ECONOMIA
Con riesgo país en mínimos en 8 años, Caputo apuesta a un shock para una economía que no despega

Luis Caputo tiene desafíos pendientes para el corto plazo. El ministro de Economía sacó a relucir en las últimas horas que mediante su gestión bajó el riesgo país a un escalón cercano a los 400 puntos, un escenario que parecía lejano.
Este lunes, de hecho, el riesgo país siguió retrocediendo hasta tocar 422 puntos básicos, el nivel más bajo desde fines de abril de 2018.
También puede sacar pecho con el manejo del mercado cambiario.
Mientras el mundo financiero parece vivir una «fiesta«, la economía real muestra una fisonomía mucho más compleja y heterogénea.
Los últimos datos de la actividad confirman que la recuperación no es pareja: una economía de «dos marchas» donde sectores extractivos como la minería y el petróleo vuelan, mientras que la industria manufacturera y la construcción siguen atrapadas en el barro del ajuste.
La minería, el motor de la economía que no para
La «marcha rápida» de la economía está claramente liderada por la minería. En abril, este sector anotó una suba del 0,7% desestacionalizada frente a marzo, acumulando en el primer cuatrimestre un alza del 7,4% respecto al mismo período del año pasado.
Si miramos la película, el contraste es total. La dinámica del sector fue impulsada casi totalmente por la «extracción de petróleo», que representa la mitad del índice minero y trepó un impactante 19% frente a 2025 y un asombroso 34% contra los niveles de 2023, momento en que asume Javier Milei.
Es, hoy por hoy, el gran sostén de los números de actividad que el Gobierno exhibe con orgullo, apalancado en el potencial de Vaca Muerta.
La industria y la construcción siguen en rojo
En la otra vereda, la industria manufacturera parece haber puesto reversa. Tras un leve rebote en marzo, el sector retrocedió un 2,1% mensual en abril. Un informe de la consultora Eco Go, al que tuvo acceso iProfesional, echa luz sobre la cuestión.
Lo más preocupante es el acumulado anual: la industria está un 2,4% por debajo de 2025 y, lo que es más grave para medir el camino que queda por delante, se ubica un 8,9% por debajo de los niveles promedio de 2023.
¿Cuáles son los sectores que más sufren? La apertura comercial y la caída del consumo interno vienen pasando factura. Las caídas interanuales más profundas se registran en:
- Textil: -25,5%.
- Maquinarias y equipo: -19,8%.
Como contracara, dentro del mismo mundo industrial, sólo los rubros vinculados a la energía y la química logran sacar la cabeza del agua.
La refinación de petróleo creció un 9,6% y los productos químicos un 10,3% frente a 2025. Por su parte, alimentos y bebidas, aunque tuvo una leve merma del 0,5% en abril, se mantiene un 2,3% por encima de 2023.
Si hay un sector que refleja la crudeza del parate económico es la construcción. En abril experimentó una caída mensual del 4%, prolongando el impacto del freno total en la obra pública.
Si bien el índice logró una mejora acumulada del 2,1% respecto a un 2025, la comparación contra la prepandemia luce demoledora: el sector evidencia un desplome generalizado del 22,7% respecto a 2023.
En este escenario, prácticamente ningún rubro se salva, a excepción del segmento de pinturas para la construcción, que es el único que logra mantenerse en terreno positivo en esa comparación.
¿Cuánto falta para recuperar el terreno perdido?
La pregunta refiere a cuándo estos sectores retornarán a los niveles previos a esta crisis. Los datos de Eco Go sugieren que la brecha es todavía enorme para los sectores que dependen del mercado interno y de la inversión en infraestructura.
Para que la industria vuelva a niveles de 2023, debería crecer casi un 10% desde los niveles actuales, algo difícil de imaginar en un contexto de consumo debilitado.
En la construcción, el desafío es mayor: necesita recuperar casi un cuarto de su actividad perdida para volver a ser lo que era hace apenas dos años.
La economía se mueve hoy sobre un desfiladero. Por un lado, el frente financiero muestra señales de alivio con la desinflación —que Eco Go proyecta en torno al 1,9% para junio— y el ordenamiento de las cuentas públicas.
Por el otro, el tejido productivo tradicional (pymes, textiles, metalmecánicas) y la construcción siguen sufriendo el impacto de una recesión sectorial y también de la decisión del Gobierno de mantenerse aislado de las inversiones en la obra pública.
La decisión de que esas inversiones de capitales las desarrollen los privados puede llevar más tiempo.
El Gobierno apuesta a que el «rally» de los bonos y la mejora crediticia eventualmente se traduzcan en una baja del costo de financiamiento que reactive la inversión. Pero mientras tanto, la realidad es la de una Argentina a dos velocidades: una que viaja en el jet de la energía y otra que camina con pesadez por el llano de la industria y la obra pública.
iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,luis caputo,industria,construccion
ECONOMIA
Clima de Negocios: la industria cruje en medio del contexto recesivo, el dólar, el RIGI propio y la pulseada por sobrevivir

“Venimos pidiendo hace dos años medidas de reactivación e igualdad de condiciones: nivelar la cancha y bajar los impuestos”
“Si nos sentimos agraviados, respondemos. No ayuda tener conflictos abiertos que no cambian nada”

“Hay diferencias, pero nunca dejó de haber diálogo con los funcionarios”


“Me preocupa que caiga la actividad, porque genera menor recaudación, menor empleo y es un espiral negativo que a todos nos impacta. Por supuesto que estoy preocupado”
“Ojalá que en el año electoral se puedan discutir los problemas de la Argentina en profundidad. Sin ataques sin fundamento ni golpes bajos”
Martín Rappallini,UIA
ECONOMIA
Se desploma el uso de efectivo: las extracciones en cajeros automáticos cayeron a la mitad en los últimos dos años

El avance de los pagos digitales impacta con fuerza en el uso de efectivo, que se ubica en los niveles más bajos de los últimos tiempos. La modificación en las costumbres del consumidor a moverse sin billetes es rotunda, especialmente entre los jóvenes, y se puede explicar con los números crecientes de transferencias, pagos QR y pagos con tarjeta, en especial de débito. Pero también se puede exhibir del otro lado: la red de cajeros automáticos cada vez se usa menos.
Las extracciones de efectivo muestran una caída pronunciada, según datos del Banco Central. En julio de 2024, el sistema registraba 99 millones de operaciones mensuales; dos años después, el total descendió a 46 millones, una reducción de más de la mitad. El retroceso se explica sobre todo por el menor uso de los cajeros automáticos, que pasaron de cerca de 90 millones de extracciones mensuales a poco más de 40 millones en ese período.

.responsive {
width: 100%;
height: auto;
}
La entrada en circulación del billete de $20.000 en noviembre de 2024 pudo haber contribuido a reducir la necesidad de hacer extracciones frecuentes, al permitir retirar montos más altos con menos unidades. Sin embargo, su efecto fue limitado por la inflación acumulada desde entonces, que redujo rápidamente el poder de compra de la denominación y, por lo tanto, su capacidad para explicar por sí sola la baja en el uso de cajeros.
Para impulsar la digitalización (o incomodar el uso de efectivo, como quiera verse), el Banco Central sigue sosteniendo un billete de máxima denominación con un valor muy bajo, de apenas 13 dólares. Tampoco modificó el límite por extracción que todos los cajeros deben entregar a clientes de otros bancos, que es de solamente $60.000. Pese a esas decisiones del BCRA, la cantidad de extracciones sigue en baja.
Si bien la red de comercios (supermercados, estaciones de servicio, farmacias y otros) en los que se puede retirar efectivo en la línea de cajas es extensa, su uso también mermó. Los datos no muestran que el retiro en comercios esté reemplazando al retiro por cajeros. Aunque su participación en el total es menor, el gráfico muestra que esta modalidad perdió operaciones durante la misma etapa, sin compensar el desplome de los retiros tradicionales. En el mismo plazo de dos años, las operaciones pasaron de 7 millones por mes a algo más de 3 millones.
Sin efectivo en las góndolas de supermercado
Otro dato duro para analizar el desplome del uso del efectivo es la estadística que publica mes a mes el Indec sobre los medios de pago en las compras de supermercado. Allí también cada vez se paga menos con billetes. A comienzos de 2021 explicaba el 32,5% de las ventas, mientras que en junio de 2026 representó apenas el 16,6%. En poco más de cinco años, su participación se redujo casi a la mitad, en línea con la menor circulación y utilización del cash.

.responsive {
width: 100%;
height: auto;
}
El espacio que deja el efectivo fue ocupado, sobre todo, por los otros medios de pago, cuya participación pasó del 5,3% al 15,6%. Allí se agrupan alternativas como transferencias, pagos con código QR y billeteras virtuales. Las tarjetas de crédito mantienen un lugar central —el crédito avanzó del 35,1% al 41,9%, mientras el débito se mantuvo cerca de una cuarta parte del total—, favorecidas por las promociones y descuentos frecuentes de los supermercados. Algunas grandes cadenas, incluso, emiten sus propias tarjetas. Sin embargo, el cambio también responde a una tendencia más amplia: el hábito del consumidor a no llevar dinero en efectivo.
El cambio de hábitos es tan fuerte que para los bancos el alcance de la red de sucursales y cajeros dejó de ser vital. Y la mayoría de las entidades, aún las más tradicionales, muestra más interés en crecer de manera virtual que en infraestructura física. Incluso para la banca pública se volvió más relevante actualizar y mejorar los canales digitales que asentarse en pequeñas localidades o barrios periféricos para estar presente con una oficina.
Los datos oficiales también muestran que la red de sucursales comenzó a achicarse. Hoy existen por lo menos 500 sucursales menos que cinco años atrás en todo el país. A la par de la aparición de los bancos digitales, las fusiones entre entidades registradas en los últimos años también eliminaron muchas sucursales. La cantidad de cajeros automáticos en la Argentina también comenzó a estancarse y se estabilizó entre 19.000 y 20.000 máquinas, con su consecuente costo en seguridad, mantenimiento y abastecimiento. Un incentivo más para que los bancos sigan impulsando la digitalización.
ECONOMIA
¿Crecimiento más lento, estancamiento o recesión?: las claves del debate sobre qué pasará con la economía argentina

La discusión viene recién ahora porque se fijan en el EMAE del Indec, que intenta hacer un PBI mensual. El debate actual es porque sólo crecen realmente tres sectores: el agrícola, el minero y el energético (Jorrat)

Hace años que no se hace un censo agrícola o un censo ganadero. Es difícil asignar números, sería interesante poder hacerlo, pero no tenemos los datos primarios, los censos (Jorrat)


La recesión más larga de los últimos 32 años tuvo lugar entre 1998 y 2002, duró 48 meses; la segunda ocurrió entre 2017 y 2020 (30 meses), y la tercera entre 2022 y 2024 (Jorrat)
Toyota,Zárate,Argentina,fábrica,producción,pickups,automotriz,industria,ensamble,exportación
POLITICA2 días agoJavier Milei y sus medidas, en vivo: el mandatario dijo que piensa un proyecto a “100 años” para la Argentina
SOCIEDAD2 días agoEscándalo con Sancor Salud: Cuotas millonarias por un servicio nefasto que abandona a los pacientes en urgencias
POLITICA3 días agoJosé Luis Manzano compró un 21% del holding de medios de Javier Negre y refuerza su alineamiento con la gestión de Milei
















