INTERNACIONAL
Científicos del CONICET identificaron un mecanismo que podría favorecer la resistencia del cáncer de páncreas


El cáncer de páncreas no crece en un entorno favorable. Dentro del tumor escasean el oxígeno y los nutrientes, y los vasos sanguíneos no alcanzan para sostener con facilidad a las células malignas. Aun así, logran mantenerse vivas.
Un trabajo liderado por investigadores del CONICET identificó una de las estrategias que permite esa resistencia: las células del adenocarcinoma ductal pancreático liberan vesículas que alertan a otras células y activan la autofagia, un sistema celular que recicla componentes propios para obtener energía y materiales.
El hallazgo se publicó en la revista Scientific Reports y aporta información sobre la biología del adenocarcinoma ductal pancreático (ACDP), el subtipo más frecuente de cáncer de páncreas. El estudio no propone todavía un tratamiento, pero delimita un mecanismo que podría servir para pensar blancos terapéuticos más selectivos contra un tumor con pocas opciones efectivas y diagnóstico tardío.
El ACDP representa más del 90% de los tumores pancreáticos. Su pronóstico continúa entre los más complejos de la oncología: la expectativa de vida a cinco años alcanza, en promedio, al 12% de los pacientes. Las proyecciones internacionales anticipan que hacia 2040 este tipo de cáncer ocupará el segundo lugar entre las causas de muerte oncológica a nivel mundial.

La investigación reunió a equipos del Instituto de Estudios de la Inmunidad Humoral (IDEHU), dependiente del CONICET y de la Universidad de Buenos Aires, junto con integrantes de otras instituciones científicas. El foco estuvo puesto en un aspecto menos visible de la enfermedad: la relación entre las células tumorales y su entorno inmediato, conocido como microambiente tumoral.
“Con este trabajo buscamos comprender la biología del microambiente tumoral y saber más sobre la resistencia y adaptación de las células tumorales de ACDP a las condiciones adversas del tumor, como la falta de oxígeno y nutrientes. Y también a cómo la quimioterapia y otros fármacos les cuesta llegar a ese lugar”, explicó a Infobae la doctora María Noé García, directora del estudio e investigadora del CONICET.
El tumor convierte la escasez de nutrientes en una señal de supervivencia
La característica más distintiva del ACDP es un microambiente denso, con abundante tejido fibroso y pocos vasos sanguíneos. Según la experta, esa condición, denominada desmoplasia e hipovascularización, limita el ingreso de oxígeno, nutrientes y fármacos.
“Para una célula sana, una carencia prolongada de recursos puede derivar en daño o muerte. Para muchas células tumorales pancreáticas, en cambio, ese desafío activa respuestas que favorecen su permanencia”, afirmó García.

Entre ellas aparece la autofagia, un proceso natural presente en las células. El término proviene del griego y alude a la idea de “comerse a sí mismo”. A través de este mecanismo, la célula identifica partes de su propia estructura, las degrada y reutiliza sus componentes. Así consigue energía y materia prima en momentos de escasez o elimina elementos que podrían dañarla.
La autofagia cumple funciones necesarias en numerosos tejidos. Por eso, bloquearla de manera general puede producir efectos no deseados. Sin embargo, las células cancerosas pueden aprovecharla para tolerar condiciones que limitarían el crecimiento de otros tipos celulares, entre ellas la privación de nutrientes, la baja disponibilidad de oxígeno y la exposición a agentes de quimioterapia.
“Una célula tumoral es capaz de beneficiarse de este proceso para hacer frente a situaciones de estrés, incluyendo a los agentes quimioterapéuticos, o como en este caso, a un contexto limitante de oxígeno y nutrientes característico del microambiente tumoral pancreático”, señaló Daniel Grasso, primer autor del trabajo e investigador del IDEHU.
La novedad del estudio consiste en que esa respuesta no queda limitada a la célula que atraviesa la escasez. Los experimentos con líneas celulares de ACDP mostraron que las células sometidas a falta de nutrientes liberan vesículas extracelulares pequeñas. Se trata de partículas rodeadas por membranas que transportan sustancias y señales hacia otras células.
En este caso, las vesículas funcionaron como mensajeros. Cuando llegaron a células vecinas que contaban con un medio rico en nutrientes, también indujeron la autofagia. Es decir, una célula que aún no enfrentaba la carencia recibió una advertencia molecular y activó por anticipado un programa de adaptación.
Los investigadores observaron que la capacidad de inducir autofagia no correspondía a cualquier vesícula. El efecto apareció en una subpoblación marcada por la presencia conjunta de las proteínas CD63 y CD81 en su membrana. El trabajo también identificó la participación de CD9 durante la reorganización inicial de estas estructuras dentro de la célula sometida a inanición.

La diferencia resulta relevante porque las células tumorales secretan vesículas en forma constante. El estudio indica que, ante la falta de nutrientes, no solo cambia la cantidad de partículas liberadas: cambia sobre todo su composición y su capacidad de transmitir una respuesta biológica concreta. Después de una hora de recuperación nutricional, la liberación de vesículas volvió a niveles basales, aunque las vesículas producidas durante el período de carencia conservaron el poder de activar la autofagia.
Ese dato sugiere una separación entre número y función. Una célula puede volver a producir una cantidad habitual de vesículas, pero aquellas generadas bajo estrés mantienen una “carga” que afecta el comportamiento de las células receptoras. La comunicación intercelular, por lo tanto, aporta una dimensión adicional a la adaptación tumoral.
La proteína FOXO3a y KRAS aparecen como piezas centrales del mecanismo
Una vez que las vesículas llegan a las células vecinas, se activa una proteína llamada FOXO3a. Esta molécula actúa dentro de la célula y puede llegar al núcleo, donde regula genes vinculados con la autofagia. El estudio mostró que la vía de FOXO3a participa, al menos en parte, en la respuesta provocada por las vesículas liberadas durante la inanición.

El alcance de la señal tampoco quedó restringido a las células malignas. Las vesículas CD63/CD81 positivas indujeron autofagia en células pancreáticas no tumorales. Esa observación permite pensar que el tumor puede modificar el comportamiento de tejidos cercanos y establecer una red de adaptación que excede a las células cancerosas consideradas de forma aislada.
La investigación puso atención, además, en el oncogén KRAS, una de las alteraciones genéticas más frecuentes del cáncer de páncreas. Más del 90% de los procesos de formación de estos tumores se asocia con mutaciones en ese gen. Los autores compararon vesículas de líneas celulares con KRAS alterado frente a otras sin esa modificación.
“En nuestro trabajo comprobamos que las vesículas extracelulares de las líneas de células del tumor estudiado con el oncogen KRAS, inducen la autofagia a otras células del tumor y del tejido pancreático no tumoral, pero esto mismo no ocurre con las vesículas provenientes de líneas celulares de cáncer pancreáticas que no poseen alteración en este gen”, indicó García.
La relación entre KRAS y las vesículas abre preguntas sobre el origen del mecanismo. Si la mutación influye en la producción de señales que permiten tolerar el estrés metabólico, podría intervenir desde etapas tempranas del desarrollo tumoral y sostener la enfermedad una vez establecida. También plantea la necesidad de estudiar si otros oncogenes pueden activar vías de comunicación comparables en otros tipos de cáncer.
Los resultados no habilitan aún la aplicación clínica de un inhibidor de autofagia o de vesículas extracelulares en pacientes con cáncer de páncreas. La cautela tiene una razón precisa: la autofagia resulta indispensable para el funcionamiento de células y tejidos sanos. Una intervención que la bloquee sin discriminación podría producir consecuencias contrarias a las buscadas.
“Aún estamos lejos de considerar la inhibición de la autofagia como opción terapéutica para debilitar al tumor. Si bien la modulación de la autofagia en otras patologías como tratamiento adyuvante ha mostrado algunos resultados positivos, la autofagia posee papeles fundamentales para la vida celular de la mayoría de los tejidos, pudiendo resultar incluso en efectos opuestos a lo esperado”, sostuvo Grasso.
Por ese motivo, el trabajo dirige la atención hacia la selectividad. La identificación de vesículas con las marcas CD63 y CD81 podría ofrecer una oportunidad para estudiar intervenciones dirigidas a la comunicación entre las células tumorales, sin bloquear de forma amplia el sistema de reciclaje celular en todo el organismo.

“Se necesita una nueva generación de fármacos moduladores de la autofagia con selectividad y especificidad aumentada. Sin embargo, desde otro punto de vista, es posible pensar la modulación de la comunicación intercelular mediada por las vesículas extracelulares, convirtiéndose éstas en potenciales nuevos blancos terapéuticos”, puntualizó García.
El equipo incluyó a Maximiliano A. Díaz, Laura Sobrado, Valentín Yzetta, Marcela A. Cucher, María L. Cerutti, Daniela L. Papademetrio y Elida Álvarez. También participaron integrantes del Grupo Argentino de Vesículas Extracelulares, el Centro Franco-Argentino de Investigación en Cáncer de Páncreas, la Universidad Nacional de San Martín y otras áreas de la Universidad de Buenos Aires.
La continuidad de esta línea de investigación con material humano en los próximos meses, buscará precisar qué componentes transportan estas vesículas y de qué manera pueden interferirse sus señales sin afectar las funciones esenciales de las células sanas.
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INTERNACIONAL
Illegal alien busted allegedly hauling enough fentanyl to potentially kill state’s entire population — twice

An illegal immigrant pulled over for speeding in Nevada allegedly had enough fentanyl in his truck to kill millions, federal prosecutors say.
Francisco Joel Garcia Farias, 26, now faces federal drug-trafficking charges after a Lincoln County sheriff’s deputy stopped his pickup on a rural highway and a narcotics detection dog alerted to the vehicle, according to the U.S. Attorney’s Office for the District of Nevada.
Inside, authorities say they found 13 large storage totes packed with approximately 30 pounds of suspected fentanyl and 677 pounds of suspected methamphetamine, a combined haul of more than 700 pounds.
CALIFORNIA K-9 OTIS HELPS POLICE SEIZE 440 POUNDS OF COCAINE DURING ALHAMBRA TRAFFIC STOP
«The massive scale of this seizure underscores the staggering volume of illicit narcotics flowing into our communities from transnational criminal organizations,» said First Assistant U.S. Attorney Sigal Chattah for the District of Nevada.
«Fourteen kilograms of fentanyl alone represents approximately seven million potentially lethal two-milligram doses — enough to kill more than twice the population of Nevada — and, when combined with over 650 pounds of methamphetamine, represents an estimated street value of approximately $2 million,» Chattah said.
AS A US ATTORNEY, I SEE FENTANYL’S HORRIFYING TOLL UP CLOSE. CONGRESS MUST ACT NOW
Based on that lethal-dose estimate, the fentanyl could potentially kill nearly twice the population of Los Angeles, everyone in Indiana or roughly the entire population of Paraguay.
«These staggering quantities reflect a blatant disregard for human life, driven purely by profit,» Chattah said.
ILLEGAL IMMIGRANT ACCUSED OF FENTANYL DEALING LINKED TO VIRGINIA HIGH SCHOOL OVERDOSES
The Justice Department identified Garcia Farias as an illegal immigrant in its announcement of the charges.
The bust began Oct. 13 on U.S. Highway 93 near Ash Springs, Nevada, where a deputy saw the pickup traveling above the posted speed limit, according to prosecutors’ account of the criminal complaint.
HERO K-9 SNIFFS OUT HIDDEN $6M COCAINE SHIPMENT ALONG US-CANADA BORDER
After the dog alerted, deputies searched the truck and uncovered numerous vacuum-sealed packages inside the totes.
Authorities recovered approximately 187 packages of a white crystalline substance weighing about 307.22 kilograms, along with 13 brick-shaped packages weighing approximately 14 kilograms. Field tests of selected samples were positive for methamphetamine and fentanyl, respectively, prosecutors said.
DOJ ANNOUNCES 81 ALLEGED GANG MEMBERS INDICTED AFTER PUERTO RICO DRUG TRAFFICKING TAKEDOWN
U.S. Attorney General Todd Blanche said the seizure kept a potentially deadly drug supply off American streets.
«Anyone who plans to release a deadly drug like fentanyl onto American streets will be prosecuted,» Blanche said. «Thanks to the diligent work of federal and local law enforcement, the lethal drugs allegedly possessed by this illegal alien are no longer endangering the lives of countless Americans.»
CBP OFFICERS SEIZE $67 MILLION IN ILLEGAL DRUGS AT SAN DIEGO BORDER PORTS, DHS SAYS
The investigation involved Homeland Security Investigations (HSI), the Lincoln County Sheriff’s Office and Homeland Security Task Force partners.
«The suspected fentanyl and methamphetamine seized in this case represent an extraordinary threat to public safety,» said John A. Condon, executive associate director of HSI.
«Through close coordination with the Lincoln County Sheriff’s Office, the U.S. Attorney’s Office and our Homeland Security Task Force partners, HSI will continue to identify, investigate and hold accountable those who profit from poisoning Americans and endangering our communities,» Condon said.
Lincoln County Sheriff Derek Foremaster credited his deputies’ traffic enforcement and the trained dog with uncovering the suspected narcotics.
DOJ TOUTS HUNDREDS OF GUN, DRUG ARRESTS AS ST LOUIS SURGE OPERATION ENDS: ‘VIOLENCE IS NOT INEVITABLE’
«The allegations in this case underscore the serious threat illicit narcotics pose to rural communities and the traveling public,» Foremaster said.
«I am proud of the vigilance and professionalism demonstrated by our deputies, whose proactive traffic enforcement and trained K-9 deployment led to the identification of suspected narcotics and a coordinated response with Homeland Security Investigations.»
Garcia Farias is charged with possession with intent to distribute 400 grams or more of a mixture containing fentanyl and possession with intent to distribute 500 grams or more of a mixture containing methamphetamine.
If convicted, he faces a mandatory minimum of 10 years in prison and a maximum of life on each count, followed by five years of supervised release, according to prosecutors.
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INTERNACIONAL
Trump’s new press secretary out of the job just days after rocky debut

Katie Zacharia is leaving her role as White House press secretary after only seven days following a rocky first week on the job, a source familiar confirmed to Digital.
President Donald Trump told Zacharia to «reconsider» the role, revealing to members of the press on the South Lawn on Friday that he told her: «You don’t have to do this if you don’t want to… I think you should reconsider.»
A senior White House official tells that Katie is now «transitioning out» of the role.
It comes as her one-week tenure was marked by mounting scrutiny over her legal credentials and a rocky debut before the White House press corps on Tuesday. Critics have taken aim at Zacharia over her recent interviews attempting to recover from the bumpy start.
Zacharia was named to the role Oct. 9 and stepped behind the White House podium for her first press briefing just days later on Oct. 13. The briefing lasted 14 minutes and Zacharia took only three questions.
«Maybe it’s not for her,» Trump acknowledged in his brief remarks outside the White House on Friday.
TRUMP NAMES LEAVITT SUCCESSOR AFTER WEEKS OF SPECULATION — AND SHE’S NO STRANGER TO MAGA
When pressed if this update meant that Trump fired Zacharia, the president walked back. «No no. I want her to have a good life,» he said.
«She’s been brutalized by the media,» Trump added.
During an appearance on «Hannity» Thursday night, Zacharia was pressed over whether she could refer to herself as an attorney. Zacharia admitted she did not pass the bar exam and never obtained a law license in the United States.
«I had already pre-registered for the bar exam, and basically during the summer, I knew I would be living in China and the result of the bar would be inconsequential. I sat for it because I didn’t want to have a withdraw status,» she said.
WHITE HOUSE CORRESPONDENTS WIDELY PRAISE KAROLINE LEAVITT AS SHE ANNOUNCES EXIT FROM TRUMP ADMINISTRATION
Zacharia was also pressed on her fumbled briefing.
«What I feel is I really stepped up to the plate with very little prep time,» Zacharia said. «Given the fact that I’d been on the job less than maybe eight hours and had a briefing book in the morning, I feel like I did my very best, Sean, to deliver for the American people that day.»
Zacharia’s debut drew scrutiny over several verbal stumbles, including a moment when she mistakenly referred to her husband as «my president» before correcting herself, as well as the briefing’s brevity, during which she took questions from just three journalists in 14 minutes.
Karoline Leavitt’s first White House press briefing lasted nearly 47 minutes, while Sean Spicer’s debut ran roughly 79 minutes. While Sarah Huckabee Sanders’ first briefing as press secretary lasted about 23 minutes in 2017.
TRUMP’S NEW PRESS SECRETARY FACES FIRST MAJOR TEST AS WHITE HOUSE BRIEFING ROOM ENTERS NEW ERA
A White House official told MS NOW earlier this week that she could end up with a shorter tenure than Anthony Scaramucci, whose notoriously brief stint as President Donald Trump’s White House communications director lasted just 10 days before he was ousted in July 2017.
«Getting behind the podium is tough, but she got off on the wrong foot,» the unnamed White House official said. «She needs to get much better, fast, otherwise she’ll break Scaramucci’s record.»
Zacharia clearly did not recover enough in her short media sprint this week — where she attempted to clear up confusion about her lawyer credentials — and instead was pushed out of the job on Friday without another shot at the podium.
The White House doubled down on supporting Zacharia Wednesday when asked by Digital for comment on the Scaramucci comparison reportedly coming from the White House.
«Katie is a fabulous and wonderful addition to the team. She is uniquely qualified and whip smart to help inform the American people about all the great things President Trump and his Administration have been doing, and she will do an incredible job as Press Secretary,» White House Communications Director Steven Cheung told Digital.
The White House X account @PressSec, formerly run by Leavitt before switching to White House Press Office, never switched over to Zacharia.
Zacharia posted to X late Friday night, writing, «it was an honor» to serve President Trump.
«President Trump is a kind, wonderful, gracious, thoughtful, enthusiastic, and hardworking man,» she wrote. «I wish more Americans appreciated him. No one will ever make America great the way he has and continues to. It was an honor to work for him.»
Zacharia, whom Trump described as an attorney when announcing her appointment, previously served as senior communications adviser to Trump Media & Technology Group, which operates the president’s social media platform, Truth Social.
She also served earlier this year as deputy assistant secretary for public affairs and a spokesperson for the Department of Homeland Security for just six weeks.
Fox News’ Peter Doocy contributed to this report.
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INTERNACIONAL
¿Tienen empatía los psicoanalistas lacanianos?: una respuesta con Jacques-Alain Miller

Si tuviera que hacer una comparación que, seguramente, dejará disconformes a muchos, diría: si Lacan es Cristo, Jacques-Alain Miller es San Pablo.
Desde mi punto de vista en un elogio. Es una manera de decir que Miller no es solo un discípulo de Lacan, sino una voz que le dio forma a su mensaje y estableció las líneas más eficaces de su enseñanza.
De la misma manera que le ocurrió a Pablo con los otros apóstoles, mientras que estos hablaban para decir lo que el maestro había dicho, la prédica paulina habla en su nombre y recupera la palabra plena.
Con los años, a la división entre lacanianos y no lacanianos, le siguió la división entre millerianos y no millerianos. Lo paradójico es que a veces quienes se dicen no millerianos piensan en la órbita de lo que Miller planteó.
Hay quienes insisten: Jacques-Alain Miller no es Lacan (le hace decir cosas que este no dijo nunca). ¿Hay algún problema en eso? De lo que no cabe duda es de que Miller lo lee de una manera en que muy pocos lo consiguen.
Y, en buena medida, si existe algo así como el “lacanismo”, es por efecto del trabajo de Miller –de la misma manera en que los apóstoles, después de la muerte de Cristo, se hubieran dispersado en sectas menores destinadas a perderse si no hubiera estado Pablo.
Jacques-Alain Miller le dio a la enseñanza de Lacan vocación ecuménica. No me voy a de detener en comentar que, además, tiene a su cargo el establecimiento de sus seminarios en pos de su publicación. Algunos creen que eso le da un poder.
Pienso más bien que Miller está atento a la época; que más que soltar lo que tenía en un cajón, responde a la circunstancia con la aparición de un nuevo volumen de la palabra (que, además, ya circula por su cuenta). Publicar es intervenir.

Miller interviene. Lo hace siempre, incluso hoy cuando es un hombre grande. Él ya era Miller el día que yo llegaba a este mundo. Lo leo y escucho atentamente. Sobre todo, porque Miller viene del futuro.
Algunas veces, cuando se me ocurre algo que supongo interesante, descubro después que él ya se refirió a la cuestión unos años antes. Cuando no pienso lo mismo, le agradezco que me empujó a pensar.
Con esta gratitud, la de alguien que no está en sus filas, pero reconoce lo dado, voy a comentar la reciente publicación de su curso Los desencantados del psicoanálisis (dictado en 2001-2002).
Un poco más sobre Jacques-Alain Miller
Los cursos de Miller se conocen en su conjunto como La orientación lacaniana. Al igual que los seminarios de Lacan, se publican oficialmente de manera discontinua y a partir de ocasiones específicas. Mientras, circulan en versiones inéditas.
Desde hace unos años, la obra de Miller comenzó a despertar interés sistemático. En 2011, compré en París el ensayo de Nicolas Floury: Le Réel insensé. Introduction à la pensée de Jacques-Alain Miller. Me sorprendió; hasta ese momento yo no pensaba que a Miller se le atribuía un pensamiento –más allá de comentar, elucidar, explicar a Lacan.
En 2023, Fernando José Ferrari publicó Leer con Miller: Otro Lacan. El nacimiento de la clínica milleriana. Entre un 2011 y 2023, podrían mencionarse otros trabajos, pero estos extremos producen el efecto de sentido que me interesa: Miller es también alguien que fundó una clínica psicoanalítica.
Desde mi punto de vista, esto es más claro a partir de sus cursos que rondan el cambio de siglo. Si tuviera que ilustrarlo con una pequeña anécdota, me remitiría al que se llama La experiencia de lo real (1998-1999) cuando Miller cuenta su regreso de un viaje a Estados Unidos en el que, desde una ventana, vio un cartel que decía Enjoy Coca-Cola.

Es admirable la elucidación que hace de esa epifanía: Coca-Cola es el nuevo plus de goce, incluso el objeto que reformula esta noción, a partir del momento en que es posible drogarse con cualquier cosa.
Ya no se trata del objeto de goce afectado por la represión, que retorna a partir de la pérdida. Es el objeto de consumo, que escapa a la lógica de la neurosis (cuyo sello es la negatividad) y se presta a descargas sin sentido.
Lo asombroso es que Miller diga esto hacia fines de los ‘90, anticipándose más de dos décadas a los temas que hoy son comunes en psicoanálisis. Además, sin decirlo y entre líneas, este curso es el andamiaje teórico de la noción de psicosis ordinaria (en la que no me voy a detener por una cuestión de extensión).
Este curso tiene tres partes precisas: la discusión del carácter; el movimiento de la categoría de goce hacia un residuo corporal que no hace lazo; por último, el síntoma como acontecimiento de cuerpo.
Las tres partes articuladas concluyen en una idea clínica brutal: el sufrimiento psíquico hoy no halla carriles de elaboración que lleven a una representación (significante) y, antes que, por las vías del síntoma clásico, hoy se resuelven en caracteropatías.
La neurosis de carácter, entonces, reemplaza a la neurosis de transferencia; el sujeto contemporáneo se defiende (ya no reprime) con formaciones reactivas que son una satisfacción “directa” (Freud dixit) de la pulsión. Así pasamos de la clínica del sujeto a la clínica de la vida dañada y desregulada de la que hoy tanto se habla y Miller anticipó.
Este curso (La experiencia de lo real) es el que sigue a uno que introdujo una noción estrictamente milleriana: El partenaire-síntoma y al que continúan otros dos: Los usos del lapso y El lugar y el lazo. Como dije antes, estos cursos son –para mí– la verdadera invención milleriana de una clínica que no es lacaniana, que es la de Miller y tiene una orientación clara y esclarecedora.
Lamentablemente no puedo comentar estos cuatro cursos, pero si voy a detenerme en el que les sigue, que se acaba de publicar: Los desencantados del psicoanálisis.

La brecha entre teoría y práctica
Este curso parte de una constatación: la situación actual (en 2002, pero también en este 2026) del psicoanálisis es de desconcierto. Si históricamente el lacanismo era la comunidad de herejes, enfrentados a la ortodoxia de la IPA (Asociación Internacional de Psicoanálisis); esta última abandona sus estándares y cede el eclecticismo.
Incluso en la IPA hay lugar para Lacan. Se lo lee como un autor más. Ante este paisaje, Miller interviene: “No hay una teoría de Lacan”; es decir, no se puede ser lacaniano a medias, tomando un poquito de acá y otro de allá. La de Lacan es una enseñanza, viva y orientada por lo imposible de la práctica analítica.
Entonces, ¿son los lacanianos los nuevos ortodoxos? Antes que reclamar la filiación en tal o cual concepto, la pregunta de Miller apunta a lo real del análisis y la dificultad para su transmisión.
Los autores de la Internacional se la pusieron fácil: hablan de modelos teóricos, como si fueran construcciones heurísticas, todas igualmente válidas (todas igualmente leves), con las que se trata de curar, hacer el bien, solucionar la vida de la gente.
A este problema se suma otro, el del caso clínico cuando se lo utiliza con fines de una confirmación. Así la práctica queda subordinada a saber lo que ya se sabía. Dos clases de este curso (El caso clínico y Crisis del caso) apuntan a situar cómo quien mejor puede dar cuenta de la experiencia del análisis es el mismo analizante, pero deja en ascuas al analista respecto de lo que puede plantear teóricamente. Leamos:
“¿A quién se dirige un relato del caso? No al paciente, evidentemente. De hecho, nos incomoda pensar que el paciente pueda leerlo […] Entonces, ¿de quién es el sufrimiento? Del analista, que intenta reencontrar algo de lo que fue agente sin poseer las claves. El relato del caso testimonia su propio vínculo con el misterio de lo que está en juego.”

Reflexiones sobre el momento actual
A partir de este momento, el curso dedica cinco clases al “momento actual”, cuyo eje está en cómo la figura del analista comenzó a ocupar lugar con su propia subjetividad para dar cuenta de la experiencia.
La noción en disputa es la de “contratransferencia”. En una conversación de seminario con Éric Laurent y Graciela Brodsky (entre otros), en esta sección se discute la práctica de los colegas de la IPA –a partir de sus textos y casos– para ubicar cómo el desplazamiento hacia la persona del analista fue en desmedro de la lógica del tratamiento:
“Cuando surge el no sé [en la intención de comprender por parte del analista] cuando falla el yo sé, pasa a primer plano la ecuación personal del analista, bajo la forma de la contratransferencia: ‘Pensé que…, me dije que…, me sentí incómodo…, se reactivó en mí…’. En otras palabras, cuando el analista tropieza con su no sé la ecuación personal cobra protagonismo y esto se traduce en un deterioro de la clínica.”
Valoro especialmente de esta parte del curso el esfuerzo por leer a otros, algo que los analistas actuales casi no hacen. Este curso es ejemplar para ilustrar la actitud del analista que se deja interpelar por otras prácticas, sin por eso ceder en sus principios. Hacer una buena crítica es un trabajo arduo.
Por esta vía, Miller llega a un esbozo de conclusión:
“Queda claro lo que constituiría el falso semblante en eventuales debates: considerar que la diferencia entre lacanianos y no lacanianos se reduce a la duración de la sesión. La verdadera diferencia que esa cuestión cuantitativa encubre es la contratransferencia.”
Ahora bien, esto no quiere decir que la duración de la sesión sea un asunto menor, ya que esa duración (breve, en los lacanianos) es lo que hace que el analista no se impregne de los efectos contratransferenciales:
“No se puede excluir que nuestra sorpresa al leer ciertos informes provenga justamente de ahí: del efecto de sesiones prolongadas que liberan en el analista una actividad mental que, en los lacanianos, queda inhibida por la brevedad del encuentro.”

Contratransferencia, o peor: empatía
Luego de este recorrido, podríamos decir que “lacaniano” es el analista que niega la contratransferencia. Miller lo dice de este modo:
“El verdadero motor, la dinámica misma de la enseñanza de Lacan, estaría en ese rechazo. Esa construcción podría sostenerse a partir de la mortificación del analista, su localización en el lugar del Otro, las tesis sobre el sujeto supuesto saber, el acto y el discurso analíticos. Todas son formulaciones cada vez más elaboradas para excluir al analista de la consideración de la contratransferencia.”
Sin embargo, luego de las reflexiones sobre el momento actual se produce un viraje. A la teoría de la contratransferencia le siguió en el psicoanálisis contemporáneo una defensa del analista empático (que hoy está muy de moda). Miller es taxativo: “Lo que se llama empatía no es más que la versión proyectiva del analista sobre el paciente”.
Al lado de las propuestas de analistas que plantean “franquearse” con sus pacientes, que se entregan a desbordes emocionales (como llorar con ellos), que hablan de “copensar” (en un verdadero holding hands), los viejos teóricos de la contratransferencia parecen ortodoxos. Aquí Miller comienza a vislumbrar que el problema vendrá de la mano del reemplazo del analista por terapeutas bondadosos y bienintencionados. El tiempo le dio la razón.
Al psicoanálisis como experiencia del inconsciente, lo reemplaza una comunicación de afectos. Al analista frío, impersonal, distante, le sigue el analista que “pone sus cartas sobre la mesa”, que practica una self-disclosure, una revelación de sí mismo.
El problema de esta perspectiva es que produce una “ablación del deseo del Otro”, esto es, esa instancia respecto de la cual cada quien se posiciona como sujeto. El tratamiento se convierte en un diálogo comprensivo de entendimiento recíproco.
A esta intención, Miller responde –desde el principio del seminario, recordándolo en diferentes clases– con una frase de Lacan: “Una interpretación cuyos efectos se comprenden no es una interpretación psicoanalítica”.
Retorno a Lacan
Leer el movimiento de la enseñanza de Miller es apasionante, mientras leemos somos sujetos de la pasión. En una clase comienza: “Nos reímos. Es un hecho: nos reímos. Aquí lo hacemos seguido, muy seguido –quizá demasiado–, desde que leemos a otros psicoanalistas”.
Más adelante, la risa se convierte en mueca de dolor. Así comienza otra clase: “Ustedes sufren. Sufren, y Éric Laurent y yo lo hemos notado. Sufren cuando hablamos de autores que no son Lacan”.

En un contexto global en el que el psicoanálisis está asediado por diversas psicoterapias instrumentales, en el que se cede con instancias de garantía y supervisión para conseguir una “falsa evidencia amable” –según una formulación de Laurent en este curso– hacer la pregunta por lo propio del análisis sin concesiones es un acto de valentía.
Cuando las asambleas internacionales buscan estrategias para vender un psicoanálisis aggiornado y acorde a la demanda actual, este curso recupera los problemas y reintroduce la pregunta por el sujeto en su dimensión exigida. También lo hace con el analista, cuando en el final de la clase que se titula “Los principios de la práctica lacaniana”, Miller cita un pasaje de Lacan que dice:
“Si hubiera podido hablar del acto psicoanalítico hasta el final, lo habría hecho para decirles que no por no nada les hablé del deseo del psicoanalista. Es imposible, en efecto, que no provenga del fantasma del psicoanalista –o sea, de lo más opaco, cerrado y autista que hay en su palabra– el shock que deshiela en el analizante la palabra […]”
Miller enfatiza que esta es una declaración única, “que cuesta creer que sea de Lacan”; porque, ¿no había que separarse de la persona del analista? ¿De qué modo en ese fango (su fantasma) crece un deseo? No por nada este curso de Miller se publicó este año, el mismo en que se publicó el seminario El acto psicoanalítico de Jacques Lacan –que ya fue comentado por Verónica Buchanan en esta sección de Cultura.
El futuro llegó, hace rato. En ese año 2002, Miller anticipaba “el dolor exquisito del movimiento psicoanalítico: la tensión entre el psicoanálisis en singular (lacaniano) y el psicoanálisis en plural (ecléctico)”. Desde entonces no hemos visto más que una grieta que se ensancha.
En ese entonces, Miller decía: “Anticipo –profetizo– que los términos de ese debate ya se perfilan”. La profecía se cumplió. Miller es un profeta de los buenos, de los que devuelven el mensaje con una forma invertida, para decir de dónde venimos y a dónde vamos.
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