POLITICA
Dirigentes de todas las ramas del PJ viajaron a Brasil para respaldar a Lula en las elecciones

Al menos diez dirigentes de distintas ramas del peronismo viajaron a Brasil para seguir las elecciones de este domingo, en las que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva buscará renovar su mandato frente a Flávio Bolsonaro, el candidato favorito de Javier Milei.
Por identificación y por historia, el Partido Justicialista (PJ) anhela un triunfo del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT). Lula da Silva es un aliado histórico del kirchnerismo.
Sería, además, el primer cimbronazo para la “ola azul” en Sudamérica en el último tiempo. Es que en poco más de un año, la derecha ganó en Bolivia (Rodrigo Paz), Chile (José Antonio Kast), Colombia (Abelardo de la Espriella) y Perú (Keiko Fujimori), y desplazó a gobiernos de tinte progresista. Hoy Brasil y Uruguay (Yamandú Orsi) resisten como los únicos bastiones del progresismo en la región.
Asimismo, un triunfo de la izquierda en el país de mayor peso en Sudamérica podría dar respiro a un peronismo aún desorganizado de cara a las elecciones 2027.
Aun así, en el PJ se muestran cautos. Confían en que Lula se impondrá, aunque creen que la definición llegará recién en el balotaje del 25 de octubre, en sintonía con lo que muestran las encuestas. Pero descartan que el resultado pueda alterar el rumbo de la campaña presidencial en la Argentina de 2027. Ni una reelección impulsaría al peronismo, ni una derrota lo condenaría a perder los comicios, consideran.
Las delegaciones
Según pudo saber , viajaron al menos diez referentes del peronismo en comitivas diferenciadas.
Por el PJ nacional, “con el guiño de Cristina Kirchner”, titular del partido, fueron el senador Eduardo “Wado” de Pedro; la diputada Roxana Monzón; el parlamentario del Mercosur Gabriel Fuks; y la secretaria de Integración Regional del partido, Soledad Magno.
En San Pablo, junto a esta delegación, también se encuentran la diputada Victoria Tolosa Paz, del autodenominado “PJ federal”, y el director provincial de Población bonaerense, Flavio Turne, quien se presentó como representante del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el sello interno del gobernador Axel Kicillof.
De Pedro también viajó como representante del bloque Justicialista del Senado. Fue convocado por la Fundación Perseu Abramo, el brazo de investigación y elaboración programática del PT, y por la coalición que impulsa la reelección de Lula.
En su entorno indicaron que hace tiempo mantiene una agenda de articulación con el PT en nombre del PJ y que tiene un vínculo “estrecho” con el presidente del partido, Edinho Silva.
Por otra parte, una comitiva de diputados bonaerenses espera la jornada electoral en Río de Janeiro. Los legisladores provinciales viajaron en calidad de observadores invitados por distintos organismos internacionales y cumplen una agenda de capacitación previa a los comicios.
La delegación incluye a cuatro referentes del peronismo: Soledad Alonso (La Cámpora), Alejandro Acerbo (MDF), Rubén Eslaiman (del Frente Renovador de Sergio Massa) y Cintia Romero (alineada con Juan Grabois). Con ellos también están diputados bonaerenses de otros espacios, como el radicalismo y Pro.
Las expectativas
La expresión pública de apoyo a Lula da Silva más reciente fue de Kicillof. Ayer, en el cierre de su campaña, el brasileño mostró una remera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”, y el gobernador compartió esa imagen.
El líder del MDF y Lula estuvieron reunidos en abril pasado en Barcelona, España, durante la Movilización Global Progresista, un encuentro promovido por el presidente español, Pedro Sánchez.
La gobernación bonaerense, sin embargo, no envió una delegación oficial para las elecciones: “Nunca lo hacemos. No creemos en la injerencia en la política interna de otro país”, dijeron en el gabinete, en alusión al apoyo de Milei en Brasil a favor de Bolsonaro, que incluyó insultos a Lula y desató una crisis diplomática entre ambos Estados.
En el kicillofismo aclararon que mantienen contacto con dirigentes y equipos de campaña del PT. “Esperamos ilusionados que le vaya bien. Es fundamental para América Latina que Brasil no caiga en un gobierno de derecha de vuelta”, dijo la fuente consultada.
Sobre el impacto local, en el entorno de Kicillof, quien trabaja en el armado de una posible candidatura presidencial, afirmaron que un triunfo de Lula no sería necesariamente un impulso de cara a la campaña, dado que no movería el voto argentino. “No veo que el peronismo se envalentone porque gane Lula”, evaluaron. Sí lo consideran positivo para una eventual administración peronista.
Una dirigente alineada con Cristina Kirchner coincidió con el diagnóstico: “Siempre es bienvenido el triunfo de dirigentes en América Latina que tengan un pensamiento nacional y popular y no de derecha. Nos pondríamos muy contentos con un triunfo de Lula. Abriría una bocanada de aire en toda América Latina”. Pero también opinó que las elecciones en la Argentina las definirá la dinámica local: “la acción del peronismo de aquí en adelante” y el curso del gobierno libertario.
El presidente de Brasil visitó en julio de 2025 a la expresidenta en San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria por la causa Vialidad. Además, Cristina Kirchner sumó recientemente a su equipo de abogados a Rafael Valim, quien participó de la defensa de Lula en su causa por corrupción, para llevar el caso Vialidad –por el que fue condenada– a las Naciones Unidas.
El Frente Renovador también tiene vínculos con el PT. En su entorno dijeron que el exministro de Economía “tiene afecto y una mirada común sobre cómo tiene que ser la relación entre Brasil y Argentina con Lula”, y que aspira a que consiga su reelección.
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POLITICA
La nueva vida que Milei le da al peronismo

Javier Milei celebra un sinfín de éxitos, pero ahora pide “paciencia”. A su habitual discurso rico en promesas, autoelogios y agravios le sumó altas dosis de un dramatismo imaginario. Denuncia que sufrió “siete intentos de golpes de Estado”, “actos de terrorismo en la calle” y una oleada de miles de extranjeros que quisieron entrar al país “para dinamitar el modelo argentino”. El viernes, en París, hasta se permitió llorar por los seres queridos que padecen por apoyarlo. Entre gritos y lágrimas construye una épica del asedio, pero no logra acallar un eco de resignación.
El presente no es lo que imaginó. Después del triunfo electoral de 2025, Milei se propuso en lo inmediato terminar con la inflación, acelerar el crecimiento económico y desplegar un paquete de reformas que hicieran irreversible el giro liberal y aperturista. Iba a ser, como decía en privado, “el fin de la Argentina peronista”. Algo salió mal.
Un combo de actividad estancada, precios que no terminan de estabilizarse y merma del empleo formal empujó la “era dorada” que anuncia el credo libertario a un horizonte lejano, condicionada a la reelección en 2027. El Gobierno desistió de formar un oficialismo operativo y depende de un juego constante de transacciones con aliados intermitentes. Y el peronismo, que viene de la lona, empieza a mover una maquinaria oxidada que pese a todo subsiste como el principal canal del descontento social.
Es un partido desarticulado, con el liderazgo vacante, incapaz de explicarse incluso a sí mismo el fracaso del gobierno de Alberto Fernández. Retiene, sin embargo, el instinto de poder: un sexto sentido para reagruparse cuando el rival de turno se muestra vulnerable.
“Esta economía no reelige y Milei no va a cambiar”. Con variaciones mínimas, la frase se repite en boca de Axel Kicillof, el peronista que más avanzó en el esbozo de una candidatura; de Sergio Massa, activo de nuevo en la construcción de una alternativa de poder; y de Cristina Kirchner, que pelea por retener capacidad de influencia pese al límite político y anímico que le impone la prisión domiciliaria.
Puede ser un exceso de confianza: las encuestas muestran que Milei mantiene números competitivos y se ubica en casi cualquier escenario por encima de sus rivales. Pero su intención de voto se aleja del umbral mágico del 40% que le permitiría soñar con la reelección en primera vuelta, y el rechazo se consolida bien por encima del 50%.
El desafío más urgente del peronismo consiste en evitar que el Gobierno le quite las elecciones primarias pagadas y reguladas por el Estado, la herramienta que le permitiría resolver sin sangre los rencores internos acumulados y consagrar a un candidato único contra Milei.
La persecución de ese objetivo ordena la conducta de todos los fragmentos del peronismo. La batalla por ganar la agenda legislativa con discusiones sensibles, como el financiamiento para el área de Discapacidad y la ayuda a los deudores morosos, apunta sobre todo a entorpecer el intento definitivo del mileísmo de sancionar la reforma política que incluye la eliminación (o la suspensión al menos) de las PASO.
El fallo de la Corte que convalidó la derogación de la ley de tierras productivas le dio otro estandarte a la oposición. De inmediato se activaron todas las terminales peronistas para pedir una sesión especial en la Cámara de Diputados con la intención de voltear el decreto 70/2023, que incluía aquella medida ahora revalidada por la Justicia. Fijaron fecha para el jueves 15.
Hoy faltan como mínimo 14 votos para alcanzar el quorum y arrancar ese debate. Pero la sola posibilidad de una derrota tan medular como sería la caída del decreto que inició las desregulaciones de Milei puso en guardia al Gobierno.
“Si hacemos caer el decreto, será un tremendo éxito político. Igual el objetivo principal es subirle el precio al Gobierno en la negociación con los aliados a los que les está pidiendo apoyar la reforma política”, explica uno de los armadores nacionales del kirchnerismo.
En busca de un blindaje
Frente al reagrupamiento opositor, la Casa Rosada ensaya una diplomacia de urgencia. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, viajó a París con 13 gobernadores a los que esperaba arrancarles el compromiso de apoyar la cancelación de las PASO. La necesidad de defender el crucial decreto 70 estalló cuando ya estaban en Francia. El problema es que cada ayuda tiene un precio y, en pleno ajuste, lo que hay para repartir resulta escaso. A Karina Milei vuelven a reprocharle en voz baja la decisión de no avalar un acuerdo macro con los potenciales aliados después de ganar las elecciones de mitad de mandato. Eran los días en que soñaba con pintar todo el país de violeta.
Fuentes de la Casa Rosada sugieren que el oficialismo tiene ya un blindaje suficiente para salvar la vigencia de las medidas fundacionales de Milei. La reforma política, en cambio, parece tan trabada como antes de volar a Europa.
Massa y Máximo Kirchner se encargaron, por separado, de transmitir a los gobernadores de origen peronista que ir contra las PASO sería considerado como una declaración de guerra. Se traduciría en hostilidad electoral en sus territorios, donde La Libertad Avanza no cede en la intención de desbancarlos. Un peronismo dividido queda más cerca de la derrota. Lo saben el salteño Gustavo Sáenz y el catamarqueño Raúl Jalil, que recorrieron los salones parisinos con el gabinete libertario, y el tucumano Osvaldo Jaldo, que se quedó en casa, pero suele aportarle votos al Gobierno cuando los necesita.
Al cordobés Martín Llaryora, que envió a París a su vice, lo cortejan para que retome el vínculo con el peronismo nacional, del que la filial de su provincia se desenganchó hace décadas. Aprovechan el riesgo cierto de que los libertarios, unidos al Pro y al radicalismo, lo desplacen del poder. Las opciones de reelección del gobernador podrían peligrar si el peronismo va partido, con Natalia de la Sota como alternativa.
El eventual retorno del justicialismo cordobés es uno de los objetivos de la agrupación que coordinan Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y Guillermo Michel, en busca de una demorada renovación de líderes e ideas. Muchos tildan a ese sector de “massismo blue” y tal vez tengan razón. La ambición de Massa por una segunda oportunidad presidencial sigue viva, cuentan quienes lo tratan. Aspira a articular una opción de “centro popular” que compita en internas contra Kicillof. Un peronismo que defienda el orden fiscal y proponga mano firme con el delito.
Cristina Kirchner deja hacer. Su hijo Máximo intenta explicarse ante audiencias a las que parecía despreciar. El jefe de La Cámpora recorre el país con la bandera de la candidatura prohibida de su madre y se reúne con dirigentes que no integran su facción. Quiere mantener la llama viva en las encuestas para llegar fuerte al día de las definiciones. “Hace seis meses ella parecía resignada a que Milei sería reelegido. Y tendía a competir solo con los propios, para dejar en claro cuánto vale su nombre. Hoy trabaja para la unidad, aunque no perdone a Kicillof ni le apasione un peronismo como el que proponen los que se dicen renovadores”, dice un dirigente que la ha tratado en las últimas semanas.
Cerca de Kicillof suponen que el kirchnerismo terminará por unírsele. Imaginan un reencuentro con Cristina sobre el filo del calendario electoral si las encuestas lo consagran como el challenger de Milei. Al gobernador le suma ser la contracara del modelo. Le divirtió que Luis Caputo lo tildara de “anticristo”.
Juan Grabois le disputa el papel de némesis de Milei. “A loco, loco y medio”, bautizó su lógica después de captar la atención con insultos y tono pendenciero en una comisión de la Cámara de Diputados. Su conducta despertó la indignación de diputados libertarios que tan a menudo justifican los agravios presidenciales con el argumento de que “Javier es así, auténtico”. Hay autenticidades y autenticidades.
Disco rayado
Milei alienta con sus palabras y sus actos la reagrupación peronista. “Si los argentinos quieren vivir en un país próspero y acompañan las ideas de la libertad, bueno, vamos a enfrentarnos a los mejores cuatro años de la historia argentina. Si los argentinos deciden otra cosa, pagarán las consecuencias por elegir el camino de la decadencia”, dijo el miércoles en el Coloquio de IDEA.
La posibilidad de perder sirve de excusa ante un presente peor del esperado, pero se convierte en una trampa de la que elige no salir. ¿Necesita ganar primero para que lleguen las inversiones y crezca la economía, o necesita que el plan funcione para ganar en 2027?

El disco rayado de la victimización le sirvió en el pasado. El 18 de agosto de 2025, en Tucumán, ofreció una frase casi idéntica sobre lo que podría pasar en las legislativas: “Frente a un año electoral los inversores tampoco quieren invertir hasta que no se despeje el horizonte. Si los argentinos quieren volver al populismo salvaje, OK. La sociedad si elige suicidarse, elige suicidarse”. Ese día dijo que “octubre va a ser el puntapié del inicio del siglo dorado de la Argentina”.
Otra frase de Milei: “Si ganamos las elecciones se desploma el riesgo país y las tasas de crecimiento van a ser el 7 al 8% anual”. Trivia: ¿cuándo la dijo, ahora o hace un año? Correcto, las dos veces.
El paraíso se mudó a 2028 y por eso desempolvó la palabra “paciencia”, que sería redundante si realmente creyera en los números que desgrana a diario sobre el crecimiento exponencial de la actividad, el consumo récord y el empleo boyante.
En la Casa Rosada saben que una economía débil erosiona el respaldo político de la gestión libertaria y que el miedo al regreso del peronismo hace subir el riesgo país, lo que encarece el financiamiento que el programa necesita para transitar con éxito el 2027. Vigorizar la economía y fortalecer su coalición política parece imperioso: para recuperar la confianza, no alcanza con exhibir que enfrente está el demonio.
En París, Milei fue obediente con el pedido de su hermana de tratar con deferencia a los 13 gobernadores. Habló con ellos en una ronda de unos 20 minutos. Nadie tuvo la cortesía de incluir sillas. Algo es algo: en la Argentina Week de Nueva York no les había dedicado ni un saludo a los que viajaron hasta allá. “Este es el germen de la alianza electoral. Tenemos que pulirla y presentarla como tal ante los mercados y la gente”, dice una fuente karinista que volvió con optimismo de la excursión francesa.
A la par, Milei se mostró otra vez intolerante con cualquier forma de disidencia. Es un presidente algorítmico que usa la palabra para conseguir impacto y generar estímulos, sobre todo entre los que piensan como él. Se deja llevar por la violencia verbal, la exageración y las teorías conspirativas. Sus seguidores lo alimentan con señalamientos de enemigos o traidores, a menudo con falsedades. Lanzan tuits como anzuelos para que el gran pez pique y los reproduzca en su cuenta con apostillas de su sello: “basuras humanas” o “no odiamos lo suficiente a los periodistas”. El summum de ese torneo de obsecuencia es conseguir el elogio definitivo: “masterclass”. Hay gente que llegó a diputado nacional con esos pobres triunfos pasajeros del scroll infinito.
¿Se creerá el eco de su burbuja? Acaso sean distracciones mientras hace efecto la receta económica que aplica. La oposición denuncia que busca ganar tiempo como hizo con la ofensiva malvinera y sospecha que esa estrategia tendrá nuevos capítulos, como reabrir el debate por el aborto en coincidencia con la visita papal de noviembre.
El riesgo que corre es regalarle al peronismo algo que le cuesta conseguir por sí mismo: un motivo para dejar de pelearse. No sea cosa que, entre insultos, complots ilusorios y pronósticos fallidos, el presidente que soñaba con el fin de la Argentina peronista se convierta en su gran ordenador.
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POLITICA
Cuadernos: las obras de arte secuestradas en propiedades de Cristina Kirchner están valuadas en US$300 mil

Durante el juicio oral por la causa Cuadernos de las Coimas se conocieron nuevos detalles sobre las obras de arte que fueron secuestradas en propiedades vinculadas a Cristina Kirchner durante los allanamientos de 2018.
Según informó Clarín a partir de dos tasaciones del Banco Ciudad incorporadas al expediente, el conjunto de 56 piezas relevadas tenía entonces un valor de $7,7 millones, equivalente a unos US$300 mil actuales.
Las valuaciones corresponden a obras encontradas en el departamento de la calle Juncal y en la propiedad de Florencia Kirchner de la calle Moreno, en la Ciudad de Buenos Aires. Los informes fueron realizados por especialistas del Banco Ciudad por orden del entonces juez federal Claudio Bonadio y establecieron el valor de mercado de las piezas a precios de 2018.
Entre los cuadros relevados aparece “Formas II”, del artista Roberto Aizemberg, un óleo sobre tabla que fue tasado en $2,4 millones. Esa pieza representaba más de la mitad del valor total asignado a las obras encontradas en el departamento de Juncal.
POLITICA
Nahuel Sotelo: “Nosotros practicamos la justicia social; no veo una diferencia con el Papa en ese punto”

El diputado bonaerense Nahuel Sotelo (La Libertad Avanza) es uno de los nexos entre el gobierno de Javier Milei y la Iglesia. Exsecretario de Culto y hombre de confianza de Santiago Caputo, el dirigente libertario relativiza las tensiones entre la gestión de Javier Milei y la Iglesia en la antesala de la visita de León XIV al país. En una entrevista con , Sotelo, de fe católica, hace muchos equilibrios para evitar criticar a las autoridades eclesiásticas, como el arzobispo porteño Jorge García Cuerva, que alertaron sobre la situación económica y social del país.
-¿Qué resultados espera que deje la visita del Papa?
-Es una gran oportunidad para lograr una unidad de la sociedad. Por supuesto, no hay que politizarlo ni partidizarlo. Es una visita del pastor de la Iglesia, que viene a traer unidad a todo el pueblo argentino. Acá no hay partidos de derecha e izquierda.
-¿El mensaje del Papa en este contexto social y económico puede provocar tensiones con el Gobierno?
-El mensaje que puede dar León es el del evangelio. Las preocupaciones de la Iglesia son las mismas que tiene el Gobierno. Por ejemplo, uno de los problemas que más afectaba a las clases bajas era la inflación y estamos camino a solucionarlo. Ya no tenemos 25% de inflación mensual, estamos abajo del 2%.
No nos preocupa mucho el mensaje porque las preocupaciones que tiene la Iglesia o pueda tener el Papa son las mismas del Gobierno.
-Pero el Presidente dijo que “la justicia social es una aberración”. ¿Eso no choca con la visión del Papa?
-¿Qué es la justicia social? El catolicismo y la Doctrina Social de la Iglesia hablan de darle a cada cual lo que se merece. Estamos totalmente de acuerdo con eso y con que la gente trabaje para ganarse el pan de cada día. Desde el gobierno buscamos brindarle el contexto a la sociedad para que eso pueda pasar. Nosotros practicamos la justicia social. La podrías llamar de otra forma. Nosotros la llamamos liberalismo, capitalismo o lo que sea, pero no veo que haya una diferencia de fondo en ese punto.
-Si el Papa critica los recortes en el área de discapacidad o los destratos, ¿cómo piensa que va a reaccionar el Gobierno?
-Primero, como católico, voy a tomar el mensaje que vaya a dar el Papa León porque es la cabeza de la Iglesia.
-¿El Gobierno debe poner la otra mejilla si hay críticas?
-No. Creo que estamos haciendo futurismo. La verdad es que hasta ahora el Papa no ha dicho nada y no sabemos qué va a decidir. Por ahí tiene otro mensaje.
-El Papa hará tres o cuatro eventos masivos. ¿Teme que, además de la religiosidad, emerjan reclamos por la situación de los discapacitados o jubilados?
-Insisto: eso es hacer futurismo. El Vaticano, el Papa y Francisco han recibido informes de las actividades del Gobierno. Siempre nos hemos mostrado muy abiertos al diálogo y, de hecho, tenemos una muy buena relación con el Vaticano.
-¿El rechazo al aborto es el único punto en el que concuerdan Milei y León? Hay diferencias en el papel de la prensa, los migrantes, el rol del Estado o la guerra en Medio Oriente.
-¿El papel de la prensa? En la Argentina todos se pueden expresar de la forma que quieran y el Gobierno no te va a perseguir judicialmente. Lo que existe hoy es un derecho a réplica. Te van a responder lo que digas.
-Pero con agresiones, insultos y maltrato a los periodistas.
-No son todos. Si hay alguien al que han atacado de forma muy baja es a Milei. Si el Presidente responde, está en su derecho. Pero no hay censura ni te manda a la Justicia.
Soledad Aznarez
-Durante su reciente viaje a Francia, León dijo que la cobertura de la prensa es muy importante.
-Bueno, hoy el Gobierno está abierto.
-Hay restricciones al trabajo de la prensa. Por ejemplo, lo que ocurre en la Casa Rosada.
-No, pero es la Casa de Gobierno. Se pusieron reglas, no inventamos la pólvora.
-En la ONU, Milei ratificó que rechaza la injerencia estatal en el desarrollo de la IA. ¿Descuenta que León marcará un contrapunto con el Presidente?
-Es un tema muy serio. Hoy no hay expertos en IA en ningún espacio político. A priori, no creemos que el Estado se tenga que meter. Si hoy las grandes empresas quieren ver a la Argentina como un lugar donde pueden venir a invertir o poner servidores, no tiene sentido oponerse por oponerse. Ojalá que vengan. Ahora, sí estamos de acuerdo con reglamentar el uso de la IA.
-En su primera encíclica, León alertó sobre los riesgos de la IA y el impacto en el mundo del trabajo.
-¿Cuál es el límite en la IA? Los valores. Ahora, ningún Estado lo puede frenar. Esa herramienta tiene que ser usada para mejorar la vida basada en muchos valores que son de la sociedad occidental.
-¿A qué atribuye los desencuentros entre Milei y la Iglesia?
-No creo que haya habido desencuentros. Estuve a cargo de la Secretaría de Culto y Civilización y la relación con la Iglesia siempre fue muy buena.
-En el Episcopado se quejan de que Milei no los recibe.
-Yo he hablado con muchos de ellos y no es una queja. Un día se iban a reunir con Milei y hubo problemas de agenda. Pero no es que el Presidente esté cerrado. Las reuniones entre distintos ministerios y la Iglesia son fluidas. No hay una mala relación.
-¿Milei no privilegió el vínculo con la comunidad judía y los evangélicos?
-No, para nada. Somos un Estado laico y todas las confesiones tienen un buen vínculo con el Gobierno.
-¿Y por qué cree que las autoridades de la Iglesia endurecieron sus críticas a Milei en el último tiempo?
-No diría eso. Muchas veces se les da más importancia a los que hacen críticas que a los que validan el Gobierno. Partamos de que la Iglesia somos todos. Hay obispos y sacerdotes que están a favor y otros que hacen críticas. Y eso es válido. Pero la Iglesia, como institución, no está en contra del Gobierno.
-El arzobispo porteño Jorge García Cuerva dijo que “la libertad económica no puede ser absoluta” y pidió por los pobres. ¿No hay una actitud más combativa?
-No, para nada. Esa es una preocupación de todos. Recibimos un país con más del 58% de pobres y eso lo logramos reducir. Estadísticamente logramos bajar la pobreza. Entonces, sí nos preocupa.
-El lunes pasado, el cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba, afirmó que León encontrará una Argentina “cascoteada” y en la que se escucha “un lenguaje triunfalista”. ¿Le llama la atención esa mirada crítica?
-No. Tengo buena relación con Rossi y conozco su pensamiento. Sabemos que no le vamos a agradar a todos. Eso no existe. Cada uno puede tener una opinión.
-Luis Caputo dijo que Axel Kicillof es el “anticristo” y que el kirchnerismo es “el infierno”. ¿Fue una metáfora desacertada en este contexto?
-No sé… [risas] Creo que lo dijo en un contexto de humor y chiste. Yo no lo usaría, pero no lo veo desacertado.
-¿Con qué vincula el desgaste en la imagen de Milei que reflejan las encuestas? ¿La contracción de la economía le pasa factura?
-Según las encuestas, nunca hubiéramos sido gobierno. Si gestionáramos pensando en las encuestas, no se podría hacer ni el 10% de lo que se pudo hacer y que trajo resultados.
Soledad Aznarez
-Según los últimos datos oficiales, subió el desempleo y la pobreza, cayó la actividad y el consumo. ¿El modelo de Milei no está funcionando?
-No. Se está cambiando una matriz económica que no funcionaba. Como venía la economía, con gobiernos que imprimían y subsidiaban sectores que no daban, tenía que llegar a un final. Para mantener la idea de “no se gasta lo que no se tiene”, hay que cortar cosas. Y la caída del consumo es relativa. Cae en los locales de la calle, pero aumentó en las ventas online.
-¿Nota desánimo en la militancia digital de LLA o los jóvenes que seguían a Milei en 2023?
-En 2025 fuimos a elecciones, ganamos en casi todo el país y la masa de jóvenes estuvo presente. Y el año que viene esa efervescencia volverá a estar visible por la campaña electoral.
-¿El caso Adorni los dejó sin la bandera de la lucha contra la casta?
-No, porque se lo apartó y estamos esperando que defina la Justicia. Hoy no es culpable. Toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario.
-¿Las Fuerzas del Cielo perdieron injerencia en el Gobierno? ¿Milei los corrió para privilegiar a Karina?
-No, de ninguna manera. Las Fuerzas del Cielo siempre han sido parte de LLA, militamos las ideas de Milei y no esperamos nada a cambio. No creo que ni se nos haya apartado ni que se nos haya dado más lugar.
-¿Cómo coexiste su fe católica en un espacio en el que discriminan a los homosexuales o tildan de “mogólicos” a los críticos? En el Mundial también se vieron mensajes xenófobos.
-No, en ningún momento se discrimina a los homosexuales.
-En La Misa, el programa del Gordo Dan, hay chistes homofóbicos. Dicen: “El que se mueve es puto”.
-Yo voy a la cancha y se escuchan insultos… Eso no es discriminación. Son chistes que se hacen en un grupo de amigos. No vengan con que son políticamente correctos en su vida privada.
-¿Un triunfo de Bolsonaro en Brasil eclipsará a Milei como referente de la derecha en Sudamérica?
-No, esperemos que Brasil siga el buen camino y gane Bolsonaro. Mientras más países estén por la senda correcta, mucho mejor. Ya tuvimos toda América Latina tomada por gobiernos de izquierda y socialistas y lo único que generaron fue más inflación, muertes, terrorismo y pseudo-dictaduras.
-Donald Trump, el principal aliado de Milei, afirmó que Robert Prevost es “nefasto en política exterior” y debería “dejar de complacer a la izquierda radical”. ¿Qué opina?
-Opinión de Trump.
-Los seguidores de Trump lo llaman el papa “woke”. ¿Concuerda?
-No tengo esa opinión.
-¿Hay una continuidad entre León y Francisco?
-Hay una continuidad en una Iglesia que sale del templo y es evangelizadora. León es un poco más solemne. Pero se sigue un camino. Tengo mucho aprecio por Francisco.
-¿Es posible que las palabras del Papa interpelen a Milei? Hasta ahora apostó a la agresión y confrontación, como el kirchnerismo y otras fuerzas.
-Dudo mucho que el Papa le vaya a dar un mensaje directamente a la política o al Presidente, que lo personalice. No creo que suceda.
Cuando el papa Francisco decía algo, la prensa lo politizaba, y fueron los grandes responsables de que la imagen de Bergoglio se deteriorara. Espero que esta vez no pase. Que cada periodista, persona o político que vaya a ver al Papa no quiera llevar agua para su molino.
Espero que la sociedad tenga madurez y entienda los mensajes que va a dar el Papa. La Argentina necesita unidad.
Soledad Aznarez
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