POLITICA
Caso Chocolate: la trama de la votación de 38 segundos, los 50 memos que reclama la Justicia y el comunicado del “Día del Ñoqui”

Una oscura votación exprés de la Honorable Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, revelada por TN, devolvió a todas las pantallas, a las tapas y los editoriales de los diarios en las últimas semanas, al “caso Chocolate”, un escándalo de corrupción mayúsculo sacado a la luz también este canal, hace ya tres años. La noticia, en este nuevo capítulo de la trama, fue la renuencia de los diputados con mandato vigente a informar qué diputados -de mandato actual o cumplido- están implicados en la contratación de los prestanombres del esquema.
La votación duró apenas 38 segundos, fue el 28 de mayo de 2026 y, como ya se sabe, resolvió convalidar algo que había decidido la Mesa Directiva de la Cámara baja: archivar los oficios de Betina Lacki, fiscal de La Plata que les requería 50 “memos de propuesta de designación”, incluido el del propio Julio Rigau, alias “Chocolate”. Como se sabe también, esto viajó en un proyecto de resolución del diputado de La Cámpora Facundo Tignanelli que dice: “Ratifícase todo lo actuado por la Mesa Directiva”, unas 7.800 resoluciones administrativas.
Este recaudador, vale recordar, vaciaba cajeros del Banco Provincia de La Plata con tarjetas de débito de gente que no trabajaba pero tampoco cobraba (sólo prestaba el nombre). No se trata de indigentes: en esa lista hay desde gente humilde hasta profesionales y propietarios de comercios, pasando por personal de una cueva financiera situada a 400 metros de la Legislatura, y miembros de mutuales platenses que viven de hacer préstamos a empleados públicos que no llegan a fin de mes (policías, docentes, etc.).
A “Chocolate” Rigau, contratado en Diputados desde 2002 como electricista, no le importaba que su rutina diaria fuera advertida por testigos, ni que lo registraran las cámaras de seguridad. De hecho, iba siempre a vaciar los cajeros con la misma ropa, lo que facilitó la tarea de los investigadores al estudiar sus movimientos en las filmaciones de los cajeros. Pasaba horas en esta tarea, al punto de que se lo ve elongar las piernas en las sucursales del banco, luego de horas de pie extrayendo billetes. En las madrugadas, también se cruzaba allí con “chocolates” que se dedicaban a lo mismo que él: sacar plata con muchas tarjetas, pero que no conducen al peronismo sino al radicalismo.
La caída de “Chocolate” en septiembre de 2023 no se produjo adrede. No surgió de “una operación política”, como se señaló inicialmente, sin comprender la transversalidad de este sistema de financiamiento de la política. El recaudador tampoco fue denunciado por “un cliente” del banco, como se suele repetir. Al revés: lo expuso alguien que no podría haber sido cliente de ningún banco: vivía en la indigencia, usaba los cajeros como refugio, no sabía leer ni escribir, y le pidió dinero (para comer). Él lo expuso: lo veía como un ladrón común, no sabía que la “banda de plata” que sacaba con “muchas tarjetas” (así lo resumió en una entrevista con Somos Buenos, TN) se vinculaba con la política.
Rigau no le dio un peso. Tal vez no fue por tener duro el corazón (era un militante social), sino por lo duro que era este régimen con él. Sus jefes inmediatos lo trataban como un verdadero esclavo, le hablaban con violencia, y no le dejaban desviar un centavo de este esquema. Aunque, muchas veces, Chocolate rompía estas reglas y les “prestaba” plata por izquierda a los prestanombres -plata de sus propios sueldos-, que le tenían que devolver rápido, para no afectar los intrincados guarismos de las rendiciones que él debía hacer a sus superiores.
POLITICA
Se tensa el vínculo entre Argentina y Reino Unido por Malvinas: los próximos pasos en la disputa por el petróleo

A 14.000 kilómetros de las Islas Malvinas, el Foreign Office en Londres, a través de la subsecretaria parlamentaria Uma Kumaran convocó este miércoles a la embajadora argentina Mariana Plaza y trasladó el conflicto por el petróleo del Atlántico Sur al corazón de la relación bilateral. El mensaje fue directo: la decisión del presidente Javier Milei de impulsar un arbitraje internacional para frenar el proyecto petrolero Sea Lion plantea interrogantes sobre la confiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido. No es sólo un rechazo jurídico. Es una advertencia diplomática.
La respuesta llegó horas después de que Buenos Aires notificara a Londres el inicio del procedimiento de arbitraje bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), con un plazo de dos semanas para detener el proyecto o enfrentar una demanda ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) en Hamburgo.
La escalada diplomática coincidió con un seminario de política oceánica convocado que se realizó en la ciudad de Buenos Aires y que reunió a diplomáticos, militares, académicos y funcionarios provinciales para debatir el futuro del Atlántico Sur. Planeado como un foro técnico, terminó como una demostración de que la cuestión Malvinas atraviesa la agenda de la política.
Según se informó de manera oficial, Kumaran calificó la decisión argentina de recurrir al mecanismo de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) como “el último intento de socavar los derechos y los medios de vida del pueblo de las Malvinas”.

La funcionaria fue más lejos y llevó la controversia al plano de la relación bilateral: “Tal comportamiento plantea interrogantes sobre la confiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido”, afirmó. Londres sostuvo que los esfuerzos de Buenos Aires por obstruir la actividad económica en las islas “no son actos de un compromiso internacional responsable”, sino intentos deliberados de afectar “la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo autogobernado”. La funcionaria británica reafirmó que los isleños “han elegido libre y democráticamente su futuro” y que tienen “todo el derecho a desarrollar y gestionar sus recursos naturales sin intimidación, coacción o interferencia de terceras partes”.
En simultaneo hubo una reacción parlamentaria igualmente firme. El diputado Andrew Rosindell, uno de los defensores más activos de los isleños en la Cámara de los Comunes, llamó a rechazar el ultimátum de plano. “El Reino Unido no puede ser intimidado por gobiernos extranjeros para que sacrifique a su gente, su soberanía o su territorio”, escribió en sus redes. Rosindell recordó que en el referéndum de 2013, el 99,8% de los habitantes de las islas votó por permanecer bajo soberanía británica, y advirtió que Londres no debe “repetir la capitulación de los chagossianos y traicionar a los isleños”.
Este jueves, el gobierno argentino rechazó las críticas de Reino Unido y desafió a las autoridades británicas a dirimir el caso Sea Lion en la justicia internacional. Según la Cancillería, someter una controversia a un tribunal internacional imparcial “es el acto más responsable que puede realizar un Estado”.
Rockhopper mantiene su planificación
La respuesta más clara de las empresas involucradas llegó también este miércoles. El director ejecutivo de Rockhopper, Sam Moody, ratificó en el informe semestral presentado ante la Bolsa de Valores de Londres que “el primer petróleo sigue teniendo como objetivo el primer trimestre de 2028” y que la compañía entra al segundo semestre del año “totalmente financiada” hasta el inicio de la producción. Rockhopper recaudó USD 180 millones mediante una colocación de acciones y otros USD 20 millones a través de una oferta abierta que superó el 118% de las suscripciones disponibles.

Moody describió las acciones del gobierno de Milei como un período de “mayor atención mediática y política” sin impacto sobre el cronograma y ponderó el “continuo y firme respaldo” del gobierno del Reino Unido y de las autoridades isleñas. Es el primer documento regulatorio de la empresa que menciona de forma explícita las amenazas argentinas y descarta formalmente su efecto sobre el proyecto.
El proyecto Sea Lion se desarrolla a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago, en la Cuenca Malvinas Norte. Navitas Petroleum, de capital israelí, controla el 65% de la participación; Rockhopper retiene el 35% restante. Las reservas estimadas ascienden a 1.700 millones de barriles. La primera fase contempla 11 pozos y una plataforma flotante con capacidad de hasta 55.000 barriles diarios; las etapas posteriores apuntan a 200.000 barriles por día hacia 2030.
Escalada legal y diplomática
El ultimátum argentino y la advertencia diplomática británica es el punto más alto de una presión que viene escalando hace semanas. El 3 de septiembre, Milei utilizó una cadena nacional para advertir que cualquier compañía vinculada al proyecto quedaría excluida de operar en la Argentina: “Quienes operan en nuestras islas a espaldas del Gobierno argentino tendrán que elegir entre una apuesta ilegal en un territorio disputado y una operación rentable y segura en un país soberano”, sostuvo. La amenaza implícita es el acceso a Vaca Muerta, la formación de esquisto patagónica que produce más de 600.000 barriles diarios.
Al día siguiente, las empresas de servicios petroleros Schlumberger (SLB), Halliburton y Baker Hughes anunciaron que no participarán en proyectos hidrocarburíferos en las islas ni en los espacios marítimos circundantes. Las acciones de Rockhopper cayeron un 6,3% en Londres y las de Navitas perdieron más de un 2% en Tel Aviv.
El canciller Pablo Quirno confirmó el envío de unas 180 notificaciones a empresas vinculadas al petróleo en las islas. La Cancillería presentó al menos tres denuncias penales ante tribunales argentinos contra diez compañías y sus directivos, y envió al Congreso un proyecto de ley que contempla penas de hasta 20 años de prisión para quienes extraigan recursos en el área sin autorización argentina, y que comenzó a tratarse este miércoles.

El 16 de septiembre, la jueza federal Mariel Borruto, del tribunal de Tierra del Fuego, emitió una medida cautelar que ordena a Navitas y a Rockhopper detener las perforaciones hasta que las autoridades ambientales argentinas puedan expedirse, aunque reconoció en el propio texto que su cumplimiento “depende de la cooperación internacional y de la conducta” de las empresas.
Qué viene después del ultimátum
El plazo de dos semanas fijado por Milei vence a mediados de octubre. Si el Reino Unido no frena el proyecto, Argentina adelantó que recurrirá al TIDM en Hamburgo para solicitar medidas provisionales. El mecanismo está previsto en la Convemar: mientras el tribunal arbitral del Anexo VII no esté constituido —un proceso que puede llevar meses—, el TIDM puede dictar órdenes de emergencia para proteger los derechos en disputa.
El canciller Quirno aclaró que el arbitraje no tiene como objeto resolver la disputa de soberanía sobre las islas, sino la explotación unilateral de hidrocarburos. “Es la primera vez que Argentina somete a un tribunal internacional la causa Malvinas en cuanto a la explotación de hidrocarburos”, afirmó. La Argentina ya recorrió este camino antes: en 2012, cuando la fragata ARA Libertad quedó retenida en el puerto de Tema, en Ghana, Buenos Aires recurrió al mismo mecanismo y el TIDM ordenó por unanimidad la liberación del buque en menos de un mes.
Sin embargo, el caso Malvinas tiene un obstáculo que el de la fragata no tenía: la soberanía sobre el territorio está en disputa, y la Convemar regula espacios marítimos, no la titularidad territorial. Además, al ratificar el tratado, la Argentina declaró que no acepta los procedimientos obligatorios para controversias de delimitación marítima y títulos históricos, un argumento que el Reino Unido podría usar como defensa. Londres ya sostuvo que las actividades de Sea Lion se realizan “en pleno cumplimiento del derecho internacional, incluida la Convemar”.

En este contexto, se realizó el Seminario de Políticas Oceánicas celebrado este miércoles en la Casa de Gobierno, en CABA, organizado en forma conjunta por la Cancillería, el gobierno porteño, y el Consejo Federal de Relaciones Exteriores y Cooperación (Coferrec), que reunió a representantes de la Armada, la Prefectura Naval, el Servicio de Hidrografía Naval, provincias con litoral, autoridades portuarias, el sector productivo y la academia.
Entre los expositores estuvo el embajador Javier Figueroa, coordinador de Políticas Oceánicas y Atlántico Sur de la Cancillería, quién advirtió que el conflicto de soberanía tiene consecuencias que exceden el territorio en disputa. “Tener una disputa de soberanía sobre aproximadamente el 40% de nuestros espacios marinos nos plantea enormes desafíos”, señaló. Uno de los más concretos -indicó- es la llamada milla 201: una franja del Atlántico Sur donde operan entre 400 y 500 buques pesqueros por año sin ningún marco normativo, porque Argentina no puede avanzar en mecanismos multilaterales de regulación pesquera más allá de la milla 200 mientras el Reino Unido pretenda ser reconocido como Estado ribereño. “Eso nos impone ciertas restricciones en la definición de políticas”, afirmó.
El diplomático, a su vez, describió una agenda oceánica que va más allá del conflicto por Sea Lion, como la regulación de la plataforma continental y combate de la pesca ilegal no declarada. En paralelo, señaló que Argentina mantiene diálogos oceánicos bilaterales con Brasil, Uruguay, Chile, Perú y Ecuador, y negocia declaraciones conjuntas para coordinar posiciones en organismos internacionales. “No veo por qué no podemos lograr en economía azul lo que logramos en industria nuclear”, afirmó Figueroa. “Tenemos todo.”
En tanto, Fulvio Pompeo, secretario general y de Relaciones Internacionales del gobierno porteño, abrió la jornada con una referencia directa al conflicto: “Nuestros legítimos derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes forman parte de un consenso que atraviesa a toda la sociedad argentina”. El funcionario vinculó esa posición con el reconocimiento internacional del límite exterior de la plataforma continental argentina, producto de décadas de trabajo técnico y diplomático que calificó como “una verdadera política de Estado”.
Diplomacy / Foreign Policy,South America / Central America,Human Interest / Brights / Odd News
POLITICA
Guillermo Francos anticipó "una alianza electoral amplia" de LLA con el PRO y mayor presencia oficialista en el Congreso

Guillermo Francos, ex jefe de Gabinete de Javier Milei, anticipó que La Libertad Avanza buscará una alianza amplia para las elecciones del año próximo y afirmó que el oficialismo tendrá una presencia legislativa mayor que la actual. “Al momento de la elección, yo estoy convencido que estos integrantes de este espacio […] van a participar en la elección juntos”, sostuvo.
El exfuncionario incluyó en esa convergencia al PRO y a otras fuerzas de perfil liberal, además de gobernadores que acompañan al Gobierno nacional. “En el espacio de la libertad, del libre mercado, del capitalismo, que es en el que está La Libertad Avanza, van a estar todos los que componen ese espacio”, dijo.
Francos consideró que el resultado electoral puede reforzar la capacidad del Gobierno para sostener sus reformas. “El Congreso va a ser un Congreso con una participación muy fuerte, si no mayoritaria, en la Cámara de Diputados, de La Libertad Avanza”, planteó en una entrevista con el programa *No vale arrugar* de Radio Splendid.
Según su diagnóstico, el oficialismo parte de una ventaja por la renovación parlamentaria. “Es el partido que reemplaza menos diputados y que tiene más votos y mayor posibilidad de tener más diputados en el futuro”, afirmó. Y agregó que al bloque actual “va a haber que sumarle muchos diputados”, una situación que —según sostuvo— aportaría “mucha estabilidad institucional a este proceso de transformación de la Argentina”.
El ex jefe de Gabinete vinculó esa expectativa con la continuidad de las políticas económicas del Gobierno. “Los gobernadores también, en muchos casos, […] van a estar de acuerdo en apoyar a un gobierno que siga este rumbo, porque el otro es la incertidumbre”, señaló.
Pronosticó un acuerdo electoral con el PRO pese a las diferencias
Al ser consultado por una eventual negociación con Mauricio Macri y los gobernadores dialoguistas, Francos dijo que todavía falta definir liderazgos y participantes de la coalición. Sin embargo, descartó que las tensiones actuales impidan un entendimiento electoral.
“Todavía tiene que definir liderazgos y quiénes participan. No se sabe si van a estar divididos o no van a estar divididos”, advirtió. Aún así, manifestó su convicción de que el oficialismo, el PRO y los partidos que integraron alianzas afines terminarán en una misma lista o frente.
Para Francos, las diferencias en torno a “metodologías” no alteran la coincidencia central entre las fuerzas del sector. “Más allá de las discusiones que pueda haber ahora, de las diferencias que pueda haber en metodologías”, aseguró, esos espacios se unirán al momento de competir.
Descartó que Bullrich rompa con Milei y habló de su candidatura presidencial
El ex funcionario también se refirió al lugar de Patricia Bullrich dentro de la coalición gobernante. Negó que la dirigente pueda romper con Milei para construir una alternativa propia: “No lo creo yo”.
Francos sostuvo que Bullrich tiene posiciones ideológicas definidas y señaló que la propia exministra había expresado su intención de competir por la Presidencia después de un eventual segundo mandato de Milei. “Hasta ahora eso es lo que ella ha dicho. Lo demás son especulaciones”, afirmó.
Además, consideró improbable que la dirigente ponga en riesgo la continuidad del programa oficialista por desacuerdos internos. “Poner en riesgo la continuidad de una reforma estructural en la Argentina como la que está [en marcha] no se hace por algunas diferencias”, expresó.
Ante la consulta sobre una posible postulación propia, Francos evitó confirmar una candidatura, aunque dejó abierta esa alternativa. “Estamos todavía lejos de las candidaturas”, respondió.
“Todos estos temas se van a dirimir el año próximo y ahí veremos”, añadió. El ex jefe de Gabinete dijo que desconoce si habrá lugar para una postulación propia, pero planteó que aceptaría una convocatoria: “Si existe esa posibilidad o si me invitan a participar, lo voy a hacer, por supuesto”.
De todos modos, aclaró que su definición no es inmediata. “No es algo que me desvele hoy”, concluyó.
POLITICA
El vicepresidente de los Estados Unidos JD Vance visitará la Argentina en noviembre

(Desde Washington, Estados Unidos). El vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, llegará a la Argentina en el mes de noviembre para reunirse con Javier Milei, en lo que será la primera visita al país de un funcionario de ese rango luego de casi una década.
El encuentro entre Vance y Milei fue confirmado a Infobae por fuentes oficiales en Washington DC, aunque aún no se precisó la fecha exacta, el lugar ni la agenda prevista.
No es la primera vez que los dos funcionarios se ven cara a cara. En octubre de 2025, Milei viajó a Washington para una visita oficial a la Casa Blanca, donde se reunió con Trump y saludó a Vance. Aquella instancia marcó el primer contacto directo entre el presidente argentino y el funcionario republicano.
La última vez que un vicepresidente estadounidense pisó suelo argentino fue en abril de 2017, cuando Mike Pence visitó el país y fue recibido por el entonces presidente Mauricio Macri en la Quinta de Olivos.
Una alianza que se fortalece
La llegada de Vance a la Argentina se producirá en un contexto de alineamiento político estrecho entre ambos gobiernos. A lo largo de los dos primeros años de gestión, Milei realizó 17 viajes a Estados Unidos, una cifra que contrasta con sus escasas visitas a los países vecinos y que grafica la centralidad que el presidente argentino le asigna a la relación con Washington.
El vínculo se tradujo también en hechos concretos. En el momento más crítico de la administración Milei —cuando el gobierno se encaminaba hacia las elecciones legislativas de octubre de 2025 con los mercados en tensión y el peso bajo presión—, la administración Trump ofreció un paquete de asistencia financiera de USD 20.000 millones para estabilizar la economía argentina. El respaldo fue clave para que el oficialismo llegara fortalecido a los comicios, en los que La Libertad Avanza consolidó su posición como el bloque más numeroso en ambas cámaras del Congreso.
Un mes después de las elecciones, los dos países firmaron un amplio acuerdo comercial bilateral. En marzo de 2026, el Tesoro de Estados Unidos anunció además un paquete de financiamiento de unos USD 7.000 millones destinado a obras de infraestructura en la Argentina y a acelerar la exportación de materias primas, minerales y energía hacia el Atlántico.
En septiembre de 2026, la alineación entre ambos gobiernos quedó expuesta una vez más en Nueva York, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Milei participó junto a Trump en una sesión extraordinaria del Escudo de las Américas, la coalición de seguridad impulsada por la Casa Blanca para coordinar políticas regionales contra el narcotráfico y el crimen organizado.
En ese encuentro, Trump realizó un gesto explícito hacia su par argentino: “Tuvimos una gran victoria en Argentina, y no hace tanto tiempo, dos veces”, afirmó al enumerar los triunfos electorales de sus aliados en la región, con la vista puesta en Milei.
El presidente argentino ha hecho de la relación con Washington un eje central de su política exterior. En su discurso de apertura del Congreso, en marzo de 2026, Milei destacó “la relación especial” que mantiene con Trump, al que definió como “un aliado clave”, y subrayó el éxito de la asistencia financiera estadounidense. “Tenemos que crear el siglo de las Américas”, sostuvo en esa ocasión. “Somos un eslabón natural en la cadena de valor estratégica de Occidente”, agregó.
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