POLITICA
¿Cuánto pesan los gobernadores en el plan de Milei para 2027?

El tema es simple. Milei necesita votos en el Congreso y los gobernadores necesitan recursos para sus provincias. Y entre esas dos necesidades se está construyendo una parte central de la estrategia electoral de 2027.
La discusión sobre la reelección de Javier Milei suele concentrarse en dos actores: el Presidente y la oposición más dura. De ahí, a su persistente intento de polarización con el kirchnerismo, a veces personificado en la propia Cristina, otras en el ahora candidato lanzado, Axel Kicillof.
Pero volvamos al inicio de esta columna y pensemos entonces en el hecho de que hay un tercero que puede terminar siendo decisivo y del que se habla bastante menos: los gobernadores.
Porque si el objetivo de Milei es llegar a 2027 con la posibilidad de ganar en primera vuelta, necesita para ello -por un lado- a un peronismo dividido y -por el otro- una economía ordenada. En ambos objetivos, los gobernadores constituyen un elemento central. Es por eso que Diego Santilli comenzó una ronda de reuniones con los mandatarios provinciales inmediatamente después de que el Gobierno enviara el Presupuesto al Congreso.
Catamarca, Corrientes, Salta y Tucumán fueron parte de la primera reunión. Los gobernadores llegaron con reclamos por rutas, energía, transferencias y obras, mientras el Gobierno buscó apoyo para el Presupuesto y para su agenda legislativa.

La propia Casa Rosada reconoce que los gobernadores son clave para conseguir los votos en el Congreso. Y existe una razón sencilla: muchas de las bancas que necesita Milei no responden a La Libertad Avanza, sino a estructuras provinciales.
Pero acá aparece el problema: los gobernadores no son un bloque uniforme. Algunos son aliados. Otros son dialoguistas. Otros son opositores. Y varios pueden ser las tres cosas dependiendo de la discusión.
Y, sobre todo, algunos de ellos son simultáneamente socios parlamentarios de Milei y potenciales competidores electorales de La Libertad Avanza. Ahí aparece la verdadera tensión.
Veamos cómo están las cosas…
Salta: Sáenz necesita a Milei y Milei necesita a Sáenz
Gustavo Sáenz es probablemente uno de los ejemplos más claros. El gobernador salteño mantiene una relación fluida con la Casa Rosada y sus legisladores pueden resultar importantes para el oficialismo nacional.
Pero Salta tiene un problema adicional: La Libertad Avanza tiene una candidata propia con posibilidades de competir por la gobernación: Emilia Orozco.
Orozco es senadora nacional y una de las figuras libertarias con mayor instalación en la provincia. Desde el Gobierno reconocen que su eventual candidatura debe ser analizada en función de la relación con Sáenz. Incluso hubo pedidos del gobernador para que la Casa Rosada moderara los enfrentamientos con ella.

Es decir: Milei puede negociar con Sáenz, pero cada concesión política a Sáenz puede tener un costo para el armado libertario en Salta. Y el dilema no es menor. Porque el Presidente necesita los votos de los legisladores salteños hoy. Pero también quiere que La Libertad Avanza crezca en Salta mañana.
En agosto esa tensión quedó expuesta cuando una disputa entre Sáenz y Orozco llegó a poner en riesgo votos que el oficialismo necesitaba para iniciativas de Inocencia Fiscal y reforma del Banco Central.
El gobernador es un aliado parlamentario. La candidata libertaria es una competidora provincial. Ese es el tipo de negociación que Milei tendrá que resolver en varios distritos.
Tucumán: Jaldo, el aliado que tiene enfrente a Catalán
Aquí el dilema es aún más explícito. Osvaldo Jaldo construyó desde 2023 una relación de colaboración con Milei y aportó votos importantes para el Gobierno nacional. En septiembre volvió a sentarse con Santilli para discutir el Presupuesto 2027.
Jaldo fue muy claro: Milei necesita tener Presupuesto, pero ese Presupuesto debe tener “carácter federal”. Y puso sobre la mesa rutas, energía y compensaciones para el Norte.
El problema aparece cuando se mira la elección provincial. La Libertad Avanza ya tiene candidato: Lisandro Catalán. No es una posibilidad. Ya fue lanzado oficialmente como candidato a gobernador por el espacio libertario. Entonces aparece una situación casi paradójica: Milei necesita a Jaldo en el Congreso mientras su propio partido trabaja para derrotarlo en Tucumán.
Incluso el Gobierno aceptó que Tucumán desdoblara sus elecciones provinciales, una decisión que inicialmente podía generar tensión con la estrategia nacional.
La pregunta es inevitable: ¿Hasta dónde puede llegar un acuerdo nacional entre Milei y Jaldo sin perjudicar a Catalán? Y la respuesta puede determinar mucho más que una votación en el Congreso.
Catamarca: cuando negociar no tiene costo electoral inmediato
Catamarca presenta un escenario diferente. Raúl Jalil es peronista, pero mantiene uno de los vínculos más pragmáticos con la Casa Rosada. Apoya buena parte del rumbo económico, defiende la llegada de inversiones mineras y se mostró favorable a eliminar las PASO, aunque reclamó un acuerdo amplio entre gobernadores.
Y hay un dato nuevo que modifica el escenario: Jalil decidió no buscar un tercer mandato y anunció que respaldará a Gustavo Saadi.
Para Milei, Catamarca es entonces un caso relativamente cómodo. No necesita enfrentar electoralmente a Jalil. Puede negociar con él, buscar sus votos parlamentarios y, al mismo tiempo, intentar construir su propia estructura libertaria sin que esa construcción implique necesariamente una guerra abierta contra el gobernador.
Es probablemente el mejor ejemplo de que no todas las provincias plantean el mismo dilema.
Córdoba: el acuerdo que puede tener mayor costo
Córdoba es diferente. Martín Llaryora mantiene una relación institucional con Milei, pero también forma parte de una construcción política propia. Al mismo tiempo, Córdoba es demasiado importante para la elección nacional como para que La Libertad Avanza simplemente entregue el territorio. Por eso el Gobierno tiene allí un candidato propio: Gabriel Bornoroni, presidente del bloque libertario en Diputados y uno de los dirigentes más cercanos a Karina Milei.

La tensión está a la vista. Milei necesita dialogar con Llaryora. Pero no quiere resignar el armado libertario en Córdoba. Y la provincia tiene además un peso parlamentario significativo: entre los legisladores nacionales cordobeses aparecen referentes tanto de La Libertad Avanza como de Provincias Unidas. La propia actividad parlamentaria de Bornoroni muestra la existencia de una bancada libertaria cordobesa con varios diputados.
Por eso Córdoba puede terminar siendo el ejemplo más claro de la pregunta que atraviesa toda esta columna: ¿Cuánto está dispuesto Milei a negociar con un gobernador para conseguir votos en el Congreso si ese mismo gobernador puede convertirse en un competidor electoral?
Santa Fe: Pullaro y el pacto de no agresión
Santa Fe muestra otra variante. Maximiliano Pullaro tampoco es libertario. Forma parte de una construcción federal y mantiene identidad propia. Pero el vínculo con la Casa Rosada mejoró sustancialmente.
En julio, Pullaro firmó con Nación el traspaso de la administración de la Ruta Nacional A012 a la provincia, que asumió con recursos propios una inversión estimada en 5.000 millones de pesos. El acto tuvo una fotografía políticamente significativa: Pullaro junto a Karina Milei, Diego Santilli y Luis Caputo, además de legisladores libertarios.
Y allí estaba también Romina Diez, la principal armadora de La Libertad Avanza en Santa Fe. El Gobierno comenzó incluso a evaluar un pacto de no agresión con Pullaro. Otra vez aparece la contradicción: Pullaro puede ser un socio institucional de Milei sin convertirse en un socio electoral. Y Milei puede necesitar sus votos parlamentarios sin querer entregarle el territorio santafesino.
Entre Ríos, Mendoza, Chaco, Neuquén y el resto
La lógica se repite, con matices, en buena parte del país. Rogelio Frigerio es uno de los gobernadores más cercanos al Gobierno nacional y mantiene una relación de cooperación que ya produjo acuerdos legislativos y políticos. En Entre Ríos, incluso legisladores peronistas terminaron acompañando una reforma previsional impulsada por el gobernador.
Leandro Zdero, en Chaco, Alfredo Cornejo, en Mendoza, y otros mandatarios radicales o provinciales aparecen también dentro del universo con el que la Casa Rosada busca acuerdos.

Y en la Patagonia la discusión incorpora una variable adicional: energía, minería, rutas y Vaca Muerta. Para Neuquén, Río Negro y Chubut, el Gobierno nacional es un socio indispensable para desarrollar inversiones de enorme escala.
Por eso la negociación no es puramente ideológica. Es económica, institucional y electoral al mismo tiempo.
El problema para Milei
Acá creo que aparece el verdadero interrogante. Milei necesita que los gobernadores lo ayuden a aprobar las leyes que necesita. Necesita sus diputados. Necesita sus senadores.
Necesita que las provincias no se conviertan en un bloque opositor. Necesita acuerdos territoriales. Y necesita, en algunos distritos, que los gobernadores acepten competir junto a La Libertad Avanza o, al menos, no enfrentarse entre sí.
Pero cada acuerdo tiene un costo potencial para el propio armado libertario. Si Milei acuerda con Sáenz, ¿qué hace con Orozco? Si acuerda con Jaldo, ¿qué hace con Catalán? Si acuerda con Llaryora, ¿qué hace con Bornoroni? Si acuerda con Pullaro, ¿qué hace con Romina Diez? Esa es la paradoja.
Milei necesita a los gobernadores para construir su poder nacional, pero necesita también construir La Libertad Avanza en las provincias para garantizar su poder nacional. Y ambas cosas no siempre son compatibles. Por eso la negociación con los gobernadores no es un capítulo secundario de la estrategia electoral de 2027. Es una parte central de ella.
La Casa Rosada ya parece haber entendido algo: no todos los gobernadores tienen que ser libertarios. De hecho, el Gobierno estableció distintos modelos posibles de acuerdo: alianzas, listas compartidas, listas separadas o acuerdos de no agresión. Y Karina Milei planteó que las negociaciones electorales estuvieran vinculadas al acompañamiento legislativo de los gobernadores aliados.
Eso cambia la pregunta. Ya no se trata solamente de saber cuántos gobernadores apoyan a Milei. Hay que saber cuántos votos legislativos puede conseguir Milei gracias a cada gobernador y cuánto territorio libertario está dispuesto a resignar para conseguirlos.
Porque ahí está la verdadera negociación. Los gobernadores tienen algo que Milei necesita: territorio, legisladores y capacidad de negociación. Milei tiene algo que muchos gobernadores necesitan: recursos nacionales, inversiones, obras, estabilidad macroeconómica y, sobre todo, la expectativa de continuidad del poder nacional.
Por eso la relación no es de subordinación. Es de intercambio. Y quizás esa sea la clave para entender la estrategia electoral del Presidente. Milei no necesita que todos los gobernadores sean libertarios. Necesita que suficientes gobernadores quieran que Milei siga siendo Presidente. Y del otro lado ocurre algo parecido. Muchos gobernadores no necesitan convertirse en mileístas. Necesitan que Milei les permita gobernar. Por eso, mientras el Presidente intenta eliminar las PASO para evitar que el peronismo encuentre un mecanismo de ordenamiento interno, simultáneamente tiene que hacer algo bastante más complejo: ordenar su propio mapa territorial.
Y para eso necesita sentarse con los gobernadores. Incluso con aquellos a los que, dentro de un año, podría estar enfrentando en las urnas.
El problema de Milei no es conseguir gobernadores libertarios. Es conseguir gobernadores que le den los votos hoy sin quitarle los votos mañana.
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POLITICA
Un ministro chileno tildó de "loco" a Milei y tuvo que pedir disculpas tras las críticas de su propio espacio político

El ministro de Vivienda y Urbanismo de Chile, Iván Poduje, se vio obligado a ofrecer disculpas públicas tras calificar de “loco” al presidente argentino Javier Milei durante un foro empresarial en Santiago. El exabrupto generó un rápido repudio dentro de la propia coalición gobernante y llevó al presidente José Antonio Kast —que se encontraba de visita oficial en Bolivia— a intervenir con un mensaje directo: “Esto no se va a volver a repetir”.
La polémica se originó ayer, viernes, en un ciclo organizado por el Instituto Chileno de Administración Racional de Empresas (Icare) y en un contexto de tensión latente por declaraciones cruzadas entre dirigentes de ambos países a raíz de la reapertura de la ruta comercial entre Punta Arenas y las islas Malvinas.
Allí, Poduje fue consultado sobre las fórmulas para reactivar el sector de la construcción. Al defender la inversión estatal en infraestructura como herramienta para reducir costos productivos, el secretario de Estado apuntó contra la postura de Milei.
“La inversión en infraestructura reduce los costos de todos los productos, incluidos los costos finales que llegan al usuario. Eso moviliza la economía, pero como es inversión y la pone el Estado… es la tontera que hace Milei cuando critica la obra pública”, expresó el funcionario, e imitó incluso el tono del presidente argentino: “‘¡¿Qué obra pública!?’. Está cada vez más loco».
Esta declaración provocó una rápida reacción dentro del oficialismo. El vicepresidente del Senado, Iván Moreira, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), calificó los dichos como “muy imprudentes” y advirtió que “hay cosas que no se pueden decir” en un contexto de tensiones diplomáticas con Buenos Aires.
“Nadie sabe cómo reaccionará Milei por su temperamento y lo demás que todos conocemos. Prudencia es lo necesario en estos tiempos difíciles en política exterior”, escribió Moreira en X, donde además señaló que, si no se controlan las declaraciones de los ministros, el episodio “puede terminar en cambio de gabinete”.
Desde el Partido Nacional Libertario, cuyo líder Johannes Kaiser mantiene una relación cercana con el mandatario argentino, también hubo cuestionamientos. El diputado y vicepresidente de esa fuerza, Hans Marowski, sostuvo que “un ministro de Estado debe estar a la altura de su cargo” y que las descalificaciones personales “no aportan en nada”. Su compañera de bancada, la diputada Paulina Muñoz, fue más allá y emplazó directamente a Kast: “Si al Presidente le gusta poner ministros de izquierda en carteras clave, lo que tiene que hacer es alinearlos”.
Horas después de su intervención en el foro, Poduje publicó un mensaje en su cuenta de X para retractarse. “Lamentablemente, emití comentarios que no corresponden sobre el Presidente de Argentina, sobre los cuales ofrezco sinceras excusas”, escribió.
El vicepresidente en ejercicio (a raíz del viaje de Kast a Bolivia), Claudio Alvarado, dio por superado el incidente. “Lo importante es que el propio ministro Poduje corrigió sus dichos, pidió las excusas correspondientes, y con eso el tema lo damos nosotros por cerrado”, afirmó.
Desde La Paz, donde encabezó la primera visita oficial de un presidente chileno a Bolivia en 71 años, Kast también se pronunció. “Lamentamos las expresiones. El ministro Poduje pidió las disculpas como corresponde, disculpas públicas, y esto no se va a volver a repetir”, declaró el mandatario.
Un exabrupto y tensión bilateral
Las declaraciones de Poduje no ocurrieron en el vacío. La relación entre Santiago y Buenos Aires atraviesa uno de sus momentos más delicados en años, marcado por la disputa en torno a la reactivación de una ruta comercial marítima entre Punta Arenas y las Islas Malvinas.
El buque chileno Danstar, de la naviera Easter Island Naviera, prevé zarpar hacia Puerto Argentino a más tardar en noviembre para restablecer un servicio de abastecimiento que funcionó durante más de un siglo pero dejó de operar a comienzos de los 2000. El recorrido de unos 900 kilómetros atravesaría el Estrecho de Magallanes y ofrecería una alternativa al trayecto actual desde Montevideo, que implica una travesía de casi 2.000 kilómetros.
Argentina ha expresado su preocupación por la iniciativa. El canciller Pablo Quirno advirtió que el gobierno monitorea la situación y pidió respetar los acuerdos vigentes, aunque descartó una interceptación del navío. Desde el lado chileno, el ministro de Defensa, Fernando Barros Tocornal, defendió el derecho a la libre navegación y sostuvo que “todo barco que sale del Estrecho de Magallanes, su navegación no puede ser restringida ni condicionada por nadie”. También descartó la necesidad de escoltar al Danstar.
POLITICA
El riesgoso camino de un Gobierno que encuentra sostén en el desorden opositor y se recuesta en los aliados

“Si la alternancia es por ahí, sirve”, planteó a Infobae una fuente de la mesa política que sigue de cerca los movimientos de la oposición, en particular los últimos pasos que le atribuyen a Sergio Massa. La frase resume la apuesta del Gobierno: capitalizar la crisis interna del peronismo y encarar la carrera hacia 2027 con una polarización renovada.
Con un programa económico inflexible y el relato “anti casta” desgastado, en Casa Rosada apuestan a confrontar con un peronismo atravesado por las disputas internas por el liderazgo y a agitar el temor a un eventual retorno del kirchnerismo en su versión más radicalizada.
Esa estrategia se refleja en los últimos discursos del presidente Javier Milei, ya enfocado en la búsqueda de la reelección, quien repite como mantra que la sociedad no volverá a votar a sus antecesores. “Los argentinos van a decidir en octubre del año que viene por continuar con este cambio porque el 70% ha decidido que no quiere volver atrás”, insistió el mandatario el pasado jueves durante su discurso en la Cámara de Comercio de los Estados Unidos.
Pero también quedó visiblemente materializada en la sesión del jueves, cuando el oficialismo consiguió una victoria en Diputados –varios se encargaron de aclarar que fue circunstancial, pero victoria al fin- al hacer caer la sesión opositora para derogar el DNU 70/2023. Los bandos fueron muy marcados: el peronismo y la izquierda en el recinto y en la calle con la Marcha Universitaria, y los libertarios festejando gracias a que un grupo de gobernadores decidió, por ahora, extender el apoyo a la Casa Rosada solamente para ver qué ofrecen de acá a diciembre.
Tras un 2026 marcado por polémicas y alejado de la promesa de ser “el año más reformista de la historia”, el Gobierno enfoca la mira en las elecciones presidenciales de 2027, aunque con resultados limitados para exhibir. En ese escenario, los problemas económicas representan un desafío para la estrategia electoral libertaria.
Según un relevamiento nacional de Aresco, una de las consultoras que supervisa el Ejecutivo, las cuestiones vinculados al trabajo y la actividad económica encabezan las preocupaciones de los argentinos, con el 40,8%, seguidos por la inflación, con el 16,4%. Con los datos sobre la mesa, en Casa Rosada descartan recurrir a un “plan platita” para incentivar a los votantes y apuestan a contraponer modelos con el peronismo.

Ante este panorama, el oficialismo busca desplazar la discusión hacia la arena política y capitalizar la fragmentación del Partido Justicialista. Para eso, recurren a la estrategia que tanto le cuestionaron a Massa antes del balotaje de noviembre de 2023: una versión propia de la campaña del miedo.
“Si se instala que el candidato es (Axel) Kicillof el Riesgo País se va a cinco mil puntos”, expresó a este medio una fuente con acceso al despacho presidencial. “Si a la oposición le estuviese yendo bien, significaría que en materia económica estaríamos mal. Cómo está el peronismo que Massa quiere volver a ser candidato”, ironizó otro integrante del Gabinete.
Las advertencias también alcanzaron a los gobernadores aliados. En medio de las negociaciones con las provincias, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, les envió un mensaje: “Los que deberían estar preocupados son los gobernadores si el kirchnerismo vuelve y gana Kicillof”. Semanas atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, había recurrido a una retórica similar al calificar al gobernador bonaerense como “el anticristo” y al kirchnerismo como “el infierno”.
Aunque existen diferencias sobre la conveniencia de polarizar con nombres propios, en el oficialismo coinciden en que la confrontación con el peronismo puede contribuir a sostener las expectativas electorales camino a las próximas elecciones presidenciales. Como supo plantear Sartre, pelearse también es una forma de convivir.
La apuesta es que los cortocircuitos entre sus principales dirigentes se prolonguen durante el año electoral y dificulten la construcción de una estrategia común. En ese escenario, la reforma electoral adquiere una importancia particular dado que la eliminación de las PASO privaría al peronismo de uno de los mecanismos institucionales para dirimir sus candidaturas.

Sin embargo, la estrategia tiene un límite: en Balcarce 50 reconocen que la continuidad de Milei también dependerá de que se concreten algunos de los planes de inversión que, aseguran, están en curso, y de que las principales iniciativas legislativas tengan impacto en la vida de la sociedad.
El salvavidas de los aliados y el desorden interno
La apuesta a explotar las diferencias opositoras convive con una limitación más inmediata: sin mayoría propia en el Congreso, el Gobierno necesita acelerar los tiempos legislativos y sostener los acuerdos con los gobernadores aliados para avanzar con su agenda.
Con el calendario marcando el ritmo, la administración libertaria, que atraviesa un fluctuante escenario de apoyos, intenta ordenar el tratamiento de las iniciativas pendientes antes del cierre de año, dado que descuenta que la negociación parlamentaria se tornará más compleja. “A mayor cercanía de las elecciones, más difícil se pone el Parlamento”, alertó un legislador ante este medio.
Con Milei abocado al plano internacional, la mesa política discute -casi en loop- las prioridades y, al menos por ahora, no logra fijar fecha para el tratamiento de la reforma electoral y el Presupuesto 2027, dos iniciativas clave para el Ejecutivo. Al listado deben agregarse otros proyectos como la Ley de Salud Mental, la de Defensa de la Soberanía Nacional, la reforma del Banco Central, los cambios en el régimen de Zonas Frías, entre otros.

“Si querés que algo no funcione, creá una comisión”, invocó a Perón uno de sus integrantes para graficar la quietud de la instancia que el pasado martes retomó las reuniones tras 15 días sin verse.
En medio de las dificultades para ordenar su agenda, el Gobierno consiguió dos resultados favorables. Por un lado, la Justicia suspendió el pago de las multas vinculadas con la actualización de los salarios docentes. Por otro, varios gobernadores que participaron de la Argentina Week en París contribuyeron a frustrar una sesión clave.
Con el auxilio de varios aliados, el oficialismo evitó una nueva derrota categórica en Diputados y logró resistir los embates opositores contra el DNU 70/2023. En medio de llamados y mensajes, los ocho legisladores que impidieron el quórum para habilitar el debate surgieron del respaldo de Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Hugo Passalacqua (Misiones), Carlos Sadir (Jujuy), Rolando Figueroa (Neuquén), Claudio Vidal (Santa Cruz) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe).
“Fue una demostración clara de los acuerdos: no bajaron los que no tenían que bajar”, admitió uno de los funcionarios que trabajó para desarticular la sesión. “Arrancamos con 8 senadores y 35 diputados, aún hoy no tenemos mayoría, pero logramos construirla. Es destacable. Aprendimos a hacer política”, admitió un funcionario ante este medio.

La negociación, que tuvo lugar incluso con los diputados en el recinto, no se limitó al giro de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) ni a las respuestas a pedidos concretos de algunas provincias. También contribuyó a destrabar las conversaciones la decisión de los Milei, en una nueva demostración de pragmatismo, de restituir los límites a la venta de tierras dentro del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que se tratará el próximo miércoles 21 en Diputados. El temario incluirá además el debate por las normativas “superadoras” de discapacidad y morosidad.
Abocados a la tarea estuvieron el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem. La gestión se dio en medio de los matices internos sobre los criterios y los plazos para cerrar acuerdos con los gobernadores aliados en función del objetivo por la reelección del libertario en 2027.
Cómodos en el conflicto
Desde hace varias semanas, en Balcarce 50 postergan las definiciones sobre los plazos y los alcances de los acuerdos con los gobernadores, mientras aprovechan la fragmentación opositora para intentar reunir los votos necesarios en el Congreso. La demora deja al descubierto las rispideces internas que persisten pese a que los distintos sectores comparten el objetivo por otros cuatro años de gestión.
Mientras Luis Caputo insiste en la necesidad de cerrar cuanto antes los acuerdos para dotar de estabilidad al programa económico, desde el karinismo sostienen que la definición final la tiene Karina Milei. Hay quienes interpretan que la demora refleja el predominio de la postura de los primos Menem, partidarios de manejar plazos más laxos para las negociaciones.

“No hay nada que resolver. En materia de acuerdo político hay una sola postura y es la de Karina”, sostuvieron por los pasillos de Casa Rosada, en una señal de respaldo a la conducción política de la secretaria general de la Presidencia. “Una foto ahora no garantiza nada. Plantear que hace falta cerrar cuanto antes solo da una señal de debilidad errada”, postuló una fuente oficial ante este medio.
Ante cada desafío, las diferencias reaparecen, aunque desde el círculo íntimo del Presidente intentan reducirlas y sostienen que aprendieron a convivir con ellas. “La interna va a seguir acompañando al Gobierno hasta el final de los días. Es algo normal”, blanqueó un integrante del ala política.
Con el Presidente dedicado a apuntalar a la derecha en España, lo que resta del Gabinete buscará ordenar el cronograma legislativo y profundizar las negociaciones con los gobernadores para cerrar el año con el Presupuesto 2027 y la reforma electoral aprobados. “Todavía estamos en octubre. Estamos dentro del plazo establecido. Primero la reforma electoral y después el Presupuesto”, se escudan.
Pese a las disputas de criterios, la mesa política reconoce la dependencia con los aliados y reivindica la capacidad de negociación construida desde el inicio de la gestión. “Desde siempre dependimos de ellos. Eso quedó claro cuando intentaron hacernos daño después de la elección bonaerense de septiembre, pero el pueblo en octubre puso las cosas en su lugar. Nosotros tuvimos la firmeza de sostenernos”, planteó un funcionario ante este medio.
En plena tarea por llegar a 2027 con un escenario favorable, la gestión enfrenta el complejo desafío de sostener sus expectativas electorales y, al mismo tiempo, construir los acuerdos necesarios para avanzar con su agenda. Entre la polarización con el peronismo y la negociación con los aliados, el Gobierno vuelve a enfrentarse a una de las premisas clásicas de la política: el arte de lo posible.
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POLITICA
Diputados: la oposición no consiguió quórum y se cayó la sesión en la que buscaba rechazar el DNU de Milei sobre desregulación económica

Finalmente, como anticipó TN, se cayó por falta de quórum la sesión en Diputados impulsada por la oposición dura, el kirchnerismo y aliados, en la que iban a tratar de rechazar el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023 del presidente Javier Milei, de desregulación de la economía, considerado estratégico para el Gobierno. No lograron sentar a los 129 legisladores necesarios para habilitar el debate.
Con negociaciones, los libertarios lograron blindar el DNU, al bloquear un debate en que la oposición además apuntaba a tratar dos temas muy incómodos para el Gobierno, como los dictámenes sobre discapacidad y endeudamiento familiar.
“Una vez más, quisieron ponerle un freno a la Argentina y se quedaron en el intento. El país ya eligió un rumbo y no va a retroceder para satisfacer a los que nos llevaron al fracaso”, celebró el titular de la cámara baja, Martín Menem, tras la caída de la sesión. El propio Javier Milei hizo eco de sus palabras y festejó en sus redes con las siglas “MAGA” y “VLLC!”, en alusión a “Hacer a la Argentina Grande Otra Vez” (en inglés) y “Viva La Libertad Carajo”.
Además de los 95 legisladores de La Libertad Avanza encabezados por Gabriel Bornoroni; no bajaron al recinto para bloquear la sesión los 12 del PRO de Cristian Ritondo; y los seis de la UCR de Pamela Verasay. Tampoco asistieron los dos del MID de Oscar Zago; los dos de Producción y Trabajo de San Juan, que responden al gobernador, Marcelo Orrego -que tiene esta tarde una audiencia con el jefe de Gabinete, Diego Santilli-; Adelante Buenos Aires, de Karina Banfi; la Neuquinidad, de Karina Maureira (con terminal en el mandatario Rolando Figueroa); y José Luis Garrido de Por Santa Cruz, que responde al gobernador Claudio Vidal.
Tras la caída de la sesión, el legislador de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro, pidió al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, que habilitaran el sistema para ver quiénes son los diputados presentes en el recinto y quiénes decidieron acompañar al oficialismo.
La convocatoria había sido impulsada por el jefe de bloque de Unión por la Patria en la Cámara Baja, Germán Martínez, además de sus pares Miguel Pichetto (Encuentro Federal), Martín Lousteau (Provincias Unidas), Myriam Bregman (Frente de Izquierda), Jorge Fernández (Primero San Luis), Natalia de la Sota ( Defendamos Córdoba), Mónica Frade (Coalición Cívica), entre otros diputados de diferentes espacios políticos. No hubo firmas de los representantes del bloque Argentina Federal, que responde a los gobernadores de Misiones, Hugo Passalacqua, y de Salta, Gustavo Sáenz.
En los días previos, Martín Menem ideó una estrategia para bloquear la sesión que incluyó el llamado a otra sesión para el próximo 21 de octubre a las 12, donde el oficialismo incluyó en el temario sus propias iniciativas en materia de discapacidad y endeudamiento familiar.
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