancia esta semana.

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El hecho ocurrió cuando Otero tenía 14 años, poco después de que la familia se instalara en el barrio privado Los Puentes, en Pilar. Según relató Peña, su casa se había convertido en un espacio de reunión para los jóvenes del vecindario y, en ese marco, su hijo entabló amistad con una adolescente identificada como Candela, que tenía entre 17 y 18 años.

Las primeras señales aparecieron cuando la actriz advirtió la falta de objetos de su hogar, entre ellos adornos y prendas de vestir. Más adelante, también detectó consumos elevados en su tarjeta de crédito. El eje de la preocupación cambió, según contó, cuando su hijo comenzó a recibir amenazas y pedidos de dinero.

“Sí, la Justicia accionó; sí, hicimos la denuncia; sí, Martín Leguizamón consiguió condenas”, sostuvo Peña en declaraciones a LAM, el ciclo de América TV. “Había amenazas a un menor, lo cual constituía un delito bastante grave”, agregó.

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El episodio comenzó cuando el menor tenía 14 años en un barrio privado de la localidad de Pilar

La conductora explicó que eligió no dar detalles del proceso mientras estaba en curso porque los involucrados eran menores o muy jóvenes. “Como mamá, siempre pensé que estaba bueno que ellos aprendieran de su error. Ya con la condena en suspenso me parecía interesante que reflexionaran sobre lo que habían hecho”, señaló.

Peña dijo que al principio intentó entender qué ocurría, ya que su casa recibía habitualmente a muchas personas. “Yo empecé a detectar movimientos raros. La verdad es que en mi casa entra y sale gente todo el tiempo; dije: ‘Bueno, ¿qué pasó?’”, recordó.

Sin embargo, las amenazas contra Juan motivaron la intervención de abogados y la presentación judicial. “Entonces el foco cambió y fuimos con nuestros abogados. La fiscalía de acá de Capital hizo un gran laburo”, afirmó la actriz.

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Juan Otero confirmó la resolución del proceso judicial por extorsión y robos que sufrió a sus 14 años (Video: LAM, América TV)

También indicó que quiso conversar con la joven y con su madre, pero que una restricción perimetral se lo impedía. “Ellos no se podían acercar”, precisó.

Para Peña, el aspecto más doloroso de la situación fue la relación previa que su hijo y la familia mantenían con las personas involucradas. “Eran amigos, venían a casa, yo los conocía y compartíamos cenas”, concluyó.

Este miércoles, Juan Otero se refirió al episodio de robos y extorsión. En diálogo con LAM, el joven dijo que la causa concluyó cuatro años después de los hechos y que las personas involucradas recibieron una condena.

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“Hoy estoy bien, fue un tema de hace cuatro años. No lo quise hacer público porque entiendo que cuando alguien hace cosas malas, el universo se lo devuelve”, sostuvo Otero. Hasta que el panelista Pepe Ochoa difundió la información en el programa de América TV, el hijo de la actriz había evitado dar detalles sobre la situación.

flor peña
Florencia Peña confirmó la presentación de una denuncia por el esquema de extorsión a su hijo Juan Otero

El caso se originó cuando la familia vivía en el barrio privado Los Puentes, en Pilar. Allí, el entonces adolescente estableció una amistad con una joven identificada como Candela, que frecuentaba la vivienda junto con otros jóvenes del vecindario.

De acuerdo con la reconstrucción expuesta en el ciclo, primero desaparecieron objetos de la casa y luego surgieron consumos desconocidos en la tarjeta de crédito familiar, efectuados a través de una aplicación de compras. Entre las adquisiciones había prendas y artículos de bazar, y los cargos se repitieron al mes siguiente.

La situación tomó otra dimensión cuando Otero le contó a su madre que, según su relato, recibía amenazas. “Mamá, Candela, mi amiga, y su mamá, de nombre Luján Muñoz, me tienen amenazado”, habría expresado entonces. A partir de esa conversación, Peña presentó la denuncia y el caso llegó a la Justicia.

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El joven también habló sobre el vínculo que había mantenido con Candela antes de conocer la maniobra. “Esta chica tenía 21 años cuando era mi amiga”, recordó. Y agregó: “Sabía lo que estaba haciendo, no era una persona inocente que la madre la manejaba”.

Según Otero, las amenazas apuntaban a obtener dinero bajo la advertencia de divulgar información privada. Peña ya había señalado que las medidas de restricción dispuestas en el marco de la causa impedían cualquier contacto con las personas involucradas.

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Maru Botana contó toda la verdad del romance de Franco Colapinto con su hija Sofía: “Como yerno…”

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El nombre de Franco Colapinto volvió a quedar inesperadamente ligado al de Sofía Solá, la hija de Maru Botana, y esta vez fue la propia cocinera quien aportó una serie de declaraciones que alimentaron todavía más las especulaciones. Todo comenzó cuando los usuarios de las redes sociales detectaron varios likes del piloto argentino en publicaciones de la joven.

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La repercusión llegó hasta Puro Show, donde Maru fue consultada por la llamativa interacción virtual. Lejos de esquivar el tema, la cocinera habló con absoluta naturalidad y dejó en claro, primero, que sigue de cerca la carrera del piloto argentino y que tiene una particular simpatía por él: “Me encanta. Colapinto me encanta. Fan total”, reconoció.

Pero la conversación tomó otro color cuando apareció el nombre de Sofía y la consulta puntual sobre los “me gusta” que Franco habría dejado en sus publicaciones. Maru se mostró sorprendida por la información, aunque rápidamente quedó claro que el vínculo con el corredor no es simplemente el de una admiradora que lo sigue desde lejos.

De hecho, Botana reveló que conoce personalmente a Colapinto y que también tiene trato con su familia. “Lo quiero mucho a Franco, a su familia, lo fui a ver de hecho a Barcelona. Lo conozco porque es muy fan de algunas tortas mías”, contó entre risas, dejando al descubierto una cercanía que hasta ahora no había tomado semejante dimensión pública.

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MARU BOTANA HABLÓ DEL RUMOR DE ROMANCE DE SU HIJA CON FRANCO COLAPINTO

Y hubo un dato más que terminó de darle un giro particular a sus declaraciones. Maru contó que la madre del piloto suele acercarse a comprar sus productos: “Suele ir su mamá a comprar tortas”. Fue entonces cuando, entre la simpatía y el humor, lanzó una frase que rápidamente llamó la atención: “Como yerno sería divino”.

La declaración de Botana, naturalmente, no pasó inadvertida. Sobre todo porque llega después de que las redes sociales pusieran bajo la lupa las interacciones de Colapinto con Sofía Solá. Sin confirmar ningún romance ni vínculo sentimental entre ambos, Maru dejó flotando una aprobación bastante explícita hacia el joven piloto.

“No lo conozco tanto a Franco, pero conozco a su familia y son un amor. Él está aprobado”, cerró Maru Botana. Una frase que, en medio de los rumores que nacieron en las redes, terminó funcionando como un inesperado certificado de aprobación familiar para Colapinto.

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Zoe Bogach celebró la compra de su nuevo departamento: «No tengo idea de qué es el ABL»

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Zoe Bogach celebró la compra de su primer departamento

Lejos de las críticas que suele recibir en redes sociales y de los conflictos que mantiene con su expareja, Zoe Bogach compartió con sus seguidores que compró su propio departamento. La influencer mostró parte de la jornada en la que firmó la documentación de la propiedad y celebró el inicio de esta nueva etapa.

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Antes de llegar a la firma, Bogach publicó un video en el que contó, con humor, que aún se adapta a las responsabilidades económicas de tener una vivienda. “Estamos yendo a firmar una nueva adquisición de su hogar”, dijo, y luego reconoció: “Chicos, tengo que pagar un montón de cuentas que no tengo idea qué es esto… ¿el ABL?”.

Después de concretar la operación, compartió una imagen del living de su nuevo hogar. Aunque explicó que todavía debe equiparlo y hacer algunos arreglos, destacó que el hecho de tener una propiedad propia supera esas pendientes.

“Sin heladera, sin sillón, sin mesa, sin TV, con las paredes sin pintar, pero feliz”, escribió. A continuación, remarcó el motivo de su entusiasmo: “Porque una cosa sí tengo: casa propia. Ya no tengo que pagar alquiler”.

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Los polémicos comentarios de Zoe Bogach en una transmisión con sus seguidores

Bogach también mostró que tenía preparada una botella de vino para brindar por la compra y adelantó que su madre iba a conocer el departamento.

La compra del departamento se conoció un mes después de que Zoe Bogach quedara involucrada en una discusión en redes sociales por sus respuestas a comentarios sobre su cuerpo. La exparticipante de Gran Hermano realizó un descargo durante una transmisión en vivo de TikTok, donde rechazó las críticas que recibe por su delgadez, aunque varias de sus expresiones generaron cuestionamientos entre los usuarios.

Durante el vivo, la influencer sostuvo que prefiere que le hagan observaciones sobre su físico antes que recibir otros calificativos. “Prefiero que me comenten eso a que me comenten que soy una gorda”, afirmó. Luego se refirió a una usuaria que la había llamado “esqueleto” y respondió con una frase que fue señalada por numerosos usuarios: “Hay una chica, hoy, que me comentó que era un esqueleto y es una gorda”.

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Bogach también cuestionó el peso de esa persona y planteó que podía darle consejos de alimentación. “Si quieren les paso tips de cómo alimentarse mejor para no llegar a ese peso”, expresó, antes de agregar que, desde su perspectiva, esa situación “tampoco es saludable”. Sus dichos circularon en distintas cuentas de redes sociales y motivaron críticas por el tono de su respuesta.

Zoe Bogach anunció la compra de su departamento a través de sus redes sociales

En el mismo descargo, defendió su imagen corporal y negó promover trastornos de la conducta alimentaria. “Yo tengo un peso saludable y la verdad es que me gusta mi cuerpo”, dijo. Más tarde, rechazó de forma explícita los señalamientos sobre una posible anorexia: “Yo no fomento la anorexia, yo no soy anoréxica”.

La creadora de contenido también cuestionó lo que consideró una diferencia de trato frente a los insultos que recibe en plataformas digitales. “¿Por qué yo no puedo hablar así y ustedes me pueden decir que soy una anoréxica, una flaca, una esquelética?”, planteó. Hacia el final de la transmisión, manifestó su cansancio por los comentarios sobre su cuerpo: “No me rompan las pelotas, posta, ya me hartaron con el tema de mi cuerpo. Déjenme ser flaca tranquila”.

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El episodio se sumó a una exposición pública que Zoe Bogach arrastra desde hace meses, en especial desde que mostró los resultados de una cirugía estética de aumento mamario. En Instagram, gran parte de sus publicaciones acumularon comentarios sobre su nueva imagen y sobre la seguridad con la que empezó a mostrarse tanto en redes como en sus apariciones televisivas y en ciclos de streaming.

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