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Crisis entre Milei y Lula: la trama política, personal y geopolítica detrás del mayor choque diplomático entre Argentina y Brasil

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La crisis diplomática entre la Argentina y Brasil tiene una cronología conocida. El sábado, Javier Milei viajó a San Pablo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro y en el acto lanzó agrias descalificaciones a Luiz Inácio Lula da Silva y al ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes. Ayer, el gobierno brasileño respondió llamando a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Glinternick Bitelli, en la señal diplomática más severa desde la llegada del líder libertario a la Casa Rosada.

Esa secuencia no alcanza para explicar lo ocurrido. La crisis no empezó este fin de semana ni nació con un discurso o con una decisión de Itamaraty. Tiene una historia anterior que ayuda a entender por qué una relación construida durante cuatro décadas sobre intereses permanentes terminó, al menos por unos días, subordinada a la lógica de la política doméstica.

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Para encontrar el origen hay que retroceder casi tres años.

El 28 de agosto de 2023, ocho días después de que Milei sorprendió al sistema político argentino al imponerse en las PASO, Sergio Massa viajó a Brasilia para reunirse con Lula. Infobae estuvo presente en aquella visita al Palacio del Planalto.

No fue una reunión protocolar. Fue un encuentro político entre dos dirigentes que compartían un mismo objetivo: impedir que el candidato libertario llegara a la Presidencia.

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“Hacé lo que tengas que hacer, pero tenés que ganar”, le dijo Lula a Massa durante aquella conversación, según reconstruyeron ante Infobae quienes participaron del encuentro. Hubo otra frase que también quedó grabada entre los presentes: “Juntá votos, no dólares”.

Alrededor de esa mesa estaban la entonces secretaria de Energía, Flavia Royón (hoy senadora por Salta); el secretario de Industria, José Ignacio de Mendiguren (a quién Milei acusó de “ladrón” en la Rural); el secretario de Agricultura, Juan José Bahillo (hoy también senador por Entre Ríos); y el entonces embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, hoy secretario de Turismo del gobierno de Milei.

Aquel encuentro confirmó algo que ya era evidente: Lula había decidido involucrarse políticamente en la campaña presidencial argentina. Nunca ocultó esa preferencia. La expresó en público y también en privado.

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Massa se reunió con Lula a fines de agosto de 2023 en Brasilia, en una conversación que, según reconstruyó Infobae en ese momento, giró en torno a un objetivo compartido: evitar que Javier Milei llegara a la Presidencia. Con el paso del tiempo, ese antecedente se convirtió en una referencia central para explicar por qué la confrontación actual entre Buenos Aires y Brasilia tiene, además de una dimensión ideológica, un componente personal y político que se arrastra desde 2023.

Sergio Massa junto a Lula da Silva en Brasil

Con el correr de las semanas, comenzó una colaboración más estrecha entre dirigentes y especialistas vinculados al Partido de los Trabajadores y el equipo de campaña de Unión por la Patria. Formalmente, la estrategia seguía bajo la conducción del consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, otro viejo enemigo de Milei. En paralelo se incorporaron referentes como Edinho Silva, uno de los dirigentes históricos del PT que había participado de la campaña que permitió el regreso de Lula al poder en 2022.

Milei nunca dejó de hablar de aquel episodio. Durante la campaña y después de asumir la Presidencia sostuvo reiteradamente que dirigentes brasileños vinculados al PT habían participado de la estrategia negativa desplegada en su contra. Para el líder libertario, ellos estuvieron detrás de las peores acusaciones sobre su vínculo con Karina Milei y sus perros. En los últimos días volvió sobre ese recuerdo durante una entrevista radial desde el predio de la Sociedad Rural. Lo hizo casi tres años después, pero con la misma convicción.

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Ese antecedente no explica por sí solo la dureza del discurso pronunciado el sábado en San Pablo. Pero ayuda a entender por qué la confrontación con Lula nunca fue una discusión exclusivamente ideológica: también tiene una dimensión personal y política que viene desde 2023.

El dato importa porque marca el momento en que la política doméstica empezó a cruzar la frontera de la política exterior. Lula actuó entonces como un actor político interesado en el resultado de las elecciones argentinas. Milei respondió ahora como presidente de la Argentina. Y allí aparece una diferencia fundamental: lo que hace tres años podía interpretarse como un episodio de campaña terminó proyectándose sobre la relación entre dos Estados.

Milei y Lula, una convivencia incómoda para el Mercosur

Sería un error, sin embargo, explicar esta crisis únicamente desde Buenos Aires. Porque la confrontación tampoco resulta políticamente inconveniente para Lula.

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El presidente brasileño atraviesa una campaña electoral difícil. En octubre buscará la reelección en un escenario de fuerte polarización con el bolsonarismo y con una economía que, si bien muestra indicadores más sólidos que los de otros países de la región, ya no le garantiza por sí sola el respaldo político que obtuvo en 2022.

En ese contexto, la disputa con Milei aparece como una oportunidad para reforzar un discurso que el Palacio del Planalto viene construyendo desde hace meses: la defensa de la soberanía brasileña frente a las presiones externas. Ese relato comenzó a consolidarse cuando Donald Trump endureció su política comercial hacia Brasil y vinculó parte de esa estrategia con la situación judicial de Jair Bolsonaro. El gobierno de Lula respondió presentando ese conflicto como una injerencia de Washington en asuntos internos brasileños.

La aparición de Milei en San Pablo, respaldando al hijo del ex presidente y cuestionando al actual mandatario y a uno de los ministros del Supremo Tribunal Federal, encajó en esa narrativa. No significa que Lula buscara esta crisis. Sí explica por qué el gobierno brasileño decidió responder con firmeza.

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El canciller Mauro Vieira resumió esa posición. Calificó las declaraciones de Milei como “muy graves”, sostuvo que constituyeron una “interferencia en asuntos domésticos” de Brasil y pidió explicaciones al gobierno argentino. Al mismo tiempo dejó una señal que pasó relativamente inadvertida, pero resulta decisiva para entender el momento diplomático.

Mauro Vieira, el canciller de Lula, que buscó poner paños fríos a la escalada diplomática con Argentina

“La retirada de embajadores es un paso de gran gravedad. No vamos a hacer eso ahora”, afirmó. Y agregó una definición que probablemente exprese mejor que ninguna otra el desafío que enfrentan ambos gobiernos: “Tenemos que trabajar por el entendimiento entre las naciones, y la diplomacia se hace de conversaciones”.

Esa aclaración no es menor. Brasil decidió elevar el costo político de los dichos de Milei, pero evitó cruzar un umbral que hubiera colocado a la relación bilateral en una situación mucho más delicada. El mensaje fue doble: las declaraciones del Presidente argentino resultan inaceptables para el gobierno de Lula, pero el vínculo entre ambos países sigue siendo demasiado importante como para quedar atrapado en una escalada sin retorno.

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Ese matiz aparece también cuando se observa el tablero internacional. Mientras Milei profundiza un alineamiento con Trump e Israel, Lula intenta ampliar los márgenes de autonomía de Brasil.

No fue casual que el mismo domingo en que estallaba la crisis diplomática el presidente brasileño mantuviera una extensa conversación con Xi Jinping. Hablaron de profundizar la relación comercial entre China y el Mercosur, de cooperación económica, de seguridad energética y también de los conflictos internacionales que dominan la agenda global. Ambos expresaron preocupación por la situación humanitaria en Gaza y por las consecuencias que los conflictos en Medio Oriente pueden tener sobre la economía mundial.

Es una mirada muy distinta de la que sostiene Milei, uno de los principales aliados internacionales de Israel y uno de los presidentes occidentales que respaldó explícitamente la ofensiva militar impulsada por Estados Unidos para neutralizar las amenazas vinculadas con Irán y sus aliados regionales.

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El presidente chino, Xi Jinping, estrecha la mano del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva

La distancia entre Buenos Aires y Brasilia, entonces, no se limita al vínculo personal entre Milei y Lula. Empieza a reflejar dos maneras muy diferentes de entender la inserción internacional de América Latina. Mientras la Argentina privilegia el alineamiento con Washington, Brasil intenta consolidar una estrategia de mayor autonomía, profundizando al mismo tiempo sus vínculos con Estados Unidos, China, Europa y el Sur Global.

En ese contexto, la pelea entre ambos deja de ser solamente una disputa bilateral. Empieza a expresar dos proyectos distintos sobre el lugar que la región debería ocupar en el nuevo escenario internacional.

Hay otro dato, menos visible, que ayuda a entender hasta qué punto la política argentina y la brasileña siguen entrelazadas. Mientras Milei profundizaba su confrontación con Lula, la ex presidenta Cristina Kirchner terminó de incorporar a su estrategia judicial internacional al jurista brasileño Rafael Valim, un reconocido especialista en Derecho Constitucional y derechos humanos que integró el equipo de abogados del actual mandatario brasileño y mantiene una estrecha relación con el Partido de los Trabajadores.

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Su incorporación no tiene consecuencias diplomáticas directas ni modifica la situación judicial de la ex presidenta. Pero vuelve a mostrar que los vínculos construidos entre el lulismo y el kirchnerismo siguen activos y trascienden los cambios de gobierno en ambos países. Es otra manifestación de una relación política que nunca desapareció. La diferencia es que, esta vez, encontró del otro lado a un presidente argentino que tampoco está dispuesto a separar la política doméstica de la política exterior.

Esa transformación es la que preocupa a buena parte del cuerpo diplomático argentino. En conversaciones con Infobae, dos embajadores que conocen como pocos la relación bilateral —Diego Guelar, ex representante argentino en Brasil, Estados Unidos y China, y Jorge Argüello, ex embajador en Estados Unidos, Portugal y las Naciones Unidas— llegaron, desde recorridos políticos muy diferentes, a una conclusión parecida.

Guelar definió la crisis como “innecesaria” y advirtió que tendrá “un impacto negativo en la relación bilateral”, aunque descartó que pueda alterar una integración económica construida durante décadas. Argüello fue todavía más lejos desde el plano conceptual. “Los presidentes pueden tener posiciones políticas e ideológicas, pero lo que no pueden hacer es imponerlas sobre el interés nacional”, dijo a Infobae.

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La frase resume uno de los principios históricos de la política exterior argentina. Los gobiernos cambian, las coaliciones llegan y se van, las mayorías electorales se construyen y se pierden. Pero el interés nacional debería conservar cierta estabilidad.

Otros tiempos. Los presidentes de Brasil, José Sarney; de Argentina, Raúl Alfonsín y de Uruguay, Julio María Sanguinetti, tras la firma de un acuerdo trilateral que sentó las bases del Mercosur en febrero de 1988 en Colonia del Sacramento, Uruguay.

La relación con Brasil fue, probablemente, uno de los mejores ejemplos de esa lógica. Desde que Raúl Alfonsín y José Sarney decidieron transformar una vieja rivalidad geopolítica en una asociación estratégica, radicales, peronistas, liberales y socialdemócratas administraron ese vínculo con una premisa casi inalterable: las diferencias ideológicas no debían poner en riesgo una relación considerada estratégica para ambos países.

Eso no significó ausencia de conflictos. Los hubo. Hubo disputas comerciales, diferencias dentro del Mercosur, desacuerdos sobre política internacional e incluso fuertes contrastes personales entre algunos presidentes. Pero existía una frontera relativamente clara entre la competencia política y la política de Estado.

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Esa frontera hoy aparece mucho más difusa. Lula decidió involucrarse activamente en la campaña presidencial argentina de 2023 porque entendía que el triunfo de Milei afectaba el proyecto político que representaba en la región. Milei respondió tres años después involucrándose de manera igualmente explícita en la campaña brasileña, respaldando al principal adversario político de Lula y utilizando un lenguaje que rompió con las formas tradicionales de la diplomacia.

No son hechos equivalentes. Pero revelan una misma tendencia: la creciente dificultad para separar la disputa política interna de la relación entre los Estados.

Eso explica por qué esta crisis no puede analizarse únicamente como un intercambio de agravios. También expresa un cambio más profundo: la política exterior empieza a quedar condicionada por la lógica de las campañas permanentes.

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Por eso la pregunta más importante que deja esta crisis no es si Milei y Lula volverán a cruzarse públicamente, ni cuándo regresará el embajador brasileño a Buenos Aires. La verdadera incógnita es otra: si, cuando pasen las elecciones, las campañas y las cuentas pendientes que ambos líderes arrastran desde 2023, la Argentina y Brasil volverán a colocar el interés permanente de la relación bilateral por encima de las necesidades coyunturales de sus dirigentes.

Porque ese equilibrio, construido con avances y retrocesos durante más de cuatro décadas, no parece haberse roto definitivamente este fin de semana. Pero sí quedó sometido, probablemente como nunca desde el regreso de la democracia, a una tensión que obliga a preguntarse cuánto espacio conservará la política de Estado en una época dominada por la confrontación permanente.

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Ante la visita del Papa, Kicillof busca capitalizar la prédica de “justicia social” y se focaliza en el conurbano

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LA PLATA.- El gobierno de Axel Kicillof buscará capitalizar la visita del Papa León XIV a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre próximo. Enfatizará la sintonía discursiva entre el mensaje que traerá el sumo pontífice y la agenda de la justicia social del peronismo frente a la política económica de Javier Milei.

De acuerdo a la visión del Gobierno bonaerense, el punto de mayor contraposición con la narrativa libertaria será la visita al Cottolengo Don Orione, situado en la localidad de Claypole, en Almirante Brown, una de las primeras actividades de León XIV al llegar al país, el lunes 9 de noviembre a la mañana.

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Ese día el gobierno de la provincia buscará registrar una foto impactante: León XIV desplazándose en Papa móvil por las calles empobrecidas del conurbano. En caso que la seguridad del Vaticano confirme este itinerario, el pontífice recorrerá siete cuadras por el Camino de Cintura, en la actual avenida Lacaze.

Así lo deslizaron a dos fuentes políticas de la provincia que participan de la mesa que coordina el operativo. La información, que tiene crédito en la Conferencia Episcopal local, está sujeta al itinerario final que apruebe la Santa Sede, que incluye como factor también la seguridad de León XIV.

Kicillof reunió a los sectores involucrados en recibir a León XIV en la provincia

Kicillof ya comenzó a citar la encíclica de León XIV Dilexit Magnifica Humanitas y a destacar los puntos de coincidencia con la justicia social, como preludio a la narrativa que consolidará hasta entonces.

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“La visita de León XIV a la Argentina y a nuestra provincia representa una gran alegría para nuestro pueblo. El Papa tramite un mensaje de defensa de la dignidad humana y de la justicia social muy necesarios para la patria en estos tiempos de crueldad”, fue la primera reacción de Kicillof.

“Estamos preparado el dispositivo para el evento de Luján -anunció Carlos Bianco, ministro de Gobierno-. Pero también para el traslado al Cottolongo Don Orione. Estamos muy contentos porque es un Papa que continúa con el legado de Francisco y está a favor de las políticas vinculadas con la justicia social”, remarcó.

Procesión inédita

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Kicillof tendrá la primera oportunidad de recibir al Papa cuando pise el suelo de la provincia de Buenos Aires el lunes 9 de noviembre. El Gobierno provincial busca que Robert Francis Prevost se traslade siete cuadras en un Papa Móvil, tras arribar a Claypole desde la Ciudad de Buenos Aires, lo que daría lugar a una suerte de procesión inédita por las calles del Gran Buenos Aires, para terminar en el barrio Don Orione.

“Entiendo que esa es la idea”, dijo una alta fuente de la Conferencia Episcopal Argentina, en referencia a la información del itinerario de siete cuadras en Papa Móvil por Almirante Brown, aún sujeta a la validación del Vaticano.

Los obispos de la Conferencia Episcopal ArgentinaSoledad Aznarez

El itinerario por las calles del Gran Buenos Aires, no confirmado aún oficialmente por la Santa Sede, es estratégico: el Papa llegaría en auto blindado y con una cápsula de seguridad desde la Ciudad, pero se dejaría ver mucho antes que en la puerta del auspicio de Don Orione.

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En la visita al Cottolengo es donde tendrá Kicillof la oportunidad máxima de visibilizar una agenda a favor de los pobres y sobre todo de los discapacitados, en oposición a los recortes propuestos en el presupuesto nacional 2027, según estiman en la administración bonaerense.

En la última encíclica Dilexit Magnifica Humanitas, Robert Francis Prevost afirmó que la justicia social debe partir de las personas más frágiles y que una sociedad justa debe reintegrar a quienes han sido excluidos. En el párrafo 77, se afirma que “para la comunidad cristiana la justicia social es una forma concreta de seguimiento de Jesús y Fidelidad a su Evangelio”.

El concilio Vaticano II recuerda que toda institución está llamada a servir a la persona humana y reconocer su dignidad. El sumo pontífice destacó en reiteradas oportunidades la defensa de la dignidad de las personas con discapacidad, particularmente de las personas con Síndrome de Down y discapacidades intelectuales.

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Interior del Cottolengo Don Orione, antes de la visita del Papa LeónRicardo Pristupluk

El director de Discapacidad del Cottolengo Don Orione, Fernando Montero, afirmó que la visita del pontífice al lugar será “un mensaje fuerte debido a que el Papa viene a ver a las personas con discapacidad y a los trabajadores porque son invisibilizados: todos van a estar viendo eso”.

Montero remarcó: “Viene al Cottolengo por su Encíclica, porque toda persona es importante y no se puede excluir a nadie y la discapacidad sufre mucho eso”. Don Orione es una institución de 90 años de antigüedad, que atiende a unas 400 personas discapacitadas.

Es un hogar cristiano, ubicado en Lacaze 3963, con centro de educación terapéutico que subsiste con la facturación de las obras sociales y aportes de los sistemas subsidiarios Incluir salud, PAMI (de Nación) e IOMA, de la provincia de Buenos Aires. “El problema que hay con el nomenclador nos afecta directamente”, destacó el director de discapacidad del Cottolengo.

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“En el gobierno nacional se jactan de que hay superávit fiscal pero ajustan en discapacidad. Decir que los discapacitados tienen registros truchos da mucha bronca”, expresó Montero. En el mundo el 16% de la población tiene alguna discapacidad “y en Argentina está registrado ”un 5% porque viven una situación de vulnerabilidad o el Estado no llega”, informó Montero.

El interior del Cottolengo Don OrioneRicardo Pristupluk

Kicillof tendrá en esta visita de León XIV al Gran Buenos Aires el punto de mayor coincidencia en contra de las políticas de Milei. Pero no será la única coincidencia discursiva: “El Papa que va a venir hizo una Encíclica sobre la Inteligencia Artificial”, expresó Kicillof al marcar otro punto de diferencia con la Casa Rosada.

El Presidente y el Gobernador están invitados a recibir al Papa en la Basílica de Luján, el miércoles 11 de noviembre, donde se espera un saludo protocolar. En esa oportunidad también estará invitada la vicepresidenta Victoria Villaruel. Y el intendente local, Leandro Botto, que es referente de La Cámpora y activo militante por la postulación de Cristina Kirchner.

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Morosidad: la oposición busca un dictamen único para tratar un proyecto con refinanciación y quitas de intereses

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El Congreso de la Nación se prepara para que este martes por la tarde se defina en el plenario de las comisiones de Finanzas y Defensa del Consumidor qué proyectos irán al recinto para intentar encontrar una solución a la crisis de morosidad que afecta a miles de familias.

El oficialismo y la oposición se medirán cada uno con sus proyectos en busca del dictamen que les permita avanzar en el recinto. Quien parece tener el número más simple es La Libertad Avanza, ya que el plenario reúne a 62 diputados y LLA junto al PRO y la UCR —si es que van todos juntos—, con lo que alcanza las 32 firmas necesarias, mientras que el resto de los bloques juntarían 30.

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Aunque no ha sido presentado, se espera que, al igual que lo que sucedió con discapacidad, el oficialismo presente un proyecto en el que no apunta a una solución para los más de 6 millones que acumulan deudas impagas, sino que busque establecer algunos lineamientos respecto del tema de cara al futuro, como por ejemplo la tan mentada educación financiera.

Por el lado de los bloques de la oposición, por estas horas se trabaja contrarreloj para intentar encontrar puntos de contacto que les permitan tener un dictamen único.

“Estamos trabajando para llegar a eso”, respondió un referente de la oposición. “La idea es tener un único dictamen y que, en todo caso, si no hay un acuerdo total, se firme con disidencias que nos permitan seguir en conversaciones hasta el momento en que lleguemos al recinto”, agregó otro diputado de la oposición.

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La oposición presentó más de 50 proyectos y camina hacia uno que tiene, en sus ejes centrales, planes de refinanciación, topes a las tasas, quitas de intereses y mayores controles sobre bancos y fintech. A esto se le sumaría una línea de crédito vía Anses para monotributistas de las escalas más bajas, beneficiarios de planes sociales y jubilados. En este caso, apuntaría a los sectores que contrajeron deudas con las tasas más elevadas.

En lo que se refiere a La Libertad Avanza, los referentes del bloque trabajan junto a sus pares del PRO y de la UCR en un texto enfocado en “transparencia, defensa del consumidor y educación financiera”.

Los legisladores libertarios se mantienen en la línea del Ejecutivo de que es un problema entre privados y que el Gobierno no tiene que intervenir para solucionarlo. En ese sentido, insisten con el concepto de educación financiera, pero, de alguna manera, reconocen que las empresas crediticias en todas sus versiones no son del todo claras en sus condiciones porque también apuntan a una mayor transparencia, es decir, a la obligatoriedad de ser más claros con las tasas finales de los créditos.

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Un estudio reveló cómo es el endeudamiento familiar en los últimos seis meses (Zentrix)

“Hay que ver cómo reaccionan los aliados porque, a diferencia de lo que sucedió en discapacidad, están pidiendo algún tipo de solución real para acompañar”, reconoció un tercer diputado que suele tener conversaciones a ambos lados de los márgenes de la grieta.

En la oposición trabajan frente a la posibilidad de que el oficialismo se lleve el dictamen de mayoría porque los más descreídos entienden que el PRO y los radicales los van a acompañar.

Unas semanas de agenda cargada

Las negociaciones se entrecruzan. Mientras el oficialismo busca contener los avances de la oposición en temas centrales como discapacidad y morosidad, en otras mesas ya se conversa sobre dos proyectos de ley: la ley de defensa de la soberanía y el Presupuesto 2027.

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En el caso de la primera, La Libertad Avanza ya estableció para este miércoles 30 de septiembre al mediodía la primera de las reuniones informativas en un plenario de comisiones donde participan Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores, presididas por los diputados Carlos Zapata, Laura Rodríguez Machado y Juliana Santillán, respectivamente, todos del bloque de La Libertad Avanza.

Zentrix Endeudamiento Morosidad

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El Gobierno descarta elevar una protesta ante Chile luego de que su ministro de Defensa defendiera la autodeterminación de los isleños

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El Gobierno descartó presentar una protesta formal ante Chile por los dichos de su ministro de Defensa, Fernando Barros Tocornal, quien había defendido durante el fin de semana el derecho de su país a comerciar con las Malvinas -que también denominó Falklands- y el respeto a la voluntad de los isleños.

“Es el ministro de Defensa de Chile, tiene derecho a decir lo que quiera y en todo caso habrá una conversación entre cancillerías”, sintetizaron a TN en Balcarce 50. Y remarcaron: “Mientras no haya un cambio efectivo en la política de Chile en torno a Malvinas, no ameritarán medidas. Si hubiera un cambio, ahí por supuesto el Gobierno hará lo que tenga que hacer”.

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Aún así, las declaraciones no pasaron desapercibidas para el Gobierno, en medio de su reciente escalada diplomática que lleva adelante desde la cadena nacional de inicios de septiembre, donde ratificó el reclamo de soberanía sobre el archipiélago y anunció una batería de medidas y sanciones en contra de las empresas que participen de la explotación de recursos en el territorio disputado.

“Que un ministro de un país amigo, con la posición histórica sobre Malvinas, las mencione con la denominación inglesa, todo mal. Sumado a que reivindica el principio de autodeterminación de los isleños, que nosotros no, doble agravante”, admitieron a este medio desde la Cancillería.

El Gobierno buscó desescalar la polémica con la administración de José Antonio Kast, de buen vínculo con Javier Milei. (Foto: Presidencia)

Sin embargo, por el momento el Gobierno no busca confrontar con la administración de José Antonio Kast, de estrechos lazos ideológicos y personales con Javier Milei. Ambos vienen de mantener un encuentro a principios de septiembre en Santiago de Chile, donde Kast ratificó el respaldo de su país al reclamo argentino sobre Malvinas y llamó al Reino Unido a retomar las negociaciones. Por su parte, Milei le expresó que valorará los esfuerzos del Gobierno chileno para evitar la consolidación de actividades de explotación inconsultas con la Argentina en las Islas.

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Pese a esa buena sintonía, el ministerio de Defensa de Chile, Barros Tocornal, puso en duda esa posición. En una entrevista con Polar TV de Magallanes concedida este domingo, el funcionario sostuvo que Chile apoya “la pretensión argentina, su reclamo de soberanía sobre las Malvinas o Falklands”, pero planteó: “Hay una situación de hecho: un país amigo (Reino Unido), hace 200 años ejerce soberanía sobre las islas. Por lo tanto, una cosa es apoyar un reclamo como país frente a la posición de un país amigo, pero de acuerdo al derecho internacional, respetando la voluntad e interés de las personas involucradas y por la vía pacífica”.

Las declaraciones del ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros Tocornal, abrieron una polémica por su posición sobre las Islas Malvinas. (Cortesía/Radio Universidad)
Las declaraciones del ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros Tocornal, abrieron una polémica por su posición sobre las Islas Malvinas. (Cortesía/Radio Universidad)

En ese sentido, Barros Tocornal también defendió el proyecto de su país de abrir un corredor marítimo entre Punta Arenas y las Malvinas, una política contraria a las pretensiones argentinas.

A comienzos de septiembre, la naviera chilena Eastern Islands firmó un acuerdo con el gobierno isleño para establecer una conexión entre la localidad austral del país vecino y Puerto Argentino. Según el ministro, la región de Magallanes tiene “el derecho de ejercer el comercio”, por lo que no ve inconvenientes en que esas actividades se desarrollen.

El presidente chileno José Antonio Kast, durante su visita a Punta Arenas. (Foto: Presidencia de Chile)
El presidente chileno José Antonio Kast, durante su visita a Punta Arenas. (Foto: Presidencia de Chile)

Además, se refirió a la explotación de hidrocarburos en el archipiélago, el principal foco de tensión entre Buenos Aires y Londres por las recientes sanciones impulsadas por el Gobierno de Milei a las empresas y ejecutivos que participen de esas actividades. En ese contexto, el ministro chileno dijo que se trata de un “tema puntual que puede ser un poco más conflictivo” que deberá analizarse “en su momento”.

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