CHIMENTOS
Ciro Martínez se escapó de la Policía y dejó a su novia sola en pleno Mundial: el escandaloso video

El Mundial 2026 da para todo, gente. También, para darse cuenta de la clase de persona que tenemos al lado. Algo así le habrá pasado a Luli Bass con su novio Andrés Ciro Martínez al quedar sola, tan sola, mientras el líder de Los Piojos huía a toda carrera de la Policía, al verse apremiado por los efectivos en medio de un banderazo en Miami.
¿Qué pasó? Ciro, Luli y Rodrigo Pérez, de Ciro y Los Persas, fueron parte de un mini show arriba de una camioneta de la famosa cerveza del “sabor del encuentro”. Un evento para calentar a la hinchada en la previa de Argentina-Cabo Verde en Miami en los 16vos de final en el Hard Rock Stadium.
Los músicos estaban arengando desde el techo del motorhome, desde donde Ciro cantó “Tan solo” y entonó el Himno Nacional con la armónica. Pero de repente aparecieron los uniformados para parar todo y el cantante, quién sabe por qué, reaccionó de un modo que generó una intensa polémica. Ciro bajó a toda carrera del vehículo, corrió y se metió en una camioneta para salir volando del lugar.
En el techo, mientras tanto, lo miraba su novia, Luli, esperando descender luego de que la ley indicara detener el show. Las repercusiones, risas y críticas por cómo se comportó el artista no se hicieron esperar. “La dejo tan sola…”; “Caballerosidad abandonó el grupo”; “Y nadie lo seguía jajajja”; “Jajajaj ¿quién es? ¿Pomelo?”, fueron algunos de los mensajes que aparecieron en las redes.
QUIÉN ES LULI BASS, LA NOVIA DE ANDRÉS CIRO MARTÍNEZ
Nacida en 1990 como Luciana Valdés, Luli Bass es, a sus 35 años, una de las músicas más queridas del mundo del rock y hoy está en boca de todos. Es que es ella quien, a más de un año de tocar como bajista en Los Piojos, enamoró a Andrés Ciro Martínez, con quien protagoniza un romance con todos los condimentos de un hit.
Giras, shows épicos, momentos inolvidables en el escenario y una historia de amor trunca subyacen a esta nueva y glamorosa pareja del rock que empezó a gestarse a finales de 2024, cuando se hizo el anuncio del regreso de la mítica banda que lidera Ciro.
Es que, hasta que empezó su capítulo “piojoso”, Luli estuvo casada durante años con el baterista de otra banda emblemática del rock barrial stoner, La 25. Muy joven se casó Luli con Heber Vicente, con quien fue mamá, hasta que ya no pudo seguir ocultando lo que estaba viviendo con .
Fan de Los Piojos desde muy chica, Luli vivió como un sueño cuando la convocaron para reemplazar en el bajo a Miguel Ángel Micky Rodríguez en medio de un escándalo de reclamos y quejas de parte del histórico bajista del grupo. Sumarse a la banda fue toda una revolución: a la par del subidón en su carrera, Luli Bass se divorció.
Ciro Martínez, Luli Bass
CHIMENTOS
El sentido mensaje de Franco Torchia por la muerte de su padre: “Necesitás descansar mucho”

La noticia del fallecimiento de Franco Torchia, padre del periodista del mismo nombre, conmovió a familiares, amigos y a toda una comunidad que lo reconoció como figura central en la vida social de Ensenada y La Plata. La despedida pública de su hijo, mediante un mensaje en redes sociales, permitió reconstruir no solo el impacto personal de su partida, sino también el legado que deja tras décadas de compromiso comunitario.
El miércoles 1° de julio a las 15.30 se produjo la muerte, tal como relató su hijo, además de dejar en claro que había atravesado casi tres años de Alzheimer y demencia inespecífica. El mensaje, difundido a través de redes sociales, detalló datos biográficos y recuerdos entrañables, y sumó palabras de afecto de allegados como Milagros, quien compartió una despedida valorada por la familia como “la mejor posible”.
La pérdida de Franco Torchia representó mucho más que una noticia familiar. En el mensaje de su hijo, el duelo se expresa sin omitir detalles de la enfermedad ni del vínculo estrecho que los unía: “El miércoles a las 15.30 hs, tras casi tres años de Alzheimer y demencia inespecífica, murió mi padre, Franco Torchia, nacido en Montalto Uffugo, provincia de Cosenza, Italia, en 1938”. El texto remarca el agradecimiento a quienes acompañaron el proceso, especialmente a Milagros, estudiante universitaria que, durante años, compartió el edificio en La Plata donde residía Franco padre.

La publicación incluye recuerdos cotidianos y anécdotas capaces de condensar una vida: la compañía del perro Gutiérrez, los paseos, las charlas caminando por la vereda, el gusto compartido por la comida y el “arraigo asqueroso” a los hogares. “En verano si hacía mucho calor decía que me llevaba al trabajo y nos íbamos a comer sandwichitos de miga. Olvidarse la clave de Facebook era la excusa para tomar café con turrón”. Estos gestos, relatados por Milagros, ilustran la cercanía y la humanidad de quien supo ser familia para muchos más allá del lazo de sangre.
La memoria familiar también resalta el sufrimiento que marcó la vida de Franco Torchia padre: “Lo que te hizo la guerra y lo que te hizo el hambre, vos no me lo hiciste. Necesitás descansar mucho”. Así, la despedida pública integra el contexto de su infancia, atravesada por el conflicto y la penuria, pero distingue el tipo de legado que eligió transmitir a sus hijos y a quienes lo rodeaban.
La llegada a tierras argentinas marcó el inicio de un recorrido donde el esfuerzo y la integración fueron constantes. La reconstrucción de su historia subraya la huella que dejaron los primeros años en el país: trabajo desde la adolescencia, adaptación a nuevas costumbres y la formación de lazos profundos en las ciudades de Ensenada y La Plata.
La trayectoria de Torchia está marcada por el cruce de la experiencia migratoria y la construcción de una identidad en la Argentina, en diálogo permanente con sus raíces italianas. Parte de su vida y memoria quedó asociada a la transmisión de relatos sobre el amor, el hambre y la guerra, temas que aparecían en las charlas y en las costumbres familiares, como las reuniones en sociedades italianas o los eventos de la colectividad.

Durante su vida adulta, Torchia desarrolló distintas actividades laborales, principalmente en el Puerto Local, donde se desempeñó en el área de remolcadores. Este trabajo le permitió insertarse en el tejido productivo y social de la región, y potenciar su compromiso con el mundo asociativo.
La Sociedad Obrera Italiana de Ensenada fue uno de los ámbitos donde más se destacó. Allí ocupó cargos de relevancia, llegando a presidir la entidad durante varios años. Uno de los hitos de su gestión se produjo en 2008, cuando encabezó una campaña pública para evitar el remate judicial del edificio ubicado en la calle La Merced 211. El éxito de esa iniciativa fue decisivo: el inmueble fue declarado Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires, lo que aseguró su resguardo para la comunidad.
Su labor en la Sociedad Obrera Italiana no se limitó a la administración. Impulsó concursos literarios que se convirtieron en tradición cultural local y gestionó proyectos en articulación con autoridades municipales y provinciales, siempre con el objetivo de fortalecer la identidad y los lazos sociales de la colectividad italiana. Fue reconocido por pares de otras instituciones, con quienes colaboró en iniciativas para la promoción de la cultura y las costumbres italianas.
La actividad deportiva también ocupó un lugar central en la vida de Torchia. Durante largos años, fue parte activa del Centro de Atletas Veteranos Platenses, donde contribuyó al desarrollo de la vida institucional y deportiva. La foto publicada por el propio Círculo para despedirlo, con el mensaje “dejando su compromiso, dedicación y calidad humana al servicio de nuestra institución”, evidencia el aprecio y reconocimiento de la comunidad atlética.

El deporte, según relatan familiares y allegados, fue parte del modo en que Franco tejió vínculos y transmitió valores. “Cargamos y descargamos el cronómetro mil domingos y me invitó a correr hasta el cansancio. Siempre le dije que no podía correr ni el colectivo. Insistió, me regaló trofeos: plantó semilla. Nunca le pude contar que corría, pero a todos les conté de él”. Estas palabras, compartidas en la despedida, resumen el modo en que la vida cotidiana, los pequeños gestos y los encuentros deportivos se transformaron en espacios de transmisión afectiva y social.
Franco Torchia se casó con María Cristina Matelicani, con quien tuvo dos hijos, Gabriela y Franco, y cuatro nietos: Guido, Valentín, Bruno y Teresa. La familia y la integración comunitaria fueron pilares de su identidad, tanto en la vida privada como en su proyección pública.
Su recorrido vital, desde la infancia marcada por la guerra en Italia hasta su consagración como referente social en Ensenada y La Plata, queda plasmado en la memoria afectiva de sus hijos y nietos, y en el reconocimiento de instituciones y pares. La despedida pública, atravesada por el dolor y la gratitud, recupera el valor de los vínculos, el esfuerzo colectivo y la transmisión de una herencia que combina identidad, trabajo y pertenencia.
Montalto Uffugo, el pueblo natal de Torchia, es evocado en la despedida como símbolo del regreso y del reencuentro con las raíces. “Montalto te espera. Buen viaje amigo”. La frase elegida para cerrar la carta de Milagros, replicada por su hijo, resume el anhelo de descanso y el reconocimiento de una vida marcada por el arraigo, la solidaridad y el afecto.
CHIMENTOS
Daniela Celis justificó el look de la polémica con Mica Viciconte y explicó por qué hace años que no usa corpiño

La polémica por la vestimenta de Daniela Celis en un programa de streaming se disparó cuando su compañera Mica Viciconte cuestionó al aire la elección de una camiseta blanca sin corpiño. El episodio no solo originó un ida y vuelta al aire entre ellas, sino que generó una ola de opiniones divididas tanto dentro como fuera del set.
El debate público se intensificó tras la viralización del clip en el que Mica, sin rodeos, calificó de “desubicada” a Daniela por su atuendo, y que ratificó en una entrevista posterior. “Lo que dije fue en el contexto en el que estamos en un programa, que es un canal de la familia, que hay una área de protección al menor y que para eso hay ciertos códigos de vestimenta”, explicó la guardavidas en una entrevista posterior.
El argumento de Viciconte se centró en la adecuación a contextos televisivos familiares: “En el noticiero, decime a quién viste con una transparencia. A nadie, no la vas a ver”, ejemplificó. Además, advirtió sobre las reglas de los canales: “Tampoco podés mostrar la teta porque te levantan el programa”, e insistió en que su comentario no fue un ataque personal y que la relación entre ambas sigue siendo buena: “No fue un comentario contra ella”, sentenció.
La repercusión en las redes sociales no se hizo esperar y hasta Juli Poggio, amiga de Pestañela, salió a defenderla asegurando que “un escote no le fata el respeto a nadie”. Al ver que crecía el escándalo, Celis respondió con un extenso descargo en Instagram, donde dejó en claro su postura: “Mi intención jamás sería ofender a nadie, ni molestar a ninguna persona por mi forma de vestirme, aunque estemos en el 2026 y yo levanto la bandera para que cada uno se vista como quiera”, enunció. Con tono reflexivo, Celis subrayó que desde hace cuatro años trabaja en stream sin código de vestimenta y nunca generó incomodidad entre sus compañeros.

Lo que ocurrió fue que la exposición del tema en el programa y su viralización encendieron un debate nacional sobre el derecho a mostrarse y los códigos no escritos en el ambiente mediático. En el centro de la polémica, Daniela defendió la diversidad de cuerpos y experiencias: “Es cierto que mis pezones quizás son más llamativos que otros, pero también se debe a que cuando fui mamá amamanté a dos bebés en simultáneo y se me oscurecieron un poquito”. Y agregó, con honestidad: “Me parece triste hablar o opinar de la forma o color de un pezón”.
Daniela relató con pudor el motivo por el que sus pezones pueden resultar más visibles: la maternidad y la lactancia simultánea de sus hijos, que alteró su aspecto físico. También fue explícita sobre su rechazo al uso de corpiño: “Hace muchos años no uso ni lo haría, me lastiman, me sacan sarpullido, me raspa la espalda, las tiritas me incomodan, en fin no elijo usarlos”.

Celis también abordó el tema del respeto a las normas: “Cuando tengo un código de vestimenta LO RESPETO, como hago cada vez que voy a la televisión, a un evento o una reunión… siempre paso por vestuario a chequear antes de salir al aire o que empiece el vivo”. Y concluyó con un mensaje de libertad: “A mi trabajo lo cuido y lo respeto. Y a mi forma de vivir y mi libertad también, siempre le voy a ser fiel”, concluyó Celis.
Las repercusiones del cruce entre Celis y Viciconte abrieron una discusión pública sobre el derecho a decidir cómo vestirse en los medios, mostrando hasta qué punto las experiencias personales y las normas institucionales pueden chocar en la pantalla y en la opinión pública.

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CHIMENTOS
Cuando tu perro te pone una pata encima, puede estar diciéndote algo más que “te quiero”

Los perros no hablan, pero comunican mucho con el cuerpo. La posición de la cola, las orejas, la mirada, los ladridos y hasta pequeños gestos cotidianos pueden decir bastante sobre lo que sienten o necesitan. Uno de los comportamientos más comunes es cuando apoyan una pata sobre una persona, ya sea en el brazo, la pierna, el pecho o la mano.
Aunque suele leerse como una señal de ternura, no tiene un único significado. En muchos casos, el perro busca contacto, atención o continuidad: si lo estabas acariciando y pone la pata encima, puede estar intentando prolongar ese momento. Es una forma simple de decir “seguí” o de mantener el vínculo físico con alguien que le resulta familiar y seguro.
También puede ser un pedido concreto. Algunos perros aprenden que apoyar la pata funciona para conseguir algo: comida, juego, salir al patio, ir a pasear o recibir una caricia. Si cada vez que lo hace obtiene una respuesta, el gesto puede transformarse en una conducta repetida.
En otros casos, apoyar la pata puede aparecer cuando el animal está inseguro, incómodo o ansioso. Por eso es importante mirar el contexto: no significa lo mismo si lo hace relajado en el sillón que si lo acompaña con jadeo, orejas hacia atrás, lamido de labios, bostezos repetidos, temblores o mirada esquiva.
Cuándo prestar atención al gesto de la pata
- Puede ser una señal de afecto si el perro está relajado, busca contacto y mantiene una postura tranquila.
- Puede ser una forma de pedir atención si aparece cuando dejás de acariciarlo, trabajás, comés o mirás para otro lado.
- Puede indicar una necesidad si ocurre cerca de horarios de paseo, comida, juego o salida al exterior.
- Puede estar asociado al estrés si viene acompañado de señales de incomodidad, tensión corporal o conductas repetitivas.
- Puede volverse un hábito si siempre recibe una recompensa inmediata, incluso sin que la persona lo note.
La clave está en no interpretar el gesto de manera aislada. Un perro que apoya la pata puede estar demostrando cariño, pidiendo algo o buscando seguridad. Observar qué pasa antes y después ayuda a entender mejor el mensaje. Y si la conducta aparece de golpe, se vuelve excesiva o viene acompañada de otros cambios, conviene consultar con un veterinario o un especialista en comportamiento canino.
Perros
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