CHIMENTOS
El ex de Lourdes Fernández va a juicio por violencia de género: podría enfrentar una pena de 28 años de cárcel

Se elevó a juicio la causa contra Leandro Esteban García Gómez por diversos episodios de violencia de género hacia Lourdez Fernández, la cantante de 44 años que integró el exitoso grupo musical Bandana. Los ataques ocurrieron entre enero y octubre de 2025.
Según dijeron fuentes del caso a Infobae, el hombre que está detenido desde el pasado 23 de octubre podría enfrentar una pena en expectativa máxima de 28 años de cárcel.
“Efectivamente, se elevó a juicio la causa en diciembre pasado y quedó radicada en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°11 y se espera que a mediados de febrero ya fije fecha de inicio del debate“, explicaron fuentes del caso consultadas por este medio.
Fue a principio de diciembre que la fiscal Silvana Russi, a cargo de forma interina de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 43, solicitó que el ex novio de la cantante sea llevado a juicio oral.

En su requerimiento ante el juez Diego Slupski, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 13, la representante del Ministerio Público Fiscal solicitó que García Gómez sea juzgado como autor de los delitos de lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género; privación ilegítima de la libertad agravada por haber sido cometido en perjuicio de una persona a la que se le debe un respeto particular y por mediar violencia y coacción; y amenazas coactivas reiteradas en tres episodios.
Es que, durante la investigación, se estableció que García Gómez había amenazado a dos amigas de la víctima para que no intercedieran en su relación. Por ello, la fiscal requirió que el imputado sea juzgado por tres hechos de amenazas coactivas, uno ocurrido en marzo de 2024, y los dos restantes el 6 y 17 de octubre pasados.
“Los hechos no se toman como uno solo, sino como varios delitos independientes, lo que en derecho penal se llama concurso real. Eso hace que las penas se acumulen”, explicaron fuentes del caso.

Y enumeraron cómo se desglosa la pena que podría enfrentar García Gómez de ser hallado culpable de todo:
- Las lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género tienen una escala de castigo que va de los 6 meses a 2 años de prisión. El ex de Lowrdez enfrenta dos hechos de este tipo.
- La privación ilegítima de la libertad agravada tiene una pena que va de los 2 a los 6 años de prisión. También le endilgan dos hechos.
- Y las amenazas coactivas se castigan con una pena que va de 2 a 4 años de prisión por cada hecho y enfrenta tres.
“Así, la pena mínima posible es de 2 años de prisión y la máxima que enfrenta, sumando todos los hechos imputados, llega a 28 años”, detallaron fuentes que entienden del tema, y acotaron que: “El tribunal, llegado el momento y de encontrarlo culpable, fijará una condena dentro de ese rango (2 a 28 años), evaluando la gravedad de los hechos, la reiteración, el daño causado y los antecedentes”.
Según el requerimiento de elevación a juicio, García Gómez y Lourdes Fernández “mantuvieronuna relación de pareja conflictiva e intermitente desde principios del año 2020 hasta octubre de 2025, la cual estuvo signada por un sostenido contexto de violencia de género de larga data que se consolidó a través de distintas formas de agresión física y psicológica, conductas reiteradas de manipulación emocional, hostigamiento, control y por un progresivo aislamiento de la víctima respecto de su entorno familiar y afectivo».
Asimismo, destacó que la reticencia de la víctima a impulsar el proceso penal no puede interpretarse como una ausencia de hechos, sino precisamente como un indicador del sometimiento en el que se encontraba.
El 19 de enero del año pasado, en el departamento del imputado, ubicado en la calle Emilio Ravignani al 2100 del barrio porteño de Palermo, y tras una discusión por celos, García Gómez tomó a la víctima del cabello, la arrastró y le provocó lesiones en el rostro, brazo y cuello.
Un segundo hecho sucedió en el mismo departamento entre el 1° y el 2 de octubre pasados. Según la imputación, en esa ocasión, y tras una nueva discusión, el acusado golpeó a Fernández en la cabeza y le propinó patadas en las costillas. Los gritos hicieron que una vecina del edificio tocara el timbre y llamara al 911, razón por la que se acercó un móvil de la Comisaría Vecinal 14B de la Policía de la Ciudad. García Gómez y Fernández reconocieron ante uno de los efectivos que había discutido, pero ambos dijeron encontrarse ilesos.
Luego de que el patrullero se retirara del lugar, García Gómez se fue del departamento y dejó a su pareja encerrada “sin llaves y sin el cargador del teléfono”, privándola de su libertad hasta que regresó al día siguiente.
El hecho principal -y que dio origen a esta causa- ocurrió entre el 17 y el 23 de octubre pasados y fue el que culminó con un allanamiento en el departamento de Palermo, en el que la víctima fue rescatada y el imputado, detenido. La fiscalía acusó a García Gómez de “haber provocado lesiones de carácter leve y haber privado ilegítimamente de su libertad personal a quien fuera su pareja” durante esos días, “mediante coacción y agresiones físicas”.
La cantante, que es representada por el abogado Yamil Castro Bianchi, fue trasladada al Hospital Fernández y, según el informe médico transcripto por la fiscalía, presentaba “excoriación eritematosa en dorso de pie izquierdo data menor a 24 horas aproximadamente; excoriación costrosa de un centímetro de largo en región superior en rodilla izquierda, con data mayor a 24 horas, aproximadamente; excoriación en tercio medio de muslo izquierdo, data mayor a 24 horas (amarillo); equimosis en pierna derecha en tercio superior y en tercio inferior data mayor a 24 horas”.
García Gómez fue procesado con prisión preventiva el 4 de noviembre pasado.
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Escándalo con el hermano de Mauro Icardi, Guido, y su apoyo a Wanda Nara: «Me pidió 400 mil para dar una nota»

Si le faltaba algo más a todo el tole tole que representa el escándalo de Mauro Icardi y Wanda Nara, era la aparición de Guido, el hermano del futbolista que hizo mucho ruido con su nota en Intrusos para contar su versión de la historia; y si bien dijo no estar de ningún bando, anoche apareció junto a su ex cuñada, Maxi López y Martín Migueles.
El joven destapó una olla muy grande. Entre las revelaciones más fuertes que hizo, además de aclarar que no tienen prácticamente relación aunque lo invitó a su casamiento y aún no lo confirmó, es que lo conoce poco y nada, y que también recuerda haberlo visto muy enamorado de Wanda.
Ahora bien, su aparición causó estragos en el mundo del espectáculo. Facundo Ventura, periodista especializado en la farándula, contó varios puntos desconocidos de Guido y a qué se debió esta aparición tan repentina.
“Sabía de antemano que Guido Icardi iba a hacer esta nota porque me lo habían ofrecido a mí para el programa de Moria. Fue una persona que maneja marcas, publicidades. Como Guido quiere meterse en ese mundo, de promocionar, pero no quería dar notas. Este muchacho lo convence para que lo haga porque tenía que presentarse«, destacó.
LA VERDAD DETRÁS DE LA APARICIÓN DE GUIDO ICARDI, EL HERMANO DE MAURO
Empero, las intenciones de Guido no son otras que ganar dinero e incluso así sea cobrando por dar notas. Se sabe que su testimonio puede ser revelador y en él sacar muchos secretos familiares que pueden complicar a Mauro.
Lo más escandaloso del hermano de Icardi, es que cuando a Facundo se lo ofrecieron para llevar a El Trece con Moria, pidió una enorme cantidad de dinero: “El intermediario a mí me pidió 400 mil pesos para ir al programa de Moria y que le cubra la estadía en Buenos Aires. No sé si a Intrusos le pidió más guita. Yo creo que cobró porque me dijo que ya había arreglado con ellos”.
“Lo que me dice este muchacho es que su intención no era sentarse a hablar ni bien ni mal de Mauro. Quería dejar aclarado que no son pobres, como se quiere instalar, que toda la familia trabaja y que les va bastante bien”, sentenció el hijo de Luis Ventura.
Guido Icardi, Mauro Icardi, China Suárez, Wanda Nara
CHIMENTOS
Ramma, el joven que abrió los shows de Bad Bunny, relató cómo se enteró que iba a tocar en River: “Estaba jugando a la Play”

Para muchos artistas emergentes, el salto a un estadio como River Plate puede sentirse como un sueño inalcanzable. Para Ramma, ese llamado llegó en el momento más impensado: estaba acostado, jugando a la PlayStation. Así lo contó en una charla distendida en el ciclo Tapados de Laburo (OLGA), donde repasó cómo vivió la noticia de que sería el encargado de abrir los tres shows de Bad Bunny en el Estadio Monumental.
“El miércoles me enteré que le iba a abrir el show al conejo. Y el viernes, ya estábamos ahí”, resumió entre risas, todavía sorprendido por la velocidad con la que se dio todo. Según relató, el anuncio lo tomó completamente desprevenido: “Estaba acostado, jugando a la Play, en otra y me dicen: ‘Bueno, atendé, atendé, atendé que va a pasar algo’. Yo más o menos estaba informado de que algo podía llegar a pasar, y simplemente sucedió”.
Detrás de esa anécdota está Ramiro Valentín Domínguez, el joven artista de Trelew que, con apenas 21 años, fue elegido por Bad Bunny para abrir sus presentaciones del 13, 14 y 15 de febrero en River. Un gesto que no solo lo posiciona como uno de los nombres emergentes más relevantes de la escena urbana argentina, sino que también lo proyecta hacia una visibilidad internacional.
Cuando Nacho Elizalde le preguntó si dudó antes de aceptar la propuesta, la respuesta fue inmediata: “No, es un sí de una, 100%, pero igual estaba re asustado. O sea, sentía como el corazón, no que me latía rápido, sino que me latía fuerte”. La descripción sintetiza la mezcla de euforia y responsabilidad que implica subirse a un escenario frente a decenas de miles de personas.
Lejos de improvisar su manera de procesar el momento, Ramma reveló que tiene un ritual personal que repite desde la adolescencia: grabarse un video para sí mismo cada vez que atraviesa una instancia clave. “Yo siempre me grabo un videíto para mí mismo. Entonces, me grabé un videíto, puse la cámara y me grabé. Lo hago desde que tenía 14, 15 años, desde que tocaba allá en el Sur, para después verlo y decir: ‘Okey, tengo la historia acá’”.
Ese gesto habla de una conciencia clara sobre el proceso y el recorrido. Porque, aunque el salto al Monumental parezca repentino, su camino viene construyéndose desde hace años. Antes de River, Ramma ya había consolidado una base sólida de público con shows agotados en Complejo C, Groove y distintas ciudades del país, además de una preescucha 360° y un multitudinario show gratuito en el Obelisco que reunió a más de 10.000 personas.

En River, el desafío fue otro. “La primera fecha fue un poco más difícil porque me acuerdo que justo pusieron un anuncio. O sea, me subo, empiezo a tocar la primera nota y se escucha: ‘Desde el Estadio River Plate’”, recordó. Ese instante, con la voz institucional resonando en los parlantes del estadio, funcionó como un shock de realidad, pero también, le molestó que interfiera con su música.
Según explicó, el primer show tuvo un arranque más complejo por la magnitud del evento, pero las siguientes fechas fluyeron con mayor soltura: “Las segundas dos fueron mucho más pisteadas, volamos. Pero no, estuvo re bueno. Yo la verdad que me sentí re cómodo y la gente también igual re abrazó, así que eso es re importante hoy”.

Su set en el Monumental incluyó temas como “Otro beso”, “Cuando pase la tormenta”, “En una”, “Nostalgia” y “Putas”, alternando momentos más melódicos con pasajes de mayor intensidad. Desde el escenario, también expresó su gratitud: “Para nosotros estar en este escenario frente a tanta gente es un sueño. Sepan que yo lo voy a dar todo”, había dicho durante el show.
En la charla con OLGA también surgió la pregunta inevitable: si pudo cruzarse con Bad Bunny en persona. “Lo vi en la casita”, respondió, en referencia al escenario secundario del estadio.
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Fue una de las actrices más populares, pero el medio la olvidó y nadie fue a su entierro: el desolador final de Beatriz Bonnet

La escena, por demás impactante, anticipó lo que comenzaría a pasar apenas un mes después, y no solo en la Argentina sino en todo el mundo: un entierro en soledad, sin familiares ni amigos que se acercaran a dar su último adiós, a colocar una flor, a compartir su pesar, a transmitir su respeto.
Pero la diferencia es más profunda, casi esencial: aquel 21 de febrero de 2020, ninguna figura del espectáculo quiso ir a despedir a Beatriz Bonnet. En cambio, lo que sucedería desde fines de marzo de ese mismo año obedecería a las medidas preventivas por el COVID, que impidieron miles y miles de despedidas sentidas y respetuosas.
Ese mediodía caluroso, en el Cementerio de la Chacarita no hubo coronas de flores para esta brillante actriz que había nacido el 11 de diciembre de 1930 en Gualeguay, Entre Ríos. Y dos días antes, el 19 de febrero —cuando murió en el Hospital Fernández, a los 89 años—, tampoco hubo posteos en las redes de sus colegas, recordándola con cariño.
Beatriz era —sencillamente— adorable. Pero entonces, ¿por qué solo la acompañaron en el entierro el personal de la cochería, el cura que ofició la misa de responso y un móvil de Intrusos? Ninguna actriz, ningún actor… Porque el medio, a veces cruel e injusto, cometió con Bonnet el peor de los pecados del mundo artístico: la olvidó. Así, sin más.
Al ver las imágenes por televisión, Carmen Barbieri se conmovió a la distancia: estaba en Mar del Plata, en plena temporada teatral, y no podía entender que nadie hubiera acompañado a esta artista, tan talentosa como completa. Porque además de actriz, Bonnet era cantante lírica. Fue Mariano Mores, en 1956, uno de los primeros en descubrir su potencial.
Hizo su carrera prescindiendo de su nombre pila —Nelly—, para utilizar el segundo. Sospechaba que las iniciales de Beatriz Bonnet, ese «BB», sonarían bien. Desatinos del destino: el coche fúnebre que trasladó sus restos hasta el Panteón de Actores tenía grabado Beatris, así, con s final, al lado del féretro. Mucho más que una discordancia, que no pudo ser corregida porque nadie la notó. Y es que no hubo nadie para verla.
Bonnet supo lucirse sobre las tablas teatrales, pero alcanzó su esplendor como actriz de comedia. Su papel más destacado fue en Mesa de Noticias, el exitoso programa humorístico de los 80 creado por Juan Carlos Mesa, donde participaron Gianni Lunadei, Cris Morena, Santiago Bal y Adrian Salgueiro, entre otros. Allí, fue la inolvidable Beatriz Sanguedolce. Pero también hizo novelas —como El infiel, con Luisa Kuliok y Arnaldo André— y cine, con cerca de 20 películas.
Beatriz no tuvo una vida sencilla. Hija de una mujer soltera, se negó a modificar el apellido materno y eligió portarlo con orgullo, imponiéndose a los prejuicios de la época. Se casó muy joven, a los 15 años. A los pocos meses se divorció: «Él me exigía como mujer, y yo era una nena. Así que me mandó para mi casa”, solía bromear. Ya nunca volvería a dar el sí. Tampoco tendría hijos.
Cuando las propuestas laborales comenzaron a escasear, Bonnet se recluyó en su departamento de Buenos Aires. El teléfono sonaba muy de vez en cuando. Sola, algo desamparada, perdió ese inmueble por una estafa y debió trasladarse a un geriátrico, donde su salud desmejoró notablemente. Apenas si recibía alguna visita esporádica: ni los pocos familiares que tenía en Entre Ríos, ni sus excompañeros del espectáculo se hacían un tiempo para verla.
Sin que nadie pareciera enterarse, Beatriz Bonnet se fue apagando. La mujer que supo llenar salas en el teatro, agotar entradas en el cine y romper el rating televisivo, murió en soledad. Sin despedidas, sin coronas, sin aplausos.
«¡Qué bochorno!», hubiera dicho su Beatriz Sanguedolce.
«Qué pena…», decimos nosotros.
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