Connect with us

POLITICA

Crisis entre Milei y Lula: la trama política, personal y geopolítica detrás del mayor choque diplomático entre Argentina y Brasil

Published

on



La crisis diplomática entre la Argentina y Brasil tiene una cronología conocida. El sábado, Javier Milei viajó a San Pablo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro y en el acto lanzó agrias descalificaciones a Luiz Inácio Lula da Silva y al ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes. Ayer, el gobierno brasileño respondió llamando a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Glinternick Bitelli, en la señal diplomática más severa desde la llegada del líder libertario a la Casa Rosada.

Esa secuencia no alcanza para explicar lo ocurrido. La crisis no empezó este fin de semana ni nació con un discurso o con una decisión de Itamaraty. Tiene una historia anterior que ayuda a entender por qué una relación construida durante cuatro décadas sobre intereses permanentes terminó, al menos por unos días, subordinada a la lógica de la política doméstica.

Advertisement

Para encontrar el origen hay que retroceder casi tres años.

El 28 de agosto de 2023, ocho días después de que Milei sorprendió al sistema político argentino al imponerse en las PASO, Sergio Massa viajó a Brasilia para reunirse con Lula. Infobae estuvo presente en aquella visita al Palacio del Planalto.

No fue una reunión protocolar. Fue un encuentro político entre dos dirigentes que compartían un mismo objetivo: impedir que el candidato libertario llegara a la Presidencia.

Advertisement

“Hacé lo que tengas que hacer, pero tenés que ganar”, le dijo Lula a Massa durante aquella conversación, según reconstruyeron ante Infobae quienes participaron del encuentro. Hubo otra frase que también quedó grabada entre los presentes: “Juntá votos, no dólares”.

Alrededor de esa mesa estaban la entonces secretaria de Energía, Flavia Royón (hoy senadora por Salta); el secretario de Industria, José Ignacio de Mendiguren (a quién Milei acusó de “ladrón” en la Rural); el secretario de Agricultura, Juan José Bahillo (hoy también senador por Entre Ríos); y el entonces embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, hoy secretario de Turismo del gobierno de Milei.

Aquel encuentro confirmó algo que ya era evidente: Lula había decidido involucrarse políticamente en la campaña presidencial argentina. Nunca ocultó esa preferencia. La expresó en público y también en privado.

Advertisement

Massa se reunió con Lula a fines de agosto de 2023 en Brasilia, en una conversación que, según reconstruyó Infobae en ese momento, giró en torno a un objetivo compartido: evitar que Javier Milei llegara a la Presidencia. Con el paso del tiempo, ese antecedente se convirtió en una referencia central para explicar por qué la confrontación actual entre Buenos Aires y Brasilia tiene, además de una dimensión ideológica, un componente personal y político que se arrastra desde 2023.

Sergio Massa junto a Lula da Silva en Brasil

Con el correr de las semanas, comenzó una colaboración más estrecha entre dirigentes y especialistas vinculados al Partido de los Trabajadores y el equipo de campaña de Unión por la Patria. Formalmente, la estrategia seguía bajo la conducción del consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, otro viejo enemigo de Milei. En paralelo se incorporaron referentes como Edinho Silva, uno de los dirigentes históricos del PT que había participado de la campaña que permitió el regreso de Lula al poder en 2022.

Milei nunca dejó de hablar de aquel episodio. Durante la campaña y después de asumir la Presidencia sostuvo reiteradamente que dirigentes brasileños vinculados al PT habían participado de la estrategia negativa desplegada en su contra. Para el líder libertario, ellos estuvieron detrás de las peores acusaciones sobre su vínculo con Karina Milei y sus perros. En los últimos días volvió sobre ese recuerdo durante una entrevista radial desde el predio de la Sociedad Rural. Lo hizo casi tres años después, pero con la misma convicción.

Advertisement

Ese antecedente no explica por sí solo la dureza del discurso pronunciado el sábado en San Pablo. Pero ayuda a entender por qué la confrontación con Lula nunca fue una discusión exclusivamente ideológica: también tiene una dimensión personal y política que viene desde 2023.

El dato importa porque marca el momento en que la política doméstica empezó a cruzar la frontera de la política exterior. Lula actuó entonces como un actor político interesado en el resultado de las elecciones argentinas. Milei respondió ahora como presidente de la Argentina. Y allí aparece una diferencia fundamental: lo que hace tres años podía interpretarse como un episodio de campaña terminó proyectándose sobre la relación entre dos Estados.

Milei y Lula, una convivencia incómoda para el Mercosur

Sería un error, sin embargo, explicar esta crisis únicamente desde Buenos Aires. Porque la confrontación tampoco resulta políticamente inconveniente para Lula.

Advertisement

El presidente brasileño atraviesa una campaña electoral difícil. En octubre buscará la reelección en un escenario de fuerte polarización con el bolsonarismo y con una economía que, si bien muestra indicadores más sólidos que los de otros países de la región, ya no le garantiza por sí sola el respaldo político que obtuvo en 2022.

En ese contexto, la disputa con Milei aparece como una oportunidad para reforzar un discurso que el Palacio del Planalto viene construyendo desde hace meses: la defensa de la soberanía brasileña frente a las presiones externas. Ese relato comenzó a consolidarse cuando Donald Trump endureció su política comercial hacia Brasil y vinculó parte de esa estrategia con la situación judicial de Jair Bolsonaro. El gobierno de Lula respondió presentando ese conflicto como una injerencia de Washington en asuntos internos brasileños.

La aparición de Milei en San Pablo, respaldando al hijo del ex presidente y cuestionando al actual mandatario y a uno de los ministros del Supremo Tribunal Federal, encajó en esa narrativa. No significa que Lula buscara esta crisis. Sí explica por qué el gobierno brasileño decidió responder con firmeza.

Advertisement

El canciller Mauro Vieira resumió esa posición. Calificó las declaraciones de Milei como “muy graves”, sostuvo que constituyeron una “interferencia en asuntos domésticos” de Brasil y pidió explicaciones al gobierno argentino. Al mismo tiempo dejó una señal que pasó relativamente inadvertida, pero resulta decisiva para entender el momento diplomático.

Mauro Vieira, el canciller de Lula, que buscó poner paños fríos a la escalada diplomática con Argentina

“La retirada de embajadores es un paso de gran gravedad. No vamos a hacer eso ahora”, afirmó. Y agregó una definición que probablemente exprese mejor que ninguna otra el desafío que enfrentan ambos gobiernos: “Tenemos que trabajar por el entendimiento entre las naciones, y la diplomacia se hace de conversaciones”.

Esa aclaración no es menor. Brasil decidió elevar el costo político de los dichos de Milei, pero evitó cruzar un umbral que hubiera colocado a la relación bilateral en una situación mucho más delicada. El mensaje fue doble: las declaraciones del Presidente argentino resultan inaceptables para el gobierno de Lula, pero el vínculo entre ambos países sigue siendo demasiado importante como para quedar atrapado en una escalada sin retorno.

Advertisement

Ese matiz aparece también cuando se observa el tablero internacional. Mientras Milei profundiza un alineamiento con Trump e Israel, Lula intenta ampliar los márgenes de autonomía de Brasil.

No fue casual que el mismo domingo en que estallaba la crisis diplomática el presidente brasileño mantuviera una extensa conversación con Xi Jinping. Hablaron de profundizar la relación comercial entre China y el Mercosur, de cooperación económica, de seguridad energética y también de los conflictos internacionales que dominan la agenda global. Ambos expresaron preocupación por la situación humanitaria en Gaza y por las consecuencias que los conflictos en Medio Oriente pueden tener sobre la economía mundial.

Es una mirada muy distinta de la que sostiene Milei, uno de los principales aliados internacionales de Israel y uno de los presidentes occidentales que respaldó explícitamente la ofensiva militar impulsada por Estados Unidos para neutralizar las amenazas vinculadas con Irán y sus aliados regionales.

Advertisement

El presidente chino, Xi Jinping, estrecha la mano del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva

La distancia entre Buenos Aires y Brasilia, entonces, no se limita al vínculo personal entre Milei y Lula. Empieza a reflejar dos maneras muy diferentes de entender la inserción internacional de América Latina. Mientras la Argentina privilegia el alineamiento con Washington, Brasil intenta consolidar una estrategia de mayor autonomía, profundizando al mismo tiempo sus vínculos con Estados Unidos, China, Europa y el Sur Global.

En ese contexto, la pelea entre ambos deja de ser solamente una disputa bilateral. Empieza a expresar dos proyectos distintos sobre el lugar que la región debería ocupar en el nuevo escenario internacional.

Hay otro dato, menos visible, que ayuda a entender hasta qué punto la política argentina y la brasileña siguen entrelazadas. Mientras Milei profundizaba su confrontación con Lula, la ex presidenta Cristina Kirchner terminó de incorporar a su estrategia judicial internacional al jurista brasileño Rafael Valim, un reconocido especialista en Derecho Constitucional y derechos humanos que integró el equipo de abogados del actual mandatario brasileño y mantiene una estrecha relación con el Partido de los Trabajadores.

Advertisement

Su incorporación no tiene consecuencias diplomáticas directas ni modifica la situación judicial de la ex presidenta. Pero vuelve a mostrar que los vínculos construidos entre el lulismo y el kirchnerismo siguen activos y trascienden los cambios de gobierno en ambos países. Es otra manifestación de una relación política que nunca desapareció. La diferencia es que, esta vez, encontró del otro lado a un presidente argentino que tampoco está dispuesto a separar la política doméstica de la política exterior.

Esa transformación es la que preocupa a buena parte del cuerpo diplomático argentino. En conversaciones con Infobae, dos embajadores que conocen como pocos la relación bilateral —Diego Guelar, ex representante argentino en Brasil, Estados Unidos y China, y Jorge Argüello, ex embajador en Estados Unidos, Portugal y las Naciones Unidas— llegaron, desde recorridos políticos muy diferentes, a una conclusión parecida.

Guelar definió la crisis como “innecesaria” y advirtió que tendrá “un impacto negativo en la relación bilateral”, aunque descartó que pueda alterar una integración económica construida durante décadas. Argüello fue todavía más lejos desde el plano conceptual. “Los presidentes pueden tener posiciones políticas e ideológicas, pero lo que no pueden hacer es imponerlas sobre el interés nacional”, dijo a Infobae.

Advertisement

La frase resume uno de los principios históricos de la política exterior argentina. Los gobiernos cambian, las coaliciones llegan y se van, las mayorías electorales se construyen y se pierden. Pero el interés nacional debería conservar cierta estabilidad.

Otros tiempos. Los presidentes de Brasil, José Sarney; de Argentina, Raúl Alfonsín y de Uruguay, Julio María Sanguinetti, tras la firma de un acuerdo trilateral que sentó las bases del Mercosur en febrero de 1988 en Colonia del Sacramento, Uruguay.

La relación con Brasil fue, probablemente, uno de los mejores ejemplos de esa lógica. Desde que Raúl Alfonsín y José Sarney decidieron transformar una vieja rivalidad geopolítica en una asociación estratégica, radicales, peronistas, liberales y socialdemócratas administraron ese vínculo con una premisa casi inalterable: las diferencias ideológicas no debían poner en riesgo una relación considerada estratégica para ambos países.

Eso no significó ausencia de conflictos. Los hubo. Hubo disputas comerciales, diferencias dentro del Mercosur, desacuerdos sobre política internacional e incluso fuertes contrastes personales entre algunos presidentes. Pero existía una frontera relativamente clara entre la competencia política y la política de Estado.

Advertisement

Esa frontera hoy aparece mucho más difusa. Lula decidió involucrarse activamente en la campaña presidencial argentina de 2023 porque entendía que el triunfo de Milei afectaba el proyecto político que representaba en la región. Milei respondió tres años después involucrándose de manera igualmente explícita en la campaña brasileña, respaldando al principal adversario político de Lula y utilizando un lenguaje que rompió con las formas tradicionales de la diplomacia.

No son hechos equivalentes. Pero revelan una misma tendencia: la creciente dificultad para separar la disputa política interna de la relación entre los Estados.

Eso explica por qué esta crisis no puede analizarse únicamente como un intercambio de agravios. También expresa un cambio más profundo: la política exterior empieza a quedar condicionada por la lógica de las campañas permanentes.

Advertisement

Por eso la pregunta más importante que deja esta crisis no es si Milei y Lula volverán a cruzarse públicamente, ni cuándo regresará el embajador brasileño a Buenos Aires. La verdadera incógnita es otra: si, cuando pasen las elecciones, las campañas y las cuentas pendientes que ambos líderes arrastran desde 2023, la Argentina y Brasil volverán a colocar el interés permanente de la relación bilateral por encima de las necesidades coyunturales de sus dirigentes.

Porque ese equilibrio, construido con avances y retrocesos durante más de cuatro décadas, no parece haberse roto definitivamente este fin de semana. Pero sí quedó sometido, probablemente como nunca desde el regreso de la democracia, a una tensión que obliga a preguntarse cuánto espacio conservará la política de Estado en una época dominada por la confrontación permanente.

Domestic Politics,International Relations,Top Picture,Diplomacy / Foreign Policy,South America / Central America,Government / Politics

Advertisement

POLITICA

Cristina y Máximo Kirchner pidieron no asistir presencialmente al juicio por Los Sauces – Nexofin

Published

on


Cristina Kirchner y su hijo Máximo Kirchner solicitaron no concurrir presencialmente a las audiencias del caso Los Sauces. El planteo se presentó ante el Tribunal Oral Federal 5 antes del comienzo del proceso por presunto lavado de dinero.

El debate oral está programado para comenzar este viernes en los tribunales de Comodoro Py. En este expediente, el diputado nacional enfrentará por primera vez un juicio por corrupción, mientras la exmandataria figura imputada como jefa organizadora.

Advertisement

Los Sauces

Las actuaciones judiciales examinan las transacciones inmobiliarias realizadas con empresas pertenecientes a Lázaro Báez y Cristóbal López. Según la fiscalía, la firma facturó $25.968.042,30 entre los años 2009 y 2016 como mecanismo para disimular retornos.

Advertisement

Los fiscales sostienen además que los accionistas habrían retirado más de $10 millones de las cuentas societarias. Uno de los inmuebles investigados es un departamento ubicado en el complejo Madero Center por montos superiores al valor del mercado.

El tribunal resolvió efectuar tres audiencias semanales presenciales e incluyó fechas durante la feria judicial de enero de 2027. Sin embargo, la defensa solicitó exceptuar la presencia física de los acusados durante la presentación de los testigos.

La entrada Cristina y Máximo Kirchner pidieron no asistir presencialmente al juicio por Los Sauces se publicó primero en Nexofin.

Advertisement

Causa Los Sauces,Corrupción,Cristina Kirchner,Máximo Kirchner

Continue Reading

POLITICA

Kicillof abrió las finales de los Juegos Bonaerenses en Mar del Plata y lanzó críticas a Milei

Published

on



El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó este lunes el acto de apertura de las finales de los Juegos Bonaerenses 2026, que se llevan a cabo en la ciudad de Mar del Plata. El evento, que se desarrollará entre el 19 y 23 de octubre, contará con la presencia de más de 30.000 deportistas en diferentes disciplinas.

Con críticas por la falta de inversión en el deporte, el mandatario provincial participó del inicio de las actividades junto a gran parte de su gabinete e, incluso, la convocatoria del intendente local, Guillermo Montenegro.

Advertisement

En la 35° edición del certamen, la provincia de Buenos Aires alcanzó un nuevo récord con más de 504.000 inscriptos, un 12% por encima de la cifra registrada en 2025. En ese sentido, Kicillof expresó: “Estamos muy felices de ver la alegría de los pibes y pibas que llegaron de toda la provincia para participar de esta etapa final de los Juegos Bonaerenses: este año alcanzamos un nuevo récord, con 504 mil inscriptos, un 12% más que el año pasado”. Además, el gobernador señaló que el resultado es producto de “un enorme esfuerzo de la Provincia y de los municipios, con una inversión muy importante para sostener y ampliar una política pública que promueve el deporte y la cultura”.

Más de 30.000 deportistas participarán en las diferentes disciplinas de la competencia (PBA)

La competencia demandó una inversión de $21.000 millones por parte del gobierno bonaerense, cifra que contrasta con lo que, según el mandatario, ocurre a nivel nacional. Kicillof apuntó contra la administración de Javier Milei al sostener que “el Gobierno nacional abandona el deporte, recorta un 70% los recursos destinados al sector y prácticamente hace desaparecer los Juegos Evita”. En esa línea, el gobernador remarcó: “Nosotros seguimos invirtiendo para que cada vez más chicos y chicas puedan participar de estas actividades”.

El funcionario también hizo referencia al complejo panorama económico que atraviesan las familias bonaerenses y al papel que, a su entender, debe cumplir el Estado en ese contexto. “A muchas familias les cuesta cada vez más acceder a propuestas deportivas y culturales”, advirtió, y agregó que “es fundamental que exista un Estado que acompañe y garantice estas oportunidades”. De esta manera, el mandatario buscó posicionar a los Juegos Bonaerenses como una herramienta de inclusión social frente a un escenario de restricción presupuestaria a nivel federal.

Advertisement

Las finales de esta edición contemplan más de 100 disciplinas deportivas y culturales, con categorías destinadas a jóvenes, personas con discapacidad, personas trasplantadas y adultos mayores. Los participantes provienen de 135 municipios de toda la provincia, lo que convierte al certamen en uno de los encuentros multideportivos más amplios del territorio bonaerense. La sede elegida, Mar del Plata, recibirá a las delegaciones hasta el próximo 23 de octubre.

Axel Kicillof manifestó críticas ante la falta de inversión destinada al deporte (PBA)

Por su parte, el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, destacó la dimensión del evento al calificarlo como “la fiesta deportiva más grande del país que comparten personas con discapacidad, trasplantadas, jóvenes y adultos mayores de distintos puntos de la Provincia”. El funcionario también subrayó el impacto económico que genera la competencia en la ciudad anfitriona: “En este contexto económico tan complejo, este evento es además un impulso para el turismo, el comercio y la economía de la ciudad de Mar del Plata”, afirmó.

Los Juegos Bonaerenses constituyen la política pública deportiva de mayor continuidad en el país, con 35 ediciones ininterrumpidas dedicadas a promover el acceso a la actividad física y la expresión cultural. A lo largo de su historia, más de 20 millones de bonaerenses participaron del certamen, que también busca fomentar la identidad local y provincial entre sus competidores.

Advertisement

Hacia el cierre del acto, Kicillof volvió a tomar la palabra para referirse al valor que representan los juegos para la juventud: “Se habla mucho de los problemas de la juventud, pero acá vemos lo que pasa cuando hay inversión, organización y alternativas reales: miles de pibes y pibas que están felices, compitiendo y haciendo lo que más les gusta”. El gobernador concluyó: “Para nosotros es fundamental defender y fortalecer esta política pública: los Juegos Bonaerenses representan para miles de jóvenes una experiencia que los acompaña toda la vida”.

Del acto también participaron la ministra de Hábitat y Desarrollo Urbano, Silvina Batakis; la subsecretaria de Promoción Sociocultural, Lorena Riesgo; el senador bonaerense Jorge Paredi; el concejal de General Pueyrredón Gustavo Pulti; y diversos intendentes e intendentas de la provincia.

Axel Kicillof,Mar del Plata,Juegos Bonaerenses

Advertisement
Continue Reading

POLITICA

Milei viaja a España para reunirse con referentes de la derecha en plena campaña electoral y participar de un foro económico

Published

on


Javier Milei partió este lunes rumbo a Madrid, en un nuevo viaje internacional en el que combinará encuentros académicos y empresariales con un explícito respaldo a la derecha local, en la previa de las elecciones anticipadas convocadas en España para el 29 de noviembre.

El Presidente despegó pasadas las 23.10 rumbo a España, en un contexto de fuerte convulsión por la ola de protestas que sacuden a Francia en reclamo por el costo de vida. Las movilizaciones derivaron en disturbios, con más de 2400 detenidos y alrededor de 1000 policías heridos, además de saqueos en 1500 comercios que fueron repudiados por el Gobierno de Emmanuel Macron.

Advertisement

El mandatario tiene previsto aterrizar en Madrid a las 13.30 (hora argentina), junto al canciller Pablo Quirno y el vocero presidencial, Adrián Ravier, con una agenda que concentrará sus actividades durante el miércoles.

Allí, Milei encabezará una exposición a las 5.15 en el Nueva Economía Fórum, ante un auditorio de empresarios y economistas en el Real Casino Gran Círculo. Luego, en una actividad académica, participará a las 8 de la apertura de la décima Conferencia Anual de Madrid sobre Economía Austríaca en la Universidad Rey Juan Carlos. Allí coincidirá con el economista Jesús Huerta de Soto, a quien considera uno de sus mentores y condecoró en abril de 2025 con la Orden de Mayo en Casa Rosada por sus aportes a la defensa de “las ideas de la libertad”.

Luego, tendrá su encuentro de mayor peso político a las 12 (de Argentina), cuando se reúna con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una de las principales figuras del Partido Popular. Se trata de uno de los espacios que el Presidente respalda para disputarle el Gobierno a Pedro Sánchez en los próximos comicios, junto con la opción más radicalizada de Vox. Su líder, Santiago Abascal, es un amigo personal de Milei, pero fuentes oficiales señalaron que de momento no está en agenda un encuentro entre ambos.

Advertisement
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el mandatario Javier Milei. (Foto: Reuters)

Sin embargo, sí está previsto tras su charla en la Universidad, un encuentro con la Fundación Disenso, el think tank vinculado a Vox que actúa como el aparato ideológico y de análisis del partido. Para finalizar su gira, a las 14, el mandatario dará una entrevista con el periodista de El Observador, Fernando González, en el Hotel Hyatt Hesperia. A las 16 emprenderá su regreso a la Argentina, donde aterrizará el jueves a las 8 en la aeroestación militar de Aeroparque.

Una gira presidencial atravesada por la campaña electoral española

La visita de Milei a Madrid tendrá lugar luego de la decisión de Pedro Sánchez de disolver las Cortes y convocar a elecciones anticipadas para el 29 de noviembre. El llamado respondió al rechazo de dos decretos de su Gobierno en materia de vivienda que vinculó a un escenario de ingobernabilidad en el Parlamento, en medio del clima de movilizaciones en el país impulsadas por el desalojo de una mujer de 87 años en la capital.

En ese contexto, la campaña formal iniciará el 13 de noviembre, con el Partido Popular liderando la intención de votos en las encuestas, pero sin alcanzar la mayoría absoluta para formar Gobierno -se necesitan 176 votos en la cámara-.

Advertisement
El jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, apuntó contra Javier Milei antes de su llegada a Madrid. (Foto: Reuters)
El jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, apuntó contra Javier Milei antes de su llegada a Madrid. (Foto: Reuters)

En ese escenario, Vox aparece como un socio necesario para desplazar al PSOE, que planteó la elección como una disyuntiva entre sumarse a la “ola ultraderechista” o sostener a España como “un baluarte de apertura y de justicia social y de responsabilidad medioambiental”, en términos de Sánchez.

Este sábado, antes de la llegada de Milei, el mandatario español fue proclamado candidato del partido y remarcó: “Si les gustan las motosierras, al aserradero. Pero las pensiones no se tocan”.

Advertisement
Continue Reading

Tendencias