CHIMENTOS
Alexiev Gandman, el argentino detrás del inolvidable arte gigante de Art Attack: “Decidí tirarme a la pileta”

El recuerdo de Art Attack despierta nostalgia y admiración en varias generaciones que crecieron frente a la pantalla, inspiradas por un programa que convirtió la creatividad y las manualidades en un verdadero fenómeno global. Aunque el ciclo debutó en 1990 y tuvo muchas versiones, en Latinoamérica marcó especialmente por la impronta local y la llegada de figuras icónicas. Si Rui Torres se ganó el cariño del público como presentador, Alexiev Gandman supo dejar su huella con su talento y despliegue en la sección de “arte gigante”. A más de una década de su paso por el programa, el artista argentino habló en exclusiva con Teleshow para contar cómo fue vivir desde adentro el fenómeno.
Durante seis años, Gandman fue el responsable de deslumbrar a la audiencia con creaciones a escala monumental, utilizando objetos cotidianos y paisajes como lienzos. Desde 2009 hasta 2016, su trabajo frente y detrás de cámara lo llevó a convertirse en referente de la creatividad televisiva, aportando una mirada fresca y desafiante a un formato que parecía haberlo mostrado todo. En cada episodio, el desafío de pensar y plasmar obras sobre el suelo requería ingenio, planificación y la capacidad de sorprender incluso a quienes ya conocían el universo de Art Attack.
El impacto de Art Attack fue mucho más allá de la pantalla chica: se convirtió en una marca registrada de la infancia y en un semillero de vocaciones artísticas para miles de chicos y chicas en todo el continente. Y a una década de sus últimos momentos en el ciclo, Alexiev revive los secretos de producción, el detrás de escena y las anécdotas que hicieron posible llevar a la pantalla ideas tan ambiciosas como inspiradoras, y reflexiona sobre el legado de un programa que, aún hoy, sigue marcando tendencia en las redes y en el corazón de quienes crecieron soñando con ser parte de ese mundo de colores, texturas y creatividad sin límites.
—¿Cómo nació tu pasión por el arte? ¿Fue algo que adquiriste de chico o surgió a partir de alguna experiencia o familiar en particular?
—Desde chiquito dibujo. Antes de los cuatro o cinco años dibujamos todos, pero en la primaria me la pasaba dibujando: todos los cuadernos llenos de dibujos. Mi mamá, al ver esto, me mandó ya en segundo grado a un taller barrial de dibujo y pintura, y siempre me dediqué a eso. En la secundaria, todos los márgenes de las carpetas estaban llenos de dibujos. Mis compañeros me pedían que les hiciera caricaturas de los profesores, y empecé a trabajar en la revista del centro de estudiantes haciendo ilustraciones. Así que no fue algo que decidí de un día para el otro, sino que me salió naturalmente.
—¿En qué momento decidiste dedicarte profesionalmente al arte o a estudiarlo de manera formal?
—En la secundaria tenía la idea, pero hice Industrial y, cuando había que elegir especialización, podría haber seguido en el colegio Fernando Fader, pero pensé que como artista me iba a morir de hambre. Es un pensamiento impuesto, no es que mis viejos lo pensaban. Así que seguí Electrónica. Pero después, cuando terminé la secundaria, decidí estudiar algo que tuviera que ver con el arte y me recibí de diseñador gráfico.
—¿Cómo surgió la propuesta de integrar Art Attack? Además de este proyecto, también sos profesor, ilustrador y tenés más de 170 libros publicados.
—Sí, tengo más de 170 libros publicados, sobre todo de arte ilustrado. Cuando me llamaron para Art Attack era docente y ya tenía muchos libros editados. Trabajé mucho en publicidad como director de arte e ilustrador, así que supongo que ese mix hizo que pensaran en mí para el programa. Originalmente me convocaron como director de arte, para estar detrás de cámara, generando imágenes, buscando materiales y armando la pre y postproducción.

—¿Cómo fue que te pasaron al frente de cámara para hacer las obras de arte gigante?
—El programa original era inglés y Disney compró el formato. Cuando me convocaron para ser director de arte, empezamos a armar las artes gigantes, mientras hacían casting para quien iba a estar frente a cámara. Un día me llaman y me dicen que veían en las pruebas que se me daba bien dibujar y que sería más natural que lo hiciera yo. Nunca había hecho teatro ni tenía fantasía de estar frente a cámara, yo me imaginaba en mi taller, no mostrando lo que hacía. Pero me encantan los desafíos y, aunque me ponía nervioso, acepté. Me pusieron un coach para la parte actoral y decidí tirarme a la pileta. Creo que funcionó.
—¿Cómo era el proceso creativo? ¿Tenías que practicar varias veces, planificar los dibujos, elegir las locaciones?
—Sí, todos los estudios eran los de Non Stop en Munro, bastante grandes. Los exteriores se grababan en lugares a no más de dos horas de viaje, por organización. Había una parte de preproducción: yo hacía todos los dibujos chicos, unos 110 o 120 por temporada, y Disney elegía 27 para cada año. Después pasaba el guion a la gente, aunque mi personaje no hablaba y sí había una parte actoral, y se elegían las locaciones. Una vez definido dónde grabar, pensaba qué materiales eran lógicos para cada lugar. Conseguíamos todo y lo armábamos en estudio para probarlo, hacer fotos, ver si funcionaba o cambiar algo. Después, grabábamos en exteriores. Generalmente sólo grabábamos dos o tres meses en verano por la cantidad de luz solar que necesitábamos.
—¿Cómo combinabas el trabajo en Art Attack con tu labor como profesor y tus otros proyectos?
—Era un año continuo, sin vacaciones. Durante el año daba clases y hacía la preproducción. Los tres meses de grabación eran en verano, cuando no tenía clases. A veces se superponían cosas, como tener que regrabar capítulos por temas técnicos, pero trataba de planificar todo. Siempre tuve varios “kioscos” a la vez y me las arreglaba.
—¿Y el tema de los materiales? ¿Eran prestados o los compraba Disney?
—Todos los materiales se compraban y, después, Disney los donaba a distintas entidades de bien público. Solo lo que era imposible de recuperar, como azúcar o glicerina, no se donaba.

—¿Te reconocía la gente por tus apariciones en Art Attack?
—En ese momento, poco y nada, porque mis alumnos eran del terciario y no veían el programa. Ahora me pasa que muchos de mis alumnos actuales me vieron en la tele cuando eran chicos y me piden sacarse una foto. Les digo: “Cuando aprueben, nos sacamos la foto”. Es muy divertido y me encanta.
—¿Pudiste conocer a otros conductores de Art Attack de otros países?
—No tuve relación con Rui Torres ni con Neil Buchanan, pero sí con los conductores locales de las temporadas que hicimos nosotros. Con Emiliano Pandelo de Argentina seguimos siendo amigos, con Dani de Brasil siempre nos hablamos, y también con el de Italia. Todos vinieron a grabar acá, así que a la mayoría los conocí. La sección de arte gigante era la misma para todos los países, pero cada uno tenía su conductor local.

—¿Cuál fue el segmento de arte gigante que más te costó realizar?
—Dificultades técnicas, pocas. La diferencia entre pintar con colores y pintar con elementos no es tanta. Lo que sí era pesado era usar materiales que, por ejemplo, que cargás mucho te cansás. Los mayores problemas eran técnicos o climáticos: grabábamos en verano, con mucho calor, a veces en lugares inhóspitos. También tenía que evitar broncearme para no tener problemas de continuidad, así que cada dos horas había que reponer protector solar y maquillaje. Eso hacía que las grabaciones fueran más lentas.
—¿Después de tanto trabajo nunca te cansaste de hacer arte gigante?
—No, porque como hacía muchas cosas distintas, cambiar el chip me cambiaba la cabeza. No sentía rutina. Además, me organizaba para tener escapadas y estar con mi familia en lugares verdes durante la temporada de grabación, así que también disfrutaba.

—¿Si te volvieran a proponer volver a Art Attack o un programa propio, te gustaría?
—La experiencia me gustó mucho. Quedé en muy buenos términos con Disney y después les propuse varios proyectos que no prosperaron porque la empresa pasó por cambios y la transición del cable a la plataforma. Pero siempre estoy abierto a desafíos nuevos, todo lo que me saca de la zona de confort me divierte y lo acepto.
—¿Hoy en qué proyectos estás trabajando? ¿Algún libro nuevo, curso o actividad artística?
—Libros, muchísimos. Ahora estoy haciendo dos para Sigmar, uno para Granica sobre los mundiales, con preguntas y respuestas, y otro de busca y encuentra para Artemisa. Estoy armando un libro de “Destruye este libro” con ciencia y escribiendo cuentos de terror para chicos. También hice un juego de cartas que estamos puliendo. Y, además, sigo dando clases en el instituto.

—¿Qué consejo le darías a alguien que te vio en Art Attack y quiere apostar por la creatividad o el arte?
—Lo más importante es divertirse. Cuando uno hace cosas que disfruta, es más fácil que eso se transforme en una carrera y hasta en un negocio. Si te divertís, los que leen o ven lo que hacés también lo van a disfrutar. Si hacés cosas por obligación, termina siendo frustrante y no hay fórmula mágica. Lo esencial es que te guste y te diviertas con lo que hacés.
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CHIMENTOS
Dejar el azúcar una semana puede generar cambios que pocos imaginan

Reducir o eliminar el azúcar durante una semana es uno de los desafíos más populares en hábitos saludables, y los resultados pueden empezar a sentirse más rápido de lo que muchos imaginan.
Durante los primeros días, es común experimentar síntomas de abstinencia. El cuerpo, acostumbrado al consumo frecuente de azúcar, puede reaccionar con irritabilidad, ansiedad o fatiga. Esto se debe a los cambios en los niveles de glucosa en sangre y a la adaptación del organismo.
Sin embargo, después de ese período inicial, comienzan a aparecer los beneficios. Uno de los primeros cambios es la estabilización de la energía. Al evitar los picos y caídas bruscas de azúcar en sangre, muchas personas sienten mayor constancia a lo largo del día.
Otro efecto frecuente es la mejora en la calidad del sueño. El consumo elevado de azúcar puede alterar los ritmos del descanso, por lo que reducirlo ayuda a lograr un sueño más profundo.
También puede notarse una disminución en la hinchazón abdominal. Esto se debe a que muchos alimentos azucarados procesados contienen ingredientes que favorecen la retención de líquidos.
Además, el paladar empieza a cambiar. Al reducir el consumo de azúcar, los sabores naturales de los alimentos se perciben con mayor intensidad, lo que puede ayudar a mantener hábitos más saludables a largo plazo.
Cambios que podés notar si dejás el azúcar
- Más energía estable durante el día
- Menos ansiedad por alimentos dulces
- Mejor descanso nocturno
- Disminución de la hinchazón
- Mayor sensibilidad a los sabores naturales
Dejar el azúcar por una semana no solo es posible, sino que puede ser el primer paso hacia un cambio más profundo. Aunque los primeros días pueden ser desafiantes, los beneficios suelen aparecer rápido y motivar a sostener el hábito en el tiempo.
Azúcar
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Tras varios días de calor, el clima cambia el fin de semana: qué pasará el domingo de Pascuas

Luego de varios días marcados por el calor en Buenos Aires, el clima comienza a mostrar señales de cambio justo en el inicio del fin de semana largo. Este sábado 4 de abril arranca con condiciones agradables, pero con un leve descenso de temperatura respecto a las jornadas anteriores.
Según las tendencias meteorológicas para esta época del año, abril suele presentar valores más moderados, con máximas cercanas a los 22 a 26 grados y mínimas alrededor de los 15 grados. En este contexto, el sábado se perfila con cielo parcialmente nublado y temperaturas que rondarán esos valores, sin extremos de calor.
A lo largo del día, el tiempo se mantendrá relativamente estable, aunque con presencia de nubosidad variable. No se descartan cambios hacia la noche, con condiciones que podrían volverse más inestables de cara al domingo.
Para el domingo de Pascuas, el panorama muestra mayor incertidumbre. Los pronósticos anticipan la posibilidad de lluvias débiles o lloviznas en distintos momentos del día, con cielo mayormente cubierto. Esto podría impactar en los planes al aire libre, especialmente durante la tarde.
En cuanto a la temperatura, se espera que continúe en un rango moderado, sin volver a los picos de calor previos. De hecho, el cambio de masa de aire favorece un ambiente más otoñal, con menor amplitud térmica y condiciones más frescas.
Este tipo de variabilidad es habitual en el inicio del otoño, una estación caracterizada por transiciones rápidas entre días cálidos y jornadas más frescas o inestables.
Cómo estará el clima este fin de semana en Buenos Aires
- Sábado con cielo parcialmente nublado y temperaturas moderadas
- Máximas cercanas a los 22 a 26 grados
- Condiciones estables durante gran parte del día
- Aumento de nubosidad hacia la noche
- Domingo de Pascuas con cielo mayormente cubierto
- Posibilidad de lluvias débiles o lloviznas
- Ambiente más fresco en comparación con días anteriores
Después de varios días de calor, el fin de semana en Buenos Aires marca un cambio de tendencia. Aunque el sábado todavía permitirá disfrutar al aire libre, el domingo llega con un clima más inestable que podría modificar los planes. Como suele ocurrir en otoño, la clave estará en seguir de cerca el pronóstico y adaptarse a un tiempo que empieza a mostrar su lado más variable.
Clima; Pronóstico del tiempo
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Andrea Frigerio y su vuelta al teatro junto a Guillermo Francella en Desde el jardín: “Rechazarlo era decirle ‘no’ a la Selección”

Andrea Frigerio dejó en claro que, aunque había prometido priorizar a su familia, el llamado del teatro sigue siendo irresistible. En una conversación con Teleshow, compartió detalles sobre el dilema entre sus deseos personales y el compromiso con los suyos.
Es que durante mucho tiempo, Frigerio se había planteado no regresar a las tablas. “Yo había tomado casi una decisión de no hacer más teatro, porque es muy sacrificado”, admitió la actriz, al referirse al esfuerzo y la dedicación que implica cada proyecto escénico. Sin embargo, el reencuentro con Guillermo Francella en un vuelo y una posterior charla cambió el rumbo de sus planes. Cuando él le propuso formar parte de la obra “Desde el jardín”, Frigerio sintió que no podía rechazar la oferta. “Es como que te llamaran para jugar en la selección, no podés rechazarlo”, contó con una enorme sonrisa. Y añadió: “Estoy feliz de volver al escenario con esta obra”.
Así, la pasión por el hecho artístico prevaleció sobre las promesas previas. Frigerio explicó que la decisión de volver surgió luego que Francella le presentara la adaptación de la clásica historia. Su regreso con “Desde el jardín” representa, para ella, una oportunidad única de reencontrarse con el público y de disfrutar el proceso creativo en el escenario. Con produción de Adrián Suar, la obra se presenta en el Teatro Metropolitan.
—¿Por qué decidiste volver al teatro después de tanto tiempo?
—Hacía muchos años que no estaba en teatro, casi que había decidido no hacer más, porque es muy sacrificado. Uno deja de tener presencia en la familia. Yo además de hijos, tengo nietos, y me gusta estar, como dice Mirta Legrand: “La vida está hecha de presencias, y no de ausencias”. El teatro es muy demandante, uno se va muchas horas, ni hablar si te vas de gira o a otro país.
—¿Qué te hizo cambiar de opinión y aceptar este proyecto?
—Empecé a trabajar con Guillermo, a quien admiro mucho y quiero mucho porque siempre fue muy generoso conmigo. Hicimos televisión, dos películas, siempre estamos en contacto. El año pasado, yendo a los Premios Sur de la Academia de Cine, él me contó que estaba entusiasmado comprando los derechos de la obra “Desde el jardín”. Me dijo: “¿Te acordás del libro?”. Yo había leído el libro de chica, y fue transversal. Cuando me propuso hacer la obra, no podía decir que no.

La relación de Andrea con Guillermo y Marcos Carnevale
—¿Cómo es tu vínculo con Guillermo en el trabajo y en lo personal?
—Él dice: “Yo a esta la crié”. Nos conocemos hace muchos años, tenemos un diálogo rápido de miradas, sabemos cómo somos. Me encanta ponerme en sus manos, porque tiene una sensibilidad actoral muy particular, y yo le doy permiso para decirme todo lo que quiera. Soy una esponja.
—Marcos Carnevale, otro referente fundamental para el equipo…
—Con él también trabajé hace muchos años. Es la combinación perfecta, porque Guillermo es el talento, la disciplina y la mirada aguda, y Marcos es el talento, la disciplina y la sensibilidad. Es muy lindo lo que pasa conmigo particularmente, tengo esa relación con ambos muy disfrutable.
Características y desafíos de la obra “Desde el jardín”
—¿Cómo fue tu acercamiento a la obra y al personaje?
—Volví a leer el libro, volví a ver la película muchas veces. La adaptación que hizo Carnevale es perfecta. La puesta es muy ambiciosa, con un nivel de producción importante. Tiene la estructura de un musical, muchos cuadros, cosas que entran y salen. Lo que ves en Broadway lo vas a ver en calle Corrientes.

—Un personaje muy especial…
—El personaje principal tiene una condición que limita su manera de hablar, y lo que queda es la interpretación de todos los demás respecto a su forma de ser. La obra es muy actual, porque hay personajes que uno pensaría que jamás podrían ocupar ciertos lugares, y sin embargo están, no solo en Argentina, sino en el mundo. La obra tiene muchas capas: se puede ver desde lo superficial y lo divertido, pero también desde la profundidad de lo que está pasando en la historia. Es para todo público, y disfruto mucho que pase eso.
—¿Y tu personaje?
—Es extraordinario, yo tengo un par de escenas que (risas) que divierten mucho. Es una mujer muy particular. Estoy durante toda la obra, pero hay un par de escenas muy geniales y disfruto tanto…. Ya tengo una determinada edad que elijo un montón. Por suerte, tengo trabajo y todo lo que hago, es porque de verdad lo quiero hacer. Por suerte tengo esa dicha.
—¿En qué proyectos de cine estás trabajando?
—Todo el tiempo estoy recibiendo guiones de cine y los leo al instante. Después me entero que no es tan común hacer devoluciones tan rápido, pero yo a los dos días te llamo y te digo si me gustó o no. Tengo proyectos de libros que me han mandado y que están gestionándose. El cine se cocina a fuego lento, todo es muy lento. Que un proyecto se concrete pasan dos años como mínimo.

—¿Algún proyecto propio?
—Tengo, y que estoy llevando adelante como productora ejecutiva. Es una historia que se me ocurrió a mí y la escribió Emanuel Diez. Estamos en proceso de ver si podemos concretar la película.
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