CHIMENTOS
El impactante look de Mirtha Legrand: cristales, mini pailleté y oro para su tercera noche en la costa

Chiqui se llevó todos los aplausos con un vestido dorado con cristales
(Video: La Noche de Mirtha-El Trece)
Para su tercera noche en Mar del Plata, Mirtha Legrand volvió a acaparar todas las miradas con un look tan sofisticado como emblemático. Fiel a su estilo de alta costura, la diva eligió un impactante vestido beige de Claudio Cosano, bordado íntegramente en cristales, mini pailleté y detalles en oro, consolidando su lugar como referente indiscutida de la elegancia televisiva.
El vestido, de largo clásico y silueta recta, presenta mangas largas y hombros sutilmente marcados, lo que aporta estructura y porte. La prenda se distingue por el minucioso trabajo de apliques realizados en cristales y pailletes diminutos que tapizan toda la superficie, generando un efecto de brillo y movimiento bajo las luces. El diseño en oro recorre el escote en V y se ramifica en motivos orgánicos a lo largo del torso y las mangas, logrando un equilibrio perfecto entre lujo y delicadeza. La base beige funciona como un lienzo neutro que realza el esplendor de los materiales y permite que los bordados se luzcan como protagonistas absolutos.
Para acompañar este diseño, La Chiqui optó por joyas doradas: aros colgantes clásicos con piedras translúcidas, varios anillos de gran tamaño y una pulsera a juego, todos seleccionados para sumar luz sin competir con el vestido. Sus uñas, esmaltadas en un rojo intenso, aportaron un toque vibrante y femenino al conjunto.
El peinado, un clásico de la conductora, consistió en un brushing voluminoso en tono rubio platinado, con ondas suaves que enmarcan el rostro y refuerzan su impronta icónica. El maquillaje, impecable y de acabado luminoso, incluyó piel aterciopelada, ojos delineados y sombreados en tonos neutros, rubor sutil y labios nude rosados, completando una imagen de elegancia atemporal y sofisticación. Cada detalle del look reafirmó el sello personal de Mirtha Legrand, que noche a noche continúa marcando tendencia y dejando huella en la moda argentina.
En esta edición de La Noche de Mirtha reunió en su mesa a un grupo de invitados que aportó dinamismo y variedad a la velada costera. El humorista y conductor Agustín “Rada” Aristarán se sumó con su carisma y su inconfundible estilo multifacético, mientras que la actriz Malena Solda, reconocida por su intensa trayectoria en teatro, cine y televisión, compartió anécdotas y reflexiones sobre el oficio.
La mesa también contó con la presencia de Gloria Carrá, actriz, cantante y referente de la ficción argentina, que abordó su actualidad artística y su mirada sobre el rol de la mujer en el espectáculo. El actor y humorista Diego Pérez, con su impronta popular y cálida, aportó momentos de distensión y humor, sumando historias de su recorrido en el teatro de revista y la televisión.
El asesor de imagen Fabián Medina Flores, referente indiscutido en la moda local, completó la mesa con su análisis sobre tendencias, estilos y los secretos detrás de los grandes looks del espectáculo. La diversidad de trayectorias y miradas permitió que la conversación fluyera con naturalidad, alternando momentos de humor, análisis y emoción.
En el programa del fin de semana pasado, en medio del revuelo mediático por los insólitos rumores que vincularon sentimentalmente a Juana Viale con Mauricio Macri, Legrand decidió romper el silencio y hablar del tema al aire de su programa, brindando la palabra más buscada y categórica sobre el escándalo.
rumores de relación entre su nieta y el expresidente de la Nación
(Video: La Noche de Mirtha- El Trece)
En diálogo con Marcelo Polino, Mirtha fue contundente y calificó la versión como “una vil mentira”. “Ayer estuve con Juanita acá. Nada que ver, nada que ver. Un disparate. No sé de dónde salió eso. Es un invento. Está de novia hace tiempo. Vino con su novio acá. En absoluto. Un disparate, una locura. ¿De dónde salieron esas cosas que hacen tanto daño?”, expresó la conductora.
Polino agregó: “O sea, estaba enojadísima”. Y Mirtha insistió: “Así que aprovecho para desmentirlo. Absoluta mentira”. La diva identificó de dónde surgió la versión: “¿Qué fue? ¿Torchia, no? El que lo dijo, ¿Torchia?”. Polino confirmó: “Franco Torchia fue quien dijo, dio la versión, sí. Y Juana sacó un posteo”. Mirtha sumó: “Creo que después mandó un telegrama o una notificación a Cristóbal López, que es el dueño de la radio, ¿no?”. Polino acotó: “Donde lo dijo, en C5N”. Mirtha reforzó: “Para desmentirlo. Porque se venía un juicio, Juana ya había hablado con su abogado. Es horrible, un romance con Macri que se acaba de separar, pero qué ridículo. Nada que ver, nada que ver. ¿Quién inventa esas cosas? ¿Qué hacen tanto daño?”.
La conductora lamentó el impacto que los rumores tuvieron en su nieta y en la familia: “A Juana le molestó y a Marcela le molestó”. Y reiteró: “Porque además uno lo desmiente, pero no falta gente que diga: ‘Algo habrá, algo habrá’”. Polino concluyó: “Miente, miente, que algo quedará”. Mirtha asintió: “Miente, miente, que algo quedará. Tal cual. Así que bueno, aprovecho para desmentirlo. Me molestó muchísimo, me dolió. Ayer estuve con ella”.
CHIMENTOS
Escándalo con el hermano de Mauro Icardi, Guido, y su apoyo a Wanda Nara: «Me pidió 400 mil para dar una nota»

Si le faltaba algo más a todo el tole tole que representa el escándalo de Mauro Icardi y Wanda Nara, era la aparición de Guido, el hermano del futbolista que hizo mucho ruido con su nota en Intrusos para contar su versión de la historia; y si bien dijo no estar de ningún bando, anoche apareció junto a su ex cuñada, Maxi López y Martín Migueles.
El joven destapó una olla muy grande. Entre las revelaciones más fuertes que hizo, además de aclarar que no tienen prácticamente relación aunque lo invitó a su casamiento y aún no lo confirmó, es que lo conoce poco y nada, y que también recuerda haberlo visto muy enamorado de Wanda.
Ahora bien, su aparición causó estragos en el mundo del espectáculo. Facundo Ventura, periodista especializado en la farándula, contó varios puntos desconocidos de Guido y a qué se debió esta aparición tan repentina.
“Sabía de antemano que Guido Icardi iba a hacer esta nota porque me lo habían ofrecido a mí para el programa de Moria. Fue una persona que maneja marcas, publicidades. Como Guido quiere meterse en ese mundo, de promocionar, pero no quería dar notas. Este muchacho lo convence para que lo haga porque tenía que presentarse«, destacó.
LA VERDAD DETRÁS DE LA APARICIÓN DE GUIDO ICARDI, EL HERMANO DE MAURO
Empero, las intenciones de Guido no son otras que ganar dinero e incluso así sea cobrando por dar notas. Se sabe que su testimonio puede ser revelador y en él sacar muchos secretos familiares que pueden complicar a Mauro.
Lo más escandaloso del hermano de Icardi, es que cuando a Facundo se lo ofrecieron para llevar a El Trece con Moria, pidió una enorme cantidad de dinero: “El intermediario a mí me pidió 400 mil pesos para ir al programa de Moria y que le cubra la estadía en Buenos Aires. No sé si a Intrusos le pidió más guita. Yo creo que cobró porque me dijo que ya había arreglado con ellos”.
“Lo que me dice este muchacho es que su intención no era sentarse a hablar ni bien ni mal de Mauro. Quería dejar aclarado que no son pobres, como se quiere instalar, que toda la familia trabaja y que les va bastante bien”, sentenció el hijo de Luis Ventura.
Guido Icardi, Mauro Icardi, China Suárez, Wanda Nara
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Ramma, el joven que abrió los shows de Bad Bunny, relató cómo se enteró que iba a tocar en River: “Estaba jugando a la Play”

Para muchos artistas emergentes, el salto a un estadio como River Plate puede sentirse como un sueño inalcanzable. Para Ramma, ese llamado llegó en el momento más impensado: estaba acostado, jugando a la PlayStation. Así lo contó en una charla distendida en el ciclo Tapados de Laburo (OLGA), donde repasó cómo vivió la noticia de que sería el encargado de abrir los tres shows de Bad Bunny en el Estadio Monumental.
“El miércoles me enteré que le iba a abrir el show al conejo. Y el viernes, ya estábamos ahí”, resumió entre risas, todavía sorprendido por la velocidad con la que se dio todo. Según relató, el anuncio lo tomó completamente desprevenido: “Estaba acostado, jugando a la Play, en otra y me dicen: ‘Bueno, atendé, atendé, atendé que va a pasar algo’. Yo más o menos estaba informado de que algo podía llegar a pasar, y simplemente sucedió”.
Detrás de esa anécdota está Ramiro Valentín Domínguez, el joven artista de Trelew que, con apenas 21 años, fue elegido por Bad Bunny para abrir sus presentaciones del 13, 14 y 15 de febrero en River. Un gesto que no solo lo posiciona como uno de los nombres emergentes más relevantes de la escena urbana argentina, sino que también lo proyecta hacia una visibilidad internacional.
Cuando Nacho Elizalde le preguntó si dudó antes de aceptar la propuesta, la respuesta fue inmediata: “No, es un sí de una, 100%, pero igual estaba re asustado. O sea, sentía como el corazón, no que me latía rápido, sino que me latía fuerte”. La descripción sintetiza la mezcla de euforia y responsabilidad que implica subirse a un escenario frente a decenas de miles de personas.
Lejos de improvisar su manera de procesar el momento, Ramma reveló que tiene un ritual personal que repite desde la adolescencia: grabarse un video para sí mismo cada vez que atraviesa una instancia clave. “Yo siempre me grabo un videíto para mí mismo. Entonces, me grabé un videíto, puse la cámara y me grabé. Lo hago desde que tenía 14, 15 años, desde que tocaba allá en el Sur, para después verlo y decir: ‘Okey, tengo la historia acá’”.
Ese gesto habla de una conciencia clara sobre el proceso y el recorrido. Porque, aunque el salto al Monumental parezca repentino, su camino viene construyéndose desde hace años. Antes de River, Ramma ya había consolidado una base sólida de público con shows agotados en Complejo C, Groove y distintas ciudades del país, además de una preescucha 360° y un multitudinario show gratuito en el Obelisco que reunió a más de 10.000 personas.

En River, el desafío fue otro. “La primera fecha fue un poco más difícil porque me acuerdo que justo pusieron un anuncio. O sea, me subo, empiezo a tocar la primera nota y se escucha: ‘Desde el Estadio River Plate’”, recordó. Ese instante, con la voz institucional resonando en los parlantes del estadio, funcionó como un shock de realidad, pero también, le molestó que interfiera con su música.
Según explicó, el primer show tuvo un arranque más complejo por la magnitud del evento, pero las siguientes fechas fluyeron con mayor soltura: “Las segundas dos fueron mucho más pisteadas, volamos. Pero no, estuvo re bueno. Yo la verdad que me sentí re cómodo y la gente también igual re abrazó, así que eso es re importante hoy”.

Su set en el Monumental incluyó temas como “Otro beso”, “Cuando pase la tormenta”, “En una”, “Nostalgia” y “Putas”, alternando momentos más melódicos con pasajes de mayor intensidad. Desde el escenario, también expresó su gratitud: “Para nosotros estar en este escenario frente a tanta gente es un sueño. Sepan que yo lo voy a dar todo”, había dicho durante el show.
En la charla con OLGA también surgió la pregunta inevitable: si pudo cruzarse con Bad Bunny en persona. “Lo vi en la casita”, respondió, en referencia al escenario secundario del estadio.
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Fue una de las actrices más populares, pero el medio la olvidó y nadie fue a su entierro: el desolador final de Beatriz Bonnet

La escena, por demás impactante, anticipó lo que comenzaría a pasar apenas un mes después, y no solo en la Argentina sino en todo el mundo: un entierro en soledad, sin familiares ni amigos que se acercaran a dar su último adiós, a colocar una flor, a compartir su pesar, a transmitir su respeto.
Pero la diferencia es más profunda, casi esencial: aquel 21 de febrero de 2020, ninguna figura del espectáculo quiso ir a despedir a Beatriz Bonnet. En cambio, lo que sucedería desde fines de marzo de ese mismo año obedecería a las medidas preventivas por el COVID, que impidieron miles y miles de despedidas sentidas y respetuosas.
Ese mediodía caluroso, en el Cementerio de la Chacarita no hubo coronas de flores para esta brillante actriz que había nacido el 11 de diciembre de 1930 en Gualeguay, Entre Ríos. Y dos días antes, el 19 de febrero —cuando murió en el Hospital Fernández, a los 89 años—, tampoco hubo posteos en las redes de sus colegas, recordándola con cariño.
Beatriz era —sencillamente— adorable. Pero entonces, ¿por qué solo la acompañaron en el entierro el personal de la cochería, el cura que ofició la misa de responso y un móvil de Intrusos? Ninguna actriz, ningún actor… Porque el medio, a veces cruel e injusto, cometió con Bonnet el peor de los pecados del mundo artístico: la olvidó. Así, sin más.
Al ver las imágenes por televisión, Carmen Barbieri se conmovió a la distancia: estaba en Mar del Plata, en plena temporada teatral, y no podía entender que nadie hubiera acompañado a esta artista, tan talentosa como completa. Porque además de actriz, Bonnet era cantante lírica. Fue Mariano Mores, en 1956, uno de los primeros en descubrir su potencial.
Hizo su carrera prescindiendo de su nombre pila —Nelly—, para utilizar el segundo. Sospechaba que las iniciales de Beatriz Bonnet, ese «BB», sonarían bien. Desatinos del destino: el coche fúnebre que trasladó sus restos hasta el Panteón de Actores tenía grabado Beatris, así, con s final, al lado del féretro. Mucho más que una discordancia, que no pudo ser corregida porque nadie la notó. Y es que no hubo nadie para verla.
Bonnet supo lucirse sobre las tablas teatrales, pero alcanzó su esplendor como actriz de comedia. Su papel más destacado fue en Mesa de Noticias, el exitoso programa humorístico de los 80 creado por Juan Carlos Mesa, donde participaron Gianni Lunadei, Cris Morena, Santiago Bal y Adrian Salgueiro, entre otros. Allí, fue la inolvidable Beatriz Sanguedolce. Pero también hizo novelas —como El infiel, con Luisa Kuliok y Arnaldo André— y cine, con cerca de 20 películas.
Beatriz no tuvo una vida sencilla. Hija de una mujer soltera, se negó a modificar el apellido materno y eligió portarlo con orgullo, imponiéndose a los prejuicios de la época. Se casó muy joven, a los 15 años. A los pocos meses se divorció: «Él me exigía como mujer, y yo era una nena. Así que me mandó para mi casa”, solía bromear. Ya nunca volvería a dar el sí. Tampoco tendría hijos.
Cuando las propuestas laborales comenzaron a escasear, Bonnet se recluyó en su departamento de Buenos Aires. El teléfono sonaba muy de vez en cuando. Sola, algo desamparada, perdió ese inmueble por una estafa y debió trasladarse a un geriátrico, donde su salud desmejoró notablemente. Apenas si recibía alguna visita esporádica: ni los pocos familiares que tenía en Entre Ríos, ni sus excompañeros del espectáculo se hacían un tiempo para verla.
Sin que nadie pareciera enterarse, Beatriz Bonnet se fue apagando. La mujer que supo llenar salas en el teatro, agotar entradas en el cine y romper el rating televisivo, murió en soledad. Sin despedidas, sin coronas, sin aplausos.
«¡Qué bochorno!», hubiera dicho su Beatriz Sanguedolce.
«Qué pena…», decimos nosotros.
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